Zumo naranja exprimida 100%, hacendado, brick 1 l

Nuevo capítulo de la batalla publicitaria entre Granini-Don Simón: Autocontrol resuelve ahora contra Don Simón

14 junio 2010

Autocontrol ha fallado, a raíz de una reclamación presentada por Granini, en contra de la última campaña de publicidad comparativa de Don Simón. Según el organismo de control de la publicidad, es incorrecto el uso de la expresión “Granini es zumo a base de concentrado” por parte de Don Simon, ya que existe el riesgo de que los consumidores interpreten que Granini sólo comercializa este tipo de zumos, cuando en realidad también ofrece zumos exprimidos. Del mismo modo, Autocontrol también ha considerado que la expresión “100% zumo exprimido” junto al logo de Don Simón es engañosa, ya que induce a pensar al consumidor que Don Simón sólo comercializa este tipo de productos, y en realidad, parte de los zumos y néctares comercializados por Don Simón proceden de concentrado.

Asimismo, la resolución del jurado mantiene que la expresión “¿Dónde están sus naranjos en España?” y la expresión “¿Dónde están los naranjos de Granini? referidas a Granini son denigratorias al considerar que inciden en el descrédito innecesario del competidor.

José Martí, director general de Eckes-Granini, lamenta, en un comunicado, que “Don Simon centre sus esfuerzos en intentar desacreditar a sus competidores enviando mensajes confusos y engañosos a los consumidores, que merecen tener toda la información”.

Batalla

La alimentación es una de las cosas que más preocupa a los padres con respecto a sus hijos. Y es que de esa depende que los pequeños crezcan sanos y fuertes. Precisamente por ese motivo es importante que introduzcan en las dietas de los menores zumos naturales que, entre otras cosas, aportarán una gran cantidad de vitaminas, concretamente de tipo C.

En concreto, si sigues leyendo podrás descubrir algunas de las mejores propuestas en ese sentido que podrás elaborar a tus pequeños. Toma nota.

Beneficios de los zumos naturales

Numerosos son los beneficios que aportan a los niños

Como hemos mencionado, el aporte que realizan de vitaminas es un motivo más que suficiente para incluir los zumos naturales en la alimentación de los niños. No obstante, este tipo de bebidas traen consigo otra serie de ventajas, entre las que podemos destacar los siguientes:

  • Aportan provitamina A, que contribuye a que los menores no solo tengan un buen estado de la piel sino que cuenten con una vista perfecta.

  • De la misma manera, no hay que pasar por alto que contribuyen a que los niños cuenten con energía.

  • Son muy saludables porque, al contrario que los que se compran envasados, no tienen conservantes añadidos y, además, mantienen todas las propiedades de la fruta.

  • Otro motivo de apostar por los zumos naturales para los peques de la casa es que esos contribuyen al buen desarrollo muscular.

Asimismo, tampoco hay que pasar por alto que favorecen lo que es la formación de los huesos, por el aporte de calcio que realizan, y que ponen su granito de arena en fortalecer lo que es el sistema inmunológico.

Los mejores zumos naturales para niños

Zumo de naranja y plátano

Una vez que has podido conocer cuáles son los principales beneficios que aportan los zumos naturales, te vamos a exponer los que se consideran más adecuados y óptimos para los niños:

Zumo de manzana y piña

Dos de las frutas más saludables y completas que existen son las que debes utilizar para darle forma a este zumo natural. En concreto, nos estamos refiriendo a la manzana y a la piña. Apostar por esta bebida va a permitir que tus hijos puedan aportar fibra a su cuerpo, entre otras cosas. De esta manera, contarán con un buen tránsito intestinal y evitarán las digestiones pesadas.

Eso sin pasar por alto que, además, se hidratarán correctamente.

Zumo de naranja y plátano

De esta otra bebida lo que podemos establecer es que es realmente beneficiosa, ya que conseguirá aportar al organismo tanto vitamina C como potasio. Ambos elementos, además de hierro, ayudarán a que el niño tenga energía, a que sus músculos se encuentren en perfecto estado e incluso a que tenga unas elevadas defensas.

Zumo de sandía y limón

Una perfecta hidratación así como evitar que puedan sufrir calambres son dos de los beneficios que trae consigo la ingesta de este zumo natural para niños. Precisamente por ese motivo se aconseja que lo tomen cuando vayan a practicar deporte.

Zumo de naranja y manzana

Otro zumo natural ideal para los más pequeños es este que tienes ahora delante. Gracias al mismo aportarán vitamina C al organismo, le darán energía e incluso contarán con un tránsito intestinal en perfecto estado.

Consejos para la elaboración de los zumos

Además de conocer las ventajas de esos zumos y las variedades más interesantes que existen, es importante tener en cuenta varios consejos relevantes para prepararlos:

  • Lo ideal es hacer uso de frutas de temporada para elaborarlos, ya que así se disfrutará de piezas en las mejores condiciones.

  • Es importante que antes de usar esos alimentos se limpien muy bien para evitar que productos químicos que se han echado en sus cultivos puedan llegar hasta el niño.

  • De la misma manera, es relevante tener en cuenta que hay que ir variando las frutas que se emplean en los zumos. ¿Por qué? Para que los niños no se cansen siempre de tomar los mismos y para que puedan aportar a su organismo los distintos elementos en los que son ricos cada una de esas piezas. Además es una forma de que los menores vayan ampliando su alimentación y la tengan más variada.

  • En el desayuno es ideal incluir un zumo natural, por la energía que les aportará. Así, podrán comenzar el día “con las pilas cargadas” y preparados para afrontar toda la jornada que tienen por delante.

¿Los zumos son malos para los niños?

En los países desarrollados se están produciendo cambios poco convenientes en cuanto a alimentación infantil. Uno de ellos, optar por ofrecerles zumos en vez de una fruta entera o de leche, alimentos mucho más equilibrados.

El rol de los padres en la educación alimentaria de sus hijos es importantísimo para prevenir problemas de salud como la obesidad.

Introducir nuevos alimentos a los niños nos es tarea fácil, y mucho menos cuando se trata de frutas y vegetales, pero no podemos caer en “trampas” de las industria alimentaria.

Ante esta dificultad, son muchos los padres que ofrecen a sus hijos algún zumo de frutas envasado. Si no come la fruta, piensan, por lo menos que tome el jugo que tiene muchas vitaminas y minerales.

¿Quién no escuchó alguna vez decir “es mejor que tome este juguito que el refresco cola”? O, en el momento de preparar la merienda para el cole, cuando vamos un poco apurados… ¿qué le mando? ¡Un juguito!

¿Son saludables?

Generalmente a los niños les suele gustar mucho más tomar un jugo que comer una fruta. Sin embargo, demasiados zumos en su dieta puede provocarles, al igual que una mala alimentación, graves problemas de salud, como la obesidad y las caries dentales.

La mayor parte de los padres reconocen que los refrescos azucarados no son beneficiosos para la salud de sus hijos, pero que los jugos de frutas envasados son una mejor opción porque creen aportan importantes nutrientes.

Pero lo cierto es que los zumos envados contienen más calorías y azúcar de lo que piensan.

Veamos:

  • 250 ml de zumo de naranja (1 vaso) = 123 calorías + 30 gramos de azúcar (6 cucharaditas de azúcar),
  • 330 ml de refresco de cola (1 lata)= 139 calorías y 36 gramos de azúcar ( 7 cucharaditas de azúcar

Como podéis apreciar, la diferencia es insignificante, pero ambas tienen un alto contenido de azúcar para un niño.

¿Y los jugos naturales ?

Lo que sucede con los jugos naturales que hacemos en casa es que excedemos la cantidad de fruta recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cinco piezas de fruta y verdura al día.

Supongamos que nuestro jugo de naranja lleva 3 naranjas exprimidas y tomamos 1 en el desayuno, otra en el almuerzo y otra en la cena. En un total, ¡9 naranjas diarias!

Son demasiadas. Provocaría un elevado nivel de azúcar en sangre.

Por ello, la Asociación Americana de Pediatría recomienda evitar los zumos en desayunos y meriendas y los desaconseja completamente para los niños menores de 1 año. Aconsejan que los que ya han superado esta edad tomen zumo en pequeñas cantidades.

De 1 a 3 años, un máximo de 118 ml al día (½ vaso).

De 4 a 6 años, un máximo de 177 ml al día ( ¾ vaso).

De 7 a 8 años, un máximo de 237 ml al día (1 vaso).

Volver a la fruta entera

Los pediatras y nutricionistas animan a los padres a ofrecer a sus hijos fruta no exprimida por los siguientes motivos.

1. El jugo no brinda saciedad como la fruta entera. La fruta entera tiene un gran aporte de fibra, por lo que cuando la ingerimos, las fibras van al estómago, se hinchan al absorber agua y producen la sensación de saciedad. Pero el jugo al ser líquido es absorbido antes por el organismo, entonces los nutrientes se asimilan con más facilidad sin producir esta sensación.

2. El jugo no se puede masticar. Cuando masticamos un alimento también aparece esta sensación de saciedad, pero no cuando bebemos jugos, porque generalmente se tamiza la pulpa donde se encuentra la mayor parte de la fibra.

3. El jugo no tiene más vitaminas que la fruta. Al hacer el jugo se supone que aprovechamos al máximo las vitaminas y los líquidos de la fruta, pero esto no es así, al exprimirla muchas vitaminas se destruyen al cambiar de estado la fruta y entrar en contacto con el oxígeno. Una fruta entera conserva intactos todos los nutrientes para que la sacarosa se digiera de forma lenta y saludable dotando a nuestro cuerpo de las reservas necesarias.

3 estrategias para que coman fruta

Hay tres estrategias por donde podemos comenzar los padres:

  1. Ofrecer agua a los niños, una vez han sido destetados.
  2. Durante el almuerzo o la cena, poner una jarra de agua en la mesa en lugar de cualquier clase de bebida con gas o jugo .
  3. las frutas frescas son mejores para su salud porque le proporcionan los nutrientes que necesitan y tienen menos azúcar que el jugo.

Para fomentar una alimentación sana y equilibrada en los más pequeños de la casa es necesario que contemos con la información necesaria y adecuada para poder discernir qué alimentos son buenos para ellos.

Zumos de fruta: ¿son beneficiosos para los niños?

Los efectos beneficiosos de la fruta fresca son muy conocidos e incuestionables. Aún así, en los últimos años, la ingesta de fruta se ha ido reduciendo mientras que el consumo de zumos sigue siendo elevado.

Muchas son las familias que habitualmente tienen zumos de frutas u otros productos similares en casa. Los padres ofrecen estas bebidas a sus hijos pensando que así están comiendo fruta. Pero, ¿es cierta esta creencia?

En primer lugar, es importante saber que hay distintos tipos de zumos y conocer las principales diferencias existentes con la fruta fresca.

Tipos de zumos de frutas y productos similares

Según la legislación vigente, podemos encontrar:

  • Zumo de frutas: producto susceptible de fermentación, pero no fermentado, obtenido a partir de frutas sanas y maduras, frescas o conservadas por el frío, de una o varias especies, que posea el color, el aroma y el sabor característicos de los zumos de la fruta de la que procede. Se podrá reincorporar al zumo el aroma, la pulpa y las celdillas que haya perdido con la extracción.
  • Zumo de frutas a base de concentrado: producto obtenido mediante la incorporación al zumo de frutas concentrado de la cantidad de agua extraída al zumo en el proceso de concentración y la restitución de los aromas, y en su caso, la pulpa y celdillas perdidas del zumo, pero recuperados en el proceso de producción del zumo de frutas de que se trate o de zumos de frutas de la misma especie.
  • Zumo de frutas concentrado: producto obtenido a partir de zumo de frutas de una o varias especies, por eliminación física de una parte determinada del agua. Cuando el producto esté destinado al consumo directo, dicha eliminación será de al menos un 50%.
  • Zumo de frutas deshidratado o en polvo: producto obtenido a partir de zumo de frutas de una o varias especies por eliminación física de la práctica totalidad del agua.
  • Néctar de frutas: producto susceptible de fermentación, pero no fermentado, obtenido por adición de agua y de azúcares y/o miel a los productos definidos anteriormente, al puré de frutas o a una mezcla de estos productos y que contenga la cantidad mínima de zumo o puré especificada en la legislación.

Composición nutricional*


*La composición nutricional se ha obtenido de las Tablas de composición de alimentos del CESNID.

¿Por qué es mejor una pieza de fruta?

  1. Contenido en azúcares simples: la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera como azúcares simples los naturalmente presentes en los zumos de frutas y los concentrados de zumos de frutas, junto con la miel, los jarabes y los azúcares añadidos a los alimentos. Sin embargo, la OMS no engloba en este grupo los azúcares naturalmente presentes en las frutas y las verduras frescas. La ingesta de azúcares simples debe limitarse, ya que éstos se relacionan con una mayor aparición de caries dentales y aumento de peso.
  2. Bajo contenido en fibra: los zumos y néctares de frutas tienen un contenido de fibra bastante menor al de la fruta. Por lo tanto, una ingesta excesiva de estos productos podría limitar el aporte recomendado de fibra, que es de 25 g/día, y sus beneficios.
  3. Menos saciantes: comer (y masticar) una pieza de fruta da una mayor sensación de saciedad (más aún si se consume con piel), que beber un zumo de frutas porque éste se ingiere de forma más rápida. De éste modo, la misma cantidad de calorías sacian más en forma de fruta que mediante un zumo. Además, es importante tener en cuenta que un zumo no solo sacia más tarde sino que esta sensación dura menos tiempo, debido a su contenido en azúcares simples y al bajo aporte de fibra. Por lo tanto, el consumo excesivo de zumos podría favorecer una ingesta elevada de calorías, a veces, innecesarias.
  4. Desplazar la ingesta de frutas frescas: Como ya se ha comentado anteriormente, la ingesta de zumos es elevada. Beber zumos de frutas en exceso podría desplazar el consumo de frutas frescas privando de los efectos beneficiosos que éstas conllevan, entre los cuáles se encuentra la disminución del riesgo de sobrepeso y obesidad.

Por esto, tal y como concluyó el GREP-AEDN en 2006, “no se puede considerar una ración de zumo de frutas equivalente a una ración de fruta”. Esto no significa que nunca puedan consumirse zumos sino que éstos, especialmente los envasados, deben dejarse para ocasiones contadas sin llegar a convertirse en un hábito familiar. Así, cuando se quiera beber un zumo, siempre es mejor escoger uno de frutas fresco o alguno que contenga también la pulpa, antes que los envasados o los néctares.

En una dieta saludable, consumir zumos de fruta 100% natural puede ayudar a prevenir la deficiencia de nutrientes, pero éstos no deben desplazar el consumo de la fruta entera.

Alternativas

Generalmente, los zumos y néctares de frutas se ofrecen en el desayuno, media mañana y/o merienda. En su lugar, se puede optar por ofrecer la fruta entera o cortada a trocitos, un vaso o cartón de leche individual, un yogur bebible o un simple vaso de agua.

Es importante recordar que se recomienda una ingesta de mínimo tres raciones de fruta al día. Por ejemplo, utilizándola como postre en las comidas principales del día y ofreciendo otra pieza por la mañana o por la tarde.

Puede parecer más práctico y fácil beber zumos de frutas, pero los beneficios de la fruta son tan importantes que su consumo debe ser prioritario. Para fomentar el hábito de comer fruta entera se pueden realizar preparaciones sencillas, como por ejemplo: brochetas de frutas, macedonias, cortada a trocitos en un yogur, en la ensalada, etc.

Artículo escrito por:

Mireia Termes, nutricionista del Hospital Sant Joan de Déu.

Bibliografía

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Leche y zumos ácidos, una fusión posible.

Existen múltiples combinaciones para preparar batidos con frutas ácidas y bebidas lácteas. Son nutritivas, refrescantes y, generalmente, no tienen efectos adversos en la salud.

Luisa fernanda arias tobón Nutricionista adscrita a Coomeva 
Medicina Prepagada.

Los jugos y batidos tradicionales son alimentos deliciosos, nutritivos y refrescantes. En los primeros, predomina el líquido, no quedan rastros de pulpa; en los segundos, se incluye la pulpa, son espesos y se les añade leche o yogur para dar una textura cremosa. Ahora, también se habla de los smoothies, similares al batido, de consistencia densa, pero con un elemento congelado, ya sea yogur o helado.

Existen, entonces, muchas combinaciones para hacer este tipo de bebidas como la de frutos rojos (fresas, cerezas y ciruelas); la de frutos del bosque (frambuesas, arándanos, moras y grosellas); la de mango, kiwi y papaya; la de melón, banano y naranja y la de fresa, naranja y banano, entre otras. Luisa Fernanda Arias, nutricionista dietista, recomienda que al preparar estas bebidas se haga un equilibrio entre frutas ácidas y dulces.
En el caso de los jugos con leche, batidos y smoothies, algunas personas dicen que si se hacen con zumos de frutas ácidas, como naranja, maracuyá, mora o piña, entre otras, resultan ser dañinos para el organismo debido a que la bebida láctea se corta y puede producir diarrea, vómito, problemas digestivos o malestar.

Efecto químico

La leche se corta, pero como consecuencia al crecimiento natural de microorganismos que degradan la lactosa y producen ácido láctico. Cuando este último se eleva mucho, las proteínas que contienen la leche, conocidas como caseínas, no son capaces de mantenerse en solución y se precipitan haciendo que la leche se torne grumosa y con un sabor agrio (cortado o cuajado), lo que hace que su apariencia sea poco atractiva.
Sin embargo, no toda la leche cortada es dañina, pues eso depende de la causa de su acidez. Si esta es de tipo físico, no hay inconveniente. En cambio, cuando es de tipo microbiano sí lo es. Por tanto, es posible que la leche se corte sin usar una sola bacteria, simplemente añadiéndole vinagre o un jugo de frutas ácidas.

Muchos mitos

Sobre los efectos adversos de esta combinación, Luisa Fernanda Arias afirmó que aún no existe evidencia científica que respalde esta creencia, y añadió: “esto depende del grado de tolerancia a nivel gastrointestinal de la persona. Es frecuente el consumo de yogures y helados con frutas ácidas que no producen, por lo general, ningún tipo de problema”. Otro lácteo que en realidad es leche cortada y se consume habitualmente y sin consecuencias para muchas personas, es el queso. De ahí que se pueda ingerir con fruta o zumos con leche al mismo tiempo.

De otro lado, la leche inevitablemente se corta en el proceso digestivo, ya que al llegar al estómago se mezcla con el ácido clorhídrico, que es más fuerte que cualquier otro ácido, y esto no genera afectación; es algo natural del metabolismo.

Sobre el componente nutritivo, la nutricionista aseguró que “los batidos o jugos hechos con leche y zumo tienen un alto valor protéico y aporte calórico; de vitaminas, minerales, fibra, agua y azúcar, que brinda macro y micronutrientes, convirtiéndolos en un alimento de alta densidad calórica o un súper alimento”. En el caso de los deportistas, es propicio que tomen un batido antes del entrenamiento porque este aporta energía y vitalidad.
Por su alto contenido de agua o leche, los jugos y batidos contribuyen a la eliminación de toxinas y a la hidratación del cuerpo y aportan vitaminas —especialmente la C—, dan sensación de saciedad (mantienen a largo plazo el peso estable) y cuidan la piel por la cantidad de antioxidantes que se consumen en una ingesta. Arias recomendó tener cuidado con las informaciones que se encuentran en la Internet, porque en ocasiones no son correctas, generando creencias falsas

80% de la composición de las frutas es agua. de ahí que sean tan refrescantes, e importante que se incluyan en la dieta.

Aprovechar las frutas

Al preparar los batidos se toman las frutas crudas, se aprovechan sus nutrientes y la fibra de estas limpian el organismo de productos de desecho y toxinas. Como las frutas contienen su propia azúcar es ideal prepararlos sin azúcar añadida, sin embargo podría adicionarse una cantidad mínima cuando se trata de frutas ácidas (maracuyá, mora y lulo, por ejemplo). Asimismo, para reducir la acidez, también puede añadirse un poco de banano y, en el caso de la mora, disminuir el sabor ácido con una bebida láctea.

Hace muuucho tiempo que tenemos abandonada la serie de Falacias, pero es que no ha surgido ninguna lo suficientemente interesante como para hablar de ella. Sin embargo, recientemente recibí un correo de Óscar en el que me preguntaba por una que no había oído antes. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al buscar en la red y preguntar por ahí, me encontré con que parece estar muy extendida, a pesar de que me parece tan fácil de rebatir que se cae prácticamente sola.

De hecho, mucho me temo que casi todos los lectores habituales no creéis en el mito de hoy, pero he pensado que sigue mereciendo la pena escribir sobre él. Por un lado, mucha gente encuentra artículos de esta serie a través de búsquedas en la red, con lo que puede ser útil a otros; por otro lado, a veces nos topamos con personas que defienden cosas como la de hoy y, aunque tenemos clarísimo que se equivocan, no tenemos a mano los argumentos razonados para desmontar la mentira, de modo que espero que esto sirva de apoyo a quienes tengáis que lidiar con estos asuntos algún día con familiares, amigos y compañeros de trabajo.

La Falacia de hoy tiene que ver con los alimentos, y tiene varias formas distintas, aunque todas tienen algo en común. Básicamente, se oye por ahí que no es bueno beber leche y luego zumo de frutas, o alternativamente zumo y luego leche, o leche y luego fruta, o incluso la versión extrema, “después de la leche, nada eches”, que desaconseja incluso beber agua después de leche.

Mentira.

Razonemos juntos y destripemos este mito absurdo ya que, como tantos otros, tiene un hilo de razonamiento falaz que es fácil deshacer con un poco de cuidado. Como siempre que hablo de algo que no es lo que mejor domino, si algún lector que sepa más biología o química que yo –lo cual no tiene mucho mérito– tiene alguna corrección que hacer, ¡bienvenida sea!

El razonamiento que he encontrado –y que me han comentado las personas que han sufrido estas afirmaciones– es parecido a éste: el zumo de fruta es ácido. Si bebes leche y, por ejemplo, zumo de naranja, la leche se corta por el ácido, y puede sentarte mal y producir diarrea, o vómitos, una mala digestión o simplemente malestar.

Sin embargo, ese razonamiento tiene unos agujeros tremendos, tantos que no puedo aquí describirlos todos, aunque con dos basta. Ni siquiera voy a entrar a discutir lo de beber agua tras la leche, porque la leche es en su mayor parte agua, con lo que no creo que merezca la pena entrar en más detalles sobre eso; me centraré en lo de beber leche y luego algo ácido, como zumo de fruta.

En primer lugar, es cierto que al añadir cualquier ácido a la leche, ésta “se corta”, es decir, se produce la coagulación de proteínas. Basta con añadir un poco de vinagre o zumo de limón a un vaso de leche para observar el efecto. De modo que al beber leche y zumo de naranja, en efecto, la leche “se corta”, como afirman los defensores de esta idea. El horror grumoso que se forma en el vaso, por cierto, es seguramente el origen de esta Falacia: “¿cómo no te va a sentar mal beber algo así?”, podemos pensar.

El horror: leche cortada (FotoosVanRobin/CC 2.0 Attribution-Sharealike License).

Sin embargo, lo que no suelen decir quienes defienden esta idea es que la leche se va a cortar en tu estómago siempre, bebas lo que bebas antes o después de ella. La razón es que el zumo de naranja es una auténtica broma, en cuanto a ácido, comparado con lo que la leche se va a encontrar al entrar en el estómago: durante la digestión y a consecuencia de la segregación de ácido clorhídrico, la acidez del estómago es mucho mayor que la del zumo de naranja o cualquier otra fruta que quieras comer.

Dicho con otras palabras: si tu preocupación es que la leche pueda cortarse, no deberías beber leche jamás, porque es lo primero que le va a pasar cuando entra en tu estómago. No hay manera de evitarlo. Supongo que, si hasta ahora creías en este mito, éstas son las malas noticias… no hay absolutamente nada que puedas hacer para que la leche no se corte en tu estómago.

Vamos con las buenas noticias que, si has comprendido el primer razonamiento, deberían ser evidentes o todo el mundo tendría terribles diarreas cuando bebe leche en cualquier momento: que la leche esté cortada no significa que siente mal en absoluto. Como digo, lo primero que le pasa es que se corta en tu interior, con lo que si eso fuera malo, ¡apañados iríamos! Desde la más tierna infancia sufriríamos las consecuencias de consumir leche cortada… si hubiera consecuencias, que no las hay.

En los lugares en los que he leído esta afirmación absurda sobre la leche, por cierto, nadie explica por qué iba a ser malo tomar leche cortada por ácidos. “Al estar cortada, la leche produce diarrea”, dicen. ¿Por qué? ¿Por ser ácida? Todos tomamos ácidos todo el tiempo y no tenemos diarrea al beber zumo de naranja. ¿Por tener proteínas coaguladas? Todos tomamos proteínas de la leche coaguladas constantemente y no vomitamos por ello. No, claro… no hay una explicación de por qué iba a producir problemas digestivos porque la idea, simple y llanamente, no tiene pies ni cabeza.

Es más, consumimos “leche cortada” constantemente. Hay tantos productos con leche cortada por la acidez que no tengo aquí espacio para ponerlos todos; casi cualquier producto lácteo que necesite azúcar para estar rico necesita ese azúcar precisamente para contrarrestar la acidez: el yogur de toda la vida, la crème fraîche francesa, la sour cream británica…

Pero entonces, ¿por qué diablos surgió esta idea de que la leche cortada es mala? Por un lado, sospecho que es el mal aspecto de la leche cortada por ácidos, como he dicho antes. Además, si dejas un vaso de leche encima de la mesa y esperas unos días, al final acaba “cortándose”, es decir, agriándose, sin necesidad de que le añadas ningún ácido. Hay multitud de bacterias que, dicho mal y pronto, se zampan la lactosa de la leche y producen como desechos sustancias ácidas. Esta fermentación vuelve a la leche ácida y, como consecuencia, se produce la coagulación de las proteínas y el “cortado”. A menudo esto viene acompañado de mal olor debido a esa fermentación. En este caso, claro, no has sido tú quien ha añadido el ácido, sino las propias bacterias.

La cadena de razonamiento entonces, supongo, sería algo así en su origen: cuando la leche se echa a perder, se vuelve ácida. Por lo tanto, si la leche se vuelve ácida es que se ha echado a perder. Pero claro, ahí se están confundiendo dos conceptos: es posible volver la leche ácida sin utilizar una sola bacteria.

Además, ¡tampoco pasa nada por tomar leche que ha sido fermentada, acidificada y “cortada” por bacterias, según qué bacterias sean! Al yogur le pasa exactamente esto. Las bacterias fermentan la lactosa de la leche y producen un ácido, ácido láctico, que le da el carácter agrio a ese delicioso producto lácteo. Así que cuando te comes un yogur estás ingiriendo básicamente leche cortada y ácida, y sueles añadir azúcar para contrarrestar ese leve sabor ácido.

“Ah”, puedes estar pensando, “pero no es lo mismo tomar yogur que coger un vaso de leche, echar una cucharada de vinagre o zumo de limón y beberte ese horror”.

Leche cortada con zumo de limón, alias “paneer” (Kirti Poddar/CC 2.0 Attribution License).

Me alegra que digas eso; existen multitud de recetas en las que se hace exactamente eso: coger leche, añadir vinagre y luego utilizar ese “horror” para hacer las cosas más deliciosas, como bizcochos o salsas diversas. El paneer se produce precisamente añadiendo zumo de limón a la leche, y puedo asegurarte que millones de indios no sufren diarreas diarias por comer paneer.

Pero no hay que ir muy lejos para encontrar exactamente lo mismo: muchísimos quesos europeos utilizan ácidos para cortar la leche (otros lo hacen, por ejemplo, con enzimas). Si algún día quieres hacer tu propio ricotta, ese delicioso queso italiano, uno de los primeros pasos que tendrás que seguir es añadir vinagre blanco o zumo de limón a la leche. Para ser un horror grumoso de leche cortada, está riquísimo, ¿no?

Irónicamente, aunque las proteínas coaguladas de la leche y su carácter ácido no supongan ningún problema digestivo, la lactosa de la leche normal y corriente sí es un problema para quienes son intolerantes a la lactosa. Sin embargo, si esas personas toman leche fermentada por bacterias que han convertido la lactosa en ácido láctico, pueden consumirla sin tener problemas digestivos. ¡Toma ironía, a veces es infinitamente mejor tomar leche “cortada” que leche normal!

Por lo tanto, al final todo son buenas noticias: en lo que respecta a la leche y los ácidos, toma lo que te venga en gana y te apetezca, sin preocuparte por diarreas ni malas digestiones. Con la de cosas reales y preocupantes que hay en el mundo, y nos inventamos otras nuevas…

8 beneficios del zumo de tomate poco conocidos

Cuando se recomienda el consumo diario de frutas, verduras y hortalizas, es por que la presencia de sus componentes en nuestro organismo nos ayuda al buen funcionamiento de nuestro cuerpo y a hacerlo más resistente a ciertos deterioros y enfermedades. En el caso del zumo de tomate esos beneficios son muy numerosos, y también muy variados. Hay algunas propiedades del tomate, como su carácter diurético, muy conocidas. Peor hay otras grandes propiedades que no se conocen tanto.

Es igual de beneficioso entero o en zumo
Aunque siempre se dice que cuando una fruta u hortaliza se convierte en zumo pierde propiedades, en el caso del tomate eso no es cierto. El tomate posee el mismo contenido de proteínas y vitaminas tanto si se consume entero como si se procesa y se convierte en zumo.

Potencia el sabor de otros productos al cocinarlo
El tomate, como ocurre con ciertos condimentos como la sal, ayuda a intensificar el sabor de los productos con los que se cocina. Añadir a los guisos tomate triturado convierte nuestros platos hace que las carnes sean más sabrosas.

Mejoran la digestión y el tránsito intestinal
Los componentes del tomate ayudan a nuestro aparato digestivo a funcionar correctamente, ayudándonos conseguir unas digestiones menos pesadas y a evitar el riesgo de estreñimiento.

Es bueno para el cabello
Seguramente uno de los beneficios menos conocidos del zumo de tomate es que consumirlo frecuentemente, nos ayuda no sólo a forzalecer el cabello, sino también a mejorar su aspecto y textura, más suave y brillante.

Beneficioso para la piel
Los componentes del tomate ayudan a combatir el acné y a prevenir el daño de las células de la piel, consiguiendo en muy poco tiempo de consumo diario de zumo de tomate que nuestra piel tenga mejor aspecto.

Aumenta la capacidad del cuerpo para quemar grasas
Al estimular la producción de carnitina, el zumo de tomate está considerado como una gran ayuda para nuestro cuerpo a la hora de quemar grasas.

Ayuda a tener una buena visión
Por su rico contenido en beta-carotenos luteina y zeaxantina, el tomate es un gran aliado para mantener una buena salud ocular y colabora con nuestro cuerpo para frenar el deterioro de la visión.

Fortalece los huesos
Tomar zumo de tomate ayuda a nuestro cuerpo a aumentar los niveles de calcio, y por lo tanto, su consumo ayuda a mantener unos huesos fuertes.

Beneficios del zumo o jugo de tomate

El tomate, cuyo nombre científico es Solanum lycopersicum, es uno de los alimentos que más se consumen en todo el mundo. Aunque técnicamente es una fruta, se suele clasificar como un vegetal. ¿Conoces los beneficios del zumo o jugo de tomate?

Aunque hay muchas maneras de incorporar este ingrediente en la dieta, muchos han optado por aprovechar sus propiedades a través de esta refrescante bebida. De este modo, contribuye a hidratar el organismo y, de paso, nos permite obtener importantes nutrientes. ¡Descubre varios motivos para disfrutarlo cada día!

Propiedades nutricionales del zumo o jugo de tomate

El zumo o jugo de tomate concentra todos los nutrientes de este vegetal. Coincidiendo con una publicación en National Center for Biotechnology Information, el jugo de tomate es una fuente importante de antioxidantes, como carotenoides y vitamina E, así como varios minerales y oligoelementos.

  • Vitaminas A y C
  • Vitamina K
  • Potasio
  • Folato

Los datos en dicha publicación también señalan que un vaso de jugo de tomate (200-250 ml)satisface o excede por completo la ingesta diaria recomendada de licopeno.

Además, entre otras cosas, aporta proporciona aproximadamente el 20 % de la ingesta diaria recomendada de vitamina A; potasio y cobre entre un 12-15 %, magnesio, hierro, manganeso y fósforo – aproximadamente un 5 %.

También es una fuente de fibra dietética, incluida la fibra dietética soluble (pectina) y su contenido calórico es bastante bajo: un promedio de 19 kcal / 100 ml.

Beneficios del jugo de tomate que te gustará saber

El consumo regular de zumo o jugo de tomate puede contribuir, en gran medida, a proteger el organismo. Debido a su interesante aporte de nutrientes, fortalece la salud inmunitaria y previene la aparición de muchas enfermedades.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que sus propiedades no son milagrosas y tampoco debe ser considerado un tratamiento para las enfermedades.

Simplemente, es un complemento alimentario que, ingerido de forma regular, contribuye al bienestar cuando se incluye dentro de una dieta saludable y balanceada. Dejando esto claro, veamos en detalle sus principales beneficios.

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Protege la salud cardiovascular

Hay investigaciones científicas que muestran efectos positivos del licopeno y betacaroteno sobre la salud cardiovascular. Estos antioxidantes disminuyen el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Asimismo, contribuye a reducir el colesterol y los triglicéridos altos.

En este sentido, ingerir zumo o jugo de tomate puede ser beneficioso para el corazón. Entre otras cosas, combate la inflamación y ayuda a minimizar los efectos negativos del estrés oxidativo.

Alivia las quemaduras

De forma externa, el jugo de tomate sirve como producto refrescante en caso de quemaduras superficiales. A menudo, se emplea para las quemaduras causadas por la exposición solar. Su contenido de licopeno y otros compuestos vegetales facilita la regeneración de la piel.

De hecho, una investigación publicada en British Journal of Dermatology sugiere que el licopeno contenido en el tomate brinda protección contra el fotodaño a largo plazo.

Apoya la pérdida de peso

No se trata de adoptar una dieta a base de jugo de tomate; sin embargo, incorporarlo en la alimentación regular tiene interesantes beneficios sobre el peso corporal. Es una bebida baja en calorías que, además de nutrir, frena la ansiedad por la comida y las digestiones lentas gracias a su aporte de fibra.

Por lo tanto, su consumo es una buena forma de calmar la sensación de hambre sin sumar demasiadas calorías a la dieta. Así, acompañado con una alimentación sana y ejercicio físico, puede servir como complemento para adelgazar.

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Podría ayudar contra la infertilidad masculina

Las evidencias son aún limitadas y se requiere más investigación; sin embargo, un reciente estudio publicado enAsia Pacific Journal of Clinical Nutrition determinó que el consumo de jugo de tomate parece mejorar la motilidad de los espermatozoides en pacientes infértiles. Por lo tanto, podría ser de ayuda para la infertilidad masculina.

¿Cómo preparar jugo de tomate?

El zumo o jugo de tomate puede adquirirse en presentaciones comerciales. Sin embargo, su preparación con tomates frescos tiene más beneficios. ¿La razón? Así conserva más su fibra y contiene menos sodio que las versiones procesadas.

Ingredientes

  • 3 tomates maduros
  • 1/2 taza de agua (125 ml)

Preparación

  • En primer lugar, lava bien los tomates y retírales las semillas.
  • Luego, introdúcelos en la licuadora y bátelos con el agua.
  • Una vez obtengas una bebida homogénea, consúmela al instante.

Nota: si prefieres el zumo concentrado, pasa los tomates a través de un extractor. Para mejorar su sabor, combínalo con cilantro, jengibre o canela.

¿Conocías los beneficios del zumo de tomate? Ahora que sabes cuán bueno es para tu cuerpo, no dejes de prepararlo regularmente. Es muy refrescante y nutritivo.

La oferta de zumos envasados es extensa. En las estanterías de los supermercados se encuentran infinidad de variedades de este producto, de distintos precios, marcas y en infinidad de envases distintos. El consumo de zumos y néctares en España durante el año 2016 llegó a los 830,82 millones de litros, según un informe elaborado por la Asociación Europea de Fabricantes de Zumos (AIJN). España es el cuarto mayor mercado en cuanto a consumo de zumo, por detrás de Alemania, Francia y Reino Unido.

Otro estudio, realizado por el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Rey Juan Carlos en 2014, demostraba que el 70% de los niños toman para merendar un zumo de frutas envasado, algo que las sociedades científicas han consensuado que se debería limitar por ser alimentos ricos en azúcares y por su escaso valor nutritivo. Pero, ¿todos son iguales? De los distintos tipos de zumos que hay, ¿cuál es preferible elegir?

No todos los zumos son iguales

Los zumos y néctares que pueden encontrarse en mercado se dividen en tres categorías:

1. Zumo de fruta o 100% exprimido

Se obtiene a partir de las partes comestibles de frutas sanas y maduras, frescas o conservadas por refrigeración o congelación, de una o varias especies mezcladas, con el color, aroma y sabor propios del zumo de la fruta de la que procede. No está fermentado. Es el más parecido al zumo natural.

En la mayoría de los casos se comercializa elaborado en base a naranja y no se añade agua ni azúcar. Según una investigación realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), hay muy poca diferencia entre las distintas marcas en cuanto a calorías e hidratos de carbono en el caso de los zumos de naranja. Es el más caro, pero también el más saludable porque está menos procesado, no contiene azúcar ni agua añadidos y conserva mejor las vitaminas de la fruta.

2. Zumo de fruta a partir de concentrado

Se obtiene al reconstituir con agua el zumo de frutas previamente concentrado, que mantiene las propiedades físicas, químicas, organolépticas y nutricionales del zumo de la fruta de la que procede. El agua se añade para llegar a una concentración de azúcares similar al zumo exprimido. También se puede añadir pulpa y aromas siempre que estos procedan de la fruta original. Una vez concentrado, se elimina el 85% del agua para evitar almacenar agua y, posteriormente, se vuelve a añadir el agua. Es menos saludable que el anterior.

3. Néctares

Se obtiene por adición de agua con o sin adición de azúcares o miel a los zumos o purés, concentrados o no. El porcentaje en zumo en los néctares y el de azúcar añadido está fijado en el Real Decreto 781/2013. Es un derivado de zumo de fruta que contiene 50% de zumo concentrado más un 50% de agua y azúcar. Los azúcares pueden sustituirse total o parcialmente por edulcorantes.

Es uno de los productos que más confusión genera entre los consumidores. Según la OCU, se trata de una evolución barata de los zumos tradicionales, porque solo contienen la mitad de zumo, el resto es agua y azúcar (o edulcorante), con sus aditivos correspondientes. Por tanto, sería el menos saludable porque es más artificial y concentrado en azúcares que los anteriores.

¿Cuál elegir?

Las recomendaciones que emiten autoridades sanitarias y expertos en nutrición son claras: es preferiblela pieza fresca entera que un zumo de fruta fresca y que un zumo envasado. Pero si queremos dar una concesión a estos zumos, lo mejor será optar por los más saludables, es decir, los que no contienen azúcares añadidos y sin gas, y no otros productos similares que, en la mayoría de los casos, se promocionan como productos con vitaminas añadidas. Por tanto, nos fijaremos en que sea 100% zumo de fruta, sin azúcar añadido y sin conservantes.

Foto: HoaLuu

Menos azúcar

Una de las luchas del sector de zumos es la de adaptarse a las recomendaciones sobre buenos hábitos alimentarios que promueven responsables en nutrición y salud, sobre todo en lo que se refiere a la cantidad de azúcares. La dosis recomendada de azúcar para un adulto es de 25-27 gramos al día. En algunos zumos la cantidad de azúcar que pueden llegar a contener es de 17 gramos de azúcar, y algunos incluso más.

Según un estudio publicado en 2016 en la revista Journal of Nutrition, en el que participó PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) y basado en personas con riesgo cardiovascular, beber más de cinco vasos por semana de bebidas azucaradas o edulcoradas, incluyendo bebidas light y los zumos de fruta, aumenta la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, los niveles de triglicéridos en sangre y reduce el colesterol bueno.

La Asociación Española de Fabricantes de Zumos (Asozumos) acaba de anunciar su compromiso para reducir en un 10% el contenido de azúcares añadidos a los néctares de melocotón, naranja y piñas sin edulcorantes. Esta medida forma parte del acuerdo presentado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales E Igualdad para el periodo 2017-2020.

El objetivo es promover una alimentación saludable centrada en la reducción de sal, azúcares añadidos y grasas. Debe tenerse en cuenta también que los zumos y néctares envasados de frutas tienen un contenido de fibra bastante más bajo que la fruta natural.

Foto Chezbeate

¿Y las bebidas de zumo y leche?

¿Qué son realmente? ¿Un zumo o un lácteo? Este tipo de bebida, cuyo consumo ha aumentado también sobre todo entre el público infantil, se ha convertido en un gran atractivo. Se trata de una realidad de una mezcla de agua, azúcar y una pequeña cantidad de leche y zumo. Las principales marcas suelen añadir entre un 10-15% de zumo y un 7-10% de leche, según el estudio de la OCU. Uno de los aspectos más controvertidos es la presencia de edulcorantes, sobre todo en un producto cuyo público mayoritario son niños.

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