Yogur para bebes

¿Qué yogur es mejor para los niños?, ¿cuándo se le puede dar yogur a un bebé?, ¿Es mejor el yogur desnatado?, …

El yogur es un alimento muy interesante. No tiene superpoderes, aunque esté enriquecido con vitaminas, bacterias o esteroles vegetales. Pero nutricionalmente es un buen alimento, y muy versátil para combinarlo con otros alimentos saludables.

Propiedades que hacen del yogur un alimento nutricionalmente interesante:

  • Es un alimento de densidad calórica baja: alrededor de 60-70 kcal/100 gr
  • Tiene calcio fácilmente absorbible en cantidad considerable.
  • La proporción entre proteínas, hidratos de carbono y grasa es bastante equilibrada.
  • Los Lactobacillus y Streptococcus que intervienen en su formación, pueden (pueden) aportar beneficios para la salud.
  • Al tener la lactosa en gran parte transformada en ácido láctico, lo pueden comer la mayoría de niños que tienen intolerancia a la lactosa.

El yogur puede considerarse un alimento procesado, pero es un procesado sano. Incluso se puede decir que el procesado mejora el original, ya que además de tener menos lactosa, se degradan también las proteínas de la leche (la caseína sobre todo), lo cual lo hace más «digerible».

¿Qué yogur es mejor para niños?

La respuesta es sencilla: yogur natural sin azúcar.

En el estante de los yogures del supermercado podemos quedarnos pasmados ante la gran variedad que hay de yogures y similares: desnatado, «bio», con fruta, con cereales, de sabores, azucarados, … Con el que no os equivocaréis seguro, es con el natural sin azúcar.

Mirad la etiqueta.

En la etiqueta hay que mirar dos cosas: La tabla nutricional y los ingredientes.

Fijarse sobre todo en la tabla nutricional (ved foto del artículo). En ésta los azúcares deben ser alrededor de 5 gr/100 gr, Si tiene más de 7-8 gr/100 seguramente son añadidos.

La lista de ingredientes siempre se pone por orden decreciente de cantidad. El primero debe ser leche desnatada o parcialmente desnatada (la nata se añade después).

Podéis leer más sobre cómo se elabora el yogur en este estupendo artículo de Gemma del Caño: «Y de postre… un yogur»)

No es necesario que lleven más bacterias de las que ya de por sí lleva el yogur, ni vitaminas añadidas, … Y por supuesto: no necesita azúcar añadido.

Pero, ¿cómo va a gustarle el yogur así, sin azúcar a un niño? ¡Está agrio!

La mayoría de niños les gusta sin azúcar si lo han tomado así desde bebés, y no están acostumbrados a sabores demasiado dulces.

Y se puede «endulzar» añadiéndole fruta natural, en trocitos o triturada.

¿A qué edad se le puede ofrecer yogur a un bebé?

Pues en teoría a partir de los 6 meses. Pero es más recomendable esperar a los 9-10 meses.

El motivo es que hacia los 6 meses el «lácteo» de un bebé debe ser leche materna preferiblemente, o de fórmula en su defecto, y es mejor favorecer la diversificación ofreciéndole otros alimentos. Sin olvidar que en esta etapa la alimentación complementaria complementa, no sustituye, a la leche.

Otras formas de yogur, ¿sí o no?

Yogur desnatado: la cantidad de grasa de un yogur es perfectamente aceptable (2,5 – 3 gr/100 gr). En niños sanos se recomienda que los lácteos no sean desnatados en los 2-3 primeros años, y luego, el niño sano sin sobrepeso puede seguir con lácteos enteros. (Hay cierta disparidad en los estudios que parecen indicar que los lácteos desnatados no son mejores para combatir el sobrepeso, … pero ese ya es otro tema).

Yogur griego: tiene sus nutrientes más concentrados, al haberle quitado agua, por lo cual es más calórico. Aceptable para consumo más ocasional.

Para otros productos como yogures líquidos, enriquecidos, yogures batidos, «Mi primer…», o «Petit…», mejor mirad la composición. Sobre todo el azúcar, sí tiene más de 7-8 gr/100 gr de azúcar probablemente es un lácteo con «añadidos».

¿Y qué pasa con el yogur «sin gluten»?

Este es uno de esos reclamos publicitarios que juegan con la absurda moda de etiquetar con «sin … lo que sea» para atraer la atención del consumidor. Y lo que consigue es desinformar y confundir.

El yogur no tiene nada que ver con el gluten (proteína que está en algunos cereales).

Por último, ¿es imprescindible que tome yogur?

Pues no, casi ningún alimento es imprescindible. Pero es saludable, y en combinación con fruta, avena, copos de maíz, … (pero NO los cereales de desayuno comerciales para niños …) es una muy buena opción para desayunos o meriendas. Y sustituye perfectamente a la leche, para aquellos que no les gusta ésta.

*Algunas referencias e información adicional:

Harvard School of Public Health: The Nutrition Source: Yogurt

Yogurt Consumption as a Signature of a Healthy Diet and Lifestyle. J Nutr 2017 Jul; 147 (7): 1476S-1480S

Yogurt for treating antibiotic-associated diarrhea: Systematic review and meta-analysis. Nutrition. June 2015, 31 (6): 796-800

BEDCA. Base de Datos Española de Composición de Alimentos

Ésta es una de las preguntas más habituales en la consulta cuando hablamos de alimentación complementaria. En muchas guarderías se ofrece de manera habitual un yogur de postre. Y muchos padres están deseosos de ofrecer a sus bebés «Mi primer yogur». Estos «primeros yogures» se anuncian como aptos a partir de seis meses. ¿De verdad lo son?. Y, aunque sean aptos, ¿son necesarios?

¿Existen yogures aptos a partir de seis meses?

El yogur es un alimento que se obtiene de la fermentación de la leche. En el caso de los «primeros yogures» emplean fórmula de continuación (que se puede tomar a partir de los seis meses), por lo que efectivamente, son aptos para los bebés a partir de esta edad.

¿Qué diferencias hay entre «Mi primer yogur» y el resto de yogures?

La primera ya la hemos comentado, están elaborados a partir de fórmula de continuación, y no a partir de leche de vaca. Pero además, llevan muchos otros ingredientes.

Mientras que la mayoría de los yogures naturales naturales que encontramos en el supermercado están compuestos sólo por leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada y fermentos lácticos, los «primeros yogures» contienen, además de leche de continuación, otra gran cantidad de ingredientes (almidón de maíz, aceites vegetales, maltodextrinas, sales minerales vitaminas, aromas, estabilizante, correctores de acidez, Lactobacillus casei…); en definitiva, son productos ultraprocesados.

Aunque recientemente han reformulado «Mi primer yogur», disminuyendo su cantidad de azúcar, la mayoría de yogures y postres lácteos dirigidos a niños tienen una alta concentración de azúcares.

¿Cuándo puede tomar un yogur normal?

De acuerdo con las recomendaciones de la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica) la leche de vaca no debe introducirse antes del año de vida como bebida principal, pues es una fuente pobre de hierro y aporta demasiadas proteínas, grasas y calorías si se toma en grandes cantidades.

Sin embargo, yogur y otros derivados lácteos (bechamel, queso, mantequilla…) pueden darse en pequeñas cantidades a partir de los 9-10 meses de vida.

La leche de vaca no debe ofrecerse antes del primer año de vida, pero pueden darse pequeñas cantidades de yogur y otros derivados lácteos a partir de los 9-10 meses de vida.

¿Necesita un bebé tomar yogur a partir de los 6 meses?

La razón de iniciar la alimentación complementaria en torno a los seis meses es que el bebé comienza a necesitar entonces algunos nutrientes que la leche sólo no puede aportarle. Por lo tanto, el yogur, alimento derivado de la fermentación de la leche, tampoco podrá suplir esta necesidad.

Como hemos dicho, el bebé precisa otros nutrientes además de la leche, necesita «complementar» su alimentación. Si introduzco el yogur, estoy desplazando, quitando “espacio”, a otro tipo de alimentos que de verdad necesite el bebé.

Y por último, recordad que, aunque a partir de los 9-10 meses los bebés puedan tomar pequeñas cantidades de yogur no significa que sea necesario que lo hagan. Un bebé que sigue tomando leche materna a demanda y realiza varias tomas al día no suele precisar otro aporte de lácteos; y uno que toma fórmula necesita entre 280-500ml de leche al día, algo que alcanzar fácilmente con sus 2-3 biberones diarios.

¿Yogur natural o de sabores?

Natural. Aquí no hay ninguna duda. Los yogures de sabores contienen una gran cantidad de azúcares añadidos (además de otros muchos ingredientes). Basta con comparar las etiquetas de un yogur natural y uno de cualquier sabor de la misma marca.

Información nutricional de un yogur natural Información nutricional de un yogur de sabor

Un yogur natural contiene, como hemos dicho previamente, Leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada (0,6%) y fermentos lácticos. Si miramos la información nutricional, tiene aproximadamente 4g de azúcares por cada 100g (naturalmente presentes, no lleva azúcares añadimos)

En cambio, los ingredientes de un yogur de sabor, pongamos de fresa, son mucho más numerosos: leche desnatada rehidratada, azúcar, nata, gelatina, fermentos lácticos, aroma y colorante; y si miramos su composición natural vemos que contiene 12,5g de azúcares por cada 100g, es decir, que por yogur, contiene 15,6g (gran parte de esos añadidos)

Los yogures de sabores contienen gran cantidad de azúcares añadidos (en torno a un 10%).

¿Y si no le gusta el yogur natural?

A todos los niños (y adultos) no les gustan los mismos alimentos, y es frecuente que un alimento no les guste la primera vez que lo prueben. Debemos seguir ofreciéndolo (nunca obligar), pues a veces es necesario probar un alimento 10-15 veces hasta que nos gusta.

A veces ofrecemos al niño el yogur azucarado para que lo coma. Sucede lo mismo que con los yogures de sabores, contienen una gran cantidad de añadido. Podemos mezclar el yogur con fruta para que le aporte algo de dulzor.

Composición nutricional yogur azucarado

¿Le puedo dar de comer yogur a mi bebé?

La respuesta es sí, sí puedes darle de yogur a un bebé.El verdadero dilema está en qué momento; es decir, a qué edad es más conveniente hacerlo.

Claramente, todo bebé tiene un organismo inmaduro, por ende, es necesario introducir los cambios con mucha sutileza. Bien sea en lo que respecta a dieta o cualquier otro ámbito, como pueden ser el descanso o la hora del baño.

Introducir nuevos alimentos a la dieta del bebé es una cuestión que debe realizarse con mucha responsabilidad. En este sentido, algunos pediatras recomiendanincorporar el yogur a la dieta a partir de los 6 meses de edad, mientras que otros sugieren esperar hasta los 9 o los 12 meses.

Según los primeros, es más probable que un bebé experimente reacciones adversas al comer yogur a los 6 meses de edad que a los 9, dado lo vulnerable que es su organismo aún. Por ello, muchos padres optan por esperar hasta los 9 meses, cuando ya se han incorporado papillas y otros alimentos a la dieta.

Cuando la mucosa del estómago del bebé se irrita por comer un alimento nuevo, el pequeño puede experimentar síntomas molestos como la diarrea.

¿Cuál es el mejor yogur para el bebé?

A diferencia de la leche (entera, descremada o semidescremada), se le puede dar de comer yogur al bebé a partir de los 6 meses de edad. ¿La razón? A su edad, el yogur es un alimento lácteo mucho más fácil de digerir que la lechey además, contiene múltiples bacterias beneficiosas para el sistema gastrointestinal.

El yogur natural, ese que es conocido como regular o griego –y que es hecho con leche entera y con cultivos activos– es la mejor opción para el bebé, puesto que no contiene azúcares , frutas procesadas ni añadidos artificiales. Aún cuando existen yogures que tienen la etiqueta «para bebés», la mejor opción siempre será la más natural.

Ahora bien, es sumamente importante consultar siempre con el pediatra antes de introducir yoguru otros alimentos a la dieta del bebé para evitar poner en riesgo su salud.

¿Qué se debe evitar?

Aunque no es necesario, si quieres darle más sabor al yogur de tu bebé de vez en cuando, puedes agregarle pequeños trozos de frutas naturales (aquellas que hayan sido aprobadas para el pediatra, según su edad claro está).

  • Evita añadir azúcar (blanco, moreno, etc), y jarabes.
  • Es muy importante que evites endulzar el yogur de tu bebé con miel, pues no es recomendable dársela al bebé antes de los 12 meses de edad, dado que este producto –aunque es natural- podría contener una bacteria que causa botulismo a los niños de edad.
  • Si tu bebé apenas está empezando a comer sólidos, es recomendable que le ofrezcas de comer un puré de frutas o de verduras cocinadas, además del yogur.

Atención a los intolerantes

Cada vez que introduzcas un nuevo ingrediente en la alimentación del bebéobsérvalo durante los siguientes tres días, para ver si lo asimila bien o si experimenta algún síntoma de alergia o intolerancia alimentaria. Al observarlo, podrás tener una idea más precisa de qué pudo haberle causado el malestar y ser más específica cuando se lo comentes al médico.

En caso de que el bebé sea diagnosticado con intolerancia a la lactosa, no te preocupes. Incluso los niños que con intolerancia pueden comer yogur, porque gran parte de la lactosa que contiene el yogur se descompone en el proceso de elaboración, haciendo que el organismo tolere mejor el yogur que otros productos lácteos.

Hace varios años ya que podemos encontrar en los estantes de los supermercados yogures destinados al consumo de los bebés a partir de los seis meses.

Cientos (y miles) de madres los han comprado para sus hijos convencidas de que era un alimento adecuado e idóneo para ellos. Incluso muchos pediatras los han aconsejado como postre o merienda.

Lo cierto es que “Mi primer yogur” es un alimento innecesario para los bebés e inadecuado si tenemos en cuenta sus ingredientes y su composición.

Existen varias marcas y fabricantes, pero para hablar de estos yogures me centraré en “Mi primer Danone”, que es el más representativo.

La OCU ya habló de ellos hace 3 años

Hace tres años la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicaba un escrito en su revista de salud tras haber analizado el yogur, que se vendía como “hecho con leche adaptada” en que concluía que “’Mi primer Danone’ no es sino una leche fermentada enriquecida con varias sustancias que, en principio, ya están presentes en la dieta del niño de 6 meses”.

En la misma publicación comentaban que 22 pediatras de Atención Primaria denunciaban la engañosa publicidad que Danone hacía de este producto. Según estos pediatras los consumidores interpretaban que al decir leche adaptada la marca estaba diciendo “fórmula adaptada para lactantes”, lo que les inducía a comprarlo pensando que era mejor que un yogur normal.

Afirmaron que en realidad el producto estaba elaborado con la misma leche que se emplea para fabricar cualquier yogur, pero enriquecida con otras sustancias.

Para evitar engaños solicitaron el cambio de la denominación “con leche adaptada” por “con leche enriquecida”, más correcta y ajustada a la realidad.

Esto fue hace tres años y Danone, marca pionera donde las haya y que trabaja a diario para renovar sus productos, modificó el yogur utilizando leche de continuación.

Mi primer Danone en la actualidad

Echando un vistazo a los ingredientes de “Mi Primer Danone – sabor natural“ en la página web del producto vemos lo siguiente:

“Leche de continuacion 96% (leche desnatada, nata, leche desnatada total o parcialmente deshidratada, maltodextrinas, aceites vegetales, sales minerales de hierro y de zinc y vitaminas (A, C, D y E)), azúcar (4%), Lactobacillus casei y otros fermentos lácticos.”

Y mirando la ficha técnica vemos que tiene 3,6 g de proteínas por cada 100 gr.

No se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación

Viendo los ingredientes y mirando la ficha técnica llegamos a una conclusión: o no se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación o directamente no la lleva.

Personalmente tengo la impresión que el especificar “leche de continuación” no es más que una estrategia de marketing a nivel de etiquetado, porque el uso de esta leche no supone un beneficio real en la reducción de proteínas. Me explico:

La leche de vaca no es adecuada para un bebé porque tiene un exceso de proteínas, más del triple que la leche materna. Un bebé no puede metabolizar una cantidad semejante de proteínas y es por eso que adaptan las fórmulas disminuyendo la concentración de proteínas de la leche de vaca para que pueda ser ingerida por los lactantes.

La leche materna contiene unos 0,9 g de proteínas por cada 100 ml por los 3,3 g que contiene la leche de vaca. Por eso deben disminuir la concentración.

La leche artificial de inicio (tipo 1) contiene, por ejemplo, 1,2 g (Nativa-1) o 1,4 g (Sanutri Natur 1) por cada 100 ml.

La leche artificial de continuación (tipo 2) contiene por ejemplo los 1,5 g de la Nativa-2 o los 2,2 g de la Sanutri Natur 2 por cada 100 ml.

Por esta regla de tres “Mi primer Danone”, hecho con leche de continuación, tendría que tener una cantidad de proteínas similar a las leches de continuación (entre 1,5 g y 2,2 g según los ejemplos que os he comentado).

¿Cuántas proteínas puede tener como máximo la leche de continuación?

Yo he puesto dos ejemplos (Nativa y Sanutri) de dos fabricantes de leche que pueden comprarse en cualquier establecimiento, sin embargo hay más marcas que podrían tener una cantidad superior de proteínas y esto haría que Mi primer Danone no fuera tan descabellado.

Lo cierto es que la mayoría de las marcas, como ya comenté hace un par de días, están reduciendo la cantidad de proteínas de las leches de continuación (y de las de inicio), para tratar de evitar que ingieran demasiadas.

En España es vigente el Real Decreto 867/2008 que establece que los preparados de continuación deben tener un máximo de 3,5 g de proteínas por cada 100 kcal. Si tenemos en cuenta que las leches deben tener entre 60 y 70 kcal por cada 100 ml, obtenemos por regla de tres un máximo de 2,45 g de proteínas por cada 100 ml.

Sorprende entonces que “Mi primer Danone” tenga 3,6 g por cada 100 ml, una cantidad del todo excesiva (un yogur natural normal tiene, como la leche de vaca, 3,3 g de proteínas por cada 100 ml).

Demasiadas proteínas

Un lactante de entre 6 y 12 meses necesita, según la OMS, unos 20 g de proteínas al día. “Mi primer Danone” de sabor natural contiene en total 4,5 g de proteínas (el yogur es de 125 ml, no de 100 ml), 20 g de pollo aportan unos 4 g de proteínas y 500 ml de leche de continuación contienen unos 11 g de proteínas. Con esto ya llegamos prácticamente a la recomendación diaria (sumamos unos 19,5 g de proteínas) y aún faltan las provenientes de las verduras, los cereales y la fruta.

Aún cuando la madre ofreciera al bebé 375 ml de leche en vez de 500 (contando el yogur como lácteo de 125 ml) la cantidad sería excesiva.

Si hablamos de madres que dan el pecho, la cantidad de proteínas seguiría siendo excesiva, pero no tanto (al tener la leche materna menos proteínas que la artificial), sin embargo estaríamos sustituyendo la leche materna por un lácteo de peor calidad y proveniente de la leche de vaca, corriendo un riesgo innecesario de producir alergia o intolerancia.

Se estima que estamos dando cada día a los bebés de entre seis y doce meses una media de 30 g de proteínas, mucho más de lo que necesitan (si queréis saber qué consecuencias puede tener un exceso de proteínas en la dieta os recomiendo leer la entrada: Los bebés y los niños toman demasiadas proteínas).

Demasiado azúcar

Pero aquí no acaba todo. Además de llevar demasiadas proteínas, “Mi primer Danone” sabor natural contiene 5 g de azúcar (el de sabores contiene 8,75 g), que viene a ser lo equivalente a una cucharada de postre.

Un bebé de seis meses no debería tomar azúcar por el riesgo de caries, porque el azúcar ofrece calorías vacías, que no aportan ningún nutriente y porque propicia que se acostumbren al sabor dulce y rechacen luego otros sabores.

Otros yogures

Hay otros yogures, como Nestlé Bebé, con ingredientes prácticamente idénticos (y por lo tanto igualmente poco recomendable o como el ABC de Central Lechera Asturiana, cuyos ingredientes son:

Como veis, este tiene aún más proteínas que el de Danone…

Conclusión

Todos los yogures infantiles tipo “Mi primer Danone” son, hoy por hoy, alimentos poco recomendables para bebés de 6 meses. Se podrían ofrecer a los niños a partir de los doce meses, cuando son capaces de metabolizar la cantidad de proteínas que contienen y cuando el riesgo de alergia a las proteínas de la leche de vaca es inferior.

Sin embargo, a los doce meses pueden empezar a tomar yogures naturales, que son más baratos, tienen menos proteínas y no tienen azúcar, por lo que son más recomendables.

Los niños amamantados (de entre 6 y 12 meses) no necesitan tomar yogures porque toman leche materna, de mejor calidad, con mejores nutrientes y con menos proteínas.

Los niños no amamantados (de entre 6 y 12 meses) no los necesitan porque con la leche de continuación (tipo 2) ya toman demasiadas proteínas y como alimento es más recomendable la leche artificial que un yogur de este tipo, que lleva azúcar y nata.

Fotos | Clubpadres.com, Ojo Digital (Jackiejuan), Flickr (bdunnette)
En Bebés y más | Alimentación complementaria: la leche y sus derivados, Prohíben un anuncio de Actimel en Reino Unido por considerarlo engañoso, Mi primer Danone versus ABC de Central Lechera Asturiana

Yogures para bebés: mejor no

La leche materna es sin duda, el alimento ideal para el recién nacido: ofrece a los niños todos los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludable. Las recomendaciones abogan por extender la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, sin embargo, esto no siempre es posible. Las leches o preparados para lactantes son entonces la solución.

Entre los preparados de leche hay dos tipos, los preparados para lactantes (que sólo toman leche) y los preparados de continuación, que se introducen alrededor del sexto mes, y que aunque supongan el principal alimento del bebé, se compaginan con otros (fruta, verdura, carne, pescado, etc.). Desde ese momento, la ingesta de leche se reduce, pero aún así lo recomendable es que los bebés tomen al menos 500 ml de leche al día.

¿Cuándo se le puede dar leche de vaca a un bebé?

La introducción de leche de vaca no es recomendada antes del año de edad:

  • Puede aumentar la carga renal del bebé, lo que podría llegar a ser un problema en caso de deshidratación.
  • La leche de vaca es pobre en hierro y puede inhibir la absorción de hierro procedente de otros alimentos.
  • Es pobre en ácido linoléico.

Sin embargo, sí pueden tomar otros lácteos. A partir de los 9 meses se pueden incluir algunos lácteos (yogures, el queso fresco, el requesón, etc), pese a ser derivados de la leche de vaca. La Sociedad Europea de Pediatría, Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) indica que se puede dar pequeñas cantidades de leche de vaca antes del año, siempre que no sea la fuente principal de leche del bebé.

¿Y antes de los 9 meses? En el mercado hay alternativas, los yogures y lácteos para bebés. Pero ¿son indicados estos productos para un bebé de 6 meses?, ¿están realmente elaborados con leche adaptada a sus necesidades. Lo analizamos para dar una respuesta.

Cuándo se le puede dar yogur a un bebé

Dos de las marcas líderes del mercado ofrecen productos especiales, yogures para bebés. Danone cuenta con Mi primer Danone, y Nestle ofrece Bebé. Se proponen como una alimento a partir de los 6 meses, pero para eso deberían estar elaborados con una leche especial de continuación. ¿Es así? Para salir de dudas los analizamos, en sus versiones equivalentes al yogur natural, sin aromas y sin frutas.

Mi Primer Danone

Según su etiqueta, Mi Primer Danone es un producto elaborado con leche de continuación en un 80%, el otro 20% restante lo forma almidón de maiz, maltodextrina, azúcar y espesantes (goma guar y goma xantana). El almidón y la maltodextrina (forma de almidón parcialmente digerido) están presente en los cereales y junto a los espesantes, tienen como función espesar el producto (para parecerse a un yogur tradicional) y aportar un extra de hidratos de carbono.

Hemos llevado Mi primer Danone al laboratorio, y según los resultados del análisis, no podemos considerar a mi primer Danone como un yogur elaborado 100% con leche de continuación (ellos indican un 80%), si bien es cierto que induce al error al leer en la etiqueta “Mi primer Danone con leche de continuación 2”.

  • Su perfil nutricional no es el más adecuado: aunque su contenido en proteínas, calcio y fermentos son correctos, aporta demasiadas calorías, sobre todo por su contenido en sacarosa, y sin embargo es pobre en lactosa y en grasas.
  • Por otra parte, la presencia de azúcar no es adecuada, ya que la adición de azúcar en la alimentación de un bebe incrementa notablemente su ingesta calórica, además de no aportar nada a su dieta.
  • En su composición se incluye goma guar, un producto que tiene un cierto poder alergénico ya que deriva de las legumbres.

Nestlé Bebé

La etiqueta de este producto de Nestlé indica está elaborado con leche para bebe (no leche de continuación) definición que no se contempla en la normativa vigente. En realidad se trata de una leche de vaca a la que se le han adicionado azúcar, aceites vegetales y almidón de arroz.

  • Lo hemos analizado, y según los datos del laboratorio, no podemos considerar a mi Nestle bebé como un yogur elaborado 100% con leche de continuación.
  • Desde un punto de vista nutricional, se trata de un producto con un contenido energético más elevado que el de Mi primer Danone, ya que contiene más proteínas, más grasas y más hidratos de carbono. Nestlé bebé aporta demasiadas kilocalorías (de nuevo por el exceso de sacarosa) y también muchas proteínas.
  • El contenido en grasa es pobre, aunque el aporte de calcio y de fermentos son los adecuados.
  • La presencia de azúcar no es adecuada, ya que la adición de azúcar en la alimentación de un bebe incrementa notablemente su ingesta calórica y no es necesario en su dieta.

Estos yogures no son una buena alternativa

  • Ninguno de estos dos productos cumple con los requerimientos de un preparado de continuación.
  • Ambos coinciden en un excesivo contenido en sacarosa, en azúcar, lo que es un problema: sólo aporta calorías a la dieta de un bebé. Los pediatras desaconsejan que el niño pequeño se habitué al sabor dulce de los alimentos, ya que según vayan creciendo preferirán estos alimentos.

Los consumidores pagan por estos productos un precio elevado, alrededor de 2,5 euros el paquete (500g para Mi Primer Danone y 400g para Nestlé Bebe), pensando en dar lo mejor a sus bebés, y lo cierto es que no es así: estos yogures especiales no son adecuados para un bebé de 6 meses.

Podrían serlo para niños más mayorcitos… si bien en ese caso otras alternativas, que además son más adecuadas: es el caso del como yogur natural (sin azúcar y sin desnatar), queso fresco (mejor sin sal) o requesón. Pero para ello hay que esperar a que el pequeño cumpla los 9 meses: nuestro consejo es que lo hagas.

Encontrarás más información en Dudas sobre alimentación infantil

Mi primer danone ¿son necesarios este tipo de productos?

A continuación lo que he hecho ha sido comparar los aportes nutricionales del griego de danone y de «mi primer danone», tomando como ejemplo el natural azucarado. Si me habéis leído en alguna otro post, sabréis que yo soy una defensora a ultranza de no dar a los niños ni sal ni azúcar. No es necesaria en absoluto y todo el mundo la desaconseja (de hecho, es lo primero que te dicen cuando te explican cómo tienes que preparar la fruta y la verdura, que las obvies, que ellos no las echan de menos y que traen muchos más perjuicios que beneficios). Si esto es así ¿por qué se empeñan en utilizarlo en la mayoría de los alimentos preparados para bebés, aunque sea en pequeñas cantidades?

La comparación la haré según los valores medios por cada 100 gramos (cada yogur tiene 125 g). En primer lugar pondré el valor del griego y luego el de Mi primer danone.

Además Mi primer Danone lleva vitaminas añadidas (aunque en cantidades irrisorias) y Fósforo y Sodio en una cantidad decente, además de otros aportes como el Hierro o Zinc que son bastante testimoniales.

O sea, que a cambio de introducir unos pocos elementos extras en cantidad puramente testimonial, elevan los hidratos de carbono hasta el infinito teniendo una barbaridad de azúcar.

No soy nutricionista, soy simplemente una MADRE, pero sigo sin verle una mejora sustancial respecto a un yogur mucho más barato. Es más, a mí lo del azúcar (ya os digo que soy un poco talibán con el tema), me echa bastante para atrás.

En su publicidad además, dicen que están hechos con «leche adaptada» y que son los únicos del mercado que lo hacen. Bien… esto estaría bien, sino me topara con un artículo de la OCU que dio pie a una posterior denuncia por publicidad fraudulenta que cito porque el link caducó y no se puede leer actualmente. Así que cito textualmente, extraído de una página que cita a su vez la fuente original. Gracias a Dios, ellos copiaron el texto y así no se ha perdido:

«Los pediatras también critican «Mi primer Danone»

En el número de abril/mayo de nuestra revista OCU-Salud publicamos una carta de un socio que nos consultaba sobre la conveniencia de dar a su hijo de seis meses un yogur especial para bebés como «Mi primer Danone», en vez de un yogur normal, ya que ese yogur dice tener «leche adaptada» y a él le parecía que, desde el punto de vista de la nutrición, era más adecuado para un pequeño.

Tras analizar los nutrientes, nosotros llegamos a la conclusión de que «Mi primer Danone» no es sino una leche fermentada enriquecida con varias sustancias que, en principio, ya están presentes en la dieta del niño de 6 meses. Contestábamos a nuestro amigo que estos yogures especiales no le aportarán nada nuevo a su bebé, y a él le costarán mucho más caros que un yogur normal.

Y no somos los únicos que pensamos así: nos ha llegado una carta firmada por 22 pediatras de Atención Primaria en la que estos profesionales denuncian la, a su entender, engañosa publicidad que hace Danone de este producto. Estos pediatras indican que la afirmación «con leche adaptada» es interpretada por los consumidores, y también por algunos médicos, como sinónimo de «fórmula adaptada para lactantes», lo que les induce a comprarlo pensando que es mejor que un yogur normal. El grupo de pediatras insiste en que no es así en absoluto, sino que el producto en cuestión está elaborado con la misma leche que se emplea para fabricar cualquier yogur, a la que enriquece con otras sustancias (entre ellas azúcar, algo que critican).

Para evitar que los usuarios se lleven a engaño, solicitan que se cambie la denominación «con leche adaptada» por «con leche enriquecida», más correcta y ajustada a la realidad.

Foto: bebé comiendo yogur vía

En resumen

Todo esto empezó porque Mi Primer Danone me parecía abusivamente caro y quería saber si realmente existía una necesidad DE VERDAD de dárselo a mi hija. Por supuesto que si era lo mejor, y que si tenía unas ventajas superiores a cualquier otra cosa, pasaría por el aro, me ataría los machos y con mucho dolor de mi bolsillo se lo compraría. A la luz de todo lo que he podido leer, considero que su compra es totalmente innecesaria y que se aprovechan de que los padres no escatimamos por el bien de nuestros hijos.

Así que ni Danone, ni griego, ni Hacendado: esta mañana me he comprado una yogurtera y así sé seguro segurísimo qué es lo que come mi hija. Sé que estará bien alimentada y que ESO SÍ que será lo mejor que pueda darle.

Así que por las noches a hacer yogures toca.

Mi primer Danone

Tu pediatra no tiene por qué recomendarte marcas comerciales…
En general, durante el primer año, la recomendación es no añadir ni mucha azúcar, ni mucha sal. Además de que en exceso nada es bueno, corremos el riesgo de que nuestros hijos se acostumbren a tomar los alimentos o siempre muy dulces o siempre muy salados. Es mejor para su futura alimentación que prueben el sabor y textura de los alimentos y los acepten tal cual, a que se acostumbren a tomarlo todo ‘azucarado’ y si no, lo rechacen…

Sobre tomar lácteos, desde los 6 meses hasta el primer año, que sea leche materna (o leche artificial, en su defecto), con aproximadamente medio litro al día (lo que demande, si toma pecho) ya tiene cubiertas sus necesidades, no necesita más. Y a partir del año ya le puedes introducir la leche normal y los lácteos normales de todo tipo.

Te paso un par de vínculox que quizá te interese leer: 

En resumen, lo que dicen los artículos y lo que te diría yo: sigue dándole a tu hijo la leche que necesita y es adecuada para él, y cuando le vayas a introducir los yogures, te saldrá más barato y te será más útil hacerlo en su versión yogur normal y corriente. Y si es sin azucarar, mejor.

¿Cual es el mejor yogur para bebés?

Lo creas o no, hay un montón de cosas a considerar a la hora de comprar el mejor yogur para bebés! ¿Debería comprar endulzado o simple, convencional u orgánico, grasa entera o bajo en grasa? Sigue leyendo para saber cuál es la mejor opción!

¿Los bebés deben tomar yogur?

Muchos padres están preocupados por si deben darles yogur a sus bebés o no. Así que vamos a aclarar esto primero!

El yogur es una gran opción para los bebés, incluso como uno de sus primeros alimentos. La leche para beber es lo principal que debe evitarse, pero no todos los productos lácteos. El yogur es una fuente de grasas buenas que pueden ayudar al desarrollo saludable del cerebro. También es una gran fuente de probióticos y es el alimento favorito de muchos bebés, no es malo!

Lo básico en yogur para bebés

Contenido de grasa

En primer lugar, debes comprar a tu bebé un yogur de leche entera. Esa es la recomendación número uno. Los bebés necesitan una dieta alta en grasas para ayudar al desarrollo del cerebro, y los lácteos llenos de grasa son una gran manera de proporcionárselas.

Yogur Griego Vs Yogur Normal

En cuanto al yogur griego frente al normal, realmente se reduce a las preferencias personales. Prefiero el yogur griego porque tiene más proteína que el normal. Si estas dejando que tu bebé se auto-alimente, es decir, estáis practicando Baby Led Weaning (BLW) recuerda que el griego es mejor porque se aguanta en la cuchara mejor que el yogur normal! Eso siempre es una ventaja para los que practicamos este método.

Simple o con sabor

Una de las mayores recomendaciones nutricionales es comenzar a ofrecer a tu bebé con yogures naturales. Entre 6 meses y 1 año, los bebés son grandes pequeños exploradores de alimentos y están abiertos a la mayoría de los sabores. La mayoría de los bebés no tienen ningún problema con el yogur natural. ¡Son los padres los que sienten la preferencia por el sabor en general, no el bebé!

Los bebés realmente no necesitan comer un yogur con sabor, que esté endulzado con cualquier cosa. Eso incluye algunas de las marcas comercializadas directamente para bebés. La próxima vez que estés en una tienda, busca uno de los yogures para bebés y compara los gramos de azúcar en un yogur natural con los de un sabor. La leche tiene azúcares naturales que no deben considerarse como edulcorante añadido.

Sé que hay algunas marcas de yogur por ahí que recientemente han creado algunos yogures sin azúcar, con sabor. Si puedes encontrar esto, entonces está bien. Pero sin endulzar, significa que no lleve cualquier cosa, incluyendo edulcorantes artificiales, stevia o agave. Incluso podría incluir jugo de fruta en mi lista de edulcorantes, dependiendo de cuánto se agrega al yogur.

¡No me malinterpretes, de ninguna manera pienso que el azúcar o los edulcorantes son malos! Son simplemente innecesarios cuando se trata de un bebé que está aprendiendo a comer y que comienza a explorar sabores. ¡Empieza con el pie derecho! No le enseñes comidas edulcoradas.

Sabores caseros

Si tienes a tu bebé no le gusta el sabor a yogur natural y lo has probado varias veces, hay algunas maneras rápidas de darle sabor a tu yogur en casa. También lo puedes hacer si a tu bebé no le importa el sabor del yogur natural. Puedes hervir algunas frutas congeladas sin nada añadido y usarlo como sabor a fruta. O darle un toque con especia de canela.

Yogur para bebés Orgánico Vs Convencional

Este es siempre un tema caliente en la nutrición. El orgánico no es necesario de ninguna manera cuando se trata de lácteos y bebés. La lechería orgánica puede ser bastante cara, y si no tienes el presupuesto para comprar orgánico, eso está perfectamente bien. Si su presupuesto lo permite, yo elegiría orgánico en este caso, sin embargo. No voy a entrar en las razones para elegir orgánico aquí, pero cuando se trata de bebés y lácteos prefiero errar en el lado de la precaución.

Conclusion

El yogur puede ser una fuente de grandes beneficios nutricionales para los bebés. A partir de los 6 meses, puedes alimentar a tu bebé con yogur. Elige un yogur que esté lleno de grasa, simple y orgánico si su presupuesto lo permite. Entre el yogur normal y el yogur griego es mejor el griego principalmente cuando son bebés.

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¡Feliz Alimentación!

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