Yogur natural sin azucar

Cuando vamos a las neveras del supermercado en busca de yogures saludables, hay veces que cuesta elegir. La oferta es más que amplia, y no solo por las marcas, también por las variedades de yogures. Al yogur natural de toda la vida se le suman los yogures con fruta, los azucarados, los 0% materia grasa, los que llevan trozos de fruta, los líquidos, los griegos… Aunque todas las variedades del yogur tienen sus pros y sus contras, si buscas la opción más saludable el yogur sin azúcar y sin grasa es la mejor elección, pero… ¿por qué?

¿Por qué comer yogur sin azúcar y sin grasa?

Más allá de entrar a fondo en por qué deberíamos elegir este tipo de yogur y no otro, hay que destacar el importante aporte nutricional que suponen los yogures. La leche contiene un montón de nutrientes, esenciales para nuestro organismo y para tener una buena salud, y entre todos los productos lácteos el yogur siempre aparece entre las más recomendables porque la leche ya ha pasado por el proceso fermentación que sufre en el estómago. Aunque claro, el tipo de yogur que comas también influye en los beneficios para la salud.

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Los yogures favorecen la salud digestiva, el calcio nos ayuda a reforzar nuestra salud ósea y son un importante aliado de nuestras defensas. Los yogures desnatados, con menos grasas y calorías que los enteros, son la opción ideal si estás a dieta o quieres mantener tu peso a ralla, pero hay que tener en cuenta que en la mayoría de casos hablamos de grasas saludables, nada que ver con las grasas trans. Lo que muchas veces esconden los “bajos en grasas” es una gran cantidad de azúcares, y ahí está el problema.

Los yogures y el azúcar

Si te comes un yogur natural notarás que tiene un punto de acidez que no gusta a todo el mundo. Por eso los productores optan por añadir edulcorantes o endulzantes artificiales, dos elementos mucho más peligrosos que los azúcares naturales que incluyen los propios lácteos. No hay que rechazar el yogur -ni ningún producto lácteo- por esos azúcares naturales, pero sí que deberíamos evitar los yogures con azúcares artificiales. Dicho así puede parecer complicado, pero la respuesta está muchas veces en el sabor.

Concretamente, en los yogures de sabores: fresa, plátano, limón, piña, coco, frutas del bosque, melocotón, manzana… yogures que nos incitan a pensar que están hechos a base de fruta, pero eso no siempre es así. Por muy saludables que parezcan, lo normal es que la fruta brille por su ausencia. El color y el gusto a fruta se debe al uso de colorantes y aromatizantes artificiales, y ahí es donde está el verdadero peligro porque no siempre podemos identificarlos en la etiqueta del yogur.

Estos azúcares se incluyen muchas veces también en los yogures desnatados, así que las calorías que desaparecen por un lado se ganan por el otro. Quizá a corto plazo no notemos los efectos, pero a largo plazo sí que pueden suponer un peligro para nuestra salud de ahí la necesidad de fijarnos no solo en si el yogur tiene grasa o azúcares sino en el uso de colorantes, aromas o edulcorantes. Así llegamos a la conclusión de que los yogures naturales desnatados, sin grasas extra y sin azúcar, son la mejor elección.

Foxys Forest Manufacture ||

Como decíamos al principio, el yogur natural tiene un toque ácido que no siempre gusta pero por suerte tenemos alternativas mucho más saludables -y deliciosas- que los edulcorantes y aromatizantes artificiales. Por ejemplo, puedes añadirle un poco de miel o unos frutos secos a tu yogur, incluso combinándolos; otra opción es comerte el yogur con fruta fresca troceada. Así te aseguras de comer un yogur fruta de verdad, sin grasas ni azúcares añadidos.

  • ¿Te ha servido de ayuda?

Un estudio publicado este miércoles en The BMJ Open ha protagonizado titulares en toda la prensa internacional. La noticia ha sido recogida por todos los medios como lo que es, un dato negativo que afecta a uno de los productos más consumidos por niños y adultos de todo el mundo: el yogur, que ha pasado de considerarse un alimento saludable a uno bajo sospecha, tras desvelarse que el contenido en azúcar de la mayoría de los que se venden en los supermercados es muy superior a los niveles recomendados.

El 73,83% (520) de los yogures analizados contiene azúcares añadidos, con una media de 9,3g de azúcar añadido (15,3g totales si tenemos en cuenta los 6g aprox de lactosa de yogur).
Envase tipo: 125g.
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— sinAzucar.org (@SinAzucarOrg) 19 de septiembre de 2018

Sin embargo, el trabajo-cuyos resultados son, según un análisis llevado a cabo por la web sinAzucar.org con 704 yogures españoles, extrapolables de Reino Unido a España- salva de la quema a un tipo concreto de este producto: el yogur griego. Esto ha hecho, que algunos medios de este país acojan con regocijo la noticia.

Pero, ¿es realmente sano este producto a pesar de sus bajos niveles de azúcar en comparación con el resto de los yogures? Para Antonio R. Estrada, creador de la citada web, aunque hayan salido favorecidos en la media, hay ciertos yogures griegos con un elevadísimo contenido en azúcar. El experto cita en concreto uno de straciattella de la marca Oykos, con 18,8 gramos de azúcar. El griego de la misma marca natural contiene sólo 3,5 gramos.

La razón por la que este tipo de yogures tienen menos azúcar reside en una desventaja frente a otros: su alto contenido en grasas. «Los desnatados tienen que disimular esta cualidad añadiendo azúcar, porque la grasa aporta un sabor extra», comenta Estrada a EL ESPAÑOL.

En principio, podría parecer que un alto contenido en grasa hace de este tipo de yogur un producto poco saludable, pero distintos estudios han demostrado que los lácteos enteros son cardiosaludables y, de hecho, lo son hasta más que su versión sin grasa.

El proyecto SUN de la Universidad de Navarra, que estudia los efectos de la dieta en más de 22.000 voluntarios, ha comprobado ese efecto cardioprotector de los yogures y también la paradoja de que los desnatados no son mejores que su versión entera.

Su coordinador, el catedrático de la Universidad de Navarra Miguel Ángel Martínez, confirma que no se observan diferencias entre tomar desnatados o enteros -o con más grasa, como el griego- en cuanto al riesgo de síndrome metabólico, un importante indicador de enfermedad cardiovascular.

Sin embargo Martínez pone un importante «pero» a este efecto protector de los yogures. «El problema es que muchas madres lo utilizan como sustituto de la fruta y en ese sentido sí que no es recomendable», comenta. De hecho, aunque no hay estudios, el experto se pregunta por los efectos a largo plazo de este consumo. «Son grasas saturadas», reflexiona.

El endocrino cree que es muy importante subrayar que no ha de ser un sustituto de la fruta, pero reconoce que «hasta sus más acérrimos detractores» reconocen que tiene beneficios para la salud. Sin embargo, llama a la prudencia y concluye: «No se puede vender el yogur por sí solo -sin tener en cuenta a qué reemplaza- como una fórmula de prevención cardiovascular. No es algo mágico».

Hace escasos días compartíamos con vosotros una receta de un postre de lo más sencillo, pero a la vez delicioso y saludable, era este Yogur con higos y chocolate negro. En realidad, aprovechando que nos habíamos preparado esta delicia de yogur con fruta de temporada, queríamos hacer llegar el mensaje de que la extensísima oferta de yogures que hay en los supermercados debería desaparecer.

El largo pasillo, a veces a dos bandas, de neveras repletas de yogures de todos los colores y sabores (artificiales) está lleno de opciones poco saludables, y lo peor de todo es que la mayoría de consumidores no lo saben, ya que siempre se han otorgado propiedades beneficiosas para la salud a este producto lácteo. Pues es necesario saber y correr la voz todo lo que podamos, de que los yogures naturales sin azúcares añadidos son la opción saludable, el resto, mejor que se queden en el supermercado, al menos si hablamos de consumo habitual.

La razón ya os la comentamos en la receta del postre antes mencionada y en alguna que otra ocasión más, principalmente es porque contienen muchísimo azúcar añadido. Además, los yogures con sabores y todos esos postres lácteos fermentados suelen incorporar colorantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes, conservantes… Por todo esto, dejan de ser un alimento saludable y recomendable en el marco de una alimentación sana y nutritiva.

Y os contamos todo esto de nuevo porque se ha dado a conocer un estudio realizado por científicos de las universidades de Leeds y Surrey, capitaneado por la Dra. Bernadette Moore de la Facultad de Ciencias de la Alimentación y Nutrición de Leeds, cuyo objetivo era estudiar de forma exhaustiva el contenido de azúcar y de nutrientes de los yogures disponibles en los supermercados del Reino Unido, y especialmente los que se dirigen a los niños.

Los resultados ya los podéis imaginar, sólo los yogures naturales sin azúcares añadidos y los yogures griegos (los auténticos yogures griegos) se pueden considerar saludables porque el único azúcar que contienen es el propio de la leche, la lactosa, que suele rondar los 4 o 5 gramos por cada 100 gramos de yogur, es lo que se denomina azúcar intrínseco. Mientras que los yogures con sabores y azucarados pueden contener la mitad de la ingesta diaria máxima recomendada de azúcar para los niños.

Según el NHS, sitio web financiado por el Departamento de Salud y Asistencia Social de Reino Unido, los niños menores de cuatro años deben evitar todos los alimentos con azúcares libres o azúcares añadidos, los niños de 4 a 6 años no deben superar los 19 gramos de azúcar en su alimentación diaria, los niños de entre 7 y 10 años deberían limitar su consumo de azúcares añadidos en 24 gramos (limitar quiere decir que es el máximo, no que sea necesario alcanzar dicha cantidad), y los adultos no deberían consumir más de 30 gramos de azúcares libres al día.

Cabe señalar que la OMS recomienda que el consumo de azúcar no supere el 5% del total de calorías ingeridas al día (equivale a unas seis cucharaditas de café o a unos 25 gramos de azúcar), y esto para un adulto, por lo que para los niños la ingesta máxima recomendada también será menor que en Reino Unido.

Volviendo al estudio que ha sido publicado en la revista BMJ Open, para llevarlo a cabo analizó la información de 921 yogures disponibles en los cinco principales supermercados del Reino Unido, clasificados en ocho categorías: Infantiles, Alternativas lácteas, Postres, Bebidas, Frutas, Sabores, Estilo natural /Griego, y Orgánico o ecológico. Como ya os hemos comentado, el perfil nutricional de los yogures naturales y griegos sin azúcares añadidos son los único que se pueden enmarcar como saludables, con un contenido de azúcar inferior a los 5 gramos por cada 100 gramos de producto (y procedente de la lactosa), mientras que el resto, contenían un mínimo de 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos de producto.

Hay que recordar que una ración de yogur suelen ser 125 gramos, por lo que la cantidad de azúcar contenida en un yogur no es la que se indica por 100 gramos de producto. También queremos destacar algunos detalles interesantes de este estudio de los yogures analizados, cuyos resultados se pueden extrapolar a nuestro país, en relación al concepto que se tiene sobre los beneficios del yogur y de los productos ecológicos para la salud.

Y es que muchos consumidores eligen los productos ecológicos porque consideran que son una opción más saludable, pero no siempre lo son. En el caso de los yogures, en el estudio se observó que los ecológicos se encontraban entre los que más cantidad de azúcares libres contenían, alrededor de 13’1 gramos por cada 100 gramos de yogur. Según Annabelle Horti, coautora de la investigación, el azúcar se suele utilizar para contrarrestar la acidez, y ésta suele ser más pronunciada en los yogures ecológicos, de ahí la posibilidad de que estos yogures tengan más cantidad de azúcar.

Normalmente se habla de bollería, refrescos y golosinas cuando se hace referencia a las fuentes de azúcares que forman parte de la dieta de los niños, pocas veces, o ninguna, se hace referencia a los yogures y a otros productos lácteos fermentados, y como podemos comprobar, estos aparentemente inofensivos alimentos que se consumen tanto en el desayuno como en la merienda o en el postre, pueden proporcionar la mitad del azúcar recomendable al día. Imaginad si los niños toman, además, unas galletas, un zumo de frutas, unos cereales de desayuno, una piruleta…

A todo esto, queremos que todos los padres sepan que los yogures y lácteos fermentados dirigidos a bebés y niños (Mi Primer Danone y compañía), que muchos padres compran cuando su pequeño se va a iniciar en la alimentación complementaria, son menos recomendables que un yogur natural sin azúcares añadidos. Aquí es donde la industria demuestra no tener escrúpulos y cuando nosotros deberíamos devolverle la bofetada no comprándoles nada. No les importa empezar a ganarse consumidores que aún no han salido de la cuna alterando sus papilas gustativas con productos hiper dulces, cargados de azúcar, ¿no creéis que merecen un castigo?

En fin, es la historia de siempre, y aunque no lo creáis, el cambio está en nuestras manos. La industria produce lo que vende, así que, si compramos yogures cargados de azúcares añadidos, los seguirán fabricando. Y así con todo. Hoy por hoy todo el mundo sabe que nuestro alimento es nuestra medicina, y viceversa, no es sólo una cita que decir en un momento dado. Y el azúcar, a pesar de todo lo que se ha intentado ocultar, ya es considerado un veneno si se consume en demasía, así que no os dejéis envenenar, al menos sin consentimiento.

Si queréis ampliar la información sobre el estudio que hemos abordado, podéis acceder a la publicación de este en la web de la Universidad de Leeds a través de este enlace, y en la web del BMJ One pulsando aquí.

NovaLife

Hay pocas comidas que generen tanto consenso como el yogur. En nuestra larga trayectoria (sí, somos mayores) hemos encontrado a especímenes humanos que odiaban el queso y, sin embargo, se morían por los yogures o a sujetos capaces de mantener un frigorífico funcionando para albergar únicamente un pack de 6 y un pepino. Sí, los yogures nos obsesionan. Normal, porque están buenísimos. Una de las preguntas que nos solemos hacer es, ¿eh, engordan mucho? Bueno, cada uno tiene sus calorías y aquí te vamos a contar la verdad. Para que sepas lo que te estás metiendo.

Yogur Natural | Agencias

Yogur natural. El clásico, el sencillo, el que no es edulcorado ni desnatado ni ná de ná. En principio, si no le añadimos cucharadas y cucharadas de azúcar, contiene 73 calorías por vasito (125 gramos). Para que te hagas una idea, tiene más que una manzana, que anda por las 52 por cada 100 gramos, pero menos que el plátano, que ronda las 85 por pieza.

Yogur de sabores. Por increíble que parezca, la industria del yogur ha logrado que, independienmente, del sabor que tenga, prácticamente todos tengan las mismas calorías. 102 tiene el de fresa, 104 el de macedonia (nuestro favorito), 105 el de plátano y 106 el de coco. Eso sí, la cantidad de azúcar se dispara: de los 5 gramos del natural a los 16 que tienen los de sabores.

Yogur natural 0%. Vamos con los que presumen de que materia grasa van muy ligeros. En 125 gramos de estos productos nos encontramos con 53 calorías, aunque, curiosamente, la cantidad de azúcar es superior a la del desnatado normal. Aquí hay 6,3 gramos por los 5 que tiene el natural normal. ¿O pensabas que lo de reducir las calorías iba a salirte gratis? Ingenuo…

yogur | Cocinatis

Yogur con muesli. Parece una de las opciones más sanas pero, ¿lo es realmente? Veamos, 125 gramos de yogur andan por las 129 calorías, lo que le sitúa por encima de la media. Los 15 gramos d azúcar que hay en cada vasito lo convierten en una pequeña bomba de relojería. Eso sí, la sensación de estar comiendo algo saludable no nos la quita nadie…

Yogur griego. Vamos ya con la cosa seria. Los yogures griegos están, para que negarlo, buenísimos. Son bastante más cremosos que la media y no resultan tan dulzones. Es la experiencia más cercana al yogur de toda la vida con sabor vintage que, para que engañarnos, son cada vez más difíciles de encontrar. 132 calorías por cada 125 gramos tienen la culpa. En azúcares, sin embargo, llegan a los 5 gramos por los pelos…

Si además lo acompañas con frutas naturales, evitarás los azúcares añadidos y tendrás un plato de lo más completo. | FLICKR

Yogur con fruta. Los yogures «con fruta» no llevan, obviamente, trocitos de fresa recién cortados, sino algo más parecido a una compota o a una mermelada. Aunque hay pequeñas oscilaciones dependiendo de la fruta, el número calorías anda por las 125, una por cada gramo de la ración. El porcentaje de azúcares se dispara y se va a los 16,5. Booom.

Yogur líquido. Sorpresa: 125 gramos de yogur líquido de fresa contienen 88 calorías. Eso sí, las botellas suelen ser de 550 gramos, con lo que, si, nos la tomamos entera, nos vamos a unas 380 calorías… En azúcares nos estaremos metiendo unos 67,5 gramos. Mejor, sin duda, hacer caso de la sugerencia del envase que asegura que dentro de la botella hay tres raciones…

Radiografía de… Yogurt Oikos natural tipo griego de Danone (150 g, 1 botecito)

  • Casi 3 cucharadas cafeteras de azúcar añadida en poco más de ½ taza.
  • Contiene almidón modificado, ingrediente utilizado como espesante y crema añadida, motivo por el cual es tan “cremoso”.

Por: Xaviera Cabada

7 agosto 2017. Échale un vistazo a nuestras radiografías de productos: sencillas, concisas y documentadas.

Yogurt Oikos natural tipo griego de Danone (150 gramos, 1 botecito):

Azúcares:

Cada envase de 150 gramos (g) contiene 19 g de azúcares totales, de los cuales 13.2 g son azúcares añadidos,* lo que equivale a 2½ cucharadas cafeteras de azúcar.

Este valor se obtiene de restar a la cantidad de azúcares que se lee en la etiqueta (19 g), los gramos de lactosa -un azúcar natural del yogurt- que de acuerdo con la Profeco es de 5.8 gramos en 150 gramos, dando como resultado los 13.2 gramos de azúcares añadidos.

Esto indica que ni la información nutrimental ni la etiqueta frontal del producto permiten al consumidor saber ¿cuántos azúcares añadidos contiene este producto?

Cabe recordar que la cantidad de azúcares añadidos que contienen los productos es información de mayor relevancia para los consumidores, ya que éstos son los tipos de azúcares que provocan daños metabólicos a la salud y se encuentran en una gran cantidad de productos.1

La cantidad de azúcares añadidos que contiene este envase de yogur cubre el 52% de la cantidad máxima tolerada de azúcar, para todo un día para un adulto de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.3

Este porcentaje es elevado, especialmente por el tamaño de la porción que es de ½ taza. Si algún adulto consumiera el equivalente de una taza de este yogurt para un desayuno, merienda o colación, ya estaría cubriendo más del total del azúcar máxima tolerada para todo un día.

El alto consumo de azúcar se ha asociado a un mayor riesgo de padecer obesidad y diabetes.4

La población cada vez tiene mayor acceso a este tipo de productos, que se han convertido en parte de la ingesta cotidiana, lo que ha contribuido a que se degeneren malos hábitos a largo plazo.

Se ha visto que en la población mexicana el yogur aporta el 28.3% de azúcares añadidos.

Si bien el yogur es consumido sólo por el 8.5% de la población en general, para el caso de los preescolares y escolares el consumo de yogurt es mayor, con un 27.8%.5

Ingredientes:

Leche descremada pasteurizada y/o reconstituida pasteurizada de vaca, crema, azúcar, sólidos de leche, almidón modificado, grenetina y cultivos lácteos.

El producto contiene 7 ingredientes en total. Es un aspecto positivo que no contenga colorantes o edulcorantes no calóricos. Si bien la cantidad de azúcar es elevada para el tamaño del envase, al menos no contiene otros químicos añadidos como edulcorantes artificiales.

Contiene almidón modificado, este ingrediente frecuentemente se utiliza en el mercado de los yogures para dar mayor consistencia.

El yogurt natural tradicional no contiene ninguno de estos aditivos, sino que es sólo la leche y los cultivos lácteos.

En la industria se utiliza toda una gama de químicos e ingredientes para lograr alargar la vida de anaquel, abaratar costos de producción y dar propiedades aglutinantes, espesantes, saborizantes o de color a los productos, dado que en el proceso de industrialización se pierde la esencia natural.

Ante la adición de esta diversidad de ingredientes se abarata el costo de producción para la empresa, mas no para el consumidor.

Etiquetado:

El etiquetado es todo azul con blanco. Se muestra en el centro una cucharada con yogurt de aspecto cremoso. De hecho, contiene una leyenda que establece ser “excepcionalmente cremoso”. El producto es cremoso porque se le añadió crema, no porque el yogurt contenga alguna propiedad especial.

En la parte posterior se observa una leyenda que establece ser el yogurt “para muchos, el mejor yogurt del mundo”, sin embargo no existe forma alguna de comprobar dicha leyenda.2

Para el caso de la información nutrimental, las letras son pequeñas y no se alcanzan a distinguir inmediatamente.

Para la información de azúcares no se desglosan los azúcares añadidos, por lo cual se convierte más difícil en determinar la cantidad exacta.

La lista de ingredientes también es difícil de leer por el tamaño de las letras tan pequeñas.

Recordemos que el etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricional de los productos industrializados. Por ello, es importante que el etiquetado resalte y haga claramente visible la información que realmente importa y orienta al consumidor. En la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 se establece específicamente que la información no debe inducir a error y debe ser claramente visible al consumidor final.7

La falta de orientación en los etiquetados ha contribuido a los padecimientos que actualmente se viven en el país como el sobrepeso, obesidad y diabetes.

La obesidad y diabetes son enfermedades que se han convertido en epidemias como consecuencia del ambiente obesigénico y diabetogénico que vivimos.

A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, el consumo de productos ultraprocesados o a los que se les ha denominado la “dieta occidental” ha contribuido en gran medida a la obesidad y diabetes.8

La obesidad y diabetes en la actualidad son fuertes problemas de salud pública.

Nuestra valoración:

No recomendado para consumo habitual, por ser fuente importante de azúcares añadidos.

Se puede consumir como postre de forma esporádica.

Te proponemos:

Yogurt natural, casero, batido.

Si se pretende añadir proteína al yogurt, se puede utilizar amaranto natural o alguna semilla.

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Yogur griego: beneficios y diferencias con el normal

No hay un dato específico que determine de dónde es originario el yogur. Tampoco el yogur griego.

Sin embargo, hay teorías que indican que surgió en Europa oriental, hace 4500 años.

Gracias a su aporte nutricional, el yogur ha tomado gran importancia.

En la actualidad encontramos una enorme lista de marcas y variedades de yogures.

Entre sus nutrientes encontramos:

  • Proteínas
  • Lípidos
  • Carbohidratos
  • Vitaminas
  • Minerales

Estos permiten una mejor absorción de los alimentos porque favorecen el tránsito intestinal.

Pero, ¿cómo es el yogur griego?

Se caracteriza por tener un color entre blanco y crema, con una textura suave y un peculiar sabor ácido, es decir, la mezcla entre crema y el queso cottage.

Es el resultado de poner el yogur tradicional bajo presión hasta eliminar el contenido de humedad. Con esto se extrae el suero líquido y por eso la consistencia es más espesa y con menos azúcares.

Beneficios del yogur griego

Muchas personas han tomado la decisión de incluir yogur griego en su alimentación regular, ya que es un producto con importantes aportes a la salud. Debido a su calidad nutricional, su consumo se asocia con la mejora del sistema cardiovascular (tal y como desarrollaremos en este artículo) y un menor índice de masa corporal, según afirma en su estudio el International Journal of Obesity.

Lo mejor de todo es que es un producto versátil que puede tomarse tanto al desayuno, como en las meriendas y las cenas. ¿Necesitas razones para tomarlo? Veamos en detalle sus principales beneficios para el organismo.

Adecuado para las personas con intolerancia a la lactosa

El yogurt griego tiene un bajo nivel de lactosa en comparación de otros productos lácteos.

El proceso de fermentación mantiene cultivos vivos y activos que se encargan de convertir la lactosa en ácido láctico, que es mucho más fácil de absorber.

Sin embargo, es importante considerar el nivel de intolerancia a la lactosa de forma individual, pues hay personas a las que sí puede provocarle efectos secundarios. Consulta primero con tu médico.

Lee también: Signos de intolerancia a la lactosa que no conocías

Mejora la digestión

Este yogur es muy fácil de digerir debido a que contiene menos hidratos de carbono que el resto de los yogures.

Ademáscontiene probióticos y bacterias saludablesque trabajan removiendo los residuos de los alimentos que se adhieren a las paredes intestinales.

Fuente de calcio

Como otros productos lácteos, el yogur griego también aporta calcio al organismo.

  • De esta forma nosayuda a prevenir enfermedades como la osteoporosis y otros problemas óseos según afirma este estudio publicado en Anales del Sistema Sanitario de Navarra, ya que refuerza los huesos y permite que estos absorban mejor los nutrientes.
  • Entre tanto, el calcio regula el sistema nervioso, tal y como afirma en su investigación el Instituto Nacional de Salud de Bogotá.
  • Por ello, cuando hay una deficiencia de este mineral experimentamos calambres o dolores.

Pérdida de peso

Por lo general, el yogur griego es más bajo en grasa que el resto, además de aportar grandes cantidades de proteínas.

  • Es decir, este yogur tiene menos azúcar.
  • Al contar con mayor número de proteínas, es beneficioso para las personas que realizar ejercicio físico regular.

Aprende más sobre: Cómo reducir la cantidad de calorías diarias para perder peso

Reduce los niveles de colesterol

El yogur griego funciona como tratamiento natural para combatir el colesterol.

  • Este contiene Lactobacillus Acidophilus, una bacteria beneficiosa que actúa contra la síntesis endógena del colesterol malo (LDL), según afirman varios estudios.
  • Sin embargo, hay que tener en cuenta que debe acompañarse con una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico.

Entonces… ¿Yogur griego o normal?

La próxima vez que elijas un yogur para tu despensa, toma en cuenta las cualidades del yogur griego. Según afirma esta investigación de la Universitat Rovira i Virgili en Reus, Tarragona, el yogur en general y su su ingesta está asociada a una mejora en la calidad de la dieta al ser fuente de diversos micronutrientes.

El griego, en particular:

  • Tiene un porcentaje más alto de proteína.
  • Se obtiene a partir del suero de la leche, reduciendo la lactosa y, por ende, tiene menos carbohidratos y azúcares.
  • Es ideal para agregarlo a tus platillos y sustituirlo por otros ingredientes más calóricos porque no se cuaja al someterlo a altas temperaturas.
  • El yogurt griego es naturalmente bajo en lactosa.
  • Se considera un producto vegetariano, a menos que le añadan gelatina (colágeno animal).
  • Se cree que la ingesta de yogur griego aumenta la cantidad de glóbulos blancos, que son los encargados de combatir las infecciones bacterianas y virales.
  • Sin embargo, esta investigación de 2015 establece que no existe correlación entre el yogurt griego y el sistema cardiovascular.Esta afirmación establece un choque con el estudio del párrafo anterior, cuya investigación posterior (2019) asegura una mejora del colesterol a causa de la ingesta de probióticos de este tipo. Así pues, se recomienda consultar con un médico.

Al momento de elegir un yogur en el supermercado encontramos variedad de alternativas, sin embargo, si queremos escoger la mejor opción para nuestra dieta debemos realizar un análisis de sus ingredientes y nutrientes y por ello, te mostramos las diferencias a nivel nutricional del yogur natural, desnatado, azucarado, de sabores y griego.

Según la legislación española, un yogur es el producto derivado de la fermentación láctica por tanto, posee bacterias vivas en su interior. Aunque en ocasiones se pasteurizan post fermentación resultando así un producto que en realidad no es yogur, en términos prácticos denominamos a todos por igual.

Diferencias entre yogures

Al momento de ir al supermercado a escoger un yogur, podemos encontrar diferentes alternativas. En general, podríamos dividir todas las opciones en los siguientes grupos:

Yogur natural

Según la ley, el yogur natural es el «…el producto de leche coagulada obtenida por fermentación láctica mediante la acción de Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus a partir de leche pasterizada, leche concentrada pasterizada, leche total o parcialmente desnatada pasterizada, leche concentrada pasterizada total o parcialmente desnatada, con o sin adición de nata pasterizada, leche en polvo entera, semidesnatada o desnatada, suero en polvo, proteínas de leche y/u otros productos procedentes del fraccionamiento de la leche»

Es decir, es el yogur más básico, al cual no se le añaden sabores ni azúcar, ni tampoco se pasteuriza tras la fermentación. Posee microorganismos vivos con efecto probiótico en el organismo humano y en términos nutricionales resulta muy similar a la leche que le da origen.

Un yogur natural de leche entera posee un promedio de 5 gramos de hidratos de carbono, 3 gramos de proteínas y cerca de 3 gramos de grasas por cada 100 gramos.

Además, ofrece calcio en proporciones que rondan los 150 mg por cada 100 gramos y potasio así como vitamina D y A en cantidades variables.

Yogur desnatado

El yogur desnatado es aquel que se produce a base de leche desnatada. Respecto a la cantidad de materia grasa, la legislación indica lo siguiente:

El contenido mínimo de materia grasa de los yogures, en su parte láctea, será de 2 por 100 m/m, salvo para los yogures «semidesnatados», en los que será inferior a 2 y superior a 0,5 por 100 m/m, y para los yogures «desnatados», en los que será inferior a 0,5 por 100 m/m.

Así, en términos nutricionales la única diferencia que posee el yogur desnatado es que no alcanza el 1% de grasas en su interior, aunque sigue ofreciendo el resto de los nutrientes en similares proporciones.

Yogur azucarado

El yogur azucarado es aquel al cual se le ha añadido azúcar o diferentes azúcares comestibles, siendo por ello un producto de sabor más dulce y con mayor proporción de hidratos.

Así, un yogur entero natural azucarado tiene más del doble de los hidratos de carbono y la mayor parte de estos hidratos son simples, de fácil asimilación o lo que denominaríamos azúcar añadido.

De esta forma, ofrecen un promedio de 12% de hidratos y son productos con más calorías que los anteriores, ofreciendo similares proporciones de minerales y vitaminas.

Yogur de sabores

Hoy en día son los yogures que más abundan y constituyen aquellos yogures a los cuales se ha añadido agentes aromáticos autorizados, pudiendo ser yogures de vainilla, de fresa, de melocotón u otros.

Son generalmente yogures endulzados y por lo tanto, también son opciones ricas en azúcares y con mayor proporción de hidratos, ofreciendo entre 12 y 16% de este nutriente.

Asimismo, pueden tener más proteínas dependiendo del sabor añadido y pueden ser enteros, semidesnatados o desnatados.

En términos de micronutrientes, al igual que los otros yogures aportan un promedio de 140 mg de calcio por cada 100 gramos y de 200 mg de potasio en igual cantidad de yogur.

Yogur griego

El yogur griego es un producto como los anteriores pero con menor proporción de agua y mayor extracto seco de la leche. Además, suele llevar nata o crema láctea añadida y por ello, su contenido de grasas ronda el 10% (más del doble de un yogur entero natural).

En cuanto a proteínas, también posee una cantidad superior, pudiendo encontrar entre un 5 y un 8% de este nutriente de alto valor biológico, lo cual lo vuelve mucho más saciante que los yogures antes mencionados.

Aunque hay opciones con azúcar añadido, en general no posee muchos más hidratos que un yogur natural, sino que ofrece alrededor de 5 gramos por cada 100 gramos de este macronutriente siendo también muy similar en cuanto a aporte de vitaminas y minerales.

Qué yogur elegir

En términos nutricionales, todos los yogures aportan proteínas de calidad y cantidades variables de grasas e hidratos.

Sin embargo, si buscamos cuidar nuestra dieta, lo recomendable son siempre los yogures sin azúcar añadido y los más básicos o simples posibles.

Las alternativas más sanas son los yogures sin azúcar añadido y los más básicos o simples posibles, es decir, yogures naturales o griegos

Así, los yogures naturales (enteros o desnatados) sin azucarar ni saborizar son una excelente opción, pudiendo acudir a la versión desntada si queremos menos calorías en la dieta.

El yogur griego es otra excelente alternativa pues aunque posee más grasas estas son de calidad como el ácido linoléico conjugado que favorece la quema de grasas y también aporta más proteínas así como probióticos que benefician la flora intestinal.

Lo recomendable, independientemente de su contenido graso, es que los yogures sean libres de azúcares añadidos, pudiendo entonces optar por yogures naturales o griegos.

Imagen | , Wikimedia Commons y Zeets Jones.

Preparo yogur casero todas las semanas y a pesar de que el que más frecuentemente preparo es el natural azucarado, todavía no había compartido la receta contigo. Los yogures de sabores me encantan, no obstante al natural queda tan bien y se asemeja tanto al yogur griego, que la mayoría de las semanas me limito a la receta básica.

Si comparas las otras recetas de yogur que he ido compartiendo, verás que la receta de hoy es la base para todas las demás, por lo que está bien que la tengas a mano para así ir dándole tu toque personal cada vez que quieras.

Si bien es cierto que casi siempre suelo añadirle azúcar, algunas veces nos conviene prepararlo sin, por ejemplo por tema de alergias al azúcar (como es el caso de mi hermana y si, es una putada tan gorda como parece) o simplemente porque queremos usarlo en recetas saladas ¿recuerdas la salsa de yogur al curry?

Para preparar yogur natural necesitaremos:

3 cucharadas de leche en polvo, 1 yogur natural que puede ser casero (natural o azucarado dependiendo del yogur que queramos hacer), 700 ml de leche (de vaca, oveja o cabra) y 3 cucharadas de azúcar o edulcorante al gusto (solo en caso de querer hacer yogur natural azucarado).

Elaboración de el yogur:

Mezclamos muy bien el yogur, la leche, la leche en polvo y, en caso de quererlo azucarado, el azúcar.

Rellenamos nuestros vasitos con el preparado para yogur y los introducimos destapados en la yogurtera, la cual dejaremos encendida entre 8-10 horas, dependiendo de la consistencia y grado de acidez deseado (cuanto más tiempo lo dejemos, más ácido se volverá).

Pasado este tiempo, sacamos los vasitos de la yogurtera, los dejamos templar, los tapamos e introducimos en la nevera unas horas para que se enfríen bien antes de su consumo.

Para ver cómo conservarlos y durante cuánto tiempo, pincha aquí.

¿Verdad que tienen buena pinta?

Receta y cómo hacer yogur natural azucarado casero

Vamos a hacer un delicioso yogur natural azucarado hecho en casa. Una vez que sepas hacer este yogur te interesará aprender a hacer con mi receta un bizcocho de yogur. Asi que ¡Manos a la obra!

Hacer yogur es fácil pues necesita pocos ingredientes y la elaboración igual, muy sencilla.
el yogur casero es uno de los alimentos que siempre debemos tener a mano por ser uno de los más saludables y combina muy bien con frutas y chocolates.
Está indicado prácticamente en todas las dietas pues ayuda a regular el sistema digestivo.

Es un alimento indispensable en la dieta de los niños que, aunque lo encontramos en las tiendas, es sin duda más saludable el hecho en casa con nuestro toque personal.

Es delicioso, fresco e imprescindible en el desayuno merienda o cena.

No olvidéis que podemos hacerlo con leche y yogur, bien de vaca, o bien de cabra pensando en las personas con intolerancia a la proteína de la vaca.

Ingredientes

  • 1 yogur natural o azucarado (vaca o cabra).
  • 900 mililitros de leche (si es fresca mejor de vaca o cabra).
  • 5 cucharas soperas de azúcar.

Elaboración

Hacer un yogur natural azucarado es muy fácil de hacer. Este proceso es de los más sencillos:

  1. En una jarra alta echamos el yogur.
  2. Después los 900 mililitros de leche. Procuramos que la temperatura de los ingredientes sea ambiental y no fría.
  3. A continuación, añadimos el azúcar, mezclamos con la batidora y pasamos la mezcla a un recipiente adecuado.
  4. Hay quien añade para tener una consistencia más untuosa y cremosa una cucharada de leche en polvo. Personalmente, a mí no me gusta, pero te doy la información por si te pudiera interesar.
  5. Es muy importante tener una yogurtera para realizar el yogur natural. Normalmente cuenta con 7 recipientes con tapaderas para su cocción y posterior mantenimiento en el frigorífico, así que no dudéis en comprar una. Procura que sea de una buena marca así te aseguras una mejor calidad del yogur.

Encíendela como mínimo 5 minutos antes de colocar los recipientes con el yogur casero cubierto con sus tapaderas durante 12 horas. Pasado ese tiempo, saca el yogur natural y deja reposar unos 5 minutos antes de guardar en el frigorífico.

Para volver a hacer yogur natural azucarado podemos reservar un yogur del que hemos hecho, aunque yo os aconsejaría utilizar uno nuevo del supermercado para que no pierda textura.

El tiempo de conservación es de una semana aproximadamente en el frigorífico.

Qué es el yogur

Lo primero que hay que aclarar es que se puede encontrar escrito yogur de distintas formas dependiendo del idioma. Algunas de estas formas son yogur, yoghourt, yoghurt, yogourt y yogurt, entre otras. Esas son las formas más comunes de ver la palabra yogur escrita.

La respuesta corta a la pregunta sobre qué es el yogur es bien fácil de entender. Es un producto que es considerado lácteo por la procedencia de éste y que es el resultado de un proceso llamado fermentación. En este caso la fermentación de unas bacterias: Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus.

Fácil, ¿verdad? Pues si quieres saber más sobre el proceso de fermentación te dejo un enlace detallado del proceso de fermentación láctica.

Beneficios de tomar yogur

Entre los muchos beneficios del yogur el más destacado es la mayor protección del intestino pues las bacterias que posee son beneficiosas (probióticas). Los beneficios de estos probióticos naturales son fantásticos para tomar en momentos que el intestino está delicado como puede ser una diarrea e incluso dermatitis atópica.

Está constatado que quien toma de dos a cuatro yogures naturales a la semana puede prevenir la aparición de pólipos cancerígenos en el colon. Esto es genial pues nos evita pasar un mal trago. Afortunadamente el cáncer de colon es cada vez mucho más fácil de detectar y de curar gracias a los avances que se están haciendo dentro del campo.

Además, es una fuente de calcio, proteínas, potasio y magnesio. Nos protegen de enfermedades gracias a estas bacterias citadas ya que estimulan la producción de linfocitos entre otros.

Descubierto por una investigación japonesa, ayuda a tratar la halitosis, las caries (cuidado con el azúcar) y enfermedades periodontales, más concretamente a las encías.

  • Como siempre amigas y amigos de la cocina,
    bon appétit.

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