Sintomas de la gripe

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Gripe

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE EL RESFRIADO Y LA GRIPE?

La diferencia principal entre el resfriado y la gripe es que la gripe la causan muchos más virus distintos que los tipos que causan el resfriado. Los síntomas de la gripe tienden a ser peores que los síntomas del resfriado, y tienden a aparecer de repente (los síntomas del resfriado, por otra parte, tienden a aparecer gradualmente). Cuando te ataca la gripe, lo sabes. En general tendrás fiebre, tos, dolor de garganta, goteo nasal, escalofríos, dolor muscular y en las articulaciones. Los resfriados, por otra parte, se asocian generalmente con el dolor de garganta y el goteo nasal. Los resfriados son mucho más comunes que la gripe.

¿CÓMO PUEDO EVITAR CONTAGIARME LA GRIPE?

La vacuna de la gripe puede ayudarte a evitar el contagio de la gripe. Los científicos desarrollan una vacuna nueva todos los años en base a las investigaciones que indican qué virus de la influenza serán los más comunes. A menudo, la vacuna incluye un virus de la influenza A (H1N1), un virus de la influenza A (H3N2) y uno o dos virus de la influenza B.

Otra buena forma de evitar contagiarse la gripe es lavarse las manos con frecuencia ya que los virus pueden esparcirse al tocar una superficie contaminada y luego al tocarse la boca o la nariz. Evita tocarte el rostro, y lávate las manos con agua y jabón varias veces al día. También puedes utilizar un higienizante de manos a base de alcohol si no tienes agua y jabón. Una buena idea también es practicar hábitos saludables como dormir y ejercitarse, controlar el estrés, beber mucha cantidad de líquidos e ingerir alimentos saludables.

Por Inés González – 02 de enero 2019 Los síntomas suelen durar hasta 2 semanas y van despareciendo de a poco. | Foto: ISTOCK

La influenza o gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa provocada por los virus de la influenza, y puede ser leve o grave. Los resultados graves de la infección por influenza pueden ser la hospitalización o la muerte. Las personas mayores, niños pequeños, embarazadas y con ciertas enfermedades crónicas, corren un alto riesgo de presentar graves complicaciones.

En Estados Unidos, entre el 5 y el 20% de las personas tiene gripe todos los años, y la circulación de los virus es más común durante los meses de otoño e invierno. La actividad de la influenza a menudo comienza a aumentar en octubre y noviembre y generalmente alcanza su pico máximo entre diciembre y febrero, aunque también puede extenderse hasta mayo.

¿Qué le sucede al organismo?

Los virus de la gripe infectan las vías respiratorias -es decir la nariz, la garganta y los pulmones-. A medida que la infección avanza, el sistema inmunitario del organismo responde para combatir el virus. Esto provoca una inflamación que trae como consecuencia la aparición de tos y dolor de garganta, a veces fiebre y dolores en el cuerpo.

Cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, puede transmitir los virus de la influenza a través de diminutas gotas que viajan por el aire hacia la persona que está más cerca. Las personas pueden llegar a contraer la gripe si tocan una superficie o un objeto contaminado con el virus y luego se tocan la boca o la nariz.

¿Cuánto tiempo estaré enfermo de gripe?

La mayoría de las personas que se enferman se recuperan al cabo de unos pocos días o en un lapso de 2 semanas, pero algunas pueden enfermarse más gravemente. Lo que sucede es que raíz de la gripe pueden aparecer complicaciones moderadas (como infecciones secundarias del oído y los senos nasales) o más graves.

Después de unos 5 días, la fiebre y los demás síntomas suelen haber desaparecido, pero pueden persistir la tos y la debilidad. Todos los síntomas suelen desaparecer al cabo de una o dos semanas, informan los Centros para el Control y prevención de Enfermedades (CDC).

  • Cómo diferenciar la gripe de los resfriados

Es importante tomarse en serio a la gripe porque puede evolucionar a otras complicaciones de riesgo vital, sobre todo en los bebés, los ancianos y las personas que padecen problemas de salud crónicos. Por ejemplo, la neumonía es una complicación grave a causa del virus de la influenza.

Otras posibles complicaciones graves pueden ser la inflamación del tejido que rodea el corazón (miocarditis), el tejido cerebral (encefalitis) o el tejido muscular (miositis, rabdomiólisis) y la insuficiencia multiorgánica (insuficiencia renal y respiratoria).

¿Qué debo hacer si contraigo gripe?

La mayoría de las personas que contraen influenza padecerán una enfermedad leve y no necesitarán atención médica ni medicamentos antivirales. Si presentas síntomas de influenza, lo mejor es permanecer en tu casa y evitar el contacto con otras personas, excepto para recibir atención médica.

No obstante, si tienes síntomas gripales y estás en un alto riesgo de padecer complicaciones, o si estás preocupado por tu enfermedad, llama a tu proveedor de atención médica.

Para tratarla, existen medicamentos llamados «antivirales» que tu médico puede recetarte. Éstos pueden hacer que te sientas mejor rápidamente y prevenir otras consecuencias graves.

Las personas con alto riesgo de tener complicaciones graves por la influenza a las cuales se les recomienda que comiencen un tratamiento con antivirales en forma inmediata, son los niños menores de 2 años, adultos de 65 años en adelante, las mujeres embarazadas, personas con ciertas afecciones médicas de larga duración y residentes de asilos de ancianos y otros centros de cuidado a largo plazo.

El tratamiento con antivirales da mejores resultados cuando se lo inicia dentro de las 48 horas de enfermarse, pero aún puede aportar beneficios al recibirlo más adelante, y es efectivo en todos los grupos etarios y de riesgo.

Para la temporada de influenza 2018-2019, se recomienda la utilización de cuatro medicamentos antivirales aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA): oseltamivir (disponible en versiones genéricas y bajo el nombre comercial de Tamiflu), zanamivir (Relenza), peramivir (Rapivab) y baloxavir marboxil.

¿Qué debería hacer para protegerme de la influenza?

Los CDC recomiendan recibir cada año la vacuna contra la influenza, comenzando desde los 6 meses de edad en adelante y por toda la vida, como el primer y más importante paso en la protección contra esta enfermedad grave.

Además de vacunarte contra la gripe estacional, puedes tomar medidas de prevención diarias tales como permanecer alejado de personas enfermas y lavarte las manos con frecuencia para reducir la propagación de los gérmenes.

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Vacunaciones
Campaña de vacunación antigripal y antineumocócica 2012-2013

Preguntas y respuestas más frecuentes sobre la gripe

La gripe es una enfermedad infecciosa muy contagiosa que está causada por un virus que produce fundamentalmente síntomas respiratorios. El periodo de incubación es de 48 horas con una variación entre uno y siete días.

La gripe constituye un grave problema socio-sanitario, especialmente por el aumento de la mortalidad y los altos costes económicos causados para el sistema sanitario y para el sistema productivo en general. Se estima que la gripe causa en España más de 1.000 muertes al año, aunque algunos años esta cifra alcanza las 4.000 defunciones.

El virus de la gripe tiene una gran capacidad para cambiar su estructura (mutación) lo que facilita su propagación anual mediante epidemias de gripe.

¿Cómo se contagia la gripe?

Los virus de la gripe se transmiten a través de las pequeñas gotas que salen de la nariz o de la boca cuando una persona enferma de gripe tose o estornuda sin taparse la nariz y la boca con un pañuelo. Estas pequeñas gotas y los gérmenes que contienen pueden propagarse a las personas que están cerca y las respiran.

También si una persona tose o estornuda en la mano, estas pequeñas gotas y los gérmenes que contienen pueden transmitirse de su mano a cualquier superficie que toque y pueden sobrevivir en esta superficie durante un tiempo. Objetos cotidianos como barandillas, manivelas de puertas, teclados y ratones de ordenador, teléfonos, etc., son las superficies más comunes donde puede encontrarse el virus de la gripe. Si otra persona entra en contacto con estas superficies y después se toca la cara, los gérmenes pueden entrar en su organismo e infectarse.

¿Se puede transmitir la gripe sin estar enfermo?

En ocasiones la infección por el virus de la gripe no produce síntomas pero aún así se puede transmitir la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la gripe?

Fiebre alta de hasta 39ºC, malestar general, estornudos, escalofríos, dolor muscular y tos. También puede haber aumento de la secreción nasal, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarrea.

Es una enfermedad que suele durar de 5 a 7 días aunque algunos de los síntomas suelen durar entre dos y tres semanas. Durante la temporada de gripe, cuya máxima incidencia ocurre en los meses de otoño y especialmente en invierno, los síntomas de otras infecciones respiratorias, como el resfriado común, pueden ser confundidos con la gripe.

En ocasiones, especialmente en personas de riesgo, se pueden presentar complicaciones como infecciones de oídos, pulmonares, etc., que pueden llegar a ser responsables de fallecimientos o agravamiento de enfermedades crónicas.

¿Cómo se diagnostica la gripe?

El diagnóstico de la mayoría de los casos es suficiente con el criterio clínico (síntomas), aunque en algunos casos se pueden tomar muestras para su diagnóstico en el laboratorio.

¿Cómo distinguir la gripe de un resfriado común?

Gripe/resfriado común

Sintomas Gripe Resfriado común
Fiebre Siempre superior a 38ºC, de 3 a 4 días Generalmente sin fiebre o poco elevada
Dolor de cabeza Sí (fuerte) No habitual
Dolores musculares Siempre (fuertes) Leves
Tos Habitual y puede ser importante Ligera o moderada

¿La gripe puede ser grave?

Como hemos comentado anteriormente en personas de riesgo la gripe puede presentar complicaciones, agravamiento de las enfermedades crónicas que presentan esas personas e incluso fallecimientos.

¿Desde y hasta cuando una persona puede contagiar?

El contagio puede comenzar en las 24 horas anteriores a la aparición de los síntomas y durar hasta 7 días después de la aparición de los mismos. En los niños el tiempo durante el que pueden contagiar el virus puede ser algo más prolongado, incluso una vez desaparecidos los síntomas de enfermedad.

La vacunación

¿Qué objetivos tiene la campaña de vacunación frente a la gripe?

El objetivo más importante es disminuir el número de casos de gripe, las complicaciones graves y las muertes que causa, especialmente en los grupos de riesgo.

¿Es eficaz la vacuna?

La medición de la eficacia de la vacuna de la gripe no es fácil, pero estudios muy rigurosos recientemente aparecidos, evalúan la eficacia de la misma entre un 50% y 65% en los adultos sanos. Diferentes estudios han mostrado que protege más frente a hospitalizaciones que frente a su padecimiento.

¿Por qué hay quien piensa que la vacuna no es efectiva?

Esto se produce por varios motivos. En primer lugar es bastante habitual confundir la gripe con otras enfermedades respiratorias. Es importante saber que la vacuna de la gripe protege frente a la infección por el virus de la gripe y no frente a las enfermedades causadas por otros virus respiratorios, por lo que una persona vacunada tiene la misma probabilidad de padecer estos catarros no gripales que una persona no vacunada. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que estos cuadros catarrales no revisten la misma importancia ni son tan graves como la gripe.

En segundo lugar como hemos comentado anteriormente la vacuna de la gripe aún siendo la mejor herramienta con la que contamos para prevenir la gripe, no es perfecta; es por ello que incluso en personas correctamente vacunadas puede producirse un cuadro gripal. La efectividad de esta vacuna de entre el 50%-65% se encuentra lejos de la que tienen otras vacunas de uso habitual como la del sarampión que alcanza al menos el 95%. En ocasiones sin embargo la efectividad es mayor, así en la temporada 2012-2013 la efectividad medida en España fue del 90% para la infección por virus gripal B (el predominante durante la temporada) en mayores de 64 años.

En tercer lugar hay que tener en cuenta que hacen falta 15 días para lograr que la vacuna comience a proteger, por lo que si una persona está incubando la gripe en los días anteriores o inmediatamente posteriores a la vacunación, la vacuna no protegerá. A pesar de ello conviene tener presente que la vacuna de la gripe es actualmente la mejor forma de prevenirla. También se debe tener en cuenta que aunque la protección no sea perfecta, en general, el cuadro gripal que presenta una persona vacunada es mucho menos grave que si no se hubiese vacunado.

¿Es segura la vacuna de la gripe?

La vacuna de la gripe se encuentra entre las vacunas más usadas en los países desarrollados (más de 500 millones de dosis anualmente). Este gran consumo ha posibilitado hacer estudios de seguridad que certifican que la vacuna de la gripe es una vacuna extremadamente segura y los efectos adversos graves son extraordinariamente raros.

Los efectos adversos más habituales suelen ser locales (en el lugar de la inyección) y desaparecen sin necesidad de tratamiento. En ocasiones puede aparecer fiebre, malestar y dolores musculares que también desaparecen en 1-2 días. La fiebre se puede tratar con paracetamol (nunca con ácido acetilsalicílico: aspirina).

¿Puede la vacuna de la gripe causar la enfermedad?

La vacuna de la gripe que se administra en la Región de Murcia es una vacuna inactivada (formada por partículas de la cubierta de virus muertos) por lo que es imposible que cause la gripe.

¿Quién debe vacunarse de la gripe?

Existen cinco grandes grupos a los que va dirigida la vacunación:

  • Personas de 60 años o más.
  • Embarazadas.
  • Personas entre 6 meses y 59 años con patología crónica (ver detalle a continuación).
  • Trabajadores en centros sanitarios que estén en contacto con los anteriores grupos.
  • Cuidadores de pacientes con patología crónica o personas mayores.

Para más información, consulte el documento sobre quién debe vacunarse de la gripe.

¿Debo vacunarme si quiero viajar al extranjero?

Si usted está incluido en alguno de los grupos indicados anteriormente, sí debe vacunarse en caso de viajar a zonas tropicales en cualquier momento del año o si viaja al hemisferio sur durante los meses de abril a septiembre.

¿Hay personas que no se puedan vacunar de la gripe?

En general las personas que no pueden vacunarse frente a la gripe son muy pocas. La vacuna no se puede administrar en menores de 6 meses, en aquellas personas que hayan tenido una reacción alérgica grave (anafilaxia) a la propia vacuna y en personas con alergias graves y conocidas a alguno de los componentes de la vacuna.

En otras ocasiones (particularmente en las personas alérgicas al huevo o aquellas que presentaron un Síndrome de Guillain-Barre en las 6 semanas posteriores a una dosis previa de vacuna antigripal) se debe consultar a su médico de cabecera o pediatra antes de vacunarse.

¿Por qué hace falta vacunarse de gripe todos los años?

Los virus de la gripe suelen cambiar (mutan) cada año y por lo tanto los tipos circulantes varían cada temporada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina anualmente cuales son las 3 cepas (tipos) de virus que se deben incluir en la vacuna esa temporada.

¿Cuántas dosis de vacuna recibiré?

Personas a partir de 9 años una única dosis y los niños de entre 6 meses y 8 años recibirán 2 dosis si no se han vacunado anteriormente.

¿Pueden ponerme otras vacunas al mismo tiempo?

Sí, la vacuna de la gripe se puede administrar con cualquier otra vacuna, incluso con las de la alergia, si bien hay que usar jeringas distintas y diferentes lugares de administración.

Al vacunar a niños con dos dosis, ¿se pueden utilizar dos preparados diferentes?

Sí, cuando vacunamos a niños que requieran la administración de dos dosis (o dos medias dosis), no es necesario que vacunemos con la misma marca comercial. Respetando las edades mínimas de vacunación, podremos administrar la segunda dosis con cualquier vacuna antigripal.

¿Cuándo y cómo me puedo vacunar?

La campaña en la Región de Murcia comienza el día 21 de octubre y se puede vacunar a lo largo de octubre y noviembre, pudiendo hacerlo mientras dure la mayor actividad gripal (normalmente hasta febrero-marzo). El mejor momento para vacunarse es durante los meses de octubre a noviembre.

Debe ponerse en contacto con su centro de salud o puesto de vacunación habitual y pedir cita.

Otras medidas preventivas

¿Cuáles son las medidas de protección frente a la gripe?

La medida de prevención más efectiva frente a la gripe es la vacunación, sin embargo también hay medidas que pueden protegernos frente a la gripe, son las siguientes:

Medidas personales:

  • Cubra su boca y nariz al toser y estornudar con pañuelos de papel y tírelos a la basura.
  • Si no tiene pañuelo de papel, tosa y estornude sobre la manga de su camisa para no contaminarse las manos.
  • Evite tocarse con las manos los ojos, la nariz o la boca.
  • Lávese las manos frecuentemente con jabón (durante 15-20 segundos), y sobre todo después de toser o estornudar.
  • No comparta objetos personales, de higiene o aseo (vasos, toallas…).

Medidas en nuestro entorno:

  • Ventile diariamente la casa, habitaciones y espacios comunes.
  • Limpie con frecuencia las superficies y objetos de uso común con productos de limpieza habituales (ropa, vajilla, encimeras, baño, pomos, juguetes, teléfonos…).

¿Qué puedo hacer yo para evitar transmitir la enfermedad?

Para prevenir la propagación del virus es importante seguir estos consejos:

Medidas de higiene para todos (para evitar contagiar y para evitar ser contagiados):

  • Lavarse las manos con frecuencia: esta es la mejor medida higiénica para protegerse de la gripe ya que las gotitas que se emiten al estornudar, toser o hablar pueden quedarse en las manos donde el virus puede sobrevivir unos minutos (menos de 5 minutos).
  • También pueden depositarse en superficies (de muebles, pomos, objetos…) donde el virus puede permanecer de horas a días: por eso es importante limpiar más frecuentemente (a diario) estas superficies con los productos de limpieza habituales.
  • Taparse la boca y nariz al estornudar o toser y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.

Otras medidas:

  • Si tienes gripe: si te es posible quédate en casa 7 días y evita los lugares donde haya mucha gente.
  • Si no tienes gripe: evita los lugares donde haya mucha gente ya que es más fácil contagiarse.
  • Duerme bien, ten una alimentación saludable, bebe agua, lleva una vida físicamente activa y evita las bebidas alcohólicas y el tabaco.
  • Si tienes síntomas de la enfermedad contacta con los servicios sanitarios llamando al 112.

¿Es recomendable el uso de mascarillas?

No se ha comprobado que el uso generalizado de mascarillas por la población reduzca la propagación del virus y, menos aún, en espacios abiertos. Las mascarillas pueden ser de cierta utilidad para las personas que están en contacto con enfermos o para contener las microgotas que los propios enfermos expulsan al toser o estornudar. Pero si no se usan correctamente puede aumentar el riesgo de transmisión. Son más efectivas las medidas recomendadas anteriormente para evitar el contagio.

¿Cómo puedo evitar propagar el virus al toser y estornudar?

Al toser o estornudar debemos cubrirnos la nariz y la boca con un pañuelo. Tirar el pañuelo usado a la basura y lavarnos las manos. Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón durante 15-20 segundos. Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca. Evitar saludar dando la mano o con besos.

¿Cuál es la mejor forma de lavarse las manos y evitar así propagar la nueva gripe?

El virus de la gripe se elimina de la piel con los productos de higiene habituales como el jabón. Las manos deben lavarse frecuentemente con agua y jabón durante 15-20 segundos, y sobre todo después de toser o estornudar. Es necesario frotar enérgicamente las palmas, el dorso y entre los dedos.

¿Qué técnicas de limpieza se deben utilizar para prevenir la propagación del virus de la gripe?

El virus de la gripe puede vivir durante horas en un medio frío y con poca humedad, en pequeñas gotas que se depositan en los objetos; en superficies duras no porosas durante 24-48 horas, en tejidos y pañuelos de papel durante 8-12 horas y en las manos durante 5 minutos.

Se elimina de superficies y objetos de uso común con productos de limpieza doméstica o utilizando agua a temperatura elevada (70º). Para prevenir la propagación del virus es importante que mantenga limpias las superficies (especialmente mesas de noches, superficies de los baños y cocinas y juguetes de los niños) pasándoles un trapo con un desinfectante doméstico.

La ropa de cama, toallas, los utensilios y los platos para comer que ha utilizado una persona enferma no necesitan lavarse por separado, pero es importante que nadie más use esos artículos si no se lavan primero. Lave la ropa de cama y toallas con detergente para lavar ropa y déjela secar a temperatura alta en la secadora. Cuando lleve la ropa a lavar, evite ponerla encima de su cuerpo para no contaminarse. Lávese las manos con agua y jabón o con un desinfectante para manos con alcohol después de tocar la ropa sucia. Los utensilios para comer deben lavarse ya sea en lavavajillas o a mano con agua y jabón.

Tratamiento

¿Existen medicamentos para el tratamiento de la gripe?

La mayoría de los procesos gripales cursan sin gravedad, por lo que en ellos únicamente está indicado el tratamiento de los síntomas (reposo, beber suficiente líquido, evitar el consumo de alcohol y tabaco y medicinas destinadas al alivio de síntomas, especialmente analgésicos)

También existen medicinas específicas frente al virus de la gripe, los antivíricos, entre los que se encuentran el oseltamivir y el zanamivir. Estas medicinas solo se utilizan en pacientes con procesos gripales graves o susceptibles de serlo y con supervisión médica.

¿Por qué no debo tomar antivíricos si no estoy en el grupo de personas descritas anteriormente?

Si usted no pertenece al grupo de personas en las que está indicada la administración de antivíricos es porque no los necesita. Por otra parte su uso sin prescripción médica aumenta las posibilidades de que se produzcan resistencias y no se puedan utilizar incluso en los casos graves.

¿Son eficaces los actuales antivíricos?

Los antivíricos son eficaces frente a la gripe común para reducir la duración de los síntomas y para evitar complicaciones leves y graves, siempre que se administren con los primeros síntomas.

¿Cuál es el papel de los antibióticos en el tratamiento de la gripe?

La gripe es un proceso causado por un virus que no se cura con antibióticos. Los antibióticos se usan cuando hay riesgo de una sobreinfección por otros gérmenes (bacterias). Tome antibióticos sólo siguiendo la prescripción de su médico.

¿Debería hacerme la prueba de ETS?

Generalmente, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) no tienen síntomas. La única manera de saber con seguridad si tienes una ETS es hacerte una prueba. De modo que si tuviste sexo vaginal, anal u oral, habla con tu doctora o enfermero acerca de estos exámenes.

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Creo que tengo síntomas de una ETS. ¿Debo hacerme las pruebas?

Si tuviste contacto sexual con otra persona y adviertes algún signo de ETS, consulta con un médico o enfermera acerca de las pruebas. Los síntomas de las ETS pueden aparecer y desaparecer con el tiempo, lo cual significa que la enfermedad se haya ido. Es habitual que los síntomas de las ETS sean muy leves y que no te afecten, pero igualmente debes ver a una doctora o enfermero si notas cualquier cosa que te parezca extraña.

Cada ETS presenta diferentes síntomas. Los signos de ETS incluyen:

  • Llagas o protuberancias en los genitales o alrededor de ellos, en los mulsos o en las nalgas
  • Secreción rara de la vagina o el pene
  • Ardor al orinar y/o constante necesidad de orinar
  • Picazón, dolor, irritación y/o inflamación del pene, la vagina, la vulva o el ano
  • Síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre, dolor corporal, glándulas inflamadas y sensación de cansancio.

Todos estos síntomas pueden ser causados por afecciones que no son ETS (como granos, infecciones urinarias, e infecciones vaginales por hongos). De modo que la única manera de saber con seguridad lo que está pasando es hacerte una prueba. Habla con tu médico o enfermero acerca de los síntomas, qué tipo de sexo tuviste (vaginal, anal u oral) y si debes usar condones y/o barreras de látex bucales. Ellos te ayudarán a determinar qué tipo de pruebas o tratamientos puedes necesitar.

Es muy importante que te hagas una prueba si crees que tienes una ETS, porque algunas de estas enfermedades pueden causar problemas de salud graves si no se tratan. Además, tener una ETS aumenta la probabilidad de que te contagies de otras ETS, como el VIH. Es mejor descubrir enseguida si tienes una ETS para no contagiar a otras personas.

La idea de hacerse una prueba puede asustar un poco, pero trata de tomarlo con calma. La mayoría de las ETS se curan fácilmente con medicamentos. Para las ETS que no se curan, suele haber tratamientos para aliviar los síntomas y disminuir las posibilidades de que se las contagies a otra persona. De modo que cuanto antes sepas que tienes una ETS, más rápido podrás comenzar a cuidarte y cuidar a tu(s) pareja(s).

Si no tengo síntomas, ¿debo hacerme las pruebas de todos modos?

No puedes saber con certeza si tienes una ETS solo por tu aspecto o por cómo te sientes; la mayoría de las veces, las personas con una ETS no tienen síntomas. De modo que la única manera de saber con seguridad si tú (o tu pareja) tienen una ETS es hacerte las pruebas.

Contesta nuestro cuestionario para saber si es oportuno que te hagas las pruebas (disponible en inglés).

Es sumamente importante que te hagas las pruebas si tuviste sexo sin protección o si descubres que tu pareja tiene una ETS. Un médico o una enfermera podrá decirte si debes o no hacerte los exámenes de ETS.

En caso de que SÍ tengas una ETS, es mejor saberlo cuanto antes. Algunas ETS pueden causar daños graves con el tiempo, a pesar de que al principio te sientas perfectamente bien. Las ETS también pueden transmitirse a las personas con las que tienes sexo, ya sea que tengas síntomas o no.

¿Qué es lo mejor de realizar las pruebas de ETS? Una vez te las hagas, tu mente podrá descansar. Las pruebas de ETS son parte habitual de ser responsable y cuidar de ti. Además, las pruebas de ETS son rápidas, indoloras y, a veces, incluso gratuitas.

¿Cómo saber si tengo coronavirus?

El nuevo coronavirus generado en Wuhan, provincia de Hubei (China), continúa propagándose en Asia. China, Japón, Tailandia y Corea del Sur, son algunos de los países que se han visto afectados por este hecho.

Tal enfermedad, de momento, ha dejado un total de nueve fallecidos y más de 440 personas afectadas por sus síntomas.

Pero ha sido el primer caso de Estados Unidos el que realmente ha hecho saltar todas las alarmas sobre el nuevo coronavirus. Un hombre estadounidense que procedía de China fue diagnosticado de la enfermedad en un análisis en Seattle, Washington.

Por ello, varios son los países que están tomando decisiones para tratar de evitar que la enfermedad pase sus fronteras, como es el caso de Corea del Norte.

Tal es el problema, que el director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha convocado al Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional para reunirse sobre el nuevo virus y cuáles pueden ser las medidas a tomar.

Más allá de lo que está ocurriendo en otros países, a los españoles les preocupa si, realmente, hay opciones de que el virus termine llegando a España.

De momento, no hay ningún caso del nuevo coronavirus en territorio español, pero si hay alguna persona que se haya alarmado por que ha viajado en los últimos meses a China, les indicamos cuáles son los principales síntomas de la nueva enfermedad.

¿Cómo saber si porto el coronavirus?

Los síntomas más comunes van desde un resfriado, hasta problemas graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome agudo severo (SARS-CoV).

El nuevo coronavirus no había dado problemas en humanos, hasta ahora, cuando se ha comprobado que la enfermedad es zoonótica, es decir, que se pega de animales a personas.

Los signos más comunes de tal infección conllevan síntomas respiratorios, tos, dificultad para respirar y fiebre. En casos más graves, la infección puede causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e incluso la muerte.

La OMS recomienda seguir unas pautas para prevenir la propagación de la infección. Lavarse las manos regularmente, cubrirse la boca y la nariza al toser o estornudar, evitar el contacto con personas que tengan enfermedades respiratorias.

“El riesgo de introducción del virus en España es muy bajo”

El Ministerio de Sanidad de España ha emitido un informe en el cuál asegura que apenas hay posibilidades de que la enfermedad llegue a la Península Ibérica.

En el comunicado, el Ministerio ha asegurado que “no existen vuelos directos a Wuhan desde España, aunque se prevé un aumento de viajeros hacia China por el Año Nuevo Chino”.

El principal sector que se ha visto perjudicado ha sido el mercado mayorista, dado que “se ha clausurado ese como parte de las actividades de control del brote”.

El Ministerio de Sanidad quita hierro al asunto asegurando de que “se trata de una pequeña magnitud, debido a que la ciudad de Wuhan cuenta con 11 millones de habitantes”.

De igual manera, en el comunicado se razona que “el impacto para la salud pública, en caso de detectar un caso importado en España, se considera muy bajo, dado que la enfermedad está asociada a la transmisión persona a persona”.

¿Debería hacerme una prueba para saber si tengo cirrosis?

Es una enfermedad hepática grave que afecta la capacidad del hígado para funcionar y puede ser potencialmente mortal. Debido a que las causas más comunes de la cirrosis son el abuso de alcohol, la hepatitis viral y también por exceso de grasa en el hígado, es importante que las personas conozcan el origen de su enfermedad.

En concreto, y en relación con la hepatitis C, las personas pueden tener un riesgo de padecer cirrosis. Incluso las personas que ya se han curado del virus de la hepatitis C se enfrentan al riesgo de haber desarrollado cirrosis hepática, ya que la cirrosis puede ocurrir muchos años después de la infección inicial.

En una encuesta realizada en Estados Unidos, llamada “2018 Hepatitis C In America”, 539 encuestados respondieron a algunas preguntas sobre su experiencia con la hepatitis C, sobre su diagnóstico, síntomas, tratamiento y calidad de vida. Las personas que respondieron a la encuesta incluían a 302 personas con la infección viral activa y a 237 que ya se habían curado; el 22% de los que no se habían curado tenían cirrosis y de los curados de virus C, el 41% tenían cirrosis.

Etapas de la cirrosis

Como se ha mencionado, la cirrosis se clasifica en compensada o descompensada. En la cirrosis compensada, la mayor parte del hígado sigue funcionando. La cirrosis compensada a menudo no causa síntomas y es posible que alguien no sepa que la tiene. Si se presentan síntomas, las personas pueden notar fatiga, pérdida de peso o pérdida del apetito.

La cirrosis descompensada es una forma más grave de la afección y las personas con cirrosis descompensada pueden tener síntomas como ictericia (color amarillo en la piel o en la parte blanca de los ojos), picores, ascitis (acumulación de líquido en el abdomen que causa hinchazón y malestar), encefalopatía hepática (dificultad para concentrarse, problemas de memoria, insomnio, temblores, etc.) y/o hemorragia por varices (sangrado debido a varices, vasos sanguíneos agrandados en el esófago o en el estómago).

En la encuesta, el 59% de las personas con cirrosis tenía cirrosis compensada y el 28% tenía cirrosis descompensada.

Factores de riesgo para la cirrosis

Las personas portadoras de infección por el virus de la hepatitis C o por el virus de la hepatitis B tienen un riesgo conocido de desarrollar cirrosis. Estos virus se replican dentro de las células hepáticas y pueden causar inflamación crónica y progresiva. La respuesta inflamatoria del organismo a través del sistema inmunitario frente a estos virus también puede causar daño en el tejido hepático, y el resultado es un tejido cicatricial (llamado fibrosis).

Otros factores de riesgo para la cirrosis incluyen el abuso crónico de alcohol, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y algunas enfermedades minoritarias.

Cuándo se ha de buscar atención médica

Si se tienen alguno de los síntomas de la cirrosis se debería hablar con un médico y solicitar pruebas. Se sugiere que la persona debería prepararse para la visita médica considerando lo siguiente:

  • ¿Qué síntomas está experimentando?
  • ¿Desde cuándo tiene los síntomas?
  • ¿Cómo se siente, como valoraría la gravedad de sus síntomas?

El médico antes de solicitar analíticas y pruebas de imagen, también querrá conocer su historial médico y quirúrgico, transfusiones en el pasado, posibles infecciones conocidas, pasadas o actuales (como el VHC, VHB…), consumo de alcohol, medicamentos y/o cualquier exposición a drogas ilegales etc. y le realizará una exploración física.

Tratamiento de la cirrosis

El tratamiento de la cirrosis comienza con el tratamiento de la causa de base, como sería evitar el alcohol, tratar la infección por el VHC, etc. También pueden ayudar algunos medicamentos y enfoques de estilo de vida (dieta saludable, evitar el sedentarismo) que pueden ayudar a controlar la enfermedad. Sin embargo, en algunos casos avanzados de cirrosis descompensada, el trasplante de hígado, en casos seleccionados, podría ser necesario.

Gripe

La gripe, también llamada influenza, es una infección respiratoria causada por virus. Cada año, millones de personas se enferman de gripe. En ocasiones, causa una enfermedad leve, pero también puede ser grave e incluso mortal, especialmente para personas mayores de 65 años, recién nacidos y personas con ciertas enfermedades crónicas.

¿Qué causa la gripe?

La gripe es causada por el virus de la influenza que se transmite de persona a persona. Cuando alguien con gripe tose, estornuda o habla, expulsa pequeñas gotas. Estas gotitas pueden caer en la boca o en la nariz de las personas que están cerca. Con menos frecuencia, una persona puede contraer la gripe al tocar una superficie u objeto que tiene el virus de la gripe y luego tocarse la boca, la nariz o posiblemente los ojos.

Los síntomas de la gripe aparecen de repente y pueden incluir:

  • Fiebre o sensación de fiebre y escalofríos
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Goteo o congestión nasal
  • Dolores musculares o del cuerpo
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga (cansancio)

Algunas personas también pueden tener vómitos y diarrea. Esto es más común en los niños.

En ocasiones, las personas tienen problemas para saber si tienen un resfrío o la gripe, pero hay diferencias entre ellos. Los síntomas de un resfriado en general aparecen más lentamente y son menos graves que los síntomas de la gripe. Los resfriados rara vez causan fiebre o dolores de cabeza.

A veces, las personas dicen que tienen una «gripe» cuando realmente tienen otra cosa. Por ejemplo, la «gripe estomacal» no es gripe, sino gastroenteritis.

¿Qué otros problemas puede causar la gripe?

Algunas personas que contraen la gripe pueden desarrollar complicaciones. Algunas de ellas pueden ser graves o incluso potencialmente mortales. Estas incluyen:

  • Bronquitis
  • Infección de oído
  • Sinusitis
  • Neumonía
  • Inflamación del corazón (miocarditis), cerebro (encefalitis) o tejidos musculares (miositis, rabdomiolisis)

La gripe también puede empeorar problemas de salud crónicos. Por ejemplo, las personas con asma pueden tener ataques de asma mientras tienen gripe.

Algunas personas tienen más probabilidades de tener complicaciones de la gripe, incluyendo:

  • Adultos mayores de 65 años
  • Mujeres embarazadas
  • Niños menores de 5 años
  • Personas con ciertas afecciones crónicas de salud, como asma, diabetes y enfermedades del corazón

Para diagnosticar la gripe, los profesionales de la salud primero harán un historial médico y preguntarán sobre sus síntomas. Hay varias pruebas para la gripe. Su profesional médico le pasará un hisopo por el interior de la nariz o la parte posterior de la garganta. Luego se examinará el hisopo para detectar el virus de la gripe.

Algunas pruebas son rápidas y tienen los resultados entre 15 y 20 minutos. Pero estas no son tan precisas como otras pruebas, las que pueden demorarse una o varias horas en tener los resultados.

¿Cuáles son los tratamientos para la gripe?

La mayoría de las personas con gripe se recuperan solas sin atención médica. Las personas con casos leves de gripe deben quedarse en casa y evitar el contacto con otras personas, excepto para recibir atención médica.

Pero si tiene síntomas de gripe y está en un grupo de alto riesgo o está muy enfermo o preocupado por su afección, contacte a su profesional de la salud. Es posible que necesite medicamentos antivirales para tratar su gripe. Los antivirales pueden aliviar la enfermedad y acortar el tiempo que esté enfermo. También pueden prevenir las complicaciones graves de la gripe. Por lo general, funcionan mejor cuando comienza a tomarlos dentro de los 2 días de haberse enfermado.

¿Se puede prevenir la gripe?

La mejor manera de prevenir la gripe es vacunarse todos los años. Pero también es importante tener buenos hábitos de salud, como cubrirse la tos con el brazo y lavarse las manos con frecuencia. Esto puede ayudar a detener la propagación de gérmenes y prevenir la gripe.

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Si hay algo que todos hemos vivido en más de una ocasión a estas alturas del año es la experiencia de pasar horas en la cama con la manta hasta las orejas —a veces días—, entre una sinfonía de toses y estornudos. Al final, la enfermedad suele remitir, pero la duda permanece año tras año: ¿será una gripe estacional o un simple resfriado? El tratamiento es parecido en ambos casos, pero saber distinguirlos ofrece una perspectiva de a lo que te enfrentas y una estimación de cuánto tiempo tardarás en recuperarte, que no es poco. Por eso recuperamos las claves para diferenciar el origen de los síntomas que más nos obligan a encamarnos en este tramo del invierno.

No todas las gripes A son la porcina

Tanto la gripe como el resfriado son enfermedades infecciosas víricas, la diferencia está en el virus que hay detrás de cada una. El 40% de los catarros comunes están provocados por el rinovirus y el coronavirus, mientras que la gripe estacional la produce una familia denominada orthomyxovirus, concretamente los tipos A, B y C de influenza.

Pese a esta diferencia, muchas veces no sabemos cuál de los dos procesos nos tiene atados a la cama porque los síntomas son muy similares en la mayoría de los casos: tos, estornudos, dolor de cabeza (cefalea) y de garganta (faringe), congestión, mucosidad en las vías respiratorias superiores y molestias musculares inespecíficas. Entonces, ¿cómo podemos diferenciarlos?

Si sube la fiebre, la gripe es la mejor apuesta

La primera pista que puede conducir a la identidad del virus culpable es que los resfriados pueden dar febrícula pero la fiebre «es más típica de la gripe», según Cecilia Almuiña, del Instituto Médico Internacional de Vithas. Otros síntomas propios de la gripe son «el dolor muscular y articular (mialgia o artromialgia), las manifestaciones respiratorias (principalmente, tos y congestión), molestias al mover los ojos, escalofríos, fotofobia y en algunos casos manifestaciones digestivas, como vómitos y diarrea».

Por lo general, explica Miguel Ángel Sánchez Chillón, presidente del Colegio de Médicos de Madrid, «la gripe suele ser una enfermedad mucho más invalidante que un catarro normal. El cuadro de los síntomas es mucho más exagerado, especialmente en la fiebre (¿a partir de los 37ºC?), en los dolores articulares y musculares, más dolor de cabeza, a veces los síntomas respiratorios no son tan floridos como en el catarro, y la tos —que en ambos casos es de tipo irritativo— suele persistir más en la gripe. Pero en especial, ese grado de invalidez o postración que es mayor en la gripe».

¿Cuánto dura cada enfermedad?

En el caso de la gripe, apunta Almuiña, «la recuperación será según la tolerancia y adaptación de cada uno. Los peores días suelen ser desde los dos hasta los cinco primeros, aunque es posible que sea necesaria una semana de descanso». Aún así no debemos cantar victoria, pues «la tos podría persistir una o dos semanas más, así como un consiguiente cuadro de astenia postgripal «.

La duración del catarro común, en cambio, es muy variable, indica la experta, ya que a veces se asocia a un componente alérgico que provoca molestias como faringitis, rinitis o conjuntivitis, aunque no haya infección. «La gente piensa que lleva un mes con el resfriado, pero realmente se ha exacerbado una alergia», sentencia Almuiña.

¿Antihistamínicos para el catarro?

Estos medicamentos ayudan con la congestión nasal. De hecho, muchos de los fármacos que conocemos como antigripales contienen antihistamínicos del tipo clorfenamina, que alivian la rinitis. Además, contienen analgésicos y antipiréticos —para combatir la fiebre— como el paracetamol y el ácido acetilsalicílico, así como un descongestivo como la pseudoefedrina o la fenilefrina, que alivian la congestión nasal. Estos productos sirven tanto para el catarro como para la gripe.

Solo en los casos de riesgo —personas mayores o con una enfermedad previa— se debe pedir cita con el facultativo por gripe. Sánchez Chillón es muy claro: «Tenemos que aprender a identificar cuándo es una cosa grave como para ir al médico y cuándo no, porque un catarro es una enfermedad banal. Cuando has pasado la gripe una vez en tu vida no sueles tener problemas para identificarla», aclara.

El desarrollo especialmente virulento de la gripe en determinados grupos de población, como las personas mayores, hacen recomendable la aplicación de una vacuna preventiva. Esta se renueva cada año bajo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, ya que el virus experimenta mutaciones de forma regular que hacen que no podamos inmunizarnos por completo.

¿Hasta cuándo se contagia?

Una de las dudas más habituales en oleadas de catarro y gripe es si uno es contagioso. La respuesta es sí desde las 24 horas antes del inicio de los síntomas hasta siete días después. El período de incubación de la gripe es de uno a cuatro días, desde que se entra en contacto con el virus hasta que aparecen los síntomas.

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Gripe (influenza)

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La gripe es una infección de las vías respiratorias (nariz, garganta y pulmones). Está causada por un virus que se contagia fácilmente de una persona a otra. En EE.UU., la temporada de la gripe va de octubre a mayo.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la gripe?

Cuando una persona tiene la gripe, sus síntomas suelen ser peores que cuando tiene un resfriado o catarro común. La mayoría de la gente empieza a encontrarse mal unos dos días después de entrar en contacto con el virus de la gripe. Entre sus síntomas, se incluyen los siguientes:

  • fiebre
  • escalofríos
  • dolor de cabeza
  • dolores musculares
  • mareos
  • pérdida del apetito
  • cansancio o fatiga
  • tos
  • dolor de garganta
  • goteo nasal
  • náuseas o vómitos
  • debilidad
  • dolor de oídos
  • diarrea

Los bebés con gripe también pueden dar la sensación de ponerse inquietos de repente o, sencillamente, pueden «tener mal aspecto».

La gripe puede evolucionar a una enfermedad grave como la pulmonía. La pulmonía puede ser peligrosa para los bebés y también para los niños o adultos con problemas de salud. Si cree que su hijo podría tener la gripe, llévelo a un médico, enfermero u otro experto en medicina de inmediato.

¿Cuál es la causa de la gripe?

A la gripe la causa el virus «influenza». Se contagia cuando la gente expulsa gotitas infectadas por el virus al toser o al estornudar, y otras personas las inspiran. Las gotitas también se pueden depositar en cosas como los pomos de las puertas y los carros de la compra, infectando a las personas que toquen esos objetos y luego se lleven las manos a la boca o a la nariz.

¿Es contagiosa la gripe?

Sí, la gripe es muy contagiosa. La gente la puede contagiar desde un día antes de encontrase mal hasta que le desparezcan los síntomas. Esto suele durar en torno a una semana en los adultos, pero puede durar más tiempo en los niños pequeños.

La gripe se suele dar en pequeños brotes. Cuando la enfermedad se propaga rápidamente y afecta a mucha gente en la misma zona y al mismo tiempo, se trata de una epidemia. Las epidemias tienden a ocurrir cada pocos años. Cuando una epidemia se extiende por todo el mundo, recibe el nombre de pandemia.

¿Quién puede desarrollar una gripe?

Cualquier persona puede contraer la gripe, aunque los niños la tienden a contraer con más frecuencia que los adultos. Algunos niños muy pequeños o con problemas de salud se pueden poner muy enfermos, y necesitan una atención médica especial.

Los profesionales del cuidado de la salud suelen saber si un niño tiene la gripe simplemente observándolo. Puesto que hay otras infecciones que pueden tener el aspecto de la gripe, si el profesional de la salud tiene dudas, puede enviar una muestra de mucosidades al laboratorio para analizarla. La muestra se obtiene pasando un largo bastoncillo de algodón por el interior de la nariz o de la garganta del niño.

¿Cómo se trata la gripe?

La mayoría de los niños con gripe mejoran en casa. Asegúrese de que su hijo:

  • beba abundantes líquidos para evitar la deshidratación
  • duerma mucho y se tome las cosas con calma
  • tome paracetamol o ibuprofeno para aliviar la fiebre y las molestias. No dé aspirina, ni otros medicamentos que contengan salicilato, acetilsalicilato o ácido acetilsalicílico, a niños o adolescentes debido a su relación con el síndrome de Reye.
  • vaya vestido con varias capas de ropa que se puede quitar fácilmente Los niños pueden tener frío en un momento y calor en el momento siguiente.

Los niños que contraen la gripe se deben quedar en casa y no ir a la guardería o a la escuela. Solo pueden volver a la guardería o a la escuela cuando hayan pasado 24 horas seguidas sin fiebre y sin tomar medicamentos para bajar la fiebre (llamados antipiréticos). Algunos de estos niños es posible que deban quedarse más tiempo en casa. Pregunte al médico de su hijo qué es mejor para él.

Algunos niños tienen más probabilidades de tener problemas al contraer la gripe, como por ejemplo:

  • niños de hasta 5 años de edad, sobre todo los bebés
  • niños y adolescentes con sistemas inmunitarios debilitados por tomar medicamentos debido a enfermedades (como una infección por el VIH)
  • niños y adolescentes con enfermedades crónicas (de larga duración), como el asma o la diabetes
  • niños y adolescentes que toman aspirina con regularidad

Cuando una persona que pertenezca a los grupos que acabamos de mencionar contraiga la gripe puede tener que tomar medicamentos, a veces en el hospital.

Los médicos pueden recetar medicamentos antivirales a niños que estén muy enfermos o que podrían desarrollar problemas a partir de la gripe. Estos medicamentos permiten acortar la gripe 1 o 2 días. Pero solo funcionan si los niños los empiezan a tomar antes de que pasen más de 48 horas desde el principio de la gripe. Si un médico receta medicamentos antivirales a su hijo, pregúntele por sus posibles efectos secundarios.

La fiebre y otros síntomas gripales suelen desparecer al cabo de unos cinco días o así, pero pueden persistir la tos y la debilidad. En los niños, los síntomas suelen desaparecer al cabo de una o dos semanas.

No hay ninguna forma garantizada de evitar la gripe. Pero darse la vacuna contra la gripe cada año puede ayudar. Todas las personas de 6 meses de edad en adelante deben ponerse la vacuna antigripal cada año.

La mayoría de los consultorios médicos, clínicas y farmacias ofrecen la vacuna contra la gripe de septiembre a mediados de noviembre. Lo ideal es ponérsela antes de finales de octubre. Incluso aunque una persona no se vacune al principio de la temporada de la gripe, no es demasiado tarde ponérsela mientras dure esta temporada.

Si su hijo está enfermo, tiene fiebre o sibilancias, hable con su médico sobre si debería darle la vacuna contra la gripe en otro momento.

La gripe puede causar problemas considerables, tanto en los adultos como en los niños. Toda persona que tenga la gripe se debe mantener alejada de aquellas personas que se podrían poner muy enfermas si la contrajeran, como:

  • las mujeres embarazadas, las que están intentando quedarse embarazadas, las que acaban de tener un bebé o las que lo están amamantando
  • bebés y niños pequeños
  • niños y adultos con problemas graves de salud
  • gente hospitalizada o que reside en instalaciones sanitarias o residenciales durante largos períodos de tiempo, como una residencia de ancianos
  • cualquier persona de 65 años en adelante

¿Qué más puede ayudar?

Las siguientes medidas pueden hacer que la propagación de la gripe sea menos probable:

  • Lavarse las manos a fondo y frecuentemente, con jabón, sobre todo después de utilizar el baño, toser, estornudar y antes de comer o de preparar alimentos
  • No recoger nunca pañuelos de papel usados.
  • No compartir vasos ni otros utensilios que se utilizan para beber o comer.
  • Que los niños se queden en casa cuando tengan la gripe y que permanezcan en casa si se encuentran mal.
  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser, y luego tirarlo a la basura.
  • Si no se dispone de un pañuelo de papel, toser o estornudar sobre el antebrazo, no sobre las manos.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD Fecha de revisión: septiembre de 2019

Síntomas de la influenza y sus complicaciones

Complicaciones por la influenza

La mayoría de las personas que contraen la influenza se recuperarán en un periodo que va desde unos pocos días hasta menos de dos semanas, pero algunas personas desarrollan complicaciones (como la neumonía) como consecuencia de la influenza, algunas de las cuales pueden poner en riesgo la vida y causar la muerte.

Las infecciones sinusales y del oído son ejemplos de las complicaciones moderadas de la influenza mientras que la neumonía es una complicación grave a causa de la influenza que puede causar infección por el virus de la influenza o coinfección bacteriana y por el virus de la influenza. Otras posibles complicaciones graves desencadenadas por la influenza pueden ser la inflamación del tejido que rodea el corazón (miocarditis), el tejido cerebral (encefalitis) o el tejido muscular (miositis, rabdomiólisis) y la insuficiencia multiorgánica (p. ej., insuficiencia renal y respratoria). La infección de las vías respiratorias por el virus de la influenza puede desencadenar una respuesta inflamatoria en el cuerpo y puede derivar en una sepsis, una respuesta a infecciones que pongan en peligro la vida. La influenza también puede empeorar otros problemas de salud crónicos. Por ejemplo, las personas con asma pueden sufrir ataques de asma mientras tienen influenza y las personas con enfermedades cardiacas crónicas pueden presentar un agravamiento de su condición desencadenado por la influenza.

Personas con alto riesgo de contraer influenza

Cualquiera puede contraer la influenza (incluso las personas sanas) y los problemas de salud graves a causa de la influenza pueden surgir a cualquier edad; sin embargo, algunas personas tienen alto riesgo de presentar complicaciones graves relacionadas con la influenza si contraen la enfermedad. Esto incluye a las personas de 65 años de edad en adelante, personas de cualquier edad con ciertas afecciones crónicas (como el asma, la diabetes o enfermedades cardíacas), las mujeres embarazadas y los niños menores de 5 años, pero especialmente los que tienen menos de 2 años.

¿Cómo saber si tengo la gripe?

La gripe no es un resfriado (proceso causado por otros tipos de virus, y frente al cual la vacuna no protege en absoluto). La gripe produce un cuadro más severo que no se limita a las vías respiratorias altas.

Los síntomas comunes

La gripe típica suele cursar con:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Congestión nasal.
  • Molestias de garganta.
  • Malestar general.
  • Dolores musculares.
  • Pérdida de apetito.
  • Tos seca.

La fiebre y los dolores musculares suelen durar de entre 3 a 5 días, aunque la congestión y la falta de energía pueden alargarse varios días más. En ancianos puede manifestarse como dificultad respiratoria, incluso con producción de esputo, mientras que en niños son frecuentes la otitis o las molestias abdominales.

El contagio

La fuente de la infección son las personas ya infectadas, sobre todo por vía aérea a través de las gotitas que son originadas al hablar, toser o estornudar. El virus de la gripe también puede transmitirse por contacto directo, pero es menos frecuente.

El virus entra en la nariz, garganta o pulmones de la persona y comienza a multiplicarse. Las personas infectadas son capaces de transmitir la enfermedad desde un día antes del comienzo de los síntomas hasta unos 3 a 7 días después (los niños incluso durante más tiempo).

Los síntomas comienzan de 1 a 4 días después de que el virus entre en el organismo. No todas las personas infectadas llegan a desarrollar los síntomas, lo que no evita que sí puedan transmitir la enfermedad.

La mayoría de las personas se recuperan totalmente en una o dos semanas, pero en determinados grupos de riesgo pueden desarrollarse con más facilidad complicaciones, sobre todo en mayores y en personas que padecen enfermedades crónicas (asma, EPOC, diabetes, problemas cardiacos, etc.) o cuyo sistema inmunitario se encuentra deprimido.

La edad media de los fallecidos es de 83 años. El 85 % de los casos eran mayores de 64 años, el 13 % pertenecía al grupo de 45 a 64 años y el 2 % al de 44 años.

El 98 % presentaba factores de riesgo, el 55 % de los casos desarrolló una neumonía y el 27 % habían ingresado en UCI. De las 472 muertes que se han producido desde el inicio de la temporada de gripe, 402 pertenecían a grupos recomendados de vacunación, pues la mitad no se había sido vacunado.

Aunque la epidemia de gripe continúa en descenso en toda España -menos Ceuta y Melilla- por segunda semana consecutiva y la tasa de incidencia se sitúa en 190,12 casos por 100.000 habitantes frente a los 244 casos de la semana anterior, la incidencia aún es alta.

Según los datos del informe semanal del Sistema de Vigilancia de la Gripe del Instituto de Salud Carlos III, el nivel de intensidad de la gripe es muy alto en Ceuta, medio en la zona mediterránea (Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña) y norte de la península (País Vasco, Navarra y La Rioja) y bajo en el resto del territorio.

En cuanto a los casos de enfermos hospitalizados, cuando realizamos esta información hay 562 nuevos ingresos y desde el inicio de la temporada de gripe se han notificado en total 3.162 hospitalizaciones, de los que el 53 % son hombres.

En 2.104 de los pacientes (66,9 %) se identificó el virus de la gripe B, en 1.056 (33 %) el virus A, y en dos casos el virus C (0,1 %).

El mayor número de casos se registra en el grupo de 64 años (66 %) seguido del grupo de 45 a 64 años (22 %), mientras que el 6 % son menores de 15 años.

El 88 % de los pacientes presentaba factores de riesgo de complicaciones de gripe, en su mayoría enfermedad cardiovascular crónica (43 %), seguido de enfermedad pulmonar crónica (30 %) y la diabetes (27 %), mientras que en los menores de 15 años la enfermedad pulmonar crónica (6 %) y la enfermedad cardiovascular crónica (8 %) son las principales complicaciones.

El 73 % de los pacientes desarrolló neumonía y 729 casos ingresaron en UCI, mientras que de los 2.401 pacientes pertenecientes a grupos recomendados de vacunación, el 54 % no habían recibido la vacuna antigripal de esta temporada.

¿Ha fallado la cepa de la vacuna de esta temporada 2017-2018?

Hay diferentes puntos de vista sobre por qué la incidencia de la gripe este año está siendo tan letal. La poca efectividad de la vacuna es, según la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) , la principal causa de que la incidencia de la gripe esté siendo mayor que en otros periodos invernales, y esto se debe a que el virus de este año no es el que circula habitualmente.

La composición de la vacuna puede cambiar año a año, explican los intensivistas en una nota en la que añaden que este año el porcentaje de mortalidad ronda el diez por ciento.

Los virus de la gripe A (H1N1), A (H3N2) y un virus de la gripe B (en este caso el Victoria) están incluidos en la vacuna anual contra la gripe en lo que se denomina vacuna trivalente, mientras que el B (Yamagata) está también incluido en la vacuna tetravalente, pero esta solo se prescribe a pacientes con grave inmunodepresión.

La vacuna puede proteger contra los virus de la influenza (sinónimo de gripe) que son iguales o similares a los que contiene la vacuna, pero la de la gripe estacional no protege contra infecciones y enfermedades ocasionadas por otros virus que causan síntomas similares, indica el Coordinador Nacional del Grupo Español de Trabajo Gripe A Grave (Getgag) de la Semicyuc e Intensivista en el Hospital Universitario de Tarragona Joan XXIII, Alejandro Rodríguez.

Los intensivistas recuerdan que «en general» el virus de la gripe no es mortal y que son otras patologías presentes en el paciente, como enfermedades pulmonares o cardiovasculares crónicas y avanzadas, las que pueden descompensarse por la gripe y producir la muerte.

Por otra parte, el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós José García, ha afirmado que «la sociedad no puede perder la confianza en la vacuna de la gripe» y ha resaltado que aunque hay una «gran incidencia» de gripe este año, no es superior a años anteriores.

Gran incidencia en Europa, el mayor número de casos se concentran en Finlandia

El Centro europeo de prevención y control de enfermedades (ECDC) y la oficina europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han alertado de la caída de la tasa de vacunación contra la gripe en los últimos siete años, que «pone en peligro la capacidad de proteger a la población en la próxima pandemia».

Los dos organismos han estudiado, por vez primera, la cobertura de la vacunación en la región europea entre las temporadas 2008/2009 y 2014/2015 y han comprobado que, además de bajar las tasas, la mitad de los países han informado de que ha descendido el número de dosis disponibles.

Según un comunicado de la OMS, el descenso de la vacunación es «una problema serio» en estos momentos para la población de mayor riesgo, como las personas mayores. Además lo es «potencialmente en el futuro para toda la población», ya que la producción de vacunas para pandemias está estrechamente ligada a su uso estacional.

La OMS estima que alrededor de 44.000 personas mueren anualmente de enfermedades respiratorias asociadas a la gripe estacional en la región europea, del total de 650.000 muertes registradas.

Aunque 34.000 de esas muertes (el 75 %) se registran entre personas mayores de 65 años, la tasa de vacunación en ese grupo sigue baja.

Según sus datos, en la mitad de los países de la región europea de la OMS se vacuna menos de una de cada tres personas mayores.

Entre los grupos de riesgo se encuentran también los enfermos crónicos, aunque en la mayoría de los países la tasa de vacunación en este grupo se sitúa por debajo del 40 %.

En casi todos se recomienda la vacuna a las personas que trabajan en el sector sanitario, pero la mayoría ha reportado una tasa de vacunación de sólo alrededor del 40 % en ese sector.

Peores cifras se registran en el caso de las embarazadas: el 90 % de los países les aconsejaba en 2014/2015 que se vacunaran -frente al 40 % que lo hacía en 2009, antes de la pandemia de gripe A H1N1- y la tasa de cobertura sigue; la mitad de los países reconoce que se situaba por debajo del 10 %.

¿Debemos ir al hospital si tenemos gripe?

El doctor Ángel Antoñanzas, coordinador del Centro de Salud Delicias Sur de Zaragoza, advertía en enero en COPE, en un repunte de los casos de gripe que «el riesgo de la gripe es que progrese a una afección respiratoria como una neumonía, si ocurre hay que ir al médico», pero también recalcaba que ante los síntomas de la gripe lo principal es «tomar paracetamol y beber muchos líquidos y tomar jarabe antitusivo si persiste la tos» y no hace falta acudir al médico salvo si la tos persiste y se corre ese riesgo de un problema respiratorio mayor.

En España y gracias al Sistema de Vigilancia de la Gripe contamos con 17 Redes de médicos y pediatras centinela (MC), una en cada Camunidad Autónoma (Galicia y Murcia no disponen de redes de vigilancia centinela de gripe) y las dos ciudades autónomas, coordinadas a nivel nacional por el Centro Nacional deEpidemiología (CNE).

Hay 20 laboratorios con capacidad de detección y aislamiento de virus gripales. Tres de ellos son Centros Nacionales de Gripe de la OMS (Centro Nacional deMicrobiología del Instituto de Salud Carlos III, Hospital Clínico de Barcelona y Hospital Clínico Universitario de Valladolid). El conjunto de estos 20 Laboratorios de Referencia Autonómicos conforman la Red de Laboratorios de Gripe en España (ReLEG), coordinada por el Centro Nacional de Referencia de Gripe, Centro Nacional de Microbiología (CNM).

Doctor, ¿tengo gripe o resfriado?

Tanto la gripe como el resfriado común son enfermedades infecciosas causadas por virus, es decir, por agentes infecciosos que no responden al tratamiento con antibióticos. Suelen infectar a través de las vías respiratorias, y aunque se acompañan con sintomatología a este nivel (tos, estornudos, rinorrea, etc…), también lo hacen con sintomatología general que traduce la diseminación vírica por vía sanguínea.

El frío puede modificar las condiciones de la circulación sanguínea a nivel de las mucosas, facilitando la entrada de los virus en el organismo. La transmisión del contagio se realiza a través de las gotitas expelidas por el portador en el aire y que puede contaminar las manos.

Diferencias básicas

Algunos de los aspectos que nos pueden ayudar a distinguir cuando estamos en presencia de un cuadro de gripe o de resfriado común son:

La gripe suele presentarse de forma epidémica, es decir, se manifiesta por la aparición brusca de un gran número de casos a la vez. En nuestro país el periodo en el cual se presentan estos brotes suele estar comprendido desde octubre a abril. Fuera de estas fechas establecer el diagnóstico de gripe es mucho más difícil, si bien no imposible.

En el caso de la gripe la vacunación suele ser eficaz, aunque los virus de la gripe cambian a menudo, y a veces se produce un brote por virus diferentes a los que contiene la vacuna, lo que hace que sea poco eficaz. Por eso, la vacuna se modifica todos los años (para que sea lo más efectiva posible).

Dígame qué síntomas presenta

Las manifestaciones clínicas diferenciales respecto a los síntomas las resumimos a continuación:

  • Fiebre. La presencia de fiebre alta (entre 38º C y 40º C), desde el comienzo de la enfermedad y que se suele prolongar durante los tres primeros días, es una de las principales características de la gripe. En el caso del resfriado común la presencia de fiebre alta es mucho más rara, en los adultos puede haber una ligera elevación de la temperatura de no más de un grado centígrado. En niños y jóvenes esta elevación de la temperatura puede ser más frecuente.
  • Tos. En la gripe es habitual y puede llegar a ser importante. Es de características no productiva (tos “seca”, sin esputos). En los resfriados es moderada.
  • Dolores musculares o mialgias. Propios de la gripe. Popularmente conocido como «trancazo» por recordar el estado tras ser apaleado con una tranca. Se manifiestan preferentemente en los músculos largos de las extremidades y de la espalda y pueden ir acompañados de dolores articulares. Produce un gran quebrantamiento en el paciente. En el caso de los resfriados no están presentes o son moderados.
  • Dolor de cabeza o cefalea. Con frecuencia presente desde un principio y de forma intensa en el caso de la gripe, es junto con los dolores musculares, una de las manifestaciones más molestas. En el caso del resfriado la presencia de dolor de cabeza es rara.
  • Estornudos. Constituyen uno de los síntomas cardinales del resfriado común (junto con la congestión y secreción nasal, dolor de garganta y tos). En el caso de la gripe no son frecuentes.
  • Secreción nasal. Muy frecuente y abundante en los resfriados, su presencia en la gripe es ocasional.
  • Dolor de garganta. Más propio del resfriado común que de la gripe.
  • Irritación ocular. Más frecuente en el resfriado común que en la gripe.

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¿Cómo prevenir y tratar estas afecciones?

En el caso de la Gripe la vacunación es eficaz, aunque debe puntualizarse que los virus de la gripe cambian a menudo. Por eso, la vacuna se modifica todos los años (para que sea lo más efectiva posible) y por eso, el hecho de haberse vacunado el año pasado no confiere protección para el año en curso. La protección se desarrolla a las 2 semanas de haber recibido la vacuna y puede durar hasta un año. Por consiguiente, es necesario vacunarse cada año.

En relación al resfriado común la prevención resulta difícil por lo azaroso del estilo de vida actual. Sin embargo algunos consejos prácticos serán de utilidad tanto para la prevención de la gripe como del resfriado.

Decálogo de consejos contra las infecciones viricas respiratorias altas:

  • Higiene escrupulosa de las personas afectadas. Evitar tocarse la nariz y llevársela a la boca. Cubrirse la nariz con un pañuelo al estornudar, para evitar diseminar las gotitas contagiosas.
  • Reposo en cama mientras el estado general esté alterado.
  • Evitar aglomeraciones, ambientes cargados y si se es fumador abstenerse.
  • Beber abundantes líquidos para fluidificar las secreciones y combatir la deshidratación si existe fiebre.
  • Dormir con la cabeza elevada en la almohada para aliviar la congestión nasal.
  • Realizar gargarismos con agua tibia disolviendo un poco de sal y bicarbonato.
  • Lavarse las fosas nasales con agua tibia o con un poco de sal o instilarse unas gotas.
  • Vacunarse contra la gripe en el mes de noviembre tras consultar con el médico.
  • Utilizar analgésicos habituales si lo precisa. Para productos anticatarro, consultar al médico.
  • Nunca utilizar antibióticos sin la receta de su médico. No tienen acción contra los virus.

Aunque los primeros síntomas de la gripe puedan confundirse con un resfriado común, dicen los expertos —y quien la ha pasado lo corrobora— que la fase aguda del episodio vírico no deja lugar a dudas: quien está pasando una gripe, lo sabe. Fiebre alta, dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza, tos seca… Y así, durante cinco o siete días.

Llegados a ese punto en el que el diagnóstico está más que claro, lo que realmente resulta complejo es superar, de la mejor manera posible y sin contagiar a todo el que se acerque, esa semana de gripe. Qué hacer, qué tomar, qué cosas evitar. El jefe de epidemiología del hospital Clínic de Barcelona, Toni Trilla, señala las claves para sortear, como buenamente se pueda, el episodio vírico.

QUÉ HACER

Ventilar la casa o la habitación donde esté el enfermo. Una buena ventilación de la estancia donde más tiempo pase el paciente con gripe es fundamental para mantener correctamente las medidas higiénicas que recomiendan las autoridades sanitarias. “Si hay aire muy concentrado y no circula, aumenta el riesgo de contagio. La ventilación se lleva las partículas con el virus”, señala Trilla.

Taparse la boca al toser o estornudar. Y a ser posible, con cualquier cosa que no sea la mano. El virus de la gripe se contagia por vía aérea, a través de pequeñas gotas que se expulsan al toser o al estornudar, por lo que es preciso taparse para evitar el contagio de más personas. Los expertos señalan que lo mejor es cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo de un solo uso y luego tirarlo. A falta de esto, mejor la manga del brazo que la mano. “Si te tapas con las manos tienes que ir rápidamente a lavártelas con agua y jabón”, apostilla el epidemiólogo del Clínic.

Beber muchos líquidos. Es imprescindible mantenerse perfectamente hidratado, sobre todo porque el paciente con gripe suele tener fiebre y se deshidrata con más facilidad. Los expertos recomiendan especialmente beber mucha agua, aunque también es saludable ingerir caldos, zumos, etc. “Y no hay que esperar a tener sed, hay que forzarse a hidratarse y beber a menudo”, apunta Trilla, que aconseja vigilar especialmente la hidratación en bebés y ancianos.

Fármacos para paliar los síntomas. Si no hay ninguna indicación específica que diga lo contrario, los únicos fármacos que paliarán los síntomas de la gripe —porque no la curarán de repente— son los antitérmicos para mantener a raya la fiebre, como el paracetamol y los antiinflamatorios. Estos últimos y los analgésicos también funcionan contra el incómodo dolor articular que acompaña al paciente durante todo el episodio vírico. Para la tos, Trilla asegura que “todo vale”, desde remedios naturales como la leche con miel hasta fármacos antitusígenos.

Descansar. “Guardar cama”, dice el epidemiólogo, es lo apetecible en esos casos y lo recomendable, según los expertos. Pero en el lecho, advierte Trilla, hay que estar “confortable”: ni pasar frío ni taparse con muchas mantas. “Si estás muy tapado, generas más calor, que favorece la deshidratación más rápido”, sostiene.

QUÉ NO HACER

Contacto con los demás. En las fases más agudas de la gripe, los expertos recomiendan evitar un contacto cercano con personas no infectadas. De hecho, se considera necesaria una distancia prudencial de 1,5 o dos metros —el recorrido que alcanzan las partículas— entre el enfermo y los demás. “Si alguien duerme a su lado, es mejor que se aleje o duerma en otra cama porque hay más riesgo de contagio”, apunta Trilla. Por descontado, hay que evitar también compartir cubiertos o vasos con el enfermo si éstos no se lavan previamente.

Ir a trabajar. Ni al trabajo, ni al colegio, ni a la guardería, ni a la calle. “Hasta que no desaparezca la fiebre y lleves dos días recuperando, es mejor no ir porque todavía puedes escretar virus y contagiar a más personas”, advierte Trilla.

Ni tabaco ni alcohol. Aunque el imaginario popular sirviese un lingotazo de coñac para apurar el malestar, los médicos desaconsejan el consumo de bebidas alcohólicas. “El alcohol puede ayudar a perder la sensación de frío y de calor, no ayuda a controlar la temperatura corporal”, señala Trilla. El tabaco, si ya es perjudicial en una persona sana, más todavía en un enfermo de gripe. “Los grandes fumadores pierden la capacidad de usar unos mecanismos de defensa que hay en los pulmones para expulsar las partículas del virus al exterior. Así, es más fácil que lleguen los virus a los pulmones”, alerta el epidemiólogo.

Tomar antibióticos. Los facultativos son tajantes: “el antibiótico es inútil ante el virus de la gripe”. La gripe es una infección vírica y estos fármacos sólo funcionan con infecciones bacterianas. Trilla explica que si un médico receta antibióticos a un paciente con gripe es para tratar “posibles complicaciones” detectadas. “Si el médico ve que un paciente lleva más de 10 días con fiebre o que la infección vírica puede haberse complicado con una infección bacteriana, una bronquitis por ejemplo, se puede dar antibiótico. Pero hay que tener en cuenta que se da para tratar posibles complicaciones cuando aparecen, no por si acaso”, matiza el epidemiólogo.

Usar pañuelos textiles. Por una cuestión de higiene, los médicos recomiendan recurrir a los pañuelos de papel, de un solo uso, durante estos episodios víricos. En los pañuelos textiles, los mocos se quedan impregnados y son un foco de contagio mayor. Lo mejor es emplear pañuelos desechables.

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