Secadora condensacion clase a

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Etiquetado de eficiencia energética

¿Qué es el etiquetado de eficiencia energética?

El etiquetado de eficiencia energética es un sistema de clasificación de los equipos y artefactos eléctricos que permite conocer su eficiencia en el uso de energía durante su funcionamiento. Esta clasificación se realiza mediante etiquetas de eficiencia energética. Las etiquetas son rótulos informativos adheridos a los productos, que le brindan información a los consumidores para la toma de decisiones.

¿Para qué sirve?

El etiquetado proporciona información para que los consumidores puedan tomar una decisión más conciente y, de este modo, optar por aquella alternativa más eficiente. Asimismo, el etiquetado estimula a los fabricantes a diseñar productos que logren la mayor eficiencia energética posible. El resultado buscado es disminuir el consumo de energía eléctrica en hogares, oficinas y edificios en general. Al disminuir el consumo de energía no sólo se disminuyen las emisiones de CO2 sino que también se reducen las emisiones de dióxido de azufre, óxido de nitrógeno, partículas y otros gases tóxicos y aerosoles que contribuyen al calentamiento global.

¿Cómo se clasifica el nivel de eficiencia?

Existen 7 clases de eficiencia energética, representadas por letras, desde la A hasta la G, siendo A la clase más eficiente. Es así como:

  • Los artefactos eléctricos clase A consumen aproximadamente un 50% menos de energía que los que presentan un consumo medio.
  • Los artefactos clase B consumen entre el 50% y el 25% menos que los que presentan un consumo medio.
  • Los artefactos clase C consumen entre el 25% y el 10% menos que los que presentan un consumo medio.
  • Los artefactos clases D y E son los que se considera que tienen un consumo medio.
  • Los artefactos clase F consumen entre el 10% y el 25% más que los que presentan un consumo medio.
  • Los artefactos clase G consumen un 25% más que los que presentan un consumo medio.

¿Es obligatoria la certificación de eficiencia energética?

La normativa nacional establece como requisito para comercializar determinados aparatos eléctricos de uso doméstico, que los fabricantes nacionales e importadores, deben contar con una etiqueta que demuestre su nivel / clase de eficiencia energética. Para ello deben certificar el cumplimiento de las normas técnicas IRAM correspondientes al etiquetado de eficiencia energética.

Actualmente, esta normativa abarca en Argentina los artefactos eléctricos de refrigeración, congelación de alimentos y sus combinaciones, de iluminación, y los aires acondicionados divididos y compactos. De esta manera, todos estos productos deben cumplir con la mencionada certificación obligatoria y contar con etiquetado de eficiencia energética para ser comercializados,

¿Qué medidas adoptó la Ciudad para la compra de equipos energéticamente eficientes ?

Desde abril del 2010 se aplica para las compras públicas del gobierno porteño el Decreto 300/10 que establece como obligatoria la adquisición de artefactos eléctricos de las clases energéticas más eficientes. Esto aplica a todos aquellos equipos que actualmente cuentan con etiquetado de eficiencia energética obligatorio. De esta manera, el Gobierno de la Ciudad involucra a sus reparticiones en la ejecución de acciones concretas para lograr un consumo de energía más eficiente. A su vez, con esta medida se intenta orientar al mercado hacia la comercialización de artefactos eficientes en desmedro de los ineficientes. Esta política es fruto del acuerdo entre la Dirección General de Compras y Contrataciones del Ministerio de Hacienda, y la Agencia de Protección Ambiental del GCBA.

Productos con etiquetado

Con el fin de brindar información para orientar la adquisición de artefactos eléctricos de uso doméstico de las clases más eficientes, la Agencia de Protección Ambiental elaboró una base de datos donde se indican todos los artefactos que cuentan con el correspondiente etiquetado. En esta base constan los datos identificatorios de cada producto – marca comercial y modelo-, sus características técnicas, la clase de eficiencia energética y el consumo de energía expresado en kwh/año.

La información publicada fue suministrada en forma voluntaria por las empresas fabricantes o importadoras de estos productos en Argentina, quienes se responsabilizan por su autenticidad y se comprometen a remitir a la Agencia las actualizaciones en forma semestral. Cualquier omisión o faltante de información es responsabilidad de éstas.

Los mencionados fabricantes o importadores han sido contactados a través de la información otorgada por cada uno de los organismos de certificación acreditados en el Organismo Argentino de Acreditación (OAA) y reconocidos por la Dirección Nacional de Comercio Interior, dependiente de la Subsecretaria de Defensa del Consumidor de la Secretaria de Coordinación Técnica del Ministerio de Economía y Producción, según su última actualización de abril del 2009. En caso que se hubiera omitido incluir a alguna empresa cuyos aparatos eléctricos de uso doméstico también cuenten con certificación de eficiencia energética emitida por un ente debidamente autorizado a tal efecto, solicitamos tengan a bien comunicarlo vía correo electrónico.

Esta base de datos no constituye un registro de ningún tipo, ni implica obligatoriedad alguna para las empresas participantes.

La importancia de la etiqueta energética al comprar un electrodoméstico

¿Qué deberías valorar antes de comprar un electrodoméstico? No solo el precio o la estética son importante, también sería muy inteligente que valorarás también su grado de eficiencia energética, porque ésta te ayudará a ahorrar en tu factura de la luz.

15/06/2018 | COMPARTE Y VENCERÁS:

Pero ¿por qué es tan importante entender la etiqueta energética al comprar un electrodoméstico? Porque nos indica la calificación energética del aparato y si es respetuoso con el medioambiente. Si quieres saber más, lee atentamente…

¿Qué es la etiqueta energética?

La etiqueta energética te indica la calificación energética de un electrodoméstico según una escala que evalúa su consumo. Así, puedes diferenciar los aparatos que consumen menos energía de los que consumen más e incidir en tu decisión de compra. Su objetivo es promover los productos que son más eficientes energéticamente.

¿Qué nos indica la etiqueta energética?

Por si no lo sabías, cada etiqueta energética se valora en una escala de calificación energética compuesta de siete letras correlativas; de la A a la G, siendo A la mejor calificación y G la peor. Existen 7 clases de eficiencia, identificadas por un código de colores y letras que van desde el color verde y la letra A para los más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los menos eficientes.

Pero ¿qué significan todos los elementos que aparecen en la etiqueta energética? Te ayudamos

Vamos a empezar por explicarte que la etiqueta energética se ordena según el Índice de Eficiencia Energética. Este índice se obtiene después de dividir la capacidad en términos de watts que tiene un aparato entre la cantidad de watts que en una hora consume el mismo. Es decir, la relación que se establece entre la potencia eléctrica del dispositivo y el consumo real del mismo en un periodo de 60 minutos. El resultado de esta operación es el coeficiente energético.

Por ejemplo, partiendo del consumo de un electrodoméstico medio del mismo tipo, un electrodoméstico de clase A consume un 55% menos de energía, mientras que un electrodoméstico de clase G consume un 25% más. A la hora de comprar, deberías tener en cuenta esta información y optar por un electrodoméstico de clase A en vez de por uno de Clase G. Para poder ahorrar hasta un 45% en la factura de la luz, aunque sea más caro el aparato. Es una apuesta de futuro, no te lo pienses.

¿Cómo interpretar la etiqueta energética?

Además, la etiqueta energética dentro de cada clase tiene tres niveles (A+, A++ y A+++), y esta información debe estar presente tanto en la información técnica del producto como en el material promocional del mismo.

Actualmente, los fabricantes están obligados a indicar el consumo energético anual en una escala de colores y letras de la A (verde oscuro) a la G (rojo). En el caso de algunos productos, la etiqueta también debe indicar el consumo de agua y el nivel de ruido y de calor.

Te recordamos que el número máximo de clases será siempre de siete, de tal manera que si un nuevo producto que utiliza menos energía se clasifica como A+, la clase menos eficiente será la F (y no la G), y así sucesivamente (a un nuevo producto de clase A++ le corresponderá la clase E como la menos eficiente y a uno A+++ le corresponderá la clase D).

Alta eficiencia de consumo:

A+++. De color verde oscuro, presenta un consumo inferior al 25%.

A++. Con un verde intermedio, un consumo menor al 30%

A+. Su verde pálido muestra un consumo estimado de entre el 30% y el 42%

Eficiencia moderada de consumo:

Color amarillo, un consumo medio de entre el 42% y el 55%

Señalado con un color anaranjado, consumo de entre el 55% y el 75%

Baja eficiencia de consumo:

Naranja intenso, un consumo de entre el 75% y el 90%

Color rojo indica que cuenta con un consumo de entre el 90% y el 100%

El significado de cada etiqueta energética

Nos encontramos con 3 bloques diferenciados que son:

Etiquetas D, E, F y G: estas identificaciones son para los electrodomésticos que tienen poca eficiencia energética. En el caso de los frigoríficos tienen un índice de eficiencia energética superior a 100, una cifra muy superior al índice de los refrigerados A+++.

Etiquetas A B y C: significa que los electrodomésticos tienen un consumo energético medio. Tienen un índice de eficiencia energética inferior a 100 y superior a 50 en el caso de los frigoríficos.

Etiquetas A+, A++ y A+++: identifican a los electrodomésticos con la máxima eficiencia energética. En el caso de las neveras o congeladores, tienen un índice de eficiencia energética menor que 22 en el caso de los A+++, menor que 33 en el de los A++ y menor que 42 en el de los A+.

Eficiencia energética y ahorro

Un electrodoméstico muy eficiente normalmente será más caro que uno con un consumo energético más elevado. Sin embargo, un electrodoméstico menos eficiente consumirá más y, por tanto, supondrá un mayor gasto en tu factura de la luz. Es decir, aunque en apariencia gastes más adquiriendo un aparato eficiente, en realidad estás contribuyendo a tu ahorro. Igual que ocurre con las luces LED, un electrodoméstico eficiente se amortiza siempre.

Último consejo para ahorrar en los electrodomésticos:

La importancia de acabar con el sistema standby

Si supieras realmente lo que supone en tu factura de la luz tener los aparatos eléctricos de tu casa en modo standby lo tomarías mucho más en serio o le darías la importancia que se merece.

¿Pero cómo luchar contra el standby?

Usa temporizadores. Puedes conectarlos a electrodomésticos en concreto para que se apaguen o se enciendan a determinada hora. Por ejemplo, para que se encienda cuando te levantes o se apaguen por la noche.

Usa regletas con interruptor. Los súper conocidos ladrones que puedes conectar todos los aparatos que quieras desenchufar en un determinado momento, y de este modo solo deberás apagar el interruptor para apagarlos a todos.

Regletas con eliminador de standby. Existen estas regletas de nivel experto. Las hay que se apagan con un mando o botón, y las hay que lo hacen solas al detectar una bajada de consumo

Pero si lo que quieres es ahorrar de verdad en tu factura de la luz, además de actualizar tus electrodomésticos, te recomendamos que revises las tarifas eléctricas de Factor Energía y compruebes cuánto puedes ahorrar al contratar la luz online con nosotros. O, si lo prefieres, también puedes llamar al teléfono gratuito de Atención al cliente: 900 850 000.

COMPARTE Y VENCERÁS:

-¿Para qué sirven las etiquetas de eficiencia energética?

-Para informar al consumidor acerca del rendimiento energético y el desempeño de productos de uso doméstico. De esa manera, permiten orientar la compra hacia los equipos más eficientes en detrimento de aquellos que consumen más energía y, desde luego, esto redunda en un monto menor a abonar en la factura de electricidad.

-¿Dónde deben ser colocadas?

-Siempre se deben ubicar en un lugar visible, sin que ningún otro material interfiera en su lectura, para que el consumidor pueda encontrarla rápidamente y leerla sin dificultad al momento de la compra. La etiqueta se debe colocar o imprimir o adherir en la parte externa del producto o su embalaje y debe permanecer en él hasta que el producto haya sido adquirido por el consumidor final.

-¿Cuántas clases de eficiencia energética existen?

Estas diferencias tienen que ver con que los productos evolucionan y se vuelven cada vez más eficientes, lo que generó la necesidad de abrir la clasificación de modo tal que la A, que es la letra que representa el mayor grado de eficiencia, se subdividió en A+, A++ y A+++. Actualmente, se está revisando la norma de acondicionadores de aire para que puedan contemplar una escala de ese tipo, tal como se encuentra disponible para lámparas y heladeras.

-¿Es significativa la diferencia en cuanto al ahorro de energía entre una clase y otra?

-Sí, se trata de valores considerables. En el caso de los acondicionadores de aire, por ejemplo, entre una clase y otra puede haber una diferencia de consumo de entre 8% y 9%; en una lámpara, entre un 15% y un 20%.

-¿Comprar un producto clase A es más caro que uno clase B o C?

-A la hora de adquirir un producto que contiene la información relativa a su eficiencia es conveniente analizar no solo el costo inicial, sino el ahorro que se logrará a lo largo del uso del mismo. A medida que las tecnologías aplicadas resultan más eficientes y se vuelcan a los procesos de fabricación, las diferencias de costos disminuyen y son compensadas con el menor consumo de energía eléctrica durante la vida útil del producto.

-¿No deberían ser todos los productos clase A?

-Las etiquetas de eficiencia energética permiten a los consumidores contar con la información pertinente sobre la clase de eficiencia del producto que desean adquirir y les permite orientar su elección hacia los más eficientes (A, A+, etc.), lo cual a su vez motiva a los fabricantes a adoptar medidas para mejorar la eficiencia de sus productos. No obstante, existen niveles mínimos de eficiencia energética para cada producto que han sido establecidos por las autoridades de Dirección Nacional de Comercio Interior y las del Ministerio de Energía, y por debajo de los cuales está prohibida su comercialización. En el caso de lavarropas, refrigeradores y freezers, se determinó una clase de eficiencia mínima de tipo “B” o superior; mientras que para comercializar acondicionadores de aire, el nivel mínimo en modo refrigeración debe ser ”A” o superior y en modo calefacción, “C” o superior.

-¿Por qué las etiquetas no figuran en todos los productos eléctricos?

-Si bien existen normas que indican cómo deben confeccionarse las etiquetas de numerosos tipos de productos eléctricos, hasta el momento la Dirección Nacional de Comercio Interior estableció únicamente la obligatoriedad de esta etiqueta en los siguientes productos eléctricos de uso doméstico: heladeras, lavarropas eléctricos, acondicionadores de aire, lámparas, balastos, televisores, motores eléctricos, hornos microondas, y calentadores de agua eléctricos (termotanques). Asimismo, resulta obligatoria la aplicación del etiquetado del consumo de ciertos productos cuando se encuentran en “modo en espera” o standby, por ejemplo, de televisores o microondas. Es importante destacar que esta etiqueta permite visualizar un consumo que puede ser pequeño individualmente, pero que, al sumar todos los equipos que en un hogar cuentan con esta modalidad de funcionamiento, pasa a ser más significativo.

-¿Cuáles son los productos que tendrán etiquetas de eficiencia energética en un futuro?

-Lámparas LED, hornos eléctricos, electrobombas, ventiladores, lavavajillas, entre otros, ya que se trata de productos de consumo eléctrico y, en algunos casos, de manera más que considerable. Asimismo, es de prever que el etiquetado del consumo en modo en espera (o standby) se haga extensivo a mayor cantidad de productos.

-¿Cómo se determinan los valores que figuran en las etiquetas?

-Mediante la realización de ensayos en laboratorios, verificaciones en plantas e inspecciones de calidad.

-¿Quién garantiza que los valores que figuran en las etiquetas son confiables?

-Los organismos de certificación como IRAM. Hacia el final de cada etiqueta debe figurar el sello del organismo que emitió la certificación, esto es, que validó que la información que allí figura es certera.

-¿La certificación encarece el costo del producto final?

-La certificación, como todo proceso de valor agregado, tiene un costo, por lo que podría inferirse que el producto certificado es más caro; sin embargo, en el caso de productos masivos (como son aquellos cuya certificación es obligatoria), la incidencia de este costo (que es fijo a nivel global) en cada unidad es tan bajo que en la práctica no influye en el precio final de manera apreciable.

¿Qué secadoras comprar? Consejos para elegir una lavadora

Las mejores secadoras están en Electrocosto

Poseemos la ayuda que quieres para remover toda la humedad de tu ropa. En nuestra web de ventas online podrás comprar secadoras con las propiedades más nuevas y al mejor precio.

Hay dos tipos principales, en primer lugar encontrarás secadoras de condensación, que evaporan la humedad de la ropa y la condensan, almacenándola posteriormente en un depósito de este modo se evita la expulsión de aire caliente y malos olores.

Dentro de este tipo también podréis encontrar las secadoras con bomba de calor, un sistema novedoso que nos ayuda a ahorrar energía.

Las secadoras de evacuación, tienen la particularidad de ser las más económicas. Necesitan de un tubo similar al de las lavadoras para evacuar el vapor que genera al centrifugar y aplicarle aire caliente a esta.

Secadoras por evacuación

Las secadoras por evacuación son las más económicas. Su funcionamiento consiste en realizar el centrifugado de la ropa a la vez que se genera aire caliente para secarla. De seguida, el aire se evacua por un tubo que sale al exterior a través de la ventana o un agujero en la pared.

Además la evacuación puede ser mecánica o electrónica, de seguida te explicaremos sus diferencias.

La mecánica incorpora un temporizador para seleccionar la duración del proceso, mientras que la electrónica presenta una serie de opciones, y dependiendo de la que elijamos (por ejemplo, “colada para planchar”) el proceso durará más o menos, y la temperatura será más o menos alta.

Las más recomendables son las electrónicas, porque gastan menos energía y son más sencillas y cómodas de manejar, a pesar de que su precio sea un poco más elevado.

Secadoras por condensación

Las secadoras por condensación utilizan este mecanismo como forma de secado de la ropa.

La evaporación de la humedad de la ropa se condensa y es recogida en un depósito. No se necesita de ningún tubo para el exterior, porque no se genera aire húmedo para expulsar.

Este sistema te permite poner la secadora donde quieras porque no expulsa ningún tipo de aire caliente ni olores que puedan ocasionar molestias.

Las secadoras de condensación más modernas usan una tecnología de bomba de calor.

Estos modelos son algo más caros que las secadoras tradicionales, pero según los fabricantes, estos electrodomésticos consumen hasta un 50% menos de energía que las secadoras de condensación clásicas de clase A.

El nivel de ruido que emiten es mejor que en otras secadoras. Los equipos con bomba de calor consumieron aproximadamente la mitad en cada programa: 2 kWh frente a 4,3 kWh en caso del programa de algodón. Recordamos que esto te puede beneficiar porque notarás un ahorro en tu factura eléctrica mensual.

¿Secadoras integrables, panelables o de libre instalación?

Los electrodomésticos que disponemos se pueden dividir en integrables, panelables o de libre instalación. A continuación te explicamos cuales las principales diferencias entre ellos para que puedas adquirir los electrodomésticos perfectos para tu casa.

Integrables

Los electrodomésticos integrados o encastrados van dentro de un mueble, vienen preparadas con agujeros en el frontal para las bisagras a las que va atornillado un panel con el mismo aspecto exterior que el mobiliario, también se llaman panelables.

Con los integrables puedes obtener un design limpio y elegante sin que se vea la lavadora y además se reduce ligeramente el ruido de funcionamiento.

Libre instalación

Los electrodomésticos de libre instalación son los más comunes y económicos, suelen ir en un hueco cualquiera enchufados a la corriente eléctrica y a la toma de entrada de agua y de evacuación.

Guia de compras para secadoras

En Electrocosto hemos optado por lanzar una nueva iniciativa para ayudar a nuestros clientes a realizar sus compras. Queremos enseñarte las principales funciones y características que debes tener en cuenta a la hora de realizar la compra de alguno de nuestros productos, ahorrándote así la tediosa labor de leer decenas de guías que podemos encontrar en diferentes sitios web. ¿Estás buscando la mejor secadora? Aquí podemos ayudarte.

Los mejores fabricantes de secadoras, calidad y servicio

Tenemos diversas marcas de electrodomésticos, todas ellas ofrecen electrodomésticos de calidad y reconocidas a nivel mundial. Os dejamos los logos para que puedas consultar las marcas de lavavajillas. Si te decantas por la buena calidad pensadas para el ahorro energético te recomendamos que elijas Bosch o Lg. Pero si lo que estás buscando es un electrodoméstico económico con buena relación calidad-precio puedes elegir una indesit, fagor. Por otro lado si quieres algo diferente siempre puedes optar la marca smeg.

¿Por qué no encuentro secadoras de clase energética A?

Si necesitas una secadora, compara y elige entre más de 50 modelos con nuestro

Comparador de Secadoras

Muchas personas optan por comprar una secadora porque en la zona en la que viven a menudo hay mucha humedad y la ropa no se seca bien al aire libre, especialmente residiendo en zonas costeras. El porcentaje de hogares que cuenta con secadora es inferior al de otro países europeos y aún relativamente bajo en España, el 29%, aúnque se trata de un electrodoméstico que presenta margen de comercialización.

Todavía muchos se preguntan por el consumo energético de las secadoras. Si te fijas en su consumo, verás que es complicado encontrar las de clase energética A.

Quienes estén buscando una secadora deben saber que los modelos de evacuación únicamente cuentan con baja cuota de mercado y por eso no hemos considerado introducidos en nuestro test.

En nuestro Comparador de Secadoras disponemos de un total de 51 modelos registrados de condensación que hemos analizado, ninguno clase A, por una razón objetiva. La respuesta nos la da la tecnología:

Dentro de las secadoras de condensación tenemos dos variedades en el mercado, en función del elemento que utilizan como fuente de calor: bomba de calor o resistencia eléctrica.

Por cuestiones de eficiencia energética, las secadoras de condensación tradicionales, las que llevan resistencia eléctrica, sólo pueden llegar a obtener una clase energética B, puesto que sus consumos de energía son bastante elevados (sobre el 3 kWh) en el ciclo de secado de algodón para guardar.

En cambio, las secadoras de condensación con bomba de calor, aunque emplean más tiempo en secar la ropa, son capaces de consumir entre dos y tres veces menos energía para realizar el mismo ciclo de secado. Este hecho las hace situarse en las clases energética A+ (28% del total de modelos analizados), A++ (31%) e incluso A+++ (2%).

Por lo tanto, en nuestro comparador no contamos con modelos analizados de clase A, ya que la norma europea que rige el etiquetado energético de estos productos asigna un valor de ahorro energético del 24% para esta clase energética respecto de la clase B, y la realidad es que este valor es muy inferior al ahorro que la tecnología proporciona hoy en día.

Si estás pensando en comprar una secadora clase A o superior, este es el momento. Los avances que se están experimentando desde 2013 son especialmente valiosos para tu bolsillo. Las grandes marcas de electrodomésticos para el hogar se suman a la mejor eficiencia energética del mercado para que ahorres mientras proteges el medio ambiente.

Con la nueva clasificación energética europea se modifica el antiguo etiquetado de 1995. Desde septiembre de 2013, todas las secadoras (y electrodomésticos en general) que salgan al mercado deben catalogarse según los baremos creados en mayo de ese mismo año. Según su eficiencia energética, un electrodoméstico puede ostentar la etiqueta de la A a la G. Además, hay tres niveles superiores a la A: la A+, A++ y A+++.

Decantarse por una secadora clase A implica, sobre todo, ahorro. El mayor desembolso inicial se repone con creces pasado un tiempo. Un electrodoméstico con esta etiqueta te ofrece un bajo consumo para que saques mayor rendimiento energético y, con ello, ahorres mientras proteges el medio ambiente. Actualmente, la mayoría de secadoras del mercado ostentan la clase B o C, por lo que no conseguirás ese ahorro energético.

Pero, ¿cuál es el ahorro de una secadora con eficiencia energética de la A?, ¿en qué se diferencia el consumo de una secadora clase A y B?

Recientemente se han desarrollado secadoras de clasificación energética A y superiores. Marcas como Bosch, Balay, AEG, Siemens, Beko o Indesit están a la vanguardia en el desarrollo de secadoras eficientes. Por ejemplo, según la marca Bosch, una secadora con bomba de calor y eficiencia energética A+++ consume únicamente 172kWh/año, con lo cual, a lo largo de la vida útil de esta secadora, ahorrarás hasta 1.200€.

Si comparamos el consumo de una secadora clase A con otros etiquetados observamos un ahorro importante, sobre todo a largo plazo. En 10 años, una secadora clase A consume 1.632kWh mientras que una de clase B consume 1.976kWh. La diferencia entre una secadora clase A con otra de clase B radica en el consumo, en el ahorro energético y, por tanto, económico (30€). En comparación con las secadoras con la etiqueta C o D, podrás ahorrar 84€ y 137€ respectivamente.

En definitiva, te recomendamos adquirir una secadora clase A si quieres pagar menos luz y proteger el medio ambiente, ya que consume la mitad que una de clase G. Otro consejo para ahorrar es centrifugar a más de 600 revoluciones por minuto para que el tiempo de secado sea más breve y, por supuesto, ajustar el programa de secado y tiempo de tus coladas.

Descubre nuestras secadoras más eficientes

En este post te contaremos los beneficios de adquirir una secadora con una clasificación energética eficiente y cómo puede influir positivamente en tu ahorro para ayudarte a comprar la secadora de clase A++ que más se adecue a tus necesidades.

Tipos de secadora

Antes de nada, debes saber que todas las secadoras no son iguales, que se diferencian por el tipo de funcionamiento y que esto influye directamente en el consumo energético.

Secadoras de evacuación

Las secadoras de evacuación fueron las primeras en aparecer en el mercado. Funcionan cogiendo aire del exterior, calentándolo mediante resistencias eléctricas. El aire caliente se introduce en el bombo donde recoge la humedad de la ropa y después se expulsa por un tubo al exterior.

La bueno de estas secadoras suele ser su precio, son secadoras baratas comparadas con los otros dos tipos. Además, al contar con un sistema más sencillo, existe un menor riesgo de averías.

Como inconveniente principal encontramos la necesidad de sacar un tubo al exterior, es decir, se necesita una instalación más complicada. Por otro lado, cuenta con un mayor consumo, de hecho, es el sistema menos eficiente.

Secadoras de condensación

Este tipo de secadora tiene un mecanismo que conduce el aire húmedo hasta un condensador, el cual enfría este aire bruscamente y se convierte en agua líquida que se recoge en un depósito.

Se recomienda que el depósito se vacíe cada vez que se use la secadora. La diferencia principal con las secadoras de evacuación es que es un circuito cerrado.

Su ventaja principal es que, al no renovar el aire con cada ciclo, estas secadoras son más eficientes que las de evacuación, ya que es necesaria menos energía para volver a calentar el aire.

Consume de media la mitad de energía que el modelo anterior. Además, al no tener tubo exterior, no existen limitaciones a la hora de instalar. Como inconveniente nos encontramos con la necesidad de vaciar la bandeja donde se condensa la humedad.

Aún así, algunos modelos cuentan con la posibilidad de sacar el agua mediante desagüe, que se puede conectar con la salida de agua de la lavadora, aunque esto necesitaría de una instalación previa, eliminando una de sus principales ventajas.

Secadoras de condensación con bomba de calor

Las secadoras con bomba de calor son las más sofisticadas y eficientes porque, al contrario que las secadoras de condensación tradicionales, “reutilizan” el calor, empleando la energía justa para secar la ropa.

Las secadoras con bomba de calor secan a temperaturas inferiores, cuidando los tejidos más delicados, algunas incluyen una cesta para ropa delicada en el que puedes meter tus prendas de lana.

La principal ventaja es que estas secadoras son el modelo más eficiente de todos, de hecho, pueden llegar a ser hasta tres o cuatro veces más eficientes.

Además obtienen mejores resultados, tienen mayor variedad de programa y hacen menos ruido. Algunas secadoras de este tipo están equipadas con un condensador autolimpiable y así evitas esa tarea tan necesaria pero que a nadie le gusta tener que hacer.

El único inconveniente del uso de estas secadoras es que su precio es más elevado, aunque esto podría verse compensado con los resultados que obtienen y con el ahorro energético.

Una de nuestras apuestas en este modelo es la Secadora de Bomba de calor Balay, en gran parte por sus óptimas medidas y capacidad, así como su gran precio.

A parte de por su funcionamiento, también se diferencian por la capacidad de su tambor y por su tamaño, puede haber secadoras grandes, medianas y pequeñas. Los precios de las secadoras dependeran de su funcionamiento, el tamaño y el consumo.

También existen lavadoras-secadoras para aquellas personas que dispongan de poco espacio en casa para tener tantos electrodomésticos. Teka tiene una gama de lavadoras-secadoras muy variada.

En qué consiste la Clase A++

La eficiencia energética es una práctica que tiene como objetivo reducir el consumo de energía.

En concreto, los electrodomésticos de clase A puede llegar a consumir un 55 % menos que el mismo en una clase media, la elección de dispositivos con esta información puede suponer un ahorro económico considerable.

Los fabricantes europeos están obligados a marcar sus electrodomésticos con su correspondiente clase energética, es una información muy útil que puede ayudarte a elegir un electrodoméstico que gaste menos, lo que nos ayudará tanto a ahorrar como a no deteriorar el medio ambiente.

La clase A, se subdivide a su vez en otras tres (A+, A++, A+++), cada una de ellas consume menos que la anterior.

Con esta información, es más fácil elegir a la hora de comprar un electrodoméstico. Si optamos por una secadora de clase A en vez de una de clase D podremos ahorrar mucha más energía, aunque el desembolso inicial sea mayor.

Beneficios de comprar secadoras de clase A++

Ahorro a largo plazo

Según según la Xª edición del Índice de eficiencia energética en el hogar, elaborado por la Fundación Gas Natural Fenosa en 2016, los españoles podrían ahorrar hasta 2.960 millones de euros al año si mejoraran la eficiencia energética de sus electrodomésticos.

Puede ser que queramos comprar una secadora que nos ha encantado y al ver su precio ya no nos guste tanto. Probablemente ese precio tenga que ver con su eficiencia energética y se trate de una secadora con eficiencia energética A++.

Es en ese momento cuando tenemos que pensar que ese mayor desembolso inicial, será compensado a largo plazo con el ahorro que nos supondrá el comprar una secadora con una gran eficiencia energética.

Mayor ciclo de vida

Gracias a la eficiencia y menor consumo, el ciclo de vida de estos aparatos es mucho mayor. Aun así para mejorarlo, es necesario cumplir unos cuidados específicos para tu secadora que ya explicaremos más adelante.

Mismo o mejor resultado

Las secadoras de clase A++ pueden secar la ropa con los mismos resultados que con una que conlleve un mayor gasto de energía.

En algunos casos, si la secadora es de bomba de calor, puede incluso mejorar esos resultados ya que algunas cuentan con más programas especiales pudiendo incluso tratar algunas prendas con tejidos delicados.

Son ecológicas

El impacto medioambiental producido por este tipo de secadoras es mucho menor que aquellas deficiente en cuanto al consumo de energía.

En este sentido, si nuestros electrodomésticos son de clase A (A+, A++, A+++) y les sacamos el máximo partido al potencial de ahorro de los hogares españoles, reduciríamos las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Diferencias entre secadoras de clase A+ y clase A++

La clasificación energética de las secadoras y del resto de los electrodomésticos se rigen por el Índice de Eficiencia Energética (IEE), que es el que indica la relación entre la capacidad de enfriamiento total y la potencia efectiva de entrada en vatios.

La diferencia entre secadoras de clase A+ y A++ es bastante significativa, llegando hasta un 20%, lo que conlleva a un buen ahorro energético durante el ciclo de vida de la secadora

Siempre hay que tener en cuenta que este ahorro energético no solo ayuda a tu bolsillo sino que también ayuda a reducir la contaminación y el gasto energético para cuidar el planeta.

Para ahorrar en el consumo de energía recomendamos que se use la secadora con el tambor suficientemente lleno pues el gasto siempre será el mismo pero si lo llenas no tienes que hacer dos secados diferentes.

Consejos de cuidado y mantenimiento

A continuación te dejamos unos consejos que harán que tu secadora funcione de la forma más eficiente y que alargue su ciclo de vida.

Limpieza del filtro para pelusas

Es recomendable limpiarlo siempre después del uso del aparato y comprobar que todo esté bien antes de usarla. Si lo limpias frecuentemente, se reducirá el tiempo de secado y, consecuentemente el gasto de energía. Por otro lado, también puede alargar la vida de tu secadora.

Vaciar el depósito de agua

Este proceso debe realizarse siempre tras su uso ya que en caso de que no se haga, el secado no será adecuado. Vaciar el depósito es tan fácil como sacarlo y dejar caer el agua residual por el fregadero.

Limpieza del sensor de humedad

El sensor de humedad sirve para detectar el contenido de humedad que queda en la ropa durante el secado.

Debe limpiarse continuamente, a poder ser, después de cada secado. Es necesaria la limpieza de esta pieza para eliminar la acumulación de cal en la superficie del sensor que puede provocar un mal funcionamiento.

Limpieza de la salida y entrada del aire

Es suficiente con realizar esta operación unas tres o cuatro veces al año. Se puede realizar con la ayuda de una aspiradora, limpiando las rejillas de ventilación delantera y trasera y evitando que se acumule suciedad.

En el mercado apenas quedan modelos de secadoras de clase C o inferior. Usarla de forma eficaz y ‘gastar’ tiempo en su mantenimiento ayuda a ahorrar secando la ropa.

A la secadora no se le considera un electrodoméstico ‘de cabecera’ en nuestro país, aunque según datos de la Organización de Consumidores (OCU), más de un 29% de los hogares en España ya tiene una. Se trata de un aparato que ha vivido una trayectoria similar a la que vivió el lavavajillas: comenzó siendo un capricho y ahora se le cataloga como imprescindible en aquellas casas que han probado su efectividad. De hecho, en muchos rincones de España es ‘obligatorio’ tener una por razones climáticas.

La secadora es otro de los electrodomésticos que ha tenido que vencer con el tiempo la pesada carga de los mitos históricos. Siempre se ha dicho que estropea la ropa y consume mucha energía, detalles que no terminan de ser del todo ciertos. Solo por mencionarlas de forma rápida, aquí van tres ventajas picaditas:

  • Evita la decoloración de la ropa que sí provoca la incidencia de los rayos del sol en las prendas.
  • Se gana tiempo, puesto que permite secar un elevado volumen de ropa.
  • Permite acabar con los molestos ácaros, que se convierten en un gran problema para los alérgicos.

Ahorrar dinero utilizando la secadora es posible, siempre que se sigan los consejos adecuados. Entre los trucos para ahorrar siempre hay uno que no se puede pasar por alto: elegir un modelo de categoría A o superior siempre es el mejor camino para desembocar en la meta del ahorro en la factura de la luz. No es difícil elegir un modelo más eficiente: solo hay que fijarse en la etiqueta energética de los electrodomésticos.

Como sucede con todos los electrodomésticos, comprar una secadora de categoría A o superior es más caro en el desembolso inicial, aunque se trata de un gasto que se amortiza de sobra con los años de uso. Desde el blog de Euronics ya hicieron los cálculos al respecto: “una secadora con bomba de calor y eficiencia energética A+++ consume únicamente 172kWh/año, con lo cual, a lo largo de la vida útil de esta secadora, ahorrarás hasta 1.200€”, afirman. Además, en plazos de 10 años, una de clase A puede ahorrar hasta 84€ y 137€ en comparación con secadoras de calificación C o D.

Actualmente, los expertos corroboran que apenas quedan en el mercado secadoras de clase C y, desde unos 5 años a esta parte, se imponen en las ventas las de etiqueta A+ y A++. Por otro lado, los fabricantes ya se percataron de la importancia de secar toda una colada de vez y ya hay cada vez más modelos de 9 kilos de carga.

Seca tu ropa con el menor gasto

Uno de los mejores consejos para ahorrar luz usando la secadora tiene mucho que ver con la lavadora: centrifugar bien para es clave para ayudar al proceso de secado y hacerlo de forma eficiente. Además, es importante planificar bien y asegurarnos de que podremos secar toda una colada de vez.

Tips para alcanzar la excelencia del ahorro:

  • Separación de la ropa: no se puede meter todos de forma indistinta. Hay tejidos que necesitan más tiempo que otros. El algodón, por ejemplo, necesita temperaturas más altas que los sintéticos.
  • Grados de secado: las secadoras modernas nos permiten dar por finiquitado el secado en diferentes grados. Si por ejemplo sacamos la ropa en el punto de “secado para planchado” ahorraremos unos euros aprovechando el calor de la plancha para rematar. Según Endesa, esta conducta permite ahorrar un 20% en el proceso de secado.
  • De la misma forma, se puede usar la secadora únicamente para dar el toque final al secado tras secar al aire durante un rato.
  • Usar la secadora en tramos de discriminación horaria: solo con esta planificación se puede ahorrar la mitad del importe de su uso normal.

Mantenimiento contra averías

Llevar a cabo un correcto mantenimiento de la secadora no es complicado, y permite que el electrodoméstico funcione siempre de forma adecuada. Hay algunas acciones que se deben ejecutar tras cada secado, mientras que otras es suficiente con realizarlas unas 3 o 4 veces al año.

Limpiar los filtros para eliminar las pelusas, vaciar el contenedor de agua o limpiar el sensor de humedad para evitar que se incruste la cal son acciones que debemos llevar a cabo después de utilizar nuestra secadora. Son sencillas y rápidas y nos podemos ayudar de aspiradoras y trapos húmedos. Por el contrario, la limpieza de la salida del aire y del condensador bastará con realizarla de forma más puntual a lo largo del año. La mayoría de los fabricantes recomienda hacerlo unas 3-4 veces.

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