Se lavan los huevos

Sin huevos, la cocina española no sería lo mismo. Están presentes en elaboraciones tan típicas como la tortilla de patata o los huevos rotos. También son necesarios a la hora de empanar croquetas o cocinar unas natillas. Sin embargo, este querido ingrediente también puede formar parte de los peores trances gastrointestinales. Las bacterias son otros seres vivos a los que les encantan los huevos. La Salmonella enterica es probablemente la que más conocemos por sus temibles efectos en el cuerpo: vómitos, diarrea, calambres abdominales… el agente perfecto para arruinar unas vacaciones.

Por esta razón, las industrias y los establecimientos de hostelería no deben cocinar con ellos. La Comunidad de Madrid explica en su página web que los bares y los restaurantes deben «sustituir el huevo por ovoproductos pasteurizados, excepto cuando estos alimento sigan un posterior tratamiento térmico no inferior no inferior a 75 ºC en el centro de los mismos». Los gérmenes de los huevos pueden aparecer una vez cocinados si todavía permanecen ligeramente crudos o se conservan de manera inapropiada.

Pero también es posible encontrar microorganismos en la cáscara de los huevos. En este caso, los huevos frescos de granja son los que presenten, probablemente, un número mayor de agentes patógenos. Por esta razón, existen personas que antes de cocinar un huevo los colocan debajo del grifo de la cocina y le dan una ducha. ¿Es necesario hacerlo? Conocer cómo son los huevos puede darnos la pista definitiva para saber si este paso es efectivo.

El huevo por dentro

Las medidas de seguridad alimentaria que rigen la producción y la venta de huevos en España vienen dadas por la Unión Europea. Tanto las granjas como las industrias son revisadas por expertos y se comprueba el estado de las gallinas cada cierto tiempo. Además, según la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (Inprovo), las gallinas ponedoras son vacunadas «contra las principales enfermedades que puedan afectarlas», siendo una de ellas la salmonelosis.

El Instituto de Estudios del Huevo considera a este producto como «uno de los alimentos más completos que existe». Contiene una gran cantidad de nutrientes y sus proteínas son de calidad por la proporción de sus aminoácidos. La clara del huevo es, prácticamente, agua: su proporción alcanza el 88%; en el caso de la yema, el 50% es agua y el resto, grasas y proteínas.

Sin embargo, según el organismo, se trata de uno de los alimentos de origen animal con mejor proporción de grasa. En ellas, el 65% son del tipo insaturada. Además, salvo la vitamina C, el huevo contiene todas las que el ser humano necesita. Se considera que dos huevos son la ración recomendada para adultos.

El huevo por fuera

La superficie del huevo es fundamental para proteger el interior. La mayor parte de su composición está formada por carbonato cálcico y puede ser blanca o morena, según la raza de la gallina ponedora. A pesar de tener mantener confinado el huevo, la cáscara es muy porosa. Según el Instituto de Estudios del Huevo, estas superficies pueden llegar a tener 15.000 poros. Sin embargo, el huevo cuenta con otra protección que mantiene alejados a los agentes contaminantes

La cutícula es el tejido que impide el paso de estos gérmenes. Se trata de una capa de proteínas que cierra los poros, pero que permite el intercambio de gases entre el ambiente y el interior del huevo. Principalmente, de los poros escapan dióxido de carbono (CO2) y vapor de agua y entra el oxígeno (O2). Pero, además, en la cara interna de la cáscara se encuentran las membranas testáceas, otras capas de protección contra la contaminación.

El resultado contrario al esperado

Los huevos, por tanto, cuentan con las suficientes barreras naturales para preservar su interior intacto. Por tanto, no es necesario darles una ducha debajo del grifo. De hecho, remojarlos puede aumentar las probabilidades de contaminar el interior. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) advierte de que lavar la cáscara del huevo puede provocar el arrastre de algunas de sus capas protectoras. De esta manera, los agentes que permanecen en la cáscara pueden introducirse en el interior.

Además, en el caso de lavarlos, puede ser peor si se utiliza para ello agua fría o agua corriente. El riesgo de contaminación podría ser mayor si, después de lavarlos, se introducen en la nevera. Es importante que se mantengan en este electrodoméstico a una temperatura constante. Es decir, los huevos deben ser utilizados sin lavar previamente, pero es importante que los utensilios, los soportes y las manos del cocinero estén limpias antes de manipularlos. Tampoco debe romperse la cáscara contra el recipiente en el que luego dejaremos caer la yema y la clara.

Si se manipulan de la manera correcta, los huevos pueden ser un alimento de alta calidad nutricional y muy recomendable.

Los huevos pertenecen a ese segmento de alimentos que no deberías lavar antes de consumir debido a los peligros de seguridad que entrañan para la salud, vinculados a la propagación de bacterias y al riesgo de contraer enfermedades. Sin embargo, las personas están mucho más concienciadas de que no deben lavar la carne o el pescado crudos que los huevos.

9 alimentos que NUNCA deberías comer crudos

En el mejor de los casos, si lavas los huevos no estás consiguiendo nada. En el peor, puedes propagar peligrosos microorganismos. Pese a que muchos cocineros enjuaguen el huevo con la cáscara antes de que se quiebre o hierva con el fin de cerciorarse de que no haya suciedad o gérmenes persistentes, esta acción ya está implícita en la propia composición del huevo.

Resulta que los huevos ya poseen su propia barrera protectora en forma de membrana que evita que las bacterias traspasen al interior, donde el contenido puede consumirse directamente de cualquier forma -cocidos, fritos, revueltos, escalfados, pasados por agua, batidos, etc-. En países como Estados Unidos existen regulaciones federales que requieren el lavado de todos los huevos producidos comercialmente un proceso negativo que elimina esta capa protectora natural llamada “floración” o “cutícula” de la superficie del huevo.

“Si lavas un huevo antes de cocinarlo, porque su cáscara es porosa, el agua … puede empujar las bacterias en el huevo”, advierte Amy Leigh Mercree, experta en salud holística y autora de diez libros, incluido el próximo The Mood Book. El peligro es mayor si empleas agua fría o agua corriente, implicando un riesgo mucho mayor de contaminar la parte del huevo que realmente vas a comer.

Mercree admite que los huevos frescos de granja, que no han sido sometidos al riguroso proceso de lavado comercial, tienen un mayor potencial para entrar en contacto con la suciedad. Aunque todavía recomienda no lavarlos revela que si los lavas es fundamental usar agua tibia y evitar el jabón.

¡Ni siquiera te imaginas que estos alimentos pueden hacer tanto daño a tu cuerpo!

¿Quieres saber cuáles son los peores alimentos que podrías estar consumiendo? Aquí la lista que tanto esperabas:

  1. Saborizantes artificiales

  2. Pan de grano entero

  3. Leche de soya

  4. Margarina

  5. Jugo de naranja

¿Qué tienen en común estos alimentos? ¡Que las marcas que los comercializan prometen ser mejores que otros alimentos! Por ejemplo:

  • Los saborizantes “son mejores que el azúcar”
  • El pan de grano entero “es el mejor”
  • La leche de soya “te hace más delgado”
  • El jugo de naranja promete ser “100% natural”
  • La margarina “es mejor que la mantequilla”

Y por esa misma razón debes huir de ellos en cuanto puedas, recuerda que tu cuerpo solo puede digerir los alimentos reales, así que en caso de los alimentos antes mencionados, como los saborizantes, es mejor que los evites.

Todos esos alimentos dicen ser amigables con tu dieta, pero realmente (y aunque la verdad sea dolorosa) son los que te están provocando que tengas algunos kilitos de más.

En cuanto a la leche de soya, está comprobado que PEQUEÑAS cantidades son excelentes para cuidar tu cuerpo, pero obviamente la leche está procesada y eso lo hace poco saludable para tu cuerpo.

Tampoco te creas el cuento que la margarina es mejor que la mantequilla, porque además que cambia el sabor, la mantequilla contiene la grasa que realmente tu cuerpo puede procesar, de la margarina no.

Y también si piensas que por tomar “jugo de naranja” embotellado estás tomando una mejor decisión, estás en lo equivocado, ya que contiene la misma cantidad de azúcar que un refresco. ¿Y cómo pueden decirte que es 100% natural cuando necesita tener demasiados químicos para mantener la vida de la fruta? ¡No te dejes engañar!

¡Y por último! El pan de grano entero no puede ser tan malo ¿o sí? ¡ERROR! Además que está fabricado con los mismos ingredientes que el pan blanco, el grano entero generalmente está modificado genéticamente, además que puede provocarte inflamación.

Los cinco alimentos que nunca debes comer, según un entrenador personal

26/06/2018 05:00 – Actualizado: 27/06/2018 00:16

Para tener un cuerpo diez no solo es importante hacer ejercicio, la alimentación es una parte esencial para conseguirlo. Que mucha gente quiere adelgazar no es un secreto. Como tampoco lo es que la mayoría recurre a internet para saber los pasos que debe seguir. A veces hay demasiada información y no siempre es la correcta, por eso en muchos casos es mejor recurrir a un profesional.

Druny Williams, coach y entrenador personal, trabaja en Madrid poniendo en forma y ayudando a varios deportistas. Asesora tanto en entrenamiento como en nutrición a todo aquel que quiera ponerse en sus manos. Si eres una persona coherente con tu rutina, pero todavía no estás satisfecho con los resultados, es hora de que te pongas en las manos de un experto.

«Cada vez que me enfrento a un cliente, una de las primeras cosas que discutimos es cómo se alimentan y cómo pueden mejorar lo que están haciendo actualmente. Me gusta saber todos sus hábitos y rutinas. Cuándo duermen, su horario laboral, el desarrollo de su día a día es muy importante para poder elaborar un régimen especializado y un entrenamiento adecuado para persona, pero hay cinco cosas que debes quitar por completo de tu alimentación si quieres ver mejoras importantes en tu físico»

Fritos y rebozados

Las grasas o lípidos son nutrientes que contienen los alimentos y que son empleados por el cuerpo para construir membranas celulares, tejido nervioso y hormonas. También se utiliza como combustible. Sin embargo, comer demasiadas frituras es dañino para la salud. Cabe destacar que la grasa que se ingiere y no se quema en forma de energía, ni se utiliza para construir los elementos básicos del cuerpo se almacena en forma de células adiposas. Así el organismo se anticipa y previene aquellos momentos en que el alimento podría escasear.

Si eres una persona coherente con tu rutina, pero todavía no estás satisfecho con los resultados, es hora de que te pongas en las manos de un experto

Además, un consumo excesivo de grasas en la alimentación se ha relacionado con el aumento del riesgo de obesidad, especialmente con adiposidad abdominal, que es determinante de la resistencia a la insulina y representa el factor de riesgo más importante para diabetes tipo 2, síndrome metabólico, riesgo elevado de enfermedad cardiovascular y muerte prematura.

Procura, si vas a freir algo en casa, que el aceite no produzca humo o que chisporrotee demasiado cuando echas el alimento, eso significa que está deteriorado. No solo implica que modificará el sabor del alimento sino que se traduce en el consumo de gran cantidad de radicales libres que dañarán las células del cuerpo.

Bollería industrial

Es difícil encontrar a gente a quién no le gusten este tipo de productos. Son alimentos de una gran densidad energética: 100 gramos de alimentos de este tipo nos aportan una media de 450 Kcal. Además, son muy calóricos y no producen sensanción de saciedad porque apenas aportan fibra y tienen un porcentaje de azúcares simples que son absorbidos rápidamente.

Aportan gran cantidad de grasas, además, del tipo menos saludable. Son productos ricos en hidrogenadas o trans que se comportan en el cuerpo de manera similar a las saturadas, las cuales son normalmente aceites de palma y de coco, los más baratos y que permiten una mejor conservación. Y no solo eso, tienen una gran cantidad de azúcares refinados lo que provocan grandes subidas en el escenario, lo que puede provocar enfermedades como la diabetes.

Mayonesa

Ya sabes que no es exactamente un condimento saludable, pero probablemente no te hayas parado a pensar la cantidad de grasa que tiene y otros elementos dietéticos que no son beneficiosos. Una cucharada de mayonesa normal contiene alrededor de 90 calorías. Esto es apenas el 4,5% de la ingesta calórica recomendada por un día en una sola cucharada.

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Además, cada porción contiene 10g de grasa total, lo cual es el 15,4%de la dosis diaria recomendada y el 1,5 g de grasas saturadas, que es el 7,5% de la cantidad que deberias tomar en un día.

Refrescos

«Otro alimento que siempre les pido a mis clientes que eliminen de su dieta son los refrescos, da igual que sean light. Estas bebidas son uno de los principales culpables en lo que respecta al aumento de peso o el estado de ánimo fluctuante. Están llenos de productos químicos, azúcares y puede crecer el riesgo de diabetes tipo 2. Si tomas un litro de refresco a la semana, intenta reducirlo a menos de una lata por día y continúa disminuyendo la ingesta hasta que lo dejes por completo», asegura.

Practicando el Handstand en un enclave maravilloso. A base de constancia se consigue los objetivos. Feliz finde! #druny #personaltrainer #trainer #fitness #muscle #lifestyle #menhealth#musclemotivation #motivation #cardio #yoga #dailytips #instasize #picoftheday #tagsforlikes #igers #instamoment #madrid #followme

Una publicación compartida de Druny (Personal Trainer) (@druny.fitness) el 10 Feb, 2018 a las 5:07 PST

Además, los efectos de los edulcorantes artificiales o bajos en calorías son poco conocidos, «los de los altos niveles de cafeína sí», y son, por ejemplo, problemas de salud, de nerviosismo, insomnio, migrañas, latidos cardíacos más rápidos y mucho más.

Gominolas

No es porque estén hechas con piel, cartílagos y articulaciones porcinas y bovinas sino por la cantidad de azúcar que contienen. Un 95% del peso del caramelo. Básicamente son azúcar, un poquito de agua y una minúscula cantidad de aditivos para darle textura y sabor. Y no porque la golosina en cuestión sea más blanda contendrá menos azúcar. La consistencia depende de la cantidad de calor que se añada a la mezcla del sirope (azúcar y agua): a más calor, mayor dureza.

«En general los azúcares refinados son veneno», explica Druny a ‘El Confidencial’. Se esconden en muchos de tus alimentos favoritos, y te impiden cumplir tus objetivos. Al eliminarlos aprenderás a disfrutar el sabor de los azúcares naturales, no te sentirás letárgico y estarás un paso más cerca de conseguir llegar a la meta . Si te encuentras ansiando azúcares, te sugiero comer frutas o usar edulcorantes naturales como la miel con moderación», concluye.

5 alimentos que nunca deberías comer

En una entrevista para la CNN, el editor de la revista Men’s Health, David Jack, indicó los cinco alimentos que nunca deberíamos comer por la gravedad que representan. La mayoría tienen que ver con los procesos industriales que conllevan preparalos, lo cual genera alteraciones en nuestro organismo y son un verdadero riesgo para nuestra salud. ¡Aquí te los contamos todos para que nunca vuelvas a consumirlos!

1. Tomates en lata
La acidez del tomate, explica Jack, hace que la resina utilizada en el revestimiento de la lata aumente el nivel del tóxico Bisfemol A. Éste ingresa en nuestro cuerpo y afecta nuestro equilibrio hormonal, ocasionando así varios problemas de salud y peso. Además hay que tener en cuenta que todos los alimentos que son envasados pierden algunos de sus nutrientes.

2. Chocolate blanco
Tan rico como peligroso a la vez. El chocolate blanco no es chocolate en sí, ya que no dispone de cacao y sus beneficios. Por el contrario, es un dulce formado por manteca de cacao, azúcar y leche. Es decir, puras grasas y azúcares. En vez de contener las propiedades beneficios del cacao sólo utiliza una manteca que no nos aporta nutrientes buenos a nuestro organismo.

3. Frutillas no orgánicas
Los alimentos orgánicos no sólo carecen de elementos químicos para su elaboración sino también para su conservación. Las frutillas tienen la capacidad de almacenar grandes cantidades de pesticidas en su corteza exterior. Por eso es recomendable consumir aquellas que son orgánicas, es decir, que fueron sembradas en huertas naturales y saludables.

4. Pez espada
Aunque consumir peces es recomendable, este tipo contiene grandes cantidad de mercurio que representa un peligro para nuestra salud. El mercurio tiene la capacidad de alterar nuestro sistema nervioso, en la etapa de gestación y los primeros años de vida. Es sumamente recomendable que embarazadas y bebés menores de cinco años no lo consuman.

5. Brotes de soja
Por más de que aporten grandes nutrientes, esta legumbre también aporta anti-nutrientes. Para ello, es necesario hervirlos o reemplazarlos por otro alimento, según Jack, debido a que las semillas necesitan condiciones determinadas para ser saludables. Mejor prevenir que curar.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una serie de recomendaciones a la hora de cocinar o consumir ciertos alimentos. Desaconseja lavar algunos productos como los huevos o las verduras en bolsas por motivos de salud o higiene aunque pueda resultar contradictorio. Además, la OCU también publica una lista con las comidas que si hay que lavar para evitar intoxicaciones.

1.- HUEVOS

Ni antes de meterlos en la nevera, ni antes de usarlos, los huevos no hay que lavarlos. La cáscara es porosa y posee una fina capa de cutícula que la hace impermeable e impide que los gérmenes pasen al interior. Por lo tanto, no es recomendable lavarlos porque podrías eliminar esa capa y permitir a las bacterias que traspasen la cáscara.

La OCU recomienda evitar:

-Que el exterior del huevo manche el interior al cascarlo.

-Utilizar la cáscara para separar la clara de la yema.

-Cascar el huevo en el borde del recipiente (sartén, plato, bol) donde vayas a echarlo o comértelo.

2.- POLLO

Lavar el pollo antes de cocinarlo aumenta el riesgo de toxiinfección, así lo demostró la agencia de seguridad alimentaria británica (Food Standards Agency, FSA) mediante un estudio sobre las costumbres de preparación del pollo de la población de Reino Unido y, según sus datos, más del 40 % de la gente lavaba este alimento antes de cocinarlo.

Para evitar este riesgo es importante que:

-Cocines bien el pollo, no lo dejes semi-crudo.

-Tengas cuidado con la contaminación cruzada. No utilices la misma tabla o los mismos utensilios de cocina que usas para el pollo crudo para manipular otros alimentos.

3.- FILETE DE CERDO Y TERNERA

Al igual que el pollo, los filetes de cerdo y ternera no deben lavarse. El motivo es que muchos de los nutrientes, sabores y aromas pueden perderse con el agua. Cocinar bien este tipo de carne evitará una posible intoxicación alimentaria.

4.- SETAS

Las setas, tanto las silvestres como las cultivadas, es otro alimento que no debes lavar. El agua hace que pierdan mucho sabor y aroma. A esto hay que sumarle que las setas al lavarlas cogen mucha agua, lo que hace que no se cocinen bien.

La OCU te recomienda que:

-Limpies las setas pasándoles un trapo húmedo o un cepillo si la tierra esta suelta.

-Peles el sombrerillo en el caso de que esté muy sucio, o bien recortes las zonas más dañadas o estropeadas.

-Las escaldes en agua hirviendo si optas por añadirlas a un guiso.

-No comas nunca setas que no hayan sido cocinadas.

5.- VERDURAS EN BOLSA

Las verduras que se venden en bolsa como las espinacas, acelgas, ensaladas… no hace falta lavarlas porque este tipo de verduras suelen lavarse con algún desinfectante en baja dosis para evitar patógenos, por lo que suelen ser bastantes seguras.

SI QUE HAY QUE LAVAR

No existe una regla fija sobre lavar o no un alimento porque hay que conocer el producto. La manera en la que vayamos a cocinarlo también puede influir. Estos son algunos de los alimentos que sí debes lavar antes de cocinar o comer:

-Los pescados con vísceras, para limpiar los restos de las tripas.

-Las frutas y verduras sin envasar y que vayas a consumir con piel o en crudo.

-Las patatas peladas y troceadas, sobre todo si vas a freírlas. De esta forma, eliminas algunos de los azúcares y reduces la formación de acrilamida.

-El arroz, para eliminar el almidón superficial y que el grano quede más suelto. Aunque esto dependerá del plato que vayas a preparar.

-Las legumbres es recomendable ponerlas a remojo, así se les quitan algunos de los componentes que producen más flatulencias y se facilita su cocción.

Esta es la razón por la que no deberías lavar los huevos

La mayoría de las personas suelen lavar los alimentos que prepararán previo a coinarlos, sin embargo, existen alguno con los que sería mejor no hacerlo pues puede hacer más mal que bien, un claro ejemplo de esto son los huevos.

A muchos cocineros les gusta, como mínimo, enjuagar el huevo con la cáscara antes de que se quiebre o hierva, para asegurarse de que no haya suciedad o gérmenes . Pero la realidad es que eso ya se ha hecho, y probablemente mucho más a fondo de lo que imaginas.

Según el United States Department of Agriculture (USDA),existen regulaciones federales que requieren el lavado de todos los huevos producidos comercialmente.

El proceso elimina una capa protectora natural, llamada cutícula, de la superficie del huevo. Una vez que se ha lavado el huevo, se aplica una película de aceite mineral comestible a la superficie del huevo. Esa película está ahí para evitar que las bacterias penetren en ella y puedan contaminar el huevo.

El USDA y los nutricionistas dicen que lavar los huevos no es necesario, y que en realidad puede ayudar al florecimiento de las bacterias.

«Si se lava un huevo antes de cocinarlo, su cáscara es porosa, el agua … puede empujar las bacterias en el huevo», advierte Amy Leigh Mercree, experta en salud holística y autora de diez libros, incluido el próximo The Mood Book.

Ella dice que esto es especialmente cierto si usas agua fría o agua corriente. Mercree admite que, sí, existe la posibilidad de que se formen bacterias en la superficie de su huevo, pero al lavarlo, empeora las cosas.

«Debido a que la cáscara es tan porosa, la estás empujando a través de la superficie del huevo», dice ella. Y eso representa un riesgo mucho mayor de contaminar la parte del huevo que realmente vas a comer.

Mercree admite que los huevos frescos de granja, que no han sido sometidos al riguroso proceso de lavado comercial, tienen un mayor potencial para entrar en contacto con la suciedad pero aún así recomienda no lavarlos, dice que si se lavarán debe evitarse el jabón, así como usar agua tibia.

LACP

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