Remedio para la tendinitis

El tratamiento de la tendinitis en el hombro consiste, como en el resto de tendinitis, en la aplicación de medidas antiinflamatorias (hielo y medicamentos, entre otros), reposo relativo, y tratamiento físico, como masaje o electroterapia. “También ejercicios de fortalecimiento de los músculos del hombro que compone el manguito rotador”, añade Joaquim Chaler, miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef). Los objetivos de estos ejercicios son una mayor flexibilidad mediante estiramientos, fuerza muscular y control postural con ejercicios de trabajo de fuerza.

José Santos, secretario general del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid explica que hay una primera parte de calentamiento y estiramientos. “Comenzaremos con ejercicios muy suaves de calentamiento en los que realizaremos movimientos lentos y controlados del manquito rotador. Cuando terminemos, realizaremos estiramientos de la zona para activar la circulación. Esto lo debemos hacer antes y después de entrenar con el hombro”.

Subraya que es esencial hacer bien el movimiento para evitar daños, por lo que la carga debe ser algo secundario. “Podemos seguir notando dolor o molestias en la parte del hombro. Si esto nos sucede es indispensable parar esa actividad y guardar reposo”. Con estas premisas, los expertos comparten cuáles son los ejercicios de hombro más utilizados para rehabilitar una tendinitis en esta zona:

Ejercicio para calentar

El primer ejercicio se realiza con el cuerpo flexionado y el tronco paralelo al suelo. Se deja el brazo afectado colgando como un péndulo y se hacen círculos con suavidad. Al principio pequeños y después más grandes.

Estiramientos

La palma de la mano del brazo afectado se pone sobre el hombro opuesto. Con el brazo no afectado se empuja el codo y se mantiene presionado durante unos segundos hasta donde se pueda.

Utilizando la esquina de una pared, se apoya el brazo sobre esta por la zona de la muñeca. El cuerpo se echa hacia delante, dejando el brazo atrás. Se mantiene esta postura durante seis segundos y se repite.

Situado entre 60 y 90 centímetros enfrente de una pared se coloca la yema de los dedos sobre esta a la altura de la cabeza. La mano se va desplazando hacia arriba sin despegarse de la pared, como si los dedos estuvieran subiendo una escalera.

El dorso de la mano del brazo dolorido se posiciona tocando la espalda. Con esa mano se coge un extremo de una toalla, mientras con la otra mano, situada por detrás de la cabeza, se agarra el otro. Con la mano de arriba se tira suavemente de la toalla hacia arriba, haciendo que el brazo afectado suba.

Con la mano tocando la cintura por detrás y la palma dirigida hacia la espalda, hay que intentar levantar la mano hasta donde se pueda, siempre tocando la espalda.

Ejercicios de fortalecimiento

Para este ejercicio es necesaria una cuerda elástica fijada a una pared o espaldera. Situado perpendicular a esa pared, con el brazo sano más cercano a ella, se coge la cuerda con el otro brazo. Formando un ángulo de 90 grados se tira de la banda elástica hacia el lado contrario a la pared.

Perpendicular a la pared pero con el brazo afectado más cercano a ella, se tira de la banda elástica. El brazo se mantiene en 90 grados y se tira hacia fuera.

A una distancia prudente de una pared, se hacen una especie de flexiones.

Con una cinta elástica sujeta con cada mano, se tira de ellas atrayéndolas hacia el propio cuerpo. Los brazos han de ir paralelos al suelo y no desviarse de esta trayectoria.

Cuántas repeticiones hacer

Chaler señala que “las repeticiones y tiempo dependen de la fase de rehabilitación en que se encuentren. Para los estiramientos, por ejemplo, se requieren entre 3 y 5 repeticiones de unos 30 segundos unas 3 y 5 veces por semana. Los de fuerza requieren una prescripción más ajustada”.

El paciente sabe que está recuperado cuando se restablece el rango completo de movimiento sin dolor, tanto en descanso como en actividad.

“La persona debe estar libre de síntomas. Para prevenir la recurrencia, ha de continuar con ejercicios de flexibilidad y de fortalecimiento después de regresar a las actividades deportivas”, señala Santos.

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Cuidados personales – el manguito de los rotadores

Aprenda cómo cuidar de su hombro para evitar ejercer tensión adicional. Esto puede ayudarlo a sanar de una lesión y evitar que esta se vuelva a presentar.

Sus posiciones y postura durante el día y la noche también pueden ayudar a aliviar algo de su dolor en el hombro:

  • Al dormir, acuéstese ya sea boca arriba o sobre el lado que no le duele. Descansar el hombro adolorido sobre un par de almohadas puede ayudar.
  • Al sentarse, adopte una buena postura. Mantenga la cabeza por encima de su hombro y coloque una toalla o almohada por detrás de la región lumbar. Mantenga los pies ya sea horizontales en el suelo o subidos en un banco para pies.
  • Procure tener una buena postura para mantener los tendones y músculos del manguito de los rotadores en su posición adecuada.

Algunas otras sugerencias para cuidar de su hombro incluyen:

  • NO cargue un morral o bolso solo sobre un hombro.
  • NO trabaje con sus brazos por encima del nivel del hombro por mucho tiempo. De ser necesario, utilice un banco para pies o una escalera.
  • Levante y cargue los objetos cerca de su cuerpo. Trate de no alzar cargas pesadas lejos de su cuerpo o por encima de la cabeza.
  • Tome descansos regulares para cualquier actividad que esté haciendo de manera repetitiva.
  • Al alcanzar algo con su brazo, su dedo pulgar debe estar apuntando hacia arriba.
  • Guarde los artículos cotidianos que usted usa en lugares que pueda alcanzar fácilmente.
  • Mantenga consigo o cerca las cosas que use mucho, como su teléfono, para evitar estirar las manos y volverse a lesionar el hombro.

Tendinitis aquílea, del hombro, del codo, del bíceps, de la rodilla, de la ingle, tendosinovitis y bursitis son algunas de las afecciones más comunes que pueden sufrir los tendones. De su clínica, tratamiento y profilaxis versa el presente artículo.

La tendinitis es la inflamación o irritación de los tendones, las gruesas cuerdas fibrosas que fijan los músculos a los huesos. Esta afección, que produce dolor y molestias justo al lado de una articulación, es más común en la zona del hombro, del codo y de la rodilla, pero puede aparecer también en la cadera, los tobillos y las muñecas.

Algunos nombres populares de las tendinitis son el codo de tenista, el codo de golfista, el hombro de nadador o la rodilla de saltador. Si la tendinitis es grave puede conducir a la ruptura del tendón, que suele necesitar reparación quirúrgica, como por ejemplo, en la ruptura del tendón de Aquiles, que se localiza en la parte posterior y superior del talón. Sin embargo, en muchas ocasiones, el reposo y la medicación analgésica y antiinflamatoria es el único tratamiento que se necesita. Unas pocas medidas preventivas pueden reducir mucho el riesgo de desarrollar tendinitis y otras tantas recomendaciones pueden permitir que no haya futura limitación para la movilización normal de las articulaciones afectadas.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los signos y los síntomas de la tendinitis se manifiestan junto a la articulación del tendón lesionado y consisten, básicamente, en dolor, sensibilidad y rigidez. Estos síntomas se agravan por el movimiento.

La tendinitis produce tipos específicos de dolor en función de su localización:

­ Codo de tenista. Este tipo de tendinitis causa dolor en la zona exterior del antebrazo, cerca del codo, cuando se rota el antebrazo o se coge un objeto.

­ Tendinitis aquílea. Esta forma de tendinitis produce dolor justo por encima del talón.

­ Tendinitis del aductor. Esta forma causa dolor en la ingle

­ Tendinitis patelar. En este tipo de tendinitis se siente el dolor justo por debajo de la rótula de la rodilla.

­ Tendinitis del bíceps. Este tipo produce dolor en la zona del hombro.

El dolor de la tendinitis habitualmente empeora con las actividades que emplean el músculo al que se fija el tendón afectado.

CAUSAS

Normalmente los tendones están rodeados de una vaina de tejido similar a la que recubre las articulaciones: la sinovial. Este tejido está sujeto a las variaciones normales producidas por el envejecimiento, las lesiones traumáticas y las enfermedades inflamatorias. La causa más común de tendinitis es la lesión o el sobreesfuerzo durante el trabajo o el ocio.

En ocasiones, una infección en el interior de la vaina del tendón es la responsable de la inflamación y habitualmente el dolor es el resultado de un pequeño desgarro o una inflamación del tendón que fija el músculo al hueso.

La tendinitis también puede asociarse con las enfermedades inflamatorias que afectan a todo el organismo, como la artritis reumatoide.

FACTORES DE RIESGO

Se tiene un mayor riesgo de desarrollar tendinitis si se realizan movimientos repetitivos forzados de los brazos o las piernas. Por ejemplo, los jugadores profesionales de béisbol, los nadadores, los tenistas y los golfistas son susceptibles a las tendinitis de hombro, codo y brazo. Los jugadores de fútbol y baloncesto, los corredores y los bailarines son más propensos a las inflamaciones de los tendones de piernas y pies.

Una de las principales causas de sobrecarga sobre los tejidos del sistema musculoesquelético –incluidos los tendones– que pueden contribuir a la tendinitis es una técnica inapropiada cuando se practica cualquier deporte. Y no hace falta ser un atleta profesional para padecer esta enfermedad, ya que la incidencia de tendinitis aumenta con la edad, puesto que los músculos y los tendones van perdiendo su elasticidad.

CUÁNDO ACUDIR AL MÉDICO

La mayoría de casos de tendinitis no requieren la consulta con el médico. Pero si se experimenta dolor que interfiere con las actividades de la vida diaria o existe dolor que no mejora en un par de semanas a pesar de las medidas generales, vale la pena acudir al médico. Éste solicitará pruebas exploratorias para confirmar o excluir el diagnóstico y recomendará el tratamiento más apropiado.

Hay que acudir al médico si existe fiebre y el área afectada por la tendinitis aparece enrojecida, inflamada y/o caliente, ya que estos son signos de infección.

DIAGNÓSTICO

Muchas veces el diagnóstico de tendinitis es clínico, basado en la historia y los signos y los síntomas presentes. Con una anamnesis detallada y una exploración física correcta suele ser suficiente.

Las radiografías son de poca ayuda, puesto que los tendones no se ven con los rayos X, aunque sí sirven para excluir otras lesiones o enfermedades óseas. En pocas ocasiones será necesaria una resonancia magnética, aunque esta prueba puede identificar una rotura de un tendón u otras lesiones en el tendón o en su vaina sinovial.

El médico puede solicitar un análisis de sangre con pruebas reumáticas si sospecha una artritis reumatoide, por ejemplo.

COMPLICACIONES

La tendinitis puede volverse crónica o prolongada y puede producir la rotura del tendón. También puede generar una lesión permanente en los tejidos del tendón.

En ocasiones, el dolor de la tendinitis desaparece en cuestión de semanas, especialmente si se mantiene en reposo la articulación afectada. En los ancianos y en los que no realizan reposo de la articulación afectada, la tendinitis con frecuencia se cura más lentamente y es más probable que progrese a una forma crónica denominada «tendinosis». Con frecuencia esta enfermedad afecta a la estructura del tendón, transformándolo en un tejido más fibroso y más débil.

TRATAMIENTO

Los objetivos del tratamiento de la tendinitis son el alivio del dolor y la reducción de la inflamación.

Medidas generales

Con frecuencia, todo lo que se necesita son sencillos tratamientos domiciliarios, con reposo, aplicación de hielo y administración de antiinflamatorios o analgésicos por vía tópica y/o sistémica de venta sin receta.

Otros abordajes

Otras opciones de tratamiento de la tendinitis consisten en:

­ Inyección de corticoides. En ocasiones el médico puede inyectar un fármaco derivado de la cortisona en el interior del tejido que rodea el tendón para aliviar la tendinitis, reduciendo la inflamación y aliviando el dolor. Pero este procedimiento tiene efectos secundarios, ya que las inyecciones repetidas debilitan el tendón, aumentando el riesgo de rotura (fig. 1).

Fig. 1. Inyecciones

­ Ejercicios de fortalecimiento. Las personas con tendinitis y tendinosis también pueden beneficiarse de un programa de ejercicios específicos diseñado para fortalecer la capacidad de absorción de fuerzas de la unidad musculotendinosa.

­ Cirugía. Cuando hay un desgarro en un tendón suele ser necesaria la cirugía reconstructiva para retirar el tejido inflamado fuera de la vaina del tendón o para aliviar la presión sobre el tendón extirpando hueso. La cirugía reduce el dolor, restaura la función y en algunos casos, previene la rotura total del tendón.

PREVENCIÓN

Para reducir la probabilidad de desarrollar una tendinitis, vale la pena tener en cuenta las siguientes sugerencias y recomendaciones:

­ Evitar las actividades que produzcan una tensión excesiva sobre los tendones, especialmente durante períodos prolongados. Por ejemplo, periodos prolongados o intensos de carrera cuesta arriba contribuyen a que se desarrolle una tendinitis del tendón de Aquiles. Si se nota dolor durante el ejercicio, es recomendable parar y descansar.

­ Si un ejercicio o actividad produce un dolor particular y persistente, hay que intentar modificarlos. Por ejemplo, el triatlón combina un ejercicio de impacto y carga como la carrera, con ejercicios de bajo impacto como la bicicleta y la natación.

­ Si la técnica propia en una actividad o ejercicio no es buena, pueden aparecer problemas con los tendones. Cabe considerar el tomar lecciones o recibir instrucción profesional antes de iniciar la práctica de un nuevo deporte o emplear un equipamiento adecuado par cada tipo de ejercicio.

­ Antes de empezar un ejercicio, hay que realizar estiramientos y calentamiento. Al finalizarlo hay que realizar un período de enfriamiento.

­ En el trabajo hay que buscar posturas y mobiliario ergonómicos para asegurarse de que los tendones no están sometidos continuamente a tensión o sobrecarga.

CASO POR CASO: TIPOS DE TENDINITIS

A continuación se revisa la clínica, el tratamiento y las medidas preventivas de los distintos tipos de tendinitis y otras afecciones que pueden afectar a los tendones.

Tendinitis aquílea

La tendinitis aquílea (fig. 2) o del talón es la lesión inflamatoria o irritativa del tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón.

Fig. 2. Tendinitis aquílea

Hay 2 grandes músculos en la pantorrilla: el gastrocnemio (gemelos) y el sóleo. Estos músculos generan suficiente energía como para levantarse con los pies y ponerse de puntillas sobre los dedos de los pies. Son músculos importantes para caminar.

Este gran tendón se inflama, sobre todo, como resultado del sobreesfuerzo o la artritis, aunque su inflamación también puede estar asociada con traumatismos e infección.

La tendinitis por sobreuso es más frecuente en individuos jóvenes y suele ocurrir en caminantes, corredores y otros atletas, especialmente en deportes como el baloncesto, donde los saltos representan una gran tensión para este tendón.

La tendinitis por artritis es más frecuente en la edad adulta y entre los ancianos. Con frecuencia la artritis causa crecimientos óseos alrededor de las articulaciones y si esto ocurre en el talón, alrededor de la zona de fijación del tendón de Aquiles al hueso, puede aparecer dolor e inflamación.

Diagnóstico

Entre los síntomas de la tendinitis aquílea se encuentra el dolor en la zona afectada al caminar o al correr. Habitualmente el tendón es doloroso al tacto y la piel que lo recubre suele estar hinchada y caliente. Este tipo de tendinitis predispone a la rotura del tendón. Cuando pasa esto, el paciente normalmente refiere un dolor agudo, súbito e intenso, como si le hubieran golpeado el talón con un palo.

En la exploración física suele encontrarse sensibilidad a la palpación a lo largo del tendón y dolor en la zona cuando el paciente se pone de puntillas. Las radiografías simples pueden ayudar a identificar una artritis y la resonancia magnética identificará la inflamación del tendón.

Tratamiento

El tratamiento inicial de la tendinitis aquílea se basa en el empleo de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ácido acetilsalicílico e ibuprofeno, y fisioterapia para estirar la unidad musculotendinosa y fortalecer los músculos de la pantorrilla. Es necesaria la limitación de cualquier actividad que desencadene el dolor. En ocasiones hay que emplear una férula, un botín u otra prótesis similar, para inmovilizar el talón y permitir la reducción de la inflamación.

Si el tratamiento conservador no mejora los síntomas, puede ser necesaria la cirugía para extirpar el tejido inflamado de alrededor del tendón o cualquier zona del tendón que se haya vuelto anormal.

Pronóstico y complicaciones

Habitualmente la terapia conservadora es eficaz para la mejoría de los síntomas, aunque pueden volver a aparecer si no se limita la actividad que los desencadena o no se mantienen la fortaleza y la flexibilidad del tendón.

Cuando es necesaria, la cirugía ha demostrado ser muy efectiva para mejorar los síntomas dolorosos. Sin embargo, si el dolor no mejora con el tratamiento y se mantiene una actividad vigorosa, el tendón puede sufrir una rotura total. Esto ocurre porque el tendón inflamado es anormalmente débil. La reparación quirúrgica también es necesaria en este caso, pero es más difícil porque el tendón ya es anormal.

Prevención

La prevención es muy importante en esta enfermedad. El mantenimiento del estiramiento y la flexibilidad de los músculos de la pantorrilla reducirán el riesgo de tendinitis. El sobreuso de un tendón de Aquiles débil o rígido es casi una garantía para la tendinitis.

Tendinitis del hombro

La tendinitis del hombro (fig. 3) es la inflamación, irritación e hinchazón de los tendones de los músculos del manguito de los rotadores del hombro. También se conoce como hombro del nadador, hombro del pitcher (lanzador en el juego del béisbol) u hombro de tenista.

Fig. 3. Tendinitis del hombro

El hombro es una articulación de tipo «pelota y cesta», en la que la cabeza del húmero (pelota) forma una articulación con el hueso de la escápula (cesta). El manguito de los rotadores mantiene la cabeza del húmero contra la escápula.

La inflamación de los tendones del hombro suele ocurrir en los deportes que requieren que el brazo se mueva por encima de la cabeza de forma repetida, como el tenis, el béisbol (sobre todo en el caso del lanzador) y el levantamiento de pesos por encima de la cabeza. La inflamación crónica o los traumatismos pueden producir el desgarro de alguno de los tendones del manguito de los rotadores.

Los principales factores de riesgo son una edad superior a los 40 años y la participación en deportes o ejercicios que requieran la movilización repetitiva del brazo por encima de la cabeza.

Diagnóstico

Los síntomas que identifican este tipo de tendinitis son el dolor asociado con el movimiento del brazo, el dolor nocturno en el hombro, especialmente cuando se descansa sobre el hombro afectado, falta de fuerza cuando se levanta el brazo por encima de la cabeza y el dolor con las actividades que precisan de le elevación del brazo por encima de la cabeza como secarse el pelo, coger objetos de estantes altos, etc.

La exploración física revelará sensibilidad a la palpación del hombro y dolor con la elevación del brazo. Asimismo, puede detectarse falta de fuerza cuando el hombro se coloca en determinadas posiciones.

Las radiografías del hombro pueden mostrar un osteofito y la resonancia magnética puede mostrar inflamación en el manguito de los rotadores, así como el desgarro o la rotura del tendón.

Tratamiento

La primera medida para tratar este tipo de tendinitis es el reposo y la evitación de las actividades que han causado el problema y que desencadenan el dolor.

Las bolsas de hielo y los antiinflamatorios no esteroideos ayudarán a reducir la inflamación y el dolor.

La fisioterapia es precisa para fortalecer los músculos del manguito de los rotadores. Si persiste el dolor durante la fisioterapia, la inyección de corticoides puede reducir el dolor y la inflamación en una medida suficiente como para permitir un tratamiento efectivo.

Si esta tendinitis se acompaña de una rotura completa o si los síntomas persisten a pesar de la terapia conservadora, puede ser necesaria la cirugía. En estos casos, la cirugía artroscópica del hombro suele ser el procedimiento de elección.

La prevención de este tipo de tendinitis se basa en evitar los movimientos repetitivos del brazo por encima de la cabeza y en el fortalecimiento de todos los grupos musculares del hombro.

Pronóstico y complicaciones

La mayoría de pacientes se recuperan totalmente después de una terapia combinada de medicación, fisioterapia e inyecciones de corticoides. La presencia de un desgarro limita el pronóstico en función de su tamaño y duración. La edad del paciente también limita la completa recuperación de la movilidad del hombro.

Las principales complicaciones de este tipo de tendinitis son la bursitis, o inflamación de la bursa elástica que suele acompañar a los tendones para su correcto deslizamiento; la rotura completa del tendón y el fallo del tratamiento para mejorar los síntomas.

Tendinitis del codo

La tendinitis del codo (fig. 4), también denominada bursitis epitroclear, epicondilitis lateral o codo de tenista, consiste en la inflamación y el dolor en la cara lateral externa del brazo, alrededor del codo. Puede haber un desgarro parcial de las fibras del tendón, que conectan el músculo al hueso en o cerca de su punto de origen en el exterior del codo.

Fig. 4. Tendinitis del codo

La lesión está causada por el giro repetitivo de la muñeca o el antebrazo. Este tipo de lesión se asocia clásicamente con los jugadores de tenis, de ahí su nombre de «codo de tenista», pero cualquier actividad que implique el giro repetitivo de la muñeca, como el uso de un destornillador, puede producir una epicondilitis lateral.

Diagnóstico

Los síntomas típicos son la presencia de un dolor en la zona del codo que empeora gradualmente, que irradia desde la cara exterior del codo hacia el antebrazo y el dorso de la mano cuando se agarra algo o se gira la muñeca, y pérdida de fuerza en los movimientos de prensión de la mano.

En la mayoría de ocasiones el diagnóstico se realiza a partir de los síntomas clínicos, puesto que las radiografías suelen ser normales. Con frecuencia se puede despertar dolor a la palpación del tendón a la altura de la articulación del codo, en particular en su cara exterior.

También puede desencadenarse dolor junto al codo a la extensión de la muñeca (como cuando se acelera con una motocicleta) contra resistencia.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es el alivio del dolor y la reducción de la inflamación. Para ello pueden emplearse fármacos antiinflamatorios no esteroideos, la inyección local de cortisona y un anestésico local en el interior de la zona afectada, la inmovilización del antebrazo y el codo con una férula durante 2-3 semanas, la aplicación de calor y la fisioterapia.

Para prevenir la recurrencia de la lesión, hay que llevar la férula durante las actividades que desencadenan el dolor o hay que modificar estas actividades. Si persiste el dolor a pesar de la terapia conservadora, suele ser necesaria la cirugía.

La prevención del codo de tenista pasa por el mantenimiento de la fortaleza y la flexibilidad de los músculos del antebrazo y la evitación de los movimientos repetitivos. Si la flexión y la extensión del codo son dolorosas, hay que inmovilizar la articulación. La aplicación de una bolsa de hielo en la zona exterior del codo después de un movimiento repetitivo suele ayudar a aliviar los síntomas.

Pronóstico y complicaciones

Alrededor del 90% de los pacientes mejorará sin necesidad de tratamiento quirúrgico. Del 10% que necesita cirugía, el 90% mejorará.

Las complicaciones más habituales de este tipo de tendinitis son la recurrencia de la lesión por sobreuso, la rotura del tendón por la repetición de las inyecciones de corticoides y el fallo del tratamiento, tanto conservador como quirúrgico, que suele deberse al atrapamiento del nervio del antebrazo a su paso por esta zona.

Tendosinovitis

La tendosinovitis es la inflamación de la vaina sinovial tendinosa que envuelve el tendón. La causa de esta inflamación puede ser desconocida o puede ser el resultado de un traumatismo, sobreuso, estiramiento o infección. Las muñecas, las manos y los pies son áreas frecuentemente afectadas. La tendosinovitis suele acompañar a la tendinitis.

Diagnóstico

Los principales síntomas de la tenosinovitis son la dificultad para movilizar una articulación, el dolor y la sensibilidad alrededor de una articulación y en particular con el movimiento de la articulación, así como la presencia de inflamación periarticular.

La fiebre, le hinchazón y el enrojecimiento suelen indicar la presencia de una infección, especialmente si los síntomas han sido desencadenados por una punción o una laceración.

La exploración física revelará la inflamación sobre el tendón afectado y la aparición del dolor a la palpación o la movilización de la articulación afectada.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor y reducir la inflamación. El reposo y la inmovilización de los tendones afectados son esenciales para la recuperación, asociados al empleo de férulas, cabestrillos, etc. La aplicación de frío o calor sobre el área afectada suelen ayudar a reducir el dolor y la inflamación.

Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos suelen ser necesarios, igual que las inyecciones locales de corticoides. Algunos pacientes requerirán cirugía. Si la causa es una infección, pueden ser necesarios los antibióticos y en algunos casos más graves, la cirugía para desbridar las colecciones de pus que se forman alrededor de los tendones afectados.

Tras la recuperación, los ejercicios de fortalecimiento de los músculos que rodean el tendón afectado ayudarán a prevenir la recurrencia de la lesión.

Pronóstico y complicaciones

El pronóstico habitual es la recuperación completa gracias al tratamiento. Sin embargo, si la lesión está producida por el sobreuso y no se interrumpe la actividad que la produce, es muy probable la recurrencia de la tendosinovitis. En las situaciones crónicas, el tendón puede lesionarse aun más y la recuperación será incompleta o más lenta.

Sin tratamiento, la tendosinovitis suele acabar afectando al tendón, produciendo una restricción permanente a su función o facilitando su rotura.

Por otro lado, la infección del tendón, aunque infrecuente, puede diseminarse a otras localizaciones, lo que puede tener consecuencias potencialmente graves.

Bursitis

La bursitis (fig. 5) es la inflamación de la bursa, un pequeño saco lleno de líquido que se sitúa entre el tendón y la piel o entre el tendón y el hueso. Esta inflamación puede ser aguda o crónica.

Fig. 5. Bursitis

Las bursas –hay más de 150 en todo el cuerpo– actúan a modo de cojines cerca de las articulaciones, para que los tendones o los músculos se deslicen sobre las proyecciones óseas, ayuden al movimiento y reduzcan la fricción entre las partes en movimiento.

La bursitis puede estar causada por sobreuso crónico, traumatismo, artritis reumatoide, gota o infección. En ocasiones su causa puede no identificarse. Con frecuencia, la bursitis asienta en el hombro, el codo, la cadera y la rodilla, donde se denomina «rodilla de lavandera». Es frecuente la afectación de la bursa junto con la presencia de tendinitis. Otras zonas afectadas pueden ser el tendón de Aquiles y el pie.

Diagnóstico

Suele hacerse el diagnóstico a partir de los síntomas clínicos característicos, que son dolor e hipersensibilidad articular, tumefacción y calor sobre la articulación afectada.

Tratamiento

Igual que en las tendinitis y las tendosinovitis, el reposo y la inmovilización temporal de la articulación afectada suelen ser necesarios, al igual que la administración de antiinflamatorios no esteroideos y la fisioterapia para el fortalecimiento y la flexibilidad articular.

Si la inflamación no responde al tratamiento inicial, puede ser necesaria la extracción del líquido de la bursa y la inyección de corticoides. Raramente se requiere la cirugía.

Si existe infección, se trata con antibióticos y en ocasiones se precisa el drenaje quirúrgico.

Pronóstico y complicaciones

La enfermedad suele responder bien al tratamiento, aunque puede desarrollarse una forma crónica si no se corrige la causa subyacente. Demasiadas inyecciones de corticoides durante un corto período de tiempo pueden producir lesión en los tendones vecinos.

AUTOCUIDADO

El tratamiento domiciliario de la tendinitis debe seguir las recomendaciones del acrónimo PRICE: Protección, Reposo, Hielo, Compresión y Elevación. Estas medidas generales ayudan a una recuperación más rápida y a prevenir futuros problemas:

­ Protección. Inmovilización del área afectada para facilitar la curación y protegerla de más lesiones: muñequeras, cabestrillos, muletas, etc.

­ Reposo. Evitar las actividades que aumentan el dolor y la hinchazón. No intentar trabajar o jugar con dolor. El reposo es esencial para la curación de los tejidos. Pero esto no significa un reposo absoluto en cama. Hay que realizar el resto de actividades diarias excepto las que producen tensión en el tendón lesionado. La natación o los ejercicios en el agua suelen ser bien tolerados.

­ Hielo. Para reducir el dolor, el espasmo muscular y la hinchazón puede aplicarse hielo sobre la zona lesionada durante 5-7 minutos, 2-3 veces al día: bolsas de hielo, masaje con hielo o inmersión en agua fría.

­ Compresión. Puesto que la inflamación puede producir reducción de la movilidad de la articulación lesionada, se recomienda comprimir el área hasta que haya desaparecido la inflamación. Lo mejor son las vendas elásticas de compresión.

­ Elevación. Si la tendinitis afecta a la rodilla, hay que elevar la pierna afectada por encima del nivel del corazón para reducir la inflamación, especialmente durante toda la noche.

Si bien el reposo es una parte importante del tratamiento de la tendinitis, la inactividad prolongada puede producir rigidez en las articulaciones. Después de unos pocos días de reposo absoluto del área lesionada hay que empezar a movilizarla suavemente hasta el límite máximo de movilidad cuatro veces al día para mantener la flexibilidad de la articulación.

En cuanto al tratamiento farmacológico, se pueden emplear los analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos de venta sin receta como ácido acetilsalicílico, ibuprofeno y paracetamol, para reducir las molestias asociadas con la tendinitis, durante un período corto (de 8 a 10 días como máximo). Si el tratamiento debe ser más prolongado, hay que consultar con el médico. *

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases. Questions and answers about knee problems. May 2001. Disponible en: http://www.niams. nih.gov/hi/topics/kneeprobs/kneeqa.htm

National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and S kin Diseases. Questions and answers about shoulder problems. May 2001. Disponible en: http://www.niams.nih.gov/hi/t opics/shoulderprobs/shoulderqa.htm

Tendinitis de muñeca

Tercera fase
La vuelta a la actividad deportiva se efectuará de forma progresiva para no sobrecargar la zona lesionada y dar tiempo al deportista para adaptarse a la rutina del equipo. El tiempo necesario hasta lograr alcanzar un rendimiento óptimo varía en función de la gravedad de la lesión, pero suele estar en torno a las 4 semanas.

En este tiempo, el deportista debe recuperar la movilidad articular y potenciar la fuerza muscular a través de ejercicios propioceptivos y de contrarresistencia.

Un estudio de la Universidad de Victoria (Australia), publicado en el “Journal of Science and Medicine in Sport”, confirma que las lesiones que se producen jugando al baloncesto se repiten de forma constante y siguen una pauta muy homogénea. “De ahí la importancia de los ejercicios para fortalecer los músculos”, como explica Carlos Díez. “Aunque el tratamiento sea un éxito, no evita las recaídas. Cuando los deportistas que han sufrido una tendinitis de muñeca vuelven al trabajo exponen la zona a un sobreesfuerzo, por lo que estos ejercicios se hacen imprescindibles para evitar que la lesión se vuelva crónica.

Tratamiento para la Tendinitis: Medicamentos y Fisioterapia

Para curar la tendinitis más rápido se debe seguir el tratamiento indicado por el traumatólogo, el cual puede incluir el uso de antiinflamatorios y mantener la región afectada en reposo, esto permitirá que el tendón se pueda recuperar. Además de esto, el médico podrá indicar la realización de fisioterapia, debido a que ayudará a desinflamar el tendón, fortalecer los músculos débiles y aliviar el dolor.

Durante el tratamiento es importante realizar una dieta rica en alimentos con propiedades antiinflamatorias, ya que disminuirá la hinchazón del tendón, algunos de estos alimentos son el salmón, el aguacate y el aceite de oliva, por ejemplo. Vea cuáles son estos alimentos antiinflamatorios.

La tendinitis es una inflamación que ocurre en los tendones debido al esfuerzo o repetición exagerada. Cuando es debidamente tratada, la tendinitis tiene grandes probabilidades de curarse. Aunque puede ocurrir en cualquier tendón del cuerpo, la tendinitis es más común en las rodillas, pies, hombros, puño y antebrazo. Y se manifiesta principalmente a través del dolor cercano a la articulación, debiendo ser tratada con fisioterapia.

El uso de férulas u otros dispositivos para inmovilizar las articulaciones es controversial, ya que puede disminuir el tono muscular y contribuir para que el tendón se deshidrate, sin embargo, permitiría mantener el tendón afectado en reposo, por ello su uso será solo si el médico lo considera necesario.

1. Uso de medicamentos

El médico general, reumatólogo o traumatólogo podrá indicar el uso de medicamentos antiinflamatorios, como el Ibuprofeno, por ejemplo, el cual puede ingerirse durante 7 a 10 días para aliviar el dolor y la inflamación.

Además de esto, también podrá indicar el uso de pomadas antiinflamatorias y analgésicas que ayuden a controlar el dolor y la inflamación, algunos ejemplos son la crema IcyHot, Thermo-Rub, Ultra-Bengue, Fisiocrem, Traummel, entre otros.

2. Realizar fisioterapia

Es fundamental realizar fisioterapia para combatir la tendinitis. El tratamiento fisioterapéutico deberá ser orientado para combatir la inflamación y el dolor a través del uso de dispositivos apropiados para ello y, tan pronto como el dolor disminuya, se deberá iniciar el fortalecimiento del músculo y ejercicios de estiramientos.

Al cabo de 20 sesiones se debe obtener un buen resultado, que no será el mismo si el individuo no colabora, por lo que la persona debe colocarse hielo en casa sobre la articulación afectada y debe mantenerla en reposo. Además de esto, debe dejar de realizar esfuerzos con el miembro afectado, esto incluye dejar de trabajar pidiendo un reposo médico, si es el caso.

Lo ideal es que el individuo no haga ningún tipo de esfuerzo en la región donde se encuentra el miembro afectado por la tendinitis. Por lo que si tiene tendinitis en la rodilla, deberá evitar al máximo:

  • Mantenerse de pie;
  • Conducir;
  • Levantarse y agacharse varias veces seguidas;
  • Jugar fútbol o practicar cualquier otro ejercicio fuera de la fisioterapia.

Además de este descanso, se recomienda colocarse una bolsa de hielo sobre el tendón inflamado durante, por lo menos, 15 minutos como mínimo 2 veces al día.

3. Inmovilizar la región

No siempre el médico indica inmovilizar el miembro afectado, esto ocurre debido a que a veces basta sólo con mantener en reposo la articulación y evitar forzarla, facilitando así la cura. Vea en el cuadro a continuación:

Intensidad de los Síntomas Tratamiento
Dolor apenas durante la actividad, ligero aumento de la sensibilidad en la región Cambiar de actividad, mantener el miembro en reposo
Poco dolor durante la actividad*, la región se mantiene sensible Realizar fisioterapia, inmovilizar, tomar medicamentos
El dolor interfiere en la actividad y se hace difícil trabajar Modificar la actividad, fisioterapia, medicamentos, inmovilizar, puede ser necesario pedir un reposo médico
El dolor está siempre presente durante la actividad, hay mayor sensibilidad y debilidad muscular e inflamación de la región Puede que sea necesario inmovilizar, realizar ejercicios, utilizar dispositivos de fisioterapia y medicamentos
El dolor está siempre presente, interfiere en las actividades del día a día, existe la presencia de síntomas crónicos y debilidad muscular Reposo prolongado, medicamentos, fisioterapia, y podrá ser necesario la realización de una cirugía.

*La actividad puede ser el trabajo que la persona posee.

Signos de mejoría o de que empeora

Las señales de mejoría surgen cuando se inicia el tratamiento y hay alivio del dolor. Las señales de que la tendinitis está empeorando son: aumento de la intensidad del dolor, mayor dificultad para realizar movimiento y hay una mayor falta de fuerza, lo que puede indicar que el tratamiento no está siendo eficaz, pudiendo ser necesario adoptar otras estrategias.

Complicaciones de la tendinitis

En algunos casos, la tendinitis puede agravarse, causando la deposición de cristales de calcio en el tendón, que podrá generar mayor deshidratación y facilitar su ruptura, llamándose en estas situaciones tendinosis. En este caso, solamente la realización de una cirugía podrá solucionar el problema.

Tercera fase
La vuelta a la actividad deportiva se efectuará de forma progresiva para no sobrecargar la zona lesionada y dar tiempo al deportista para adaptarse a la rutina del equipo. El tiempo necesario hasta lograr alcanzar un rendimiento óptimo varía en función de la gravedad de la lesión, pero suele estar en torno a las 4 semanas.
En este tiempo, el deportista debe recuperar la movilidad articular y potenciar la fuerza muscular a través de ejercicios propioceptivos y de contrarresistencia. Un estudio de la Universidad de Victoria (Australia), publicado en el ?Journal of Science and Medicine in Sport?, confirma que las lesiones que se producen jugando al baloncesto se repiten de forma constante y siguen una pauta muy homogénea. ?De ahí la importancia de los ejercicios para fortalecer los músculos?, como explica Carlos Díez. ?Aunque el tratamiento sea un éxito, no evita las recaídas. Cuando los deportistas que han sufrido una tendinitis de muñeca vuelven al trabajo exponen la zona a un sobreesfuerzo, por lo que estos ejercicios se hacen imprescindibles para evitar que la lesión se vuelva crónica?.
Grupo Sanitas
Especializado en salud y atención sociosanitaria, el Grupo Sanitas cuenta con más de 50 años
de experiencia a sus espaldas. El Grupo incluye las compañías: Sanitas Seguros, Sanitas
Residencial, Sanitas Hospitales y Sanitas Servicios de Salud.
Sanitas Seguros es la compañía líder en cuanto a clientes privados de seguros de asistencia
médica y salud en España, con 1,96 millones de socios. La compañía gestiona dos hospitales y
48 centros médicos propios y colabora con más de 28.000 médicos y profesionales sanitarios y 527 clínicas y centros médicos de toda España. En 2008, la facturación de Sanitas Seguros fue de 980,5 millones de euros.
En el terreno de la medicina deportiva, Sanitas lleva años poniendo a disposición de los
deportistas de elite su conocimiento médico. Desde el pasado 2008, la compañía de asistencia
sanitaria es la encargada de gestionar los servicios médicos del Real Madrid.
Sanitas Residencial se dedica a la atención de mayores y cuenta ya con 40 residencias para la
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A través de Sanitas Servicios de Salud, el grupo ofrece, además, toda una nueva gama de
servicios complementarios de salud y bienestar en sus centros propios (tratamientos estéticos,
reproducción asistida, corrección de defectos de la visión, Test de Intolerancia Alimentaria o
chequeos médicos) y a través de los centros de Mundosalud (cursos de pilates, acupuntura,
homeopatía, tratamientos faciales y corporales).

Dada la frecuencia de consulta por esta afección, por lo cual se hace necesario para todo paciente que aqueje de esta enfermedad de “seguros médicos”. Es importante tanto para el enfermo como para su médico, establecer el adecuado diagnóstico, manejo y tratamiento de los pacientes con tendinitis. La cuestión es: tendinitis: frío o calor

¿Qué es la tendinitis?

Se considera tendinitis a la inflamación de la vaina tendinosa de uno o varios tendones (son bandas de tejido conectivo que conectan el músculo con el hueso). Se manifiesta con mayor frecuencia en el manguito rotador del hombro, el tendón del bíceps en el brazo y el tendón de Aquiles o calcáneo, en la parte posterior de la pierna; provocando dolor en el talón por sobreesfuerzo del mismo o torcedura.

Para la tendinitis frío o Calor: ¿cuál de las dos opciones se utilizan?

Pues las dos opciones se utilizan, lo que en un orden establecido por la comunidad de ortopedia y traumatología.

Frío

Se plantea que, si el paciente es visto en las primeras horas después de instalado el cuadro clínico, se recomienda el frío, aplicando hielo ya sea en una bolsa o envuelto en una toalla (nunca directo en la piel porque la quema). Esto en un período de tiempo de 10 a 15 minutos, como mínimo 4 veces al día.

El porqué de esto, se debe a que, en las primeras horas de la lesión, lo que predomina es la inflamación. Por eso resulta de vital importancia que usted, como paciente, conozca la propuesta de “comparador de seguros médicos” ya que acudir de forma oportuna y sin pérdidas de tiempo a nuestro doctor; nos garantizará una recuperación más rápida.

Además, es bueno que conozca que, cuando aplicamos hielo en determinada zona de nuestro cuerpo, este actúa con la misma función que los medicamentos analgésicos; pues al adormecer el área afectada como si fuera un anestésico, provoca vasoconstricción periférica (contrae los vasos sanguíneos) y reduce la hinchazón; entonces mejora y disminuye el dolor.

Calor

Ahora bien; si han pasado más de 48 a 72 horas de iniciado el cuadro clínico, es aconsejable algunas formas de calor. El calor, no solo relaja los músculos contraídos (recuerde que los tendones son como el puente de unión entre huesos y músculos) además, el calor favorece el proceso de recuperación al aumentar el flujo sanguíneo hacia la lesión, acompañado de todos los mediadores fisiológicos que desencadenan una respuesta más rápida para la recuperación.

Una de las formas caseras de lograrlo, es utilizando un secador de pelos, nunca de forma directa sobre la piel, sino cubriendo la zona afectada con un paño o toalla fina. Se pueden emplear también, mantas térmicas a razón de 3 o 4 veces al día por 10 minutos. Podemos recibir además la atención especializada de un fisioterapeuta, quien nos podrá indicar entre (la diatermia, los rayos infrarrojos, la magnetoterapia) cual es la más adecuada para el alivio de la tendinitis con frío o calor.

Puedes usar, algunas cremas o gel mentolados o alcanforados, que le brinden calor en el área. Algunos de ellos se elaboran con anestésicos como la lidocaína, que les pueden ser útil. Nunca usar en lugares donde la piel esté irritada o herida. Siempre consulte antes a su médico.

Pautas del tratamiento de la tendinitis

Prevención:

Esta se logra siempre, evitando las causas que provocan una tendinitis.

  • Mantener todos los músculos fuertes y flexibles
  • Llevar una alimentación saludable y adecuada
  • Realizar ejercicios de calentamiento lentos antes de una actividad agotadora
  • Evitar movimientos repetitivos y el uso excesivo de una extremidad.
  • Evitar el aumento exagerado de peso y el sedentarismo
  • Modificar el calzado, que sea más cómodo

Otros consejos del tratamiento lo constituyen

  • El reposo y una de sus formas más fáciles de proporcionarlo, es mediante la inmovilización y/o el uso de férulas. En casos más sencillos se puede aplicar un strapping con esparadrapo.
  • Si está sentado, lo más aconsejable es elevar el área lesionada, de ser los miembros inferiores sobre un asiento acolchonado y si la afectación es en los miembros superiores, déjelo descansar en un cabestrillo o pañoleta.
  • La infiltración de esteroide, hace desaparecer los síntomas en un tiempo corto; pero debe tenerse cuidado con las inyecciones repetidas sobre el mismo tendón, ya que este puede debilitarse y romperse con un esfuerzo mínimo o de manera espontánea.
  • En casos de dolor persistente, o en otras ocasiones, se hace necesario la intervención quirúrgica por el traumatólogo, haciendo la resección de la vaina y el tejido fibroso formado en las áreas de fricción y presión.
  • En casos de que el tendón presente calcificaciones, su tratamiento puede combinarse con las ondas de choque de forma eficaz.
  • La moxibustión y las ventosas empleadas en medicina natural ayudan a aliviar los dolores recurrentes.
  • El empleo de fármacos de índole analgésica como el Paracetamol y otros derivados opioides como la codeína, la petidina, el tramadol y en casos más extremos, la morfina, forman parte del tratamiento, incluyendo además los antinflamatorios no esteroideos AINE, como el ibuprofeno.

Como vez, tratar la tendinitis con frío o calor, es posible con ambas, solo es necesario saber cuándo es adecuado el uso de cada uno de ellos, para lograr la mejoría esperada. De ahí la importancia de acudir oportunamente a su médico. No deje que su tendinitis evolucione a la cronicidad; sea sensato. º

Tendinitis

El tratamiento se basa en la reducción del dolor y la inflamación y en la preservación de la movilidad y prevención de incapacidad y recurrencia. El tratamiento de muchas enfermedades de los tejidos blandos es similar. Las recomendaciones de su doctor pueden incluir la combinación de descanso, aparatos ortopédicos, aplicación de calor y frío, medicamentos, terapia física u ocupacional. Puede intentar diversos tratamientos antes de encontrar el que mejor le siente. Las siguientes secciones describen diversos tratamientos que le puede recetar su médico.

Descanso y aparatos ortopédicos

Muchas enfermedades de los tejidos blandos se deben al uso excesivo, por lo cual el primer tratamiento puede incluir reposo del área afectada o evitar alguna actividad particular por cierto tiempo.

Los aparatos ortopédicos permiten que el área en particular descanse hasta que el dolor cese. Las tablillas se usan para ayudar al codo de tenista, la tendinitis DeQuervain, la tendinitis aquiliana y el síndrome del túnel carpiano. Estos artefactos no deben usarse indefinidamente porque pueden resultar en movimiento y fuerza limitados. Pregúnte a su médico por cuánto tiempo y qué tan seguido debe llevar estos aparatos.

Frío

Las compresas frías pueden ayudarle a reducir la inflamación inicial y el dolor en condiciones agudas (severas pero de corta duración). La terapia fría es generalmente más efectiva durante las primeras 48 horas después de iniciada la inflamación. Los lineamientos para la terapia de frío son las siguientes:

  • Use un paquete frío, una bolsa con hielo o incluso una bolsa de verduras congeladas.
  • Envuelva el paquete en una toalla si el frío le causa dolor.
  • Ponga el paquete sobre el área afectada por 20 minutos, tres o cuatro veces al día.
  • Frote un cubo de hielo sobre áreas adoloridas más pequeñas por menos tiempo.

Calor

Después de 48 horas de dolor crónico (a largo plazo), puede que el calor, seco o húmedo, le sea más benéfico que las compresas frías. Siga los siguientes consejos:

  • Utilice un paquete caliente, una bolsa caliente o una toalla calentada en el microondas (asegúrese de que no esté tan caliente como para causarle quemaduras).
  • Coloque un paquete caliente sobre el área sensible de 15-20 minutos, tres o cuatro veces al día.
  • Jamás use cremas analgésicas o ungüentos con las bolsas calientes porque la combinación puede quemarle la piel seriamente.
  • Dése un baño o una ducha caliente.

Complicaciones

Las complicaciones de la tendinitis pueden incluir:

La inflamación prolongada aumenta el riesgo de lesión posterior, como la ruptura

Los síntomas de tendinitis reaparecen

Medicamentos

Su médico puede recetarle medicinas o sugerirle que pruebe diversas medicinas sin receta (de venta libre) para ayudarle a aliviar el dolor y/o la inflamación. Los siguientes medicamentos se usan comúnmente para tratar enfermedades de los tejidos blandos.

Fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE) reducen la inflamación y el dolor. Hay diferentes clases de AINE, como aspirina, ibuprofeno, naproxeno y ketoprofeno. Estos fármacos se pueden conseguir con o sin receta. Su doctor determinará cuál medicamento es apropiado para su condición basado en factores tales como su edad, otros problemas médicos, hábitos, otras medicinas que esté consumiendo, efectos colaterales y el costo del fármaco.

Prevención

  • Evitando movimientos repetitivos y la sobrecarga de brazos y piernas.
  • Manteniendo todos los músculos fuertes y flexibles.

Haciendo ejercicios de calentamiento a un ritmo relajado antes de realizar una actividad vigorosa.

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