Prevencion acoso escolar

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Cómo los padres, maestros y niños pueden evitar la intimidación o acoso escolar

La intimidación o acoso escolar (bullying) es un comportamiento agresivo intencional, que consiste en un desequilibrio de poder o de fuerza. Además, es repetitivo, y se puede manifestar de forma física, verbal, o social. Si bien los niños pueden intimidar a otros usando medios más físicos, en las niñas el acoso se manifiesta mediante la exclusión social. Durante años la intimidación ha formado parte de la vida en el ámbito escolar e incluso en el laboral. Sin embargo, recientemente, la tecnología y los medios de contacto social se han convertido en un nuevo vehículo de este mal que ha ampliado su alcance. Ejemplo de ello es el “acoso cibernético” (cyberbullying) que se lleva a cabo en Internet y con teléfonos celulares. En sitios Web como Facebook, MySpace, Tumblr y Formspring, niños y jóvenes pueden enviar mensajes ofensivos continuamente las 24 horas del día. En otros, como Tumblr y Formspring se permite la creación de mensajes anónimos.

La prevención y erradicación del acoso escolar consiste en el compromiso de crear un ambiente seguro, en el que los niños puedan progresar social y académicamente sin sentir temor. APA recomienda que los maestros, padres y alumnos tomen las medidas siguientes para evitar el acoso:

Maestros y administradores escolares

  • Estar informados y alertas: Los maestros y administradores deben estar conscientes de que si bien el acoso ocurre generalmente en sitios como los baños, el patio de juegos, los pasillos llenos de personas y los autobuses escolares, además sucede con teléfonos celulares y computadoras (donde existe poca o ninguna supervisión); debe ser tomado muy en serio. Los maestros y administradores deben enfatizar que informar no es delatar. Si un maestro observa un caso de intimidación en el aula, debe intervenir inmediatamente para impedirlo, reportar el incidente e informar a los administradores escolares correspondientes para que sea investigado. No es recomendable realizar una reunión conjunta con el acosador y el acosado, pues sería vergonzoso e intimidaría enormemente al estudiante que ha sido objeto del abuso.

  • Participación de estudiantes y padres: Es necesario que los estudiantes, así como los padres, formen parte de la solución, y participen en equipos de seguridad y grupos especiales contra la intimidación escolar. Los estudiantes pueden informarles a los adultos acerca de lo que está ocurriendo realmente, y también mostrarles las nuevas tecnologías que se utilizan para la intimidación. Los padres, maestros y administradores escolares pueden contribuir a que los alumnos adopten un comportamiento positivo, y enseñarles cómo intervenir en un caso de abuso. Los estudiantes de más edad pueden ser mentores e informarles a los más jóvenes con respecto a prácticas seguras de navegación por la Internet.

  • Crear expectativas positivas con respecto al comportamiento de estudiantes y adultos: Las escuelas y aulas deben ofrecerles a los estudiantes un entorno seguro de aprendizaje. Los maestros y entrenadores deben recordarles explícitamente a los alumnos que el acoso escolar es inaceptable, y que ese tipo de comportamiento tendrá las consecuencias correspondientes. Los maestros y administradores deben crear un documento en contra del acoso, y pedirle a cada alumno, así como a sus padres/tutores, que lo firmen y entreguen en la oficina, para que comprendan la gravedad que implica un caso de intimidación. Además, a los estudiantes que confrontan dificultades para adaptarse o tener amigos, se les pueden facilitar amistades o darles “trabajo” a la hora del almuerzo y el receso, para que no se sientan aislados ni corran peligro de convertirse en víctimas de acoso.

Padres

Padres de niños acosados

  • Observe la actitud de su hijo para detectar señales de acoso: No siempre los niños son propensos a decir que los están intimidando. Entre las señales de que un niño está siendo acosado figuran: ropa desgarrada, temor a ir a la escuela, disminución del apetito, pesadillas, llanto o depresión y ansiedad general. Si descubre que su hijo es objeto de acoso, no recurra a frases como “no le hagas caso” ni “aguanta sin quejarte”. Por el contrario, sostenga conversaciones abiertas en las que pueda enterarse de lo que ocurre en la escuela con el fin de tomar medidas apropiadas para rectificar esa situación. Pero esto es lo más importante: hágale saber a su hijo o hija que está dispuesto a ayudarle y que no intente contraatacar al acosador.

  • Enséñele a su hijo a hacerle frente al acoso: Mientras no se pueda tomar alguna medida a nivel administrativo, enséñele a su hijo a hacerle frente a la intimidación sin exponerse a ser maltratado físicamente ni derrotado en una pelea. Practique en casa para que su hijo aprenda a ignorar al acosador y/o crear estrategias enérgicas a fin de manejar la situación. Ayude a su hijo en la identificación de maestros y amigos que pudieran ayudarlo en caso de ser víctima de intimidación.

  • Establezca los límites con respecto a la tecnología: Manténganse informados, tanto usted como sus hijos, acerca del acoso cibernético, e incúlqueles a sus hijos que no deben responder mensajes amenazadores, ni tampoco reenviarlos. Hágase “amigo” de su hijo o hija en Facebook o Myspace, y active los filtros adecuados en su computadora. Además, trate de que la computadora familiar sea la única que usen sus hijos, y colóquela en un sitio de la casa donde esté visible y pueda ser supervisada. Si decide darle a su hijo un teléfono celular, analice con cuidado antes de permitirle que use la opción de cámara. Además, comuníquele que va a supervisar sus mensajes de texto. Como padre, usted puede insistir en que los teléfonos se guarden en un área donde todos tengan acceso (como la cocina) a determinada hora de la noche, para impedir el acoso nocturno y los mensajes inadecuados. Los padres deben reportar el caso de intimidación en la escuela, y darle seguimiento por medio de una carta con copia al Superintendente Escolar si su pesquisa inicial no recibe respuesta.

Los padres deben reportar a la policía los mensajes amenazadores y guardar las evidencias pertinentes de los mensajes de texto, de correo electrónico, o los comentarios colocados en los sitios web.

Padres de niños acosadores

  • Detener el acoso antes de que comience: Hable con sus hijos acerca del acoso escolar. Es posible que su hijo esté confrontando problemas para comprender los signos sociales, e ignore el daño que está haciendo. Recuérdele a su hijo que intimidar a otros puede acarrear consecuencias de índole jurídica.

  • Una casa “libre de acosadores”: Los niños imitan las formas de comportamiento que adoptan sus padres. Estar expuesto a un comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa hace que el niño tenga más propensión al acoso escolar. Los padres/tutores deben dar ejemplos positivos en su forma de relacionarse con otras personas y con sus hijos.

  • Detectar problemas de autoestima: A menudo, los niños con problemas de autoestima acosan a otros para sentirse bien consigo mismos. Incluso los niños que gozan de cierta popularidad y aceptación pueden tener tendencias crueles. Los padres deben evitar y castigar el comportamiento cruel de sus hijos.

Estudiantes

  • Reportar los casos de acoso personal y cibernético: Es importante que los estudiantes informen a un padre o a un adulto de confianza sobre cualquier caso de intimidación. Con frecuencia, los niños no reportan casos de acoso cibernético porque temen que sus padres les impidan usar el teléfono o la computadora. Los padres deben respaldar a sus hijos si éstos les informan de un caso de intimidación, y no impedirles que usen el teléfono como consecuencia de esa situación. Los niños deben recordar que el acoso escolar es incorrecto, y que debe ser resuelto por un adulto.

  • No responder al acoso con violencia: Aunque puede ser difícil quedarse cruzado de brazos ante el acoso, como dice el refrán: “Dos males no hacen un bien”. Trate de no demostrar enojo ni llorar. Hay que decirle con calma al acosador que deje de intimidarlo, o, simplemente, alejarse para evitar problemas.

  • Estar siempre acompañado: Siempre que sea posible, evite que ocurran situaciones en sitios donde no haya otros estudiantes o maestros. Trate de ir al baño con un amigo o almorzar en grupo. Cuando monte en el autobús escolar, siéntese cerca de la parte delantera. Si conoce a algún estudiante que acostumbra a acosar a otros en un área de la escuela donde usted suele caminar, almorzar o ir a clases, trate de usar pasillos alternativos para llegar a su destino.

No olvide que debe reportarle a su maestro, entrenador, director y/o padres cualquier caso de intimidación contra usted u otros estudiantes.

Conclusión

Los estudiantes que son víctimas del acoso escolar pueden sentirse abrumados, deprimidos o ansiosos. Si su hijo confronta problemas en la escuela o con sus amigos como resultado del acoso, un profesional de salud mental, como por ejemplo, un psicólogo, puede ayudarle a crear resiliencia y confianza en sí mismo. Esto le permitirá ser más exitoso tanto en el aspecto social como en el académico.

Más información en inglés:

Net Cetera: Chatting with kids about being online

APA Q and A with Dr. Susan Swearer

Target Bullying Survey & Intervention System

Bullying at School and Online

Un agradecimiento especial a Rosalind Dorlen, PsyD – Práctica independiente, Nueva Jersey; Elaine Ducharme, PhD – Práctica independiente, Connecticut; y Susan M. Swearer, PhD – Profesora Asociada de Psicología Escolar, Co-Directora y Psicóloga Asociada del Consorcio de Pasantía de Psicología Profesional de Nebraska, y Secretaria de la División 16 de APA-Psicología Escolar.

10 pautas para padres para prevenir el acoso escolar

Nos referimos a acoso escolar cuando hablamos de situaciones basadas en la “desigualdad” entre el agresor y la víctima, en la que se establece una relación dominio-sumisión y podemos describirlo como: acciones, o conductas donde uno o más alumnos insultan, difaman, amenazan, chantajean, difunden rumores, pegan, roban, rompen cosas, ignoran o aíslan a otros de manera sistemática y prolongada en el tiempo. Estos actos producen en quien los sufre sentimientos de indefensión e inferioridad.

Para ello, te proponemos los siguientes consejos para prevenir y detectar a tiempo el acoso escolar:

  • Permanece atento a las señales de alerta:

Si tu hijo/a está sufriendo acoso escolar es posible que evita ir a clase, está más nervioso o retraído, presenta síntomas psicosomáticos (dolor de tripa, cefaleas, vómitos, insomnio…), su material escolar desaparece con frecuencia, si pierde el interés por los estudios o el rendimiento baja súbitamente.

  • Mantén la calma:

Habla con él/ella sobre sus preocupaciones y sobre su vida en el día a día en el colegio, transmitiéndole tranquilidad. Si no actuamos serenamente los niños no se atreven a contar sus problemas por miedo a nuestra reacción y por evitar angustiarnos, y por tanto no podremos ayudarles.

  • Habla con tu hijo/a sobre cómo resolver sus problemas:

Ponle algún ejemplo de tus dificultades y cómo has sabido resolverlas. Con ello, le estás demostrando dos importantes lecciones: que todos tenemos problemas, que no estamos solos y que necesitamos contarlo para buscar soluciones.

  • Fomenta su autoestima:

El valor que tiene ser único y transmítele que sus diferencias le hacen singular. Esfuérzate para que tu hijo se sienta muy valorado y querido, que tenga una visión sana de sí mismo/a y acepte sus defectos de manera realista.

  • Ponte en contacto con el centro escolar e infórmales de la situación:

Los centros escolares están obligados a implicarse y tomar medidas, deben actuar también ante casos de Ciberbullying aunque el acoso ocurra fuera del centro. Puedes pedir una reunión con el tutor/a de tu hijo/a para contarle la situación. Pondrán en marcha un protocolo de actuación en el que intervendrán: el tutor/a, orientador/a jefatura de estudios y dirección, para proteger a tu hijo/a ayudarle, fomentar relaciones sociales sanas y de igualdad, así como para trabajar con el alumno/a que esté acosando. Si el acoso está teniendo lugar a través de las Nuevas Tecnologías, existen grupos especializados de la Policía y Guardia Civil a los que se puede acudir para denunciar la situación.

  • Solicita al centro escolar que impartan formación sobre el acoso escolar y el ciberacoso, así como sobre la gestión de las emociones y resolución de conflictos:

Los centros que llevan a cabo este tipo de actividades, además de enseñar herramientas básicas para la vida, identifican situaciones que aún pueden prevenirse.

  • Ayúdale tú también a poner en palabras sus emociones:

Cuando tu hijo/a esté triste, se enfade o esté frustrado, conecta con su emoción y enséñale a entender y superar su malestar.

  • Enséñale que existen límites:

Que no se pueden traspasar, ni en casa, ni fuera de ella y que los actos violentos tienen consecuencias para quien los hace. Asegúrate que tiene clara la diferencia entre “ser popular” (por ser agresivo o acosador) y ser aceptado y querido por los demás por su forma sana de relacionarse.

  • Indica a tu hijo/a que si existe una situación de violencia en el centro escolar, ha de ser solidario:

No defender a un compañero y acallar la situación, también implica formar parte del juego del acoso escolar y fortalecer la posición de poder del agresor. “Si te callas, ante el acoso a otro compañero, te conviertes en cómplice y en agresor pasivo”. Ayúdale a ser empático/a : “ponerse en el lugar de la víctima”. Reflexiona con tu hijo/a ¿Si alguien te acosara, cómo te sentirías.

  • Si tu hijo/a muestra actitudes violentas para conseguir algún fin, corrígele:

No dejes que esta sea la manera en que logra sus objetivos, y muéstrale también a través de tu ejemplo como padre/madre, que las metas se alcanzan sin necesidad de ser violentos. Aprender a respetar a los demás es básico en cualquier relación de convivencia.

FIRMA NUESTRA PETICIÓN CONTRA EL BULLYING

Desde Fundación ANAR pedimos al Gobierno y las Administraciones Públicas que tramiten de urgencia una Ley Integral contra la Violencia a la Infancia y la Adolescencia que proteja a los menores de edad frente a todo tipo de violencia, incluido el acoso escolar. Puedes firmar haciendo clic aquí.

PÍDENOS AYUDA SI LA NECESITAS

Ayúdanos a que tu hijo/a conozca el Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes 900 20 20 10. Está atendido por psicólogos, apoyados por trabajadores sociales y abogados. Atendemos las 24 horas, todos los días del año. Es una línea segura: anónima, confidencial y gratuita.

Consejos para prevenir o corregir el acoso escolar

Actualmente se están implementando medidas desde las instituciones educativas, tanto para prevenir el acoso escolar o bullying, como para concienciar a los posibles implicados, facilitar las denuncias, y evitar que siga manteniéndose la conducta de acoso. Para ello, lo primero que hay que hacer es comunicar el hecho al centro educativo, para que la escuela tenga constancia de la situación y busque una solución para cortar el círculo vicioso del acoso.

Esta comunicación se puede realizar tanto por parte del alumno afectado o sus padres, como incluso por sus compañeros de clase o de recreo o por los propios profesores. Para ello, algunos centros ofrecen formación sobre cuáles son las manifestaciones o síntomas más habituales que pueden alertar a los docentes de que en su clase se está produciendo algún caso de acoso; aunque para evitar ser descubiertos, es frecuente que los acosadores hostiguen a sus víctimas fuera de las instituciones educativas para que no haya testigos, lo que dificulta la detección del problema.

A parte de la intervención terapéutica, tanto sobre el menor acosado como sobre el acosador, la medida más eficaz para romper este círculo vicioso del acoso es la separación de acosado y acosador con un cambio de clase o de centro educativo. Sin embargo, es fundamental realizar una intervención terapéutica sobre el acosador, ya que si no se hace nada al respecto, buscará a otro chivo espiratorio sobre el que iniciar una nueva cadena de abusos.

Otra opción que se está mostrando efectiva y que se implanta en cada vez más centros es el Método KiVa, un programa de origen finlandés que se basa en influir y concienciar al grupo, mediante la educación en la convivencia y el respeto a los demás se busca evitar que le rían las gracias al acosador y acabar con el silencio cómplice de los testigos, facilitando además un buzón virtual para poder denunciar de forma anónima casos de bullying.

Consejos para los padres de la víctima de acoso escolar

En el caso de que los padres aprecien cambios en su hijo, o le noten triste o preocupado, pero todavía desconozcan la existencia de la situación de acoso, se aconseja lo siguiente:

  • Deben de escuchar a su hijo sin juzgarlo; si el menor viene a casa diciendo que se ha peleado o que le han pegado, no tienen que recriminarle por ello ya que, si lo hacen, la próxima vez no dirá nada.
  • Es conveniente que de vez en cuando le pregunten sobre sus relaciones en la escuela, y no sólo sobre la evolución de sus calificaciones, de forma que puedan detectar si tiene alguna dificultad en sus relaciones con sus compañeros.
  • Es aconsejable hablar periódicamente con el profesor o tutor del pequeño, para interesarse sobre cómo van sus estudios, pero también informarse sobre qué tal le va con el resto de sus compañeros.
  • Una vez que se detecta que algo no va bien, hay que tratar de hablar con el niño, con el tutor o con el profesor, de forma que se esclarezca la situación.

Cuando ya se conoce que existe acoso, las medidas que deben adoptar los padres son:

  • No minimizar ni menospreciar los percances que su hijo pueda sufrir en la escuela, pensando que es una chiquillada, o que con el tiempo se resolverá espontáneamente.
  • Tratar de proteger al menor de las situaciones en donde se produzca el acoso, por ejemplo de vuelta a casa, recogiéndole a la salida de la escuela.
  • Hacer que el niño se sienta cómodo, de forma que pueda comentar siempre que quiera o lo necesite, tanto lo que le pasa, como lo que le hace sentir, ya que es en este segundo aspecto donde se puede intervenir.
  • Procurar que el pequeño no pierda el curso, ayudándole si es necesario con clases particulares, ya que ver cómo los demás progresan y él no, iría en contra de su autoestima.
  • Llevarle a un orientador o psicólogo para que reciba ayuda terapéutica, no con la idea de que el menor tiene un trastorno psicológico, sino precisamente para evitar que lo pueda desarrollar en un futuro debido a la situación que se ve obligado a sufrir.

Consejos para los profesores ante el acoso escolar

La intervención de los profesores es muy importante a la hora de detectar y corregir una situación de acoso escolar, por ello deben:

  • Estar atentos a los cambios en el rendimiento de sus alumnos, tanto en cuanto a atención en clase como a sus resultados, ya que son uno de los índices más claros de que algo no funciona como debiera.
  • Observar si algún niño se queda aislado dentro de la clase; es decir, no interactúa con los demás, pues será signo de que algo le sucede en el ámbito de las relaciones sociales.
  • No permitir dentro de su clase, ni en su presencia, que se rían de ninguno de sus alumnos, pues eso puede ayudar a reforzar el sentimiento de grupo en contra de uno de ellos.
  • Evitar que se produzcan tensiones o competencias no sanas entre compañeros, ya que pueden facilitar la aparición de situaciones de acoso fuera del aula.
  • Tratar de elogiar a los alumnos por igual, ya que el reforzamiento sobre uno o unos pocos puede hacer florecer los celos del resto, pudiendo convertir así a los primeros en objeto de envidia para el resto del grupo.
  • Frenar cualquier tipo de agresión, mediante indicación verbal y, si se repite, remitiendo el caso a la dirección o al orientador para que intervenga, de forma que no entorpezca el normal desarrollo de las clases.

Consejos para los amigos de una víctima de acoso escolar

Los amigos o compañeros de clase del acosado también pueden ayudar:

  • Deben procurar, si son testigos de algún tipo de agresividad, comunicarlo a un adulto inmediatamente, para que éste pueda intervenir al respecto.
  • No se hace ningún bien ayudando al amigo acosado a ocultarlo, ya que con esta actitud aumenta el sentimiento de impunidad del acosador.
  • No es preciso enfrentarse al acosador, pues este comportamiento, lejos de solucionar el problema, puede provocar que se meta con su víctima con más ganas todavía.
  • Intentar no dejar sólo al amigo acosado en aquellas circunstancias en que se produce la agresión, ya que es más difícil que el acosador arremeta contra dos o tres personas a la vez.
  • Tratar de que el amigo acosado no se encierre en sí mismo, e intentar que tenga momentos de esparcimiento en los que se encuentre a gusto y se libere de las tensiones provocadas por el acoso.

Teléfono de ayuda contra el acoso escolar: 900 018 018

¿Qué es el acoso?

El acoso es un comportamiento agresivo y no deseado entre niños en edad escolar que involucra un desequilibrio de poder real o percibido. El comportamiento se repite o tiende a repetirse con el tiempo. Tanto los niños que son acosados como los que acosan pueden padecer problemas graves y duraderos.

Para que se lo considere acoso, el comportamiento debe ser agresivo e incluir:

  • Un desequilibrio de poder: los niños que acosan usan su poder (como la fuerza física, el acceso a información desagradable, o la popularidad) para controlar o dañar a otros. El desequilibrio de poder puede cambiar con el transcurso del tiempo y en diferentes situaciones, incluso si se involucra a las mismas personas.
  • Repetición: los comportamientos acosadores suceden más de una vez, o bien tienen el potencial de producise más de una vez.

El acoso incluye acciones como amenazas, rumores, ataques físicos y verbales, y la exclusión de alguien de un grupo de manera intencional.

  • Tipos de acoso
  • Dónde y cuándo suceden situaciones de acoso
  • Frecuencia del acoso

Tipos de acoso

Existen tres tipos de acoso:

  • El acoso verbal consiste en decir o escribir cosas desagradables. El acoso verbal incluye:
    • Burla
    • Insultos
    • Comentarios sexuales inapropiados
    • Burlas
    • Amenazar con causar daño
  • El acoso social, a menudo denominado como acoso en relaciones, consiste en dañar la reputación o las relaciones de una persona. El acoso social incluye:
    • Dejar a una persona de lado a propósito
    • Decirle a otros niños que no deben ser amigos de una persona
    • Divulgar rumores acerca de una persona
    • Avergonzar a una persona en público
  • El acoso físico involucra dañar el cuerpo o las posesiones de una persona. El acoso físico incluye:
    • Golpear/patear/pellizcar
    • Escupir
    • Hacer tropezar/empujar
    • Tomar o romper las cosas de otra persona
    • Hacer gestos desagradables o inadecuados con la mano

Dónde y cuándo suceden situaciones de acoso

El acoso puede producirse durante el horario escolar o luego de éste. A pesar de que la mayoría de las situaciones de acoso que se denunciaron suceden en el edificio escolar, un gran porcentaje también transcurre en lugares como el patio o el autobús. También pueden producirse durante el viaje hacia o desde la escuela, en el barrio de los jóvenes o bien en Internet.

Frecuencia del acoso

Existen dos fuentes de datos recopilados por el gobierno federal acerca del acoso entre jóvenes:

  • El Suplemento de delitos escolares 2017 (Centro Nacional de Estadísticas Educativas y Oficina de Estadísticas Judiciales) indica que, a nivel nacional, alrededor de un 20% de los alumnos de 12 a 18 años experimentaron acoso.
  • El Sistema de Supervisión de Conductas Juveniles Peligrosas de 2017 (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) indica que, en todo el país, el 19 % de los alumnos de 9-12 grado informa haber sufrido situaciones de acoso en las instalaciones de la escuela en los 12 previos a la encuesta.

Ver también «Frecuencia del ciberacoso».

Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación. Desgraciadamente, esta palabra está de moda debido a los innumerables casos de persecución y de agresiones que se están detectando en las escuelas y colegios, y que están llevando a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente aterradoras. El bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros. ¿Cómo saber si tu hijo es víctima de un acoso o un acosador?

Conoce los tipos de acoso escolar o bullying

La persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre callada en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hace sentir dolor, angustia y miedo, hasta tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.

El hostigamiento y el maltrato verbal o físico entre escolares es bullying. Es un acoso sistemático, que se produce reiteradamente en el tiempo, por parte de uno o varios acosadores a una o varias víctimas. La definición de Dan Olweus que dice que ‘un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes’, es la más aceptada.

Los expertos señalan que el bullying o intimidación implica tres componentes clave:

  1. Un desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima. Este desequilibrio puede ser real o sólo percibido por la víctima.
  2. La agresión se lleva a cabo por un acosador o un grupo que intentan dañar a la víctima de un modo intencionado.
  3. Existe un comportamiento agresivo hacia una misma víctima, que se produce de forma reiterada.

Tipos de acoso escolar

Con frecuencia aparecen varios tipos de forma simultánea:

– Físico
Consiste en la agresión directa a base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos.

– Verbal
Es el más habitual. Sólo deja huella en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente…

– Psicológico
Se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer…

– Social
Consiste en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase.

Bullying en los colegios

En España, se estima que un 1,6 por ciento de los niños y jóvenes estudiantes sufren por este fenómeno de manera constante y que un 5,7 por ciento lo vive esporádicamente.

Los datos se repiten alrededor del mundo, el acoso escolar afecta a niños de todas las condiciones sociales, está presente en colegios públicos y privados, en ciudades grandes y en pueblos más pequeños.

Guía completa sobre el acoso escolar o bullying

Los niños que hacen bullying. Buscamos las causas del acoso escolar, qué hay detrás de los niños que hacen bullying. Enumeramos hasta 6 posibles causas de acoso o de por qué un niño puede llegar a ejercer la violencia y el acoso contra otro y qué pueden hacer los padres para ayudar a su hijo acosador. Cinco pasos para actuar ante el hijo acosador.

Claves para actuar contra el acoso escolar. El acoso escolar se produce cuando uno o varios niños agreden, insultan, humillan o ignoran a otro. La víctima suele padecer el sufrimiento en silencio por lo que es importante que los padres estemos atentos a las señales o signos de un posible caso de bullying. En Guiainfantil.com hemos seleccionado los mejores consejos de los expertos para que podamos ayudar a detectar y actuar contra el bullying.

Errores de los padres frente al acoso escolar. Los errores que cometen los padres al tratar un caso de acoso o bullying. Muchas veces los padres cometemos errores y algunos pueden ser muy graves. Te decimos lo que no debes hacer si tu hijo se queja de acoso en el colegio. Algunos padres tienden a restar importancia al acoso escolar.

Las 10 dudas de los padres sobre el bullying. La psicóloga María José Ruiz responde a todas nuestras dudas sobre acoso escolar o bullying. ¿Cómo es el perfil de niño acosado? ¿Qué perfil tiene el niño acosador? ¿Qué pueden hacer los padres en caso de bullying, tanto si su hijo es el acosado o el acosador? Todo sobre el bullying entre niños.

El bullying entre hermanos. Cómo frenar un caso de bullying o acoso entre hermanos. 6 pasos para detener el acoso familiar entre hermanos. Cómo deben reaccionar los padres ante el bullying entre hermanos. En cuanto se descubre que algo raro pasa, es necesario tomar medidas para tener el bullying entre hermanos lo antes posible.

Cómo combatir el acoso escolar o bullying. El acoso escolar es duro, cruel y muy peligro. Acaba con la autoestima y con la ilusión de nuestros hijos. ¿Existe alguna forma de terminar con él? ¿De erradicarlo? En Finlandia se experimenta con éxito con un programa contra el acoso escolar. Tomemos nota.

Cómo saber si tu hijo sufre bullying. Te damos hasta 10 señales para detectar bullying mediante la comunicación no verbal en niños. Detectar un caso de bullying a tiempo es esencial para liberar al niño acosado de una tortura que va acabando con toda su ilusión y autoestima poco a poco. La importancia de la comunicación no verbal en un caso de bullying.

El bullying silencioso a través de la exclusión social del niño. El bullying silencioso es cuando un niño usa la exclusión social como acoso. Es un tipo de acoso que busca aislar a un niño y pone de común acuerdo a otros compañeros o niños para que la víctima se sienta sola y marginada. Es un tipo de bullying muy cruel y dañino que a menudo pasa desapercibido ante los ojos de los adultos.

Cuento infantil sobre el bullying: El chivato de la clase. ¿Cómo explicar a los niños cuál es la diferencia entre ser un chivato y cuándo sí hay que contar a un adulto lo que le está sucediendo a un niño? Con este cuento infantil sobre el acoso y el bullying: El chivato de la clase, podremos aclarar las diferencias al niño y que entienda cuándo ha de avisar si un niño está sufriendo acoso sin miedo a ser catalogado como un chivato.

Vídeos educativos contra el acoso escolar. Te ofrecemos una lista de vídeos educativos para comprender mejor que es el acoso escolar y puedas evitar que tus hijos sean acosadores o acosados. Conoce las causas, consecuencias, cómo identificar si un niño sufre acoso y cuál es el papel de los educadores y de los padres.

Casos y tragedias de bullying

‘Libre, libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies.’ Estas fueron algunas de las últimas palabras que dejó escritas Jokin Zeberio, de 14 años, antes de suicidarse, tirándose al vacío con su bicicleta, desde lo alto de la muralla de Hondarribia, España, en septiembre de 2004. Jokin venía sufriendo el acoso de sus colegas desde hacía años. Las continuas amenazas, humillaciones, insultos, golpes, palizas, le hicieron sufrir y lo llevaron a la muerte. El hecho hizo sonar la alarma social, política y educativa. Pero, lamentablemente, no frenaron el fenómeno. Los casos de bullying afloran y cada día nos percatamos de que no son recientes ni raros.

Acoso Escolar

Acoso escolar homofóbico

El acoso escolar homofóbico o gay bashing se refiere a cualquier clase de daños hacia las personas, tanto, psicológico, físico y moral por tener o aparentar tener una orientación sexual diferente. Obstáculos y aislaciones definen la violencia escolar.

Prevención

Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar. La prevención se puede realizar en distintos niveles. Una prevención primaria sería responsabilidad de los padres (apuesta por una educación democrática y no autoritaria), de la sociedad en conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos). Una prevención secundaria sería las medidas concretas sobre la población de riesgo, esto es, los adolescentes (fundamentalmente, promover un cambio de mentalidad respecto a la necesidad de denuncia de los casos de acoso escolar aunque no sean víctimas de ellos), y sobre la población directamente vinculada a esta, el profesorado (en forma de formación en habilidades adecuadas para la prevención y resolución de conflictos escolares). Por último, una prevención terciaria serían las medidas de ayuda a los protagonistas de los casos de acoso escolar. La ayuda se puede agrupar en información para padres, profesores y alumnos.

Acoso escolar o bullying: qué es

El acoso escolar o bullying es un hecho cada vez más frecuente en los centros de enseñanza y se produce cuando un niño o adolescente es agredido física y psíquicamente de manera reiterada y continuada por un alumno o un grupo de alumnos. Agresión, intimidación, aislamiento, amenazas, insultos, burlas y otras actitudes similares son diferentes expresiones del acoso escolar que sufren fundamentalmente niños de entre 6 y 17 años, pero que tiene un componente de violencia significativo entre los 11 y los 15.

acoso escolar

  • Físico: se centra en agresiones físicas a la víctima (empujones, patadas, agresiones con objetos, etc.), y es más frecuente en la enseñanza primaria que en la secundaria.
  • Verbal: es el tipo de acoso más habitual y se basa en los insultos y el menosprecio de la víctima en público intentando ridiculizarla en todo momento.
  • Psicológico: trata de generar el miedo en la víctima, en la que causa una pérdida muy significativa de la autoestima.
  • Social: el objetivo final es aislar completamente a la víctima del resto de sus compañeros, logrando su exclusión total de las actividades compartidas dentro del colegio.

Consecuencias del acoso escolar

El fenómeno de acoso escolar no sólo acarrea consecuencias para la víctima, sino también para el o los agresores e incluso para los que presencian el acoso:

Víctima:

  • Fracaso y dificultades escolares.
  • Alto nivel de ansiedad.
  • Fobia escolar.
  • Déficit de autoestima.
  • Cuadros depresivos.
  • Intentos de suicidio.
  • Baja expectativa de logro.
  • Se sume en una actitud de indefensión continua al sentirse incapaz de controlar por sí sólo las situaciones de acoso.

Agresor:

  • La realización del acoso le permite aprender formas insanas para lograr sus objetivos.
  • Este aprendizaje le sitúa en una posición de alto riesgo de desarrollar conductas delictivas.
  • El acoso le proporciona reconocimiento dentro del grupo y afianza su liderazgo, aunque éste se sitúa en los límites propios de una banda juvenil.
  • Es muy probable que el éxito de sus acciones le lleve a generalizar su conducta a otros ámbitos de su vida, como la familia, el trabajo, la pareja; pudiéndole llevar a adquirir el perfil de un maltratador en potencia.

Pero el acoso escolar puede tener también consecuencias negativas para aquellos compañeros que lo presencian sin hacer nada para evitarlo (espectadores pasivos), ya que desarrollan una falta de sensibilidad ante situaciones injustas y desarrollan una actitud de tolerancia e incapacidad de respuesta hacia la violencia.

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BULLYING
o ACOSO ESCOLAR

1 de cada 10 niños sufre acoso escolar o bullying

“Empezaron a preguntar a la gente en clase para ver quién había sido. Como nadie decía nada nos amenazaron con castigar a toda la clase y empezaron a sacar a gente para hablar uno por uno con ellos, hasta que al final expulsaron a una chica. Entonces fue cuando noté que algo cambiaba y toda la clase me hizo el vacío, incluso mis amigas.”

Solo en 2017, fueron detectados 117 casos como el de Marina en la Comunidad de Madrid. Los niños y niñas que se enfrentan a distintos tipos de violencia en el colegio pueden enfrentar daños físicos o psicológicos durante el resto de sus vidas. Según nuestro informe Yo a eso no juego, 6 de cada 10 alumnos o alumnas han sufrido insultos durante el último mes.

Por eso, con la petición Rompo en Silencio pedimos mecanismos de denuncia en los centros educativos que permitan romper esta espiral lo antes posible para los niños y niñas que sufren acoso escolar o bullying a diario.

BULLYING O ACOSO ESCOLAR: SAVE THE CHILDREN pide 50.000 firmas para romper el silencio

Con esta petición de firmas, desde Save the Children instamos al Gobierno de la Comunidad de Madrid a concentrar sus esfuerzos en 3 puntos que favorezcan romper la espiral de violencia contra los niños y niñas en el colegio:

  1. Establecer mecanismos de denuncia y petición de ayuda de fácil acceso e identificados claramente en el centro.
  2. Fomentar el empoderamiento de los niños y niñas para que se sientan responsables en la lucha contra el acoso escolar.
  3. Educar en la asertividad, la empatía, el pensamiento crítico y la evaluación de las consecuencias de los comportamientos.

Trabajamos en la prevención de situaciones de acoso escolar o bullying en las escuelas, teniendo en cuenta a los niños y las niñas, al centro educativo, a las familias y a las administraciones. Ofrecemos talleres y cursos sobre bullying o acoso escolar dirigidos a padres y a niños, para que estén preparados frente a estas situaciones y para que se generen espacios de diálogo en los que los niños puedan compartir sus vivencias e incidimos sobre las administraciones regionales para que se instauren protocolos de actuación en los centros educativos.

  • Este trabajo es muy significativo, no para justificar su actuación, pero si partimos de un entendimiento del contexto completo que vive, podemos influir de manera profunda en él y contribuir así además de ponerle un alto a la violencia a que este niño o adolescente se reencuentre con él mismo, con su esencia, tome consciencia de sus actos, asuma la responsabilidad y retome el camino.
  • Paralelamente involucrar a los papás en este proceso y si es necesario propiciar que ellos también revisen aquellos aspectos en los que pueden contribuir para que esto deje de suceder (situaciones personales, de pareja, límites con su hijo, presencia, cercanía, comunicación, etc.).
  • Poner límites claros respecto a su conducta de manera firme y amorosa, tener un plan de seguimiento y supervisión, el cual debe ser constante, para que se pueda poner pequeñas metas y cuando se vayan logrando, se deben ir reconociendo.
  • Propiciar que el daño se repare, que asuma las consecuencias de sus actos y que con su actitud vaya demostrando este cambio, el cual se debe ir reflejando en sus actitudes con él mismo, con la víctima, con los docentes y con sus demás compañeros.
  • Desarrollar la capacidad de empatía, trabajar con la re-sensibilización para que pueda dimensionar el daño en la víctima y actúe en consecuencia.
  • Trabajar con la tolerancia a las diferencias, el manejo de la frustración, del enojo y demás emociones que sea necesario.
  • Inculcar la solidaridad, el trabajo colaborativo, en equipo, buscar que se reincorpore al grupo desde un rol diferente, que se quite la etiqueta (de agresor, acosador o buleador) y vaya integrándose de una forma más adecuada.
  • Trabajar con sus verdaderos sentimientos y creencias, en el fondo es posible que no se sienta cómodo con esto que hace y a partir de aquí propiciar que puede re-significarlo y darle un sentido diferente.
  • Algunas recomendaciones para trabajar con el niño/adolescente que es víctima:

    1. Es importante no pasar por alto las señales de alarma, normalmente un niño que está sufriendo violencia tiene cambios en su conducta, en sus emociones, en su actitud y en su manera de pensar, un docente comprometido lo va a detectar y ahí es importante intervenir, que él sepa que ya se conoce la situación, que ya se dieron cuenta, que se va a intervenir, que están ahí para ayudarlo y que todo se va a hacer en conjunto con él, tener el canal de comunicación abierto, para que se sienta respaldado y contenido.
    2. El niño/adolescente debe tener claro que debe denunciar, expresarse y pedir ayuda cuando lo amenacen o agredan, que le debe decir al maestro sobre cualquier agresión o episodio de acoso que sufra, obviamente necesita tener la certeza de que se intervendrá para no generar en él mayor miedo o ansiedad.
    3. Revisar su momento de vida y su historia, porque muchas veces puede existir una situación emocional, familiar o conductual que influya en que esté siendo la víctima. En algunos casos la sobreprotección favorece que lo ven como “blanco fácil” o “alguna condición específica”, lo cual no justifica la violencia, pero sí permite apoyarlo para poder romper este círculo lo más pronto posible.
    4. Aunque la víctima no es culpable, a veces carece de algunas habilidades sociales y en ocasiones es necesario brindarle un entrenamiento para que desarrolle las habilidades de autorregulación, afrontamiento y asertividad que se requieren para manejar mejor este tipo de situaciones.
    5. Reforzar temas de gran trascendencia en su vida como autoestima, dignidad, igualdad, derechos, valores, sentimiento de merecer, los cuales le permitirán reforzar su autoconcepto, que posiblemente se vea afectado por este tipo de situaciones.
    6. No perder de vista la dinámica del grupo y buscar que siga participando, involucrarlo, que se sienta parte del colectivo, poniendo mucha atención a la respuesta que están teniendo sus compañeros e interviniendo y conteniendo cada vez que sea necesario.

    En esta propuesta para ponerle un alto a la violencia, se le dará mucha fuerza y empuje al trabajo con los observadores y con el resto del grupo, porque ellos pueden evitar que la violencia aumente, pueden contener a la víctima y si se fortalecen como grupo tener el impulso necesario para frenarlo; de manera idónea y así debe ser, respaldados, apoyados e inspirados por un docente comprometido con esto.

    Por esto es necesario dotar a los observadores de herramientas y habilidades que los lleven a tomar consciencia de que ellos pueden ser los que frenen las situaciones de violencia en las primeras etapas y así evitar que pase a niveles más graves.

    Es importante hacer un análisis previo de la dinámica de los observadores, porque dentro de esta dinámica existen distintos matices, roles, etc., entre más se conozca esto, mejor se podrá planear la estrategia de intervención y se podrá fortalecer mejor al grupo para que pueda ponerle un alto a la violencia.

    De manera general podemos mencionar los siguientes roles en los observadores:

    • El observador que sufre ante lo que está pasando, pero no se atreve a denunciar por miedo o por la sensación de amenaza que se respira en el ambiente.
    • El observador indiferente que sabe lo que pasa, lo observa pero su postura es “como si no pasara nada”, “como si no le importara y fuera ajeno a él”.
    • El observador que anima, aplaude, impulsa, se ríe, festeja lo que están haciendo los agresores con la víctima.
    • El observador que participa haciendo también comentarios o burlándose de la víctima, es decir toma un rol más activo.
    • Es esperanzador saber que casi siempre existen observadores que dejan de serlo y se vuelven esos “héroes” que denuncian, se acercan a la víctima e influyen de manera inteligente en los demás para que esto deje de suceder.

    Los observadores han de entender que es el parámetro ético compartido por todos ellos, la consciencia de grupo y el pensamiento sistémico, lo que los ha de unir y ahí reside precisamente su fuerza para ponerle un alto a la violencia, porque si no los une este parámetro se van desensibilizando ante el sufrimiento del otro.

    Algunas recomendaciones para trabajar con los observadores:

    • Empatizar con ellos, que enfrentar el acoso puede dar miedo, ya que se piensa que si se ayuda al acosado, se pueden convertir ellos en el siguiente objetivo, pero que esta no es una razón válida para permitir esto y que si se unen como grupo su fuerza va a ser mucho mayor.
    • El silencio es aprobar el acoso, por lo tanto es necesario explicar la diferencia entre “denuncia” y “chisme”, reforzando aquí la valentía, la fortaleza y la integridad de quien levanta la mano y le pone un alto a la violencia.
    • Que se acerquen a la persona que acosan –evitar que esté sola–, que le expresen que no les parece bien lo que ha pasado, que lo sienten, que no es su culpa, que no es justo y que no merece esto que le está pasando.
    • Que en los equipos de trabajo el niño/adolescente que sufre la violencia se integre, se sienta parte del grupo, lo animen a participar.
    • Que le digan que hable con su familia, con el profesor o con la autoridad a la que le tenga más confianza. Ofrezcan acompañarle, que la denuncia es indispensable para que esto deje de suceder.
    • Trabajar con que no se rían de las “gracias” de los que se meten con otros, porque esto les da fuerza a los agresores, que expresen que no les gusta lo que ocurre, que no es divertido y así poco a poco que el grupo vaya teniendo el mismo código para que se fortalezca este lazo de desagrado, descuerdo e inconformidad ante lo que sucede.
    • Redactar entre todos, en grupo, un código de respeto entre compañeros, esto refuerza que el grupo no está de acuerdo con lo que está pasando.
    • Hablar como grupo y que se unan para contribuir a que la escuela sea un lugar seguro para todos y para todas. Que tomen conciencia que no es justo acosar y que ellos pueden hacer la diferencia, ya que la mayoría piensa así, por lo tanto necesitan unir voces y confiar los unos en los otros.
    • En todas estas recomendaciones la presencia del docente hará la diferencia con su madurez, inteligencia y compromiso podrá ser ese motor que despierte en el grupo este camino para frenar la violencia.

    Para terminar esta propuesta es importante mencionar el papel de la institución educativa, ya que lamentablemente en algunos libros se menciona el triángulo del bullying donde los involucrados son tres: el niño que acosa, el niño que sufre la violencia y el que la observa… es un tema muy complejo donde padres de familia y docentes pueden estar influyendo en que esto continúe o no, no se les puede dejar el tema a ellos solos, corresponde a la sociedad completa contribuir y crear los mecanismos para prevenir e intervenir de manera adecuada, ¿qué se puede hacer?

    Algunas recomendaciones para las instituciones educativas:

    • Contar con una metodología de trabajo a nivel preventivo, un programa continuo donde se refuerce la verdadera comunidad de aprendizaje, los valores, la integración, la ayuda mutua, el bien común y el pensamiento sistémico.
    • Contar con una metodología de trabajo a nivel intervención como institución educativa y si es necesario con algún programa específico que lo refuerce, para que quede claro el enfoque de trabajo que se tiene de manera general y con cada uno de los involucrados.
    • Intervenir en las primeras etapas y darle seguimiento a los casos, poner plazos, asignar tareas, informar resultados, cerrar el caso.
    • Que ante una situación de violencia se lleven a cabo acciones contundentes, firmes y evidentes, en un contexto de amor y cuidado a todos los involucrados.
    • Que se note que está terminantemente prohibido, que no se da cabida a este tipo de situaciones, que existan campañas permanentes al respecto.
    • Trabajar con la reparación del daño, no con soluciones simplistas, sino que exista un verdadero cambio de actitud y conducta en los involucrados.
    • Brindar un trato especializado al acosador, a la víctima, a los observadores, al grupo y a los padres de familia si así se requiere.
    • No pasar por alto señales de alerta, tener ese sensor alerta que permita detectar aquellos brotes o comentarios que se escuchan para intervenir puntualmente.
    • Crear una cultura de frenar las cosas a tiempo y si esto implica por un momento detener lo académico para atender este tipo de situaciones, se debe hacer para evitar que se agrave.

    Con estas herramientas la comunidad educativa puede ir creando las condiciones adecuadas para que prevalezca un ambiente de paz donde se le ponga un alto a la violencia dándole prioridad al enfoque preventivo.

    Es importante promover en todos los miembros de la escuela este compromiso y meta común para ser verdaderos promotores de la paz, el Dalai Lama le regala a la humanidad una frase con la que se termina esta propuesta a través de la cual queda abierta la invitación a una reflexión personal: “nunca podremos conseguir la paz mundial si descuidamos nuestro mundo interior y no hacemos la paz dentro de nosotros mismos. La paz mundial debe desarrollarse desde nuestra propia paz interna”.

    Referencias

    Calvo, A. y Ballester, F. (2007). Acoso escolar: procedimientos de intervención. Madrid: EOS.

    Castro, A. (2007). Violencia silenciosa en la escuela. Argentina: Bonum.

    Cobo, P. y Tello, R. (2008). Bullying en México. México: Lectorum.

    Díaz-Barriga, F. y Hernández, G. (2010). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. México: McGraw-Hill.

    Adjuntos:

    01 No al acoso escolar – AOsorio.pdf 821 kB

    Cada vez son más los casos de acoso que salen a luz, en la mayoría de los cuales las víctimas han sido el blanco de una serie de conductas y comportamientos vejatorios llevados a cabo por otra persona conocida como agresor o acosador.

    Pero es acoso puede tomar muchas formas y darse en una gran variedad de contextos. Por lo que a lo largo de este artículo hablaremos de los diferentes tipos de acoso, así como de las principales motivaciones de los acosadores y de las consecuencias para la o las víctimas.

    • Artículo relacionado: «Los 11 tipos de violencia (y las distintas clases de agresión)»

    ¿Qué es el acoso?

    Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su última versión, el concepto “acoso” hace referencia, entre otras a cosas, a la acción de “perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona”, así como también al acto de “apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos”.

    De estas acepciones podemos considerar al acoso como una conducta de naturaleza ofensiva y perturbadora en la que la persona acosada experimenta sentimientos de angustia y malestar.

    Para que una conducta sea considerada como acoso debe comportar un desequilibrio de poder entre las personas involucradas. Es decir, entre acosador y acosado. Además, estos comportamientos deben de repetirse a lo largo del tiempo, llegando a desencadenar graves consecuencias en el acosado, tanto físicas como psicológicas.

    Por lo tanto, las dos características principales que debemos tener en cuenta a la hora de juzgar una conducta como acoso son:

    • Repetición: las conductas llevadas a cabo por el acosador deben de haber sido llevadas a cabo más de una vez o pueden ser susceptibles de ocurrir más veces.
    • Desequilibrio: la persona acosadora utiliza su poder (físico, psicológico, social, etc.) para ejercer un control o perpetrar una serie de conductas perjudiciales a la persona acosada.

    Los 7 tipos de acoso

    Existen diferentes tipos de comportamientos que pueden ser consideradas como acoso y que están legalmente contempladas como tal. Estos tipos de acoso son los siguientes.

    1. Acoso escolar o bullying

    Uno de los tipos de acoso más conocido y que más se está dando en los últimos años es el acoso escolar. Este puede ser también conocido como hostigamiento escolar o maltrato escolar.

    El acoso escolar consiste en cualquier tipo de maltrato o agresión psicológica, verbal o física llevada a cabo dentro del ámbito escolar, aunque no necesariamente dentro de las aulas. Es decir, para que sea considerado como bullying, debe existir una relación que implique que ambos menores comparten el espacio escolar.

    Este tipo de maltrato escolar se distingue porque el acosador intimida de manera reiterada a la víctima, lo cual implica un abuso de poder en tanto en cuanto es llevada a cabo por un agresor o un grupo más fuerte (aunque esta fortaleza sea tan solo percibida por la víctima).

    Las consecuencias de este maltrato pueden ser tanto físicas como psicológicas. Dentro de las cuales se incluyen:

    • Temor de asistir a la escuela.
    • Ansiedad y nerviosismo.
    • Depresión.
    • Aislamiento.
    • Suicidio.

    Las personas que más riesgo corren de sufrir acoso escolar suelen ser o bien menores con algún tipo de diversidad funcional, o bien aquellos que son percibidos como diferentes por el resto.

    2. Acoso laboral o mobbing

    El acoso laboral o mobbing consiste en una forma de maltrato que se da dentro del espacio de trabajo.

    Este acoso, que puede ser llevado a cabo por una o más personas, se produce especialmente a nivel psicológico a través de conductas como mofas, amenazas, propagación de falsos rumores, desaires o apartando a la víctima del resto del grupo.

    A pesar de lo comentado anteriormente, existe la posibilidad de que el acoso acabe por incurrir en conductas violentas, considerándose así un caso de mobbing con agresión.

    Como consecuencia, el ámbito laboral se convierte en una potente fuente de estrés que puede llegar a convertirse en crónico e incluso a desencadenar un trastorno de estrés post-traumático (TEPT).

    • Artículo relacionado: «Los 6 tipos de mobbing o acoso laboral»

    3. Acoso psicológico

    También conocido como acoso moral, este tipo de acoso consiste en conductas vejatorias y que atentan contra la dignidad e integridad moral de la persona con la finalidad de desequilibrarla psicológicamente.

    En la mayoría de ocasiones los comportamientos pueden llegar a ser tan sutiles que ni tan solo la víctima es consciente de ellas. El acosador ejerce una influencia negativa en la víctima mediante mentiras, palabras o difamaciones, así como mediante la deformación de la realidad.

    Inicialmente, el acoso genera una sensación de inestabilidad en la víctima la cual acaba por perder la confianza tanto en ella misma como en los demás, generando una sensación de indefensión y ansiedad que puede derivar en depresión y suicidio.

    • Quizás te interese: «Gaslighting: el abuso emocional más sutil»

    4. Acoso sexual

    Por acoso sexual se entienden todo aquel tipo de conductas intimidantes o coercitivas de naturaleza sexual.

    Este tipo de agresiones pueden ser físicas, verbales o no-verbales e incluyen:

    • Actos de violencia física, tocamientos o acercamientos no deseados por la víctima.
    • Comentarios o apelaciones al aspecto físico o vida privada de la víctima, así como supuestos cumplidos o piropos.
    • Gestos de naturaleza sexual y silbidos.

    Todas estas conductas pueden tener distintos de grados. Desde conductas levemente molestas para la persona acosada, hasta abusos graves con la finalidad de derivar en un posible acto sexual.

    5. Acoso físico o stalking

    En quinto lugar se encuentra el acoso físico que consiste en perseguir de manera constante e invasiva a la víctima con la finalidad de establecer un contacto contra la voluntad de esta.

    El orígen de este tipo de acoso suele radicar en algún tipo de obsesión que el acosador desarrolla hacia la otra persona, llevando a cabo conductas como:

    • Espiar a la víctima.
    • Perseguirla.
    • Realizar llamadas telefónicas o intentos de contactar con ella.
    • Amenazarla.
    • Conductas violentas hacia la persona acosada.

    6. Ciberacoso o ciberstalking

    También conocido como acoso virtual o cibernético, es el más contemporáneo de todos los tipos de acoso. En él, la persona o grupo acosador se sirve de medios de comunicación digitales o redes sociales para perpetrar una serie de ofensivas personales, propagación de información confidencial o falsos rumores.

    La motivación principal de un ciberacosador es la de causar malestar y angustia psicológica y emocional en la víctima.

    • Artículo relacionado: «Ciberbullying: analizando las características del acoso virtual»

    7. Acoso inmobiliario

    Finalmente, uno de los tipos menos conocidos de acoso es el acoso inmobiliario. En este caso, son aquellas conductas llevadas a cabo por los propietarios de una vivienda o inmueble con la finalidad de que los inquilinos abandonen el domicilio o rescindan el contrato de alquiler en contra de su voluntad.

    Estas conductas pueden ir desde el corte de los suministros de agua, luz o gas; hasta la negativa a efectuar reparaciones de la vivienda o provocar deterioros intencionados en esta.

    Conocer los tipos de bullying escolar más comunes sufridos por los niños y adolescentes es extremadamente importante para aprender a prevenirlos y hacer que los jóvenes tengan una buena calidad de vida.

    El acoso escolar se puede manifestar de muchas formas diferentes entre el grupo de iguales. Desde patadas, empujones, amenazas hasta rumores y notas hirientes con el objetivo de convencer a los demás para que no se relacionen con él o ella.

    Siempre estamos hablando de que un menor ha sido víctima de bullying por parte de sus compañeros en el centro educativo al que acude. Pero, ¿cuántos tipos hay y en qué consiste cada uno? A continuación vamos a explicar las diferentes formas en las que se puede manifestar el bullying hacía un menor.

    ¿Qué tipos de acoso escolar o bullying hay?

    1- Exclusión social

    Se entiende que alguien es excluido socialmente por parte de su grupo de “amigos” cuando no se le permite pertenecer a él de forma intencionada. Algunas formas de exclusión social son:

    Excluirlo o alejarlo de las actividades que se están realizando

    Hablamos de que se está aislando a un compañero cuando se le ignora por parte del grupo intencionadamente.

    Un ejemplo puede ser cuando están jugando al voleibol y nadie le tira la pelota por más que la pide, e incluso lo dejan en una parte del campo solo mientras los demás juegan.

    No dejarlo participar

    Puede ser un desencadenante del anterior, ya que el grupo intentará por todos los medios ignorarlo y que no participe porque no lo consideran como válido.

    Discriminarlo por su situación económica, intelectual, emocional y/o racial

    En muchas ocasiones he visto en los centros cómo se ignoraba al chico que iba peor vestido o a aquel que no tenía todo el material.

    2- Agresión verbal

    Entendemos por agresión de tipo verbal, todo aquel daño que los agresores y sus ayudantes son capaces de hacer a la víctima con ayuda de la palabra. Algunos ejemplos son:

    Sobrenombres, motes o apodos degradantes

    Todos hemos tenido algún compañero de clase que ha estado más gordito de lo habitual y por ese hecho le han apodado o insultado. “Foca”, “zampabollos”, “michelin” son algunos ejemplos de ello.

    Insultos tanto a ellos como a sus familiares

    Siguiendo este ejemplo, la agresión verbal se estaría dando cuando además de insultarlo a él también lo hacemos a su familia. “Pues tu padre seguro que se come una ballena todos los días, es otro gordo como tú”, “se tiende en la cama y la hunde”.

    Reciben ofensas debido a sus características

    Estas ofensas como hemos señalado anteriormente, pueden estar basadas en sus características físicas, en su rendimiento escolar o incluso en su forma de actuar.

    Un claro ejemplo, sería llamar a un compañero “cuatro ojos” o «gafotas» por el hecho de utilizar gafas. Otro ejemplo podría ser, cuando se etiqueta a alguien como “empollón” por su rendimiento.

    Rumores y/o mentiras

    Este es uno de los más comunes actualmente, algunos agresores se suelen inventar historias o etiquetar a la víctima como homosexual con el fin de comenzar su maltrato psicológico.

    3- Agresión física indirecta

    Se entiende por agresión física indirecta, aquellas acciones que los agresores realizan de forma manual, que puede afectar a la vida de la víctima sin que exista un contacto físico con ésta. Podemos clasificarla en:

    • Quitarle el dinero para el bocadillo o el propio bocadillo, son algunas agresiones físicas indirectas que se suelen dar en el recreo.
    • Deterioro o destrucción de sus pertenencias. Romperle la ropa o los materiales escolares entrarían en este tipo. Sin embargo, actualmente también podemos hablar de hechos como tirar el móvil por la ventana o pisarlo hasta destruirlo.
    • Tanto los robos como el deterioro o destrucción de sus pertenencias desencadenan las posibles provocaciones de los agresores hacía la víctima, debido a que ésta exigirá explicaciones y que la dejen en paz. Algunos ejemplos pueden ser: ¡venga pégame si tan valiente eres!, ¡yo no he hecho nada, ve y se lo dices a tu padre si eres capaz!.
    • Notas anónimas. También podemos incluir los mensajes anónimos amenazantes de tipo insultante o dibujos y retratos de la víctima en forma de broma de mal gusto.

    4- Agresión física directa

    Entendemos por agresión física todas aquellas acciones que impliquen hacer daño a la otra persona a través del contacto cuerpo a cuerpo. Pueden ser:

    • Empujones, golpes, zancadillas, collejas, paseíllos… Se pueden dar en todo el entorno escolar y el agresor lo hace normalmente con ayuda de sus amigos.
    • También entrarían las novatadas o ceremonias. En algunos grupos, si quieres que te acepten tienes que pasar un tipo de novatada o ceremonia. Todas estas prácticas se consideran de agresión física directa.

    5- Amenazas

    Se entiende por amenaza al anuncio de algún mal o acción negativa contra una persona. Existen diferentes formas de amenazar:

    Amenazas contra la familia o a ellos mismos

    Estas situaciones suelen ser algo normal dentro del acoso escolar contra las víctimas. E incluso a otras personas de su alrededor con la intención de impedir que den algún dato de lo que sucede a un adulto. Un ejemplo puede ser: “como le digas algo al profesor, te mato”.

    Por crear miedo

    También es posible que amenacen simplemente por crear miedo a su víctima con el fin de que les obedezcan. Como por ejemplo: “Si pasas por aquí, te pienso pegar”.

    Para realizar chantaje

    Gracias a este sistema los agresores pueden hacer que la víctima haga lo que ellos quieren en todo momento, estos chantajes pueden ser de tipo: “si no me das tu bocadillo, te espero al salir del colegio”.

    6- Acoso sexual

    Se entiende como acoso sexual a aquellas actividades dirigidas a solicitar favores de tipo sexual a otra persona en contra de su consentimiento.

    Pueden ir desde agresiones de tipo verbal hasta toques o agresiones físicas y violaciones. Normalmente este tipo de acoso se suele dar más en chicas que en chicos cuando el agresor es de tipo masculino.

    7- Ciberbullying o ciberacoso

    Con la llegada de las nuevas tecnologías también nos podemos encontrar casos de ciberacoso en los centros escolares. Este tipo se puede considerar uno de los más dañinos a nivel psicológico debido al gran alcance que puede llegar a tener.

    Pueden utilizar todo tipo de aparatos como tablets, ordenadores, páginas web y blogs, juegos online… Los mensajes que pueden transmitir se realizan con el objetivo de humillar a la persona, por lo que pueden colgar fotografías manipuladas, publicar mensajes malsonantes…

    Estos abusos pueden variar según el sexo de la víctima. Si es un chico, lo más frecuente será que el acoso consista en insultos, motes, exclusión de las actividades y que hablen de el mal a sus espaldas, le escondan sus cosas, le peguen (esto ocurre con más frecuencia en primero de secundaria) y en mucha menor medida lo amenazarán.

    Si la víctima es una chica es más probable que hablen mal a sus espaldas y que la ignoren. En el peor de los casos puede ser víctima de acoso sexual.

    ¿Qué personas participan en el acoso escolar?

    En un caso de acoso escolar participan diferentes tipos de personas como:

    Víctimas

    Se caracterizan porque manifiestan un alto grado de ansiedad y por lo general son inseguros, precavidos, sensibles y tranquilos. Normalmente tienen una baja autoestima y una imagen negativa de sí mismos.

    Suelen verse como fracasados y se sienten inferiores, avergonzados y poco atractivos. Es frecuente que sean más pequeños y más débiles físicamente que sus compañeros. Por lo general, desarrollan actitudes de miedo al colegio considerándolo un lugar poco seguro y del que extraen infelicidades.

    Agresores

    Tienen una actitud más permisiva hacia la violencia o el uso de medios violentos para dominar a otros. Tienen un fuerte deseo de poder y dominación. Sienten poca o nula empatía por las víctimas.

    Si son varones tienen más probabilidad de ser más fuertes que otros niños en general o que sus víctimas, no solo físicas sino también socialmente o en su rendimiento escolar.

    Parecen disfrutar cuando tienen el “control” y subyugan a otros. Desean tener influencia social y prestigio. Cuando lo consiguen, resulta premiada su actitud intimidatoria, lo mismo que cuando obtienen coercitivamente bienes materiales de sus víctimas.

    Los escolares que se convierten en agresores tienen también más comportamientos desafiantes y de rebeldía con los adultos y tienden a contradecir las normas escolares.

    Pueden dividirse entre:

    • Compinches. Amigos íntimos y ayudantes del agresor que realizarán todo lo que éste les pida. Normalmente suelen ser dos o tres.
    • Reforzadores. Estos alumnos acosan de forma indirecta, ya que consienten el acto y en muchas ocasiones lo aprueban y refuerzan para que suceda.
    • Espectadores. Estos compañeros no quieren saber nada del acoso escolar que se está dando en su clase. También suelen ser compañeros de clase que por miedo al agresor y a ser etiquetado como el chivato, prefieren salvaguardar su integridad física.
    • Defensores. Pueden llegar a apoyar a la víctima del acoso. Son los amigos que tiene la víctima y que en muchas ocasiones, la ayudan a enfrentarse a su acosador.

    ¿Por qué hay agresores en los centros educativos?

    Parece ser, según mi experiencia, que todos los agresores tienen algo en común que les hace seguir un mismo patrón de conducta y comportamiento:

    • En primer lugar, la actitud que presentan los familiares hacia el menor. Normalmente, suele ser una actitud no muy positiva en la que el poco afecto y dedicación son protagonistas. Por ello, el niño buscará llamar la atención y lo hará a través de la violencia.
    • Un segundo factor es el tipo de educación que se le da en casa. Ésta será muy permisiva, no fijando límites ni rigiendo su comportamiento por normas y reglas en el hogar.
    • Un tercer factor, será el tipo de castigo que se utilice dentro del seno familiar. En estos casos suele ser de tipo físico y violento, lo que aumentará el grado de agresividad del niño.
    • Finalmente, el temperamento del niño/a también lo puede predisponer a este tipo de conducta.

    Estos cuatro factores son lo que yo he podido ver y entender como causantes de la actitud agresiva de estos niños. Está claro que la actitud que tengan los padres hacia su hijo es determinante para el posterior bienestar y desarrollo físico y mental del niño, así como crecer en un entorno marcado por normas y reglas.

    ¿Qué consecuencias tiene para todos sus participantes?

    El bullying puede tener consecuencias negativas para todos sus participantes:

    Víctima

    Desde mi punto de vista la víctima es quien más sufre. Su personalidad, así como su socialización y su salud mental pueden verse afectadas de forma negativa por el acoso escolar. Por otro lado, algunas personas incluso caen en depresión o llegan a desarrollar fobia escolar. También hemos visto casos de intento de suicidio y depresión.

    Los agresores también se pueden considerar víctimas, dado que su forma de actuar es una respuesta a las carencias afectivas que presentan. Este tipo de respuestas se pueden convertir en algo crónico y mecánico para conseguir metas y objetivos llegando incluso a desencadenar conductas delictivas como violencia doméstica.

    Espectadores

    Las personas que ven lo que ocurre y no prestan atención, tomando así una actitud pasiva ante este tipo de abusos, pueden llegar a ver como algo normal este tipo de actos.

    Familia

    Estas consecuencias afectan también a los padres y familiares, ya que ninguno puede permanecer neutral ante la agresión que ha sufrido su hijo, pequeño o adolescente. En la mayoría de los casos los padres se sienten invadidos por el miedo.

    5 tipos de acoso escolar

    El bullying es una problemática que lamentablemente se presenta en muchos colegios del mundo. No todos los maltratos que se dan en estas situaciones son iguales: los hay físicos, psicológicos y de varias categorías más. A continuación, brindaremos detalles sobre los diferentes tipos de acoso escolar.

    Los 5 tipos de acoso escolar y cómo lidiar con ellos

    1. Acoso físico

    Es uno de los tipos de acoso escolar más fáciles de detectar, ya queel niño puede presentar lesiones o marcas en la piel que evidencian que sufre algún maltrato. Aquí se incluyen empujones, golpes y hasta palisas de uno o más agresores hacia la víctima.

    En algunos casos, el acoso físico va más allá; puede llegar hasta el robo o daño de posesiones materiales simplemente por el hecho de hacer mal al otro. También se lo suele maltratar en público, lo que agrega también un perjuicio psicológico al niño víctima.

    Para lidiar con este tipo de acoso, es necesario acudir a los mayores a cargo en el ámbito que se dé. Estos deberán dialogar con los agresores para hacerles comprender que la violencia física no es la solución a nada. Si la conducta persiste, debe haber sanciones.

    2. Acoso psicológico

    Esta es una forma más silenciosa de maltrato. Se da tanto en niños como en niñas, y su principal problema es que la víctima suele ocultar estos sentimientos negativos que se le causan.

    Las bromas, ridiculizaciones y palabras hirientes a un niño pueden generarle traumas y complejos muy importantes. Estas pueden basarse en diferentes características de la persona, como el peso, la altura, la etnia o incluso la religión o la condición socioeconómica.

    La acción de los mayores es fundamental para detectar este tipo de bullying. Las palabras pueden dañar mucho más que los golpes; de ninguna manera debe permitirse este comportamiento abusivo.

    3. Acoso virtual

    El cyberbullying, o acoso virtual, es uno de los tipos de acoso escolar más recientes. Consiste en el maltrato y la violación de la privacidad de una persona a través de medios digitales, como las redes sociales o los servicios de mensajería instantánea.

    Estos permiten un acoso prácticamente constante sobre la víctima. Además, se posibilita la proliferación de rumores falsos y la divulgación de material privado que afectan gravemente la vida social de quien lo padece.

    Una práctica muy frecuente —e igual de cruel— es la elaboración de ‘rankings’ o listas. Aquí se califican a los niños de acuerdo a su belleza, carisma o cualquier otra cualidad. Esto, además de promover los prejuicios y la valoración del otro por su apariencia, puede ser demoledor para los niños que no salgan bien posicionados en las listas.

    La educación es un aspecto elemental para erradicar esta conducta desde el principio. Se debe enseñar al niño a utilizar la tecnología con responsabilidad y sin lastimar a los demás.

    Tampoco viene mal algo de control sobre lo que hacen y consumen en la web. De hecho, recientemente se ha lanzado mundialmente una aplicación para que los padres puedan limitar los sitios por los que sus hijos navegan.

    «El acoso físico es uno de los tipos de acoso escolar más fáciles de detectar, ya que el niño puede presentar lesiones o marcas en la piel que evidencian que sufre algún maltrato»

    4. Acoso social

    Este tipo de maltrato está ligado a las relaciones sociales. En él, la víctima suele ser dejada de lado para todo tipo de actividades y eventos. Pertenece a un grupo, para nadie la observa ni la incluye.

    Puede ocurrir en grupos de amigos, en equipos de fútbol, danza o cualquier actividad. Suele presentarse también en las fiestas de cumpleaños. Hasta puede combinarse con el acoso virtual, ya que la publicación de fotos y vídeos en los que se excluye a este niño puede causarle dolor.

    Es necesario estar atentos a posibles cambios de humor para detectarlo. Asimismo, la víctima suele rehusarse a compartir actividades grupales o a contar lo que ha hecho con sus amigos en el colegio.

    Para prevenirlo, es necesario enseñar a los pequeños a ser tolerantes. Deben respetar las diferencias, ser solidarios y fomentar la inclusión, sin importar cómo se vista o se vea la otra persona.

    Se trata de uno de los valores fundamentales; pero no solamente debe ser inculcado en la escuela. Esta enseñanza comienza en la propia casa y son los padres los responsables de ejercerla.

    5. Acoso sexual

    Aunque se presente con mayor asiduidad en la adolescencia, dado que aquí se despierta con mayor intensidad la atracción sexual, también puede ocurrir antes. Se refleja en gestos pequeños; estos hasta pueden ser insignificantes para quienes los cometen.

    Hacer referencia a las partes íntimas del cuerpo de una persona, a su sexualidad o incluso que la obliguen a besar a alguien que no quiere califican aquí. También puede haber comentarios obscenos o la imposición de ver material pornográfico que no es del agrado de la víctima.

    Se trata de un tema muy sensible; necesita ser prevenido tanto por los padres como por los docentes. La mejor herramienta, en este sentido, es una educación sexual eficiente y temprana.

    Es necesario hacer dos salvedades. Primero, que estas conductas pueden afectar las relaciones afectivas de la víctima por un periodo de tiempo muy largo; le puede costar confiar en los demás. Por otro, comportarse así no cataloga a un niño o joven como ofensor sexual de por vida; para él es quizás un juego del que no llega a comprender su verdadero alcance.

    La infancia y la escolaridad son etapas hermosas que marcan a fuego el desarrollo de una persona. Es indispensable que quienes la transitan cuenten con la guía y el control de los mayores para comprender qué está bien o qué está mal.

    En muchos casos, la maldad no es el motor de los abusivos. Puede haber causas psicológicas profundas detrás de su mal comportamiento; si esto pasa, también ellos son víctimas. Por ende,se hace esencial trabajar en todos los aspectos para prevenir todos los tipos de acoso escolar.

    El bullying o acoso escolar es una realidad que, si bien no es nueva ni reciente, tradicionalmente ha recibido poca atención hasta hace relativamente pocos años. Se trata de un fenómeno que causa un gran sufrimiento y severas repercusiones a aquellos que lo sufren, tanto a corto como largo plazo.

    Es por ello que se hace necesario elaborar y generar mecanismos que permitan prevenirlo, detectarlo y eliminarlo de nuestras aulas. En este artículo vamos a proponer doce soluciones o estrategias contra el bullying que podrían aplicarse en la escuela.

    • Artículo recomendado: «Los 5 tipos de acoso escolar o bullying»

    El bullying o acoso escolar

    Se considera bullying o acoso escolar a todo aquel acto o situación en que uno o más sujetos llevan a cabo diferentes tipos de acciones con el propósito de dominar y provocar dolor o sufrimiento a otro u otros sujetos, estableciéndose una relación de dominancia o de superioridad entre agredido y agresor y realizándose dichos actos de forma voluntaria y persistente en el tiempo.

    El tipo de actos que se llevan a cabo puede variar enormemente, pudiendo ser tanto directos como indirectos: agresiones físicas, insultos, vejaciones, humillaciones, robos, usurpación de identidad, grabación y publicación de algún elemento que suponga una vejación del afectado, creación de redes para ridiculizarle o incluso inducción a la delincuencia o al suicidio. En la actualidad todo este tipo de acciones está penado por ley, pudiendo hacer frente el agresor o los responsables legales de éste a diferentes tipos de castigo.

    Las consecuencias para las víctimas de este acaso pueden ser como hemos dicho anteriormente devastadoras. Se presentan generalmente problemas adaptativos, aumento del nivel de ansiedad, percepción de ineficacia o indefensión, menor concentración, pérdida de interés, disminución de la autoestima y de la participación social. También inseguridad, fracaso escolar súbito (que es por si mismo un posible indicador), trastornos depresivos, menor percepción de apoyo social y dificultades para relacionarse y confiar en los demás.

    En algunos casos pueden aparecer intentos de suicidio. También puede ocurrir que aprendan el comportamiento que han tenido con ellos y posteriormente lo repliquen con otras personas.

    Es por ello que parar este tipo de fenómenos es esencial, ya que generan sufrimiento y coartan el desarrollo del niño o adolescente en cuestión.

    13 estrategias para solucionar el bullying

    Prevenir y solucionar situaciones de acoso escolar no es tarea sencilla: requiere de un estudio sistemática de los diferentes casos y los mecanismos a través de los cuales se produce para posteriormente elaborar estrategias que permitan que no aparezca el acoso o eliminarlo en los casos en que exista. Es necesario trabajar en profundidad y de forma constante diferentes aspectos.

    A continuación reflejamos trece soluciones y estrategias útiles para luchar contra la lacra del acoso escolar.

    1. Sensibilizar, concienciar y dotar de herramientas a la institución escolar y al cuerpo docente

    Es necesario sensibilizar a las propias instituciones educativas y a los docentes, que en muchos casos carecen de suficientes conocimientos sobre el acoso escolar para poder detectarlo. Además aunque afortunadamente cada vez ocurre menos, en algunos casos se ignoran activamente las situaciones de acoso permitiendo su ocurrencia sin que tenga repercusiones (con frase como “son cosas de niños”).

    Hacer reuniones formativas para los profesionales del centro, enseñarles a detectar casos e indicios de abuso y la importancia de actuar contra ello y elaborar o seguir protocolos al respecto es fundamental

    2. Involucrar al grupo clase

    El grupo clase es el contexto donde habitualmente ocurren los actos de agresión, existiendo gran número de testigos del acto que presencian o incluso participan en la agresión. De hecho, a menudo el agresor repite el acoso ya que ello le proporciona aceptación o atención por parte del resto de sus iguales. Es por ello que es extremadamente importante trabajar con el conjunto del grupo clase para prevenir el bullying, haciendo que la reacción hacia el acoso sea negativa y no prosperen actitudes violentas e intolerantes.

    3. No hacer del bullying un tabú

    Es frecuente que se tenga al acoso escolar como un fenómeno desagradable del que no se suele hablar abiertamente y que se tiende a ocultar, pudiendo esto hacer que los propios alumnos no sepan reconocerlo. Para combatir este silencio es necesario hablar abiertamente de lo que supone el bullying organizando clases donde se hable respecto a éste, sus consecuencias tanto a corto como largo plazo y se planteen posibles medidas para evitarlo.

    4. Educación emocional y educación en valores

    Una de las formas más directas de prevenir actos de acoso escolar es mediante la aplicación de planes de acción tutorial en que tengan cabida elementos centrados en la educación emocional y en valores de los alumnos. Trabajar valores como la tolerancia o el respeto es fundamental, así como enseñar a gestionar y expresar las propias emociones (cosa que a su vez facilita la adquisición de la empatía). Un ejemplo de actividad que puede favorecerlo es mediante la representación teatral de diferentes situaciones, la visualización de películas que traten el tema en toda su crudeza o la discusión en torno a momentos o temas importantes para cada menor.

    5. Realización de actividades cooperativas

    Para despertar la empatía del grupo y favorecer que no florezca el acoso es de gran utilidad llevar a cabo actividades grupales en las que el conjunto de la clase tenga que trabajar junto, estableciendo relaciones entre ellos para lograr un objetivo común. La realización de juegos grupales o de proyectos en que se tengan que coordinar todos los componentes del grupo es un buen ejemplo de ello.

    6. Evitar hacer mediación entre acosado y acosador

    La idea de la mediación es una práctica de gran utilidad y muy positiva para hacer frente a conflictos mantenidos entre dos partes consideradas iguales entre sí. Sin embargo está contraindicada en casos de acoso escolar, ya que en esta situación existe una relación desigual entre agredido y agresor que no permitirá un correcto funcionamiento de la práctica.

    7. Trabajo con la parte agredida

    El sujeto agredido debe ser atendido de tal forma que no se sienta abandonado sino apoyado y acompañado, haciéndole ver que se están haciendo cosas para solucionar su situación. Es imprescindible que exprese sus emociones, sentimientos, pensamientos y dudas sin ponerlos en tela de juicio, mediante métodos como por ejemplo la silla vacía o juegos de role-playing.

    8. Las familias: comunicación y participación

    Las familias de los alumnos tienen también un importante papel a la hora de contribuir a detectar y tratar casos de acoso. Es imprescindible la existencia de una comunicación fluida entre la institución comunicativa y familiar, de tal modo que ambos núcleos tengan información respecto a la situación del menor. Asimismo, asesorar a las familias y enseñarles diferentes pautas educativas que puedan permiten mejorar la situación del menor (sea del agredido o del agresor) es de gran importancia. También puede ser necesario recurrir a la vía penal para resolver el caso.

    9. Tener en cuenta a la parte agresora

    Uno de los errores más comunes que se llevan a cabo durante las intervenciones en caso de acoso escolar es el hecho de centrarse únicamente en la parte agredida. Si bien se trata del elemento que mayor atención ha de recibir una vez establecido el acoso, también es necesario el trabajo con el agresor si queremos solucionar el caso de bullying y que cesen las agresiones. Es necesario hacerle ver las posibles consecuencias de sus actos (por ejemplo, haciéndole entender cómo debe sentirse la víctima) e intentar despertar en él empatía y compromiso.

    10. Creación de métodos de denuncia anónima

    A menudo muchos menores no se atreven o no quieren denunciar casos que han visto o vivido por miedo a posibles represalias o porque no quieren que se sepa que han sido ellos quienes han informado. Es necesario dejar claro a los menores que aquellos que denuncian el acoso escolar no son chivatos, sino que están colaborando para que una o varias personas dejen de sufrir sus efectos. En cualquier caso, resulta de gran utilidad crear métodos de denuncia anónima de tal manera que cualquiera pueda informar de un caso sin que se le pueda identificar. Un ejemplo es un buzón virtual de denuncia anónima.

    11. Fijar protocolos y procedimientos de evaluación e intervención e incluirlos en el plan docente

    Si bien hoy en día la mayoría de centros ya lo hace, es imprescindible que se dispongan de protocolos claros y concisos que expliquen qué procedimientos hay que llevar cabo en casos de acoso. También se recomienda el uso de test y encuestas de valoración como el CESC (Conducta y Experiencias Sociales en Clase).

    12. Terapia psicológica

    El uso de la terapia psicológica puede resultar fundamental para superar las consecuencias del acoso escolar, especialmente en lo que se refiere al sujeto agredido. Por este medio se pueden realizar diversas técnicas que contribuirán a aumentar la autoestima del afectado, enseñarle habilidades sociales y mecanismos para hacer frente a conflictos, ayudarle a expresarse y contribuir a que desaparezcan o disminuyan la apatía, ansiedad, sensaciones de indefensión y desesperanza o posibles trastornos depresivos o de personalidad derivados del bullying.

    13. Hacer seguimiento

    Aún si un caso parece resuelto, es necesario realizar un seguimiento continuado a lo largo del tiempo con el fin de comprobar que el acoso ha cesado por completo y no vuelve a repetirse, así como posibles consecuencias del acoso a medio y largo plazo. Establecer reuniones periódicas con el agredido y el agresor (por separado) al menos durante los tres meses posteriores al cese del acoso y mantener la comunicación con las familias es esencial.

    Acoso escolar: 11 actitudes erróneas (y una mala solución) que impiden frenar el bullying

    ¿Por qué a veces da la impresión que no podemos frenar el acoso escolar? ¿Por qué este problema social tan preocupante, también conocido como bullying, sigue estando muy presente en la vida cotidiana de tantas familias y tantos colegios? ¿Será verdad eso que “a veces empezamos a apagar el fuego cuando la casa ya está prácticamente quemada”?

    El presidente de la Asociación Española para la Prevención contra el Acoso Escolar (AEPAE), Enrique Pérez-Carrillo, ha tratado multitud de casos de acoso escolar, bullying, ciberacoso y todo tipo de agresiones entre menores de edad, algunos muy pequeños, producidas en el contexto escolar.

    Pérez-Carrillo, periodista, profesor y Máster en Defensa Personal Policial (es cinturón negro 9.º Dan de Yawara Jitsu), tiene un diagnóstico claro: los protocolos de actuación de los colegios no bastan. Hay que anticiparse al acoso y, sobre todo, evitar errores como estos 11 que describe a continuación, y que se oyen con demasiada frecuencia en casas y colegios. Los ha desmontado uno por uno la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), donde ha impartido una Openclass invitado por el Máster Universitario en Psicopedagogía.

    1. “Son cosas de niños y no pasa nada”.

    Sí, pasa. Y pueden pasar cosas muy graves, como suicidios de escolares inducidos directamente por una situación de acoso en la escuela. Es cierto que los niños juegan y a veces pueden hacer daño. Recibir una patada en un juego puede ser normal. Jugar a dar patadas a un compañero, no.

    Tampoco puede admitirse cualquier forma de maltrato verbal, como los insultos reiterados, o que un niño no sea nunca invitado a un cumpleaños por nadie de su clase.

    2. “Es parte del crecimiento. Los niños pequeños no acosan”.

    Los niños pequeños sí acosan. Incluso a edades más tempranas de lo que se piensa. Es perfectamente posible que un niño no sea consciente del daño que hace cuando insulta o pega reiteradamente a un compañero o le quita las chuches. Pero si este niño acosador no es corregido, no lo sabrá nunca, y habrá más probabilidades de que repita ese comportamiento en el futuro con sus padres, sus subalternos, su futura pareja, etc.

    Para que exista acoso deben cumplirse dos condiciones: que el agresor tenga consciencia de lo que se hace y que tenga intención de hacer daño. Cabe admitir que un niño pequeño que agrede reiteradamente a otro no sepa calibrar la gravedad de sus acciones. Pero no cabe duda de que tiene intención de dañar. El educador debe parar lo último y aprovechar la ocasión para corregir lo primero.

    “Los padres sobreprotectores deberían acudir como como público a un juicio de menores para ver lo que pasa cuando no se corrige a los niños a tiempo”.

    3. “El acoso escolar solo pasa con niños tímidos e introvertidos”.

    Según el presidente de APAE, no existe un perfil concreto de víctima y de acosado. También la gente extrovertida o con amigos puede sufrir algún tipo de bullying. La víctima de acoso escolar se define por alguno de estos dos rasgos:

    a) Tiene una singularidad que le distingue del resto y que se convierte en objeto de agresiones: que es muy listo, poco listo, gordo, muy bajo, muy alto, que lleva gafas, que el color de su piel es distinto…

    b) Se produce una circunstancia que le pone en el foco: por ejemplo, haber fallado un gol importante en un partido, etc. Una agresión puntual no corregida puede repetirse y alargarse en el tiempo hasta convertirse en acoso.

    4. “No hay que hacer caso al acoso: termina desapareciendo por sí solo”.

    Enrique Pérez – Carrillo compara el proceso de acoso con una bola de nieve. Al principio no parece importante, pero si no se para a tiempo se convierte en una mole que aplasta a la gente. Cuanto antes intervenga el educador, mejor.

    No puede ampararse en frases como“ así es la vida”, “tranquilo, esto pasará con el tiempo”, “si te acosan, no hagas caso” o peor, “pégales tú, defiéndete”.

    Hay que lograr que la víctima de bullying no adopte una actitud pasiva o agresiva, sino asertiva: atajar el acoso sin violencia, con las herramientas adecuadas.

    “Ocho de cada diez padres se ponen de parte de sus hijos cuando el menor es acusado de bullying”.

    5. “Si no hay agresiones físicas, no podemos hablar de acoso”.

    Insultar a una persona, convertirla en objeto de desprecio social o aislarla del resto de compañeros son gotas que, por acumulación, acaban destrozando la confianza del niño. Está comprobado que el deterioro de la autoestima puede generar estrés postraumático y tendencias suicidas.

    Hace años se pensaba que solo se podía hablar de acoso escolar cuando se producía una agresión física. Hoy se sabe, gracias a distintas investigaciones, que las agresiones físicas suponen sólo un 10 % del global de los casos de bullying escolar. A veces las consecuencias psicológicas del acoso pueden ser peores que las físicas.

    6. “Si no pasa muchas veces no es acoso”.

    ¿Cuánto tiempo es‘ muchas veces’? ¿Cuántas agresiones debe soportar una persona para que la dejen de maltratar? El presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar alerta contra algunas opiniones que sostienen que no se puede hablar de acoso hasta que no pasen 6 meses de maltrato continuado. Según el criterio de AEPAE, una agresión puede considerarse algo puntual. Dos agresiones pueden quizá obedecer a una casualidad. Pero un daño que se inflige por tercera vez consecutiva implica una reiteración y una actitud que debe ser tratada.

    7. “El acoso escolar ha existido siempre”.

    ¿Es razonable permitir que un mal persista, o no combatirlo, por el hecho de que “ha existido desde siempre”? Pérez-Carrillo recuerda que hoy en día, gracias a numerosos informes e investigaciones sociales, se conoce mucho mejor que antes las nefastas consecuencias de no evitar el acoso escolar: depresión, ansiedad, suicidio… Además, los niños tienen cada vez más fácil acceso a escenas de violencia, y están perdiendo el respeto tanto a la figura del profesor como a la del mismo padre o madre. El presidente de APAE recuerda la justificación que le dio un chico de 12 años que maltrataba a su compañero: “Lo hago porque puedo”. Lo que haya sucedido en el pasado con un problema no puede convertirse en referencia de conducta si no ha servido para solucionarlo.

    “Que un niño no tenga responsabilidad penal no significa que no tenga derecho a ser corregido”.

    8. “El colegio ha hecho lo que debía: ha abierto el protocolo”.

    Un protocolo contra el acoso es muy útil… si evita que se produzca o si, una vez producido, contribuye a atajarlo. Pero la mera existencia y la aplicación de un protocolo, por sí sola, no soluciona nada. Muchos protocolos contra el bullying son puramente reactivos: “Empiezan a apagar el fuego con un extintor cuando la casa incendiada ya está en ruinas”, explican desde AEPAE. “Los niños son material sensible que debe ser rápidamente protegido”. Cuando, por seguir un protocolo, los educadores se dedican a rellenar formularios, se convierten más en continuidad del problema que en solución del mismo. Por el contrario, los protocolos de prevención son más eficaces, pues reducen un 50% los casos de bullying en centros educativos.

    9. “Mi hijo no acosa: eso es imposible”.

    Nadie se comporta en su casa con la misma naturalidad que en su trabajo. Los niños tampoco. “Los padres no somos conscientes de todo lo que hace nuestro hijo en el centro escolar”, afirma Pérez-Carrillo, quien lamenta el dato de que 8 de cada 10 padres se ponen de parte de su hijo acusado de acoso escolar. Para revertir esta situación, recomienda a los padres sobreprotectores que acudan como público a un juicio de menores, para comprobar con sus propios ojos en lo que se puede convertir un hijo al que no se le ha corregido a tiempo.

    En ocasiones, el centro escolar cumple con todos los pasos requeridos para evitar un acoso y son los padres quienes impiden que su hijo reciba un castigo educativo, como llegar una hora antes al colegio o limpiar el aula.

    Es fundamental que los padres apoyen las sanciones, no punitivas sino educativas, que se aplican a sus hijos cuando han acosado a un compañero.

    “Convertir a un niño en objeto de desprecio social o aislarle del resto de compañeros son gotas que destrozan su ánimo”.

    10. “¿Cómo no me he dado cuenta de que mi hijo sufre acoso?”.

    Todo acoso arroja unas señales que pueden ser percibidas en el entorno de quien lo sufre, siempre que se preste la atención debida. Los padres deben estar atentos a señales que pueden indicar que algo no marcha bien : el niño tiene miedo, duerme mal, pierde con frecuencia los útiles escolares, llega con arañazos o cicatrices, se levanta con vómitos, mareos o fatiga… A un padre que se sorprende al enterarse de que su hijo sufre acoso, hay que preguntarle: ¿conoces bien a tu hijo?

    11. “No se puede hacer nada contra los acosadores porque no hay sanción penal contra ellos”.

    Que un niño no tenga responsabilidad penal no significa que no tenga derecho a ser corregido. Si para reeducarlo hay que castigarlo, debe aplicarse el castigo adecuado para corregir sus errores. El niño que acosa tiene una responsabilidad y debe entender que sus malos comportamientos arrastran consecuencias negativas para él. El presidente de APAE recomienda que los centros educativos gocen de cierto margen de autonomía para sancionar a los niños acosadores sin contar con permiso de los padres. Además, debería dotarse a los colegios de más recursos para medir la incidencia del acoso entre sus alumnos, pues ya hay numerosas herramientas disponibles para ello.

    Y LA MALA SOLUCIÓN…

    “Ante un acoso escolar, lo mejor es cambiar a la víctima de colegio y expulsar al causante del bulliyng”.

    Ni lo uno ni lo otro. Empezando por el final, la expulsión del colegio como castigo por un acoso puede resultar contraproducente. El niño puede interpretar como un beneficio estupendo el haberse quedado sin clases. No tiene que madrugar y encima, cuando se queda solo en casa, puede disponer de tiempo libre para jugar a lo que le apetezca. De modo que cuando termina el castigo, hay más probabilidades de que repita su actitud de acoso para provocar una nueva expulsión.

    Tampoco puede ser, según Pérez-Carrillo, que los inspectores de Educación eludan su responsabilidad y que ofrezcan a los padres de una víctima de acoso el cambio de colegio como única salida.

    Los castigos a niños deben ser educativos: entrar una hora antes al colegio, limpiar las aulas o reparar un destrozo ayudan más que una expulsión al alumno acosador y, además, sirve de ejemplo para el resto.

    “Hay adolescentes que, al llegar a casa después de una juerga, levantan a sus madres a las cuatro de la mañana para que les haga la cena; o que las amenazan si no les meten 20 euros de saldo al móvil. Ahí se llega con 16 años cuando no se toman medidas serias a los 6”, concluye el presidente de AEPAE.

    @martinalgarra

    Bullying: soluciones al acoso escolar

    1 febrero, 2017| | Actualidad, Adolescencia, Autoestima, bullyng o acoso escolar, Centros educativos y escolares, Colegios, Infantil, Miedos, Padres, Salud mental, Valores 0

    En aras de alcanzar su máximo potencial, la humanidad como especie ha ideado las escuelas, unos centros destinados a la formación y educación de sus ciudadanos con mayor plasticidad cerebral (y por tanto más vulnerables al aprendizaje), los niños. Pero, aunque parecía una idea genial en teoría, resulta tener incontables defectos en su ejecución que requieren aún de soluciones. Uno de los que podríamos considerar inaceptables es el bullyng.

    El bullyng (o acoso escolar, por si alguien aún no está familiarizado con el término) es una lacra que, sea por el aumento de denuncias o de los casos, está ocupando un lugar cada vez más privilegiado entre las conciencias de las personas. Cada vez nos reprochamos más, como sociedad, que nuestros miembros más influenciables e inocentes deban sufrir, presenciar o cometer estos deleznables actos.

    El peso mediático hace que las agendas políticas empiecen a llenarse de medidas para paliar la epidemia, pero ¿qué soluciones reales podrían aplicarse a semejante problema?

    Para contextualizar, lo mejor es recurrir a nuestra propia memoria. Todos hemos experimentado casos de bullyng, de alguna u otra forma y mayor o menor grado. Hemos sentido esa impotencia, esa rabia que pueden estar sintiendo las víctimas hoy en día. Hemos vivido esa sociedad subterránea que es el patio del cole o el instituto, que tiene sus propias normas no escritas y sus consiguientes sanciones. Sin embargo, debemos tener cuidado con esto, puesto que la memoria reconstruye hechos así como así, las épocas diferentes entrañan estilos educativos diferentes y cada caso, como suele decirse, es un mundo.

    El bullyng tiene dos agentes principales: el bully, o agresor, y la víctima… o así lo vemos nosotros. Porque, ¿el bully se ve a sí mismo como un agresor? ¿Hace bullyng por el placer de abusar? Habría que preguntarles a ellos, pero aquí apostaríamos a que haciendo bullyng pueden sentir algo relacionado con fuerza, superioridad, control… y, ¿cómo se siente la víctima? Puede que inferior, débil, culpable, rechazado, temeroso… Ambos roles están diseñados para mantener el uno al otro, lo cual favorece al bully y hunde a la víctima. Pensamos que ahí es dónde hay una brecha en este entramado social particular.

    Soluciones al bullyng o acoso escolar

    Todos nos movemos en nuestro propio mundo, creado por nuestras ideas, nuestros esquemas, y esos esquemas, son construidos. Si de niño me dicen que soy moreno, aprenderé que soy moreno aunque mi pelo brille como el sol. Si me dicen que soy tonto, me esforzaré menos, estudiaré menos, y aprenderé menos. Si me convierto en una víctima, corro el lógico riesgo de sentirme como una víctima, de creerme una víctima y, por lo tanto, de mantenerme en el rol de víctima. Porque el rol de víctima te lo dan, pero eres el tú el que te lo quitas. Por tanto, reconstruyamos esos esquemas. Ayudemos a las víctimas protegiéndolas, pero también dándoles recursos. Trabajemos en educación temprana, reforzando la autoestima, tan necesaria no solo para prevenir el bullyng, sino también el maltrato machista, el mobbing… valoremos la diversidad, así como aquellas cualidades positivas que tienen todos los niños, aunque no estén estrictamente relacionadas con el ámbito académico (el deporte, el humor, la creatividad). Eduquemos en habilidades sociales (asertividad, empatía) y en valores (compañerismo, responsabilidad). Y actuemos con las víctimas, otorguémosles herramientas para deshacerse de su disfraz de víctima, y consigamos que solo lo sean por definición. Porque ser una víctima no tiene por qué hacerte sentir como una víctima.

    Recuperemos nuestras escuelas, ayudemos a esta subsociedad a ser, el día de mañana una sociedad mejor que la nuestra, permitamos a los niños disfrutar de aprender, sentirse motivados por ir a clase. Que construyan un esquema donde estas escuelas sean oportunidades, y otro en el que ellos sean el potencial de su mejor versión. Sí, es difícil, puede que suene utópico… pero si nos rendimos… entonces seremos nosotros quienes estaremos asumiendo el rol de víctimas del bullyng. Y no podemos permitírnoslo.

    Por Jaime Marcos.

    @Jaimemarcosred

    Tags: acoso escolar, autoestima, bullyng, colegios, educación, escuelas

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