Motorola moto e5 opiniones

“Necesito un móvil, ¿cuál me recomiendas?” No sé cuántas veces he escuchado esta pregunta en los dos últimos años pero tengo la certeza de que en un porcentaje bastante elevado he respondido Motorola Moto G siempre y cuando el presupuesto fuera apretado. Desde su aparición en 2013 ha cubierto un hueco que estaba vacío y que ningún fabricante había reclamado: un móvil con buena relación calidad/precio para todos los bolsillos.

Llegar a este singular trono ha hecho que otros fabricantes respondan y quieran ocupar su lugar. Ellos se mantienen fiel a su filosofía de ofrecer lo mejor posible por 200 euros. Cada vez resulta más complicado mejorar sin rebasar esa cifra y este año el Moto G de tercera generación viene con una tarea francamente complicada: convencer, demostrar que hay gama media interesante por debajo de los Snapdragon 615 y volver a ocupar un puesto cada vez más competido.

Especificaciones técnicas

Muchos esperaban que con la aparición del M4 Aqua, el Blade S6 o el Idol 3 sirvieran de presión para que Motorola subiera su procesador. No, se han enrocado en el Snapdragon 4XX y este año repiten con el modelo más moderno de esta serie: 410. Paso a 64bits con un extra de potencia muy discreto.

Motorola Moto G (3º generación) Motorola Moto G (2º generación)
Pantalla LCD IPS de 5 pulgadas LCD IPS de 5 pulgadas
Resolución 720×1280 píxeles, 294ppp 720×1280 píxeles, 294ppp
Procesador Qualcomm Snapdragon 410 1,4Hz 4 núcleos Qualcomm Snapdragon 400 1,2Hz 4 núcleos
Procesador gráfico Adreno 306t Adreno 305
RAM 1/2 GB RAM 1 GB RAM
Memoria 8GB (4,5 libres) / 16GB, ampliable con microSD hasta 64 GB 8GB (5 libres) / 16GB, ampliable con microSD hasta 64 GB
Versión S.O. Android 5.1.1 Android 4.3, actualizable a 5.0.3
Conectividad Wireless 802.11a/b/g/n, Bluetooth 4.0 LE, HSPA+ DUAL SIM Wireless 802.11a/b/g/n, Bluetooth 4.0 LE, HSPA+ DUAL SIM
Cámaras Trasera: 13 MP / Frontal: 5 MP Trasera: 8 MP / Frontal: 2 MP
Batería 2.470 mAh 2.070 mAh
Dimensiones 142.1 x 72.4 x 11.6 mm 141.5 x 70.7 x 11 mm
Peso 155 gramos 149 gramos
Precio 196 (8GB) euros(Amazon) 179 (8GB) euros(Amazon)

El cambio más interesante en el Moto G lo tenemos en la posibilidad de hacernos con una versión de 16GB memoria y 2GB de RAM. Una edición pensada claramente para aquellos que quieren un móvil barato pero no quieren compromisos con una ROM que deja poco espacio libre y una RAM a la que a veces le cueste mover la multitarea con fluidez.

La cámara es otro de los grandes avances y más allá de los megapíxeles (de 8 a 13) nos encontramos con un sensor de Sony que ha demostrado buenos resultados en otros teléfonos. Eso sí, sin estabilización óptica de imagen y algo que se le resiste a Motorola: un software de procesado a la altura.

El Moto G con Full HD y Snapdragon 615 que deseabas se llama Moto X Play.

Otro aspecto interesantes es la protección al agua. Motorola no quiere que nuestro Moto G deje de funcionar si tenemos un accidente en la piscina o la playa. Es capaz de aguantar sumergido durante un rato sin problemas. Un extra que se agradece y que, como los seguros, lo tenemos para aquellos “por si acaso”.

En resumen, una renovación de hardware muy modesta con pocos cambios pero apuntando a las carencias de la generación anterior. Siempre, claro, teniendo en cuenta que el objetivo era no superar los 200 euros. Muy bien ajustado, Motorola.

Nuestro análisis en vídeo

Antes de seguir, empecemos primero con nuestro análisis en vídeo para ver al detalle cómo es y qué ofrece el nuevo Motorola Moto G de tercera generación.

Diseño

Cuando Motorola presentó el Moto G original sorprendió que se alejara de los marcos de plástico cromados. Un elemento que se había convertido en denominador común para muchos smartphones y que ellos supieron esquivar demostrando que no era necesario dar sensación de acabados metálicos cuando no había dicho material. Ahora, en la tercera generación, los vemos por primera vez.

No es un elemento que distraiga mucho la atención, es una pintura poco brillante que además resiste bien los arañazos. Le da empaque y además conjunta con la pieza de plástico pintada que tenemos en la parte trasera. Allí, además, nos encontramos con uno de los principales cambios.

Cuando cogemos el Moto G notaremos un tacto ligeramente diferente. La tapa trasera con ese patrón en líneas diagonales hace que el terminal pierda un poco de agarre en comparación con la generación anterior pero nada grave: no resbala lo suficiente para que se nos caiga de la mano si no estamos atentos ni tampoco se deslizará de nuestro bolsillo a la primera de cambio.

A pesar de las modificaciones, hay algo que se mantiene igual: la curva de la parte trasera. Por un lado, sirve para disimular el grosor del terminal y a la vez para mejorar el agarre. En un sector lleno de líneas rectas, Motorola nos demuestra que sigue haciendo las mejores figuras en móviles. Atractivo, cómodo en mano y capaz de ocultar esos milímetros de más.

El círculo donde se sitúa el logo de Motorola en la parte de atrás sigue hundido aunque en este año un poco menos. Aún así sigue cumpliendo un papel fundamental: ayudarnos a colocar un dedo para que podamos sujetarlo sin problemas. La pieza de plástico cromada es un buen adorno para darle vida a una trasera que si no sería algo aburrida.

El hueco de la cámara es algo más pequeño, algo que se agradece ya que reduce sensiblemente las probabilidades de que pongamos el dedo sobre el cristal al cogerlo. El flash, en cambio, aumenta de tamaño.

En los laterales nos encontramos con la misma distribución de botones físico. Robustos, con poco recorrido y con una textura ligeramente rugosa en el de encendido para que lo localicemos rápidamente cuando no estamos mirando. Un pequeño detalle que ya vimos en el Moto X el año pasado.

Boca arriba, la curva trasera se vuelve la peor enemiga del Moto G dando sensación de terminal muy grueso.

En la frontal los altavoces son un poco más pequeños que en la anterior generación pero no por ello menos potentes. Éstos están ligeramente hundidos y además abandonan la pintura del modelo anterior que se quitaba a los pocos días de uso. Los marcos, eso sí, crecen un poco. Nada apreciable hasta que lo comparamos con el Moto G de 2014.

El sellado del Moto G al agua es muy sencillo: tan solo tenemos que asegurarnos que todas las piezas de la carcasa hacen click con el cuerpo del móvil. Hemos hecho la prueba en diferentes depósitos de agua y el dispositivo tras un rato sumergido (20 minutos) sigue funcionando sin problemas. Eso sí, es resistente al agua pero no esperéis usarlo debajo de ésta. La pantalla reconoce muchos gestos y toques cuando está cubierta del líquido elemento.

Pantalla

Moto G siempre ha destacado por tener una buena pantalla y conscientes de ello han introducido pocos cambios. Se mantiene el mismo tamaño y resolución, por extensión misma densidad, pero se han corregido de manera sutil algunos fallos, aunque no todo. Veamos.

Aunque la percepción comparando con el anterior Moto G es de un panel con menos brillo, lo cierto es que esta generación ha aumentado hasta quedarse en 449 nits, un salto considerable si tenemos en cuenta que veníamos de 390. Una cifra fantástica que ayuda sobre todo a que consigamos un buen rendimiento en exteriores en los días más soledados. Aquí se nota un paso adelante.

Los reflejos son un poco molestos, especialmente con fuentes de luz directas, pero con el brillo al máximo veremos en cualquier situación sin mayor problema. Pierde un poco de luminosidad en aquellas posiciones más forzadas y donde es más difícil ver la pantalla correctamente. Nada grave en el uso diario.

El balance de blancos es correcto aunque no perfecto. En brillo máximo tiene una ligera tendencia al amarillo. El espacio de color es bastante amplio y el contraste de la pantalla es suficiente para poder vídeos e imágenes sin perdernos muchos detalles en las partes oscuras. Las fugas de luz se han corregido.

Pocos cambios en un panel que sigue dando un excelente rendimiento en exteriores e interiores. Comparando con el anterior Moto G, se nota que el panel tiene un poco menos de luminosidad pero no es un problema en el uso diario.

Pocos cambios en el panel donde se ha eliminado el problema de luminosidad pero todavía sigue con un balance de blancos algo cálido y amarillo que a los ojos más observadores no les terminará de convencer. Se sigue viendo bien y en ese rango de precio probablemente sea la mejor pantalla que nos vamos a encontrar.

Rendimiento y autonomía

No hubo salto a Snapdragon 615 como algunos esperaban pero el 410 de Qualcomm (junto a Android 5.1.1) son mejoras sustanciales respecto al anterior Moto con Android 5.0.2 Lollipop. ¿El cambio más sustancial? La rapidez.

Motorola ha logrado mejorar la fluidez del G tras el paso a Lollipop. Más rápido con las animaciones y ligeramente más eficaz abriendo aplicaciones con tiempos de espera que se reducen de forma variable. En la mayoría de los casos es una diferencia sutil pero en algunas apps como la Cámara ahora es mucho más rápido.

En los tests sintéticos es donde más se nota la diferencia de rendimiento en comparación con otros dispositivos. No puntúa tan alto como otros dispositivos en las pruebas y aquí el Snapdragon 410 demuestra estar un paso por debajo respecto a los 615 y compañía. Eso sí, la experiencia en el dia a día es completamente diferente.

Con la multitarea, en el modelo de 1GB, se traba un poco menos y cuando nos movemos de una aplicación a otra los tiempos. Una experiencia más agradable en el día a día y que se traduce en menos fuerces de cierre en aplicaciones.

Si vamos más allá de los benchmark, Moto G se comporta muy bien en la rutina: rápido moviendo aplicaciones, sin trabas con los procesos que están en segundo plano y ejecutando juegos con cierta exigencia de hardware perfectamente.

Sin embargo, hay algo que notaremos cuando estemos usando el móvil: la memoria interna. Por fortuna Motorola no pone mucho software extra pero a poco que tengamos unas cuantas aplicaciones instaladas, veremos como el aviso de que nos queda poco espacio nos aparece constantemente en el modelo de 8GB.

Con todo configurado (unas cuantas aplicaciones instaladas y música descargada) tengo 1GB libre. Solo un juego instalado y pocas aplicaciones pesadas. En cuanto necesito hacer pruebas o instalar algo más es fácil que en poco tiempo nos salga el aviso de que tenemos poco espacio.

Motorola ha hecho muy bien en lanzar una versión de 16GB de ROM y 2GB de RAM. La de 8GB es insuficiente para usuarios intensivos.

Si vamos a darle poco uso al Moto G 8GB son suficiente pero a poco que seamos curiosos y queramos probar aplicaciones veremos que se quedan muy cortos. Lástima que Android a día de hoy sigue sin dar facilidades para transferir apps a la microSD. Con Android M deberíamos ver avances.

Los 8GB siguen siendo escasos si vamos a darle mucho uso. En mi experiencia se quedan en poco libres una vez tengo configurado el móvil. Bien para quien no le dé mucho pero insuficiente para cualquiera con un poco de curiosidad.

Un aspecto del que no se habló apenas durante la presentación y que es quizá el que más se nota en la experiencia de uso diario es la batería. Los 400 mAh más de autonomía se traducen, en total, en más cuatro horas y media de pantalla encendida. Por supuesto, la cifra puede variar según el uso que le demos pero con mi uso diario (muchas notificaciones, apagando y encendiendo la pantalla cada dos por tres…) logro esa cifra sin problemas.

Software

Moto G siempre se ha caracterizado por traer Android sin personalizaciones. Siempre se ha limitado a introducir pocas aplicaciones de terceros y esta vez no es una excepción. Tenemos Android 5.1.1 Lollipop de serie con el aspecto Material Design que Google ofrece por defecto con este sistema operativo.

El granito de arena de Motorola se traduce en tres aplicaciones. Por un lado, una de Radio FM para (auriculares mediante) podamos escuchar emisoras. Por otro, el ya clásico asistente de migración que dados los avances de Google cada vez tiene menos sentido, especialmente si venimos de otros smartphone Android.

Más allá de estos elementos secundarios, las novedades se centran en el nuevo asistente de Moto. Dentro de estas aplicación encontramos tres funciones bastante atractivas. La primera son lo que se podría calificar como momentos del día. En función de qué hora del día sea o dónde nos encontremos podemos configurar el móvil para recibir unas notificaciones u otra o directamente ponerlo en silencio.

Esto es una evolución del asistente que ya incorporaban otros móviles de Motorola pero con más opciones. En cuanto a la geolocalización es bastante precisa y nos localiza sin dificultades con un margen de error de unos 10 metros. Es muy práctico para, por ejemplo, configurar automáticamente que no nos despierten las notificaciones por la noche.

Luego tenemos la llegada del Active Display que ya estaba en el Motorola Moto X. O lo que es lo mismo: cuando cojamos el móvil (éste es capaz de reconocerlo con los sensores) se encenderá la pantalla con fondo negro y unos iconos blancos con las notificaciones que tengamos. De este modo, podemos ver en un vistazo rápido qué mensajes nos han llegado además de la hora. Un añadido muy útil pero que no luce tanto al usar panel IPS LCD en vez de AMOLED. Se enciende toda la pantalla, aunque el consumo de batería no es drástico.

En tercer lugar tenemos la configuración de gestos para hacer funciones con el móvil. Por desgracia esta opción es un poco escueta ya que solo podemos activar o desactivar dos: agitar el móvil para activar el flash o girar el Moto G dos veces para que nos lleve a la cámara. Útil pero con escasas nulas opciones de personalización.

Nos queda la incógnita sobre Android M y si habrá o no actualización antes de que acabe el año. Lollipop 5.1.1 tiene unas cuantas mejoras sustanciales en cuanto a rendimiento respecto a 5.0.3 y versiones inferiores pero lo que veremos dentro de unos meses será realmente interesante. Si te lo perdiste, os hablamos de ello aquí.

Cámara

Asignatura pendiente de Motorola desde que dieran el cambio con los Moto G y X. Nunca han estado a la altura de las expectativas y durante la presentación de los tres nuevos móviles prometieron que esta vez va la vencida. De momento, utilizar un IMX 214 (Nexus 6, Ascend Mate 7, OnePlus One…) es un buen paso adelante.

Sin embargo, aunque el hardware es importante el software también y ahí Motorola todavía tiene margen de mejora. El auto foco no siempre va rápido y el sistema de enfoque por punto sigue siendo muy lento para usarlo por defecto. En la mayoría de las fotos no tendremos problemas pero en situaciones de poca luz o haciendo macro puede darnos quebraderos de cabeza.

Las opciones manuales siguen siendo bastante limitadas y aunque podemos cambiar algunos aspectos lo más práctico sigue siendo disparar en automático donde podemos conseguir buenos resultados si la luz y las condiciones son favorables para la cámara. Veamos algunos ejemplos.

Las diferencias con el Moto G del año pasado son palpables: un poco más de resolución, mejor balance de blancos… Sin embargo, en el procesado de imagen todavía siguen dando ese toque de escena pintada con acuarelas. Detalle que sólo se aprecia en los recortes al 100% eso sí.

Conclusiones

Muchos pensaron que veríamos un salto de calidad importante en el Moto G este año pero Motorola ha decidido ser conservadora en su apuesta para aferrarse a sus principios. Resulta difícil ofrecer mejores especificaciones por 200 euros y ese hueco, una vez más, lo cubre con creces.

Un terminal redondo donde el precio vuelve a ser su reclamo principal. Relación calidad precio difícil de superar salvo que tengamos un poco más de presupuesto. Se volverá a convertir en la respuesta de muchos cuando les pregunten “tengo poco dinero, ¿qué móvil me compro?”. Moto G sigue luchando en esa categoría. Si quieres Full HD, más procesador y mejor cámara, el móvil que buscas no es este sino el Moto X Play.

Motorola ha vuelto a cumplir con nota un desafío muy difícil: volver a ser el mejor por debajo de 200 euros. Eso sí, por encima de esa franja hay opciones muy tentadoras por poco más.

Redondo en todo lo que hace aunque no exento de defectos. Hace todo bien, pero lo podría hacer mejor. Buen trabajo para una Motorola que este año ha superado una prueba difícil. La competencia aprieta y ellos también exprimen su Moto G para que sea un mejor smartphone año a año.

Moto G vuelve a ser en 2015 ese primer coche que te compras cuando te sacas el carnet. Aquel que no te importa arañar y exprimir porque sabes que te va a rendir. Es un modelo de entrada para en el futuro, buscar algo más potente o bien, como un coche utilitario, quedarnos con él para hacer lo básico en el día a día.

7,9

Diseño:7.5 Pantalla:8 Rendimiento:7.5 Autonomía:8.5 Software:7.8 Cámara:8

A favor

  • Vuelve a ser el mejor móvil en relación calidad/precio por debajo de 200 euros.
  • Ahora la cámara del Moto G no es un aspecto sonrojante para Motorola. Buenos resultados.
  • La opción de 2GB RAM / 16GB de ROM es una solución idónea para quien busca un gama de entrada algo más exigente.
  • El aumento de batería es sustancial y nos ofrece un día de uso intenso sin problemas.

En contra

  • En pleno 2015, la configuración de 8GB no es suficiente para el modelo básico.
  • Algunas decisiones de diseño. ¿Marcos de plástico cromados en 2015? No.
  • Se echa en falta alguna opción más de personalización en el asistente de Moto.

Los teléfonos de la gama Motorola no dejan de multiplicarse desde que Google abandonó el barco y Lenovo se hizo cargo del timón. Fue entonces cuando empezaron a surgir segundos y terceros modelos, cuando nacieron nuevas categorías y cuando llegaron los Play. Teléfonos con función de «Lite» para acompañar a sus hermanos mayores. En este caso, el Moto G6 Play es el escudero de los Moto G6 y Moto G6 Plus, para componer la actual gama media del fabricante oriental.

Sin pretensiones y con un precio bastante ajustado, tanto que probablemente le permita competir contra el resto del frente chino, el Moto G6 Play se tumba ahora sobre nuestra mesa de análisis. El nuevo retoño de Motorola se pasa por aquí para mostrar qué tal rinde su Snapdragon 430, sus 3GB de RAM o cómo se ve su pantalla extralarga de 5,7 pulgadas. ¿Nos acompañas durante el análisis? Pero antes de empezar, el listado de características técnicas. Veamos qué hay antes de entrar en materia.

Motorola Moto G6 Play, características técnicas

Moto G6 Play

Pantalla

IPS LCD 5,7 pulgadas
HD+ y 18:9

Procesador

Snapdragon 430
GPU Adreno 505

RAM

3GB

Almacenamiento

32GB
MicroSD

Cámara trasera

13 megapíxeles f/2.0
Vídeo FullHD a 30fps

Cámara frontal

8 megapíxeles
Vídeo FullHD a 30fps

Batería

4.000 mAh
Carga rápida

Conectividad

4G
WiFi ac
GPS
USB tipo C
Lector de huellas

Sistema

Android 8.0 Oreo

Dimensiones y peso

154.4 x 72.2 x 9 mm
175 gramos

Precio

199 euros

Diseño: con la sobriedad y durabilidad del plástico por bandera

Estamos ante un teléfono de una pretendida gama económica que, a la hora de la verdad, no lo es tanto desde su salida. Aunque sus 199 euros actuales pronto serán pasto del pasado. Debido a ello no esperábamos nada destacable en el aspecto de diseño, y sin embargo el Moto G6 Play tiene algo que gusta pese a que, lógicamente, sus dimensiones con cualquier cosa menos contenidas, incluso contando con que alberga una pantalla extralarga con aspecto 18:9.

Una pantalla de 5,7 pulgadas con aspecto 18:9 implica, necesariamente, que estamos ante un cuerpo que hasta hace no mucho habría albergado al menos media pulgada menos. Pero pese a ello, el Moto G6 Play ni es pequeño ni es ligero. Hablamos de 154,4 milímetros de alto, de 72,2 milímetros de ancho y de 9 milímetros de grosor, aunque estos últimos se disimulan bastante por la curvatura trasera del teléfono, aunque sea ligera y nada agresiva. En cuanto al peso, 175 gramos son una cifra a tener en cuenta, pese a que aporta sensación de solidez y robustez. Aquí lo vemos comparado con otros «congéneres» de categoría y dimensiones.

En lo relativo al diseño, el Moto G6 Play hereda las líneas maestras de sus hermanos mayores pero llevándolas a su terreno. Como, por ejemplo, optando por plástico para su carcasa trasera en lugar de por cristal. Algo que hace al teléfono más resistente ante caídas y rayaduras, todo sea dicho. El diseño es sobrio, con una trasera impoluta salvo por la circunferencia de la cámara y la del lector de huellas, ingeniosamente situado en torno al isotipo de Motorola. El resto de la trasera, limpia de diseño, aunque nos gustaría decir lo mismo refiriéndonos a las huellas pero no. La falta de textura del plástico y el brillo hacen que, inevitablemente, el teléfono sea un atrapahuellas. Aunque se defiende bien, podría haber sido peor.

El Moto G6 Play no destaca por el diseño, pero se siente un teléfono construido para durar.

El frontal es el de un clásico teléfono con reducción de marcos. El protagonismo es para las 5,7 pulgadas de pantalla, dejando el marco superior para la cámara frontal con flash LED y el inferior para el logotipo de la marca, que repite aparición. Los botones de encendido de volumen quedan a la derecha, la bandeja para la SIM y la microSD a la izquierda y el puerto microUSB se sitúa debajo, junto a un pequeño micrófono de reducción de ruido. ¿Y el jack de auriculares? En la parte superior. Como solemos comentar, esta posición supone algún problema a la hora de guardar el teléfono en el bolsillo con auriculares, pero puede ser algo relativo únicamente al gusto.

En líneas generales, el Moto G6 Play ofrece buenas sensaciones en casi todos los aspectos. Tal vez el punto gris de la suciedad de su trasera sea lo más destacable de un teléfono sólido, con un peso algo elevado pero que no se dispara en exceso y que sienta bien en la mano, es ergonómico. Pocas críticas pueden hacerse a un teléfono que, sin destacar, tampoco desentona en este aspecto de diseño y construcción. Buen trabajo.

Pantalla: atentos a estas 5,7 pulgadas, que se portan muy bien

Ya comentamos en el apartado del diseño que el nuevo Motorola Moto G6 Play apostaba por un diseño con marcos reducidos y que, por ende, estiraba el ratio de aspecto de su pantalla. Así que aquí no tenemos 16:9, tenemos un panel IPS LCD de 5,7 pulgadas que llega hasta los 18:9 HD+ y, por tanto, no siente la tentación de recortar la pantalla en la parte superior. Nada de cejas en esta generación, ya se verá qué ocurre en las siguientes.

El panel del Moto G6 Play sobresale por su brillo y contraste, muy buenos para una línea económica

Pese al estiramiento de la pantalla, el aprovechamiento del frontal no es una locura. Hablamos de que sólo un 75,2% del frente del teléfono es panel LCD, mientras que el otro 24,5% son marcos, ya sea el superior que alberga la cámara frontal con su flash LED o el inferior. No obstante, se agradece el alargamiento para adaptarse mejor a ciertos contenidos que ya son toda una tendencia. Las pantallas se adaptan al contenido multimedia, y eso siempre es una buena noticia.

Pero lo mejor que tiene esta pantalla no es su diagonal ni su resolución, con su modesto HD+ de 1.440 x 720 píxeles, sino lo realmente bien que se ve para lo que estamos acostumbrados a ver en gamas económicas, o medias pero de perfil bajo. Cuenta Motorola que su pantalla llega a rozar los 500 nits de brillo máximo, y que su contraste es de 1.700:1, con las cifras algo redondeadas. Y la experiencia dice que se maneja en todo con una soltura que gusta, y mucho, desde que la encendemos.

La representación de colores es agradable, con una ligera saturación que se agradece para dar calidez al contenido pero que no sobrecarga. Aunque, si lo deseamos, podemos personalizar este aspecto. En Ajustes > Pantalla tenemos distintos modos de color que podemos acompañar con un «saturador» como es el modo Intenso y que tiene efecto sobre las otras configuraciones. Sobre el brillo, otra grata noticia con el Moto G6 Play. Perfecto en interiores, con un ajuste automático de brillo que responde más rápido de lo habitual y con un brillo en exteriores más que decente. Aunque, como es lógico, no tiene mucho que hacer bajo la luz directa del sol.

De haber contado con ‘knock knock’ y FullHD, la notable pantalla habría sido sobresaliente

La pantalla de este G6 Play también se porta cuando hablamos de ángulos de visión. Inclinar el teléfono no significa ver cambios en los colores ni abruptas pérdidas de contraste. La sensibilidad también responde conforme a lo esperado, y la pantalla es veloz y precisa. Como nota negativa, echamos en falta un «toc toc» para despertar el panel, pese a no ser una funcionalidad demasiado extendida. Ojalá a estas alturas fuese ya un estándar para no tener que buscar el botón de encendido del teléfono cuando está sobre la mesa. Porque, en mano, es más cómodo el lector de huellas.

No cabe duda de que la pantalla de este Moto G6 Play nos ha sorprendido para bien. No es común que teléfonos de esta franja de precios monten paneles tan competentes, pese a la ya mencionada baja resolución que, de haber subido hasta el FullHD+, habría ganado enteros. En el resto de aspectos, destacable. Buen brillo, buenos colores y personalizables, buen tacto y buena velocidad de respuesta. Ah, y buena limpieza frente a las huellas. No queríamos cerrar sin destacar este aspecto.

Rendimiento: la potencia de un móvil que olvida a menudo que es modesto

Motorola no ha tirado la casa por la ventana con la configuración de este Moto G6 Play. Teníamos claro que estábamos ante un teléfono de gama de entrada, o gama económica, o como queramos llamarle, y que pese a que algunas características, como la RAM, lo sitúan ligeramente por encima, nunca escapa a su clase. Aunque el comportamiento general del teléfono invita a pensar que estamos ante algo más que lo que nos ofrece el fabricante, y eso es una virtud.

Por fluidez y experiencia, el procesador no parece un Snapdragon de la línea 400 sino algo superior

El cerebro del Moto G6 Play está formado por un Snapdragon 430, un chip de ocho núcleos de los más corrientes de Qualcomm, acompañado por 3GB de RAM y 32GB de espacio interno en la versión que hemos analizado aquí. Equipamiento de línea de entrada, incluida una GPU Adreno 505 que lo sitúa por debajo de gamas medias de perfil corriente. Lo dicho, una línea económica. Aunque, por lo que hemos visto en las pruebas, a veces se cree más de lo que en realidad es.

No hablamos a nivel de benchmarks, lógicamente, pues aquí estamos ante pruebas sintéticas y éstas reflejan la realidad tal y como es. Puntuaciones equivalentes a las de otros teléfonos de la competencia, aunque en la optimización del sistema se haya trabajado mucho más. Pero esto, por desgracia, no se aprueba en las puntuaciones. En los fríos números como los que os mostramos a continuación.

En el día a día, el Moto G6 Play no se asemeja a otras líneas económicas que hemos probado. El teléfono se desenvuelve bien cuando navegamos por los menús, echando mano de la multitarea para recuperar apps en segundo plano o visualizando fotografías, vídeos y demás tareas que podemos considerar como «simples». Ni lag, ni caída de fotogramas ni ningún otro inconveniente. El teléfono está muy pulido en ese aspecto, y la «baja» categoría del G6 Play tampoco se nota en las aplicaciones. Cargan rápido, se mantienen el suficiente tiempo en segundo plano sin cerrarse y, cuando las recuperamos, no aparecen congeladas sino activas desde el primer momento.

Como todas las líneas económicas, los juegos potentes son los encargados de sacarles los colores

En los juegos, los realmente exigentes en materia gráfica, sí apreciamos una leve caída del rendimiento pero sólo en los más exigentes. Si somos jugadores de títulos casual, como los Candy Crush, Clash Royal, Threes y compañía, el Moto G6 Play estará a la altura de todo lo que le pidamos. Aunque si lo que le pedimos es que responda ante un título 3D como un shooter o un juego de carreras de coches, aquí sí se apreciará que el teléfono es más débil de lo esperado. Lo dicho, se porta por encima de sus posibilidades en muchos escenarios, pero no esperábamos milagros en cuanto apretásemos el acelerador, y no los ha habido.

Otro aspecto a destacar, y que incluimos en el rendimiento, es el de su lector de huellas. Sin errores de uso, reaccionando ante nuestro dedo pese a forzar fallos con las yemas algo húmedas, y sobre todo muy veloz. De lo mejor que hemos probado últimamente. Y si a eso se le suma un teléfono equilibrado en el apartado de procesador, RAM y apps, tenemos que el Moto G6 Play se desbloquea muy rápidamente cuando apoyamos el dedo sobre el lector de huellas. Y por muy rápidamente entendemos mejor, mucho mejor, que otros compañeros de categoría. Gran trabajo el de Motorola en este Moto G6 Play, aunque el verdadero golpe de efecto lo da con la batería. Pero antes, el sistema.

Sistema: Android Stock, limpio aún sin ser One

Android 8.0 Oreo en el Moto G6 Play

Tal vez la presencia de un sistema operativo tan limpio como el que porta el Moto G6 Play sea una de sus grandes ventajas. Con Android 8.0 Oreo y con el parte de seguridad de marzo instalado en el momento del análisis, el G6 Play se acerca mucho a los teléfonos con Android One sin serlo, y se aprovecha de los beneficios de éstos. De no cargar sobre sus hombros con una capa, independientemente de lo pesada o ligera que sea ésta, de cuán optimizada llegue. Usar el Moto G6 Play es tener contacto con Android tal y como Google lo diseñó, y se nota en el rendimiento.

Motorola entrega un Android puro, sin apps de terceros y sólo con una app modificada. Pero que no llega con la última versión.

Nada de apps ajenas ni propietarias más allá de la app de cámara, que sí llega personalizada por el fabricante oriental. Sí tenemos algunas ventajas, como la presencia de la aplicación Dolby Audio para echarnos una mano en materia de sonido, o como la radio FM para usarla cuando conectemos el cable de los auriculares. Recordemos que es el que hace las veces de antena en los teléfonos móviles. Por no tener, no tenemos ni una galería de fotos duplicada, algo que suele ocurrir pese a que Google incluye Fotos en su listado autorizado y obligatorio de Apps.

El sistema nos ofrece algunas ventajas que otros fabricantes obvian o, directamente, anulan como la personalización del color de la pantalla o los ajustes Dolby Audio que comentábamos anteriormente. Pero en lo demás, Motorola no ha tocado el sistema y, aunque no estamos ante un teléfono del programa Android One, parece exactamente lo contrario. Salvo por la versión de Android, claro está. Tener Android 8.1 Oreo corriendo en el teléfono habría redondeado la experiencia. Pero ni rastro del punto uno.

Autonomía: bajo consumo y gran batería, el mejor crossover

Los fabricantes llevan tiempo tratando de encontrar el equilibrio entre dos principios que parecen considerar fundamentales. Uno de ellos es el consumo energético, mejorado generación tras generación gracias a procesadores más económicos. Otro, evitar a toda costa el engorde de los teléfonos. De hecho, es más bien al contrario. Anorexia tecnológica que suele afectar a «las de siempre», las baterías que ahora tampoco podemos extraer a causa de los diseños unibody.

El caso del Moto G6 Play es, sin duda, el de un teléfono que sacrifica un poco el diseño en pro de la autonomía. En sus 9 milímetros de grosor esconde una pila interna de 4.000 mAh con carga rápida que, durante nuestras pruebas, ha dado un rendimiento muy por encima de lo esperado. Como el hecho de tener autonomía dos días sin demasiados problemas, y sin cortarnos demasiado en el uso del teléfono. 4.000 mAh más que bien aprovechados.

Los 4.000 mAh marcan la diferencia en este Moto G6 Play cuya autonomía impresiona

Durante las pruebas hemos tenido cifras superiores en todo momento a las 7 horas de pantalla. De hecho, hemos obtenido hasta 8:30 horas de pantalla en un único día, apretando al teléfono para que nos obligase a cargarlo por la noche, y unas 7:30 horas repartidas entre dos días de uso. Para ser exactos, y en la prueba que mostramos en las capturas, 7:44 minutos de pantalla en 1 día y 14,5 horas de uso, con un 5% de batería restante. Es complicado, muy complicado, agotar la energía de este Moto G6 Play cuya autonomía nos ha sorprendido para bien. Para muy bien.

Así que si andáis buscando un teléfono de los que pueden salir de casa temprano y regresar tarde, sin haber necesitado un enchufe a lo largo de la jornada, el Moto G6 Play debe estar entre los favoritos. ¿Cuánto tiempo tarda en estar completa una vez la conectamos a un enchufe? Con un cargador normal, devolver la energía a la batería nos llevará casi 3:30 horas. Si tenemos un cargador habilitado para carga rápida, en 2 horas habremos liquidado la tarea.

Cámaras: una pareja de sensores que se limita a cumplir y un modo profesional que no destaca

Tenemos siempre presente que Lenovo ha dotado a este Moto G6 Play con características de gama media, y ese equipamiento llega también al apartado fotográfico. Nada de cámaras dobles por aquí, pero sí un único sensor de 13 megapíxeles con una lente f/2.0 que cumple con lo prometido, aunque tampoco dispone de espíritu para llevar la experiencia más allá.

Sobre el papel, la cámara de este Moto G6 Play no promete darnos demasiadas alegrías pero a la hora de analizarla nos hemos encontrado con que mantiene el nivel de la categoría, e incluso puede decirse que trata de elevarlo, aunque las carencias están ahí, sobre todo cuando hablamos de baja luz. Pero empecemos por las fotografía de día.

Cuando nos enfrentamos a las tomas con luz no observamos ningún tipo de problema más allá de la nitidez de algunos bordes de objetos. La captura es bastante buena, con un nivel de detalle muy elevado, y los colores son correctos aunque ligeramente saturados, nada molesto. Bien en la gestión del rango dinámico. En general, la cámara del Moto G6 Play captura de forma veloz, aunque en este punto tal vez podría haberse mejorado un poco con respecto a anteriores generaciones, pese a ser conscientes de la categoría en la que se mueve.

Bien en casi todo con luz, mediocre en caso todo sin ella

Al caer la iluminación, sin embargo, comienzan a aparecer problemas clásicos de un móvil de su precio. El enfoque se vuelve algo errático y lento, y las fotografías tardan más de la cuenta en captarse por lo que hay posibilidades de que las obtengamos movidas. Hablando de enfoque, no es raro tener que disparar varias veces para tomar la fotografía que deseamos si usamos el enfoque en pantalla, pues se resiste a hacernos caso cuando pulsamos en algún objeto concreto que queremos que se convierta en el primer plano. El HDR, por cierto, no ayuda demasiado y apenas tiene incidencia en las fotografía.

También sorprende que el ruido aparezca antes de lo previsto. Hablamos de una gama media así que no le podemos pedir milagros en las fotografías nocturnas. Sin embargo, no hace falta que sea completamente de noche para que aparezca grano en las fotografías, algo que va irremediablemente acompañado por la pérdida de detalle en la captura. Todo ello, combinado, hace que fotografiar de noche con el Moto G6 Play produzca fotografías de baja calidad.

En cuanto a los selfies, ocurre algo muy parecido a lo que se siente con la cámara trasera. 8 megapíxeles que responden con buena velocidad durante el día, que capturan fotografías nítidas y con buen color con facilidad, pero que sufren demasiado con baja luz pese a que podamos apoyarnos en algunas fuentes de iluminación. El ruido, como en la cámara trasera, también está presente en los autorretratos.

En cuanto cae la luz, el ruido se hace presente en ambas caras del teléfono

En cuanto al software de cámara, tampoco ofrece demasiadas opciones. Podemos decidir qué hacer con el flash, con ambos, tanto el trasero como el delantero, o qué hacer con el HDR, si dejarlo en automático, forzarlo o desconectarlo. Pero el modo profesional que incorpora no resulta demasiado manejable, y es fácil cometer errores durante su manejo por unos controles demasiado sensibles.

Tan pronto podemos quemar una fotografía por sobreexposición que capturar una toma demasiado oscura, tanto que en ocasiones es aconsejable dejar hacer al modo de capturas automáticas. Eso sí, los ajustes de sensibilidad y exposición sí pueden darnos alguna alegría, pero en general el modo profesional tiene menos incidencia de la que debería y no invita a su uso. No, al menos, como cabría esperar de un modo manual que en otros fabricantes está mejor aprovechado.

Como decíamos al principio, la cámara de esta gama media de la línea Moto rinde como cabría esperar de una gama media, aunque tal vez vaya siendo hora de exigir un paso adelante también en estas categorías. No decimos que las cámaras de las líneas económicas deban brillar, pero sí rendir mejor que hace unos años y la evolución parece algo plana. Las cámaras del Moto G6 Play no desagradan pero tampoco impresionan. No es uno de los aspectos a mencionar a la hora de recomendarlo. En fotografía, el Moto G6 Play se muestra gris. Tal vez demasiado.

Sonido: alto y claro, así es el sonido por aquí

Poco a poco nos vamos acostumbrando a que los fabricantes pongan atención al sonido de los teléfonos móviles, sobre todo al que no depende de un cable de auriculares o una conexión Bluetooth. El altavoz principal de este Moto G6 Play lo demuestra, emitiendo un sonido no sólo alto sino que apenas distorsiona cuando lo llevamos al más alto nivel. Y la fuente de audio es de calidad, claro está.

Sonido claro, potente y personalizable. El apartado de audio del Moto G6 Play pasa el examen con un notable alto.

El Moto G6 Play se defiende a la perfección con música, podcasts, vídeos en Youtube y plataformas de streaming, y además cuenta con la posibilidad de personalizar la experiencia gracias a la app de Dolby Audio incluida en el teléfono. Si algún aspecto de lo que oímos no nos gusta, acudimos al ecualizador y lo solucionamos sobre la marcha.

En lo relativo a los auriculares, la experiencia es incluso mejor pues el jack de 3,5mm tiene una salida con bastante potencia, aumentando el sonido incluso en auriculares sin amplificación incorporada. Como en el caso del altavoz, este sonido se puede personalizar. Algo que nos vendrá de maravilla si, por ejemplo, disponemos de unos auriculares de calidad que permitan apreciar cada cambio. Gran trabajo de Motorola en este último aspecto de la faceta multimedia del G6 Play.

Motorola Moto G6 Play, la opinión de Xataka Móvil

No estamos ante una gama alta, ni tan siquiera ante una gama media de perfil potente. Estamos ante un teléfono de línea más bien baja que, con el paso de unas cuantas semanas, tendrá un precio bastante atractivo y tentador para quien ande buscando nuevo teléfono. Pero una vez olvidamos de qué categoría hablamos, y somos conscientes de hasta dónde podemos exprimir el teléfono, todo va sobre ruedas.

La experiencia de un gran punto a destacar y aquí hay que dar crédito tanto a su hardware como a un software muy bien optimizado y libre de apps que no hemos pedido, un detalle que ya es sello de identidad de los Moto G y que Lenovo ha mantenido. El teléfono saca una nota muy alta en autonomía, pues los 4.000 mAh se notan y mucho, y el procesador cumple con lo esperado, incluso dándonos algo más de la media del sector. La cámara es el punto menos destacable, pero pese a que su rendimiento no sobresale tampoco defrauda.

Este Moto G6 Play parece uno de los de siempre y eso, cuando hablamos de la familia Moto G, es todo un halago.

El Moto G6 Play está llamado a competir en una categoría inundada por la competencia, pues las gamas económicas son las que más participantes admiten cada año. Pero el teléfono da lo que se le pide y un poco más, y algunos de los detalles que contiene le hacen sobresalir por encima del resto. El Moto G era el teléfono para todo, y este Moto G6 Play ha sabido recoger el guante a la perfección.

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A pesar de las dificultades propias de una industria cada vez más competitiva, el Moto G6 Play sigue fiel a la esencia de su línea. Hoy ya no es Google, es Lenovo, pero este Moto G6 Play parece uno de los de siempre y eso, cuando hablamos de la familia Moto G, es todo un halago. Si buscas un móvil completo a precio asequible, el Moto G6 Play debe estar entre los elegidos.

Diseño7.5 Pantalla8.0 Rendimiento8.0 Cámara7.0 Software8.5 Autonomía9.0

  • La autonomía es lo que siempre debería ser pero pocas veces es
  • El sonido del teléfono impresiona
  • Bien por el lector de huellas, y también por el NFC
  • La cámara no invita a su uso, y eso en 2018 debería mejorar
  • El teléfono es demasiado pesado
  • Con un procesador de la línea 600, todo habría mejorado

Motorola Moto G 3ª Generación

Valoración: 7 de 10 6.2025

Es innegable que la línea Motorola Moto G ha supuesto un antes y un después en la gama media de producto (no en vano, es la más vendida en la historia de esta compañía). Con este modelo quedó muy claro que con dispositivos con un hardware competente era posible ejecutar todo tipo de aplicaciones sin problemas de fluidez. Y, todo ello, sin gastar mucho dinero. Todo un acierto, no cabe duda.

El caso es que hay un nuevo miembro de la gama de la que estamos hablando, el Motorola Moto G 3ª Generación, que ya ha sido presentado y que hemos podido probar para conocer lo que tiene de nuevo y si su funcionamiento le mantiene como toda una referencia en el mercado. Para ello, se han anunciado un buen puñado de novedades que le hacen más interesante que antes y, también, cierto grado de continuismo en algunos apartados que veremos cómo se comportan a la hora de convencer de dar el salto al nuevo modelo.

Por esta razón, la mayor partes de las veces al Motorola Moto G 3ª Generación lo compararemos con su antecesor, que es la mejor forma de establecer si el avance es adecuado y si el trabajo realizado por el fabricante consigue que las amenazas que llegan desde Asia sean capaces de destronar a este dispositivo. Por cierto, y antes de empezar, hay que indicar que el precio de la versión más económica de este modelo, que llega con 8 GB de almacenamiento, es de 229 euros. Mientras que la más cara de 16 “gigas” y dos de RAM, se sitúa en los 239 €, por lo que con una diferencia de tan pequeña, esta segunda es la que parece mucho más recomendable sobre el papel.

Diseño continuista

La verdad es que en lo referente a las líneas del Motorola Moto G 3ª Generación el continuismo es lo que marca al dispositivo, aunque algunas novedades sí que existen. El caso es que estamos ante un teléfono fabricado en plástico (policarbonato) que ofrece una buena resistencia en líneas generales y que, en lo que se refiere a la ergonomía, esta es lo suficientemente buena como para catalogarla de más que correcta.

El aprovechamiento de la parte frontal es bueno, ya que se sitúa cerca del 70%, y esto se debe a que los marcos no son especialmente grandes. Se han aumentado ligeramente las dimensiones (incluido el grosor, que ahora es de 11,6 milímetros) respecto al modelo al que sustituye. También el nuevo Motorola Moto G 3ª Generación es más pesado, ya que ha “engordado” hasta los 155 gramos. El caso es que esto no hace que el uso continuado del teléfono sea malo, ya que la curvatura posterior es una buena solución para mejorar la comodidad y, además, la estructura está bien balanceada, por lo que la sensación es de ser más ligero y compacto.

El acabado de la carcasa trasera es algo rugoso con unas líneas diagonales que le hacen atractivo al dispositivo. Esto favorece a que el agarre sea bueno y no se escurra con facilidad. Aparte, en este lugar ahora existe un remate central que une el logotipo de Motorola y la cámara del terminal. Esto da un toque más elegante que en los modelos anteriores, sin más, Pero, eso sí, hace que se mantenga un diseño similar a los modelos que se presentaron junto al Motorola Moto G 3ª Generación.

Por cierto, pese a que la carcasa es extraíble e intercambiable (y aunque MotoMaker todavía no es de la partida en España), no es posible cambiar la batería, algo que no sorprende ya que es la forma de actuar de Motorola. Eso sí, en el espacio interno que se desvela al retirar la tapa, se encuentra tanto la ranura para la tarjeta SIM como para la microSD.

En lo que se refiere a los botones físicos hay que decir que todos están en la parte derecha, con un acabado diferente el específico encendido lo que evita confundirlo con los de volumen. Aparte, en la parte superior está la conexión para los auriculares en el remate biselado (que no falta en el Motorola Moto G 3ª Generación) y en la parte baja del teléfono, se encuentra el puerto USB de recarga. Nada nuevo, la verdad.

Con unos buenos acabados, que muestran solidez y que resultan cómodos, hay que decir que este teléfono no desentona con lo que se puede esperar de él por el precio que tiene. Finalmente hay que indicar que el nuevo Motorola Moto G 3ª Generación incluye protección al agua (IPX7), pero no al polvo. El caso es que por un rango de precio como el que hemos comentado antes, este añadido es simplemente espectacular y no tiene igual en el mercado actual. Esto, por un lado justifica el incremento de tamaño en parte, y este peaje se paga gustoso ya que como hemos podido comprobar, salpicaduras o inmersiones accidentales de menos de un metro no son un problema y esto, a buen seguro que le “salvará la vida” a más de uno.

En definitiva, un teléfono que no se puede comparar con otros mucho más atractivos, aunque ciertamente esto no es una pretensión que tenga, pero que las opciones que ofrece no son malas, ni mucho menos. Eso sí, para siguientes generaciones una reducción de dimensiones y peso se hacen necesarias.

Pantalla, con mejoras… pero no suficientes

Lo primero es decir que en el nuevo Motorola Moto G 3ª Generación mantiene tanto las dimensiones, de cinco pulgadas, como la resolución que se queda en 720p (es decir, nada del esperado salto a full HD, una pena). El caso es que esto permite una densidad de píxeles de 294 ppp, que sin ser espectacular sí que resulta suficiente para el usuario medio.

De todas formas, si se ha utilizado algún teléfono con pantalla de más resolución está claro que se aprecian diferencias, pero al compararlo con el modelo de la generación anterior hay que decir que el panel IPS integrado en el Motorola Moto G 3ª Generación mejora de forma sustancial su calidad. Para empezar, amarillea mucho menos los blancos y, los grises, verdean menos. Los colores, aunque algo “apastelados” se ven bastante bien y, en lo que se refiere al brillo, este es bastante potente para que no se tengan problemas en exteriores con días muy luminosos.

Los ángulos de visión no son los mejores que hemos visto, con incoherencias visibles antes de lo esperado al girar el teléfono, pero no es algo preocupante. En cuanto a la respuesta esta es buena, y no encontramos problema alguno a la hora de manipular la pantalla y que se reconozcan los movimientos o presiones.



El Motorola Moto G 3ª Generación incluye protección Gorilla Glass 3, su eficacia está ya muy demostrada y en este modelo no es menor, al llevarlo en el bolsillo durante días no se produjo problema alguno de ralladuras o golpes. El caso es que este nuevo dispositivo cumple, y además muestra avances respecto al anterior que hay en el mercado, pero tampoco integra el mejor panel HD que hemos visto en un gama media.

Rendimiento mejorable

Pues sí, esto se debe a que los componentes esenciales que se integran en el Motorola Moto G 3ª Generación no son especialmente potentes. Y esto por un lado es lógico, ya que este es un teléfono que está pensado para ser una solución en el día a día, no para que destaque a la hora de ejecutar aplicaciones.

El caso es que el procesador es un Snapdragon 410 de cuatro núcleos y compatible con arquitectura de 64 bits, por lo que nada de integrar un modelo superior como el 610 o el 615. El modelo que hemos probado integra 1 GB de RAM, que lo cierto es que ya se puede considerar como escasa en los días que corren (existe un modelo con 2 GB, que todavía no está en España, y que ofrece el doble de almacenamiento interno ya que este es de dieciséis “gigas”, por los ocho del modelo que hemos tenido entre las manos). En definitiva, poco más que solvencia hay que esperar, que no es poco para el coste que tiene, pero las amenazas que llegan desde Asia son fuertes y el hardware elegido no le hace precisamente ganar enteros para seguir siendo la referencia en la gama media de producto.

A continuación dejamos los resultados obtenidos con el Motorola Moto G 3ª Generación en las pruebas de rendimiento, que son mejores que los del Motorola Moto G 2ª Generación (Snapdragon 400), pero que no son mucho mejores que los que el Moto E ofrece:

PC MarkAutonomíaGFXBench CPU Prime
Quadrant Vellamo AnTuTu

En cuanto a la experiencia de uso, hay que decir que las sensaciones son aceptables, ya que en líneas generales el funcionamiento es correcto y, por lo tanto, para el día a día de un usuario medio no se encuentran graves problemas. Eso sí, con algunos juegos en tres dimensiones o con aplicaciones exigentes como las de Adobe (me refiero a Photoshop), encontramos cierta lentitud que hacen notar el hardware contenido que hemos comentado antes.

En el apartado de la autonomía, esta es bastante buena ya que con un uso habitual nuestro, que podría considerarse como intensivo para otros, conseguir un día de uso no es problemático, para nada. Los componentes no son exigentes, y, además, la batería ahora tiene una carga mayor que la del teléfono al que sustituye (2.470 mAh), lo que se hace notar. Por cierto, con la pantalla encendida y a pleno rendimiento, más de cinco horas de uso continuado es sencillo conseguir. Es decir, tan bueno como siempre el Motorola Moto G 3ª Generación.

Cámara, una gran mejora

Aquí sí es cierto que hemos encontrado avances realmente interesantes. Esto se ha conseguido por la inclusión de una cámara con un sensor de 13 megapíxeles (un Sony IMX214 con f/2.0) que ofrece unos resultados muy superiores a los que en su momento ofrecía el Motorola Moto G 2ª Generación. Y, esto, es así también para el componente frontal de 5 Mpx.

Lo cierto es que con una luminosidad buena las fotos no generan gran cantidad de ruido y, aunque en muchas de ellas la tendencia a bajar la tonalidad es clara, hay que decir que la mejora es evidente y tanto colores como la luz ahora se gestionan mejor. Además, la velocidad de enfoque es realmente alta, mucho. Por lo tanto, hay que decir que el Motorola Moto G 3ª Generación ha dado un paso muy importante aquí.

Cuando la luz no es la mejor posible, también hay un avance considerable en este Motorola Moto G 3ª Generación, ya que ahora la representación de los colores es mejor y se aprovecha un buen rango dinámico. Aparte, es de agradecer el flash dual en la parte posterior que nos convenció bastante. Cierto es que si se abusa del zoom el grano aparece de forma clara, pero esto es algo que no es extraño en un modelo de gama media. Evidentemente, no le falta la opción de utilizar modo HDR.

Exposición HDR Poca luz
Movimiento Fuga Automático
Varios enfoques Detalle Colores

En cuanto a la grabación, este teléfono aprovecha muy bien la rapidez del enfoque y ofrece unos resultados que están bastante bien y que, si se desea, es posible llegar a grabar a 1080p (30 FPS). Es decir que cumple algo más de lo esperado.

La interfaz de la aplicación cámara es correcta, es sencilla de utilizar ya que arrastrando a la derecha aparecen todas las opciones, como por ejemplo el mencionado modo HDR, el poder realizar fotografías panorámicas o el variar el enfoque o la exposición. Por cierto, de anteriores modelos de Motorola este Motorola Moto G 3ª Generación hereda el poder ejecutar este desarrollo mediante gestos (dos giros se utiliza la trasera y, con otros dos más, la delantera).

Detalles finales

Aquí vamos a repasar detalles interesantes que se deben conocer del Motorola Moto G 3ª Generación. Por ejemplo, que de nuevo la versión Android (5.1.1) que integra llega con pocas modificaciones y, por lo tanto, se tiene una experiencia “pura” que favorece al rendimiento. Esto sigue siendo un muy buen detalle y esperamos que no cambie en un futuro.

Por cierto, nos ha gustado mucho la aplicación Moto, que permite configurar diferentes aspectos del uso del terminal, por ejemplo el comportamiento de este por la noche la forma de mostrar las notificaciones e, incluso, las acciones por gestos a usar. Eso sí, este desarrollo absorbe mucha RAM, por lo que esto afecta al consumo del Motorola Moto G 3ª Generación.

El sonido del teléfono es correcto, pero ahora este no es estéreo. Por mucho que se incluyan dos ranuras frontales (mucho más refinadas y que no se llena tanto de suciedad como ocurría con modelos anteriores), el superior simplemente se utiliza como altavoz para las llamadas.

Conclusión

Sentimientos encontrados con este Motorola Moto G 3ª Generación, eso es lo que nos ha dejado. Por un lado ofrece avances importantes e, incluso diferenciales. El más destacado es el de la resistencia al agua, pero también se agradece la mayor carga de la batería o su cámara de mayor calidad. Apartados todos estos donde se esperaba un avance y ha llegado.

Además, no deja de comportarse bien el Motorola Moto G 3ª Generación a la hora de funcionar en el día a día, pero la verdad es que el poco avance de este modelo en lo referente al procesador (y la RAM en el modelo analizado), hacen que la experiencia de uso sea muy parecida a la del Moto E y, esto, no es algo que se esperaba.

Accesos rápidos Escritorio Sistema
Aplicaciones Moto 1 Moto 2

¿Conseguirá este modelo seguir siendo la referencia en el mercado de gama media? Es muy posible. Su precio es atractivo, no tiene fisuras muy grandes y dispone de un servicio técnico que otros fabricantes asiáticos no ofrecen en España. Además, ya ha conseguido calar en los usuarios, lo que siempre es bueno. Eso sí, hay rivales que llegan de China, por ejemplo, que le van a poner las cosas complicadas.

A favor:

  • Resistencia al agua
  • Cámara principal muy mejorada
  • Autonomía amplia
  • Muy buena relación calidad/precio

En contra:

  • Procesador de rendimiento ajustado
  • El modelo de 1 GB es demasiado continuista
  • Aumento de dimensiones y peso

Fotos del producto:






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Hablamos de un dispositivo realmente económico pero que cuenta con algunas características muy interesantes. Para empezar cuenta con una pantalla sin notch, un detalle que nosotros agradecemos, junto con una carcasa trasera que ofrece un diseño muy particular y que destila ADN de Motorola por cada uno de sus poros.

Análisis del Motorola E5 Plus: diseño

Y nos sorprende el hecho de que el Motorola E5 Plus cuenta con un cuerpo fabricado en plástico con un acabado que simula el vidrio que consigue unos muy buenos resultados al tacto. Si tenemos en cuenta que cuesta 120 euros, estamos ante una opción muy apetecible si buscas un teléfono Android barato para tu día a día.

Por que eso lo tenéis que tener muy claro: pagando un precio tan bajo, no podemos esperar un teléfono con unas prestaciones a la altura de un smartphone de 300 euros, pero sí que podréis comprobar que el hardware que monta el Motorola E5 Plus cumplirá de sobra con las expectativas de cualquier usuario que quiera navegar por Internet, utilizar redes sociales y servicios de mensajería instantánea, ver alguna que otra película o disfrutar de juegos que no requieran de una gran carga gráfica.

Análisis del Motorola E5 Plus: características

Hablamos de un dispositivo que monta un procesador Snapdragon 425 junto con dos configuraciones de 2 o 3 GB de memoria RAM, además de dos versiones con 16 o 32 GB de almacenamiento interno. Aunque la gran sorpresa la vemos en su batería de 5.000 mAh que ofrecen una autonomía impresionante.

Hemos estado probando la batería del Motorola E5 Plus y hemos podido mantener este terminal encendido durante dos días sin problemas. Al utilizar Android 8 Oreo sin ningún tipo de personalización, el dispositivo se mueve de forma muy fluida ofreciendo un rendimiento bastante bueno.

Y no nos podemos olvidar de su pantalla de 6 pulgadas con resolución 720p y tecnología Max Vision que ofrece una calidad de imagen realmente buena para el rango de precio en el que se encuentra. Por último, en el apartado de la cámara del Motorola E5 Plus, decir que monta una lente de 12 megapíxeles con apertura focal 2.0 que consigue unos resultados acordes con la gama en la que se encuentra.

De esta manera conseguimos con unas capturas bastante buenas en entornos bien iluminados, aunque en la fotografía nocturna aparecerá el temido ruido. Eso sí, imprescindible actualizar el terminal al encenderlo por primera vez ya que hay una actualización de software que mejora notablemente las fotografías que hagamos con la cámara del Moto E5 Plus.

Por último, su cámara frontal de 5 megapíxeles que cuenta con flash LED para poder hacer unas selfies más que suficientes para cualquier usuario. Y si recordamos que cuesta 119 euros, hablamos de un verdadero chollo que no podemos dejar escapar.

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