Molde pan de molde

© CEDIDO POR MERCADONA – Archivo . Reservados todos los derechos Mercadona de Valterra (Lanzarote)

El pan de molde es una de las opciones más consumidas en el súper, especialmente ahora que el pan de molde ya no es solo el típico pan de sandwich al que estamos acostumbrados. Ahora podemos encontrar panes de molde de todo tipo. Con semillas, frutos secos, avena e incluso con pasas o ciruelas. Los panes de molde han evolucionado.

Ahora bien, ¿Cuáles son los mejores y peores panes de molde, según la OCU? A continuación vamos a conocer esos panes de molde, que encontramos tanto en Mercadona como en otros supermercados, que la OCU recomienda meter en la cesta de la compra. Sin olvidar, claro está, que siempre será mejor comprar el pan en la panadería de toda la vida.

Pan de molde Bimbo silueta

© Proporcionado por Mercados y Estilos de Vida, S.L.,

Muchas veces hacemos referencia al pan de molde con el nombre de esta marca. Se trata de uno de los pesos pesados del mundo del pan envasado. No es de extrañar, por tanto, que los tres mejores panes envasados que ha seleccionado la OCU pertenezcan a esta empresa: Bimbo Silueta 8 cereales sin corteza, integral e integral sin corteza. En el octavo puesto se encuentra el Bimbo Silueta 8 cereales con corteza. Aquellos que no tenían corteza presentaban cerca de 220 calorías por cada 100 gramos y, los que la tenían, 240 en la misma cantidad.

A pesar de ser considerados como panes integrales, en el etiquetado se observa que se mezclan harinas integrales de trigo con harinas refinadas de este mismo cereal. Por tanto, a partir de julio este pan perderá la clasificación de integral. El aceite que emplea es de girasol, el más utilizado. Los valores nutricionales destacados en esta línea de panes de molde son similares a excepción de los llamados 8 cereales, que presentan un mayor contenido en grasas.

Panes de molde integral de Ortiz

© Proporcionado por Mercados y Estilos de Vida, S.L.,

Este pan de molde se sitúa en el cuarto puesto de la lista de la OCU. El organismo ha fijado su atención más especialmente en las grasas, las grasas saturadas, los azúcares y la sal. En todos estos niveles, el pan de molde integral de Ortiz tiene niveles bajos, excepto en el nivel de sal. Sin embargo, la OCU destaca que, en general, el pan presente en el mercado contiene un alto nivel de sal. La línea de producto de Ortiz también pertenece a la empresa Bimbo.

En el etiquetado de este producto se observa que este pan de molde se obtiene exclusivamente con harina integral de trigo y, por tanto, cumpliría la nueva norma. Este pan contiene 243 calorías por cada 100 gramos. Que no está nada mal, especialmente si se consume en el desayuno que es cuando necesitamos obtener más grasas y calorías.

Pan de molde Bimbo Oroweat

© Proporcionado por Mercados y Estilos de Vida, S.L.,

De nuevo, Bimbo se cuela en esta lista. Este pan se caracteriza por estar elaborado con una selección de cereales y semillas. Sin embargo, aunque contiene harina de grano completo, no puede ser considerado según la nueva norma como integral, pues se mezcla con harina refinada de trigo.

Los tres productos de Bimbo Oroweat presentan ciertas diferencias: 12 cereales y semillas es el pan más calórico de ellos con 278 calorías por 100 gramos; avena y maíz horneado tiene 255 calorías por cada 100 gramos y destaca por ser el que tiene un contenido superior en azúcares; y, por último, semillas de sésamo y lino es el menos calórico: tiene 245 calorías por cada 100 gramos, un valor parecido al pan de la línea Silueta con corteza.

Pan de molde Bimbo Thins 100% integral

© Proporcionado por Mercados y Estilos de Vida, S.L.,

Este producto de Bimbo sí que se realiza únicamente con harina de grano completo de trigo, por lo que podrá conservar su calificación de integral a partir de julio. Este pan es el noveno de la lista de la OCU y presenta una forma circular, especialmente pensada para sándwiches. Por cada 100 gramos, supone 255 calorías.

Bimbo Thins 100% integral es el pan de molde con más azúcares de los diez primeros de la lista de la OCU. Concretamente, presenta 7,8 gramos por cada 100 de este producto. Emplea aceite de girasol y sus niveles de grasa son bajos: 2,5 gramos por cada 100.

Pan de molde integral de La hornada casera

© Proporcionado por Mercados y Estilos de Vida, S.L.,

El pan de molde integral de La hornada casera es el sexto mejor pan de nuestra lista de la OCU. Sin embargo, es el primero en la lista que no pertenece al imperio del pan de molde, Bimbo. 100 gramos de este producto suponen 264 calorías y emplea como única harina la integral de trigo.

Se diferencia del resto de panes de molde en que este está elaborado con aceite de colza. A pesar de que este aceite vivió hace unas décadas un escándalo mediático, hoy en día se sigue utilizando. No hay razón para no hacerlo: se trata de una grasa vegetal que no produce ningún tipo de daño si se trata de la manera correcta.

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Cómo saber si un pan es 100% integral

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Hay que tener cuidado porque el color no garantiza que lo sea

RAQUEL MERINOMálaga Domingo, 28 enero 2018, 00:38

Zumos detox, productos ligths, dietas veganas, leches con vitaminas… Los hábitos de vida saludable y una alimentación que contribuya a ello se han puesto de moda. No obstante, en muchos casos, se les confiere a ciertos productos cualidades que no poseen. El único modo de certificar que lo que nos venden es lo prometido, es comprobando el etiquetado.

Con el pan no iba a ser menos. En esta apuesta por la alimentación sana, muchos se han pasado del blanco al integral. Pero, ¿cuándo un pan es integral realmente?

La OCU ha lanzado una serie de recomendaciones que ayudan a comprobar que el pan integral realmente lo es. Lo primero a tener en cuenta es que la harina integral se produce al moler el grano del cereal entero, conservando intactas todas sus partes (el salvado -procedente de las capas de la cubierta- y el germen -el embrión de la semilla-). Esto hace que sume el doble de fibra y de vitamina E, además del triple de fósforo y de vitaminas del grupo B.

Con estas premisas, en el etiquetado se debe especificar lo siguiente:

– Que está elaborado con harina integral (o el grano entero) y que sea su principal ingrediente.

– Que el resto de harinas o cereales presentes incluyan también la denominación integral.

– Que los azúcares no estén entre los tres principales ingredientes.

– Que la relación hidratos de carbono/fibra sea menor de 10:1.

El color, ¿una característica determinante?

La corteza del pan integral es más oscura y dura que la del pan blanco. No obstante, el color no garantiza que sea integral ya que ese aspecto puede conseguirse añadiendo a la masa motas del salvado, melazas o alguna harina más oscura, como la de centeno, pero refinada.

Otros tipos de pan

Elegir qué tipo de pan llevarnos a casa puede resultar una tarea complicada dada la amplia variedad que ahora se ofrece en panaderías, supermercados y grandes superficies. Aquí van algunos ejemplos:

– El pan blanco, elaborado con harina de trigo pero sin el salvado ni el germen, es rico en hidratos de carbono y contiene proteínas, zinc, magnesio, potasio, niacina y vitaminas como la B6 y B2.

– El pan integral, por su alto contenido en fibra, facilita el tránsito intestinal, el desarrollo de la flora intestinal (microbiota) y produce una sensación de saciedad. Además previene enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y el cáncer de colon, y aporta vitaminas, sobre todo del grupo B, aunque también E y K.

– El pan de avena aporta vitamina B, proteínas, mejora el tránsito intestinal, reduce el colesterol y regula el nivel de azúcar. Además aporta un extra de energía, por lo que es muy recomendable en el desayuno.

– El pan de maíz tiene fibra, calcio, potasio y un alto contenido de yodo. Es una buena opción para personas celíacas e intolerantes al gluten.

– El pan de pasas es rico en azucares y fibra. El contenido de grasa en este tipo de pan es superior al resto y no se recomienda para personas con colesterol.

– El pan de centeno posee mucha fibra y, por su contenido ácido, mejora la circulación. Cabe destacar que el centeno es el cereal más utilizado para la elaboración del pan junto al trigo. Además no contiene harinas refinadas, su índice glucémico es más bajo que el del resto, es rico en hidratos de carbono, su contenido en grasa es muy bajo y aporta un extra de energía por su contenido proteico. En cuanto a las vitaminas, contiene sobre todo del complejo B y un pequeño aporte de vitamina C.

– El pan de soja es rico en hidratos de carbono complejos (almidón) y contiene más grasa que el pan blanco (mayoritariamente grasas poliinsaturadas y de tipo omega-3). Es una buena fuente de vitaminas del grupo B y de minerales (potasio, fósforo y magnesio). También contiene fibra que favorece la sensación de saciedad y el tránsito intestinal, y antioxidantes como las isoflavonas.

El pan como tal se elabora exclusivamente con harina, agua, sal y levadura. Una de las diferencias entre los muchos tipos de pan que existen es el tipo de cereal utilizado para elaborar la harina: el trigo es el más común, pero también pueden utilizarse otros como la avena y la cebada.

Pero la diferencia entre el pan común o pan blanco y el pan integral o moreno es que en este último se ha conservado la cubierta del grano del cereal, llamada salvado, para la elaboración de la harina.

Por tanto en el pan integral no se ha producido un proceso de refinado de la harina, cosa que en el pan blanco sí sucede. El que el grano conserve la cubierta para hacer la harina tiene consecuencias nutricionales, y es un aporte extra de vitaminas, minerales y fibra.

Además, el pan integral, debido al salvado proporciona ciertas características organolépticas:

  • El pan tiene un olor más fuerte y ácido, aunque agradable.
  • El color es más oscuro y la cortez más gruesa, lo que hace que se proteja la miga de pan y el tiempo de conservación se alargue.
  • Si el pan ha sido elaborado con levadura natural, el salvado se ablandará y no se notará en la textura, pero si se ha mezclado con harina blanca puede que nos encontremos con fragmentos de salvado.
  • Los ojos del pan (agujeros de la miga), son de tamaños desiguales, cosa que no sucede en el pan blanco, donde lamiga es más uniforme debido a la mayor extracción de la harina.

En la siguiente imágen podéis ver las principales diferencias nutricionales entre el pan blanco y el integral. No son diferencias muy notables, pero si perceptibles con el consumo del día a día, sobre todo en la cuestión de la fibra. Como veis, el contenido en hidratos de carbono es importante, la grasa es mínima y también nos da aporte protéico, ¿quién dice todavía que el pan es malo para una dieta?

En cuanto al pan de molde, es considerado como un pan especial y también puede ser blanco o integral. Se diferencia del pan tradicional en su proceso de elaboración, donde se añaden más productos (que no varían mucho el perfil nutritivo), como harinas enriquecidas, gluten, lácteos, huevos, especias y condimentos, entre otros.

Vía | Consumer En Vitónica | El pan no engorda y es necesario todos los días En Directo al Paladar | Todo sobre el pan

Pan con más fibra y minerales

El pan es un alimento cardinal en los menús diarios si se atiende a la costumbre gastronómica de muchos países. Los profesionales sanitarios y la industria alimentaria encuentran en él un vehículo idóneo para mejorar la nutrición de la población, en cierto grado, mediante las transformaciones en su composición natural.

El pan con menos sal, catalogado como la principal fuente dietética de sodio en la población adulta, es un logro reciente en España pero no el único. El Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos de Valencia ha concluido un trabajo de investigación sobre nuevas formulaciones para obtener panes más nutritivos, con más fibra y una mayor biodisponibilidad de los minerales. Si se consigue su producción industrial, estos se sumarían al enorme catálogo de panes con distinta composición y mezclas de harinas (centeno, sésamo y maíz, entre otras), que destacan por sus cualidades específicas para la salud.

Más fibra y minerales

La investigación, publicada por la Journal of Agricultural and Food Chemistry, detalla el descubrimiento de una fórmula para elaborar panes más nutritivos. El hallazgo es una selección de cepas de “Bifidobacterium”, una clase de bacterias que adicionadas a la masa de harina integral son capaces de producir fitasa, una enzima encargada de degradar los altos niveles de ácido fítico (o myo-inositol hexafosfato, InsP6).

Este compuesto es la forma primaria de almacenamiento de fósforo en las semillas de cereales y leguminosas, así como en sus productos derivados (harinas y panes integrales). Al ácido fítico se le reconoce una capacidad quelante, es decir, para formar complejos con cationes de calcio, hierro y magnesio, a la vez que entorpece su biodisponibilidad, absorción y aprovechamiento orgánico.

El pan integral elaborado con verdadera harina de este tipo, procedente del grano molido, es el más nutritivo

Los resultados del ensayo constataron que la fermentación de la masa del pan con estas bacterias seleccionadas da lugar a panes con unos niveles muy inferiores de ácido fítico, en comparación con los integrales tradicionales. Se consigue que el ácido fítico se degrade a compuestos con menor grado de fosforilación (myo-inositol trifosfato IP3), hasta llegar al elemental (myo-inositol), con menores propiedades antinutritivas (quelantes) que el primero y más acciones positivas en la salud humana, gracias a sus potenciales efectos antitumorales.

La aplicación industrial de este descubrimiento, que todavía está en fase experimental, permitiría la obtención de unos panes con más fibra (más salvado), pero también con un resultado nutritivo global mayor al de los panes integrales actuales, dada la mayor biodisponibilidad de los minerales constituyentes del grano. Los resultados confirman también que la calidad tecnológica y sensorial derivada de la acción de las fitasas en este nuevo pan es similar a la del pan tradicional (control).

Incluso se confirmó una mejoría en la acción de los coadyuvantes panarios como la alfa-amilasa, una enzima que acrecienta el valor panificador de las harinas (aumento de la masa, capacidad de gasificación y esponjosidad). La adición de enzimas naturales en la elaboración del pan fue una propuesta de investigadores irlandeses para la obtención de alimentos más duraderos, sin necesidad de recurrir a aditivos conservantes.

Integral, distinto que rico en fibra

La corriente de salud y nutrición actual apoya el incremento en el consumo de los cereales integrales por su asociación con la prevención de diversas enfermedades, entre ellas, las del corazón y sus factores de riesgo, como la hipertensión arterial. Esto ha llevado a la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense a permitir que los alimentos que contengan al menos un 51% de granos enteros y que sean bajos en grasas totales, grasas saturadas y colesterol, puedan ir acompañados de alegaciones de propiedades saludables relativas a un menor riesgo de enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer.

El dato hace referencia a alimentos más integrales. Pero, a menudo, el término “integral” se confunde con “rico en fibra”, si bien significa algo más y engloba a productos con una composición nutricional más completa y natural. Esta diferencia nutritiva se constata entre los panes. El pan integral es el más nutritivo. Se elabora con verdadera harina integral, es decir, procedente del grano entero molido. Se caracteriza por tener una corteza gruesa y oscura, una miga más compacta de color marrón y un olor fuerte, un poco ácido.

Si además la masa ha sido fermentada con levadura madre, apenas se distingue el salvado, ya que la fermentación lo ablanda. El pan de fibra o pan de salvado, conocido de manera equivocada como pan integral, se elabora con harina blanca a la que se añaden fragmentos de salvado, de ahí su nombre. Aporta más fibra que el pan blanco, debido al salvado, pero contiene cantidades similares del resto de nutrientes.

TIPOS DE PAN

El desarrollo tecnológico permite la obtención de diversidad de panes con unas características organolépticas (olor, sabor, aroma, textura) destacadas. La mezcla específica de harinas con otros ingredientes y el cuidado en el proceso de elaboración atribuye cada pan a circunstancias especiales de salud, como el estreñimiento, la celiaquía o intolerancia al gluten, la diabetes, los problemas digestivos o intestinales.

Entre ellos se distinguen:

  • Pan de centeno, muy rico en fibra e indicado para el estreñimiento, la diabetes y la hipercolesterolemia.
  • Pan de cuatro cereales, que sobresale por su capacidad saciante, al concentrar la fibra de la mezcla de avena, trigo, semillas de sésamo y linaza.
  • Pan sobao, de corteza suave y miga compacta derivado de un menor contenido en agua. Es más energético.
  • Pan de maíz, apto para celiacos y que, por su forma, sirve como acompañamiento, relleno o base de pizza.
  • Pan chapata, que destaca por su sabor más intenso y por su conservación mayor.

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¿Qué es el pan integral?

El pan integral se define como el producto perecedero resultante de la cocción de una masa obtenida por la mezcla de harina integral de trigo, sal comestible y agua potable. Todo ello es fermentado por especies de micro organismo propias de la fermentación panaria.

El valor nutricional de las sustancias depende del grado de extracción de la harina y de si, durante el proceso de elaboración del pan, se ha enriquecido la masa en ellas. El pan integral aporta muchas de estas sustancias gracias a que el grano de cereal conserva la cubierta y no ha sido sometido a ningún proceso de refinamiento.

Orígenes y usos

Desde la Prehistoria el pan ha sido uno de los elementos fundamentales en la alimentación del hombre. Pero se cree que fueron los egipcios quienes descubrieron el proceso de fermentación del pan. Fue en la Edad Media cuando comenzaron a elaborar distintos tipos y a comerciar con el pan: el blanco era para los ricos y privilegiados y el pan negro para el resto dela gente. En el siglo XX las máquinas sirvieron de gran ayuda para su preparación, pero no fue hasta finales del siglo cuando se popularizó el pan integral.

Cada vez son más los expertos que aconsejan incluir el pan integral en nuestra dieta debido a su composición, ya que contiene una mayor cantidad de fibra, minerales, vitaminas y fitoquímicos, es decir, compuestos no nutrientes con efectos beneficiosos para la salud. Es por esto que incluir el pan integral en nuestra dieta aportaría equilibrio además de otras fuentes de nutrientes y sustancias no nutritivas como: hidratos de carbono complejos, sodio, fibra, fósforo, selenio, hierro, magnesio , titamina y niacina.

Sin embargo, a pesar de sus diversos valores nutricionales, ha descendido el consumo de pan entre la población. “Personalmente creo que gusta menos, pero además muchas veces no resulta fácil el acceso al mismo, especialmente cuando se come fuera de casa .El desconocimiento también es importante, y no sólo en relación al consumo aconsejado de cereales integrales sino de cereales en genera”, señala Beatriz Navia, profesora Titular de Nutrición de la de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid Se recomienda que, en caso de no consumirlo, es necesario introducir otros alimentos ricos en hidratos de carbono para que, de este modo, no haya un desequilibrio excesivo. Esto se debe a que su ausencia en una dieta diaria provoca el incremento del porcentaje total de las calorías que proceden de la comida que es rica en grasas o proteínas.

Propiedades

Lo destacable del conjunto de nutrientes que conforman el pan integral es que sus propiedades pueden variar dependiendo de su preparación.

Según expertos en nutrición, los hidratos de carbono deberían constituir el 50-60 por ciento de nuestra comida diaria y, para ello, el pan es una excelente fuente para obtenerlo gracias a uno de sus componentes: el almidón.

En cuanto a los nutrientes de este tipo de pan, encontramos: agua, fibra, carbohidratos, proteínas, luteínas y fosfocolina, careciendo de otros como purinas o colesterol.

Las principales vitaminas que aporta el pan integral son del grupo B3, B1 y B30, además de las vitaminas K y E. Entre los minerales que lo conforman, destacan el sodio, el potasio y el fósforo. Aunque también incluye otros como magnesio, selenio y hierro.

Diferencias con el pan blanco

La principal diferencia entre ambos tipos de pan se encuentra en la propia definición y, por tanto, en su elaboración, ya que el pan integral está preparado a base de harina integral, como no es el caso del pan blanco. Esta harina está producida a partir del grano de cereal, llamado salvado, el cual se conserva en la cubierta del pan integral.

Esto significa que en el pan integral no ha habido un proceso de refinado de la harina, como sí ocurre con el pan común.

El aporte del salvado en el pan no solo se percibe en el sabor, diferente al del pan blanco, sino también en su aspecto, dotando al integral de un color más oscuro y tostado. El grano concede al pan un contenido extra en vitaminas, minerales y fibra. Y aunque ambos tipos de pan tengan casi el mismo número de calorías, el integral gana en fibra.

Beneficios para la salud

Como ya hemos comentado, agregar el pan a nuestra dieta diaria ofrece diversas ventajas a nuestro organismo: el pan integral nos ayuda a equilibrar la ingesta de alimentos y a controlar el aporte adecuado de grasas y calorías de cada uno de ellos.

Además, tiene otros beneficios adicionales en nuestra salud que van más allá de un suplemento nutricional. Entre ellos podemos decir que sirve de gran ayuda contra el estreñimiento, gracias a su alto contenido en fibra, que favorece la regulación intestinal. A su vez, la fibra también permite cuidar el peso y dar ese equilibrio a la dieta. También es útil para saciarnos a la hora de comer, ya que crea la sensación de estar satisfechos con la cantidad de comida ingerida y evita que comamos más.

Un efecto importante del pan integral es la reducción del riesgo de cáncer, especialmente del de colon o recto, ya que provoca que las sustancias cancerígenas sean expulsadas a través de las heces.

Otro punto a favor del pan integral es que, debido a su bajo índice glucémico y su escasa glucosa en la sangre, reduce la demanda de insulina. Por lo que, también es beneficioso para los pacientes de diabetes y, aún más, de la diabetes tipo 2.

El consumo de cereales integrales y, por tanto, de este tipo de pan, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que la fibra reduce los niveles del colesterol malo.

Ver también:

¿El pan engorda?

¡A comer pan!

Dos rebanadas de pan integral diarias fortalecen el corazón

¿El pan es malo para la salud?

Derechos de autor de la imagen Getty Image caption El pan forma parte de la dieta humana desde la antigüedad.

El pan ha sido un elemento básico de la dieta humana desde la antigüedad. La gente primitiva ya hacía pan ácimo -sin levadura- hace 12.000 años, a partir de una mezcla de harina y agua, y cociéndolo al sol.

Se cree que fueron los egipcios los que descubrieron cómo hacer el pan que conocemos hoy, utilizando levadura silvestre para fermentarlo.

En la actualidad con frecuencia es demonizado como la fuente de carbohidratos que engorda, y suele ser el primer alimento que se retira de las dietas. Algunos argumentan que el pan hecho en fábricas tiene demasiados conservantes, aditivos y sal, y que es por eso poco saludable.

Pero el pan puede ser una buena fuente de carbohidratos que son necesarios para una dieta balanceada.

Cada tipo de pan tiene sus propiedades. Por lo que, en lugar de evitar consumirlo, la opción más saludable es conocer qué contiene cada rebanada y qué cantidad conviene consumir.

¿Un regreso a las raíces?

Con la revolución industrial nació un tipo de pan: aquél producido por máquinas. En 1874 un británico llamado John Caudwell construyó un molino de harina impulsado por agua. No mucho tiempo después, se inventó el pan de molde, y en 1961 la manera de mezclar la masa rápidamente a gran escala.

De ese proceso es herencia el pan más común de la actualidad: la rebanada blanca. Barato y suave, es el favorito de muchos hogares.

La industria del pan asegura que su producto contiene importantes nutrientes. Pero también tiene aditivos y conservantes, componentes que mucha gente prefiere evitar.

Derechos de autor de la imagen Reuters Image caption Dos tercios del pan en Francia se hace en panaderías pequeñas.

Los expertos, por su parte, recomiendan el pan integral -también industrial, pero hecho con el grano entero de cereal, no sólo con la parte blanca-, ya que contiene el doble de fibra.

Pero además de la producción a gran escala, existe otra forma de producción. En muchos países las panaderías artesanas siguen dominando. En Francia, conocida por sus baguettes, dos tercios de todo el pan que se produce se hornea en pequeñas panaderías o en casa.

Es cada vez más la gente que está prestando atención a estas alternativas.

¿Qué tiene su pan?

Derechos de autor de la imagen THINKSTOCK Image caption ¿Cuál escoger entre tal variedad de panes en oferta?

Son varios los tipos de harina que se usan para hacer pan. La integral se hace a partir de granos enteros, mientras que para la blanca se utiliza la parte central del cereal. ¿Es una mejor que la otra desde el punto de vista de la nutrición?

Todo pan es una gran fuente de carbohidratos, el combustible del cuerpo. Pero los hidratos de carbono del pan integral se digieren de forma más lenta que los del pan refinado -blanco-, por lo que el cuerpo puede utilizarlos durante más tiempo.

El pan hecho con harina integral también contiene más fibra y más vitamina B, calcio y hierro, nutrientes que se pierden en el proceso de refinación de la harina blanca. Aunque muchos de esos ‘micronutrientes’ deben por ley añadirse a la harina después de la molienda.

La sal, otro de los ingredientes básicos, es necesaria para controlar la fermentación, hacer la masa más flexible y mejorar el sabor. Además de ésta, el pan producido en fábrica puede contener otros ingredientes, como azúcar, vinagre y conservantes, los cuales se pueden dejar fuera cuando se hornea el pan en casa.

Pero para concluir qué tipo de pan es más saludable, no hay mejor manera que traducirlos a cifras y comparar:

Image caption Pan hecho en casa y pan de molde… ¿cuál es mejor?

Un pan hecho en casa contiene 400 gramos de harina blanca, una cucharada de levadura, una cucharada de sal refinada, 300 mililitros de agua caliente y aceite para facilitar el amasado. Lo que se traduce en 198 calorías; 1,4 gramos de grasa; 5,5 gramos de proteínas, 40 gramos de carbohidratos y 2,1 gramos de fibra por 100 gramos de pan.

Un pan medio industrial contiene: harina de trigo, agua, levadura, sal, aceite, y otros ingredientes como vinagre, emulsionante -para estabilizar la masa-, conservantes y agentes para el tratamiento de la harina. Así, 100 gramos de ese pan tiene 233 calorías, 35 más que el casero. También tiene más grasa, 1,7 gramos por cada 100, y más sal, 0,9 gramos.

En cuanto al azúcar, el pan comprado en tienda contiene cuatro veces más de ese componente que el hecho en casa.

¿Cuál es mejor?

Derechos de autor de la imagen BBC World Service

¿Qué es lo que suma calorías?

Contar las calorías que consume es una buena idea para aquél que quiera perder peso. Pero no sólo los hidratos de carbono suman calorías. También hay que tener en cuenta qué es lo que se añade a los carbohidratos. Por eso, dejar de comer estos, especialmente aquellos provenientes del pan integral, no es la forma más saludable de hacer dieta.

Derechos de autor de la imagen Getty Image caption No sólo el pan tiene calorías, también lo que se le añade.

«Hay que sumar las calorías del pan y de lo que se le pone al pan», le dice la nutricionista Azmina Govindji al panadero Dan Lepard a la BBC. El resultado de la suma depende de los ingredientes, pero también del tamaño de la porción.

La nutricionista defiende que se puede comer un sandwich todos los días, siempre que se vigile la ingesta de sal, ya que, advierte, el pan contiene ya «bastante».

Para el desayuno, como alternativa saludable a las tostadas con mantequilla y mermelada, la experta recomienda untar éstas con mantequilla de cacahuete y rodajas de banano. «Llena más, es sabroso, y sólo se le añade 22 calorías al pan».

Asimismo, sugiere sustituir el convencional sandwich de queso, que puede contener hasta 500 calorías, por uno a base de salmón, lechuga, queso bajo en calorías y pan de pita integral, por ejemplo.

¿Quién debería evitar el pan?

Algunos evitan el pan a causa de una intolerancia al trigo, o a una proteína presente en ciertos cereales, llamada gluten. Esto da lugar a la celiaquía, una enfermedad autoinmune. Para diagnosticarla es necesario hacer análisis de sangre y exámenes internos. En el caso de estas personas, el gluten afecta al intestino delgado y por consiguiente la capacidad de absorción de nutrientes es menor.

Derechos de autor de la imagen AFP Image caption Los celíacos e intolerantes deben evitar los panes de trigo y otros cereales con gluten.

También los hay intolerantes al trigo y aquellos que simplemente son alérgicos. La intolerancia produce hinchazón de vientre, diarrea y otros problemas digestivos. En cuanto a las reacciones alérgicas, son inmediatas y fácilmente identificables.

Pero los alérgicos, intolerantes y celíacos no tienen por qué renunciar al pan. Sólo deben buscar aquél elaborado sin harina de trigo u otros cereales que contengan gluten, como el pan de harina de arroz, maíz, patata o polenta.

Si usted cree que podría tener un problema de este tipo, debe consultar con el médico. A menos que se tenga la alergia, la intolerancia o la enfermedad mencionadas, no hay evidencias de que el consumo de pan produzca hinchazón u otros problemas digestivos.

Radiografía de… Pan Integral Bimbo (paquete 680 g., porción dos rebanadas 56 g.)

(Radiografía realizada con base en la información nutrimental, empaque y publicidad del producto, correspondiente a la fecha en que se publicó. Es posible que la empresa haya realizado reformulaciones al producto o cambios en el empaque, aunque en esencia siguen utilizando las mismas tácticas de promoción y publicidad.)

• Contiene casi una cucharada cafetera de azúcar por cada dos rebanadas.

• Contiene dos diferentes tipos de endulzantes: jarabe de maíz de alta fructosa y glucosa.

• Contiene 10 diferentes aditivos, entre ellos dos que han sido clasificados como de dudosa seguridad: cloruro de amonio y azodicarbonamida.

5 mayo 2014. Por el hecho de que contiene jarabe de maíz de alta fructosa, cloruro de amonio y azodicarbonamida no es conveniente consumir este producto diario u ofrecerlo a menores.

Observa la radiografía completa con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

Pan Integral Bimbo (paquete: 680 gramos; porción de dos rebanadas: 56 gramos):

La porción de dos rebanadas de pan (que es la porción promedio que los consumidores ingerimos) contiene 4.4 gramos de azúcar, lo cual equivale a aproximadamente una cucharada cafetera de azúcar.

Esta porción cubre del 14 a 20% de lo máximo tolerado de azúcar para un adulto para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, pues este organismo indica que la cantidad de azúcar máxima tolerada para un adulto debe ser de cinco (mujeres) a siete (hombres) cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día.

Si un niño se come un par de rebanadas entonces consumiría del 25 a 33% de la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un infante, ya que la ingesta máxima tolerada de azúcar añadida para niño debe ser no mayor de tres a cuatro cucharadas cafeteras para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido límites máximos ideales para la población, los cuales son del 5% de la ingesta calórica total.

Basándose en una dieta promedio de 2 mil calorías para un adulto, equivaldría a aproximadamente no más de 25 gramos o cinco cucharadas cafeteras de azúcar.

Para un niño o niña, las calorías promedio recomendadas son 1 mil 500, lo cual equivale a 19 gramos o aproximadamente cuatro cucharadas cafeteras como máximo tolerable.

Con este nuevo criterio, un par de rebanadas de Pan Integral Bimbo cubre el 20% de la cantidad máxima tolerable de azúcar para todo el día para un adulto y 25% para un niño.

Es decir, dos de rebanadas de pan integral, que es considerado “saludable”, estaría cubriendo hasta una cuarta parte de la máxima cantidad de azúcar añadida que se pudiera consumir. Es decir, sin tener conocimiento alguno o sospecha alguna de que el presente producto contiene azúcar dado que es un producto salado, una persona está consumiendo ya una buena proporción de azúcar.

Los consumidores difícilmente logramos distinguir que los productos salados contienen azúcar, sin embargo se observa que una gran parte de ellos la contiene.

Puede oscilar desde pastas, galletas saladas, salsas de soya, hasta botanas como frituras, cacahuates tipo japonés, etc.

Se podría decir que la industria de alimentos está metiendo azúcar “hasta en la sopa”, literalmente, ya que las pastas para preparar sopas contienen aproximadamente media cucharada cafetera de azúcar por porción.

El azúcar presente en productos salados es algo riesgoso para la salud, ya que hay productos que son de consumo diario y dicho consumo puede prolongarse por años.

El azúcar que se incorpora a productos salados pudiera verse como “inofensiva” o en proporciones “poco significativas”, pero cuando se van sumando todas esas cantidades “inofensivas” y cuando el consumo es por décadas se convierte en un gran problema, ya que termina siendo azúcar que no se contabiliza en la dieta cotidiana, dada la falta de conciencia de su presencia.

A lo largo de los años, el pan integral casero se ha preparado sin azúcar.

El Pan Integral Bimbo contiene jarabe de maíz de alta fructosa, que es mucho más dañino que el azúcar.

Se ha visto que aquellos países que consumen mayores proporciones de jarabe de maíz de alta fructosa, presentan mayores porcentajes de personas con diabetes, independientemente del grado de obesidad (www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/High fructose corn syrup and diabetes prevalence_).

250 miligramos.

La gran mayoría de los productos empaquetados contienen sodio.

En la actualidad uno de los principales problemas de salud que observamos en la población es la hipertensión.

El alto consumo de sodio se ha asociado con padecimientos como la presión alta (hyper.ahajournals.org/content/Dietary Approaches to Prevent and Treat Hypertension.full).

Existe un buen porcentaje de la población con presión alta, que tiene peso normal.

La presión alta no siempre está directamente ligada al sobrepeso, sino que se puede tener un peso normal y padecer hipertensión.

La porción de dos rebanadas de Pan Integral Bimbo cubre 12.5% del requerimiento de sodio total para un día, que de acuerdo a la OMS es de 2 mil miligramos (www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sodium intake_.pdf).

Fibra:

3.4 gramos por porción de dos rebanadas.

Esta es una buena cantidad para la porción que es, ya que cubre aproximadamente el 11.3% de la recomendación total de fibra para todo el día.

Observamos que también es fibra propia del trigo integral y no añadida, como en el caso del Pan Bimbo Doble Fibra, lo que se considera un aspecto positivo.

Harina de trigo integral, jarabe de maíz de alta fructosa, gluten de trigo, levadura, glucosa, inulina, aceite vegetal parcialmente hidrogenado, sal yodada, lecitina de soya, fosfato monocálcico, cloruro de amonio, propionato de calcio, ésteres diacetil tartáricos de mono y diglicéridos de ácidos grasos, carbonato de calcio, monoglicéridos destilados, sorbato de potasio, vitaminas y minerales (vitamina B1, B2 y B3, hierro), azodicarbonamida, ácido ascórbico.

Se observa que el producto contiene dos diferentes tipos de endulzantes: jarabe de maíz de alta fructosa y glucosa.

Además de estos dos endulzantes, contiene 10 diferentes aditivos, dentro de los cuales dos de ellos han sido clasificados como de dudosa seguridad: cloruro de amonio y azodicarbonamida. Si bien son aditivos “aprobados” para su uso, sí existen algunos riesgos ante su consumo.

A través de la ingesta de dosis elevadas de cloruro de amonio, el cual está constituido de amonio y cloruro, pueden oscilar desde cefalea, confusión, letargo, hiperventilación, bradicardia, irritación gástrica, vómitos, sed, diarrea, anorexia, glucosuria, hipocalemia, tetania, hiponatremia.

La sustancia se descompone al calentarla intensamente o al arder, produciendo humos tóxicos e irritantes de óxidos de nitrógeno, amoníaco y cloruro de hidrógeno.

Se encuentra en la lista de sustancias peligrosas del gobierno de Nueva Jersey:
www.nj.gov/health/eoh/rtkweb/documents/Right to know hazardous substance list.pdf
nj.gov/health/eoh/rtkweb/documents/Hoja informativa sobre sustancias peligrosas.pdf
www.aditivos-alimentarios.com/2014/01/e510 cloruro de amonio.html

En cuanto al azodicarbonamida, se considera un suavizante de masas y es ampliamente utilizado en masas para la preparación de panes y repostería.

Sin embargo, se le ha relacionado con irritación en garganta, sensibilidad, alergia, cálculos renales, cálculos renales, e impactos en tiroides.

El riesgo de que este tipo de aditivos estén presentes en productos como el pan integral es que existen consumidores que lo ingieren como parte de su dieta diaria considerándole como un producto saludable y sin riesgo alguno para su salud. Existen familias enteras que consumen este tipo de productos por años.

El etiquetado frontal es sencillo, basado en colores beige, café claro y naranja mate.

En la parte central se encuentra el nombre del producto con algunas leyendas y la foto de una familia con el padre, la madre, un niño y el “Osito Bimbo”.

Debajo de la foto hay una leyenda que dice: “Te cuida bien”.

Luego el nombre del producto: Bimbo Integral.

Después se observa otra leyenda que dice: “Cascarilla entera de trigo”, acompañada de un par de espigas de trigo.

En la parte inferior se encuentra la información nutrimental en formato de GDA, un etiquetado propuesto por la propia industria, mostrando los diferentes nutrientes de interés por porción de una rebanada.

Es interesante observar que en la parte lateral se muestra un pequeño sello que establece que por porción contiene 31, pero aquí la porción es de dos rebanadas y no una como se hace ver en el GDA.

Esto muestra cómo la industria manipula la información que desea resaltar más y disimula aquella que no conviene tanto, como es el caso de los azúcares.

En el rubro de azúcares se establece un porcentaje (2%) de una dieta de 2 mil calorías.

Sin embargo, la industria ha delimitado que 90 gramos o 360 calorías pueden provenir del azúcar. Este criterio es un criterio sin respaldo científico, ya que la Organización Mundial de la Salud establece un criterio de máximo tolerable de 50 gramos o 200 calorías provenientes de azúcares añadidos.

La industria lo que hace es combinar los azúcares naturales con los azúcares añadidos, para que así se reflejen cantidades mayores como criterio base, lo que genera los porcentajes se muestren en menores proporciones.

Por otro lado, observamos que dentro de estos GDA no se incluye la información de fibra, como se hace en el caso del Pan Bimbo Doble Fibra.

Nuevamente observamos cómo la industria sólo resalta lo que considera conveniente y no información que es importante para el consumidor, que sea veraz y fácil de entender.

Si se mostrara la información de fibra se tendría que exponer que por pieza sólo contiene 1.7 gramos y el porcentaje diría 5.6% (de acuerdo al criterio que se utiliza para el Pan Bimbo Doble Fibra, que es de 30 gramos promedio como recomendación diaria para un adulto).

En la parte posterior del etiquetado se integran toda una gama de leyendas que hacen referencia a lo saludable que es el trigo: “Con lo bueno del trigo”, “Pan integral Bimbo te puede ayudar a mantener una buena alimentación”.

Luego se hacen recomendaciones como: “Incluye PAN INTEGRAL BIMBO en tu dieta y entra a un Mundo Más Saludable, porque está elaborado con trigo, cereal cuya fibra tiene efectos benéficos salud digestiva. Inclúyelo diariamente dentro de una dieta correcta y disfruta de los beneficios del trigo”.

Sin embargo, por el hecho de que contiene jarabe de maíz de alta fructosa, cloruro de amonio y azodicarbonamida no es conveniente consumir este producto diario u ofrecerlo a menores.

Al parecer el lema del producto es: “Pan Integral Bimbo®, te cuida bien®”. Pero si este producto nos cuidara bien no utilizaría jarabe de maíz de alta fructosa, sino en todo caso de que fuese necesario utilizaría azúcar de caña proveniente de productores mexicanos o se utilizaría aceite vegetal en lugar de aceite vegetal parcialmente hidrogenado (el cual ya ha sido modificado químicamente) o tampoco se utilizarían tantos aditivos o se utilizarían aditivos que en su totalidad estuvieran libres de riesgos a la salud.

Es importante que los etiquetados sean sencillos y de fácil comprensión para el consumidor.

Un buen ejemplo es el etiquetado del semáforo, el cual indica con los colores del semáforo si algún producto es alto, moderado o bajo en ingredientes como: azúcares, grasa total, grasa saturada, grasas trans y sodio.

En México contamos con la Norma Oficial Méxicana de Etiquetado, la cual establece en el punto 4.1.1 que la información contenida en las etiquetas de los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados debe ser veraz y describirse y presentarse de forma tal que no induzca a error al consumidor con respecto a la naturaleza y características del producto (www.dof.gob.mx/NOM051 05/04/2010.html).

En la misma norma, en el punto 4.2.10.1.3 se establece que: “Los datos que deben aparecer en la etiqueta deben indicarse con caracteres claros, visibles, indelebles y en colores contrastantes, fáciles de leer por el consumidor en circunstancias normales de compra y uso”.

En este caso, la información nutrimental de las Barritas fresa Marinela utiliza letras muy pequeñas y no se alcanzan a leer adecuadamente, mucho menos “en circunstancias normales de compra y uso”.

Con el tipo de etiquetado que se observa en este producto, hay una clara falta a la norma oficial, ya que la información nutrimental es difícil de leer, las letras son pequeñas (más aún si se comparán con las leyendas promocionales que se encuentran en las diferentes partes del empaque).

El etiquetado es una de las pocas guías que tiene el consumidor para realmente saber qué está consumiendo, lo cual constituye un derecho.

Sin embargo, se observa que la industria de alimentos manipula los etiquetados para incrementar sus ventas y para hacer creer que sus productos son adecuados.

Y ahora, no sólo la industria, sino también la Cofepris, pues recientemente aprobó el tipo de etiquetado que fue inicialmente propuesto por la industria de alimentos (conocido como GDA) con ligeras modificaciones.

Exijamos que los etiquetados sean realmente orientadores para beneficio de la población y no de las grandes empresas.

Recordemos que en México se vive una fuerte epidemia de sobrepeso, obesidad y diabetes para la cual se deben tomar medidas contundentes.

A nivel internacional por parte de la OMS y otros organismos internacionales se ha propuesto que etiquetados realmente orientadores en los productos como una de las medidas más para combatir el sobrepeso, obesidad y diabetes, y así ayudar al consumidor a tomar decisiones basadas en la información (elpoderdelconsumidor.org/saludnutricional/consumir mas de 30 kilos anuales de azucar recomienda cofepris con el nuevo etiquetado_).

Los consumidores por decreto constitucional tenemos derecho a la información, derecho a la salud y a una alimentación adecuada, y el Estado debe asegurar su garantía.

No recomendado para consumo diario por contener jarabe de maíz de alta fructosa y aditivos que no son totalmente libres de algún riesgo a la salud.

Pan integral casero o de panadería.

Si la única opción es pan integral comercial fijarse en lo siguiente: que el primer ingrediente sea “harina integral”, que no contenga jarabe de maíz de alta fructosa y que no contenga gran cantidad de aditivos.

Nota: en el mercado existen máquinas portátiles para hacer pan casero, se puede explorar la posibilidad de adquirir una para hacer tu propio pan.

Las enfermedades crónicas, como obesidad y diabetes, no son una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (www.youtube.com/The Fructose Epidemic – An Article by Dr Robert H. Lustig).

Radiografía de… Pan Bimbo Doble Fibra (paquete: 640 g.; porción: dos rebanadas) > leer

Radiografía de… Barritas de fresa Marinela (75 g., paquete con dos barritas) > leer

Radiografía de… Galletas Giro de Gamesa (76 g., paquete de ocho galletas) > leer

Radiografía de… Galletas Marías de Gamesa (una porción de ocho galletas) > leer

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Cómo hacer pan de molde. Soy de los que opinan que hacer una buena receta de pan en casa son casi palabras mayores.

La forma y el tiempo de amasado, los tiempos de reposo, el boleado, el horneado, son puntos clave y fundamentales para conseguir hornear en casa un pan con éxito.

Hoy os traigo una receta que hará que comience vuestro amor por hacer pan casero. Se trata de una receta muy sencilla en la que no necesitamos masa madre, el trabajo de amasado es pequeño y el resultado más que bueno.

Se trata de un pan casero perfecto para bocatas y sándwiches, de miga densa y esponjosa, sin agujeros, con corteza suave, un pan casero de molde que, si os ocurre como a mí, os durará un suspiro es casa.

El único truco quizá sea el desgasar adecuadamente la masa en su momento, para evitar que se queden burbujas de aire que formen los clásicos agujeros al hornearse. Estoy casi seguro de que este pan os gustará tanto como a mí. En casa no dura más de una sentada, de hecho creo que para la próxima vez hornearé varios.

En el blog podéis encontrar otras recetas de pan de esas de lucirse con los tuyos con poco esfuerzo. Unos molletes de pan muy fáciles de preparar y unas baguettes francesas que hará de vuestros bocatas un lujo.

Preparación de la masa para el pan de molde

  1. Mezclamos todos los ingredientes (la harina, mantequilla en pomada, agua, leche, sal, azúcar y levadura) en un bol grande. Los podemos mezclar con las manos o con una cuchara. No debe de quedar grumos y los ingredientes se hayan integrados todos entre sí hasta conseguir una masa homogénea.
  2. Dejamos que repose durante 10 o 15 minutos. Siempre tapada con un paño o papel film, para que después sea más fácil de manipular.
  3. Colocamos la masa sobre una superficie de trabajo y comenzamos a trabajar la masa doblándola y girándola, durante 10 minutos.
  4. No debemos enharina la superficie, no es necesario. No se debe añadir harina para que la masa sea más sencilla de trabajar, porque ese exceso de harina afecta a la masa y el resultado final no será tan esponjoso y ligero.
  5. Al principio la masa tenderá a pegarse ligeramente, pero al cabo de 1 o 2 minutos de trabajo será completamente manejable. Colocamos la masa en un bol y dejamos que fermente durante 1 hora 30 minutos. La masa no crecerá demasiado.
  6. Sabremos que está lista cuando al presionarla ligeramente con un dedo, queda la huella durante un tiempo.

Amasado del pan de molde

  1. Vamos a poner la masa sobre la superficie de trabajo y procedemos a desgasarla. Es la forma para eliminar las burbujas de gas que se habrán formado en su interior. Para ello la aplastamos de forma contundente, sin miedo. Nos quedará una especie de torta plana.
  2. A la hora de amasar, si la masa está demasiado pegajosa, dejamos que repose 5 minutos y después volvemos a amasar. Se puede repetir las veces que sean necesarias.
  3. Con la torta ya desgasada procedemos a plegarla doblando los laterales izquierdo y derecho hacia el interior.
  4. Enrollamos la masa de forma que tensemos el cierre en cada vuelta que demos. Se trata de tensar ligeramente la masa al girarla, sellándola en cada giro.
  5. Ponemos el cilindro de masa en un molde alargado engrasado con aceite o mantequilla. Lo dejamos fermentar durante 2 horas tapado con un paño, en un lugar cálido. Al cabo de este tiempo la masa habrá doblado su volumen.

Horneado y presentación final del pan de molde

  1. Precalentamos el horno a 250° C unos 15 minutos antes de que acabe este último levado. En este caso con calor arriba y abajo con la bandeja en la parte inferior para que también se caliente con el horno.
  2. Pintamos la superficie de la masa con leche.
  3. Bajamos la temperatura a 220° C. Horneamos con calor arriba y abajo y la bandeja en la parte inferior durante 25 o 30 minutos con un poco de papel de aluminio.
  4. Cuando queden 10 minutos antes de que se acabe el tiempo de horneado quitamos el papel de alumino y doramos.
  5. Vigilamos muy bien el pan en el horno, que no se queme la corteza ni se haga en exceso, porque perdería esponjosidad.
  6. Tras estos 25-30 minutos de horneado, tienes que dejar que se escape el vapor del horno. Lo hacemos con el horno apagado y entreabriendo ligeramente la puerta usando el mango de una cuchara de madera.
  7. De esta forma la corteza no quedará gomosa. Déjalo así 10 minutos más. En total habrán pasado 35-40 minutos.
  8. Delmoldamos y si lo ves que no está muy dorado por la parte que queda dentro del molde, metemos en horno otros 10 minutos en el horno sin molde solo con calor por abajo.
  9. Recordad que cada horno es un mundo y no hay nadie mejor que vosotros para saber hornear este pan. Por eso los consejos y la variación de tiempo en el horneado.
  10. Una receta muy sencilla de pan de molde, hecho en casa, suave al paladar, y como cualquier otro pan de este estilo, tierno y esponjoso.

Podéis ver todas las fotos del paso a paso en el siguiente álbum. Seguid el paso a paso y os saldrá un pan de molde perfecto,

Consejos para un pan de molde de rechupete

  • Si quieres un pan incluso más blandito que este sólo tienes que aumenta la proporción de leche. pan aumenta con la proporción de leche. Este pan de molde queda perfecto porque no sale un pan demasiado blando y sin embargo es bastante tierno, genial para los bocatas.
  • Para ello de los 180 ml. de líquido que lleva la receta, la mitad es agua y la otra mitad es leche. Si queréis que salga más tierno sólo tenéis que poner leche entera, nada de agua.
  • Reconozco que desde que compraba pan en la panadería de Blanca (Panadería Orchapán) no he vuelto a probar algo similar. Está delicioso, una miga esponjosa, suave, sabrosa… no tomarás mejores tostadas en el desayuno o la merienda.
  • Acompañad unas rebanadas de este pan con cualquier comida y cualquier tipo de ingrediente que quieras utilizar para rellenarlo. Es decir, haciendo un sándwich o bocadillo.
  • Por último os aconsejo que dejéis que asiente un poco, hasta el día siguiente, y luego cortar el pan en rebanadas.
  • Para poder cortar bien las rebanadas, utilizad un cuchillo bien afilado de sierra una vez que haya enfriado para evitar que se desmigue.
  • El secreto de cómo hacer pan de molde casero es la paciencia e ingredientes de calidad.

Pan lactal casero en 4 pasos (pan de molde casero)

En este programa… Charla debate: las servilletas de las pizzerías.

Además de plantear la interesantísima pregunta de por qué las servilletas de las pizzerías no limpian, Paulina en este programa propone una receta de pan lactal en 4 pasos bastante sencillos.

Y asume que le encanta quejarse de los precios.

¡Disfruten del video!

Nicola Garupa
Productor

sobre esta receta de pan lactal casero

Qué tal amigos, aquí Paulina. No les diré mucho sobre esta receta de pan lactal casero. Es bastante sencilla y está muy muy buena, el pan queda rico y esponjoso.

Ya les conté en el video lo que yo hago: lo corto en rodajas y lo congelo. Luego con sacarlo 10-15 minutos antes es suficiente. Tostado también queda genial.

También hago integral. Si les interesa verlo, cuéntenme en los comentarios de aquí o mejor, del video de Youtube (aquí)

Ingredientes

para 1 pan lactal casero

  • 400g. de harina
  • 10g. de levadura fresca (o 3g. de levadura seca)
  • 1 huevo
  • 45g. de aceite de oliva
  • 180g. de leche tibia
  • 5g. de azúcar
  • 10g. de sal

Receta de pan lactal casero en 4 pasos

Marta, qué caro está el comprado…

1. MEZCLADO: Disolver la levadura en la leche tibia. Colocar la harina en forma de corona y, en medio, el huevo, la leche con la levadura, el azúcar y el aceite. La sal por alrededor. Mezclar todo con la mano hasta que esté bien integrado.

2. AMASADO: Volcar la mezcla en la mesada enharinada y amasar el pan de molde casero 15 minutos, dale que te dale que te dal, sin parar. Dar cariño, eh. Que la masa no se crea que no la querés. Una vez terminado el amasado la masa de pan lactal estará tierna. Colocar en un bol aceitado, tapar con un repasador y dejar levar hasta que duplique su volumen, suele ser 1 hora.

3. FORMADO DEL PAN LACTAL: Sacar el bollo de masa del bol, colocar sobre la mesada y aplastar levemente con los dedos o con un palo de amasar. Se “desinflará”. “Enrollar” como se ve en el video hasta que quede una especie de tubo. Menos mal que soy Youtubber porque explicando con palabras me muero de hambre. Bueno, colocar este tubo en un molde para pan o, como hice yo, en una budinera. Vos también lo vas a hacer en una budinera, NADIE tiene molde para pan. Tapar de nuevo con un repasador y dejar levar otra vez hasta que duplique su volumen.

4. HORNEADO: Una vez que el pan lactal duplicó su volumen, meter en horno precalentado a 200 grados. Cuando lo metés, bajá el horno a 180º. Se hornea unos 35-40 minutos, hasta que esté dorado. Y listo! ya tenés tu pan de molde casero.

para un pan de 20-25 rebanadas mas o menos
Ingredientes:

  • 1 1/2 taza de agua
  • 2 cucharadas de aceite de oliva o mantequilla
  • 4 1/4 tazas de harina de pan o corriente sin polvos de hornear
  • 3 cucharadas de azúcar granulada
  • 2 cucharadas de leche en polvo
  • 1 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de levadura instantánea

Preparación:

  1. Colocar todos los ingredientes en el orden listado en la fuente de la máquina y elegir el modo de pan básico, dorado mediano.
  2. Pueden hacerlo a mano también, mezclando todos los ingredientes en un bol amplio con una cucharada de palo, dejar reposar tapado con un paño en un lugar cálido por 1 hora y media o hasta que doble su tamaño.
  3. Volcar sobre el mesón enharinado uslerear en un rectángulo y enrollar como un brazo de reina y colocar en un molde enmantequillado dejar subir/leudar por 1 hora y media más y hornear a 350F o 180C hasta que este dorado y al enterrar un palito salga seco. Unos 45-55 minutos.
  4. Apenas termine todo el proceso de amasado, leudado y horneado. Sacar el pan de la máquina o molde y dejar enfriar totalmente antes de cortar en rebanadas con un cuchillo con serrucho.
  5. Congelar una vez rebanado o servir.

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