Mejor leche 2017

Foto: Manolo Franco

Otros alimentos también proporcionan calcio, como el pescado, las yemas de huevo, la espinaca y las judías verdes, pero su aporte es bastante más bajo, por no hablar de las mayores dificultades para que los niños coman estos productos.

Moreno Villares y Galiano Segovia mencionan también que, «por razones no del todo conocidas», en los últimos años ha habido «una campaña de desprestigio de la leche de vaca», en la que se le han atribuido efectos nocivos para la salud. Los investigadores destacan que, sin embargo, esos efectos negativos solo se han hallado de forma recurrente en casos de ferropenia (déficit de hierro), pero casi siempre en bebés que habían tomado leche de vaca antes del año de vida, y en el caso puntual de alergia a las proteínas de la leche de vaca o intolerencia a la lactosa.

Si no existen estos cuadros, disminuir o eliminar la presencia de productos lácteos en la dieta del niño «puede contribuir a que no se cubran los requerimientos de nutrientes en algunos grupos de edad», destacan estos pediatras. Los niños, de ese modo, quedarían expuestos a riesgos mayores que los que se pretenden evitar.

Contenidos

Riesgos de intolerancia y alergia a la leche de vaca

Según los criterios de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, la existencia de un familiar directo con alergia a las proteínas de la leche de vaca implica para el niño un alto riesgo de padecerla también. Por lo tanto, la AEP recomienda extremar las precauciones.

Hay que tenerlo en cuenta especialmente durante el segundo semestre de vida del bebé, cuando se incorporan los alimentos sólidos, ya que muchas galletas y otros productos incluyen esas proteínas. En los niños con este riesgo, se deben evitar hasta que el niño cumpla un año.

En general, para prevenir la alergia a las proteínas de la leche de vaca, el Comité de Nutrición de la AEP sugiere a las mujeres una dieta equilibrada y saludable durante el embarazo, sin excluir lácteos ni ningún otro alimento considerado alergénico, como pescado o huevos. Y, como en todos los casos, la lactancia materna siempre que sea posible.

La intolerancia a la lactosa, por su parte, es excepcional en los recién nacidos, y cuando aparece suele hacerlo a partir de los 3 años de edad, y sobre todo en la edad adulta. Por ello, salvo en esos casos poco frecuentes, no debería ser un factor a considerar al momento de comenzar a dar leche de vaca al niño.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante al menos 6 meses, pero insiste en continuar con ella de forma complementaria, siempre que se pueda, hasta que el bebé cumple un año.
Muchos padres y madres piensan que al empezar a comer de todo, el bebé ya no necesita una leche adaptada. Sin embargo, en muchas ocasiones no se consigue una dieta equilibrada. Aquí es donde juegan un importante papel las leches de crecimiento. Te explicamos por qué es tan beneficiosa la leche de crecimiento a partir de 1 año, como una opción para el bebé frente a la leche de vaca.

Por qué se puede producir desequilibrio en la alimentación del bebé

La introducción de nuevos alimentos en la dieta del bebé no siempre es sencilla. Puede que a tu hijo no le gusten las verduras, que le cueste comer fruta… o que definitivamente se niegue a probar el pescado. Todo esto puede afectar a la nutrición del bebé.

La actividad o trabajo de los padres y la dificultad para conciliar vida laboral y familiar, también pueden suponer un obstáculo a la hora de cuidar la alimentación del bebé. Y al final, se puede llegar a generar un déficit en la ingesta de todos estos nutrientes esenciales en el bebé:

– Hierro.

– Omega 3 DHA.

– Vitamina D.

Y teniendo en cuenta que a esta edad, la leche todavía supone un 40% del aporte nutricional, la leche de crecimiento se presenta por lo tanto como una buena alternativa para aportar nutrientes esenciales que la leche de vaca no aporta o aporta en pequeña cantidad.

Beneficios de la leche de crecimiento a partir de 1 año para el bebé

Las leches de crecimiento contribuyen a equilibrar la dieta del bebé. Esta es la gran ventaja frente a la leche de vaca. Pero no todas las leches de crecimiento son iguales. De hecho tienen composiciones diferentes. Para elegir la leche de crecimiento más adecuada, debes prestar especial atención al etiquetado, ya que, al no existir una normativa regulada al respecto, puedes encontrar muchas diferencias en la composición de cada una. Las leches de crecimiento deben aportar todos estos nutrientes esenciales:

1. Omega 3 DHA. Se calcula que los niños españoles ingieren menos del 50% de la cantidad recomendada de Omega 3 DHA, que como sabrás, es esencial para el desarrollo del cerebro.

2. Hierro. El 21% de los niños españoles no alcanzan los niveles recomendados de hierro. Esto afecta al desarrollo cognitivo y pone al niño en riesgo de sufrir anemia.

3. Calcio y vitamina D. Ambos tienen un papel esencial en el crecimiento del bebé y en la formación de huesos y dientes. Es el gran problema en países en donde no hay mucho sol, pero también en España, en donde se calcula que los niños tienen hasta un 75% de déficit en la ingesta de estos nutrientes

¿Sabes por qué la leche de crecimiento supone una alternativa mejor a la leche de vaca? Porque aporta un contenido inferior de proteínas (los niños pequeños las consumen en exceso) y un perfil graso más adecuado a sus necesidades, con menos grasa saturada y más grasa insaturada.

Y además las leches de crecimiento aportan una mayor cantidad de nutrientes esenciales como Omega 3, Calcio, Hierro y Vitamina D. Y en cuanto a su contenido en azúcar, ten en cuenta que la leche ya lo contiene de forma natural (lactosa) y que el azúcar añadido que contienen la mayoría de ellas es muy bajo. Además ya existen en el mercado leches de crecimiento sin azúcar añadido.

Lucía, mi Pediatra.

Un jueves más, aquí me tenéis a la vuelta de Saber Vivir (TVE) compartiendo con vosotros y con todo tipo de detalles el programa de hoy que podéis ver AQUÍ.(A partir del minuto 10)

¿Es tan importante el calcio como se cree?

Sí. Realmente el calcio constituye el principal componente del hueso, de hecho, el 99% de este mineral se encuentra en el hueso y solamente un 1% lo encontramos en el plasma y en el líquido extravascular.

Pero es que además el calcio, no solamente interviene en la mineralización ósea de huesos y dientes, sino que se convierte en un compuesto imprescindible para mantener una serie de funciones de nuestro organismo sin las cuales no podríamos vivir, como son:

  • La función cardíaca.
  • La coagulación de la sangre
  • La contracción y relajación de los músculos.
  • La secreción de hormonas y compuestos químicos.
  • El envío y recepción de señales nerviosas.

Como todos sabemos y nos han repetido hasta la saciedad nuestros padres a la hora del desayuno, una de las principales fuentes de calcio en nuestra dieta es la leche. Es mucho lo que se ha dicho a cerca de ella. Desde teorías conspiranoicas en las que casi nos intentan hacer creer que la leche es un veneno (“el veneno blanco” que dicen por ahí) hasta puntos de vista que se sitúan en el otro extremo desde donde aseguran que sin beber leche tus huesos se irán rompiendo uno a uno hasta terminar en el desguace a los 40 años.

Bueno, ni tanto ni tan calvo, que en el término medio está la virtud, como decía Aristóteles.

Todos tenemos claro que la lactancia materna es el mejor alimento que le podemos dar a nuestros hijos de forma exclusiva hasta los 6 meses de vida y junto con alimentación complementaria hasta los 2 años o más. Lo dice la OMS y lo dicen todas las instituciones y organizaciones científicas nacionales e internacionales. Aquí sí nos hemos puesto de acuerdo todos. ¡Por fin! Además, la biodisponibilidad del calcio de la leche humana es fantástica, siendo superior a los preparados lácteos (58% vs 38%). La naturaleza, como veis, es muy sabia.

Ahora bien, a partir de los 12 meses, momento en el que los niños ya no toman tanta leche ¿Cuánto calcio necesitan para estar sanos y fuertes?

Se recomienda una ingesta de:

  • 700 mg de calcio entre 1 y 3 años,
  • 1.000 mg de calcio entre los 4-8 años

  • 1300 mg entre los 9 y los 14 años.

Piensa que un vaso de leche tiene unos 300 mg de calcio y que 100 gramos de queso curado tiene 800- 1000 mg de calcio, eso sí, cuanto más curado, más calcio pero más aporte calórico, ojo.

Recuerda que el que la leche sea desnatada o semidesnatada, no influirá en los aportes de calcio.

¿Es verdad que nuestras reservas de calcio se llenan solamente durante la juventud?

Sí, es cierto. Durante los primeros 20-30 años es cuando haremos acopio de casi todo el calcio de nuestro cuerpo. La masa ósea irá aumentando a lo largo de la infancia y alcanzará su pico de máxima mineralización entre los 20 y los 30 años. A partir de esa edad “tiraremos” de reservas para seguir funcionando.

Además es importante que sepáis que la absorción del calcio es mayor durante la pubertad, justo en el momento del “estirón”. Alcanzar un pico de masa ósea adecuada en este periodo, disminuye de forma importante el riesgo de fracturas osteoporóticas en la edad adulta (un aumento del 10% reduce el riesgo en un 50%).

¿Entonces cuánta más leche tomen los niños mejor?

No necesariamente, no se ha demostrado que aportes superiores a los que hemos mencionado mejoren la mineralización ósea a largo plazo. Es más, en algunos niños lo que ocurre es que por consumir un exceso de lácteos, desplazan otro tipo de alimentos fundamentales en su dieta (verduras, legumbres, frutas…). Una vez cumpla los 12 meses, los niños han de sentarse a cenar a la mesa con el resto de la familia. Ya sé que es mucho más cómodo en un momento dado darle el biberón, pero sintiéndolo mucho tras su primer cumpleaños debemos poner el objetivo en sentarnos todos juntos a compartir una agradable cena cada noche.

Resaltemos que la leche de vaca aporta proteínas de alto valor biológico (después del huevo, la leche es la segunda en valor biológico) e hidratos de carbono fundamentalmente en forma de lactosa. Además es rica en calcio y vitaminas (vitaminas del complejo B y vitaminas A y D, también magnesio, fósforo y zinc).

La lactosa de la leche a su vez facilita la absorción de calcio y de magnesio. La vitamina D presente en la leche también favorece la absorción de este mineral. Por todo ello la leche es una estupenda fuente de calcio no sólo por la cantidad de calcio que tiene sino porque sus nutrientes favorecen la absorción de ese calcio.

Por lo tanto, no sirve sustituirla por una bebida vegetal carente de estos compuestos y propiedades.

Recuerda también que un vaso de leche equivale a un yogur y medio natural, a 100-80 gr de queso fresco o a 30-40 gramos de que queso curado.

Con los años algunos adultos se quedan sin lactasa, enzima fundamental para digerir la lactosa, por lo que se convertirán en intolerantes a la lactosa. Pero esto ocurre, en la inmensa mayoría de las veces, durante la vida adulta, momento en el que nuestros depósitos de calcio ya están repletos y el aporte extra de calcio no se convierte en una necesidad primordial como lo es durante la infancia.

A mi hijo no le gusta la leche, ¿qué puedo hacer entonces?

Es verdad que la leche y derivados lácteos son la mayor fuente de calcio para la mayoría de las personas, de hecho aportan el 65-72% del calcio de la dieta. Aunque a partir de los 12 meses de vida la leche no es indispensable, sigue siendo un excelente alimento, sobre todo como fuente de calcio.

No le gusta la leche: ¿has probado el yogur con fruta para desayunar? ¿Tostada con una buena cuña de queso curado? Acostúmbrate a comprar distinta variedad de quesos para que se vayan haciendo a los sabores y texturas.

Sin embargo, la vida no se acaba en la leche. Las verduras como el brócoli, las acelgas o las espinacas también contienen calcio, aunque se necesita ingerir grandes cantidades para conseguir el aporte alcanzado por la leche y derivados lácteos ya que los oxalatos y fitatos de las verduras, interfieren en su absorción haciendo que la biodisponibilidad del calcio sea menor. Así que no solo es importante que tengan calcio sino que también sea fácil su absorción. Como veis no es tan sencillo.

Otros alimentos ricos en calcio son los pescados que se comen con espinas, como las sardinas o anchoas, también el besugo, lenguado, salmón así como algunos frutos secos (almendras) y legumbres (garbanzos, soja). No iba tan descaminada la madre que incendió las redes sociales porque le daba de desayunar a su hijo garbanzos hervidos e, injusta y desproporcionadamente, le llovieron los ataques y las burlas.

  • Bocatas de sardinas ¿Por qué no? Excelente fuente de calcio.
  • ¿Qué me dices de paté de sardinas o de anchoas. ¡Pruébalo con tus hijos!
  • ¿Y el humus de garbanzos? Corta unos trocitos de zanahoria o unos picos de pan y tendrás un estupendo aperitivo rico en calcio. Si encima añades unos berberechos y unos mejillones ya te conviertes en la reina o el rey del calcio.
  • Un puñado de almendras en el almuerzo y otro en la cena o en la merienda y ya tenemos el equivalente a un vaso de leche en cuanto al calcio. A partir de los 5-6 años, ya sabes: pequeño taper de almendras con un botellín de agua para el almuerzo del cole. Acostúmbrate a poner almendras o nueces en las ensaladas, son una excelente fuente de calcio y omegas 3 y 6.

Pero ojo, para que el calcio llegue a depositarse en nuestros huesos es muy importante tener en cuenta lo siguiente:

1. Cocción: Si se trocean y se hierven durante mucho tiempo se puede perder una parte del calcio y otros nutrientes como por ejemplo la vitamina C.

2. Vitamina D: imprescindible para que el calcio se deposite en los huesos. La mayoría de la vitamina D que necesitamos se fabrica en nuestra propia piel, gracias a la exposición a la luz solar. Una persona de piel clara produce suficiente exponiendo una pequeña parte de su piel (cara y brazos) durante unos 10-15 minutos de sol al día. Personas con piel oscura o los que viven en países del norte, próximos a los polos, necesitan más exposición solar. Los aportes de vitamina D de la dieta son escasos: salmón, sardina, atún, gambas, langostinos, almejas, yema de huevo o la leche. Es importante repetir que al quitar la grasa de la leche (“desnatada”) no se pierde el calcio, pero sí las vitaminas D y A. A los niños, salvo que tu pediatra te diga lo contrario, no les solemos recomendar leche desnatada.

3. Ejercicio físico: realizar deporte de forma regular es una excelente medida para fijar el calcio a los huesos.

¿Y si le doy leche de soja o de almendras?

No. Eso no es leche, es una bebida vegetal que nada tiene que ver desde el punto de vista nutricional con la leche de vaca.

Pregunta del millón: ¿La leche produce mocos?

No existe evidencia científica ninguna de que la leche produzca mocos, mucosidad, bronquitis, asma ni que empeore los catarros. Acabemos con este mito de una vez por todas. Y no hay motivo que justifique la retirada de los lácteos en la dieta de un niño si no hay una causa médica que lo justifique.

¿Por qué no quiere leche mi hijo? ¿Será alérgico?

La mayor parte de los niños que rechazan la leche no es porque sean alérgicos o intolerantes, sino porque no les gusta el sabor. Es muy habitual verlo en lactantes con lactancias maternas exclusivas que a la hora de introducir el biberón o la leche de vaca, se niegan en rotundo. Paciencia. No desesperes. Suele ser un rechazo temporal y transitorio. No te frustres.

Otros niños más mayores, simplemente con el paso del tiempo deja de gustarles y se niegan a desayunar leche.

Puntualmente nos encontramos con casos en los que tras un rechazo de la leche hay una causa médica: intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de leche de vaca.

  1. Intolerancia a la lactosa

La lactosa es un hidrato de carbono presente en la leche que en el caso de los bebés, representa el 40% de la energía del niño que es alimentado al pecho. La lactosa está compuesta de glucosa (fuente principal de energía) y de galactosa (necesaria para el desarrollo del sistema nervioso central). Está presente, como veis, en la leche materna y por supuesto, en las leches comerciales.

Además, la lactosa favorece la absorción de calcio y de hierro evitando la anemia y el raquitismo, favoreciendo, por tanto, el correcto crecimiento de nuestros hijos.

Pero no acaba ahí la cosa, la lactosa (pobrecita, qué mala fama tiene) también colaborar en alcanzar un buen equilibrio en nuestra flora intestinal. La lactasa es una enzima que se encuentra en nuestro intestino y que digiere la lactosa para convertirla en glucosa y galactosa para que nuestro organismo pueda aprovechar todas sus funciones.

Esta enzima, la lactasa, se pierde de manera parcial y transitoria tras algunas gastroenteritis, recuperando su función a las pocas semanas o días. De forma natural vamos perdiendo actividad con los años, de ahí que casi la mitad de los adultos tengan en mayor o menor medida una intolerancia a la lactosa, no así los niños.

Y entonces, si tiene diarrea ¿le doy una leche sin lactosa?

La respuesta es no. Este fue el motivo de ESTE POST que generó bastante polémica. Ya sabéis que lo de derribar mitos, cuesta.

¿Cómo sé si mi hijo es intolerante a la lactosa?

En los lactantes es excepcional. En los niños más mayores sigue siendo una entidad rara pero que vemos de vez en cuando. El caso típico es el niño que antes de ir al cole, tras tomarse su vaso de leche, inmediatamente después tiene necesidad de ir al baño con heces explosivas, abundante gas, dolor abdominal y diarrea.

  1. Alergia a las proteínas de la leche de vaca que a su vez dividimos en dos grupos:
  • Mediada por Ig E donde la clínica fundamental es cutánea. Bebé que tras su primer, segundo o tercer biberón presenta inmediatamente después de tomarlo o tras beberse un sorbito, enrojecimiento de la cara, mejillas, edema de labios, habones en orejas o tórax, edema de párpados y en casos más graves, tos y dificultad respiratoria. Ante la sospecha clínica podremos hacer estudios complementarios que nos confirmarán el diagnóstico.
  • No mediada por Ig E: en la que la clínica es más larvada, más difícil de diagnosticar porque no deja “huella” en la sangre. No hay pruebas de laboratorio que nos informen de dicha alergia y tendremos que hacer una exhaustiva historia clínica donde observaremos a un lactante que no gana peso, que está estancado, con diarrea o llanto excesivo, con rechazo de las tomas y en ocasiones con desnutrición. En estos niños al sustituir su leche por una fórmula especial (hidrolizada) desaparecen todos los síntomas y el bebé recupera su estado nutricional inicial.

En ambos casos suelen ser transitorias y la mayoría de los niños con un adecuado seguimiento y tratamiento por parte de su pediatra suelen tolerar la leche de vaca al cumplir los 2 años.

Y creo que por hoy ya tenemos mucha información; lo cierto es que sobre esto podríamos estar hablando días pero hoy toca cortar.

El próximo jueves, más. ¡Hasta la próxima!

Dra. Lucía Galán Bertrand. www.luciamipediatra.com Autora de:

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Fuentes:

Elige la mejor leche para su desarrollo

Por Marybel Yáñez, nutrióloga @nutmarybelyanez

La leche de vaca no es recomendable antes del primer año de edad porque el sistema digestivo del bebé no está maduro para digerirla correctamente y puede ser un factor de alergias alimentarias.

A partir de los 12 meses lo recomendable es darle una leche de continuación que lo vaya preparando para aprovechar todos los nutrientes de la leche de vaca.

Aquí te diremos cuáles son los tipos de leche y qué beneficios tienen para su desarrollo.

Leche de vaca

Un vaso de 220ML de leche de vaca contiene los siguientes nutrimentos:

Leches vegetales o lechadas

Si decides no darle leche de vaca puedes recurrir a las leches vegetales, pero debes saber que carecen de algunos nutrientes esenciales como calcio, vitaminas del Complejo B y, en algunos casos, proteínas.

Por eso es importante que sepas el contenido de cada una de ellas y qué debes complementar en su alimentación para asegurarle todos los nutrientes que necesita.

Algunas de las lechadas o leches vegetales son:

-Leche de arroz
-Leche de soya
-Leche de almendras
-Leche de nuez
-Leche de avena

Fórmula para niños de 1 a 3 años
Las lechadas no son sustituto perfecto de la leche de vaca al carecer de ciertos nutrimentos importantes para ellos. Por eso puedes recurrir a las fórmulas de continuación, en las que podrás encontrar los nutrimentos que no tiene la leche de vaca, tales como:

  • Ácidos grasos: AA, DHA
  • Yodo
  • Hierro (un niño necesita 83 vaso de leche de vaca para tener el aporte necesario de hierro)
  • Luteína y taurina
  • Vitamina E (son necesarios 16 vasos de leche de vaca para obtener vitamina E)
  • Vitamina C

Es por ello que se debe buscar una fórmula que contenga estos nutrimentos que por sí sola la leche de vaca no tiene. El desarrollo de los primeros años en cuanto a su cerebro, huesos y músculos son importantes para toda la vida.

Recuerda que su alimentación debe ser guiada y supervisada por el pediatra, quien deberá decirte qué tipo de leche necesita para su edad y estado de salud.

Alimentar a su hijo de 1 a 2 años de edad

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Los niños de esta edad están haciendo la transición hacia una dieta más parecida a la que lleva usted. Siga introduciendo nuevos sabores y nuevas texturas en la dieta de su hijo. Las preferencias alimentarias se establecen pronto en la vida de una persona; por lo tanto, deje que su hijo desarrolle una preferencia por los alimentos saludables desde el principio.

Los niños pequeños tienen estómagos pequeños, así que sirva a su hijo alimentos que contengan los nutrientes que necesita para crecer sano y fuerte, y limite los dulces y las calorías vacías.

Su hijo seguirá explorando la conducta de comer solo, primero con las manos y luego con los cubiertos, a partir de los 15 a 18 meses de edad. Dé a su hijo muchas oportunidades para practicar esas habilidades, pero échele una mano cuando surja la frustración. Mientras vaya desarrollando esas habilidades, manténgase al margen y deje que su hijo tome la iniciativa.

A los niños de esta edad les gusta afirmar su independencia, y la mesa es un lugar donde puede dar a su hijo cierto sentido de control. Recuerde: usted decide qué variedad de alimentos saludables ofrece a su hijo en cada comida y su hijo decide cuáles de esos alimentos se come, cuánto come y si se los come o no.

¿Y qué pasa con la leche?

La leche es una parte importante de la dieta de un niño durante la primera infancia porque proporciona calcio y vitamina D, que ayudan a desarrollar unos huesos fuertes. La mayoría de los niños menores de 2 años deben beber leche entera, porque necesitan grasas para crecer y para que se les desarrolle el cerebro con normalidad. Si su hijo tiene sobrepeso o si cuenta con antecedentes familiares de obesidad, colesterol alto o problemas de corazón, su médico es posible que le recomiende cambiar a una leche de contenido reducido en grasas (2%).

Cuando su hijo cumpla 2 años, podrá cambiar a leche semidescremada o descremada.

Entre los 12 y los 18 meses de edad, es un buen momento para hacer la transición al vaso o la taza. En vez de retirarle todos los biberones de golpe, vaya eliminándolos de forma progresiva, empezando por el de la hora de la comida. Ofrézcale un vaso o una taza de leche después de que haya empezado a comer.

A algunos niños, no les gusta la leche de vaca al principio, porque sabe diferente que la leche materna o de fórmula, a la que están acostumbrados. Si le ocurre esto a su hijo, puede empezar mezclando leche materna o de fórmula con leche de vaca entera e ir adaptando la mezcla de forma progresiva hasta que acabe tomando el 100% de leche de vaca.

¿Por qué es importante el hierro?

Es importante estar pendiente de una posible deficiencia de hierro después de que los niños hayan cumplido 1 año. Una deficiencia de hierro puede afectar el desarrollo físico, mental y conductual del niño y puede provocar anemia.

Para ayudar a prevenir una deficiencia de hierro:

  • Limite la ingesta de leche de su hijo a 16 onzas (480 ml) al día.
  • Incluya alimentos ricos en hierro en la dieta de su hijo, como la carne, el pollo, el pescado, los frijoles y los alimentos enriquecidos con hierro.
  • Siga sirviéndole cereales enriquecidos con hierro hasta que su hijo coma una variedad de alimentos ricos en hierro (cuando tenga entre 18 y 24 meses).

Hable con el médico de su hijo si le preocupa que su hijo bebe demasiada leche, no ingiere una cantidad suficiente de alimentos ricos en hierro, o si se está planteando la posibilidad de dar a su hijo un suplemento vitamínico.

¿Qué alimentos debería evitar mi hijo?

A estas alturas, su hijo debería comer una amplia variedad de alimentos. Siga estando pendiente de posibles reacciones alérgicas cuando le introduzca alimentos nuevos. Es más probable que un niño desarrolle alergias alimentarias si él o un pariente cercano tienen alergias o afecciones relacionadas con la alergia (como el eccema o el asma).

Evite los alimentos asociados a riesgo de atragantamiento y asfixia por aspiración, como las palomitas de maíz, los caramelos duros, los perritos calientes, las verduras y hortalizas crudas, las frutas duras, como las uvas enteras, las pasas y los frutos secos. Supervise a su hijo constantemente mientras come.

¿Cuánto debería comer mi hijo?

Ofrézcale a su hijo tres comidas principales y dos o tres tentempiés entre comidas cada día. Pero recuerde que es habitual que los niños de esta edad se salten comidas. Permitir que un niño se salte una comida es difícil de aceptar para muchos padres, pero se debe dejar que los niños respondan a sus propias pistas internas sobre el hambre y la saciedad. No obligue a comer a un niño cuando no tenga hambre.

No permita que su hijo coma cuando quiera a lo largo del día. Siga un horario regular para las comidas y los tentempiés, a fin de que su hijo sepa que la comida está disponible a ciertas horas del día.

Si tiene dudas sobre la cantidad de alimento que come o que debería comer su hijo, hable con su médico.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD Fecha de revisión: enero de 2018

Hay un mantra que os hemos repetido en más de una ocasión desde que abrimos este blog que viene a decir algo así: “los niños están preparados para tomar leche de vaca entera a partir de los 12 meses”. Esto es así porque el tubo digestivo de los niños a esa edad es capaz de digerir y asimilar la carga proteica de este alimento. De hecho, como ya os contamos en otro post, ya desde los 9-10 meses de edad los niños son capaces de digerir pequeñas cantidades de leche de vaca entera (entorno al 30% del total del día, más o menos lo que vendría siendo un yogur).

Sin embargo, muchos habréis visto en el supermercado una leche “especial” que suele llevar en su nombre la coletilla “de crecimiento” y/o el número 3, y habréis pensado que quizá es la leche adecuada para dar a vuestros hijos tras cumplir su primer año de vida. ¿Pues sabéis qué? Nada más lejos de la realidad. Y aunque estas leches de fórmula están diseñadas para niños mayores de un año de vida, no quiere decir que sean necesarias. A ver si conseguimos explicarlo bien para que no caigáis en la tentación de comprarlas en el supermercado… Así que, empecemos por el principio.

¿Qué son las leches/fórmulas de crecimiento?

Según la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), las “fórmulas de crecimiento” o “leches de crecimiento” son leches diseñadas para los niños de uno a tres años. Hablamos de leche diseñada ya que ha sido modificada desde la leche de vaca original para dar lugar a un producto que intenta cubrir las necesidades de nutrientes de estos niños.

Esta misma sociedad cree que el nombre de estas fórmulas debería cambiarse ya que al incluir la palabra “crecimiento” en su designación crea la falsa impresión en los padres de que son necesarias para un adecuado desarrollo de los niños. El nombre propuesto seria “Fórmulas para chicos jóvenes”, del inglés Young Child Formula.

Este tipo de leches existen en el mercado desde hace más de dos décadas y en España podemos encontrar más de 30 productos comerciales que encajarían en esta categoría.

¿En qué varía su composición de la leche de vaca?

A diferencia de las leches de fórmula de inicio (para menores de 6 meses) o de continuación (de 6 a 12 meses) en las que su composición debe ajustarse a unas proporciones de hidratos de carbono, proteínas, lípidos y demás nutrientes, por ley no existe una recomendación oficial de cómo deberían ser estas leches de “crecimiento”, por lo que cada marca hace un poco lo que le apetece o cree que es mejor. Esto se debe a que el consumo de alimentos pasados los 12 meses varía ostensiblemente de unos niños a otros y por tanto habría que “diseñar” una leche diferente para cada niño dependiendo de la alimentación que recibe. Esto difiere de los niños menores de 12 meses en los que la leche es el alimento principal. Pero analicemos punto por punto la composición de esas leches para ver las diferencias con la leche de vaca entera.

Las leches de crecimiento aportan más o menos la misma energía que la leche de vaca, es decir, las calorías que aportan por cada 100 mL es similar entre ellas. Por el contrario, la cantidad de proteínas que contienen varía enormemente de unas marcas a otras y, en general, la cantidad que aportan es menor (en torno a la mitad) que la contenida en la leche de vaca. Otra de las grandes diferencias de las leches de crecimiento es que contienen gran cantidad de azúcares respecto a la leche de vaca, en algunas de ellas casi el doble, lo que las convierte en una fuente extra de azúcares añadidos. Como sabéis, este tipo de azúcares añadidos no son nada saludables y su consumo excesivo de forma regular puede condicionar obesidad y diabetes en la etapa adulta.

En cuanto a las sales minerales, su composición no es muy diferente respecto a la leche de vaca, mientras que sí que podemos encontrar mayor cantidad de elementos traza (hierro, cobre, zinc, magnesio…) así como de vitaminas (casi todas ellas), es decir están “enriquecidas”.

¿Y qué nos dice la ciencia de la posible utilidad de estas leches?

El posible beneficio de este tipo de leches lo podríamos encontrar en el suministro de algunos nutrientes que a menudo faltan en la dieta de los niños europeos a estas edades. Estos son básicamente tres: el hierro, la vitamina D y los ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 3, los cuales se encuentran en escasa cantidad en la leche de vaca.

Para comprobar si estas leches de crecimiento son realmente útiles para suplir ese posible déficit de nutrientes, debemos evaluar si los estudios clínicos realizados con ellas demuestran con suficiente evidencia que consiguen corregir estos déficits como para recomendarlas de forma habitual. Por desgracia, existen pocos estudios de calidad que hayan evaluado los posibles beneficios de estas leches por lo que hacer un recomendación para que se utilicen de manera rutinaria no es posible.

Respecto a la vitamina D, los pocos estudios que existen han encontrado que el consumo regular de las leches de crecimiento aumenta las concentraciones de esta vitamina en sangre respecto a los que solo toman leche de vaca “sin fortificar”. Sin embargo, este aumento en los niveles de vitamina D también lo podemos encontrar en niños que consumen leche entera de vaca fortificada exclusivamente con vitamina D, por lo que recurrir a las leches de crecimiento no sería la solución.

En cuanto al hierro, algún estudio ha demostrado que las fórmulas de crecimiento aumentan las reservas de hierro del cuerpo respecto a la leche de vaca, aunque la traducción clínica de esto es incierta, es decir, no tiene por qué tener ningún beneficio real más allá del dato de laboratorio.

También hay que ser justos y decir que no existe ningún estudio que haya demostrado que este tipo de leches sea malo para la salud. Sin embargo, de manera teórica, su alto contenido en azúcares no sería nada beneficioso para el niño y podría condicionar enfermedades en la edad adulta. Además, estas leches son muy caras respecto a la leche de vaca normal, lo que puede suponer un alto coste para las familias de los niños que deciden utilizarla sin realmente obtener ningún beneficio.

En conclusión, ¿qué debería hacer?

Teniendo en cuenta todo lo anterior, el consumo de leches de crecimiento no supone una ventaja real respecto al consumo de leche de vaca entera. Las mal llamadas leches de crecimiento podrían ser útiles como parte de una estrategia dirigida en un niño concreto para aumentar su consumo de vitamina D, hierro y ácidos omega 3 y siempre supervisadas por un pediatra que las utiliza como parte de una dieta diseñada para ello.

Los que sí que es importante que entendáis es que la mayoría de esos déficits a los que nos hemos referido en niños europeos se deben a dietas selectivas y poco nutritivas. Deficiencias que se podrían compensar con dietas saludables y variadas, o en el peor de los casos, con leche entera de vaca normal fortificada exclusivamente con hierro y vitamina D sin tener que recurrir a una leche de crecimiento.

Así que ya sabéis, antes de lanzaros a comprar este tipo de leches y seguir las recomendaciones de la publicidad que nos inundan por todos lados, consultad con vuestro pediatra si vuestro hijo necesita este tipo de leche, pero ya os digo que lo más normal es que no sea así. Lo normal es que vuestro hijo sea un niño sano que no requiera ningún tipo de leche especial.

Seguro que muchos de vosotros estáis pensando que por qué solo hablamos de leche de vaca cuando hay opciones de otros orígenes en el mercado, tanto animal como vegetal. Es verdad que existen leches de cabra y oveja, pero son más difíciles de encontrar pero nos servirían igual para mayores de 12 meses de edad. Respecto a las mal llamadas “leches vegetales” (soja, almendras…) hemos preferido dejar para más adelante un post entero hablando de ellas y de la conveniencia de utilizarlas o no en niños.

Las recomendaciones que has podido leer en este post están extraídas del documento de posicionamiento de la ESPGHAN sobre Young Child Formula (, está en ingles).

Los derechos de imagen de la foto de cabecera de este post pertenecen a Jim Champion bajo una licencia CC BY-SA 2.0.

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‘Muuu’, la leche 100% gallega que se vende en toda España

La sociedad de ganaderos gallegos que envasa Deleite, Leite Noso, ha lanzado este martes la marca ‘Muuu’ para toda España. Esta leche se comercializará inicialmente en los establecimientos Carrefour, tras un «acuerdo estratégico para el lanzamiento del producto».

En un comunicado, la sociedad ha destacado que hace ya 11 meses que los productores de Leite Noso lograron la vuelta de la marca Deleite a los lineales de dos supermercados gallegos. Según ha indicado, se trató de una iniciativa pionera ya que era la primera vez que los ganaderos se unían para comercializar de forma directa su producción, sin intermediación alguna. Leite Noso ha señalado que el éxito de la apuesta se consolida ahora con la salida de ‘Muuu’ para el mercado español.

Además, ha indicado que el precio de la leche percibido por las granjas proveedoras de Leite Noso se sitúa desde un inicio en el tramo alto de los precios que hay en el campo, por la intención de Leite Noso de posicionarse como «una sociedad paga precios justos y garantiza la estabilidad a las granjas», mediante «contratos anuales», algo «poco habitual en Galicia», apunta. Por otro lado, se compromete a la recogida del 100% de la producción de las granjas, sin ampliar fórmulas de descuento para parte de las entregas en función de los precios de los productos lácteos industriales.

Además indicó que la comercialización de Muuu supondrá ampliar las rutas de recogida de productos lácteos a los ganaderos de Galicia, por lo que la firma Leite Noso renovará este mes todos los contratos suscritos e integrará a nuevos proveedores, como la cooperativas de Castro de Rei (Lugo) y A Capela (A Coruña).

Historia de Deleite

Muuu sale hoy al mercado en formato de un litro y en las variedades entera, semidesnatada y desnatada, con la certificación de «Galega 100%». Esta y Deleite son las dos marcas comerciales creadas por Alimentos Lácteos que fueron adjudicadas a Leite Noso en la subasta celebrada a finales de 2015 en el proceso de liquidación de la sociedad.

Deleite volvió al mercado gallego en mayo de 2016 y, desde entonces, ha llegado a los lineales de diferentes cadenas de distribución como Vegalsa-Eroski, Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, el grupo Cuevas o Le Clerc, indica el comunicado.

Añade que Muuu fue «una de las marcas más reconocidas por el consumidor por su relación calidad-precio» y se convirtió «en una de las marcas gallegas más vendidas», por lo que «recuperar ese mercado es el reto que, desde hoy, inician los ganaderos gallegos», concluye la empresa.

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¿Qué supermercados tienen la leche más barata?

Facua ha detectado diferencias de hasta un 87,5% (49 céntimos por litro) en el precio del brik de un litro de leche de vaca entera uperizada

EP Miércoles, 3 mayo 2017, 12:38

Facua-Consumidores en Acción ha detectado diferencias de hasta un 87,5% (49 céntimos por litro) en el precio del brik de un litro de leche de vaca entera uperizada, según ha informado en un comunicado tras realizar un estudio comparativo durante el mes de abril sobre los precios de 18 marcas.

En concreto, el precio medio por litro de leche entera uperizada es de 71 céntimos en el brik de un litro, donde la marca más cara en este tipo de envase es President a 1,05 euros el litro si se compra en Hipercor, seguida por Únicla a 0,99 euros, a la venta exclusivamente en ese establecimiento y por Pascual a 0,89 euros el litro si se compra en Hipercor (0,86 euros si se adquiere en Carrefour o un céntimo menos, 0,85 euros, si se hace en Dia).

Las marcas más económicas en los envases de brik de un litro son Carrefour Discount, a 0,56 euros, seguida por la de Auchan, la marca de Alcampo, a 0,59 euros el litro, y por Milbona (Lidl), Hacendado (Mercadona) y Carrefour, a 0,60 euros.

De esta forma, Facua ha detectado una diferencia entre precios para los brik de un litro de leche entera UHT de vaca del 87,5% (49 céntimos), desde los 56 céntimos que cuesta Carrefour Discount hasta el precio de 1,05 euros que alcanza la marca President en Hipercor.

Respecto a la variedad uperizada en envase de plástico de 1,5 litros, los precios oscilan entre los 71 céntimos por litro de la marca Carrefour (1,06 euros la botella) y los 83 céntimos (1,25 euros el envase) de la leche Asturiana en Mercadona y Puleva en Carrefour, una diferencia de 19 céntimos por litro (17,9%).

Así, el informe muestra hasta una diferencia de precio que oscila del 64,1% de un mismo brik de leche President de 1 litro de leche entera uperizada dependiendo del comercio en el que se compre. El mismo envase cuesta 1,05 euros en Hipercor y 64 céntimos si se adquiere en Carrefour (41 céntimos de diferencia).

Por su parte, en los envases de plástico de 1,5 litros del mismo tipo de leche, la mayor variación se encuentra en Asturiana, con 7 céntimos de diferencia (5,9%) entre los 83 céntimos por litro (1,25 euros por envase) que cuesta en Mercadona y los 79 céntimos por litro (1,18 euros por envase) al comprarlo en Alcampo.

En el análisis, realizado en Alcampo, Carrefour, Dia, Hipercor, Lidl y Mercadona, se han comparado los precios de 29 productos en envases de brik o plástico en tamaños de 1 litro, 1,2 litros, 1,5 litros y 2,2 litros de leche entera de vaca uperizada (UHT), esterilizada y fresca o conservada en frío, mientras que las 18 marcas analizadas han sido Aliada, Asturiana, Auchan, Carrefour, Carrefour Discount, Celta, Covap, Dia, El Corte Inglés, Hacendado, Larsa, Milbona, Muuu, Pascual, President, Puleva, Rio y Únicla.

Una sentencia judicial avala el informe sobre la mala calidad de la leche

Desestimada la demanda de la industria láctea

Según informa Efeagro, el juzgado de Primera Instancia número 2 de Madrid ha desestimado la demanda interpuesta por la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) contra la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que afirmaba que la leche actual es peor que la de hace una década. Según la sentencia, y contra la que cabe recurso de apelación, la demanda se desestima porque Fenil no realizó los estudios que rebatían las opiniones de la OCU.
El asunto proviene de junio del pasado año cuando la OCU emitió una nota de prensa en la que afirmaba que, tras un análisis de las principales marcas de leche entera, desaconsejaba la compra de diez de ellas por no reunir los requisitos básicos de calidad y daba los resultados marca por marca (clic aquí para ver noticia junio 2011 en Portal Veterinaria Albéitar).
En su nota de prensa, la OCU explicaba que en el análisis había detectado diferencias de calidad que no se han encontrado en otros productos y peores resultados que los de hace 10 años. Según la OCU, la causa podría estar en las menores exigencias de la ley.
La OCU aseguraba que el análisis ponía en evidencia algunos de los procedimientos utilizados por algunos fabricantes, entre ellos el uso de leche de elevada antigüedad (proteínas degradadas), la necesidad de añadir estabilizantes (fosfatos) que no se declaran y el uso de tratamientos térmicos muy agresivos que no mejoran las condiciones higiénicas de la leche y sólo deterioran su calidad. La organización de consumidores afirmaba que algunos de estos resultados “pueden calificarse como fraude” y que en el mercado había “leches de buena y de mala calidad a precios de todo tipo y que no es necesario gastar más dinero para beber una buena leche”.
La sentencia detalla que los análisis de la OCU fueron corroborados en prueba pericial propuesta por la propia organización de consumidores. Según la misma, Fenil no ha podido acreditar que en efecto la leche de hoy es de mejor calidad que la de hace diez años como pretende que se haga constar ahora y añade que no basta con descalificar el informe del perito propuesto por la OCU, sino que es necesario que se haga un estudio de la leche analizada para que se pueda constatar la realidad de sus afirmaciones.
La sentencia refleja que la nota de prensa de la OCU tuvo una notoria repercusión en los medios, con 245 informaciones negativas publicadas por un total de 134 medios de comunicación, llegando a casi 20 millones de personas.
Reacciones diversas
El director general de la OCU ha calificado de excelente la sentencia, y asegura que lo que la OCU hizo fue un estudio de 47 marcas de leche en las que 10 salían mal. A su juicio esta primera sentencia está bien construida y les hace ser optimistas de cara al futuro.
Por otro lado, la industria láctea ha declarado que respeta pero no comparte la sentencia que desestima su demanda contra OCU. Según fuentes de Fenil, la sentencia no les satisface “porque no se considera si la valoración de la OCU era o no subjetiva o si hubieran tenido o no que contrastar dicha valoración con terceras partes ajenas”.
Así mismo, la industria láctea corrobora su convencimiento de que la leche entera UHT es actualmente de mejor calidad que la que se comercializaba hace 10 años.

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