Mejillones estrella polar

Mejillones, cómo saber si están en buen estado

Los mariscos contienen proteínas de alta calidad y otros nutrientes importantes para una dieta saludable. Pero, como sucede con todos los tipos de alimentos, estos productos del mar precisan de condiciones de manipulación específicas que vienen marcadas por su naturaleza. Mejillones, almejas, ostras, vieiras o berberechos son, dentro de los mariscos, moluscos bivalvos muy sensibles a la calidad del medio marino. Pese a ser un alimento muy versátil en la cocina -pues admite numerosas preparaciones-, también es de elevado riesgo sanitario, lo que obliga a que se tengan que extremar las precauciones de manipulación, tanto en la higiene como en la conservación. El artículo explica cómo saber si los mejillones están en buen estado y qué precauciones deben tenerse con el marisco en general.

Imagen: Laura Caorsi

Los mariscos son alimentos nutritivos que se pueden saborear de muchas maneras. Pueden tener dos conchas (bivalvos) o una sola (univalvos). Uno de los principales problemas de seguridad está relacionado con los mariscos que son filtradores, como las ostras, las almejas, las vieiras, los mejillones y los berberechos. Esto significa que el agua (limpia o contaminada) pasa a través de ellos. Los moluscos ingieren las toxinas de las algas, que pueden acumular los tejidos durante el proceso de filtración del alimento en agua contaminada y llegar a niveles peligrosos para los seres humanos. Además, los moluscos bivalvos crudos pueden contener bacterias, virus y toxinas que pueden causar enfermedades transmitidas por los alimentos. Por eso es importante someterlos a algún tipo de cocción, que es un potente higienizante. También es fundamental conocer cuáles son las señales que indican que se está ante un producto seguro para el consumo. En el caso de los mejillones, pueden resumirse en cuatro pautas básicas.

Cómo saber si los mejillones están en buen estado

En el mercado hay mejillones frescos, en conserva o congelados. En este último caso, se deben tener en cuenta las pautas generales para los congelados, como adquirirlos al final de la compra, vigilar que no se rompa la cadena de frío y descongelarlos, para cuando se preparen, en la nevera.

En el caso de los mejillones frescos, deben considerarse ciertos aspectos:

  • La cáscara debe estar cerrada. Si está rota, deberán desecharse. El mejillón pasa mucho tiempo filtrando el agua que pasa al interior, de manera que cuanto más cerrado esté, menos contaminación tendrá.
  • En el caso de que esté abierto, se deberá darle un pequeño golpecito con los dedos; si reacciona al golpe y se cierra, significa que aún está vivo. Si no se cierra, habrá que desecharlo.
  • La cáscara debe estar mojada y brillante, con olor a mar. Debe ser de un color azul-negro, pero puede variar desde el verde claro o más oscuro, según la especie y las áreas de extracción.
  • Deben evitarse los ejemplares con proporciones exageradas, ni demasiado grandes ni muy pequeños.

Antes de consumirlos, deben lavarse bien y enjuagar para eliminar posibles residuos. Es mejor cortar los hilos que tienen y no arrancarlos, porque así se podría malmeter la carne. Tampoco es necesario quitar las adherencias duras de la cáscara porque, en el momento de la cocción, ayudarán a potenciar el gusto a mar.

Si no se consumen una vez limpios, se conservarán en un lugar fresco como la nevera, hasta el momento de cocinarlos, con un trapo húmedo encima. Pero no debe transcurrir mucho tiempo. Si se calcula que pasará más de un día, es recomendable cocinarlos y congelarlos o congelarlos en crudo, de manera que se conservarán entre tres y seis meses.

Cuando se preparen, se debe tener en cuenta que los ejemplares que no se abran con la cocción es mejor rechazarlos, porque esto indica que es probable que hayan muerto antes; no es aconsejable consumirlos, de la misma manera que pasa con los que tienen la cáscara cerrada. La temperatura de cocción debe alcanzar los 65 ºC, suficiente para que los ejemplares seguros se hayan abierto.

Precauciones para el marisco

El marisco incluye crustáceos y moluscos. Cigalas, almejas, bogavante, percebes, mejillones o langostas son algunas de las especies más habituales. Estos alimentos, al ser frescos, son muy sensibles y caducos, se descomponen con rapidez y pueden no ser seguros para comer, incluso después de un periodo corto de tiempo. Si se adquiere marisco fresco, habrá que fijarse en que tenga un olor a mar agradable, con la cáscara o la piel brillante y la carne húmeda y firme.

Como ya se ha comentado, todos los moluscos bivalvos o de cáscara doble como mejillones, berberechos o navajas, se comercializan vivos y deben estar dentro las cáscaras cerradas; si están semiabiertas, deben cerrarse al tocarlas. Además, en las pescaderías estos moluscos no pueden estar sumergidos en agua.

Los crustáceos, como cangrejos, gambas o langosta, mueven instintivamente las antenas y las patas y dejan de hacerlo a medida que pierden frescura. Por otra parte, los cefalópodos como calamares o pulpos deben tener la coloración característica de la especie, entre blanco y rosa pálido, y la unión entre los tentáculos y la cabeza debe ser firme.

Marisco y contaminantes

El marisco es un alimento sano y nutritivo. Pero en ocasiones puede acumular contaminantes ambientales con impacto negativo sobre la salud de las personas. Debe tenerse en cuenta que la contaminación marina y el cambio climático también influyen en la seguridad de los mariscos. Los productos del mar están expuestos a contaminantes inorgánicos como arsénico, cadmio, plomo o mercurio; contaminantes orgánicos como bifenilos policlorados; y biotoxinas.

Las biotoxinas marinas son sustancias tóxicas que se acumulan en los organismos marinos, sobre todo en moluscos bivalvos como almejas, mejillones, vieiras y otras. Uno de los problemas con estas sustancias tóxicas es que son estables, es decir, no se destruyen con la cocción y tampoco pueden detectarse por el aspecto del producto. Uno de los controles es la prevención y muestreo en las zonas de pesca y los bancos de moluscos bivalvos para el posterior análisis.

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Intoxicación por consumir mejillones

Según han informado a AECOSAN las autoridades sanitarias de la Comunidad Valenciana, los mejillones gallegos de la marca Estrella Polar han sido los responsables de dos brotes de intoxicación alimentaria: en un primer momento, la toxiinfección afectó a 39 clientes de un hotel en Jávea. Días más tarde se ha conocido un nuevo caso de intoxicación por otro lote de mejillones de la misma marca y proveedor, también en Valencia, que ha dejado 12 afectados.

En ambos casos los análisis han confirmado que el responsable de la intoxicación ha sido el norovirus que había infectado los moluscos.

La identificación completa de los productos en mal estado es:

  • Mejillón cocido congelado de origen gallego.
  • Marca Estrella Polar.
  • Lotes : 010DOP-18 y 015DOP-18

Estos mejillones se habían distribuido en las Comunidades Autónomas de Andalucía, Islas Baleares, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, País Vasco, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra y Valencia. También se ha exportado a Italia y Portugal.

Los lotes afectados ya se han retirado del mercado. No obstante, como medida de precaución, las autoridades sanitarias recomiendan a aquellos consumidores que pudieran tener este producto en sus hogares que se abstengan de consumirlo.

Norovirus, el culpable

La toxiinfección por Norovirus es muy típica de colectividades, hoteles, cruceros, residencias.

Los culpables suelen ser agua o alimentos, sobre todo mariscos y ensaladas: en este caso, se ha comprobado que el patógeno estaba en los mejillones.

Los síntomas habituales suelen ser vómitos, diarrea acuosa en ocasiones, malestar general, dolor de cabeza y dolor abdominal,

Desde la intoxicación por norovirus hasta la aparición de los síntomas suele pasar un periodo de entre 5 y 50 horas.

Moluscos, alimento sensible

Los moluscos de concha están entre los alimentos más susceptibles de provocar intoxicaciones alimentarias, entre los que tienen más peligro porque concentran bacterias o virus que pueden ser patógenos, como ha sucedido con el responsable de este nuevo caso de alerta alimentaria.

Los mejillones son el marisco más consumido en nuestro país. Te recordamos algunos consejos para minimizar riesgos cuando compres y consumas estos productos:

  • Compra preferiblemente los que se vendan en mallas, con un etiquetado que certifique su paso por la depuradora.
  • Elige mejor los que están en frío, con un poco de hielo, pero evita los que están en remojo o sumergidos, podrían abrirse (y contaminarse).
  • Cuanto más limpios de lapas y algas, mejor
  • Que en la pescadería estén cerrados y pesen mucho es una buena señal: significa que están vivos y no se han abierto, por lo que no se han podido contaminar en el transporte.
  • Si no vas a consumir los moluscos inmediatamente guárdalos en la parte baja de la nevera (la menos fría), envueltos en un paño húmedo, durante dos días como máximo.
  • Una vez cocinados, no consumas nunca las piezas cerradas.

Intoxicadas 39 personas tras consumir mejillones congelados de origen gallego en un hotel de Xàbia (Alicante)

Fuentes de la Conselleria de Sanidad han confirmado a Europa Press que los afectados consumieron el producto en un hotel de Xàbia (Alicante).

Las autoridades sanitarias de la Comunitat Valenciana trasladaron este pasado miércoles a la agencia dependiente del Ministerio de Sanidad una notificación por la toxiinfección de 39 personas, causada por norovirus.

El alimento investigado es un mejillón cocido congelado de origen gallego, con etiqueta ‘Mejillón media concha súper’ y de la marca Estrella Polar. En concreto, se trata del lote 010DOP-18, con fecha de consumo preferente en enero de 2020 y fabricado el 19 de enero de este año.

El producto se ha distribuido en la Comunitat Valenciana y en Navarra, donde está siendo retirado del mercado, según la Agencia Española de Consumo. Asimismo, se ha informado de los hechos a las autoridades competentes de las comunidades autónomas a través de la Red de Alerta Alimentaria nacional (SCIRI)

Como medida de precaución, las autoridades sanitarias recomiendan, a aquellos que hayan podido adquirir el producto o estén en su posesión, que se abstengan de consumirlo.

ESTUDIO EPIDEMIOLÓGICO

Ante el aviso, se ha iniciado un estudio epidemiológico realizado por las autoridades competentes, por el que se han tomado tres muestras de heces de afectados, en las que se ha detectado la presencia de norovirus.

Además, se ha procedido a la toma de muestra prospectiva del producto sospechoso, el mejillón cocido, de una caja del mismo lote y proveedor, en la que se ha detectado nuevamente la presencia de Norovirus GI y GII.

El peligro de comer mejillones crudos

Comer mejillones crudos es peligroso para nuestra salud, dice el sentido común y de hecho es una frase que escuchamos a menudo… pero ¿cuál es la explicación de esta prohibición?

Todos hemos oído hablar de mejillones crudos, muchos pescadores los comen y el hecho de que, si se consumen así, naturalmente, sin cocinarlos, pueden ser peligrosos y pueden llevar a problemas graves, que van desde una diarrea molesta, hasta la hepatitis viral mucho más grave tipo A o E.

Pero, ¿de qué depende el peligro en relación con un animal que vive frente a la costa y que es criado, dejado proliferar y luego recogido por barco cuando está maduro?

Alimentación de mejillones

El principal problema con el mejillón es que es un bivalvo y filtro. Su alimentación no es la misma que la de los peces u otros moluscos, que se alimentan de organismos inferiores a ellos.

Los mejillones se alimentan de la filtración del agua, como si fueran un colador. Llevan agua a sus cuerpos, de una boca llamada sifón (tienen dos, uno para la entrada y otro para la salida del agua).

Esta lleva agua dentro de su cuerpo, que es la parte que usted come y que contiene sus órganos. Cuando las sustancias están allí, son parcialmente digeridas y las innecesarias para la supervivencia son expulsadas.

¿Y qué comen? Los mejillones se alimentan principalmente de plancton y organismos de plantas pequeñas que se encuentran comúnmente en el agua de mar.

Pero, ¿qué sucede cuando algunos organismos no son digeridos? Por supuesto que hay sustancias que no pueden ser digeridas por el mejillón, así como nuestro cuerpo no puede digerir algunas sustancias que expulsamos.

Las sustancias permanecen donde están. O, mejor dicho, el mejillón los expulsa por presión, cerrando las dos válvulas rápidamente, y la mayor parte del agua sale, para que pueda entrar más.

El peligro que proviene de los microorganismos

Pero no se elimina todo y en particular no se eliminan los microorganismos que se acumulan en las pequeñas secciones que se crean en el cuerpo de los mejillones, de forma similar a nuestro intestino.

Entre estos microorganismos hay muchos que son absolutamente inofensivos. Desafortunadamente, también hay otros que no son tan inofensivos.

Entre los que consiguen sobrevivir en el cuerpo del mejillón se encuentran tanto salmonelas, como bacterias menos peligrosas pero irritantes para nuestros intestinos que se denominan enterobacterias y dan lugar a la diarrea y algunos otros virus así como los de la hepatitis A o E.

¿Cómo llegan allí estos patógenos humanos?

La respuesta a esa pregunta es muy simple, llegan allí con el agua. Si una persona, sufre de una de estas enfermedades, pasará gran parte de su tiempo en el baño evacuando.

Y a pesar del tratamiento medico, a pesar de la atención hospitalaria, las aguas residuales terminan en las aguas negras de las alcantarillas.

Es cierto que hay sistemas de alcantarillado, pero la mayoría de nuestras aguas residuales terminan en ríos, y si no directamente al mar y esto depende de las diferentes ciudades.

Hay que decir que la mayoría de estos patógenos mueren, en las muchas etapas que van desde el water de nuestra casa hasta el mar.

Pero algunos pueden sobrevivir y una vez en el mar, sólo la naturaleza sabe hasta dónde serán llevados.

De todos modos, algo muy particular sucede, los mejillones buscan lugares para proliferar ricos de corrientes marinas. Los mejillones mas pequeños no tienen concha, pero ni siquiera son móviles, estos están a merced de las corrientes, osea de las «autopistas» del mar.

Y si las corrientes son fuertes y transportan los mejillones hasta un cierto punto, es posible que las bacterias y los virus también lleguen allí. Una vez que el mejillón los filtra, posiblemente el mejillón se infecte, incluso si no tiene ningún síntoma.

Claramente, los mejillones que más se pescan en la costa son los más amenazados y en particular los mejillones de agua dulce, que nacen en ríos y no en el mar, donde la concentración bacteriana y vírica es mucho mayor que la del mar.

¿Cocinar resuelve el problema?

Cocinar resuelve el problema, porque mata casi todas las bacterias, mientras que el limón no hace nada, incluso si se dice que «cocina» la comida.

El limón actúa fuera del mejillón, mientras que las bacterias y los virus están dentro del mejillón y por lo tanto nunca se encontrarán.

Así que limón para los mejillones es sólo un condimento, no un método de cocinar. Cuando la temperatura de cocción de los mejillones supera los 100°.

Esta está muy por encima del límite de supervivencia de bacterias y virus, hasta el punto de que se han desintegrado, más o menos, todos, incluso si estos mejillones fueron pescados en el lugar más sucio del mundo.

Cinco beneficios de los mejillones

Perteneciente al grupo de mariscos y derivados, los mejillones son una de las opciones más saludables de este grupo, se pueden cocinar con o sin concha y es una muy buen opción por su alto nivel de nutrientes, como vitamina B y C, ácido fólico, hierro, fósforo, manganeso, selenio o zinc.
1. PREVIENEN LA ANEMIA
Los mejillones son una gran fuente de hierro, una porción de 100 gramos de mejillones representan más del 100% del valor diario recomendado, por lo que su consumo es muy bueno para la producción de glóbulos rojos. La falta de hierro puede conducir a problemas de salud como anemia o niveles bajos de energía.
2. MEJORAN LA SALUD CARDIOVASCULAR
Al ser bajos en grasa total y grasa saturada, pero ricos en omega-3, los mejillones contribuyen a la salud del corazón. Los ácidos grasos del omega-3 reducen el riesgo de desarrollar latidos anormales en el corazón, así como niveles altos de triglicéridos y grasas en la sangre, lo que reduce el riesgo de ataque cardíaco o muerte súbita por enfermedades cardiovasculares.
3. CONTROL DE PESO
La carne de los mejillones contiene la misma cantidad de proteínas de alta calidad que la carne roja, pero tiene mucha menos grasa y casi un 25% menos de calorías. Por tanto, sustituir la carne roja por los mejillones en una dieta baja en calorías, proporciona más energía y más control de peso.
4. BENEFICIOSO PARA LA PIEL
El pescado es bueno para la piel, ya que incrementa las células de la piel. Además, los mejillones por su contenido en ácido zinc y omega-3, son anti-inflamatorios, lo cual ayuda a prevenir el envejecimiento. Además, la falta de estos ácidos es la causa de algunas patologías como la psoriasis o eczemas, por lo que consumiendo este alimento se puede prevenir.
5. DESARROLLO MUSCULAR
Su alto contenido en proteínas, son necesarias para mantener alimentadas nuestras fibras musculares y conseguir, en el caso de los deportistas, un buen desarrollo muscular.
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Alimentarse sólo de conservas no es lo más sano del mundo. Pero la gran variedad de productos que se venden enlatados o en botes de cristal permitiría mantener una dieta equilibrada, por lo menos desde el punto de vista nutricional.

Al menos eso dicen los entendidos. Y aunque muchos alimentos pierdan nutrientes durante el proceso de conservación, puede que no sean tantos como creemos.

La comida en lata es un gran invento que data del siglo XVIII, y que ha cambiado relativamente poco desde entonces, aunque actualmente está mucho más garantizada la higiene y la seguridad del proceso. Es una forma de conservar alimentos de todo tipo durante un periodo muy largo de tiempo, incluso varios años, sin que se estropeen.

Su gran ventaja es que facilitan la vida de quienes tienen poco tiempo, o ganas, de ir a la compra y cocinar. Y tampoco son muy exigentes de paladar, aunque hay productos de muy buena calidad. Están a punto para utilizarlas en cualquier momento, se transportan con facilidad, ocupan poco espacio en la despensa. No supone ningún gasto de energía almacenarlos porque no necesitan frío y en general resultan menos caras que la versión fresca de los mismos alimentos.

Muchos alimentos pierden nutrientes durante el proceso de conservación, pero no tantos como creemos

No digamos lo útiles que son en zonas donde no es fácil el acceso a comida fresca, como guerras y conflictos (de hecho ese fue su origen), en lugares con malas condiciones geográficas y climáticas para la agricultura, donde se han producido catástrofes naturales o cuando por circunstancias diversas escasea la comida y hay que transportarla largas distancias.

De las simples sardinas a latas de gourmet

Aunque en España las conservas más comunes son el atún, sardinas, mejillones y otros mariscos; legumbres, algunas frutas y hortalizas, el mercado ofrece las propuestas más insospechadas, e incluso platos de auténtico gourmet.

Conservas caseras del restaurante Il Gallo d’Oro (Il Gallo d’Oro)

Como ejemplo del auge de las conservas sólo hay que fijarse en la cantidad de bares que se han especializado en productos sólo de lata. Y en Barcelona existe incluso una tienda, Entre latas, en la que sólo venden conservas, españolas y de otros muchos lugares del mundo, algunas muy insólitas.

Dicho esto, el sentido común nos dice que alimentarse sólo de conservas no puede ser bueno para la salud. En primer lugar, porque los alimentos cuanto más naturales y frescos y menos manipulados, mejor.

Como ejemplo del auge de las conservas sólo hay que fijarse en la cantidad de bares que se han especializado en productos sólo de lata

El proceso de conservación, aunque sea el óptimo, suele incluir más sal, azúcares y conservantes de los que conviene consumir de forma regular. Y han de ser especialmente cuidadosa las personas que sufren diabetes, obesidad, tensión alta … También hay que tener en cuenta hasta qué punto los alimentos mantienen sus propiedades nutritivas o si se degradan debido al proceso y al paso del tiempo.

En principio, las proteínas, hidratos de carbono y grasas no se ven afectados, aseguran los expertos. Y tampoco la mayor parte de los minerales y las vitaminas solubles en grasas, como las A, D, E y K. Sin embargo, como el proceso de elaboración de las conservas requiere la aplicación de calor, sí pueden ver disminuida su eficacia las vitaminas solubles en agua, como la C y la B. Pero como el problema radica en que son sensibles al calor y al contacto con el aire en general, quedan igualmente afectadas cuando los alimentos que las contienen se cocinan y conservan en casa.

El BPA, enemigo público número 1

Uno de los argumentos más firmes de los muchos detractores que tienen las conservas, está más relacionado con el contenedor que con el continente. El problema responde a las siglas BPA o al nombre de bisfenol-A. Es un compuesto orgánico que, desde los años 60, se utiliza en el recubrimiento plástico del interior de las latas, que impide que éstas se oxiden.

Al tiempo que protege los alimentos, se filtra en éstos y acaba en nuestro organismo, lo cual no es bueno para la salud. Aunque se han hecho numerosos estudios al respecto, no se conocen todavía todo sus consecuencias. Se cree que puede cambiar la forma en que actúan los estrógenos y la testosterona, lo que puede afectar al sistema reproductivo y al cerebro.

El bisfenol-A es un compuesto orgánico que impide que las latas se oxiden

En un estudio realizado en la Universidad de Harvard, se dio de comer a los participantes una lata diaria de sopa durante cinco días. Al término del experimento, el BPA en su orina se había incrementado en un 1.000%. Otros problemas de salud asociados al BPA son dolencias cardíacas, diabetes tipo 2, incremento de la presión sanguínea, cáncer de mama y desórdenes metabólicos, aunque habría que estar sometidos a altas dosis, según distintos estudios con personas y animales. Pero tampoco se ha establecido cuáles son las dosis a partir de las cuales uno debe empezar a preocuparse.

Locos por el atún enlatado

La mayor parte de investigaciones se llevan a cabo en Estados Unidos, donde las autoridades están bastante preocupadas por la gran cantidad de productos envasados que conforman la alimentación de sus habitantes: un 17% según la FDA (la agencia que controla los alimentos, entre otros).

Una forma de evitar la exposición al BPA es decantarse por las conservas que se presentan en botes de cristal, que son menos variados.

En España, las conservas son más un complemento que un alimento de primer orden. Con diferencia, el atún es el producto más consumido, 2,3 kg al año por habitante, lo que representa la mitad del total y de pescados y moluscos en conserva, según datos de de la Asociación Nacional de Fabricantes. Le siguen sardinas y mejillones a mucha distancia.

Una forma de evitar la exposición al BPA es decantarse por las conservas que se presentan en botes de cristal, que son menos variados

Con las conservas, como con todos lo alimentos, existen muchos tipos, calidades y, en consecuencia, precios. Tomando el atún, como ejemplo por ser el más popular, dependerá mucho del tipo de pescado (no es lo mismo una ventresca enlatada que las “migas” de atún). Hay que asegurarse, leyendo las etiquetas, de si se utiliza aceite de oliva virgen o si “contiene” aceite de oliva, porque en este último caso estará mezclado con otros. O si el aceite es de girasol u otros. Respecto al atún fresco, las sardinas o los calamares, el enlatado contienen mucha más grasa, lo que lo hace poco apropiado para dietas adelgazantes. En ese caso se puede recurrir a los envasados al “natural”, que no llevan nada de aceite o a los bajos en sal. Menos deliciosos pero más saludables.

En el caso de las frutas, las hay sin azúcares añadidos y, si se trata de comer verduras y legumbres y se quiere evitar un exceso de sal, un truco es pasarlas por agua antes de consumirlas, con el inconveniente de que pueden perder algo de sabor.

Otra cuestión que tener en cuenta es que las latas no siempre se procesan siguiendo rigurosos protocolos sanitarios. Es difícil por no decir imposible que ocurra en los países más avanzados, pero no hay tantas garantías cuando se importan de lugares con menos exigencias.

Una de las ventajas de las conservas es que se puede probar productos y alimentos propios de otros sitios que no se encuentran en nuestros mercados, pero habrá que tener precaución según el lugar de procedencia. En todo caso, nunca hay que comer productos de latas que tengan abolladuras, zonas oxidadas, etiquetas rotas o estén hinchadas. Y mucho menos si al abrirlas el líquido interior tiene burbujas o mal olor. o riesgo de sufrirlas, obesidad y un largo etcétera.

Como saber si los mejillones están en buen estado

Los moluscos bivalvos, como los mejillones, son filtradores lo que significa que el agua donde nacen y crecen pasa a través de ellos y deja restos. Es esencial saber cuál es el estado de los mejillones antes de su consumo.

No te alarmes, es cierto que es importante comprobar cuando se compran mejillones su calidad, pero también es verdad que es sencillo, y en general, los mejillones que llegan a los puntos de venta pasan estrictos controles de calidad que hacen que sea difícil comprar, cocinar o ingerir mejillones en mal estado.

Si vas a comprar mejillones frescos, ten siempre en mente las cuatro pautas básicas que te indican cuál es su estado y calidad.

1. Cerrados

Los mejillones deben estar cerrados en los puntos de venta, es importante que las cochas estén intactas, completas y en perfecto estado. Esto te garantiza que el filtrado de agua ha sido el necesario y justo.

2. Vivo

Si compras mejillones frescos y al natural, lo normal y deseable es que estén vivos. Para comprobarlo, puedes dar un pequeño golpecito en el exterior de alguna pieza que esté parcialmente abierta, si el mejillón reacciona cerrándose, perfecto; por el contrario, si no se cierra ante el toque, mejor desecharlo.

3. Aspecto exterior

Las conchas de los mejillones deben estar mojadas y brillantes, de un color entre azul y negro que puede variar hacia el verde claro u oscuro, dependiendo de la zona donde se hayan criado y la especie.

4. Tamaño

Como en casi todos los pescados y mariscos, es mejor huir de piezas de mejillón demasiado grande, pero también diminutas. El tamaño medio es el ideal y te garantiza calidad y sabor en buen estado.

Cuando compres mejillones congelados, sin embargo, estas pautas de calidad no son prácticas. La elección no es un problema en el caso de los mejillones congelados, pero es importante que prestes atención a su mantenimiento y proceso de descongelación. Atiende para que en ningún punto se rompa la cadena de frío para su perfecta conservación y consumo. Para descongelar, pasa primero los mejillones del congelador al frigorífico, y luego cuando estén completamente descongelados sácalos para prepararlos.

Estos consejos de elección y mantenimiento son válidos para todos los moluscos filtradores y bivalvos –de dos conchas- que necesitan de un controlar especifico. Ocurre con los mejillones, pero también con las vieiras, las almejas, las navajas, las ostras o los berberechos, entre otros.

Precaución en la preparación, manipulación y cocina de los mejillones

• Los mejillones deben lavarse con intensidad y observación, eliminando cualquier posible residuo.

• Los típicos hilos o barbas que presentan en el exterior es mejor cortarlas que arrancarlas, ya que es una forma de cuidar la carne y evitar que se deforme o contamine.

• No es necesario quitar las adherencias naturales que suelen tener las conchas de los mejillones, en el momento de la cocción enriquecerán el sabor natural del mejillón.

• Si no vas a consumir los mejillones frescos en 24 horas, es mejor cocinarlos y congelarlos o congelarlos al natural. Durante las 24 horas que puedes tenerlos en casa, ya limpios y sin cocinar, guárdalos en la nevera y cubiertos con un trapo húmedo.

• Cuece siempre los mejillones para una higienización completa y segura, y los moluscos que no se abran durante la cocción no los consumas ni incluyas en tus recetas.

Una intoxicación por consumo de mejillones deja 39 afectados en Xàbia

Dos de los enfermos presentaban un cuadro vírico y problemas digestivos por lo que fueron atendidos en el hospital de Dénia

L. G. /B. O. Viernes, 13 abril 2018, 01:45

Una intoxicación alimentaria asociada al consumo de mejillones en un hotel ha dejado 39 afectados en Xàbia. Vómitos y diarrea fueron los síntomas que alertaron de la situación, ocurrida durante las pasadas fiestas de Semana Santa. La Conselleria de Sanidad confirmó la existencia de este brote que describió como «un cuadro leve similar a una gastroenteritis». Todos ellos, según la misma fuente, evolucionaban favorablemente y ninguno se encontraba hospitalizado.

El departamento autonómico, además de confirmar la existencia de los casos, concretó que todos ellos eran personas mayores y no descartó que puedan detectarse nuevos afectados, en tanto que el lote en el que se ha localizado el origen del problema, mejillones cocidos congelados de la marca Estrella Polar, se ha distribuido en distintos puntos de la Comunitat Valenciana, así como en Navarra. Sanidad insistió ayer por la tarde en que, de momento, no había más casos confirmados y que el lote en el que se detectó el problema estaba siendo retirado.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición comunicó ayer que tuvo conocimiento de los hechos cuando recibió la notificación de las autoridades sanitarias de la Comunitat en referencia a una «toxinfección, enfermedad provocada por una alimento contaminado debido a las toxinas que fabrican ciertos microorganismos».

En esa información se daba a conocer que la afección que sufrían las 39 personas tenía su causa en un «norovirus y el alimento investigado eran unos mejillones de la citada marca». La Agencia también aclaró que en la información que había recibido se daba cuenta de que para la realización del estudio epidemiológico correspondiente, se tomaron muestras de heces de afectados y se detectó la presencia del norovirus. Los exámenes también incluyeron la toma de muestras del producto sospechoso: el mejillón cocido, de una caja del mismo lote y proveedor, y se detectó la presencia de norovirus GI y GII.

Los datos del producto, según comunicó la Agencia, son mejillones cocidos congelados de origen gallego. El nombre del producto en la etiqueta es mejillón media concha súper; la marca, Estrella Polar; y el lote, el 010DOP-18. La fecha de consumo preferente es 1/2020, y la de fabricación 19/01/18. El producto se ha distribuido en la Comunidad Valenciana y Navarra y está siendo retirado del mercado.

De los 39 afectados por comer este tipo de moluscos en mal estado, tan solo dos necesitaron atención médica y acudieron al hospital de Dénia. Según informaron desde el centro sanitario, uno de ellos tuvo que permanecer ingresado durante dos días. Cuando llegó, comentaron, presentaba un cuadro vírico, por lo que los doctores optaron por ingresarlo para poder hacerle las pertinentes pruebas. Tras pasar un par de días en la clínica dianense, el paciente fue remitido a su hospital de cabecera en Madrid.

El segundo afectado que también necesitó ser atendido por los médicos, no llegó a ingresar, aunque tuvo que pasar unas cuantas horas en urgencias. Allí le tomaron muestras y realizaron diferentes análisis. El paciente presentaba problemas digestivos, aunque finalmente «no fueron a más y fue dado de alta», remarcaron desde el hospital. Apuntaron, además, que los médicos realizaron análisis a ambas personas, así como a los mejillones que presuntamente provocaron la intoxicación, pero afirmaron que todavía no se han dado evidencias de que los síntomas de los dos afectados fueran causados por la ingesta de esta comida. Aunque remarcaron que «los resultados todavía no son definitivos».

Desde el gobierno de Xàbia aseguraron ayer desconocer datos del caso. A pesar de ello, el primer edil se mostró convencido que este caso no afectará a la campaña turística del municipio «se trata de un caso aislado, no creo que los visitantes cambien de opinión respecto a nuestra ciudad y su gastronomía por este suceso».

Cómo tratarlas

En la mayoría de los casos las intoxicaciones son leves y los síntomas desaparecen en dos o tres días, cuando se eliminan por completo los alimentos contaminados.

“Sin embargo, una intoxicación alimentaria se puede agravar provocando incluso la muerte de la persona afectada, si bien estos casos extremos y muy poco frecuentes se producen por intoxicación por Clostridium botulinum causante del botulismo, por ejemplo”, añade Rodríguez de Cossio.

En general los siguientes pasos pueden aliviar los síntomas de intoxicación por alimentos y evitar la deshidratación en adultos:

  • Beber abundante líquido como zumos de fruta, bebidas sin cafeína y caldos para reemplazar los líquidos y electrolitos.
  • Beber pequeños sorbos de líquidos claros o hielo picado si aún hay problema de vómitos.
  • Reintroducir los alimentos gradualmente. Podemos empezar con alimentos blandos y fáciles de digerir, como arroz, tostadas o pan, cereal, carne magra, puré de manzana y plátanos y evitar los alimentos grasos, azucarados, lácteos, cafeína y alcohol hasta la completa recuperación.
  • Los bebés y niños presentan inquietudes especiales. Es probable que se deshidraten más rápidamente por la diarrea y los vómitos, por lo que es preciso consultar a su pediatra.

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Intoxicación alimentaria

Tratamiento de intoxicación alimentaria

La mayoría de los casos de intoxicación alimentaria son leves y desaparecen en unos pocos días. Durante ese tiempo, el objetivo es evitar la deshidratación. La deshidratación es la pérdida de líquidos y electrolitos (nutrientes y minerales) que su cuerpo necesita. Debe evitar los alimentos sólidos y los productos lácteos hasta que hayan pasado los vómitos y la diarrea. Una vez que se sienta mejor, vuelva a comer y a beber. Pruebe alimentos blandos, como galletas, tostadas y bananas. Evite los alimentos picantes, fritos, lácteos y alimentos con alto contenido de grasa y azúcar. Beba muchos líquidos, pero evite la leche o las bebidas con cafeína. Además, las bebidas deportivas (marca: Gatorade, otras) no deben usarse para tratar la diarrea. No reemplazan los electrolitos del cuerpo (sales y minerales) correctamente para prevenir la deshidratación.

¿Cuándo debo ir a un médico?

Haga una cita con su médico si:

  • La diarrea severa dura más de 3 días.
  • Los vómitos frecuentes duran más de 2 días.
  • Tiene sangre en las deposiciones.
  • Está tomando diuréticos y tiene diarrea, náuseas o vómitos.
  • Tiene fiebre de más de 38 °C.

Busque atención de emergencia si:

  • Las heces son de color granate o negras o ve mucha sangre en ellas.
  • Está vomitando sangre.
  • Está teniendo problemas para respirar.
  • Tiene dolor abdominal intenso o calambres estomacales.
  • Tiene visión doble o problemas para mover partes de su cuerpo.
  • Tiene síntomas de deshidratación grave (consulte la lista a continuación).
  • Tiene problemas para tragar.
  • Siente que su corazón late con fuerza.
  • Se intoxicó por comer hongos o mariscos.

¿Cómo se trata la intoxicación alimentaria del pescado?

La intoxicación por ciguatera se trata con medicamentos que ayudan a aliviar sus síntomas. No hay medicina que cure la intoxicación por ciguatera. Los síntomas desaparecerán por sí solos con el tiempo. La intoxicación escombroide se trata con un antihistamínico (un nombre de marca: Benadryl). Un antihistamínico es un medicamento que bloquea la histamina en su sangre.

¿Cuánto tiempo estaré enfermo?

Los síntomas de la intoxicación por ciguatera pueden durar de 1 a 2 semanas. El tiempo exacto dependerá de la cantidad de veneno que tenga en su cuerpo. Los síntomas pueden reaparecer en cualquier momento cuando coma un pez afectado. Los síntomas de envenenamiento escombroide generalmente duran 24 horas o menos. Los síntomas pueden reaparecer cada vez que coma pescado que no haya sido refrigerado adecuadamente. La intoxicación por ciguatera y escombroides rara vez es fatal.

¿Cómo puedo saber si estoy deshidratado?

Los signos de deshidratación incluyen:

  • poca orina o falta de orina, u orina que es más oscura de lo habitual;
  • sequedad en la boca;
  • somnolencia o fatiga;
  • sed extrema;
  • dolor de cabeza;
  • confusión;
  • sensación de mareo o aturdimiento;
  • llanto sin lágrimas.

Para tratar la deshidratación leve, intente tomar sorbos frecuentes de agua. Las sopas claras, las gaseosas claras y el jugo mezclado con agua también pueden ayudar. Evite el café, el té, las sodas oscuras y otras bebidas con cafeína. Estas bebidas pueden empeorar la deshidratación. De agua y/o una solución de rehidratación oral (SRO) a los niños que tienen una deshidratación leve. Use una SRO que contenga la combinación adecuada de sal, azúcar, potasio y otros nutrientes para ayudar a reemplazar los líquidos perdidos. Puede comprar una SRO en la mayoría de las tiendas de comestibles y farmacias. Si su deshidratación es grave, es posible que deba ser tratado en el hospital. Allí, los médicos le administrarán líquidos y electrolitos por vía intravenosa (IV).

¿La intoxicación alimentaria es una afección grave?

Puede serlo. La deshidratación puede ser peligrosa, y también ciertos tipos de intoxicación alimentaria. La intoxicación alimentaria causada por la bacteria Listeria puede ser muy peligrosa para los bebés no nacidos en mujeres embarazadas. La infección suele ser muy leve para la madre, pero puede causar aborto espontáneo, parto prematuro, muerte fetal y problemas de desarrollo en sus bebés. Las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados también corren el riesgo de desarrollar complicaciones por Listeria. La intoxicación alimentaria causada por la bacteria Escherichia coli (E. coli) puede causar el síndrome urémico hemolítico (SUH). El SUH puede causar insuficiencia renal, especialmente en personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados.

INTOXICACIÓN ALIMENTARIA POR NOROVIRUS EN MEJILLONES

13 de abril de 2018

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha emitido una alerta el 11 de abril por intoxicación alimentaria asociado al consumo de mejillón de origen gallego en la Comunidad Valenciana.

Los síntomas que pusieron en alerta a las autoridades fueron vómitos y diarrea entre los afectados tras consumir mejillones cocidos congelados de origen gallego.

La intoxicación alimentaria se produjo la pasada Semana Santa en un hotel de la playa del Arenal de Xàbia (Alicante ) y AECOSAN emitió la alerta tras recibir la notificación trasladada por las autoridades de la Comunidad Valenciana relativa a una toxiinfección con 39 afectados causada por norovirus, y donde el alimento que ha producido esa intoxicación alimentaria son unos mejillones de origen gallego.

La Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública de la Comunidad Valenciana confirmó la existencia de este brote e indicó que los síntomas habian sido leves, similares a una gastroenteritis. De los afectados sólo una persona tuvo que ser ingresada con un cuadro vírico en el Hospital de Denia, y fue dado de alta a las 48 horas.

El producto que ha producido la intoxicación alimentaria son mejillones cocidos congelados de origen gallego de la marca Estrella Polar. Los datos del producto son:

  • Etiqueta: Mejillón media concha súper
  • Lote: 010DOP-18
  • Fecha consumo preferente: 1/2020
  • Fecha fabricación: 19/01/18

Aunque en un primer momento en la alerta emitida se indicaba que el producto había sido distribuido únicamente en la Comunidad Valenciana y Navarra, las autoridades sanitarias gallegas han informado también de su distribución a las comunidades autónomas de Andalucía, Islas Baleares, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, País Vasco, Extremadura, Galicia, Madrid y Murcia, así como la exportación a los países de Italia y Portugal.

El producto está siendo retirado del mercado, por lo que se recomienda, por precaución, que aquellos que pudieran tenerlo en sus casas no lo consuman.

En el estudio epidemiológico llevado a cabo por las autoridades se detectó la presencia de norovirus en los mejillones de GI y GII.

Actualización de la alerta alimentaria

Con fecha 13 de abril la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana ha confirmado 12 nuevos casos de intoxicación alimentaria por consumo de mejillón cocido congelado en un hotel de Gandía (Valencia). El producto implicado es del mismo establecimiento de origen y proveedor que en el brote de Xàbia pero el lote implicado en este caso es 015-DOP-1.

Los afectados de este nuevo brote han evolucionado favorablemente y no han requerido hospitalización.

¿Qué es la norovirus?

El norovirus es un virus de la familia de los Caliciviridae y también recibe el nombre de virus Norwalk, cogiendo el nombre la localidad de Estados Unidos dónde se descubrió por primera vez.

El norovirus cuenta con cinco genotipos, de los cuales, los números I, II y IV pueden afectar al organismo humano. Los detectados en este caso de los mejillones ha sido los nº I y II.

La infección por norovirus puede causar vómitos y diarrea. El virus es muy contagioso y, normalmente, se transmite a través de alimentos o del agua que se contaminan durante la preparación o en superficies contaminadas.

Con los mejillones y demás moluscos la contaminación suele ser debida a las aguas contaminadas, ya que el virus puede sobrevivir durante días en zonas contaminadas.

Puede leer más información sobre qué es el norovirus y cómo se transmite en esta publicación que realizamos sobre un caso de intoxicación por norovirus en un hospital de Barcelona.

Con determinados productos como los mejillones, almejas, ostras, vieiras y otros frutos de mar es importante extremar las precauciones para un consumo seguro por lo que te recomendamos que accedas a esta publicación sobre Consejos para comer con seguridad mejillones, almejas y otros moluscos bivalvos.

¿Cómo les podemos ayudar?

En SIGGO realizamos análisis de Norovirus, y análisis microbiológicos y análisis químicos de alimentos que permiten conocer su estado.

Tambien podemos ayudarles a poner en marcha sistemas de trazabilidad eficaces, capaces de detectar lotes defectuosos o contaminados ante situaciones de riesgo.

Desde nuestro departamento de Formación realizamos cursos de formación para manipuladores de alimentos y cursos APPCC.

Dra. Beatriz Álvarez. Medicina Interna. Fundación Jiménez Díaz

Ultima actualización: abril de 2010.

Los dinoflagelados son algas microscópicas que sirven de alimento a moluscos y peces. La intoxicación se produce al ingerir moluscos, generalmente bivalvos (mejillones, ostras, almejas, vieiras, berberechos), en los que se han acumulado altas dosis de toxinas producidas por estos microorganismos.

La distribución de las intoxicaciones es mundial y más habitual durante o después de las floraciones de dinoflagelados, también llamadas «mareas rojas». Estas mareas son más frecuentes en aguas templadas y tropicales como el Golfo de Méjico y Mar Adriático, así como en aguas costeras de Japón, Mar Báltico y Mar del Norte.

Los cuadros clínicos desencadenados son diferentes en función del tipo de toxina ingerida.

MICROBIOLOGÍA

Los dinoflagelados forman parte del fitoplancton marino. Son productores de gran variedad de toxinas como parte de su ciclo vital.

Los moluscos se alimentan de estas algas y con ellas ingieren sus biotoxinas, que se acumulan en su interior hasta que son filtradas y eliminadas. Estas sustancias no son tóxicas para los moluscos pero, en cantidades considerables, algunos tipos sí lo son para el hombre, al que llegan a través de la cadena alimentaria.

Bajo ciertas condiciones ambientales (aumento de la luminosidad, grado de salinidad, falta de agitación de las aguas, temperatura elevada, gran cantidad de nutrientes) se produce un crecimiento exponencial de las poblaciones de dinoflagelados que los convierte en un problema sanitario. El agua del mar habitualmente presenta un cambio de coloración, debido a pigmentos que contienen estas algas que se hacen visibles al proliferar, lo que conocemos como marea roja.

Dado que los distintos mariscos metabolizan y acumulan las toxinas de forma diferente, la toxicidad también varía mucho entre especies situadas en el mismo entorno y afectadas por la misma proliferación de dinoflagelados. Los moluscos bivalvos son filtradores lentos, por tanto almacenan mayor cantidad de sustancias dañinas durante días o incluso meses.

MECANISMO DE TRANSMISIÓN

La toxina llega al hombre a través de la cadena alimentaria produciendo un cuadro clínico que varía en función del tipo de toxina y que será tanto o más grave según la cantidad de marisco afecto que se haya ingerido.

PRESENTACIÓN CLÍNICA

Se conocen diversos patrones de intoxicación asociados al tipo de toxina implicada. Dentro de las intoxicaciones más frecuentes se encuentran:

1.Intoxicación paralítica por moluscos:

La toxina responsable es la saxitoxina que actúa inhibiendo la transmisión neuromuscular mediante el bloqueo selectivo de los canales de sodio en la membrana celular. Esta toxina actúa con mucha rapidez y los síntomas aparecen generalmente entre 30-60 minutos después de haber ingerido el marisco tóxico.

El cuadro clínico cursa con parestesias periorales e intraorales inicialmente en labios, lengua y encías en particular, que se extienden hacia la cara, cuello y dedos de manos y pies. En esta fase puede acompañarse de cefalea y síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o diarrea. Posteriormente las parestesias progresan a brazos y piernas experimentando además rigidez muscular y debilidad generalizada, sensación de flotar en el aire, disartria, ataxia, incoordinación motora y/o dismetría.

Los casos más graves, asociados a ingestión de grandes dosis de toxina, se manifiestan con parálisis muscular, ataxia severa, disfagia, disfonía, diplopía, alteraciones del estado mental e insuficiencia respiratoria por parálisis diafragmática que es la responsable de la muerte dentro de las primeras 12 horas tras el envenenamiento.

La tasa de letalidad es del 6% y es particularmente alta en los niños. El pronóstico es favorable cuando se sobrevive las primeras 24 horas.

2.Intoxicación diarreica por moluscos:

Está ocasionado por la ingesta de marisco contaminados con ácido okadaico que es una enterotoxina que actúa alterando la secreción de sodio por los enterocitos. El periodo de incubación es de 30 minutos a horas tras la ingesta.

El cuadro clínico consiste en náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea profusa que puede causar deshidratación. No suele cursar con fiebre. La recuperación es espontánea y se produce en 2 ó 3 días.

La toxina puede transmitirse por la leche materna, pudiendo llegar a ocasionar deshidratación del lactante a causa de las diarreas originadas.

  1. 3.Intoxicación amnésica por moluscos:

Es una forma de intoxicación por mariscos causada por el ácido domótico (generado por diatomeas del tipo Pseudonitzschia spp.) que actúa como un potente agonista del glutamato interrumpiendo su actividad como neurotransmisor en el SNC.

Produce un cuadro de náuseas, vómitos y diarrea en un tiempo medio de 5,5 h. Pasadas 24 horas del consumo de mariscos aparecen síntomas neurológicos como cefalea intensa, visión borrosa, excitación, desorientación, pérdida del equilibrio, disminución de la capacidad de concentración y amnesia a corto plazo.

Otros síntomas que pueden manifestarse son calambres abdominales, hipo, arritmias, hipotensión, convulsiones, oftalmoplejía, dilatación pupilar, piloerección, hemiparesia, mutismo, muecas y labilidad emocional

Especialmente en edad avanzada pueden evolucionar a confusión, coma y muerte. La letalidad de este cuadro es del 2%. Varios meses después de la intoxicación primaria, las víctimas siguen mostrando déficit crónico de memoria residual y de neuropatía motora o axonopatía.

4.Intoxicación neurotóxica por mariscos:

Es atribuido a la brevetoxina originadas por un tipo de dinoflagelado llamado Gymnodinium breve.

Los síntomas suelen aparecer durante las 3 primeras horas siguientes al consumo y se presenta como un episodio de gastroenteritis acompañada de síntomas neurológicos leves tales como parestesias, disestesias paradójicas, mialgias, ataxia y vértigo, semejante a una intoxicación paralítica por mariscos.

El cuadro es más banal por lo que no evoluciona a parálisis y se autolimita en 48 horas.

La inhalación de la toxina a través de la espuma del mar puede causar rinorrea o broncoconstricción.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico es clínico y se realiza al reconocer una entidad clínica compatible tras una historia reciente (inferior a 24 horas) de consumo de mariscos o pescados.

La confirmación diagnóstica se puede realizar mediante un análisis toxicológico del alimento.

TRATAMIENTO

El tratamiento es sintomático y de soporte. No se conocen antídotos.

Si la víctima acude durante las primeras horas tras la ingesta se debe realizar un lavado gástrico con 2 L de una solución de bicarbonato sódico al 2%. Esta intervención se basa en la idea de que la acidez gástrica puede aumentar la potencia de las toxinas. Posteriormente se recomienda administrar carbón activado (50-100 g) debido a que estas sustancias tóxicas se unen al carbón.

La inducción del vómito no es recomendable por la rapidez en la aparición de incompetencia respiratoria.

Los casos severos de intoxicación paralítica con insuficiencia respiratoria requieren soporte ventilatorio.

Pacientes con cuadros clínicos compatibles con intoxicación por mariscos deben permanecer en observación hospitalaria, al menos 24 horas, debido a la rápida instauración de signos de gravedad durante las primeras horas.

PREVENCIÓN

La intoxicación por mariscos puede prevenirse evitando el consumo de moluscos bivalvos potencialmente contaminados, especialmente en las zonas donde hay o ha habido recientemente «mareas rojas».

Está toxinas son solubles en agua y termoestables así que no son destruidas por la cocción ni procesado industrial.

Para prevenir brotes de intoxicación, periódicamente se recogen y analizan muestras de moluscos en las zonas de cría. Cuando los niveles de toxinas sobrepasan los permitidos, estas zonas entran en cuarentena y se prohíbe la venta, sin esperar a la discoloración del agua. La vigilancia epidemiológica se fundamenta en detectar los niveles de toxina en mariscos. Actualmente, los programas preventivos se centran en evitar el consumo de marisco y no se dirigen hacia la eliminación del dinoflagelado productor de toxinas.

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