La tension arterial

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Preguntas y respuestas sobre la hipertensión

Preguntas y respuestas
Septiembre de 2015

1. ¿Qué es la tensión arterial alta (hipertensión)?

La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que llevan la sangre a todas las partes del cuerpo. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

La tensión arterial normal en adultos es de 120 mm Hg1 cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.

La mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma; por ello se le conoce como el «asesino silencioso». En ocasiones, la hipertensión causa síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales, pero no siempre.

2. ¿Por qué es peligrosa la hipertensión arterial?

Cuanto más alta es la tensión arterial, mayor es el riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos de órganos principales como el cerebro y los riñones. La hipertensión es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares y ACV del mundo.

Si no se controla, la hipertensión puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardiaca. Los vasos sanguíneos pueden desarrollar protuberancias (aneurismas) y zonas débiles que los hacen más susceptibles de obstruirse y romperse. La tensión arterial puede ocasionar que la sangre se filtre en el cerebro y provocar un accidente cerebrovascular. La hipertensión también puede provocar deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo.

Las consecuencias de la hipertensión para la salud se pueden agravar por otros factores que aumentan las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Entre ellos cabe citar el consumo de tabaco, una dieta poco saludable, el uso nocivo del alcohol, la inactividad física y la exposición a un estrés permanente, así como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes mellitus.

3. ¿Cómo se puede prevenir y tratar la hipertensión arterial?

Todos los adultos deberían medirse su tensión arterial periódicamente, ya que es importante conocer los valores. Si esta es elevada, han de consultar a un profesional sanitario.

A algunas personas les basta con modificar su modo de vida para controlar la tensión arterial, como abandonar el consumo de tabaco, adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio con asiduidad y evitar el uso nocivo del alcohol. La reducción de la ingesta de sal también puede ayudar. A otras personas, estos cambios les resultan insuficientes y necesitan tomar medicamentos con prescripción médica.

Los adultos pueden contribuir al tratamiento tomando la medicación prescrita, cambiando su modo de vida y vigilando su salud.

Las personas con hipertensión que también tienen un alto nivel de azúcar en sangre, hipercolesterolemia o insuficiencia renal corren un riesgo incluso mayor de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Por tanto, es importante hacerse revisiones periódicas de la cantidad de azúcar y de colesterol en sangre y del nivel de albúmina en la orina.

Todos podemos adoptar cinco medidas para minimizar las probabilidades de padecer hipertensión ysus consecuencias adversas.

  • Dieta saludable:
    • promover un modo de vida saludable, haciendo hincapié en una nutrición adecuada de niños y jóvenes;
    • reducir la ingesta de sal a menos de 5 g al día (algo menos de una cucharilla de café al día);
    • comer cinco porciones de fruta y verdura al día;
    • reducir la ingesta total de grasas, en especial las saturadas.
  • Evitar el uso nocivo del alcohol, esto es, limitar su ingesta a no más de una bebida estándar al día.
  • Actividad física:
    • realizar actividad física de forma regular y promover la actividad física entre los niños y los jóvenes (al menos 30 minutos al día).
    • mantener un peso normal: cada pérdida de 5 kg de exceso de peso puede reducir la tensión arterial sistólica entre 2 y 10 puntos.
  • Abandonar el consumo de tabaco y la exposición a los productos de tabaco.
  • Gestionar el estrés de una forma saludable, por ejemplo mediante meditación, ejercicio físico adecuado y relaciones sociales positivas.

4. ¿Es la hipertensión un problema frecuente?

A nivel mundial, más de uno de cada cinco adultos tiene la tensión arterial elevada, un trastorno que causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones por accidente cerebrovascular o cardiopatía. Complicaciones derivadas de la hipertensión son la causa de 9,4 millones de defunciones cada año en el mundo.

En casi todos los países de ingresos altos, el diagnóstico y tratamiento generalizado de esas personas con medicamentos de bajo costo ha propiciado una reducción significativa de la proporción de personas con tensión arterial elevada, así como de la tensión arterial media en todas las poblaciones, lo que ha contribuido a reducir la mortalidad por enfermedades del corazón. Por ejemplo, el 31% de los adultos en la Región de las Américas de la OMS padecía tensión arterial elevada en 1980, en comparación con 18% en 2014.

En cambio, los países de ingresos bajos tienen la prevalencia más elevada de tensión arterial elevada. En la Región de África de la OMS se estima que en muchos países más del 30% de los adultos sufre hipertensión, y esa proporción va en aumento. Asimismo, los valores medios de la tensión arterial en esta región son mucho más altos que la media mundial.

En los países en desarrollo, muchas personas con hipertensión no saben que la padecen ni tienen acceso a los tratamientos que podrían controlar su tensión arterial y reducir significativamente su riesgo de defunción y discapacidad por cardiopatía o accidente cerebrovascular. Diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión es una prioridad de salud en todo el mundo.

1Hipertensión: tensión arterial sistólica ≥ 140, o presión arterial diastólica ≥ 90

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Qué es la hipertensión arterial (HTA) y qué provoca
La tensión arterial (TA) es la presión con que la sangre circula por los vasos sanguíneos cuando sale del corazón (tensión arterial sistólica: vulgarmente llamada “la alta”) o cuando el corazón se llena de la sangre que retorna al corazón (tensión arterial diastólica: vulgarmente “la baja”).
Esta presión no es constante, varía en los diferentes momentos del día dependiendo de muchos factores: según hagamos reposo o estemos en movimiento, la temperatura (a más frío, mayor presión), comida reciente, ciertos medicamentos, si estamos nerviosos etc.
Pero, generalmente, su medición debe encontrarse dentro de unos límites que se han considerado como normales, ya que fuera de ellos, de una forma continuada se puede producir daño en diferentes órganos llamados “órganos diana”.
Según el Consenso Europeo de Hipertensión Arterial 2009, los valores medios de TA considerados como normales (teniendo en cuenta que los valores varían, según la edad en el adulto) son:

¿Por qué no tenemos siempre la misma TA?
La presión varía de latido a latido, durante el día y la noche, según las estaciones del año, si estamos en la montaña o a nivel del mar, según situaciones cotidianas como caminar, hablar por teléfono o realizar ejercicios. Por lo tanto, la variación de la presión arterial es un fenómeno normal y es consecuencia de la necesidad de adaptarse a los requerimientos del organismo en cada momento. Tomas repetidas ofrecen cifras distintas, más llamativas en unas personas que en otras, en función de la diferente reactividad de cada uno y esto es normal.

  • Diferencias en la presión arterial entre el día y la noche: en condiciones normales la TA por la noche es un 10% mas baja que por el día. Esto se debe al cambio de actividad por el día, a reposo por la noche, esto produce el ritmo circadiano día-noche que rige todos los ciclos hormonales del organismo. Por la noche, la TA baja hasta la madrugada en la que es especialmente baja y posteriormente, en las horas del despertar, la tensión arterial aumenta hasta un valor máximo, necesario para «ponernos en marcha».
  • Diferencias según el sexo: antes de la menopausia, hay menos mujeres hipertensas que varones. Después de la menopausia, la mujer aumenta la prevalencia de hipertensión e incluso supera a la de los varones. Este cambio probablemente está relacionado con la disminución de los estrógenos tras la menopausia, que son protectores cardiovasculares.
  • Variación estacional de la TA: en los meses de calor los valores de presión arterial son más bajos por vasodilatación de los vasos sanguíneos que en los meses de fríos, por eso no es infrecuente tener que reducir las pastillas de TA en estos meses. Además en verano, se pierde agua por sudoración y si no se bebe lo suficiente, puede producirse una bajada de TA y mareo. Cuando se come sin sal, la sensación de sed disminuye y por lo tanto se corre el riesgo de no beber lo suficiente. Por ello, aun siendo usted hipertenso, en verano recomendamos no quitar totalmente la sal, a fin de no llegar a tener una deshidratación. En invierno, el frío provoca vasoconstricción (estrechamiento de las arterias) para evitar que se pierda calor por la piel y por eso sube la tensión arterial.
  • La presión arterial varía dependiendo del nivel de mar: La altitud (montaña), favorece el aumento de la tensión arterial, mientras que las estancias a nivel del mar reducen la tensión arterial. Por eso no es recomendable el alpinismo para los hipertensos. En algunos pacientes, la estancia en la playa, pueden reducir la tensión arterial y a veces disminuir la necesidad de medicamentos para su control.
  • La TA y el estrés: las emociones fuertes, el dolor, el miedo pueden modificar los niveles de tensión arterial. El estrés genera un aumento mantenido de las hormonas del estrés (actividad simpática) y esto lleva a elevaciones reactivas de la PA. Estas personas, suelen tener aumento de las cifras de TA durante las horas de trabajo, manteniendo la TA prácticamente normal fuera de estas horas. Una reacción de alerta mantenida en el tiempo, conduce finalmente, a desarrollar una HTA establecida a lo largo de todo el día.
  • El esfuerzo físico modifica y la presión arterial: durante el ejercicio físico es normal que se produzca un aumento de la TA, sin alcanzar elevaciones peligrosas por la exigencia de mayor aporte de oxígeno al sistema muscular durante el ejercicio. Cuando el ejercicio finaliza se produce una disminución de la presión arterial y por ello, hacer ejercicio físico de forma moderada es altamente recomendable y forma parte del tratamiento de la hipertensión arterial tanto por sus efectos beneficiosos sobre la presión arterial, como sobre los otros factores de riesgo cardiovascular como son la obesidad, la diabetes y la hipercolesterolemia.
  • Otros factores que modifican la presión arterial: muchos otros factores influyen en que la tensión arterial cambie de unos momentos a otros, a veces en forma muy brusca: cambios en la postura corporal, variaciones en la temperatura y humedad ambiente, las comidas, tomar ciertas sustancias café, te, el tabaco, incluso el hecho de tomar la presión arterial puede generar una reacción de alerta que tiende a elevarla y puede ser la causa del fenómeno “HTA bata blanca”.

Causas

Aunque todavía no se conocen las causas específicas que provocan la hipertensión arterial, sí se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. Conviene separar aquellos relacionados con la herencia genética, el sexo, la edad y la raza y por tanto poco modificables, de aquellos otros que se podrían cambiar al variar los hábitos, ambiente, y las costumbres de las personas, como: la obesidad, la sensibilidad al sodio, el consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.

Causas no modificables

Factores genéticos:

La predisposición a desarrollar hipertensión arterial está vinculada a que un familiar de primer grado tenga esta patología. Aunque se desconoce el mecanismo exacto, la evidencia científica ha demostrado que cuando una persona tiene un progenitor (o ambos) hipertensos, las posibilidades de desarrollar hipertensión son el doble que las de otras personas con ambos padres sin problemas de hipertensión.

Sexo:

Los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres hasta que éstas llegan a la edad de la menopausia. A partir de esta etapa la frecuencia en ambos sexos se iguala. Esto se debe a que la naturaleza ha dotado a la mujer con unas hormonas que la protegen mientras está en la edad fértil (los estrógenos) y por ello tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, las mujeres jóvenes que toman píldoras anticonceptivas tienen más riesgo de desarrollar una patología cardiaca.

Edad y raza:

La edad es otro factor que influye sobre las cifras de presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima aumentan con los años y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos a medida que aumenta la edad.

En cuanto a la raza, los individuos de raza negra tienen el doble de posibilidades de desarrollar hipertensión que los de raza blanca, además de tener un peor pronóstico.

Causas modificables

Sobrepeso y obesidad:

Los individuos con sobrepeso están más expuestos a tener más alta la presión arterial que un individuo con peso normal. A medida que se aumenta de peso se eleva la tensión arterial y esto es mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres. La frecuencia de la hipertensión arterial entre los obesos, independientemente de la edad, es entre dos y tres veces superior a la de los individuos con un peso normal.

No se sabe con claridad si es la obesidad por sí misma la causa de la hipertensión, o si hay un factor asociado que aumente la presión en personas con sobrepeso, aunque las últimas investigaciones apuntan a que a la obesidad se asocian otra serie de alteraciones que serían en parte responsables del aumento de presión arterial. También es cierto, que la reducción de peso hace que desaparezcan estas alteraciones.

Otras causas

Vasculares:

Entre el 2,5 y el 6 por ciento de los problemas relacionados con el riñón pueden influir en la aparición de la hipertensión arterial. De hecho, suponen entre el 2,5 y el 6 por ciento de las causas. Las principales patologías vasculares que influyen son:

  • Enfermedad renal poliquística.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Tumores productores de renina.
  • El síndrome de Liddle.
  • Estenosis de la arteria renal.

Endrocrinológicas:

Las causas endocrinas representan entre el 1 y el 2 por ciento. En éstas se incluyen desequilibrios hormonales exógenos y endógenos. Las causas exógenas incluyen la administración de corticoides.

Aproximadamente el 5 por ciento de las mujeres que toman anticonceptivos orales puede desarrollar hipertensión. Los factores de riesgo para la hipertensión asociada con el consumo de anticonceptivos orales incluyen la enfermedad renal leve y la obesidad.

Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden tener efectos adversos sobre la tensión arterial. Estos fármacos bloquean tanto la ciclooxigenasa-1 (COX-1) como las enzimas COX-2. La inhibición de la COX-2 puede inhibir su efecto natriurético que, a su vez, aumenta la retención de sodio. Los antiinflamatorios no esteroideos también inhiben los efectos vasodilatadores de las prostaglandinas y la producción de factores vasoconstrictores, es decir, la endotelina-1. Estos efectos pueden contribuir a la inducción de la hipertensión en un paciente con hipertensión controlada o normotenso.

Las causas hormonales endógenas incluyen:

  • Hiperaldosteronismo primario.
  • El síndrome de Cushing.
  • Feocromocitoma.
  • Hiperplasia suprarrenal congénita.

Las causas neurogénicas incluyen:

  • Tumores cerebrales.
  • Poliomielitis bulbar.
  • Hipertensión intracraneal.

Además existen drogas y toxinas que pueden propiciar la aparición de la hipertensión:

  • Alcohol.
  • Cocaína.
  • Ciclosporina, tacrolimus.
  • Fármacos antiinflamatorios no esteroides.
  • Eritropoyetina.
  • Medicaciones adrenérgicas.
  • Descongestionantes que contienen efedrina.
  • Remedios a base de hierbas que contienen regaliz
  • Nicotina.

Por último, existen algunas enfermedades que se relacionan con la hipertensión como son el hipertiroidismo e hipotiroidismo, la hipercalcemia, el hiperparatiroidismo, la acromegalia, la apnea obstructiva del sueño y la hipertensión inducida por el embarazo.

Hipertensión Arterial

¿Qué es?

La hipertensión arterial es una enfermedad frecuente que afecta a un tercio de la población adulta. Se produce por el aumento de la fuerza de presión que ejerce la sangre sobre las arterias de forma sostenida. Es una enfermedad que no da síntomas durante mucho tiempo y, si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas como infarto de corazón, accidente cerebrovascular, daño renal y ocular, entre otras complicaciones. Se puede evitar si se controla adecuadamente.

¿Cuáles son sus causas?

Se desconoce el mecanismo de la hipertensión arterial más frecuente llamada “esencial», «primaria» o «idiopática» aunque existen factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. La herencia (padres o hermanos hipertensos), el sexo masculino, la edad, la obesidad, la ingesta de sal, el consumo excesivo de alcohol, el uso de algunos fármacos (incluso los de venta libre) y la poca actividad física o sedentarismo determinan la hipertensión.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

La única manera de detectar la hipertensión es su medición. Muchas personas tienen la presión arterial elevada durante años sin saberlo. Existen dos medidas: la presión arterial sistólica (PAS) o máxima y la presión arterial diastólica (PAD) o mínima. Se considera presión arterial alta (hipertensión) cuando dicha medición máxima es mayor o igual a 140 y la mínima es de 90.

¿Cómo es el tratamiento?

La hipertensión, en la mayoría de los casos, no puede curarse pero si puede controlarse. Para lograrlo debe seguirse un tratamiento regular de por vida para bajar la presión y mantenerla estable. La medicación es sólo una parte de ese tratamiento. El médico también suele recomendar, si es necesario, una alimentación saludable para perder peso, no abusar del consumo de sal y alcohol y la importancia de realizar actividad física con regularidad.

Consejos para la persona con hipertensión:

  • Reducir el peso corporal si tiene sobrepeso.

  • Reducir el consumo de sal a 4-6 gramos al día.

  • Reducir la ingesta de alcohol, que en las mujeres debe ser inferior a 140 gramos a la semana y en los hombres, inferior a 210 gramos.

  • Realizar actividad física como pasear, correr moderadamente, nadar o andar en bicicleta, de 30 a 45 minutos, un mínimo de 3 veces por semana.

  • Reducir el consumo de café.

  • Consumir alimentos ricos en potasio como legumbres, frutas y verduras.

  • Abandonar el hábito de fumar.

  • Seguir una alimentación saludable rica en ácidos grasos poliinsaturados (pescado, maíz, soja, girasol, calabaza y nueces) y pobre en grasas saturadas (patatas fritas, productos de pastelería y grasa vacuna).

Si Ud. es hipertenso acuda o llame a un servicio de urgencias en caso de:

  • Dolor de cabeza muy intenso y repentino.

  • Dificultad para hablar y levantar un brazo o parálisis facial.

  • Mareos o vértigo.

  • Visión borrosa.

  • Dolor en el pecho o sensación de falta de aire.

En primer lugar, definamos qué es la hipertensión arterial

La hipertensión arterial (HTA o hipertensión) se produce cuando la presión arterial, la fuerza de la sangre que empuja contra las paredes de los vasos sanguíneos, es demasiado alta constantemente.

Cómo funcionan la presión arterial y el sistema circulatorio

Para sobrevivir y funcionar correctamente, los tejidos y los órganos necesitan sangre oxigenada que el sistema circulatorio transporta por todo el cuerpo. Cuando el corazón late, crea una presión que empuja la sangre a través de una red de vasos sanguíneos en forma de tubo, incluidas arterias, venas y capilares. Esta presión (la presión arterial) es el resultado de dos fuerzas: La primera fuerza (la presión sistólica) se produce cuando la sangre se bombea desde el corazón hacia las arterias que forman parte del sistema circulatorio. La segunda fuerza (la presión diastólica) se crea cuando el corazón descansa entre los latidos cardíacos. Estas dos fuerzas se representan en forma de números en las lecturas de presión arterial.

Vea cómo la hipertensión arterial puede dañar las arterias y el corazón.

El daño comienza en las arterias y el corazón

La principal forma en la que la hipertensión arterial provoca daños es aumentando la carga de trabajo del corazón y de los vasos sanguíneos al hacer que trabajen más y con menos eficacia.

Con el tiempo, la fuerza y la fricción de la hipertensión arterial dañan los tejidos delicados del interior de las arterias. A su vez, el colesterol LDL (el malo) forma una placa a lo largo de pequeños desgarros en las paredes de la arteria, lo que indica el inicio de la arterosclerosis.

Cuanto más aumentan la placa y el daño, el interior de las arterias se vuelve más estrecho (más pequeño), lo que aumenta la presión arterial, por lo que comienza un círculo vicioso que daña aún más las arterias, el corazón y el resto del cuerpo. En última instancia, esto puede dar lugar a otras afecciones, que van desde arritmias hasta ataques al corazón y derrames cerebrales.

La hipertensión arterial es un “asesino silencioso”

Puede que no sienta que algo está mal, pero la hipertensión arterial podría estar causando daños silenciosamente que pueden poner en peligro su salud. La mejor prevención consiste en conocer sus lecturas y realizar cambios importantes para prevenir y tratar la hipertensión arterial.

Obtener más información

  • Obtenga la hoja de información de la hipertensión arterial: Inglés (PDF) | Español (PDF)
  • Eche un vistazo a todas las herramientas y los recursos de la hipertensión arterial.

Es importante medir la tensión arterial de manera periódica, ya que tanto la hipertensión como la hipotensión pueden dar lugar a trastornos de salud de carácter grave, especialmente en determinados grupos de población como los ancianos. Es muy importante saber interpretar las lecturas que proporciona el medidor de tensión, teniendo en cuenta cuáles son los valores normales de la tensión arterial.

En líneas generales, la tensión alta o sistólica debe oscilar entre 10 y 14 cm de Hg, mientras que la tensión baja o diastólica tiene que estar entre 6 y 9 cm de Hg. Se considera idóneo cuando la sistólica no supera los 12 cm de Hg y la diastólica es inferior a 9 cm de Hg.

No obstante, la edad de la persona influye de forma notable en los valores que muestra el tensiómetro. A medida que pasan los años los vasos sanguíneos de las arterias pierden elasticidad, de modo que las personas adultas tienen valores más altos de lo que se considera normal.

Los rangos que se establecen son los siguientes

  • Hipotensión: cuando la tensión sistólica es inferior a 80 y/o la diastólica inferior a 60.
  • Normal: la sistólica oscila entre 80 y 120 y la diastólica entre 60 y 80.
  • Hipertensión grado 1: la sistólica se sitúa entre 140 y 159 y /o diastólica entre 90-99.
  • Hipertensión grado 2: la sistólica es superior a 160 y/o la diastólica superior a 100.

Es importante destacar que son valores puramente orientativos ya que la tensión arterial varía en función de numerosos factores.

Consejos para medir la tensión

  • La medición debe realizarse siempre a la misma hora ya que los valores pueden variar a lo largo del día.
  • Lo mejor es realizar la medición dos veces seguidas y anotar ambas medidas.
  • Para medir la tensión arterial lo mejor es hacerlo en un espacio tranquilo, en el que la persona se encuentre completamente relajada y pueda colocarse en una posición que le resulte cómoda.
  • El brazalete debe colocarse en el brazo izquierdo ya que la arteria está más próxima al corazón.
  • La palma de la mano debe estar boca arriba, abierta y apoyada sobre la mesa.
  • Lo ideal es anotar los resultados obtenidos en un papel.

La medición de la tensión arterial debe ser realizada con asiduidad porque tener una hipertensión o hipotensión pueden ser indicadores de patologías severas en las personas.

No es suficiente con tomarse la tensión de forma regular sino que tenemos que saber interpretar las lecturas que nos proporciona el medidor de tensión, y para responder a la pregunta de cuáles son los valores normales de tensión arterial que tiene que tener una persona he creado este artículo explicativo.

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¿Qué elementos influyen en los valores resultantes?

Los resultados de la medición de la presión sanguínea se ve influenciada por diversos factores y por lo tanto no es una matemática exacta por lo que deben ser consideradas de forma variable, atendiendo a los diversos factores circunstancias de cada medición.

Para determinar si es un valor normal o no, el arrojado por el medidor hay que relativizar el resultado fijándose en determinados factores:

Constitución de la persona, sexo, peso, estado anímico del paciente, ingesta o ausencia previa de ingesta de alimentos, cansancio etc. Teniendo en cuenta esto vamos a determinar cuáles son los valores que se pueden considerar normales en un paciente.

Tabla de los valores normales de la presión sanguínea

Teniendo presente que cada paciente es diferente y que las mediciones se ven influidas por factores diversos, los valores normales que se han establecido son:

Valores normales o ideales de la tensión: La tensión sistólica (alta) debe estar entre 10 y 14 cm de Hg y la tensión diastólica (baja) deben estar entre 6 y 9 cm de Hg.

Como resultado ideal seria tener una sistólica que no supere los 12 y una diastólica inferior a 9.

Tensión arterial normal por edades

Como hemos enunciado anteriormente, la edad de la persona influye en los valores que debe mostrar el tensiómetro, te muestro una tabla con los índices genéricos separados por edades.

Con el paso de los años los vasos sanguíneos de las arterias pierden elasticidad con lo que conlleva que las personas adultas tengan valores normales mas elevados.

Rangos de la presión arterial a titulo informativo

  1. Hipotensión: (tensión baja) Se da cuando los niveles de la sistólica es inferior a 80 y/o la diastólica inferior a 60
  2. Normal: La sistólica entre 80 u 120 y la diastólica entre 60 y 80
  3. Prehipertensión: La sistólica entre 120 y 139 y/o diastólica entre 80 y 89
  4. Hipertensión grado 1 (HTA1): La sistólica entre 140 y 159 y /o diastólica entre 90-99
  5. Hipertensión grado 2 (HTA2): La sistólica superior a 160 y/o la diastólica superior a 100
  6. Crisis hipertensiva: La sistólica por encima de 180 mmHg y/o diastólica superior a 110 (acudir al médico urgentemente)

Estos son orientativamente los escalones en que se pueden esquematizar los diferentes valores, pero como he dicho en varias ocasiones, varía en función de cada persona y de sus circunstancias personales y sociales.

Ya en el estado de prehipertensión o en el de HTA1 debemos consultar inmediatamente al personal facultativo para someternos, si así lo estiman conveniente, a tratamiento farmacológico.

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Tensión sistólica o diastólica: ¿Cuál es más importante?

Los facultativos prestan mayor atención a la sistólica porque es un indicio de riesgo de enfermedades cardiovasculares que pueden ser muy graves. Los adultos a partir de los 50 años sufren un aumento de los valores, por la falta de elasticidad de las arterias, de la que ya hemos hablado.

Los estudios médicos publicados afirman que por cada 20 mmHg aumenta el riesgo por muerte debido a isquemias coronarias, atendiendo a lo cual, se recomienda que los chequeos médicos y los controles sean más habituales.

¿Cómo se mide la presión de la sangre sobre las arterias?

Para llevar a cabo la medición se utiliza un tensiómetro, que es un aparato compuesto de un brazalate y de una pantalla que a través de su mecanismo automatizado realiza todo el proceso de medición ofreciendo los resultados en una pantalla LCD.

Para que la medición sea precisa y fiable sigue estos consejos:

  • Realiza la comprobación de tu tensión arterial siempre a la misma hora.
  • Realiza la medición dos veces seguidas y toma la media que te depare.
  • Elige una habitación tranquila donde estés relajada y en una posición cómoda.
  • Utiliza un esfigmomanómetro de brazo ya que son más fiables que los tensiómetros de muñeca.
  • Colócate el brazalete en el brazo izquierdo ya que la arteria está más próxima al corazón.
  • Mantén la palma de la mano boca arriba, abierta y apoyada en una mesa.
  • Graba en la memoria del medidor de presión los resultados obtenidos o apúntalos en un papel, para que así tu medico de cabecera puede examinar el histórico de tus tensiones.

Una vez realizada la operación compara tus datos con los datos definidos como normales para determinar si tienes unos valores normales o anormales de tensión arterial y ante la mínima duda consulta con tu medico o farmacéutico.

Consejo: Se recomienda controlar con asiduidad los valores de la tensión arterial para prevenir enfermedades severas.

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Tensión Arterial, valores normales según edad

Es útil conocer los valores de tensión arterial normales, según edad.

En general, cuando nos tomamos la tensión, no sabemos realmente qué quieren decir los datos que se obtienen: si está bien o está mal. En este post se darán pautas estándar y se puntualizará, en algunos casos concretos, las cifras normales que se deben de analizar utilizando otros datos relevantes para poder realizar una interpretación acertada a cada situación de salud.

Para comenzar es imprescindible conocer qué es la tensión arterial y para ello la definimos como: “la presión con el que el volumen de flujo sanguíneo golpea las paredes arteriales cuando es expulsada por el corazón para ser impulsada al resto del cuerpo con la finalidad de refundir cada una de las células de nuestro cuerpo y proveerlas de oxígeno y sustancias nutritivas”

Cómo se interpretan los resultados de la tensión arterial

Esta tensión o presión arterial está compuesta por dos cifras cuando realizamos la medición. La primera cifra es la correspondiente a la presión arterial generada en la sístole del corazón (contracción de la cámara del corazón “aurícula” que inyecta la sangre hacia el “ventrículo” correspondiente, izquierdo o derecho) donde la sangre de los ventrículos es impulsada hacia los pulmones (si es la aurícula derecha) o hacia el resto del cuerpo (si es la aurícula izquierda).

El segundo dato que obtenemos es el correspondiente a la presión arterial diastólica presión arterial durante la sístole ventricular (contracción de los ventrículos y eyección de la sangre contenida en ellos).

En la lectura de la tensión arterial tenemos la primera cifra, que corresponde a la presión arterial sistólica (PAS), ésta es mayor que la presión arterial diastólica (PAD), por ejemplo, 112/70. Esto es debido a que la fuerza con la que se inyecta durante la sístole tiene más fuerza y por lo tanto, ejerce más presión.

Tensión arterial, valores normales según edad

Las cifras normalizadas o estándar en un adulto deben de ser inferior a 140 mmHg en la primera cifra y menores a 90 mmHg en la segunda cifra. Por lo tanto, los valores normales son 120/80 mmHg.

Si aumenta o disminuye es debido a varios posibles factores

  • Aumento de demanda sanguínea. Por ejemplo, cuando hacemos deporte.
  • Resistencia de los vasos sanguíneos a la adaptación del aumento de la eyección sanguínea.
  • Aumento del volumen sanguíneo residual en nuestro organismo.
  • Viscosidad de la sangre.

La tabla que recoge la normalidad en personas sanas es la siguiente:

Estas cifras se utilizan de forma orientativa para clasificar el estado de tensión arterial según el grupo de población en personas sanas y sin ningún tipo de alteración. En el momento en el que se detecta una alteración se debe de realizar un estudio en el que, tras varias mediciones y a distintas horas de distintos días, se compruebe que esta persona tiene una alteración pasándose a investigar la causa del desajuste. Entre las alteraciones que mayor incidencia de prevalencia padece la población nos encontramos de tipo endocrino, cardiocirculatorio o renal. Estas alteraciones influyen sobre la presión arterial aumentando y o disminuyéndola:

¿Qué hacer si los valores de la presión arterial no salen en la norma?

Ahora que sabes cómo interpretar los resultados de la tensión Arterial, valores normales según edad, sabrás si tus valores son normales.

En el caso de que se padezcan algunas alteraciones es aún más importante la alimentación (sobre todo el aporte de sodio y potasio) pues controlando el nivel de alimentos que ingerimos se podrá optar por un mayor control de la tensión arterial por la influencia sobre las alteraciones de los aparatos descritos como el cardiocirculatorio, renal y endocrino.

La capacidad de los riñones de excretar o conservar el sodio es un factor clave para regular la presión arterial.

La mayoría de los estudios científicos muestran que la reducción del consumo de sal reduce la presión arterial, siendo este efecto más pronunciado en las personas hipertensas, las personas obesas y los ancianos. La respuesta ante la reducción del consumo de sal varía mucho entre distintas personas y puede no reportar beneficios perceptibles en personas con niveles iniciales normales.

Por el contrario, la hipotensión o presión arterial baja está relacionada con el consumo elevado de potasio, y puede deberse a la capacidad de éste de aumentar la excreción del sodio y los efectos vasoactivos del potasio sobre los vasos sanguíneos.

El café ¿aumenta los niveles de tensión arterial?

La planta del café es originaria de Etiopía y aunque en Europa somos grandes consumidores de esta bebida, no es hasta 1450 que es introducido en nuestro continente y su consumo no se extiende hasta mediados del siglo XVIII. En la actualidad, alrededor del 63% de los españoles adultos se declaran consumidores habituales de café.

Un metaanálisis publicado en Revisión Anual de Nutrición (2017) pone un poco de orden sobre si el consumo regular de esta popular bebida es saludable y la cantidad recomendada de la misma.

Resultados del estudio

Durante más de 20 años se han estudiado los efectos del café sobre la salud humana. Esta revisión ha encontrado que el consumo regular de café reduce en un 5% las enfermedades cardiovasculares y lleva a una disminución del 30% de riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedad de Parkinson. Así pues, los cafeteros están de enhorabuena.

Valor nutricional del café

Esta bebida aporta prácticamente cero calorías (siempre que no se mezcle con leche y/o azúcar) y la sustancia más relevante que nos aporta es la cafeína. Este alcaloide es un estimulante natural del sistema nervioso ya que llega a todas las células del organismo y facilita que se produzca el impulso nervioso entre ellas.

Dado que necesitamos poca cantidad de café para preparar una buena taza (la mayoría es agua) apenas tiene valor nutricional pero sí es cierto que nos aporta cierta cantidad de polifenoles, sustancias con capacidad antioxidante y antiinflamatoria que son responsables tanto de los beneficios asociados a su consumo como del aroma, grado de acidez y sabor tan característicos del café.

La combinación de estos dos componentes presentes de forma natural en el café, cafeína y polifenoles, tienen, según los estudios, efectos específicos sobre las enzimas que regulan la función hepática, la reparación del ADN y el metabolismo de la glucosa y la insulina.

¿Cuánto café consumir?

Entre los adultos sanos se admite un consumo de café moderado, es decir, unas 3-4 tazas de café al día. De hecho, aunque son pocos los estudios que midieron los niveles séricos de cafeína, los que sí lo hicieron hablan de beneficios máximos alrededor de las 4 tazas al día, esto es en torno a los 300- 400 mg de cafeína. Habrá que tener en cuenta que estos datos arrojados por el estudio, que habla de hasta 4 tazas, serán variables en función del tipo de café consumido y su concentración en alcaloide.

Un consumo prolongado genera que el organismo se habitúe a la cafeína, razón por la que cuando una persona que suele tomar café no lo consume puede experimentar sensación de fatiga, sueño, irritabilidad, dolor de cabeza o falta de concentración.

La mayor controversia del café, la subida de tensión arterial

La cafeína produce un aumento de la tensión arterial y de la frecuencia cardiaca pero sólo de forma ligera y sobre todo transitoria, es decir, que el consumo de café no puede provocar que una persona se vuelva hipertensa. Estudios recientes arrojan un dato curioso sobre esta controversia y es que muchos de los grandes consumidores de café también son fumadores por lo que, al no distinguir en los estudios entre consumidores que fuman y los que no, los datos sobre el aumento de la tensión arterial podrían deberse al hábito tabáquico.

Otras precauciones a tener en cuenta con el café:

  • La cafeína aumenta la producción de ácido clorhídrico y pepsina en el estómago por lo que en las personas con problemas de acidez o malestar digestivo no está recomendado su consumo.
  • Al ser un estimulante natural, el café nos ayuda a evitar el cansancio y la fatiga, aumenta la concentración y los reflejos y favorece la función intelectual.
  • Tiene efecto diurético por lo que grandes dosis de café podrían provocar cierta deshidratación.
  • La cafeína tiene efecto vasoconstrictor por eso algunos medicamentos utilizados para tratar la migraña llevan esta sustancia entre sus componentes.

Conclusiones

Por tanto, el consumo de café está recomendado en población general adulta hasta las 3-4 tazas al día (según concentración) dentro de una alimentación saludable, a excepción del embarazo donde parece que podría aumentar el riesgo de aborto espontáneo. En casos de acidez, hipertensión arterial o riesgo de deshidratación se debe moderar su consumo.

Para el trabajo, el equipo de Michael Klag, de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, ha seguido durante una media de 33 años la ingesta de café de 1.017 antiguos alumnos de Medicina graduados entre 1948 y 1964. El objetivo era comprobar si los incrementos en la presión sanguínea asociados al consumo de café aumentaban la incidencia de la hipertensión.

Los 1.017 participantes eran varones de raza blanca y de ellos un 87 por ciento eran bebedores habituales de café, con un consumo medio de dos tazas diarias. El equipo ha definido a los participantes como jóvenes sanos con niveles de presión sanguínea y colesterol saludables.

Al recabar información sobre el consumo de tabaco y alcohol, la masa corporal y la actividad física de los participantes, los investigadores constataron que los que bebían más café eran más propensos a consumir alcohol y tabaco.

Sin relación

«Beber una taza de café diaria se asoció con un pequeño incremento de la presión sanguínea; sin embargo, a largo plazo este consumo no se relacionó con un aumento sustancial del riesgo de desarrollar hipertensión», han concluido los autores.

Asimismo, el equipo de Klag ha señalado que, «aunque las personas que no bebían café tenían menor riesgo de hipertensión no se detectó un incremento progresivo en este riesgo asociado a la ingesta de mayores cantidades».

Ver también:

Los riesgos de tener la tensión alta

Causas que provocan la hipertensión arterial

El ejercicio físico ayuda a controlar la tensión arterial

¿Qué hay de cierto en la creencia de que la cafeína aumenta la tensión arterial? En este sentido se han realizado varios estudios intentando demostrar la verdadera influencia de su sustancia activa, la cafeína, sobre la tensión arterial.

En un metaanálisis –análisis epidemiológico de calidad que intenta analizar los diferentes resultados de muchos estudios– se concluyó que, en efecto, la cafeína puede causar un pequeño incremento transitorio de la presión arterial. Sin embargo, consumos moderados no se asociaron a mayor riesgo de sufrir hipertensión.

El consumo habitual y continuado en el tiempo puede incrementar la presión arterial en algunos individuos, efecto que desaparece al disminuir la ingesta o al tomar café descafeinado.

Además, parece ser que el efecto de la cafeína es menor cuando se ingiere por medio del café que cuando proviene de otras sustancias (bebidas de cola, cacao…).

En resumen, las personas con hipertensión deben ser cautas en cuanto a la ingesta de café; consumos esporádicos sólo causan pequeñas oscilaciones transitorias en la presión arterial, pero consumos habituales y en cantidad sí ocasionan un efecto de incremento moderado en la presión arterial de algunos individuos.

Dr. Alfonso Pérez. CAPSE Hospital Clínico de Barcelona e ICE Salud

La presión arterial alta

Usted puede tener la presión arterial alta, o hipertensión, y aun así sentirse bien. Eso es debido a que la presión arterial alta a menudo no causa señales de enfermedad que una persona pueda ver o sentir. Pero la presión arterial alta, a veces llamada “el asesino silencioso”, es muy común en las personas mayores y es un problema de salud muy serio. Si la presión arterial alta no se controla por medio de cambios en el estilo de vida y medicamentos, puede provocar derrames cerebrales, enfermedades cardiacas, problemas oculares, insuficiencia renal y otros problemas de salud. La presión arterial alta también puede causar dificultades para respirar cuando una persona hace actividades físicas o ejercicios livianos.

¿Qué es la presión arterial?

La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes arteriales. Cuando el médico mide la presión arterial, el resultado se registra con dos números. El primer número, llamado presión arterial sistólica, es la presión causada cuando el corazón se contrae y empuja la sangre hacia afuera. El segundo número, llamado presión arterial diastólica, es la presión que ocurre cuando el corazón se relaja y se llena de sangre. El resultado de la medición de la presión arterial usualmente se expresa colocando el número de la presión arterial sistólica sobre el número de la presión arterial diastólica, por ejemplo, 138/72. La presión arterial normal para adultos se define como una presión sistólica de menos de 120 y una presión diastólica de menos de 80. Esto se indica como 120/80.

¿Tengo la presión arterial alta?

Una de las razones para visitar al médico regularmente es hacerse chequeos de la presión arterial. Los chequeos rutinarios de la presión arterial ayudarán a identificar una elevación temprana de la presión arterial aun si usted se siente bien. Si hay indicación de que la presión arterial está alta en dos o más chequeos, el médico puede pedirle que se mida la presión arterial en casa a diferentes horas del día. Si la presión se mantiene alta, incluso cuando usted está relajado, el médico podría sugerirle ejercicios, cambios en su dieta y, muy probablemente, medicamentos.

¿Qué pasa si solamente el primer número de la presión arterial es alto?

En las personas mayores, a menudo el primer número (sistólico) es 130 o más alto, pero el segundo número (diastólico) es menos de 80. Este problema se llama hipertensión sistólica aislada, la cual se debe al endurecimiento relacionado con la edad de las arterias principales. Es la forma más común de presión arterial alta en las personas mayores y puede resultar en serios problemas de salud (derrames cerebrales, enfermedades cardiacas, problemas oculares e insuficiencia renal) además de dificultades para respirar cuando una persona hace actividades físicas livianas, mareos cuando se pone de pie muy rápido y caídas. La hipertensión sistólica aislada se trata de la misma manera que la presión arterial alta corriente (130 o más alto para el primer número u 80 o más alto para el segundo número), pero es posible que el tratamiento requiera más de un tipo de medicamento para la presión arterial. Si el médico determina que su presión sistólica está por encima del nivel normal para su edad, pregunte cómo puede bajarla.

¿Qué pasa si mi presión arterial es baja?

Si su presión arterial es menos de 90/60, usted sufre de presión arterial baja, o hipotensión. Puede sentirse desfallecido, débil, mareado o incluso como que va a desmayarse. La presión arterial baja puede ser causada por no beber suficientes líquidos (deshidratación), pérdida de sangre, algunos trastornos médicos o demasiada cantidad de medicamento.

Algunos de los riesgos asociados con la presión arterial alta no se pueden cambiar

Cualquier persona puede desarrollar presión arterial alta. Sin embargo, algunas personas tienen mayor probabilidad de desarrollarla debido a factores que no pueden cambiar. Estos factores son:

  • Edad. La probabilidad de tener presión arterial alta aumenta a medida que una persona va envejeciendo.
  • Género. Antes de los 55 años de edad, los hombres tienen mayor probabilidad de tener presión arterial alta. Las mujeres tienen más posibilidad de tener presión arterial alta después de la menopausia.
  • Historial familiar. La presión arterial alta tiende a ser congénita en algunas familias.
  • Raza. Los afroamericanos tienen un mayor riesgo de desarrollar presión arterial alta.

¿Cómo puedo controlar mi presión arterial?

La presión arterial alta es muy común en las personas mayores. El sistema vascular cambia a medida que las personas van envejeciendo. Las arterias se endurecen, de modo que la presión arterial sube. Esto es cierto incluso para las personas que tienen hábitos que benefician la salud del corazón. La buena noticia es que la presión arterial puede ser controlada en la mayoría de las personas.

Hay muchos cambios en el estilo de vida que usted puede hacer para reducir el riesgo de tener presión arterial alta:

  • Mantenga un peso saludable. El sobrepeso aumenta el riesgo de tener presión arterial alta. Pregúntele al médico si usted necesita perder peso.
  • Haga ejercicio todos los días. El ejercicio moderado puede reducir el riesgo de tener presión arterial alta. Establezca algunas metas para hacer ejercicios de manera segura y gradualmente lograr hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio al día la mayoría de los días de la semana. Consulte con el médico antes de comenzar un plan de ejercicios si tiene problemas de salud que no están siendo tratados. Puede encontrar más información sobre el ejercicio y la actividad física en Go4Life.
  • Consuma una dieta saludable. Una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa puede ayudar a bajar la presión arterial.
  • Reduzca el consumo de sal. A medida que va envejeciendo, el cuerpo y la presión arterial se vuelven más sensibles a la sal (sodio), así que puede ser necesario determinar cuánta sal contiene su dieta. La mayoría de la sal proviene de alimentos procesados (por ejemplo, sopas y productos horneados). Una dieta baja en sal, tal como la dieta DASH, puede ayudar a bajar la presión arterial. Hable con el médico sobre cómo consumir menos sal.
  • Beba menos alcohol. Beber alcohol puede afectar la presión arterial. Los hombres no deben tomar más de dos bebidas al día y las mujeres solamente una para así reducir el riesgo de desarrollar presión arterial alta.
  • No fume. Fumar aumenta el riesgo de sufrir de presión arterial alta, enfermedades cardiacas, derrames cerebrales y otros problemas de salud. Si usted fuma, deje de hacerlo. Nunca es tarde para dejar de fumar y los beneficios para la salud de dejar de fumar se pueden notar a cualquier edad.
  • Duerma bien por la noche. Dígale a su médico si a usted le han dicho que ronca o que suena como que deja de respirar por momentos cuando duerme. Esto puede ser una señal de un problema llamado apnea del sueño. Obtener tratamiento para la apnea del sueño y dormir bien por la noche pueden ayudar a bajar la presión arterial.
  • Maneje el estrés. Relajarse y enfrentarse adecuadamente a los problemas puede ayudar a bajar la presión arterial.

Si estos cambios en su estilo de vida no le bajan la presión arterial a un nivel seguro, el médico también le recetará medicamentos. Puede probar varios tipos o combinaciones de medicamentos antes de encontrar un plan que funcione de la mejor manera para usted. Los medicamentos pueden controlar su presión arterial, pero no pueden curarla. Probablemente tendrá que tomar medicamentos por el resto de su vida. Planee con el médico cómo manejar su presión arterial.

Puntos básicos sobre la presión arterial alta

La presión arterial alta es una condición seria porque puede causar graves problemas de salud. Asegúrese de saber lo que su presión arterial debe medir, y recuerde:

  • Puede que la presión arterial alta no le haga sentirse enfermo, pero es una condición seria. Consulte a un médico para tratarla.
  • Usted puede bajar su presión arterial cambiando sus hábitos diarios y, si es necesario, tomando medicamentos.
  • Si toma un medicamento para la presión arterial alta, hacer algunos cambios en su estilo de vida puede ayudar a reducir la dosis que necesita.
  • Si toma un medicamento para la presión arterial alta y su presión arterial baja, significa que el medicamento y los cambios en su estilo de vida están funcionando. Si otro médico le pregunta si usted padece de presión arterial alta, la respuesta es: “Sí, pero está siendo tratada”.
  • Infórmele al médico sobre todos los medicamentos que usted toma. No olvide mencionarle los medicamentos de venta libre, las vitaminas y los suplementos dietéticos. Estos pueden afectar la presión arterial. También pueden cambiar la eficacia de los medicamentos para la presión arterial.
  • Las píldoras para la presión arterial se deben tomar a la misma hora cada día. Por ejemplo, tome su medicamento por la mañana con el desayuno o por la noche después de cepillarse los dientes. Si olvida tomarse una dosis del medicamento, no doble la dosis al día siguiente.
  • No tome más cantidad del medicamento para la presión arterial que la recetada por el médico. No deje de tomar el medicamento a menos que el médico le diga que deje de tomarlo. No se salte un día ni tome solamente media píldora. Recuerde reabastecer su medicamento antes que se le acaben las píldoras. Si no tiene suficiente dinero para pagar por sus medicamentos, hable con el médico o farmacéutico.
  • Antes de someterse a una cirugía, pregunte al médico si debe tomar su medicamento para la presión arterial ese día.
  • Levántese lentamente cuando ha estado sentado o acostado y permanezca de pie unos momentos antes de empezar a caminar. Esto permite que la presión arterial se ajuste antes de empezar a caminar para así prevenir mareos, desmayos o una caída.
  • A medida que usted envejece, la presión arterial alta, especialmente la hipertensión sistólica aislada, es más común y puede aumentar el riesgo de graves problemas de salud. El tratamiento, especialmente si tiene otros trastornos médicos, requiere una evaluación continua y conversaciones con el médico para lograr el mejor balance entre reducir riesgos y mantener una buena calidad de vida.

Si el médico le pide que se tome la presión arterial en la casa, tenga en cuenta lo siguiente:

  • Hay a la venta muchos aparatos para monitorear la presión arterial en la casa. Pregúntele al médico, enfermero o farmacéutico cuál monitor necesita usted y cómo usarlo. Lleve el monitor al consultorio del médico para que lo revisen y aseguren que está funcionando correctamente.
  • Evite fumar, hacer ejercicios y consumir cafeína 30 minutos antes de medirse la presión arterial.
  • Asegúrese que está sentado con los pies en el suelo y sin cruzarlos, y que su espalda está apoyada contra algo.
  • Relájese en silencio por 5 minutos antes de medirse la presión arterial.
  • Mantenga una lista de los números obtenidos cuando se mide la presión arterial, la hora en que se midió la presión arterial y cuándo se tomó el medicamento para la presión arterial (si toma medicamento). Comparta esta información con el médico, asistente médico o enfermero.

Lea sobre este tema en inglés. Read about this topic in English.

Para más información

National Library of Medicine
MedlinePlus
(Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos
MedlinePlus)

Este contenido es proporcionado por el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de la Salud. Los científicos del NIA y otros expertos revisan este contenido para asegurar que es correcto, fidedigno y actualizado.

Texto revisado en: Mayo 31, 2018

La hipertensión arterial (HTA) se define como una presión arterial sistólica (PAS) mayor o igual a 140 mmHg o una presión arterial diastólica (PAD) mayor o igual a 90 mmHg, mientras que cifras de PAS y PAD menores de 130/85 mmHg se consideran valores de presión normales. Entre ambas categorías queda lo que se llama presión arterial normal-alta, con PAS mayor o igual a 135, pero menor a 140 mmHg y PAD mayor o igual a 85 y menor de 90 mmHg.

“Existen múltiples evidencias clínicas que demuestran que cuanto más alta es la presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. De igual modo, todos los expertos coinciden en que mantener las cifras de presión por debajo de los valores mencionados reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones”, expone Enrique Rodilla Sala, profesor de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y responsable de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Sagunto (Valencia).

Tabla de valores de tensión arterial.

Riesgo de la presión arterial alta y por qué es necesario bajarla

A día de hoy, “la hipertensión arterial es la enfermedad crónica más frecuente en España, y las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en países occidentales”, afirma Rodilla. En este grupo de patologías se incluyen la cardiopatía isquémica que subyace al infarto de miocardio, así como las complicaciones cerebrovasculares, como el ictus cerebral y los ataques isquémicos transitorios, sin olvidarnos de enfermedades renales como la insuficiencia renal, así como enfermedades de las arterias periféricas como la claudicación intermitente y, finalmente, patologías de las arterias de la retina.

Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).

A modo de resumen, el responsable de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla cuenta que la tensión arterial elevada produce daño en las propias arterias y en los órganos a los que llega la sangre con presión elevada:

  • Arterias: aneurisma aórtico y claudicación intermitente.
  • Corazón: hipertrofia, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular. Además, es marcador de enfermedad coronaria preclínica o asintomática.
  • Cerebro: ictus, hemorragia y demencia.
  • Ojos: retinopatía hipertensiva.
  • Riñón: insuficiencia renal.

“Algunas de estas alteraciones son prevenibles e incluso reversibles con tratamiento temprano de la hipertensión”, afirma el presidente de la SAC.

¿Qué pasos se pueden dar para lograr reducir la presión arterial?

Rodilla señala que, sin lugar a dudas, la piedra angular para prevenir la hipertensión arterial o reducir las cifras de presión -cuando ya se ha diagnosticado la HTA- es cambiar a un estilo de vida saludable, que incluye restringir la ingesta de sal, moderar el consumo de alcohol, reducir el contenido de grasas saturadas y colesterol y aumentar la ingesta de hortalizas, productos lácteos desnatados, fibra dietética y soluble, cereales integrales y proteínas de origen vegetal. En suma, adoptar la llamada dieta mediterránea.

Este estilo de vida saludable incluye igualmente la reducción de peso, el abandono estricto del tabaquismo y el ejercicio físico regular.

Explicado de manera esquemática, Castro menciona que las modificaciones del estilo de vida incluyen:

  1. Restricción de sal en la dieta, llegando a menos de 5 gramos de sodio al día.
  2. Moderación del consumo de alcohol. Consumido de forma excesiva tiene un fuerte efecto hipertensivo.
  3. Dieta balanceada, conteniendo vegetales, legumbres, fruta, cereales, productos lácteos bajos en grasa, pescado y aceite de oliva. La dieta mediterránea demostró en varios estudios una disminución de eventos cardiovasculares y muerte, y a los cinco años, un 29 por ciento de reducción del riesgo cardiovascular en comparación con la dieta baja en grasas, y un 39 por ciento de reducción de ictus.
  4. Pérdida de peso. Algunos estudios han demostrado que la pérdida de 5 kg reduce la presión arterial sistólica en 4,4 mmHg. El sobrepeso y la obesidad están relacionados con el incremento de la presión arterial, diabetes, enfermedad cardiovascular y mortalidad. El índice de masa corporal (IMC) sano se sitúa entre 20 y 25 kg/m2 en personas menores de 60 años.
  5. Actividad física regular. Estudios epidemiológicos sugieren que la actividad física es beneficiosa para la prevención y el tratamiento de la hipertensión, y disminuye factores de riesgo cardiovascular y mortalidad. Se recomiendan 30 minutos de ejercicio aeróbico moderado, de 5 a 7 días a la semana.
  6. No fumar. El tabaco es el mayor factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y cáncer.

De estos pasos, ¿cuáles son los que más cuestan a los pacientes?

Ninguno de ellos es inicialmente sencillo -reconoce Rodilla-, en especial cuando durante muchos años se han ejercitado hábitos contrarios. Sin embargo, tanto reducir el consumo de sal como acostumbrarse a la dieta mediterránea o iniciar la práctica de ejercicio físico de manera regular suelen ser metas accesibles que, en mayor o menor grado, consigue alcanzar un gran número de pacientes. Mucho más difícil es la reducción de peso y dejar de fumar.

Desde que se inicia una dieta saludable hasta que se puede constatar de forma significativa una pérdida de peso, ha de pasar el tiempo necesario para que los mecanismos fisiológicos en el cuerpo humano que regulan el mantenimiento del peso habitual se adapten al nuevo equilibrio entre ingesta y consumo de calorías. “Este proceso puede durar varias semanas y requiere una dosis de paciencia y constancia que los pacientes no suelen tener, si no se les previene adecuadamente”, explica el profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Alimentación saludable y ejercicio físico, dos pilares fundamentales

Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla.

A su vez, la práctica de ejercicio físico de forma regular ha demostrado que puede reducir la presión arterial hasta 7 mmHg. Se aconseja practicar al menos 30 minutos de ejercicio físico aeróbico dinámico de intensidad moderada (caminar, correr, montar en bicicleta o nadar) entre cinco y siete días a la semana.

Las dos vertientes del tratamiento

La hipertensión arterial y su tratamiento tienen varios hándicap evidentes, dice Castro. En primer lugar, “la ausencia de síntomas en el inicio de la enfermedad, que impide su diagnóstico y la percepción por parte del paciente. En segundo lugar, la adherencia al tratamiento farmacológico, muchas veces con incumplimientos involuntarios, que hay que empeñarse en evitar. Y por último, la también percepción inadecuada de que los cambios en ‘mi’ estilo de vida son pérdida de calidad de ésta, cosa que es precisamente todo lo contrario cuando se lleva a efecto”.

Este cardiólogo señala que el tratamiento está basado en un gran número de estudios con cientos de miles de pacientes, que han demostrado que la reducción de 10 mmHg en la presión sistólica (la “alta”) y 5 mmHg en la presión diastólica (la “baja”) reduce la mortalidad entre un 10 y un 15 por ciento; el ictus, un 35 por ciento; los eventos coronarios (infarto y angina de pecho), un 20 por ciento; y la insuficiencia cardiaca, un 40 por ciento. Todo esto independientemente de otros factores.

Castro concluye diciendo que “el tratamiento tiene dos vertientes: modificación del estilo de vida y fármacos. En la mayoría de los casos son necesarias las dos”. Y recalca que la modificación del estilo de vida mejora la eficacia de la medicación.

La hipertensión tiende a empeorar con la edad y usted no puede saber si tiene presión arterial alta por la manera en que se siente, vea a su el médico periódicamente para que le mida la presión arterial.

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Casi uno de cada tres adultos en los Estados Unidos padece de presión arterial alta, también llamada hipertensión. La presión arterial alta es peligrosa porque aumenta el riesgo de sufrir derrames cerebrales, infartos, insuficiencias cardiacas, insuficiencias renales y la muerte.

“A la presión arterial alta a menudo se le conoce como el ‘asesino silencioso’, porque generalmente no presenta síntomas sino hasta que causa algún daño al cuerpo”, señala el Dr. Douglas Throckmorton, M.D., subdirector del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). Muchos estudios han demostrado que el uso de medicamentos para reducir la presión arterial atenúa ese daño.

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Un padecimiento de por vida

El corazón transporta la sangre a todas las partes del cuerpo a través de ciertos vasos llamados arterias. La presión arterial es la fuerza de la sangre que empuja adelante a través del cuerpo y contra las paredes de las arterias. Entre mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de sufrir un derrame cerebral, un infarto, una insuficiencia cardíaca, una insuficiencia renal o la muerte.

La presión arterial la componen dos números:

  • El número “superior” representa la presión arterial sistólica; la presión mientras el corazón bombea la sangre hacia fuera. Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), este número debe estar por debajo de 120 para considerarse dentro del intervalo normal.
  • El número “inferior” representa la presión arterial diastólica; la presión mientras el corazón se llena de sangre en preparación para bombearla de nuevo. Según los NIH, este número debe estar por debajo de 80 para considerarse dentro del intervalo normal.
    Antes se creía que sólo la presión diastólica (el número “inferior”) era importante, pero no es verdad. Una presión sistólica elevada —que es especialmente común en los ancianos—, por sí sola, es tan peligrosa como un aumento de ambos tipos de presión, la sistólica y la diastólica.

La presión arterial aumenta por dos motivos, principalmente:

  • un volumen de sangre demasiado alto; o
  • vasos sanguíneos demasiado estrechos.

La mayoría de las veces, la causa de la hipertensión arterial de una persona se desconoce. Una vez que se presenta en una persona, la presión arterial alta suele durar para el resto de su vida; pero es tratable.

Algunas personas pueden reducir su presión arterial bajando de peso, limitando su ingesta de sal y haciendo ejercicio, pero para la mayoría, estas medidas no bastan. La mayoría de la gente necesita medicación para controlar la presión arterial, y probablemente la necesitarán para toda la vida.

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Tipos de medicamentos

La FDA ha aprobado muchos medicamentos para tratar la presión arterial alta, entre ellos:

  • Los diuréticos o “píldoras para eliminar el agua”, que ayudan a los riñones a vaciar el agua y la sal de más del cuerpo, y reducen el volumen de la sangre.
  • Varias clases de medicamentos que bloquean los efectos de la angiotensina, reduciendo la presión arterial mediante la relajación de los vasos sanguíneos, incluyendo:
  • Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA).
  • Los bloqueadores del receptor de la angiotensina II (BRA).
  • Los betabloqueadores, que también hacen que el corazón lata con menos fuerza.
  • Los fármacos que relajan directamente los vasos sanguíneos. Entre éstos están los antagonistas del calcio (AC) y otros dilatadores directos (relajantes) de los vasos sanguíneos.
  • Los alfabloqueadores, que reducen los impulsos nerviosos que tensan los vasos sanguíneos.
  • Los inhibidores del sistema nervioso, que controlan los impulsos nerviosos del cerebro para relajar los vasos sanguíneos.

Muchas personas que padecen de presión arterial alta necesitarán más de un medicamento para alcanzar su presión arterial ideal. Su prestador de servicios de salud puede decirle si debería recibir medicación y, de ser así, qué medicamento o medicamentos serían los mejores para usted.

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Consejos para los consumidores

Controlar su presión arterial es una labor de por vida. La presión arterial es sólo uno de varios factores que elevan su riesgo de sufrir ataques cardíacos, derrames cerebrales o la muerte. La diabetes y el colesterol alto son otros factores de riesgo. Los cambios en el estilo de vida —tales como bajar de peso, llevar una dieta sana y realizar actividad física— pueden influir en esos tres factores de riesgo, pero muchas personas también tendrán que tomar medicamentos.

Tómese sus medicinas y vigile su presión arterial. Tómese regularmente los medicamentos que le receten y no deje de hacerlo, a menos que sea por recomendación de su prestador de servicios de salud. La hipertensión tiende a empeorar con la edad y uno no puede saber si su presión arterial está alta sólo por cómo se siente, así que vaya con su prestador de servicios de salud para que le tome la presión periódicamente. Quizás también quiera comprar un tensiómetro casero, que puede encontrar en muchas farmacias, para medir su presión arterial con más frecuencia. Su prestador de servicios de salud o su farmacéutico pueden ayudarle a escoger el dispositivo adecuado. Muchas farmacias también tienen aparatos para medir la presión que pueden usarse en la tienda.

Informe a su prestador de servicios de salud sobre cualquier efecto secundario que presente. Algunos de estos efectos pueden desaparecer con el tiempo y otros pueden evitarse ajustando la dosis o cambiando de medicamento.

Este artículo aparece en la página de Artículos de Salud para el Consumidor de la FDA que muestra lo más reciente de todos los productos regulados por la FDA..

Actualizado: 1 de mayo de 2014

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