La demencia senil

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Diferencias entre Alzheimer, demencia senil y Parkinson

Demencia senil

¿Qué es la demencia senil ? Aun cuando ha sido un término ampliamente utilizado a lo largo del siglo XX, y todavía hoy en día, lo primero que hay que dejar claro es que no existe la demencia senil. La vejez, per se, no causa demencia, ni todas las personas que alcancen una edad avanzada tienen por qué desarrollar demencia de forma ineludible, que es lo que indicaría el término demencia senil. Los ejemplos de personas de edad avanzada en plenas facultades psíquicas están en la mente y en la vida de todos nosotros.

El envejecimiento ocasiona modificaciones cognitivas (disminución de la velocidad de procesamiento mental, dificultad para mantener la atención en varias cuestiones al mismo, cierto déficit de memoria inmediata, etc.) que no tienen por qué interferir con la capacidad de un individuo para llevar una vida autónoma e independiente (a diferencia de las demencias). Otra cuestión es que la edad sea es el principal factor de riesgo para desarrollar demencia, fundamentalmente de causas neurodegenerativas (la enfermedad de Alzheimer entre ellas), pero las causas serán las propias de la neurodegeneración y no la edad por sí misma.

Enfermedad de Alzheimer

La causa más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer, que representa aproximadamente el 75% de todas las demencias. Es una enfermedad neurodegenerativa, de curso insidioso y progresivo, cuya causa aún es incierta y en la que se imbrican factores genéticos y ambientales. Hoy sabemos que las lesiones cerebrales que originarán la demencia (placas de proteína betaamiloide, ovillos neurofibrilares) empiezan a aparecer en determinadas áreas del cerebro 15-20 años antes de la aparición de los síntomas. En su forma típica, los primeros síntomas afectan a la memoria inmediata, a la denominada memoria episódica, con dificultades para codificar y guardar la información. Progresivamente se afectarán otras funciones cognitivas (lenguaje, orientación, capacidad de juicio, etc.) y conductuales, determinando la pérdida de la persona afectada de la capacidad de valerse por sí misma en su vida cotidiana. La enfermedad sintomática suele transcurrir de forma lenta y progresiva a lo largo de 12-15 años, y se verá influenciada por factores que tienen que ver con la propia salud de la persona (enfermedades vasculares cerebrales, medicaciones, infecciones, etc.) y el entorno donde ésta se desenvuelva.

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por la destrucción progresiva de neuronas dopaminérgicas y la sustancia que producen, la dopamina. La sintomatología, de aparición progresiva, tiene que ver, fundamentalmente, con la falta de coordinación de los movimientos. Característicamente suele aparecer temblor (de reposo, en una mano o pierna), rigidez, amimia (cara inexpresiva), lentitud de movimientos, trastornos de la marcha (encorvados, a pasos cortos, con bloqueos), etc.

Es frecuente que los pacientes con enfermedad de Parkinson padezcan depresión y puedan desarrollar demencia. La demencia asociada a la enfermedad de Parkinson tiene rasgos diferentes a la enfermedad de Alzheimer. La memoria suele estar menos afectada que en el Alzheimer, y la presencia de síntomas neuropsiquiátricos (depresión, alucinaciones, delirios, etc.) es más frecuente y precoz.

Demencia por cuerpos de Lewy

Existe otra demencia relacionada con la enfermedad de Parkinson, la demencia por cuerpos de Lewy , que se caracteriza por alucinaciones visuales precoces y muy vívidas, fluctuaciones a lo largo del día de los síntomas, síntomas parkinsonianos y caídas de repetición. Suele tener un curso rápidamente progresivo. Por último, tratándose ambas de enfermedades neurodegenerativas, no es excepcional que en una misma persona mayor coincidan enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson.

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José Manuel Marín Carmona

Comité científico en en kNOW Alzheimer Geriatra. Programa Municipal de Memoria y Demencias. Ayuntamiento de Málaga. Presidente de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología

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Alzheimer y demencia, ¿cuáles son las diferencias?

Alzheimer y demencia son conceptos distintos, aunque estrechamente relacionados, porque el Alzheimer es la principal causa de demencia.

La enfermedad de Alzheimer es una larga enfermedad cerebral producida por cambios patológicos que van alterando el funcionamiento de las neuronas. Durante muchos años no da síntomas, porque el cerebro tiene cierta capacidad para ir compensando estas alteraciones. Pero llega un momento en que ya no lo puede “ocultar” más, y es cuando empiezan a aparecer los indicios de deterioro cognitivo, normalmente con los problemas de memoria, que terminarán en una demencia.

¿Y qué es una demencia?

Una demencia es un conjunto de signos y síntomas producidos por una alteración cerebral que provoca la pérdida de capacidades cognitivas de la persona afectada, normalmente junto con alteraciones del estado de ánimo y de la conducta, lo que impide que la persona pueda llevar a cabo independientemente sus actividades cotidianas. Por tanto, conlleva una pérdida de autonomía y la consecuente dependencia de terceras personas.

El Alzheimer, la principal causa de demencia

La enfermedad de Alzheimer, por las alteraciones cerebrales que conlleva, es la principal causa de demencia, pero no es la única. La segunda causa más frecuente tiene que ver con alteraciones vasculares cerebrales, de la circulación sanguínea cerebral, dando lugar a otro tipo de demencia: la demencia vascular. Otras enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad por cuerpos de Lewy, o alteraciones metabólicas, como las producidas por el alcoholismo crónico, incluso otros tipos de enfermedades, también pueden ser causa de una demencia.

Se calcula que 1 de cada de 10 personas mayores de 65 años padece algún tipo de demencia y, aproximadamente, un 75% de los casos es debida a la enfermedad de Alzheimer.

¿Todas las demencias son iguales?

Aunque todas las demencias se caracterizan por la alteración de las funciones cognitivas y de la conducta, produciendo pérdida de autonomía, según la causa y las zonas cerebrales afectadas, predominarán unos u otros síntomas y la evolución será diferente.

En el caso de la enfermedad de Alzheimer, normalmente, las primeras dificultades cognitivas se reflejan en la pérdida de memoria para hechos recientes, pero, progresivamente, se añadirán, entre otros, problemas de lenguaje, de orientación, de razonamiento, o de reconocimiento visual. Aparecerán también problemas de comportamiento y del estado de ánimo. Todo ello hará que la pérdida de autonomía sea cada vez mayor, puesto que se trata de un proceso irreversible. Por ello, siempre terminan requiriendo de una atención continuada que suele recaer en algún familiar, a quien se le llama el cuidador principal.

“El abuelo tiene demencia senil”

Es una frase que probablemente hemos oído muchas veces. Es cierto que el envejecimiento tiene un cierto impacto en algunas funciones cognitivas, pudiendo resultar más difícil recuperar alguna información de la memoria, necesitando más tiempo para hacer algunas cosas, o mostrando menor flexibilidad, haciéndose más difícil adaptarse a según qué cambios. No obstante, el envejecimiento no es causa de demencia.

Hay muchas personas que llegan a edades muy avanzadas con sus capacidades cognitivas casi intactas. La demencia senil, como tal, no existe. Es un término que se solía emplear con frecuencia cuando no se tenía tanto conocimiento acerca de los distintos tipos de demencia y sus causas, añadido a que la mayoría de demencias aparecen en edades avanzadas. Sabiendo hoy en día que la enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia, es muy probable que muchos de los casos que se atribuyeron erróneamente a “demencia senil”, fueran, en realidad, demencia por Alzheimer.

Cuando una persona presenta demencia, sea a la edad que sea, es porque algo la está causando, pero no es una consecuencia del envejecimiento.

Es muy importante estar alerta a la aparición de síntomas que puedan sugerir una demencia o cualquier forma de deterioro cognitivo y acudir al médico para que se pueda determinar su origen, su alcance y proporcionar el tratamiento más adecuado.

Demencia

La demencia es un síndrome –generalmente de naturaleza crónica o progresiva– caracterizado por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento) más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. La demencia afecta a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia no se ve afectada. El deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.

La demencia es causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares.

La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. Puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores y familiares. A menudo hay una falta de concienciación y comprensión de la demencia, lo que puede causar estigmatización y suponer un obstáculo para que las personas acudan a los oportunos servicios de diagnóstico y atención. El impacto de la demencia en los cuidadores, la familia y la sociedad puede ser de carácter físico, psicológico, social y económico.

Signos y síntomas

La demencia afecta a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad del sujeto antes de empezar a padecerla. Los signos y síntomas relacionados con la demencia se pueden entender en tres etapas.

Etapa temprana: a menudo pasa desapercibida, ya que el inicio es paulatino. Los síntomas más comunes incluyen:

  • tendencia al olvido;
  • pérdida de la noción del tiempo;
  • desubicación espacial, incluso en lugares conocidos.

Etapa intermedia: a medida que la demencia evoluciona hacia la etapa intermedia, los signos y síntomas se vuelven más evidentes y más limitadores. En esta etapa las personas afectadas:

  • empiezan a olvidar acontecimientos recientes, así como los nombres de las personas;
  • se encuentran desubicadas en su propio hogar;
  • tienen cada vez más dificultades para comunicarse;
  • empiezan a necesitar ayuda con el aseo y cuidado personal;
  • sufren cambios de comportamiento, por ejemplo, dan vueltas por la casa o repiten las mismas preguntas.

Etapa tardía: en la última etapa de la enfermedad, la dependencia y la inactividad son casi totales. Las alteraciones de la memoria son graves y los síntomas y signos físicos se hacen más evidentes. Los síntomas incluyen:

  • una creciente desubicación en el tiempo y en el espacio;
  • dificultades para reconocer a familiares y amigos;
  • una necesidad cada vez mayor de ayuda para el cuidado personal;
  • dificultades para caminar;
  • alteraciones del comportamiento que pueden exacerbarse y desembocar en agresiones.

Formas más comunes de demencia

Las formas de la demencia son múltiples y diversas. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia: se calcula que representa entre un 60% y un 70% de los casos. Otras formas frecuentes son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy (agregados anormales de proteínas en el interior de las células nerviosas) y un grupo de enfermedades que pueden contribuir a la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro). Los límites entre las distintas formas de demencia son difusos y frecuentemente coexisten formas mixtas.

Tasas de demencia

La demencia afecta a nivel mundial a unos 50 millones de personas, de las cuales alrededor del 60% viven en países de ingresos bajos y medios. Cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos.

Se calcula que entre un 5% y un 8% de la población general de 60 años o más sufre demencia en un determinado momento.

Se prevé que el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050. Buena parte de ese incremento puede achacarse al hecho de que en los países de ingresos bajos y medios el número de personas con demencia tenderá a aumentar cada vez más.

Tratamiento y atención

No hay ningún tratamiento que pueda curar la demencia o revertir su evolución progresiva. Existen numerosos tratamientos nuevos que se están investigando y se encuentran en diversas etapas de los ensayos clínicos.

Sin embargo, sí existen numerosas intervenciones que se pueden ofrecer para apoyar y mejorar la vida de las personas con demencia y sus cuidadores y familias. Los objetivos principales de los servicios de atención relacionados con la demencia son:

  • diagnosticarla precozmente para posibilitar un tratamiento precoz y óptimo;
  • optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar;
  • identificar y tratar enfermedades físicas concomitantes;
  • detectar y tratar los síntomas conductuales y psicológicos problemáticos;
  • proporcionar información y apoyo a largo plazo a los cuidadores.

Factores de riesgo y prevención

Aunque la edad es el principal factor de riesgo de demencia, la enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Además, la demencia no afecta exclusivamente a personas mayores. La demencia de inicio temprano (aparición de los síntomas antes de los 65 años) representa hasta un 9% de los casos. Los estudios demuestran que se puede reducir el riesgo de padecer demencia haciendo ejercicio con regularidad, no fumando, evitando el uso nocivo del alcohol, controlando el peso, tomando una alimentación saludable y manteniendo una tensión arterial y unas concentraciones sanguíneas adecuadas de colesterol y glucosa. Otros factores de riesgo potencialmente modificables son la depresión, el bajo nivel educativo, el aislamiento social y la inactividad cognitiva.

Impactos sociales y económicos

La demencia tiene importantes repercusiones sociales y económicas en lo que respecta a los costos médicos y sociales directos y a los costos referidos a la atención prestada fuera del ámbito institucional. En 2015, el costo social total de la demencia a nivel mundial se estimó en US$ 818 000 millones. Esta cuantía equivale al 1,1% del producto interior bruto (PIB) mundial. El costo total expresado como proporción del PIB varía entre el 0,2% correspondiente a los países de ingresos bajos y medianos, y el 1,4% correspondiente a los países de ingresos altos.

Impacto en las familias y los cuidadores

La demencia tiene un efecto abrumador en las familias de las personas afectadas y sus cuidadores. A menudo surgen presiones físicas, emocionales y económicas que pueden causar mucho estrés a las familias y cuidadores, que necesitan recibir apoyo por parte de los servicios sanitarios, sociales, financieros y jurídicos pertinentes.

Derechos humanos

Con frecuencia a las personas que padecen demencia se les deniegan libertades y derechos básicos de los que las demás personas disfrutan sin problema. En muchos países, el uso de medios de inmovilización tanto físicos como químicos está a la orden del día en los hogares de atención para personas mayores o en los servicios de cuidados intensivos, aunque haya en vigor normativas que defienden el derecho de las personas a ver preservada su libertad y tomar sus propias decisiones.

Hace falta un marco legislativo apropiado y favorable basado en normas de derechos humanos internacionalmente aceptadas para garantizar la máxima calidad en la prestación de servicios a las personas con demencia y sus cuidadores.

Respuesta de la OMS

La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública. En mayo de 2017, la Asamblea Mundial de la Salud respaldó el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025. El Plan es un marco integral de referencia para las instancias normativas; los asociados internacionales, regionales y nacionales, y la OMS en las siguientes esferas: la evaluación de la demencia como prioridad para la salud pública; la concienciación y la puesta en marcha de iniciativas para satisfacer las necesidades de las personas afectadas; la reducción de riesgos; el diagnóstico, el tratamiento y la atención; los sistemas de información; el apoyo a los cuidadores, y la investigación y la innovación.

Se ha creado para los planificadores de políticas y los investigadores una plataforma internacional de vigilancia, el Observatorio Mundial de las Demencias, que facilitará el seguimiento y el intercambio de información sobre las políticas relacionadas con la demencia, la prestación de servicios, la epidemiología y la investigación.

El documento Towards a dementia plan: a WHO guide («Hacia un plan sobre la demencia: una guía de la OMS») proporciona orientaciones a los Estados Miembros para establecer y aplicar un plan sobre esta enfermedad. Está muy relacionado con el Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS y proporciona varias herramientas, como una lista de verificación para preparar, elaborar y aplicar un plan sobre la demencia. Además, se puede utilizar para conocer cuáles son las partes interesadas y para establecer prioridades.
Las Directrices de la OMS para la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y de demencia ofrecen recomendaciones basadas en datos científicos sobre intervenciones que reducen los factores de riesgo modificables de la demencia, como el sedentarismo y las dietas malsanas, así como sobre problemas de salud relacionados con la demencia, como la hipertensión y la diabetes.
La demencia es una de las enfermedades prioritarias del Programa de Acción Mundial para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP, por sus siglas en inglés), un instrumento que pueden utilizar los médicos de cabecera, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos, para atender directamente a las personas con trastornos mentales, neurológicos o relacionados con el uso de sustancias.
La OMS ha creado iSupport, una solución de cibersalud que ofrece información y capacitación a los cuidadores de las personas con demencia. iSupport ya se utiliza en varios países.

Causas y tratamiento de la falta de Riego o Isquemia Cerebral

La sangre es el jugo de la vida y cada gota contiene en su interior a todo el individuo, por eso basta una sola gota para hacer un diagnóstico. Por su ubicación elevada, coronando la columna vertebral se halla la cabeza, como tomando el mando del cuerpo. Su forma es semejante a la esfera y parece recordarnos su posición privilegiada.

La cabeza contiene el preciado líquido de la vida, la sangre. Sin la sangre, la cabeza no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir a pesar de su “elevada posición”. Este es en definitiva su talón de Aquiles y el de muchos otros: la posición. Hay que mantener la posición, la opinión, la postura, cueste lo que cueste… hay que resistir.

La historia de la humanidad está llena de grandes y pequeñas resistencias que llevaron a los pueblos a desaparecer y a otros a adaptarse y cooperar (manos) para un fin mayor, que entendieron que abrir puertas (arterias limpias) es mejor que cerrarlas.

Algunas personas son como esos pueblos, entienden el mensaje de adaptación que la vida les entrega y aprenden a fluir con los demás, pero otras, a pesar de todo siguen exclamando iracundas “Antes morir que cambiar”.

¿Se puede prevenir un derrame o isquemia cerebral?

Hay muchas cosas que puede hacer:

  • No fumar, beber alcohol ni cometer excesos (los fumadores padecen entre 3 y 4 veces más ACV que los no fumadores).
  • Seguimiento y tratamiento adecuado de la tensión arterial, azúcar y colesterol.
  • Hacer ejercicio físico adecuado a la edad y al estado físico.
  • Mantener un peso saludable, junto a una dieta sana.
  • Evitar el exceso de estrés, el trabajo excesivo…

Consecuencias de la falta de riego o isquemia cerebral

Si se debe a la rotura de una arteria produce una hemorragia masiva que recibe el nombre de Apoplejía Cerebral, pero si la causa es la obstrucción o el taponamiento de la luz arterial, entonces se trata de una Trombosis o Embolia.

Estos cuadros pueden ir precedidos por accidentes isquémicos transitorios que la mayoría de las veces pasan inadvertidos para el afectado, por lo que la enfermedad se manifiesta de forma brusca e inesperada. Sus síntomas son muy incapacitantes.

Factores de riesgo de la isquemia cerebral

La edad es importante pero no definitiva, aunque la mayor incidencia se encuentra entre los 50 y 70 años. Hasta la mitad de la vida afecta más a varones que a hembras. Pasado ese límite la incidencia viene a ser la misma para ambos sexos.

La herencia también cuenta, así como la marcada hipertensión, la alimentación excesiva e indigesta, la obesidad, el alto porcentaje de colesterol en sangre, la diabetes, el tabaco, café, alcohol, la menopausia precoz y la falta de actividad física.

Tratamiento natural

Como es fácil deducir, la importancia de esta patología de falta de riego o isquemia cerebral requiere de una intervención clínica urgente, por lo que su “tratamiento natural” se circunscribe al área de la prevención ante los factores de riesgo.

Dada su variedad, mencionaré las opciones de tratamiento natural que pueden ser punto común para todas ellas, en el bien entendido que individualmente puedan mejorarse con las variantes específicas para cada una.

Nutrición para la falta de riego o isquemia cerebral

Se seguirá preferentemente una alimentación vegetariana o al menos seudo-vegetariana. A continuación destaco lo que se debe evitar y en lo que hay que hacer hincapié:

  • Evitar: las carnes rojas, las grasa saturadas, los embutidos, dulces, mariscos, lácteos, fritos, picantes, alimentos refinados, enlatados, café, té negro, tabaco, alcohol y cuidado con los colorante y conservantes como los sulfitos, fosfatos y nitritos, abundantes, por ejemplo, en el Jamón York.
  • Incluir: alimentos ricos en fibra y agua como los vegetales y las frutas, cocidos o crudos en una proporción elevada con respecto al resto de la dieta. Pescado azul al menos 2 veces en semana por su concentración en ácidos grasos esenciales que mejoran la flexibilidad del sistema vascular. Consumir con preferencia alimentos biológicos. Las algas deben estar presentes en la dieta por sus vitaminas y minerales antioxidantes. El ajo, la cebolla y el jengibre aligeran la circulación lenta. El limón es un buen depurativo a primera hora de la mañana. El uso de un buen aceite de oliva ecológico de primera presión en frío es muy interesante, y por supuesto, no olvidar los cereales integrales ni las legumbres.

Hidroterapia para la falta de riego o isquemia cerebral

Debe procurarse siempre mantener los intestinos desocupados por lo que las lavativas diarias de agua fría son adecuadas.

Para descongestionar la cabeza, envoltura en lienzo de algodón mojado en agua fría, previamente escurrido, de cintura para abajo.

Las frotaciones matinales de agua fría son muy efectivas para mantener una buena circulación de la sangre.

Ejercicio físico

Pasear por lugares de aire limpio y fresco al menos 1 hora al día.

Practicar el deporte que más se adapte a la situación y las preferencias, pero siempre de forma moderada y sin sentido de competición.

Relajación ideal para la falta de riego o isquemia cerebral

Practicar algún tipo de terapia de relajación, meditación, yoga, reiki, etc. Poner atención en los ritmos de la vida, de la naturaleza y de uno mismo. Vivir una vida autentica es una buena prevención para evitar la falta de riego o isquemia cerebral.

Fitoterapia preventiva

La fitoterapia nos puede ayudar a prevenir un derrame cerebral:

  • Cúrcuma: posee beneficios para la recuperación cerebral en los accidentes cerebro-vasculares, ayudando a regenerar y reconstruir las células cerebrales, según últimos estudios.*
  • Ginkgo biloba: mejora la circulación de los capilares del cerebro, aumentando su resistencia y ayudando a que no se rompan.
  • Germen de trigo: la presencia de octaconasol impide la oxidación neuronal lo que protege contra la degeneración cerebral.

* Estudio presentado en la International Stroke Conference de la American Heart Association 2011.

Flores de Bach

Recordemos que estas no tienen efectos secundarios y podremos usarlas junto a cualquier medicación.

Para hablar de demencia senil tipos y características más comunes siempre hay que comenzar con una aclaración: demencia senil es un término en desuso entre profesionales. Sin embargo, sigue siendo muy empleando por la población general, de ahí que en textos divulgativos se mantiene su uso.

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Demencia senil hace referencia a la demencia que surge en los adultos mayores, que es el segmento poblacional más afectado por esta condición. Sin embargo, miles de personas menores de 65 años desarrollan demencia y eso es algo que no debe ser pasado por alto.

¿Qué es la demencia?

La demencia es una condición que resulta del deterioro del funcionamiento cognitivo a grado tal que impide el normal desarrollo en la vida diaria. Una persona tiene demencia cuando sus problemas de memoria, atención, lenguaje, etc., hacen imposible que pueda vivir de forma independiente sin ayuda de los demás.

La demencia no es una enfermedad en sí, sino un conjunto de síntomas que sí tienen en su origen una enfermedad. Una forma de clasificar los tipos de demencia senil es precisamente hacerlo en función de su etiopatogenia.

Demencia senil tipos fundamentales

Demencia probable debido a la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la primera causa de demencia en el mundo. Es una enfermedad neurodegenerativa que comienza afectando procesos como la memoria y la orientación espacial, pero que eventualmente termina por deteriorar de forma extrema todo el funcionamiento cognitivo y las habilidades de la vida diaria.

En la actualidad el alzhéimer no tiene cura, aunque sí hay en el mercado tratamientos farmacológicos sintomáticos de limitado alcance. Desde el punto de vista no farmacológico las opciones terapéuticas son más amplias, un área de gran desarrollo en la actualidad.

Demencia vascular

El tipo de demencia senil que surge como resultado del daño vascular al cerebro se lo conoce como demencia vascular y es la segunda causa de demencia en el mundo. Ese daño puede ser el resultado de un ictus, de microinfartos o de la diabetes, por ejemplo.

La demencia vascular tiene una sintomatología menos definida que el alzhéimer. No siempre la memoria está afectada, pero el funcionamiento ejecutivo se daña antes que en el alzhéimer. Esta forma de demencia senil tampoco tiene cura, pero la prevención de nuevas afectaciones vasculares es clave para limitar su progresión.

Demencia con cuerpos de Lewy

La demencia con cuerpos de Lewy es el resultado de otra enfermedad neurodegenerativa, la enfermedad por cuerpos de Lewy, que tiene una causa desconocida y cursa con la acumulación anormal de una proteína en el cerebro de los enfermos. Esta demencia también suele aparecer en las personas con enfermedad de Parkinson.

Los síntomas más característicos son alucinaciones, fluctuaciones cognitivas y parkinsonismo. Tampoco tiene cura y el tratamiento depende en buena medida de los síntomas que predominen en el enfermo.

Otros tipos de demencia senil

Existen decenas de causas de demencia, los tipos anteriores son los más comunes, pero lejos están de ser los únicos. A modo de ejemplo terminamos mencionando otras demencias menos frecuentes:

  • Demencia asociada a la enfermedad de Huntington
  • Demencia de origen metabólico
  • Demencia infecciosa
  • Demencia por encefalopatía traumática crónica

Demencia senil es un término no profesional que hace referencia al deterioro del funcionamiento mental, a grado tal, que convierte a la persona en alguien dependiente de los demás para sobrevivir. Con este artículo te llevarás una visión completa de los puntos claves que no debes ignorar.

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Al principio, la persona afectada muestra ligeros despistes, como olvidar con quién habló en la mañana, pero la enfermedad que origina la demencia senil avanza y los despistes se convierten en incapacidad para recordar eventos recientes o el nombre de los hijos y el propio.

La demencia senil es un término en desuso entre los profesionales, porque implica que la demencia solo aparece en mayores de 65 años, algo que no es verdad.

El término, además, hace perder de vista que la demencia tiene de base una enfermedad. Y enfermedades que causen demencia hay decenas. Pero la realidad es que sigue siendo usado por muchas personas, así que este artículo va para ellos. Sigue leyendo.

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Demencia senil causas

Más de 100 enfermedades pueden causar demencia en las personas mayores. La demencia es el resultado final de una enfermedad, como los síntomas del catarro responden a un virus que es diferente cada vez.

Aunque la mayoría de las personas con demencia llegan a tener problemas para hablar, reconocer a los demás o caminar, la causa que lo llevó a ese estado varía.

La enfermedad de Alzheimer es la principal causa de demencia senil en el mundo, justificando más del 80% de los casos. Pero hay otras enfermedades que pueden estar provocando la demencia en ti o en tu familiar. Entre las más comunes están:

  • Enfermedad vascular (microinfartos, ictus, otras afectaciones al flujo sanguíneo cerebral). Causa la demencia vascular
  • Enfermedad con cuerpos de Lewy. Provoca demencia con cuerpos de Lewy y demencia asociada a la enfermedad de Parkinson.
  • Enfermedad de Huntington. Provoca demencia asociada a la enfermedad de Huntington.
  • Degeneración frontotemporal, origen de la demencia frontotemporal y la afasia progresiva primaria
  • Encefalopatías. Puede causar muchos tipos de demencia, por ejemplo, la llamada demencia del pugilista, que se origina en la encefalopatía traumática crónica.


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¿Qué causa cada una de estas enfermedades? Porque una vez aclarado que la demencia senil es una condición muy variada, seguro te preguntas qué puede hacer que termines padeciendo uno de estos males.

La realidad es que apenas se sabe en la mayoría de los casos. Por ejemplo, en la enfermedad de Alzheimer, que es la causa más común, se conoce que en el cerebro de los enfermos se comienzan a acumular unas proteínas que resultan tóxicas a las neuronas, pero ¿por qué en unas personas ocurre esto y en otras no? No se sabe.

En el Parkinson, algunos casos de demencia frontotemporal, y la demencia con cuerpos de Lewy ocurre algo semejante, es decir, se acumulan proteínas dañinas para el cerebro.

Otros casos, como el Huntington, responden directamente a causas genéticas.

¿Ya ves por qué es importante no quedarnos solo en el término demencia senil? Detrás generalmente hay una causa que orientará el tratamiento, como veremos más adelante.

Factores de riesgo de demencia senil

¿Que si hay elementos que pueden aumentar tu riesgo de desarrollar demencia senil? Pues sí. Para el alzhéimer, por ejemplo:

  • La edad, sin dudas el factor de riesgo fundamental y no modificable
  • Sedentarismo
  • Depresión
  • Una vida poco estimulante intelectualmente
  • Alimentación inadecuada, especialmente las dietas ricas en grasas saturadas
  • Diabetes

Para la demencia vascular ya imaginarás que son los mismos factores de riesgo anteriores, más los que tradicionalmente se han asociado a riesgo de enfermedades cerebrovasculares.

También hay variantes genéticas relativamente comunes que, si bien no causan demencia senil, sí aumentan tus posibilidades de padecerla. Puedes leer más sobre eso en el artículo:

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Tipos de demencia senil. Síntomas

Los tipos fundamentales de demencia ya los hemos venido mencionando, pero ahora vamos especificar aún más, sobre todo mencionaremos síntomas claves de cada tipo de demencia. Allá vamos.

Predominan los síntomas de demencia que la mayoría conocemos, como pérdida de memoria progresiva, dificultades para encontrar las palabras adecuadas y expresar una idea o desorientación en lugares conocidos.

A medida que la enfermedad avanza, la persona afectada dependerá de los otros para realizar tareas tan básicas como ducharse, comer o vestirse.

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En muchas ocasiones la demencia vascular se hace evidente porque previamente la persona ha experimentado algún tipo de evento vascular, como un ictus. Inicialmente en tipo de demencia puede que la memoria no esté afectada.

Los síntomas dependerán de la zona del cerebro que ha sufrido daño. Generalmente se puede observar cómo el enfermo tiene más dificultades para realizar actividades que antes le eran muy familiares, como hacer la compra.

También suele ser una afectación temprana la incontinencia urinaria. En este caso la demencia progresa escalonadamente, no de forma tan lineal como el alzhéimer.

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Este tipo de demencia senil se caracteriza por el surgimiento desde las primeras fases de alucinaciones, especialmente visuales. El enfermo dice ver cosas que en realidad no existen, como una persona extraña dentro de la habitación.

Además, las fluctuaciones del estado mental son bruscas. En un mismo día pueden llegar a estar muy orientados y a las pocas horas, mostrarse agitados e incapaces de mantener la atención centrada.

Otra característica central de la demencia con cuerpos de Lewy es el parkinsonismo, es decir, síntomas muy semejantes a los que tienen lugar en las personas con párkinson.

Un afectado por esta demencia tiene inestabilidad postural, movimientos lentos y rigidez muscular, también puede aparecer temblor, aunque en menor medida.

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Demencia asociada a la enfermedad de Parkinson

La demencia senil que surge como resultado de la enfermedad de Parkinson en realidad también está respondiendo a las mismas causas de la demencia con cuerpos de Lewy. Digamos que pertenecen a la misma familia.

En el caso de las personas con párkinson lo más común es que el deterioro de las funciones mentales aparezca como mínimo un año después de iniciado los síntomas motores.

Es importante decir que no todos los afectados por párkinson terminan desarrollando demencia, algo que sí sucede en los que padecen demencia con cuerpos de Lewy.

Estas son los tipos y síntomas más frecuentes de demencia senil. La demencia frontotemporal, si bien responde por un gran número de casos, aparece muchas veces antes de los 65 años.

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Tratamiento de la demencia senil

El tratamiento es una de las razones fundamentales por las que es importante distinguir los tipos de demencia. Si bien en la actualidad la demencia senil no tiene cura, sí hay tratamientos sintomáticos, tanto farmacológicos como no farmacológicos, que ayudan modestamente.

En el caso del Alzheimer:

  • Existen fármacos aprobados para el tratamiento de las fases leve y moderadas de la enfermedad. Entre ellos está el donepezilo y la memantina. Repetimos que no curan ni cambian el curso de la enfermedad, pero ayudan por un periodo a controlar algunos síntomas.
  • Dependiendo de los síntomas, otros fármacos pueden ser recetados por el profesional que atiende a la persona, por ejemplo, si hay depresión antidepresivos.
  • Las terapias no farmacológicas que pueden aplicar psicólogos, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales ayudan a enlentecer el ritmo al que la persona va perdiendo habilidades. Estas terapias generalmente consisten en una serie de actividades que estimulan tanto el cuerpo como la mente del enfermo.
  • La familia también puede ayudar a mantener activa a la persona con demencia, por ejemplo, con ejercicios de estimulación cognitiva que puede encontrar en Internet o en librerías, saliendo a caminar mientras sea posible y manteniendo vivas las relaciones y el intercambio con otras personas.

En los otros tipos de demencia:

  • No hay fármacos aprobados específicamente para los otros tipos de demencia. La persona seguirá con el tratamiento habitual para la enfermedad en el caso del párkinson y en la demencia vascular, si hay factores de riesgo, como hipertensión, entonces el tratamiento irá orientado a minimizar su impacto.
  • Es importante tener en cuenta que las personas con párkinson y demencia con cuerpos de Lewy pueden experimentar una reacción adversa potencialmente mortal si toman neurolépticos, unos fármacos empleados para tratar las alucinaciones y delirios y en casos de agitación o agresividad extrema.
  • Los tratamientos no farmacológicos también son fundamentales para enlentecer el ritmo de deterioro físico y mental.
  • La familia, al igual que en el alzhéimer, es clave en el abordaje terapéutico.

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Algunas recomendaciones finales para el manejo de la demencia senil

Recomendaciones básicas, que seguro hayas escuchado más de una vez, pero que no viene mal recordar:

  • No hagas por ellos cosas que todavía pueden hacer por sí mismos. Muchas veces nos gana el impulso de ayudar y a la larga es negativo. Si todavía pueden vestirse, que lo hagan, si pelar unos ajos ¡perfecto!
  • No discutas ni intentes imponer tu lógica. Su mundo ya no se rige por tus mismas normas, intentar que entienda tu punto de vista solo generará más ansiedad. Decir que no, que su madre ya no vive una y otra vez no te llevará a que ella lo entienda.
  • Estimula, estimula, estimula. Caminen, hablen, hagan actividades de estimulación cognitiva, vean la tele y comenten, lean la prensa e igual critiquen hasta las comas, pero siempre estimulen cuerpo y mente.
  • Aprende cuáles son las situaciones que le hacen sentirse más calmado y otras en que se siente ansioso y agitado. Te puede ahorrar muchos disgustos.
  • Pregunta a tu médico todas las dudas, llévalas escritas en un papel, así no olvidas nada.

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Demencia

La demencia es una pérdida de las funciones mentales lo suficientemente graves como para afectar sus actividades y su vida diaria. Estas funciones incluyen:

  • La memoria
  • Habilidades del lenguaje
  • Percepción visual (su capacidad de entender lo que ve)
  • Solución de problemas
  • Problemas con el quehacer diario
  • La habilidad de enfocarse y prestar atención

Es normal ser un poco más olvidadizo a medida que envejece. Pero la demencia no es una parte normal del envejecimiento. Es un trastorno serio que interfiere con su vida diaria.

¿Cuáles son los tipos de demencia?

Los tipos más comunes de demencia son llamados enfermedades neurodegenerativas. En estas afecciones las células del cerebro dejan de funcionar o mueren. Estas incluyen:

  • Enfermedad de Alzheimer: La forma más común de demencia entre personas mayores. Esta afección causa placa y ovillos en el cerebro provocados por el crecimiento anormal de diferentes proteínas. La proteína beta-amiloide se acumula y forma placa entre sus células cerebrales. También hay una pérdida de conexión entre las células nerviosas del cerebro
  • Demencia con cuerpos de Lewy: Causa síntomas de movimiento junto con demencia. Los cuerpos de Lewy son depósitos anormales de una proteína en el cerebro
  • Trastornos frontotemporales: Causan cambios en ciertas partes del cerebro:
    • Los cambios en el lóbulo frontal conducen a síntomas del comportamiento
    • Los cambios en el lóbulo temporal conducen a trastornos del lenguaje y emocionales
  • Demencia vascular: Causa cambios en el flujo de sangre del cerebro. A menudo es causado por un derrame cerebral o arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias) en el cerebro
  • Demencia mixta: Es una combinación de dos o más tipos de demencia. Por ejemplo, algunas personas tienen enfermedad de Alzheimer y demencia vascular

Otras afecciones que pueden causar demencia o síntomas parecidos a la demencia son:

  • Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: Trastorno cerebral poco frecuente
  • Enfermedad de Huntington: Enfermedad cerebral progresiva y hereditaria
  • Encefalopatía traumática crónica: Causada por constantes lesiones cerebrales traumáticas
  • Demencia asociada al VIH

¿Quién está en riesgo de demencia?

Algunos factores pueden aumentar su riesgo de demencia, incluyendo:

  • Envejecimiento: Este es el mayor factor de riesgo de demencia
  • Fumar
  • Diabetes sin controlar
  • Presión arterial alta
  • Beber demasiado alcohol
  • Tener familiares cercanos con demencia

¿Cuáles son los síntomas de la demencia?

Los síntomas de la demencia pueden variar, dependiendo de las áreas del cerebro afectadas. A menudo, experimentar olvidos frecuentes es el primer síntoma. La demencia también provoca problemas con la capacidad de pensar, resolver problemas y el razonamiento. Por ejemplo, las personas con demencia pueden:

  • Perderse en un vecindario que conocen
  • Usar palabras poco comunes para referirse a objetos conocidos
  • Olvidar el nombre de algún familiar o amigo
  • Olvidar los viejos recuerdos
  • Necesitar ayuda para realizar tareas que solían hacer solos

Algunas personas con demencia no son capaces de controlar sus emociones y su personalidad puede cambiar. Pueden volverse apáticos, es decir, pueden no tener el mismo interés en actividades normales diarias o eventos. También pueden perder ciertas inhibiciones o despreocuparse del sentimiento de los demás.

Ciertos tipos de demencia también pueden causar problemas con el equilibrio o movimiento.

Las etapas de la demencia varían de leves a severa. En la más leve, está comenzando a afectar el funcionamiento de la persona. En la más grave, la persona depende completamente de los demás para su atención.

¿Cómo se diagnostica la demencia?

Para hacer un diagnóstico, su profesional de la salud:

  • Preguntará por su historia clínica
  • Hará un examen físico
  • Evaluará su habilidad para pensar, memoria y lenguaje
  • Puede pedir exámenes, como pruebas de sangre, análisis genéticos y escáners cerebrales
  • Puede hacer una evaluación de salud mental para ver si una enfermedad mental puede estar causando sus síntomas

¿Cuáles son los tratamientos para la demencia?

No existe cura para la mayoría de los tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer y la demencia con cuerpos de Lewy. Los tratamientos pueden ayudar a mantener la función mental por más tiempo, controlar los síntomas de conducta y retardar los síntomas de la enfermedad. Pueden incluir:

  • Medicamentos pueden mejorar temporalmente la memoria y el pensamiento o hacer más lento su declive. Solo funcionan en algunas personas. Otros medicamentos pueden tratar síntomas como ansiedad, depresión, problemas para dormir y rigidez muscular. Algunos de estos medicamentos pueden causar efectos secundarios serios en las personas con demencia. Es importante hablar con su profesional de la salud sobre qué medicamentos son seguros para usted
  • Terapia ocupacional para ayudar a encontrar maneras de hacer más fácilmente las tareas diarias
  • Terapia del habla para ayudar con los problemas para tragar y para hablar fuerte y claro
  • Consejería sobre salud mental para ayudar a las personas con demencia y sus familias a aprender cómo manejar las emociones y conductas difíciles. También puede ayudarles a planear para el futuro
  • Música o terapia de arte para reducir la ansiedad y mejorar el bienestar

¿Se puede prevenir la demencia?

Los investigadores no han encontrado una forma comprobada de prevenir la demencia. Vivir saludablemente puede influir en algunos factores de riesgo de la demencia.

Cuidar de personas con demencia senil

La demencia senil es un síndrome en el que el sujeto afectado va perdiendo sus capacidades cognitivas. Es un grupo de síntomas generados por diversas causas, todas ellas asociadas con cambios en el funcionamiento del sistema nervioso tal y como analizaremos más adelante.

El deterioro de las funciones cognitivas viene dado por el envejecimiento de las células cerebrales, pudiendo provocar confusión mental, dificultad en la toma de decisiones, desorientación espacial, dificultades de comunicación, deterioro intelectual, pérdida de memoria… Así, con el transcurso del tiempo, suele ser común que el afectado presente dificultades para reconocer un rostro o para expresar y pronunciar ideas. Otro síntoma que se manifiesta a menudo es el deambular errático provocado por la desorientación espacial.

Además, se da un aumento de conductas agresivas, de desinhibición extrema, negatividad, intrusividad, alteración del estado de ánimo… El cambio de personalidad de la persona a su cargo, suele ser uno de los puntos más complicados para el cuidador.

Estos síntomas están estrechamente relacionados con la tercera edad, siendo especialmente habituales a partir de los 85 años. De hecho, el 50% de los individuos que superan esa franja de edad presentan síntomas de demencia senil, aunque su presencia ya suele ser significativa a partir de los 65 años.

“El 50% de los ancianos mayores de 85 años presentan síntomas de demencia senil”

Causas de la demencia senil

Como ya comentábamos al inicio del artículo, las causas que provocan la demencia senil pueden ser diversas. La más común, actualmente, suele ser el Alzheimer, siendo responsable de casi la mitad de los casos de demencia senil.

“La principal causa de la demencia senil es el Alzheimer, seguido por la demencia vascular, el Parkinson y la demencia frontotemporal”

La segunda causa más común de la demencia senil es la demencia vascular. En estos casos las arterias del cerebro se obstruyen haciendo que el flujo sanguíneo no llegue correctamente a las células del cerebro. El colesterol alto, la diabetes y las enfermedades cardiocirculatorias pueden también participar en esta pérdida de memoria.

Otra causa que conduce a los síntomas de la demencia es el Parkinson, conocido trastorno neurodegenerativo que afecta al movimiento. El 40% de las personas que padecen la enfermedad presentan síntomas de demencia senil, manifestando problemas en la percepción visual y la toma de decisiones, no obstante, la memoria queda intacta en estos casos.

La demencia frontotemporal, sin embargo, tiene como causa el deterioro de los lóbulos frontales y temporales del cerebro y se caracteriza por el desarrollo de conductas socialmente inapropiadas y la pérdida del lenguaje.

El papel del cuidador/a en la demencia senil

Existen varias acciones que el cuidador puede llevar a cabo tanto para asegurar una buena calidad de vida de la persona cuidada como para prevenir la progresión de la enfermedad, tal y como afirma Piédrola “En relación con la dependencia, la demencia plantea nuevos retos a la sociedad y al sistema sanitario, como son el respeto a la autonomía del paciente, la información al paciente y a la familia, la posibilidad de complementar el documento de voluntades anticipadas, el consentimiento informado y, en especial, la elección de un tutor o representante”, temas de los que ya hablamos en el anterior post sobre la dignidad del anciano.

Así, en muchas ocasiones el cuidador deberá tomar el control paulatino de aspectos diarios, como la administración del dinero o conducción del automóvil del anciano. Esto debe hacerse gradualmente conforme avance la enfermedad y con especial cuidado para no interferir en la autonomía, autoestima o dignidad del anciano. La clave está en encontrar el equilibrio entre la independencia del anciano y su seguridad, velando por los dos aspectos simultáneamente.

“A medida que la enfermedad avance, el cuidador deberá tomar las riendas de ciertos aspectos de la vida del anciano, buscando siempre el equilibrio entre su independencia y seguridad”

Al mismo tiempo, podemos llevar a cabo diversos ejercicios para estimular su desarrollo cerebral, mejorando la memoria, la atención y el lenguaje. Desde adivinanzas, actividades físicas o el baile, hasta el relato de cuentos y reuniones sociales con familiares y amigos.

El cuidado de la demencia senil suele venir acompañado de una serie de emociones difíciles de gestionar, especialmente cuando se trata de un familiar. La persona deja de reconocernos y su personalidad cambia por completo, desarrollando nuevas conductas a menudo negativas hacia nosotros. Esto nos genera emociones de tristeza o de pérdida, experimentando un proceso similar al del duelo. Es normal que estas emociones nos afecten, por lo que no debemos negarlas. Asimilarlas y comprenderlas será clave para cuidarnos también a nosotros mismos.

¿Qué experiencias has tenido tú con el cuidado de la demencia senil? ¿Qué medidas has tomado para mejorar la calidad de vida de la persona de quién cuidas a la vez que te proteges a ti mismo? Compártelo con nosotros, seguro que tu conocimiento puede ser de gran utilidad para la comunidad de cuidadores.

Demencia senil: causas, fases, síntomas y diagnóstico

El nombre de demencia senil es una expresión ya en desuso dentro de la ciencia médica. Sin embargo, sigue siendo un nombre común dentro de la cultura popular. Con este, se designan los problemas cognitivos y de comportamiento en las personas de avanzada edad.

Si nos atenemos a una definición más técnica, podemos decir que la demencia senil corresponde un grave deterioro cognitivo, quehace disfuncional a una persona mayor. Esto quiere decir que no puede llevar una vida normal, sin la ayuda de otros.

La demencia senilno es una enfermedad, sino una condición. Se origina en una multitud de enfermedades. Las más comunes son la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington, la enfermedad por cuerpos de Lewy y la degeneración frontotemporal.

Causas y síntomas de la demencia senil

Hay más de 100 enfermedades que pueden dar origen a la demencia senil. Sin embargo, hasta el 80% de las personas que tienen esa condición también padecen la enfermedad de Alzheimer. Lo usual es que afecte a personas mayores de 60 años y que sea irreversible.

Los principalesfactores de riesgo para desarrollar demencia senilson: edad, sedentarismo, depresión, baja actividad intelectual, dieta rica en grasas saturadas y diabetes.

Dependiendo de la enfermedad que le da origen,adopta diferentes manifestaciones. Estas son las principales:

  • Demencia senil por enfermedad de Alzheimer. Es la más común. Incluye pérdida progresiva de la memoria, dificultades para expresarse, desorientación espacial y paulatino incremento de la dependencia para realizar actividades básicas.
  • Demencia de origen vascular. Se origina en algún evento de tipo vascular, principalmente un ictus. Los síntomas dependen de la zona del cerebro que haya sido afectada. Su evolución es escalonada y no lineal.
  • Demencia con cuerpos de Lewy. Su principal característica es la presencia de alucinaciones visuales. Es habitual que haya cambios bruscos en el estado mental, inestabilidad postural, movimientos lentos y rigidez muscular.
  • Demencia asociada a Parkinson. Es similar a la anterior. No todos los que padecen enfermedad de Parkinson desarrollan demencia senil. Si sucede, los primeros síntomas se presentan hasta un año después de tener la enfermedad.

Los síntomas típicos de la demencia senil, sin tomar en cuenta su causa, son usualmente: pérdida de habilidades sociales y aislamiento progresivo; conductas inapropiadas y eventualmente agresivas; dificultad para memorizar, orientarse y razonar. También es habitual que haya dificultades en los patrones de sueño.

¿No lo sabías? Tratamiento del Parkinson

Fases de la demencia senil

No es nada fácil establecer unas etapas o fases definidas en la demencia senil. Estas suelen variar mucho, dependiendo de las características del paciente y de la enfermedad que da como resultado la demencia. Por lo tanto, no hay una clasificación rígida o única.

Sin embargo, y tomando como referente la demencia senil originada en la enfermedad de Alzheimer, lo más usual es que se presenten lassiguientes fases:

  • Fase leve.En esta fase el enfermo es todavía completamente funcional. Simplemente aparecen algunos problemas de memoria a corto plazo, frente a asuntos menores. Muestra cierta dificultad para encontrar palabras al momento de comunicarse.
  • Fase moderada. Es la fase más larga y en la que generalmente la familia consulta a un médico. Los olvidos resultan más relevantes. La persona se muestra desanimada y se aísla progresivamente. La personalidad cambia, hay deambulación y ya no puede realizar muchas actividades cotidianas.
  • Fase avanzada. En esta fase el enfermo ya no reconoce prácticamente a nadie. Solo ocasionalmente dice una frase aislada. La motricidad está muy deteriorada y necesita de los demás para sobrevivir.

Diagnóstico

No existe una prueba únicapara diagnosticar la demencia senil. Lo que sucede usualmente es que el médico hace, primero que todo, una historia clínica detallada para determinar los antecedentes de la condición que presenta el paciente. También indagará en detalle cuál es la sintomatología.

Generalmente también se ordena un examen físico. Particularmente se indican diferentes pruebas paracomprobar cuál es el estado de funcionamiento del sistema nervioso. Las tomografías y los Tac ayudan a verificar en qué condiciones se halla el cerebro.

Finalmentese ordenan exámenes para evaluar la condición mental. Estos, por lo general, evalúan las capacidades cognitivas y conductuales. Se buscan indicios de deterioro en alguna capacidad, especialmente en la de razonamiento. Lo más usual es que después de esto se diagnostique la demencia, aunque es frecuente que no se especifique su tipo.

Identificar en la demencia senil fases es más complejo de lo que en un primer momento puede parecer. Las fases de la demencia senil varían no solo de acuerdo a las características individuales del enfermo, sino además, en función de la enfermedad que está ocasionando el estado demencial. Existen diversas clasificaciones, que cuentan con más o menos apoyos; algunas hablan de 5 fases, otras de siete y otras de tres. En nuestro artículo hablaremos de la clasificación más conocida y manejada por el público general, la que identifica tres fases. Pero antes, aclaremos algunos conceptos.

¿Qué es la demencia senil?

Demencia senil es un término en desuso técnicamente, pero muy manejado aún entre la población general, de ahí la importancia de que los profesionales sepan identificar las características de este síndrome. Por demencia senil se está haciendo referencia a la demencia, un estado de deterioro del funcionamiento cognitivo que hace imposible para la persona desarrollar de forma normal las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Eventualmente, la persona con demencia será totalmente dependiente de los otros para sobrevivir. La demencia no es una enfermedad, sino una condición que puede estar causada por decenas de enfermedades, la más conocida es la enfermedad de Alzheimer, pero hay otras, por ejemplo:

  • Enfermedad de Parkinson
  • Enfermedad de Huntington
  • Enfermedad por cuerpos de Lewy
  • Degeneración frontotemporal

Demencia senil fases y síntomas

Ya adelantamos que nos basaremos en el modelo de clasificación de tres fases de la demencia senil, que a su vez está pensado especialmente para describir la evolución de las personas con demencia debido a enfermedad de Alzheimer probable, ya que el alzhéimer es la causa de más del 60% de los casos de demencia en el mundo. Al hablar de demencia senil fases y síntomas, podemos distinguir:

Demencia senil fase leve

En esta fase el enfermo aún puede funcionar de manera independiente en su vida diaria. Va al súper a hacer la compra, hace paseos diarios, cocina, se baña, incluso, si está aún trabajando, puede que lo siga haciendo. La demencia comienza a notarse en pequeños detalles, como que siente que su memoria ya no es la misma, olvida citas que tenía pendientes o el acto de pagar en el súper le resulta complicado. Otros síntomas comunes son:

  • Olvidar los nombres de personas recién conocidas
  • Olvidar dónde pone objetos cotidianos
  • Problemas para encontrar las palabras adecuadas en una conversación

En la primera de las fases demencia senil, lo usual es que el afectado y su familia culpen a la vejez de todas las señales de deterioro.

Demencia senil fase moderada

Esta es la fase donde habitualmente se acude al médico, es la más larga de las tres fases de la demencia senil. Ahora la familia es la que comienza a notar que algo no va bien y el mayor intenta ocultarlo. Los cuidadores pueden ser testigos de que:

  • El enfermo se desorienta en lugares familiares y no sabe la fecha que es.
  • Olvida hechos que ocurrieron recientemente, como que ayer conversó con su hermana.
  • Se siente frustrado y desanimado a menudo. Este estado es el resultado de la incapacidad para realizar cosas que antes hacía sin inconvenientes.
  • En situaciones que implican interactuar con otras personas, especialmente en grupo, se aísla y no toma parte activa en la conversación.
  • El lenguaje puede volverse confuso, lleno de palabras innecesarias que intentan llenar el olvido de un término específico. Por ejemplo, en lugar de decir televisión, pueden decir “esa cosa que está en el salón”.
  • Alteraciones de la personalidad; pueden volverse más suspicaces y paranoicos. Es habitual que se quejen de que alguien le está robando sus pertenencias o que la pareja le está traicionando con otra persona.
  • Si no cuentan con una persona que los supervise, las dificultades para realizar actividades instrumentales de la vida diaria, como cocinar, pueden llevar a accidentes domésticos.
  • Prácticamente ya es imposible que hagan cosas como llevar bien las cuentas del banco, planificar y desarrollar una cena o hacer solos la compra en el súper.
  • En esta fase es donde más comúnmente ocurre la deambulación del enfermo, que puede perderse por la ciudad y sufrir accidentes potencialmente mortales.

Demencia senil fase avanzada

En esta fase el deterioro del enfermo es tan avanzado, que necesita de la ayuda de los demás para sobrevivir. Habitualmente no reconoce a los familiares cercanos ni a él mismo. La capacidad de comunicarse se va perdiendo; todavía puede decir alguna frase aislada, pero es incapaz de mantener una conversación. La capacidad de sonreír es una de las últimas que pierde, pero también es barrida por la demencia. La motricidad deteriora al punto de que la persona termina siendo incapaz de dar unos pasos; pasa sus días en cama y en la silla de ruedas o en el sillón. La pérdida de control de esfínteres puede darse desde la fase de demencia senil anterior, pero en esta es inevitable. La deglución también se pierde y el enfermo necesita entonces de ayudas mecánicas para alimentarse. En esta fase es donde sobreviene la muerte y entre sus causas más comunes están la neumonía e infecciones provocadas por úlceras de presión.

Demencia senil: tratamientos

La demencia no tiene cura porque las enfermedades que le dan origen no cuentan con tratamientos curativos en el mercado. Eso no quiere decir que no existan tratamientos sintomáticos. Desde el punto de vista farmacológico hay en el mercado cuatro fármacos aprobados para el tratamiento de la enfermedad de alzheimer (donepezilo, galantamina, rivastigmina y memantina). Generalmente se usan en la demencia senil fases leve y moderada. En el caso de demencias provocadas por otras condiciones, como el párkinson o el Huntington, no existen fármacos específicos y todo dependerá de los síntomas que manifieste la personas afectada. Si existe depresión de usan antidepresivos, si hay síntomas psicóticos muy disruptivos, que cursan con agresividad, entonces se emplean antipsicóticos. Estos últimos solo son usados en casos excepcionales, debido que tienen efectos secundarios notables. Se ha comprobado que los antipsicóticos elevan el riesgo de muerte entre adultos mayores con demencia. Desde el punto de vista no farmacológico, las personas con demencia tienen más opciones. Son terapias que tampoco curan, pero que ayudan a enlentecer el ritmo de deterioro cognitivo de la persona y a mejorar su conducta. Entre las más conocidas están:

  • Musicoterapia
  • Fisioterapia
  • Terapia con mascotas
  • Talleres de estimulación cognitiva
  • Wiiterapia
  • Terapia sensorial
  • Terapia de orientación a la realidad
  • Terapia con el método Montessori

La complejidad del cuadro demencia senil fases y síntomas es tal, que la creación de terapias efectivas es una necesidad de primer orden que hasta el momento no ha sido satisfecha. Los nuevos descubrimientos en el campo de la farmacología, y el mayor conocimiento de los factores modificables que intervienen en el surgimiento de la principal causa de demencia, el alzhéimer, debe llevar en la próxima década al desarrollo de terapias superiores en efectividad a las actuales.

Síntomas de la demencia

Los síntomas generales de la demencia

La pérdida de memoria es uno de los síntomas más generales de las personas que sufren demencia. Aunque, una pérdida de memoria no significa que se tenga una demencia. Lo mismo ocurre con las personas mayores, con el paso del tiempo la capacidad de recordar las cosas se va perdiendo, pero esto no significa que todas las personas con la edad vayan a tener demencia. Para que se pueda considerar una demencia deben manifestarse al menos dos problemas en las funciones neuronales, como, por ejemplo, la pérdida de memoria y la dificultad de lenguaje.

Existen una serie de signos o síntomas que se manifiestan con frecuencia y son comunes en todas las personas mayores que sufren demencia:

  1. Aspectos cognitivos: desorientación, alteración de la memoria, déficit de atención, alteración del lenguaje, apraxias, agnosias.
  2. Desorientación en las tres esferas: temporal, espacial y de personas.
  3. Alteración de la memoria a corto y largo plazo.
  4. Déficit de atención.
  5. Alteración del lenguaje: enlentecimiento del lenguaje, disminución de la capacidad de expresión, afasias (incapacidad de producir y/o comprender el lenguaje).
  6. Apraxias: pérdida de la capacidad de llevar a cabo movimientos con un propósito a pesar de poder realizarlo.
  7. Agnosia: incapacidad de reconocer estímulos ya aprendidos.
  8. Alteraciones conductuales: estos síntomas pueden aparecer por la propia demencia, influenciados por la personalidad previa, por el medio ambiente, incluso por otras causas físicas como presencia de dolor, efecto de algunos fármacos, deshidratación, infecciones… Pueden ser:
    1. Agitación.
    2. Deambulación errática.
    3. Irritabilidad.
    4. Gritos.
    5. Alteraciones de sueño.
    6. Mutismo.
    7. Ecolalia.
    8. Labilidad emocional.
    9. Desinhibición verbal.
    10. Vagabundeo.
    11. Desinhibición sexual.
    12. Trastorno de conducta alimentaria.

Uno de los síntomas comunes de la demencia senil es la pérdida de memoria o la desorientación. Sin embargo, esta enfermedad engloba mucho más. Descubre sus posibles causas en el artículo de hoy.

Esta enfermedad impide el correcto funcionamiento cerebral.

La principal característica de esta enfermedad es que el funcionamiento normal del cerebro falla afectando a las funciones cotidianas de una persona tales como la memoria, el lenguaje o el razonamiento.

Según Sagrario Manzano, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, cuando se la denomina «demencia senil» estamos equivocados, : “emplear el término demencia senil es erróneo, puesto que esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad”.

Los tipos de demencia más comunes son el Alzheimer y la demencia vascular que se produce después de un ictus a lo largo de un período de tiempo largo y prolongado.

Causas de la aparición de la demencia senil

Existen factores de riego como la edad, las lesiones cerebrales o enfermedades como la esclerosis.

  • Edad avanzada: La demencia suele aparecer a partir de los 60 años. Por lo que el envejecimiento es un factor de riesgo.
  • Lesiones cerebrales o tumores en el cerebro.
  • Alteración de los niveles de glucosa, calcio, sodio y niveles bajos de vitamina B12.
  • Tener la enfermedad de Huntington que se transmite de padres a hijos.
  • Esclerosis múltiple que afecta al cerebro y a la médula.
  • Ser enfermo de Parkinson.
  • Infecciones como la sífilis, la enfermedad de Lyme o el VIH.

Síntomas de la demencia senil

La demencia senil imposibilita realizar las tareas cotidianas.

  • Dificultad para memorizar o razonar.
  • Problemas de comunicación e interacción con otras personas.
  • Imposibilidad para recordar nombres de amigos o familiares e incluso de objetos de la vida cotidiana.
  • Cambios de actitud y personalidad que complican las relaciones sociales.
  • Desorientación y pérdida continua de objetos.
  • Disminución del juicio y de la sensación de peligro.
  • Comportamientos agresivos o perigosos.
  • Cuando el estado de la la enfermedad es grave, los enfermos son incapaces de realizar actividades básicas como comer, ducharse o ponerse la ropa. Además les cuesta reconocer a sus familiares cercanos.

Demencia senil: síntomas y fases

Los profesionales de la salud suelen hablar de fases de la demencia para referirse a la progresión de la enfermedad. Definir la demencia en fases ayuda a los médicos a determinar las pautas más adecuadas. Hay numerosas escalas, la más empleada suele ser la Escala de Deterioro Global de Reisberg (GDS), que establece 7 fases de la demencia en función del grado de deterioro cognitivo. Esto hace que sea adecuada para demencias como el Alzheimer y no tanto para aquellas en las que no hay una gran afectación de las habilidades cognitivas como es el caso de la demencia frontotemporal.

Las 7 fases establecidas por la GDS son:

Fase 1. No demencia. No deterioro cognitivo

En esta fase la persona funciona con normalidad, no hay quejas subjetivas de memoria y presenta una buena salud mental.

Fase 2. No demencia. Deterioro cognitivo muy leve

La persona presenta olvidos asociados con el envejecimiento. Por ejemplo, el olvido de nombres y objetos familiares. Pero estas pérdidas son tan leves que no son percibidas ni por los familiares ni los médicos. La afectación no es clínica, son olvidos considerados normales.

Fase 3. No demencia. Deterioro cognitivo leve

En esta fase ya hay un aumento de los olvidos, más dificultad para concentrarse y disminución de actividad. La persona puede llegar a perderse en algún momento o presentar dificultades para encontrar las palabras adecuadas. Es en esta fase cuando los familiares comienzan a percibir los síntomas en la persona. Puede empezar 7 años antes del inicio de la demencia.

Fase 4. Demencia temprana. Deterioro cognitivo moderado

Esta fase incluye problemas para concentrarse, pérdida de memoria de eventos recientes y dificultades para manejar dinero o viajar en solitario a lugares nuevos. La persona presenta dificultades para realizar tareas complejas de forma eficiente o precisa y puede negar alguno de los síntomas. Pueden aislarse de su familia o amigos, ya que la socialización se vuelve muy complicado. En esta fase los médicos pueden detectar problemas cognitivos de forma clara durante una entrevista o evaluación. Esta fase puede durar de media 2 años.

Fase 5. Deterioro cognitivo moderadamente grave

Aquí aparecen déficits de memoria más graves y la ayuda por parte de otros para realizar actividades básicas de la vida diaria (vestirse, bañarse, preparar la comida) es necesaria. Las pérdidas de memoria son más frecuentes e interfieren más en la vida. Por ejemplo, no recordar su dirección, número de teléfono o no saber qué hora ni día es. Esta fase puede durar de media1,5 años.

Fase 6. Deterioro cognitivo grave

Se necesita asistencia total para llevar a cabo actividades de la vida diaria. Hay olvidos de nombres de personas cercanas, dificultad para contar, finalizar tareas y déficits de memoria sobre eventos recientes (se pueden recordar solo algunos detalles de los primeros años de su vida). La incontinencia es un problema en esta fase. El habla también se ve muy afectada y se producen cambios de personalidad, ilusiones (creer que algo es cierto o real cuando no lo es), compulsiones (repetir una conducta simple, como limpiar) o ansiedad y agitación. Esta fase de media puede durar 2,5 años.

Fase 7. Demencia tardía. Deterioro cognitivo muy grave

La persona ya no tiene habilidad para hablar o comunicarse, necesita asistencia para aspectos básicos como ir al baño o comer y presenta una pérdida de habilidades psicomotoras, como caminar. La duración de esta fase puede ser 2,5 años.

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