Holiday gym precios 2017

Para todos los bolsillos

Son las doce de la noche en el parque empresarial Miniparc, en la Moraleja. No hay luces en las ventanas de las oficinas ni ejecutivos trajeados deambulando entre los edificios. Sin embargo, aún queda gente trabajando.

Concretamente, los noctámbulos de la zona corren, pedalean y levantan pesas en el gimnasio Infinit Fitness, abierto 24 horas, 365 días al año. Y es que el trabajo corporal no entiende de horarios. «Suelo venir a las 23.00 horas porque, entre que salgo de clase y llego a casa, no me da tiempo a empezar antes», cuenta Daniel, estudiante y asistente habitual al horario nocturno de este gimnasio. «Alguna vez he venido a las dos o las tres de la mañana, después de ir de fiesta», añade.

Como a Daniel, la jornada ininterrumpida de Infinit Fitness sirve a personas cuyas agendas impiden hacer ejercicio a horarios más convencionales. Precisamente, la necesidad de tener acceso al gimnasio a horas intempestivas fue lo que llevó a Marcos Baroja a poner en marcha este centro: «La idea de abrir un gimnasio 24 horas surgió de una necesidad personal. Mis hijos me despertaban a las seis de la mañana y, una vez levantado, era el horario perfecto para ir al gimnasio».

Pero no era posible. Por lo general, el horario de los gimnasios -bastante amplio, en cualquier caso- va desde las 7.00 horas a las 23.00 horas. Por eso abrió, hace ya un año y medio, el primer centro Infinit Fitness en el barrio madrileño de La Moraleja. Ahora, hay otros cuatro en la región, cuatro más pendientes de apertura a lo largo del año y proyectos en otras zonas del país.

Infinit Fitness cubre las necesidades de un público que, aún minoritario, es más numeroso de lo que podría pensarse. «Hay más locos de lo que parece. Y no son tan locos. Los que vienen de madrugada son personas normales que, en momentos puntuales, necesita venir a esa hora», explica Baroja.

Ni siquiera las fiestas de guardar se respetan en este gimnasio. «En la madrugada de Nochebuena, alrededor de las dos de la mañana, vino un hombre a hacer ejercicio».

Abierto toda la noche

¿Y es rentable mantener un centro abierto toda la noche? Baroja lo explica desde el punto de vista domótico:»Es un gimnasio inteligente. Economizamos a través de la tecnología».

Así, los entrenadores personales terminan su turno a las 23.00 horas y, a partir de ahí, los usuarios tardíos entran al gimnasio con su huella dactilar, a través de una puerta doble de seguridad. «Tenemos toda una red de cámaras de vigilancia a las que accedemos mediante una aplicación en el móvil, la tableta o el ordenador», cuenta. Un sistema completamente informatizado que permite abrir las 24 horas del día sin el coste de personal que supondría en condiciones normales. «Si no hay nadie, no hay gasto».

Baroja habla de «gimnasios de conveniencia», un punto de encuentro entre vecinos donde el trato personalizado es fundamental. «Nuestro lema es que sea cómodo, cercano y asequible», señala. Los precios oscilan entre los 40 y los 50 euros mensuales, sin incluir el coste de matriculación.

Para evitar la masificación, el número de miembros no supera los 700 en un espacio de 340 metros cuadrados. «Somos como un Mercadona o un Carrefour Express, un supermercado donde la comida tiene precios bajos pero donde prima la atención al cliente», explica.

Prueba de ello es la sesión de media hora que dedican a cada nuevo usuario del gimnasio, en la que un entrenador personal les realiza una consulta personal en la que identifican sus objetivos y se plantean las metas que desean conseguir con su entrenamiento. Entre las actividades que se ofrecen, destaca el Infinit Boot Camp, un programa de entrenamiento en grupo durante 30 minutos.

En la metáfora alimenticia de Baroja, los gimnasios low-cost que se han multiplicado en los últimos años serían los grandes hipermercados que atienden a miles de personas cada día.

Entre ellos, uno de los más conocidos son los de la cadena Holiday Gym, cuya principal característica, como no podía ser de otra forma, es un precio muy competitivo: entre los 20 y los 50 euros, según el centro y la fórmula de pago.

En Madrid, los centros de Princesa, Moncloa o López de Hoyos ofrecen clases en un amplio horario, con la desventaja del exceso de afluencia. A cambio, la variedad de disciplinas es extensa: desde pilates hasta aquafit (sólo disponible en algunos centros), pasando por bailes orientales, spinning y aerobic.

A la zaga le van otros gimnasios también para todos los bolsillos, como los de la cadena Alta Fit, que ya tienen 16 centros en la comunidad. Desde 20 euros al mes, ofrecen zona de cardio, máquinas de tonificación y circuito femenino con monitores que ayudan a hacer un seguimiento personalizado del ejercicio.

Por otra parte, los socios de la cadena de gimnasios McFit, recién aterrizada en España y que cuenta con un gimnasio en El Carmen y otro proyectado en Delicias, sólo pagan 20 euros al mes.

Infinit Fitness. Hay cuatro centros en la región: en Alcobendas (Azalea, 1), Pozuelo de Alarcón (Joaquín Turina, 2), Azca (La Coruña, 15) y Chamberí (Santa Engracia, 165). Holiday Gym. La cadena de gimnasios ‘low-cost’ por excelencia tiene centros en Moncloa (Isaac Peral, 4 y Serrano Jover, 3) y Salamanca (José Ortega y Gasset, 56), entre otros. Alta-Fit. Abiertos los siete días de la semana, esta cadena low-cost tiene 16 centros en la comunidad. Entre otras zonas, en Chamartín (Corazón de María, 21 y General Varela, 37) y Arganzuela (Av. del Mediterráneo). Basic Fit. En total, hay seis de estos gimnasios en Madrid. Recientemente han inaugurado uno en Chamberí (Fuencarral, 126). Mcfit. Su primer gimnasio en la capital está en el barrio del Carmen (Virgen de la Paz, 22). / P.G.

Holiday Gym vuelve a pisar el acelerador en Madrid. Meses después de adquirir la gestión del club que Virgin Active dirigía en Móstoles y realizar varias aperturas en otras ciudades del país, la cadena ha firmado ya dos gimnasios más en la capital española.

Aunque prefieren no desvelar todavía la ubicación exacta de los locales, fuentes de la compañía aseguran a Palco23 que el objetivo es subir la persiana en zonas donde ya operan. «Las aperturas están previstas para este año, estamos trabajando en ello y la idea es abrir en el distrito de Moncloa y cerca de Chamberí, en áreas bastante transitadas para aprovechar la fuerte presencia de oficinas y domicilios», detallan.

El año pasado Holiday Gym creció en Madrid con la adquisición del club que Virgin Active gestionaba en Móstoles.

Las nuevas instalaciones seguirán la línea de los clubs que la empresa ya tiene operativos, que ocupan de media unos 2.000 metros cuadrados repartidos entre zona de musculación y cardio, varias salas para actividades dirigidas y un espacio para practicar deportes de contacto. «Ofrecemos un servicio medio, ubicado entre el segmento low cost y alto», explica una portavoz sobre su política de tarifas, que rondan los 39 euros.

Con estas dos aperturas, la cadena contará antes de que acabe el año con 18 centros en la Comunidad de Madrid, donde rivalizan con Altafit, que tiene 21 centros, y Basic-Fit, que lidera el mercado por implantación en esa región con 23. Fundada en 1984 por Luis Guerra, la compañía ha tejido una red de veinte centros deportivos en España tras acelerar su crecimiento en Alicante, donde abrió su tercer club el pasado enero, y en Zaragoza, donde plantó bandera en septiembre de 2016.

A día de hoy emplea a más de 200 personas y gestiona la totalidad de sus clubs. «No nos planteamos franquiciar el modelo porque creemos que gestionar nuestros centros es una garantía de éxito», comenta la portavoz. Se desconoce el volumen de ventas de la empresa, que en los últimos años también ha diversificado su negocio con la creación de su propia academia de formación de instructores.

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