Halibut o panga

5 cosas que tienes que saber sobre la tilapia, el pez que se come, se usa para hacer plástico y también cosméticos

Ammit Jack /

La tilapia es uno de los peces más comerciales. Crece muy rápido en piscifactorías, come de todo, no le molesta estar rodeada por cientos de miles de compañeras en un reducido espacio, puede criarse en agua dulcey enagua salada, se reproduce muy velozmente, es resistente a las enfermedades, proporciona un filete blanco de agradable apariencia y su piel tiene varias aplicaciones tecnológicas.

También tiene sus detractores. Mira las 5 cosas que tienes que saber sobre este pez que está produciendo una revolución poco conocida en el mundo.

5. Córneas artificiales

Solo en México, a comienzos de 2016 había 7427 personas esperando por un trasplante de córnea. Se estima que en todo el mundo puede haber medio millón de personas que requieren urgentemente de esta intervención quirúrgica para recuperar la visión.

Como ocurre con todos los órganos o tejidos para trasplantes, la cantidad de donantes es muy inferior a la de los que esperan recibirlos. Recientes investigaciones muestran que el colágeno proveniente de la escama del pescado podría ser la solución para la confección de córneas, lo que terminaría con las listas de espera para trasplantes. En este campo la tilapia es campeona entre los peces.

4. Brillo anacarado

¿Te has preguntado alguna vez qué le confiere ese brillo que parece de nácar al lápiz labial, el esmalte de uñas y muchas cremas y lociones? Una de las responsables de esa atractiva brillantez es la humilde escama de pescado, siendo la de tilapia la más utilizada.

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3. Colágeno premium

El colágeno es la principal proteína presente en la piel y en los huesos de los mamíferos, incluyendo humanos. Es responsable por la salud y frescura de la piel. Tradicionalmente, el colágeno empleado por la industria de los cosméticos ha provenido de residuos de animales, pero se ha descubierto que el colágeno presente en la escama del pescado es de mayor calidad que el de los mamíferos, principalmente por contener un menor porcentaje de grasas.

Ese colágeno más delicado está siendo proporcionado mayoritariamente por la tilapia. También está siendo utilizado en la regeneración de huesos.

2. Pescado de plástico no, plástico de pescado

konmesa /

Los críticos del pescado de criadero dicen que es como comer pescado artificial, algo así como de plástico. El estudiante inglés Erik de Laurens desarrolló un plástico que puede elaborarse a partir de escamas de pescado. Laurens logró fabricar algunas piezas decorativas con su «plástico ecológico».

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1. Los detractores de la tilapia

Luisa Leal Photography /

Cada vez se come más tilapia porque es un filete de pescado agradable a la vista y de bajo costo. En poco tiempo, la tilapia se convirtió en el tercer fruto del mar más importado por Estados Unidos después del camarón y el salmón. No obstante, la tilapia está recibiendo fuertes críticas desde dos lados.

Los ambientalistas dicen que la intensa expansión en los criaderos de tilapia está dañando otros ecosistemas, principalmente por ser una especie fuertemente invasora y por el empleo de toda clase de desechos en su alimentación.

Los partidarios de las dietas sanas lanzan la siguiente pregunta ¿cómo sabes si el filete que te estás comiendo no proviene de un criadero en el que las tilapias son alimentadas con excrementos humanos o de cerdos? Los más radicales señalan que son una especie de engendros por la methyltestosterona que les proporcionan para acelerar el crecimiento. Lo que sí está comprobado es que tienen menos Omega-3 que los peces que hacen vida silvestre.

Y tú, ¿qué opinas sobre la tilapia?

¿Es posible que exista ahora mismo un pescado con peor fama que el panga? Es posible, pero así, a bote pronto, solo se me ocurre Guiñitos, el pez de tres ojos de Los Simpson. Que, por cierto, existe. Es decir, que Matt Groening también predijo esto. Como otros muchos que se adelantaron a lo que ahora está pasando con ese pescado de agua dulce. Porque la mala fama del panga no es nueva. Lleva años arrastrándola, por dos razones, principalmente: su escaso valor alimenticio y su alto impacto medioambiental. Lo primero es que el panga -o Pangasius hypophthalmus, en su nombre científico- tiene casi las mismas proteínas que el pan, que no es un alimento proteico. Pero hay pescados similares que, aunque alimentan algo más, son igual de insípidos y dañinos con el medio ambiente. Y de estos no se habla tanto.

Como, por ejemplo, la perca del Nilo o la tilapia. Nombres igual de exóticos y traídos también de lejanos acuíferos contaminados de África y Asia, como explica Elvira Jiménez, responsable de océanos de Greenpeace: “La tilapia se cría en zonas muy similares a las del panga. Viene del sudeste asiático y la calidad del agua en algunas zonas de los ríos no es la óptima. De ahí que se hayan identificado determinados tóxicos dentro del pescado. Hay que tener en cuenta que al vivir esos peces en cautividad se generan muchos residuos de alimentación y de las propias heces y también de los compuestos químicos que hay que echar para evitar las plagas”.

Ni con un chorrito de limón. La tilapia es insípida hasta la médula.. WIKIMEDIA

Una opinión que comparte Miguel Ángel Lurueña, Doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y autor del blog Gominolas de petróleo. “El mayor productor mundial es, con diferencia, China, desde donde se importa la mayor parte de tilapia. Y como en el caso del panga, una producción descontrolada puede deteriorar la calidad de las aguas debido a la contaminación por nutrientes y heces”. Aunque Lurueña añade un impacto más: el que tiene como especie invasora en algunos hábitats tropicales y subtropicales. “Dada la preocupación social acerca de los aspectos medioambientales relacionados con la producción de este pescado, se comercializa en muchos casos con certificación ecológica. Pero hay que considerar también que a menudo esta especie procede de países lejanos, con el añadido negativo que eso supone para el medio ambiente”.

La perca del Nilo, mientras, proviene del lago Victoria africano. Si quieren que se les quite el apetito vean el documental La pesadilla de Darwin. Grabado en 2004, constató los devastadores efectos de la pesca de este pez en este lago y su entorno, igualmente contaminado. Hay que tener estómago, porque el consumo de estas especies es seguro, según el autor de Gominolas de petróleo. Y lo garantiza también el Ministerio de Sanidad aquí y aquí. Y, además, están sometidas a exhaustivos controles, nos confirman desde Fedepesca. “Se controla todo: lo químico y lo microbiológico. Cualquier producto que entra en la UE tiene que cumplir los mismos requisitos sanitarios que cualquier producto que salga de aquí. Y las empresas que importan tienen que ser empresas certificadas adheridas a un registro de exportación. Pero es que, además, Europa cuenta con el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF), que comunica a todos los países. De manera que si se detecta algo que afecte a algún alimento, se avisa al resto para que las autoridades sanitarias actúen”.

Hay que tener estómago para zamparse un perca del Nilo.. WIKIMEDIA

Lo que ya no se controla tanto es su sabor. Como el panga, la perca y la tilapia son pescados insípidos hasta la medula. Y en esto, el catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Córdoba, Rafael Moreno, tiene toda la razón: “Es absurdo que estemos consumiendo este tipo de pescados, que solo funcionan bien en empanados y que a la plancha u horneados no saben a nada, habiendo en España tal variedad y potencia en productos de pesca y acuicultura”. Según afirma este experto, el contenido proteico de estas especies rondaría el 12%. Algo más que el panga que tiene 9,9 gramos de proteínas por cada 100 (el pan tiene 9). Pero si se compara con otras especies, la tilapia y la perca se quedan también en una broma: el bacalao, por ejemplo, aporta 17 gramos. Y el atún, un 23%.

«Pero el problema de la tilapia o la perca no es tanto nutricional comosí una cuestión organoléptica. Y también de estar pendientes de que esos controles sanitarios se lleven a rajatabla para que no nos entre un producto contaminado”, recuerda Moreno.

Su colega Lluís Serra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, es más crítico: “La perca tiene algo más de omega 3 que el panga, que tiene cifras bajísimas. Pero a nivel nutricional no es que sea una virguería. De todas maneras, meter en el centro de la dieta mediterránea este tipo de pescados es ponerle una bomba en su línea de flotación. Es como decir que cualquier cosa vale con tal de que sea pescado. Estamos dando a niños un pescado que no sabe a pescado».

A niños y también a adultos. La perca y la tilapia son un plato frecuente en el menú diario de centenares de residencias, hospitales o colegios cuando en otros acuíferos de río chapotean truchas arco iris o doradas, lubinas o corvinas en marinos. ¿Muy caro? Pues pasemos a pesca extractiva: boquerones, merluzas, anchoas o bonito. Todos ellos mucho más sabrosos. Y sin ese come, come de la contaminación. Ya hemos dicho que son pescados seguros, pero la OCU aconseja no abusar de ellos. ¿Por qué? Pues porque, sin ir más lejos, en su último estudio analizó 23 muestras de panga y 6 de perca para comprobar diferentes aspectos de su calidad y seguridad alimentaria.

En 4 muestras de panga de las 23 analizadas se encontró un herbicida, la trifluoralina, que ha sido prohibida en Europa mientras que en los filetes de perca no se encontraron plaguicidas. Aunque sí se detectó mercurio, un metal pesado, en 9 de las 29 muestras de panga y perca analizadas. Las cantidades de mercurio no superaban el límite legal de 0,5 mg/ kg, pero en algunos casos, sí alcanzaban la mitad de esa cifra. “Teniendo en cuenta que estos pescados se sirven en comedores escolares y los niños pueden llegar a comerlos varias veces por semana, al final la ingesta de mercurio puede llegar a ser significativa”, explica en su web la organización de consumidores.

Algo que dejará de suceder en 2.100 colegios de España -tanto públicos como privados- que gestiona la empresa de restauración Serunion. Hace unos días, anunciaron que iban a dejar de servir panga en sus comedores. Pero al preguntarles por qué pescado pondrán a partir de ahora nos confirmaron que tampoco será tilapia. El mercado, desde luego, ofrece varias alternativas mucho más saludables y ecológicas y, en algunos los casos, igual de asequibles.

Como nutricionista, Andrea Sorinas recomienda consumir mejor pescados de proximidad. Y se decanta por la caballa, el arenque, el chicharro o los jureles, el atún, bonito o las anchoas. Mientras que el doctor Serra opta por los boquerones y Miguel Ángel, el autor de Gominolas de petróleo, complementa la lista con sardinas. “Desde el punto de vista nutricional, pescados azules como los boquerones o las sardinas son mucho más interesantes que especies como tilapia, panga o perca del Nilo. Y es evidente que más beneficioso para la economía local y más respetuoso con el medio ambiente”, zanja.

Cuando el panga era el pescado del futuro

Era 2008. Y en la Feria Internacional de Productos del Mar Congelados se hablaba mucho de un pescado que parecía el no va más. Traído del lejano oriente, tenía unas características que lo hacían imprescindible en esos tiempos en los que España empezaba a hacer aguas. Nos íbamos a pique, sí, pero no teníamos por qué renunciar a nuestra dieta mediterránea. Porque el panga costaba tres duros y para más comodidad venía ya fileteado desde Vietnam, no tenía espinas y crecía rápido. Un pescado blanco for the future, como tituló la revista de ese salón un artículo sobre ese pescado de agua dulce. “Será uno de los productos congelados más comunes en el mercado en los próximos años”, auguraban los expertos. Y acertaron más o menos. Porque llegó a considerarse la merluza de la crisis. Pero su futuro empieza a ser ya pasado. En 2013, por ejemplo, importamos 33.798 toneladas de panga frente a las 21.102 de 2016. Nuestro consumo ha bajado. Aunque seguimos siendo uno de los principales importadores en Europa de este bocado criado -en más de un 90% de los casos- en explotaciones acuícolas en torno al río vietnamita Mekong. Uno de los más contaminados del mundo. Y donde la producción de este pescado de bajo coste provoca, sin embargo, un alto precio medioambiental.

Hablar de la tilapia actualmente es sinónimo de hablar de gastronomía ya que es uno de los peces más comerciales y más fáciles de criar, y si no que se lo digan a las piscifactorías que se dedican exclusivamente a este tipo de pez.

Al ser un pez prácticamente exclusivo para su uso y consumo a lo largo de estos últimos años se ha ido modificando su genética como se ha querido para extraer de él lo máximo posible.

Su reproducción es extremadamente veloz, resistiendo a posibles enfermedades que puedan contraer y tremendamente adaptativos ya que en espacios muy reducidos pueden convivir miles de tilapias juntas sin ningún tipo de problema.

Descubre más curiosidades sobre la tilapia, este pez está poco conocido pero en términos de gastronomía está en lo más alto de la cocina.

Sigue leyendo y descubre todo sobre ella, pasando de su reproducción, comportamientos, características físicas y curiosidades que seguramente desconocías de este pez.

¿Qué es la Tilapia?

Lo más importante sobre el pez tilapia es saber que su nombre como tal no se le otorga al animal en sí sino que se hace a la totalidad del grupo de pez en su conjunto.

Su propio nombre es originario del continente africano y puede llegar a usarse para denominar diferentes especies qué existen en cualquier tipo de ríos y mares.

Considerados como una gran fuente de alimento, la tilapia es uno de los animales acuáticos que de los cuales se les puede sacar muchísimo beneficio comercial en el mercado.

Características de la tilapia

Pasamos a ver todos los factores que engloban a este característico animal, dejando a un lado un poco el tema de lo que puede llegar a afectar los si el ser humano lo ingiere y demás cuestiones ya que existe muchísima información sobre ello.

Aquí te enterarás sobre la información del animal en sí aunque si te ha picado la curiosidad y quiere saber de lo que estamos hablando no te preocupes que también te vas a informar.

¿Qué come?

Las tilapias se alimentan y de gran diversidad de animales vivos siempre y cuando no se incluya en su dieta alevines de guppy mira que pueden llegar a producir en sus cuerpos comportamientos antropofagos posteriores.

Se las puedo dar de comer una preparación y mezcla con harina e hígados de crustáceos frescos como si de pequeñas bolitas se tratarán.

Hay que tener en cuenta que las tilapias son animales omnivoros por lo que también la ingesta de vegetales no les viene bien en su dieta incluyendo filo plancton e incluso zooplacton.

¿Donde vive?

Los habitats naturales de la tilapia se sitúan en aguas cálidas tanto de agua salada como dulce, o sea, ríos y mares.

Al tener una gran capacidad de adaptación muy desarrollado para poder sobrevivir necesitan muy poco oxígeno son capaces de estar en ambas aguas si dificultar nada de su comportamiento ni metabolismo.

También se han descubierto tilapias en ambientes realmente gelidos nadando tranquilamente en aguas inferiores a los 8 grados de temperatura ambiente pasando por el buceo en aguas muy salubres, cosa que pocos peces pueden llegar a tolerar.

Las encanta estar en su habitat natural escondidas permanentemente entre la vegetación y las rocas que se encuentran alrededor de ellas distribuidas normalmente en cualquier tipo de aguas del mar del Caribe y América central.

¿Cómo se reproduce?

Porque lo interesante no es como se reproduce la tilapia ya que lo hace igual que cualquier otro tipo de pez, sino que es el método de incubación tan curioso que tienen para transportar sus huevas ya que lo hacen ocultando los en el interior de su boca llegando a denominar un término propio a esto: La incubación bucal.

De esta manera lo que consigue la tilapia es que su especie no se reduzca protegiendo en toda su totalidad a la estirpe que le precede ocultando las pequeñas huevas de posibles depredadores que quieran comerse.

Tilapia 2.9 (57.56%) 41 votes

Esta semana, el grupo Carrefour decidía retirar el panga como medida preventiva por considerar que su cría causa graves efectos medioambientales. Al mismo tiempo, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, CEAPA, hacía público un comunicado por el que exigía a los Ministerios de Educación y Sanidad que prohibieran el uso de panta, tilapia y pescados similares en los comedores escolares. Muchas son las familias que, a la luz de estas noticias, nos han trasladado su preocupación en relación con los tipos de pescado que incorporábamos a nuestros menús, por lo que hemos considerado oportuno escribir unas líneas para aclarar esta cuestión.

Panga. Foto: OCU

El panga (Pangasius hypophthalmus) es un pescado de agua dulce, originario del delta del Mekong, que se cría en piscifactorias para su comercialización. Generalmente procede de Indonesia y Vietnam. El hecho de que este proceso se realice en aguas altamente contaminadas es el que ha generado la alarma entorno a su consumo, pero la polémica no viene de ahora. Nuestra compañía nunca ha utilizado este pescado, no porque fuera tóxico, ya que si se comercializa en la Unión Europea debe de cumplir con toda la reglamentación sanitaria requerida, sino porque no cumple con nuestros estándares de calidad.

Tilapia. Foto: Wikimedia Commons.

La tilapia (Oreochromis niloticus) es otro pescado de agua dulce, originario del río Nilo. Desde la antigüedad es utilizado para consumo humano, incluso fue considerado un pez sagrado por los egipcios. Pese a su origen norteafricano, la cría se lleva a cabo en China y Sudamérica, pero también en piscifactorias españolas. A diferencia del panga, el origen de este pescado está más diversificado y sus condiciones de cría son muy diferentes, lo que hace que el precio también varíe de forma notable. Es un pescado de calidad que tiene importantes aportes nutricionales y de gran aceptación entre los niños, ya que tiene un sabor suave y no presenta espinas.

Nuestra compañía nunca ha utilizado el panga en la programación de sus menús porque no alcanzaba los estándares de calidad que requerimos

Aparte de estas especies, existen otras que se emplean en los comedores escolares y presentan absolutas garantías de seguridad. Una de ellas, también muy adecuada para los niños, es la limanda (Limanda aspera), que pertenece a la familia Pleuronectidae, como el gallo, la platija y el lenguado. La limanda es un pez de agua salada, que se captura para consumo en diferentes lugares del planeta, pero que normalmente viene de la zona FAO67 (Océano Pacífico). Se trata de un pescado blanco, cuyo filete no contiene espinas y de sabor suave.

Limanda. Foto: Wikimedia Commons

Otra especie es el abadejo de alaska (Theragra chalcograma), de la familia de los bacalaos, por tanto de agua salada también. A diferencia del abadejo común (Pollachius Pollachius) o el fogonero (Pollachius virens), su carne es más suave y con menor contenido graso. Su zona de captura es la FAO61 (Océano Pacífico). También se utiliza a veces el fletán (Reinhardtius hyppoglossoides), capturado en la zona FAO21 (Atlántico Norte), que pertenece a la familia Pleuronectidae, como otros peces planos.

En la restauración en centros educativos hay que tener en cuenta, fundamentalmente, el sabor del pescado y si contiene o no espinas, dado que el público objetivo oscila entre los 0 y los 12 años

Junto con estas especies, cabría hablar de otros productos más conocidos, como el filete de merluza, que es el pescado que utilizamos con más frecuencia en la configuración de nuestros menús escolares (más de un 60% de nuestras compras de pescado); el bacalao, que no es muy recomendable para los niños más pequeños porque tiene un sabor un poco más acentuado que otros, pero que solemos programar también con cierta periodicidad; el atún (en tacos o filete) y peces de cuero, como el cazón, la caella o el marrajo.

Abadejo de Alaska. Foto: Wikimedia Commons.

En la elección del tipo de pescado que introducimos en nuestros menús hay que tener en cuenta que nuestra población de destino es de niños y niñas de entre 0 y 12 años, por lo que hay que elegir especies de sabor suave, que contengan pocas espinas y se encuentren disponibles en grandes cantidades en el mercado.

Cabe recordar que nuestra compañía dispone desde este año 2017 de la certificación ISO 22000 en seguridad alimentaria y que todos los productos proporcionados por nuestros proveedores son sometidos a análisis aleatorios para determinar su grado de adecuación a nuestras exigencias. Nuestra mayor prioridad es que nuestros comensales coman bien, sano y seguro.

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Cualquiera imagina que llevar una dieta saludable pasa por comer frecuentemente pescado. Los expertos recomiendan incluirlo en las comidas al menos dos o tres veces por semana, ya que nos aportan proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega 3, esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Sin embargo, no todos los pescados son iguales ni nos ofrecen los mismos nutrientes. Incluso hay algunos que es mejor evitar, como el pez espada o el cazón por su alto contenido en mercurio.

Cuando estés ante el mostrador de la pescadería lo primero en lo que deberás fijarte es en su origen y su método de captura. Mucho mejor si es salvaje que de piscifactoría y si se utiliza una técnica sostenible con el animal y el medio ambiente.

Carrefour decidió retirar la panga de su oferta de pescados.

Así, para que no te engañen, podrás identificar los ejemplares de criadero por tener mucha grasa abdominal. Aunque estos suelen tener un mayor control sanitario y nutricional, cuentan con menos omega 3. Además, podremos saber si una merluza es de pincho (pescados uno a uno) fijándonos en si tiene escamas. En caso contrario, habrá sido capturada por arrastre, lo cual, provoca que los peces se golpeen entre sí y pierdan las escamas y la firmeza de su carne, además de destruir los fondos marinos.

Elegir pescado de mares y ríos cercanos y que ha sido bien tratado será algo básico, pero también debemos conocer qué especies son las más recomendables para nuestra salud. Por ejemplo, los pescados blancos, como la merluza o el lenguado, son muy alabados por su bajo contenido en grasa; sin embargo, los azules, como el atún, el bonito o el salmón, son más ricos en ácidos omega 3 y vitamina E. Así que teniendo todo esto cuenta, te contamos qué te conviene más elegir y qué no la próxima vez que visites el supermercado o la pescadería.

Elegir los pescados blancos para huir de las grasas puede hacer que nos estemos perdiendo otros nutrientes esenciales PxHere

¿Cuáles son los mejores?

Como ya hemos avanzado, los pescados más nutritivos son los azules. Su alto contenido en ácidos omega 3, unas sustancias que no puede fabricar nuestro organismo y que son claves, por ejemplo, para el desarrollo de los músculos o la salud de nuestro sistema cardiovascular.

Entre esta variedad, los expertos recomiendan elegir las especies más pequeñas (siempre respetando los estándares). Esto evitará que tenga un mayor contenido de mercurio que aquellos que son más grandes y se comen a otros peces. Entre los más nutritivos están las sardinas (también ricas en calcio), los salmonetes o el salmón. Eso sí, debes saber que todos los peces salvajes tienen, en mayor o menor medida, mercurio, ya que es un contaminante presente en los mares y océanos debido a acciones humanas como la quema de combustibles fósiles.

Entre las variedades blancas, entre los más alabados están el bacalao, el lenguado, la merluza o el rape. El pulpo también destaca por ser poco calórico, rico en vitamina B, zinc y hierro. Incluso es elogiable, al igual que la sepia, por su alto contenido en colágeno, que ayuda a mejorar las articulaciones, los huesos y la piel.

No todo debe ser pescado: los mariscos también son una fuente de minerales y vitaminas Pixnio

Y, por supuesto, al igual que con las frutas y verduras, lo mejor será elegir pescados de temporada. Así, en primavera y verano comeremos sardinas, en otoño, salmonetes y en invierno, bacalao, entre otros. En la web pescadodetemporada.org de Greenpeace podrás consultarlos todos.

Los que ni fu ni fa

Está claro que en la variedad está el gusto. Y es lo que recomienda la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en cuanto al consumo de pescado tras varios análisis, donde también advierten sobre el peligro de satanizar ciertas variedades poco conocidas, como la panga o el halibut.

En el caso de la panga, se trata de un pescado blanco asiático que suele proceder de piscifactorias de Vietnam (por lo que la mayoría estará libre de anisakis) y cuenta con valores menores de proteínas que otras especies. Eso sí, en filetes, puede confundirse con lenguado o mero. Lo mismo le ocurre al halibut. Este pescado blanco del Atlántico tampoco destaca por sus propiedades; pero no es nocivo para salud, aunque, en algunos casos y al igual que ocurre con la panga, ha dado positivo en mercurio y otros contaminantes como herbicidas.

Otro que también se ha hecho famoso en los últimos años ha sido la tilapia. Procedente de África, sobre este pez también se ha dicho que no alimenta o que es peligroso para la salud. Nada más lejos de la realidad; aunque no de los mejores, también cuenta con omega 3 y tiene más proteínas que, por ejemplo, la carne roja.

Porque tengan nombres extraños y desconocidos para nosotros no significa que sean malos para nuestra salud Pexels

En esta misma lista de pescados de valor nutricional medio también se situaría la trucha, que al igual que el resto de especies de agua dulce tiene menor cantidad de omega 3, y el bonito y el atún blanco, que por su tamaño tienen mayor riesgo de contener mercurio.

Las conservas también se encuentran en esta categoría. Aunque lo más sorprendente es que, según los expertos, el atún claro enlatado suele poseer menos mercurio que el blanco. Además, como recoge un estudio de la OCU, deberíamos de comer más de 10 latas a la semana para sobrepasar el máximo recomendado por la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos.

Los menos aconsejados

Como ya te advertíamos, los mayores ejemplares son los que más peligro tienen de contener cantidades elevadas de mercurio. Por tanto, entre los malditos encontramos al pez espada, el tiburón (o cazón), el atún rojo o el lucio.

En 2011 la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) emitió un comunicado en el que recomendaba a las embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y niños menos de tres años evitar su consumo. Aún así, lejos de crear alarma, aseguraba que su ingesta era segura para el resto de la población siempre y cuando no fuera excesiva y se combinase con otros pescados, como los de la lista de los más recomendados.

Otra de las preocupaciones gira en torno al parásito anisakis. Un reciente estudio publicado en Nature advirtió que España era el país con más infecciones por el parásito que puede encontrarse en el pescado crudo, especialmente en las merluzas. Para evitarlo, la principal recomendación es congelarlo a más de – 20 ºC durante 48 horas.

En los hogares no es común tener aparatos que alcancen temperaturas tan bajas como los de los establecimientos, por lo que, si no podemos estar seguros de que haya sido congelado previamente a comprarlo, lo mejor será evitar ciertas preparaciones caseras como los boquerones en vinagre, el sushi, los ceviches o los carpachos de pescado.

Pescado ‘made in China’ en los colegios

Padres critican la presencia creciente en los menús de especies orientales y económicas como panga y tilapiaAlgunos centros han pedido a las empresas de cátering que retiren los pescados ante las continuas quejas de los alumnos

M. ÁNGELES GONZÁLEZ [email protected]ÁLAGA. Domingo, 28 abril 2013, 14:10

Llegan preparados en filetes y sin espinas, la presentación ideal para los niños. Y su bajo precio los convierte también en perfectos para las empresas de cátering que sirven los almuerzos en los comedores escolares de la provincia. Sin embargo, el pescado de origen oriental que aparece en los menús no es del agrado de todos los padres y alumnos. El panga y la tilapia, cada vez más presentes en los colegios públicos, centran las críticas de numerosas familias que consideran que la comida que se les sirve a sus hijos es mejorable. En algunos casos, las quejas de los padres y de los propios directores de los centros han logrado que estos peces ‘made in China’ desaparezcan definitivamente de los platos.

Aunque las empresas de cátering niegan que la crisis económica y los impagos de la Junta de Andalucía -que no les abona el servicio desde enero- estén provocando una rebaja de la calidad de la comida, lo cierto es que los padres y algunos responsables de colegios e institutos no son de la misma opinión, según un sondeo realizado por este periódico entre una veintena de centros. Además, si se comparan un menú actual con otro de la misma empresa de hace unos años, puede observarse que mientras que en 2010 aparecían tres veces al mes bonito y atún con tomate, y un día merluza, otro rosada y otro panga al horno, durante este abril los pescados que se llevan la palma son el panga (dos veces al mes) y el fogonero (tres días), una especie también económica y procedente principalmente de Francia, Alemania y Holanda.

Las asociaciones de padres dan por hecho que el auge de estos pescados en los comedores se debe a su bajo coste. En el caso del panga, que llega congelado de Vietnam y China, en Mercamálaga cuesta unos tres euros el kilo, según Iván Jesús Baena, mayorista que trabaja en el sector desde 1990, que explica que solo se compra para los menús de colegios y hospitales o para comedores sociales. «Las amas de casa no se lo llevan porque es un pescado de río y no tiene el mismo sabor que uno de mar ni las mismas propiedades nutritivas, es insípido», señala.

La tilapia, también de origen oriental y congelada, es un poco más cara, ya que ronda los 4,5 euros por kilo, y «tiene un poco más de sabor». En cuanto al fogonero, el kilo cuesta 4,5 euros, según este comerciante, que señala que aunque ninguno de estos pescados es malo para la salud, «lo ideal para los niños sería un lenguado o rosada». Pero el precio es más alto, ya que el primero puede alcanzar los 10 euros por kilo y la rosada, nueve. El atún, que prácticamente ha desaparecido de los comedores, alcanza los diez euros el kilo.

Restos de mercurio

En algunos centros los padres le han declarado la guerra al pescado oriental, que cobró especial protagonismo mediático cuando en 2010 la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) detectó restos de pesticidas y mercurio en la panga, aunque no superaban el umbral marcado por las autoridades de sanidad alimentaria.

En un instituto de la capital, las continuas quejas de los alumnos sobre el mal olor de este pescado han hecho reaccionar a los padres, que pidieron hace unos días a la empresa de cátering que retirara ese pescado del menú, según apunta la presidenta del ampa. En otro colegio de Carretera de Cádiz fue la directora la que instó a la empresa a que no sirviera más panga después de probarlo ella misma, como señala la representante de los padres.

«Podían poner atún, pez espada, lomos de atún o rosada en lugar de tilapia y panga, que no saben a nada y me consta que no se lo comen», critica la presidenta del ampa de un centro de la zona de Teatinos, que considera que la comida «es muy repetitiva y poco atractiva para los niños» y que la calidad ha bajado en los últimos meses. También han notado recortes es en un centro de Infantil de Marbella. «La comida es insípida y el pescado y el arroz, intragables», apunta la directora, que confiesa que se trae la comida de casa.

En un colegio de Estepona, el malestar de los padres les ha llevado a recoger firmas para que la Delegación de Educación retire la línea fría y vuelva a implantar el sistema de cocina propia que tenían anteriormente.

Desde Educación, por su parte, destacan que los comedores «promueven una alimentación saludable que está supervisada por nutricionistas».

Aunque lleva algunos años presente en las pescaderías, el abadejo, también conocido como serreta, ha comenzado a tener mayor presencia en nuestras mesas a raíz de la controversia surgida en torno a las propiedades nutricionales del panga y su sistema de cría, que finalmente ha provocado su retirada de algunos supermercados y la condena al ostracismo en muchos hogares españoles. Se trata de un pescado blanco de la familia de los gádidos, a la que también pertenecen otras especies muy populares como el bacalao, la faneca o el fogonero noruego, que habita en zonas tan dispares como el Atlántico norte y el golfo de Vizcaya.

El Pollachius pollachius, su nombre científico, luce una apariencia similar al bacalao, lo que muchas veces confunde al consumidor. Sin embargo, presenta diferencias morfológicas y nutricionales que son un poco inferiores en el abadejo. De hecho, hay un viejo dicho finlandés, donde el bacalao es todo un icono gastronómico, que dice que «el bacalao es dinero, el abadejo es comida». Sea como fuere, lo que los distingue es la línea negra que recorre su lateral, que en el caso del bacalao es blanca. Además, luce un vientre gris, flancos dorados y un gran boca provista de afilados dientes. Casi no tiene escamas ni espinas, por lo que es ideal para los más pequeños de la casa o los comensales más aprensivos.

El abadejo luce una apariencia similar al bacalao, lo que muchas veces confunde al consumidor

Hay quien emparenta este pez con el abadejo de Alaska, también conocido como colín, pero son especies diferentes. El de Alaska, Theragra chalcogramma, se pesca principalmente en las zonas del mar de Bering, tiene una carne más blanca y un sabor mucho más delicado que el abadejo. Suele utilizarse para hacer surimi y sucedáneos de marisco y es el ingrediente estrella de algunos platos coreanos como el guk.

Asimismo, el abadejo está recubierto por una piel muy fina que no precisa ser retirada a la hora de consumirlo. Su carne tiene una textura fina y blanda, y proporciona un sabor suave y delicado que lleva a muchos comensales a compararlo con la merluza. De hecho, hay quien lo llama su ‘pariente pobre’. A nivel nutricional, proporciona omega 3, proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B, ácido fólico y minerales, en particular fósforo, yodo, potasio y magnesio. Apenas tiene colesterol y aporta muy pocas calorías, en concreto 76 kcal por cada 100 gramos de producto.

En la cocina admite una larga retahíla de preparaciones culinarias, si bien es cierto que funciona mucho mejor con ingredientes y condimentos de sabor suave, pues no enmascaran su gusto. Estas son algunas ideas para sacarle el máximo partido.

Abadejo marinado

Una publicación compartida de Caro Poccard 👩‍🍳❣️ (@caropocc) el 11 Feb, 2019 a las 10:05 PST

Ingredientes:

  • 8 filetes de abadejo
  • 1 cebolleta
  • 300 ml de leche desnatada
  • Zumo de tres limones
  • Salsa de soja

Escaldamos los lomos de abadejo en una solución de leche y agua durante tres o cuatro minutos. Cuando estén fríos, los desmenuzamos y reservamos. Mientras, hacemos el marinado juntando el zumo de limón con un chorrito de salsa de soja y mezclándolos hasta conseguir una salsa emulsionada. Extendemos los lomos sobre una bandeja, los cubrimos con la salsa y dejamos reposar en la nevera durante dos horas. Pasado este tiempo, añadimos la cebolleta cortada en juliana y servimos.

Abadejo con crema de guisantes

Ingredientes:

  • 4 lomos de abadejo
  • 500 g de guisantes
  • 3 dientes de ajo
  • 1 patata
  • Harina y huevo batido
  • Agua
  • Aceite virgen extra
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Sal y pimienta negra

En primer lugar, hacemos la crema. Para ello, cocemos los guisantes y la patata en una cazuela con agua y sal durante 25 o 30 minutos. Después, trituramos los ingredientes con la batidora hasta lograr una crema sin grumos. Por otro lado, pasamos los lomos salpimentados por harina y huevo batido, los freímos en una sartén con aceite de oliva muy caliente y los ajos sin pelar, y reservamos. En un cuenco, mezclamos el pimentón con un chorrito de aceite. Para concluir, extendemos el puré en el fondo de una bandeja, sobre este los lomos de abadejo y los aliñamos con la mezcla de pimentón.

Con tomate

Foto: iStock.

Ingredientes:

  • 6 lomos de abadejo
  • 4 dientes de ajo
  • 3 tomates
  • Un puñado de perejil
  • Aceite de oliva, vinagre y sal

Extendemos los tomates cortados en rodajas en el fondo de una bandeja, los salamos y los regamos con una pizca de aceite de oliva. Sobre ellos, colocamos los filetes de abadejo, añadimos sal y horneamos durante 15 o 20 minutos. Mientras tanto, sofreímos los ajos laminados en una sartén con aceite de oliva. Cuando estén dorados, echamos el perejil, un chorro de vinagre y cocinamos un minuto más. Finalmente, emplatamos el pescado y lo regamos con la salsa. También tenemos la opción de echarla los últimos minutos de cocción en el horno.

Al vino blanco

Ingredientes:

  • 8 lomos de abadejo
  • 2 cebollas grandes
  • 6 puerros
  • 3 vasos de caldo de pescado
  • 1/2 litros de vino blanco
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Sofreímos las cebollas y los puerros cortados en juliana en una sartén con aceite de oliva. Cuando estén tiernos, echamos el vino blanco, el caldo, el laurel, una pizca de sal y otra de pimienta; removemos y cocemos durante 10 o 12 minutos, hasta que el caldo se reduzca correctamente -en caso de que no alcance el espesor deseado, podemos añadir una pizca de harina-. Finalmente, incorporamos los lomos de abadejo, cocinamos otros diez minutos y dejamos reposar.

Aumento de los precios de la panga que es sustituido por el abadejo

Un informe de «Tradexfood» da a conocer el aumento de los precios de la panga haciendo que de 5 a 7 filetes de panga importados en los EE.UU, los precios eran sólo 1,50 dolares por libra a principios de 2017 hasta el doble de los 3.00 dolares por libra y se prevé un aumento de $ 0.05 / lb a $ 0,10 / lb en los próximos meses.

El aumento de los precios está marcado por la combinación de estrictas inspecciones y aranceles del Departamento de Agricultura de los EE. UU.Todo ello ha hecho que algunos compradores estén cambiando las compra de panga por abadejo.Sin embargo, el informe, expresa que la materia prima rusa de abadejo está obteniendo $ 1,220 – $ 1,230 por tonelada métrica por encima de $ 1,020 / t en enero.

El tamaño y la textura consistentes convierten al abadejo en un gran sustituto de la panga. En comparación con otras opciones de pescado blanco, el abadejo es el más estable en precio y oferta. Una vez que los lomos de bacalao del Atlántico lleguen a $ 3.55 en julio y el bacalao del Pacífico se acerque a los sorprendentes $ 3.70 el próximo mes, el mercado de pescado blanco quedará más estabilizado. De hecho, las importaciones de abadejo se mantuvieron estables durante todo el otoño y esta primavera, aunque se ha visto un ligero descenso este mes, posiblemente a causa de los cierres de plantas del Año Nuevo Chino.

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Atún, thon; lenguado, sole; y bacalao, cabillaud. Saberse los nombres de los pescados en francés no es suficiente para que en los restaurantes de Bruselas le sirvan a uno lo que cree haber pedido.

La ONG Oceana, junto a la Universidad de Lovaina, ha realizado un estudio en el que ha detectado que una de cada tres veces (32,4%) que un cliente encarga un plato de pescado en un restaurante de la capital europea recibe un espécimen distinto del encargado.

El estudio ha recogido 283 muestras en establecimientos de Bruselas, bares de sushi y cantinas de las instituciones europeas, donde se encargaron platos de tres tipos de pescado: atún rojo, lenguado y bacalao.

La frecuencia del fraude depende del tipo de restaurante y del pescado en cuestión. Por ejemplo, el estudio muestra que la probabilidad de que a uno le sirvan atún rojo no anda demasiado lejos de que en su plato aparezca una chuleta de unicornio. En el 95% de las ocasiones que un cliente pide una ración del preciado túnido recibe bien atún claro, su sucedáneo patudo o incluso pez espada.

En el caso del lenguado, el trueque se modera al 11%. Los elegidos por los restauradores para sustituirlo son otro tipo de peces planos más comunes, el pez gato o la panga.

El bacalao es el más versátil de los tres. En el 13% de las muestras fue sustituido por pez carbonero, panga, merluza panameña, abadejo de Alaska o la perca del Nilo.

Raya y pez espada, en cambio, salieron indemnes de la prueba. Las 31 raciones analizadas (12 y 19, respectivamente), no mostraron sorpresas desagradables.

Y también hay diferencia por tipo de restaurantes. En el caso de los bares de sushi, el cambiazo ocurrió en el 54% de las ocasiones; el 28% de las veces en los restaurantes no japoneses y el 38% en las cantinas de las instituciones europeas.

@miquelroig

Más pescados, menos riesgo: la variedad es salud

Poco carbohidrato, mucha proteína, vitaminas (D, A, B1), minerales (calcio, fósforo) y grasa de buena calidad. No hay duda: el pescado es un alimento ideal para niños y mayores.

Pero en los últimos años nos fiamos cada vez menos. Oímos hablar del mercurio y nos da miedo. También llegan noticias inquietantes sobre el anisakis, los herbicidas…

Crece la paranoia y abundan las leyendas urbanas sobre especies poco conocidas que están popularizándose.

No hay motivos para el pánico y los datos nos dicen que lo mejor es variar mucho y no «satanizar» ninguna especie. Te presentamos a 3 que cada vez verás más en tu mesa:

El Pangasius hypophthalmus tiene la ventaja de ser de piscifactoría (nada de anisakis). Se importa masivamente desde Vietnam.

  • Pescado blanco de agua dulce que llega a medir 1,5 metros y pesar más de 40 kilos. Si se vende en filetes es fácil confundirlo con el lenguado, el mero o el halibut.
  • En un análisis de filetes de panga OCU detectó un herbicida prohibido, por lo que aconsejamos no tomarlo más de una vez por semana.
  • 100 gramos = 90 calorías. En torno al 4,4% de grasa.

Halibut

El Hippoglossus hippoglossus no es un recién llegado. También llamado fletán, en 1995 protagonizó un amago de guerra entre Canadá y España.

  • Pescado blanco del Atlántico que alcanza grandes dimensiones (hasta 4 metros y 400 kilos).
  • En filetes es fácil confundirlo con el lenguado. Algunos restaurantes lo sirven como «pez mantequilla» aunque no lo es (lo mismo pasa con el nada recomendable pez escolar).
  • 100 gramos = 100 calorías. Solo el 1,9% es grasa.

El Oreochromis niloticus viene de África y se está poniendo de moda en los comedores (al igual que la perca del Nilo). Es la auténtica superstar de las piscifactorías

  • Pescado blanco de agua dulce que llega a medir 60 centímetros y pesar 4 kilos.
  • Su carne permite hacer filetes de buen tamaño sin apenas espinas.
  • 100 gramos = 129 calorías. Solo el 2,6% es grasa.

3 claves para educar a niños y adultos

  • 1. No solo pescados suaves: si solo cocinamos pescados con sabores muy suaves (tilapia, panga), es imposible apreciar los sabores intensos. Lo mismo ocurre si siempre lo escondemos en rebozados.
  • 2. Deshacerse de las espinas: no es cuestión de especies sino de preparaciones. Se venden fileteados sin espinas y conservas con espinas que se comen sin problemas (las sardinas). Hay que acostumbrar a los más pequeños (y a los grandes que aún no saben) a limpiar sus pescados.
  • 3. Mucha variedad: para educar el gusto hay que probar de todo. Los comedores deberían enterarse de que no todo es panga o tilapia: también hay halibut, bacalao, merluza, atún… La variedad es esencial para repartir los riesgos.

Repartiendo el riesgo: que no cunda el pánico

El mercurio se ha convertido en un inmenso problema. La industria y los combustibles fósiles multiplican su presencia en las aguas, por lo que los peces (sobre todo los grandes predadores) acumulan durante su vida cantidades considerables de este metal tóxico.

Pero no tiene sentido hacer una «lista negra» de los que acumulan mercurio (halibut, atún, panga…) y dedicarnos a comer solo tilapia.

Lo mejor es no abusar de ninguna especie, ya que los grandes predadores pueden tener mercurio, pero cada especie tiene su pega: herbicidas, cadmio, arsénico, PCB’s…

¿Cómo evitar todos estos venenos? No exponiéndonos demasiado a ninguno, esa es la clave.

¿Y tú? ¿Te crees que sabes mucho sobre los mil y un nombres del pescado?

  • Demuéstralo arrasando en este TEST

Comer pescado es seguro, saludable y recomendable, puesto que aporta efectos beneficiosos (proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales esenciales para la salud). Pero existen algunos matices. De hecho, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), dependiente del Ministerio de Sanidad, ha actualizado sus recomendaciones y sugiere limitar la ingesta de pescado a 3 o 4 raciones a la semana, debido a la presencia de mercurio.

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Ojo en el embarazo

En mujeres embarazadas o que estén planificando estarlo, así como aquellas en periodo de lactancia y niños de hasta diez años, Sanidad recomienda no consumir los tipos de pescado con alto contenido en mercurio (ver la galería de imágenes a continuación). Asimismo, señala qué especies tienen un contenido bajo o moderado y son más recomendables para niños de entre 10 y 14 años.

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El mercurio en el medio ambiente

El mercurio es un elemento químico que forma parte de la composición natural de la corteza terrestre, principalmente como mineral de cinabrio (sulfuro de mercurio) o bien como impureza de otros minerales como la pirita (sulfuro de hierro). Se libera al medioambiente a través de procesos naturales como consecuencia de la actividad volcánica y la erosión de las rocas mediante la acción del agua y el viento.

Sin embargo, también puede liberarse debido a la acción del hombre a través de numerosas actividades como la industria, la minería, quema de combustibles fósiles, eliminación de residuos, etc. El mercurio ha tenido, y aún tiene, numerosas aplicaciones como pinturas, vacunas, amalgamas dentales, baterías y pilas, lámparas fluorescentes y de bajo consumo, aparatos eléctricos y electrónicos, aparatos de medida (termómetros y barómetros), etc.

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Los efectos tóxicos del mercurio y qué es el metilmercurio

Se conocen desde la antigüedad, pero fue en 1968, a raíz de la contaminación de la bahía de Minamata (Japón) por vertido de mercurio procedente de una industria química, cuando se relacionó su toxicidad con el consumo de pescado contaminado. La primera evaluación del riesgo por la ingesta de mercurio disponible a nivel internacional fue realizada por el Comité de Expertos FAO/OMS en el año 1972. Desde entonces, se ha reevaluado en varias ocasiones para adaptarla a las numerosas publicaciones científicas que se generan anualmente sobre este contaminante.

«El metilmercurio afecta al sistema nervioso central en desarrollo, de ahí que el feto y los niños más pequeños sean los más sensibles a este metal. También se han observado efectos sobre la ganancia de peso corporal, la función locomotora y la función auditiva. Estudios recientes indican que presenta efectos inmunotóxicos en el desarrollo a bajas dosis, pero se necesita más información», argumenta Sanidad.

Por su parte, indican que el mercurio inorgánico afecta principalmente al riñón, causando «un aumento de su peso, aunque también puede afectar a otros órganos como el hígado, sistema nervioso, sistema inmune y sistemas reproductores y del desarrollo, pero a dosis mayores que en el caso del metilmercurio». «En consecuencia, la forma más tóxica del mercurio, y de mayor preocupación desde el punto de vista sanitario, es el metilmercurio», agregan desde Sanidad.

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¿Qué es el Fletán o Halibut?

Este especie pertenece a la familia de los Pleuronéctidos, y principalmente habita en las aguas del Atlántico noroccidental y del Atlántico oriental, es decir, desde el Golfo de Vizcaya hasta el mar Blanco, pasando por el mar del Norte.

El Fletán o Halibut al nacer posee un ojo a cada lado de la cabeza, pero al llegar a la edad adulta uno de sus ojos se muda para que los dos estén en el mismo lado . Esto le permite quedarse en los fondos arenosos y de gravilla del mar, y así, poder ver a sus presas con los dos ojos.

Estamos ante un pescado blanco, muy carnoso y con muy poca grasa. Entre sus propiedades beneficiosas se encuentran el alto contenido en vitamina B3. Además de contar con las vitaminas B6, B9 y vitamina E, esta última con un gran poder antioxidante.

En cuanto a los minerales, destaca la presencia del fósforo, potasio y yodo, estos dos últimas en grandes cantidades.

Por último destacar que es un pescado muy bueno para los más pequeños de la casa, ya que apenas posee espinas. Estamos ante un pescado que no es muy famoso entre las recetas tradicionales, pero que por su suave sabor puede acompañarse con numerosas guarniciones.

¿Sabias que ….

Se nombró “Guerra del Fletán” a una serie de incidentes entre Canadá y España por los derechos de pesca en los Grandes Bancos, la plataforma continental frente a Terranova y Labrador, justo fuera de la zona económica de Canadá en el Océano Atlántico, que culminaron con la captura ilegal y abordaje del buque español por la Armada de Canadá. Un acto que fue considerado por España y la UE, como un acto de piratería.

El fletán es un pescado blanco que también es habitualmente conocido con el nombre de halibut (o halibut del Atlántico). Pertenece a la familia de los Pleuronéctidos, en cuya familia podemos encontrar otros peces como la platija.

Habita en las aguas del Atlántico, y aunque existen diferentes especies (como el fletán negro o el halibut del Pacífico), el más consumido es el denominado como fletán común.

A diferencia de otros pescados, lo cierto es que no existe un mes de temporada –o mejor periodo- para el fletán, de manera que podemos encontrarlo prácticamente todo el año en pescaderías y mercados.

Respecto a su apariencia externa y características, presenta un cuerpo alargado y con forma ovalada, que en algunos momentos puede llegar a recordar al lenguado (de hecho muchas personas pueden incluso llegar a confundirlo).

Propiedades nutricionales del fletán

Como indicábamos al comienzo de esta nota, el fletán o halibut es un pescado blanco (grupo de alimentos que también son conocidos con el nombre de pescados magros), lo que significa que su contenido en grasas es realmente bajo. De hecho, 100 gramos de fletán aportan 1,9 grasas y sólo 100 calorías.

El fletán, además de ser bajo en grasas y calorías, es sumamente rico en proteínas de alto valor biológico, aportando 21,5 gramos de proteínas de buena calidad.

Respecto a su contenido en vitaminas aporta vitamina E y diferentes nutrientes del complejo de vitaminas del grupo B, como la vitamina B3, B6 y B9 (la popularmente conocida como ácido fólico).

También aporta minerales, aunque en menor número y cantidad que otros pescados; en esta ocasión, podemos destacar sólo el fósforo y el potasio.

Calorías

103 kcal

Proteínas

21,5 g

Hidratos de carbono

0,2 g

Grasas totales

1,9 g

Vitaminas

Minerales

Vitamina B3

9,8 mg

Fósforo

200 mg

Vitamina B6

0,4 mg

Potasio

410 mg

Vitamina B9

9 mcg

Beneficios del fletán

Desde un punto de vista nutricional, el fletán es un pescado ideal en la alimentación infantil porque se parece mucho al lenguado, el cual se convierte precisamente en uno de los pescados ideales más consumidos por los pequeños y muy socorrido por las mamás, gracias a su sabor ciertamente suave y su textura.

Como indicábamos en el apartado dedicado a las diferentes propiedades nutricionales del fletán, el halibut es un pescado muy bajo en grasas y por tanto en calorías, de ahí que sea uno de los alimentos recomendados por dietistas en dietas hipocalóricas que persiguen el objetivo de adelgazar y perder peso.

El fletán es un pescado que además de delicioso es sumamente fácil de digerir, de manera que su consumo se aconseja en personas con problemas digestivos y estomacales.

Entre sus vitaminas podemos el ácido fólico, fundamental para la mamá que quiere quedarse embarazada, pero no sólo durante la gestación sino también antes del embarazo (ya que previene defectos en la placenta, y reduce el riesgo de defectos en el cerebro y en la columna vertebral en el feto). Además, también aporta interesantes cantidades de vitamina B3 y B6.

Respecto a su contenido en minerales, aporta sobretodo fósforo y potasio, fundamentales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Imágenes | conbon33 / techfun

Este artículo se publica solo con fines informativos. No puede ni debe sustituir la consulta a un Nutricionista. Le aconsejamos consultar a su Nutricionista de confianza.

Halibut de Alaska, riquííísimo!!

Hoy os presentamos otro de nuestros pescados, el Halibut de Alaska.

Su contenido en proteínas y lípidos es un poco superior al del resto de pescados planos, pero al ser pescado blanco, es notable. Es rico en potasios, y sales minerales como fósforo, sodio, magnesio, yodo y calcio, así mismo es muy rico en vitaminas del tipo B3 y en vitamina E. La vitamina D se presenta en el halibut como el animal que más contiene por gramo, y se ha demostrado que es 30 ó 40 veces más potente que el hígado de bacalao. Ideal para los más pequeños, y los más cuidadosos con sus salud, sólo dos gramos de grasa cada 100 gramos y un montón de propiedades beneficiosas.

Como curiosidad dicen que el del Pacífico dicen que está emparentado con el fletán del Atlántico o blanco y algunos investigadores los consideran en el fondo la misma especie. Son los peces planos de mayor tamaño del mundo llegando a alcanzar los 2,7 metros de longitud. El fletán de mayor peso registrado superó los 300 kg. Las hembras son siempre de mucho mayor tamaño que los machos, los machos alcanzan sólo los 36 kg de peso como mucho, pero suelen crecer más rápidamente (además de ser más longevos). Son potentes nadadores y pueden llevar a cabo largos desplazamientos de miles de kilómetros. Las larvas se alimentan sobre todo de plancton, mientras que los más adultos (alevines) comen peces pequeños y crustáceos. El fletán adulto se alimenta de peces de otras especies como el bacalao o algunos peces planos.

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