Finiquito no conforme

Finiquito: las consecuencias de una firma y de un «no conforme» (2018)

Da igual que sea un contrato de trabajo temporal, indefinido, eventual, de obra, de interinidad, de emprendedores, de formación o en prácticas. Lo realmente importante es que el finiquito, además de ser un documento que manifiesta la voluntad extintiva del contrato de trabajo por mutuo acuerdo de las partes, constituye causa de extinción de la relación laboral, es decir, pone de manifiesto la voluntad tanto de empresa como de trabajador de “romper” o extinguir la relación laboral que les unía.

Una vez esto, entramos en la parte quizás más importante: el carácter liberatorio del finiquito. Cuando hablamos de carácter liberatorio del finiquito nos referimos a que firmar un finiquito conlleva una aceptación de la decisión extintiva y por tanto una declaración de hallarse saldado y finiquitado por todos los conceptos y por tanto un compromiso de no reclamar nada más de esa relación laboral. A pesar de ello, no siempre la firma del finiquito conlleva renunciar a salarios, indemnización e impugnación del despido.

El trabajador no puede renunciar a derechos reconocidos en disposiciones legales de derecho necesario (existen ciertos derechos que son irrenunciables o indisponibles por el trabajador). En este caso, si firmase un “finiquito” y diese su conformidad a pesar de no haber percibido las cantidades consignadas en él, podría reclamarlas en vía administrativa y/o judicial. Pero en cambio, si estos derechos nacen únicamente de la voluntad de las partes, la firma de un finiquito da totalmente por saldada y finiquitada una relación laboral. Y repetimos, en este caso de forma independiente a haber percibido o no las cantidades consignadas en el finiquito.

¿Qué valor tiene la firma de un finiquito?

A pesar de que es una eterna recomendación firmar “no conforme” en el finiquito, a veces, aunque se firme sin escribir lo anterior, la firma no da validez al contenido literal del documento.

Esto ocurre porque el finiquito no deja de ser un contrato transaccional, y por ello está sujeto a ciertos límites. Entre ellos a los vicios de voluntad (el trabajador no conoce o entiende lo que realmente está firmando), ausencia de objeto cierto o expresión en éste de una causa falsa (lo recogido en el finiquito no sea cierto, o sea falso) (TS 9-3-90)

De lo anterior, nos encontramos múltiples casos en los que el contenido de lo que pretende el empresario se firme es contrario a una norma imperativa, al orden público o perjudique a terceros (CC art.1261 s.; ET art.3.5; TS 28-2-00), o conlleve una renuncia general y previa de derechos, contraria al art. 3.5 ET y al art. 3 de la LGSS (TS 3-12-14,; TS 28-4-04, o incluso finiquitos en los que se aprecia error sobre el objeto del acuerdo que se plasma en el mismo. (TSJ Valenciana 10-11-09 )

No entiendo lo que dice el finiquito; es confuso y complejo.

No es extraño encontrarnos con finiquitos que a la luz del trabajador sean completamente incomprensibles, oscuros, opacos y que bajo la apariencia de una cosa, realmente sean otra diferente. Por ello, el documento ha de expresar de forma clara la voluntad extintiva de las partes, y se ha de interpretar bajo las reglas de la interpretación de los contratos, por lo que para que el citado documento tenga valor extintivo tiene que hacerse constar de forma clara, dado que la ambigüedad en su redacción no puede favorecer a la parte que la ha ocasionado. Por ello, en este tipo de situaciones, no será válido.

El finiquito oculta una baja voluntaria

No en pocas ocasiones lo que realmente subyace bajo la apariencia de finiquito, es una baja voluntaria. Ya comentamos en otro artículo las consecuencias de una baja voluntaria, que en resumen son la carencia de indemnización y de prestación por desempleo. Por ello hay que estar muy atento al texto propiamente, para poder interpretarlo con el sentido que la empresa le haya querido dar, y si es posible en términos de tiempo, contar con la asistencia de un abogado laboralista o graduado social para su revisión «in situ». Por ello, el documento extintivo ha de contener una expresión inequívoca de dar por terminada la relación laboral.

Cuando el trabajador no sabe lo que firma, a pesar de ser claro.

Aunque una liquidación de haberes sea clara y concisa, puede darse la situación de que el trabajador por cualquier causa, esté condicionado a entender el sentido del finiquito. Entre otros casos, los trabajadores menores de edad, al igual que necesitan autorización para trabajar, la necesitan autorización para firmar el finiquito, por lo que la firma de un finiquito por parte de un menor de edad sin autorización será nulo.

De forma análoga carece de eficacia liberatoria el finiquito firmado por un trabajador discapacitado con un 35% de discapacidad (STJ Madrid 10-11-2007), o un trabajador con alteración psicológica sin contar con representantes de los trabajadores o letrado que le asista.

He firmado un finiquito bajo presión, amenazas o coacción

También es ciertamente habitual en algunos casos que se provoque la firma bajo situaciones de presión, amenazas o coacción. Es evidente que si se produce lo anterior, la firma carecerá de eficacia, siendo nula de pleno derecho, dado que existe vicio en el consentimiento. Es un caso muy habitual el literal: “si no se firma el finiquito, no se abonan las nóminas”; caso desde luego muy enjuiciado en Juzgados y Tribunales (Por todas, TSJ Asturias 23-1-2004)

Con la misma habitualidad, la amenaza empresarial de denuncia penal hacia el trabajador, si se realiza en tono intimidatorio, también se ha estimado abusiva, por lo que también en este caso se ha de declarar la nulidad del mismo.

De igual forma, es nulo el carácter liberatorio del citado documento cuando de forma ininterrumpida se continua la relación laboral con un nuevo contrato temporal (TSJ Cataluña 12-2-97), o se confunde la aceptación del pago de la liquidación con la aceptación del cese (TS 24-6-98), o los recibos de trabajo diario de los trabajadores fijos-discontinuos, que no en pocas ocasiones han sido alegados por parte de la empresa como liquidación de saldo y finiquito.

Por ello y dado que en el momento de la firma de un finiquito no suele estar presente un abogado, es muy recomendable firmar y escribir “no conforme”, para tras ello y ya en el Despacho, analizar el finiquito firmado.

¿Qué hacer si un trabajador no quiere firmar el finiquito?

El finiquito es el documento mediante el cual la empresa liquida al trabajador lo que le debe hasta el momento de la extinción de su relación laboral. En el caso de que el trabajador esté conforme con las cantidades indicadas, lo firmará. A partir de ese momento, la empresa quedará exenta de obligaciones salariales con el empleado, una vez satisfecho el importe que aparece. Pero lo normal es que la firma de este documento quede en suspenso por el carácter definitivo que supone aceptarlo.

¿Qué se paga en un finiquito?

Cuando una contrato finaliza, sea por despido, fin de contrato o, incluso excedencia, la empresa debe realizar una última nómina con las cantidades que se le adeudan al empleado. En él deben consignarse los días del mes trabajados en el que se produce la finalización, la parte correspondiente a pagas extras y vacaciones no disfrutadas, los anticipos recibidos o el descuento por los días de preaviso que no se hubieran notificado con suficiente antelación (normalmente 15 días).

En el finiquito pueden aparecer también las cantidades de indemnización por despido o término de contrato de duración determinada. Aunque es habitual que vayan en documentos diferenciados.

Una de las fórmulas más habituales cuando se le presenta a un trabajador el documento de liquidación o finiquito es que éste firme “no conforme”. Es una expresión que le permite tomarse el tiempo para hacer los cálculos de las cantidades tranquilamente e incluso que pueda recurrir a asesoramiento especializado. A la vez, la empresa cumple con su obligación de notificación de cantidades y obtiene un «enterado» o «recibido» por parte del empleado.

Firmar un “no conforme”

Que el trabajador firme el finiquito, aunque sea “no conforme”, es interesante ya que supone una prueba de la buena disposición sobre el pago por parte de la empresa en el caso de que se interpusiera una demanda. No obstante, no es obligatoria su firma.

El artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores establece el derecho a que, durante la firma del finiquito, el trabajador pueda contar con la presencia de un representante de los trabajadores, que podrá ser alguien del comité de empresa o un delegado de personal. El empleado puede negarse a la firma del documento si no está presente este delegado. Hay que tener en cuenta que si la empresa dificultara la asistencia de un representante de los trabajadores o figura similar podría ser sancionada.

No firmar el finiquito conlleva que no se ingresarán esas cantidades hasta que haya un acuerdo sobre el importe. Una buena práctica puede ser consignarla en el juzgado para que quede constancia del hecho. Si el trabajador no está conforme con las cantidades que se le han presentado tendría que reclamar presentando una papeleta de conciliación en el juzgado correspondiente.

Indemnización y finiquito no es lo mismo

Aunque no hay un plazo establecido por ley para el pago del finiquito es recomendable atenerse a lo fijado en convenio. Si no se cumplieran los plazos el trabajador podría solicitar una indemnización por retraso del pago. En este sentido, el empleado tendría de plazo un año para reclamar las cantidades del finiquito. Transcurrido ese tiempo prescribirían.

Independientemente de las causas que hayan llevado a la finalización de la relación laboral los trabajadores tienen derecho a recibir este documento con las cantidades que quedan pendientes de pago. Aunque a veces esté incluida, la indemnización es un adeudo distinto del finiquito. Es habitual confundirlas pero la diferencia fundamental es que al finiquito tiene derecho todo trabajador y a la indemnización solamente se tiene derecho dependiendo de las causas de la expiración del contrato.

Finiquito, que debo hacer si no estoy conforme

¿QUÉ PUEDO HACER SI NO ESTOY DE ACUERDO CON LAS CANTIDADES RECONOCIDAS O SI NO ME LAS ABONAN EN EL FINIQUITO?

El fin de un contrato de trabajo, debe entrañar siempre la liquidación de las cantidades devengadas por el trabajador que, en el momento extintivo, quedan pendientes de abono por parte del empresario. En A&E abogados laboralistas te ofrecemos algunos consejos para conocer cómo proceder en caso de extinción del contrato y entrega del documento de liquidación, saldo y finiquito.

En este contexto, es por todos conocido que los contratos de trabajo pueden extinguirse por varios motivos:

• Expiración del tiempo convenido. Esta es la causa común de finalización de los contratos temporales.
• Por decisión voluntaria del trabajador –baja voluntaria-
• Extinción del contrato por incumplimientos del empresario –artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores- y que ya se abordó en el artículo: «Que hago si la empresa no me abona las nóminas»
• Muerte, jubilación o incapacidad permanente del trabajador o del empresario.
• Por despido, en cualquiera de sus modalidades: disciplinario, objetivo, colectivo.

En todas las situaciones anteriormente relacionadas, el empresario deberá reconocer al trabajador aquellas cantidades pendientes de abono en el momento en que se produzca la extinción tales como: parte proporcional de las pagas extraordinarias, importe correspondiente a las vacaciones devengadas y no disfrutadas, nómina pendiente de abono, parte proporcional del variable devengado o, en su caso, el variable completo…

OTROS ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN EL FINIQUITO | ABOGADO LABORISTA MADRID

Ahora bien, de conformidad con lo expuesto anteriormente, a continuación abordamos algunos aspectos a tener en cuenta:

1.- ¿Qué hacer cuando la empresa NO PONE a mí disposición las cantidades consignadas en el documento de finiquito, con carácter simultáneo a la extinción del contrato?

A este respecto, la recomendación es hacer constar la disconformidad con el mismo: “NO CONFORME, PENDIENTE DE ABONO”. De esta manera, se dejará abierta la vía para que, en el eventual supuesto de que transcurridos los días la empresa no salde su deuda, se pueda interponer la correspondiente reclamación de cantidad en el plazo máximo de un año, desde la fecha efectiva de la extinción del contrato.

2.- ¿Qué hacer si la empresa sí abona las cantidades reconocidas en el documento de finiquito, pero éstas no se corresponden con nuestros cálculos o se echa en falta algún concepto retributivo?

En esta situación, la recomendación es la misma que para el supuesto de que no se abone ninguna cantidad en concepto de liquidación. Al margen de cobrar las cantidades que el empresario consigne en el documento, esta circunstancia no tiene por qué precluir la posibilidad de reclamar aquellos importes que consideramos devengados y no abonados. En cualquier caso, es vital hacer constar de nuevo la NO CONFORMIDAD con los referidos importes y, en su caso, discutir las diferencias con el empleador o, en el peor de los casos, en sede judicial.

3.- ¿Qué hacer si la empresa pone a disposición del empleado el documento de finiquito y las cantidades consignadas en el mismo, pero surgen dudas acerca de la legalidad del mismo?

En este escenario, el trabajador puede requerir al empresario la presencia de un miembro del Comité de Empresa o del Delegado de Personal con el objeto de que le informen acerca de sus derechos y garantías. En caso de que la Dirección de la Empresa le deniegue esta posibilidad, el trabajador podrá hacer constar esta circunstancia en el documento, motivo por el cual la firma del finiquito podría no ser vinculante al adolecer de vicios en el consentimiento. Ahora bien, como en los anteriores supuestos, la recomendación en caso de no estar completamente conformes con las cantidades expresadas en la liquidación pasa por suscribir el documento como NO CONFORME.

4.- ¿Qué hacer si he firmado como conforme el finiquito y, posteriormente, se advierte la existencia de cantidades pendientes de abono por parte de la empresa?

En el supuesto de que el se haya firmado la liquidación como conforme y se hayan aceptado las cantidades consignadas en el mismo, lo cierto es que el finiquito no tendrá carácter liberatorio –que impida la posterior reclamación- en los siguientes supuestos:

• Cuando el trabajador finalmente no perciba la cantidad referida en el finiquito.
• Respecto de conceptos no incluidos ni nominal ni cuantitativamente, al no haber manifestado conformidad expresa al respecto.
• Cuando con posterioridad a su firma se modifican las condiciones económicas del interesado. Por ejemplo, por sentencia o aplicación retroactiva de la revisión de un convenio o de la cláusula de revisión por incremento del IPC se pacta un incremento del salario, pues el finiquito no puede suponer una renuncia de derechos aún no conocidos.

Por último, no podemos perder de vista que en los casos en los que se reconozca la indemnización derivada de un despido, ésta no se configura como un concepto que deba venir reflejado en el finiquito. Puede venir reflejada en otro documento, o en la propia carta de despido. Ahora bien, esta indemnización, si es la que se establece legalmente, estará exenta de cotizar y tributar, al contrario que el resto de conceptos que integran el finiquito.

Diez consejos para que no le engañen en un despido

31/03/2014 – 12:59

Los expertos de Andet han elaborado una guía en la que recogen algunos de los engaños que utilizan las empresas a la hora de despedir a sus trabajadores y sacar ventaja ante posibles reclamaciones. Desde poner una fecha incorrecta hasta obligar al trabajador a firmar. ¿Cuáles son los pasos a seguir ante una irregularidad en los papeles del despido?

1 – La empresa recomienda firmar toda la documentación

El trabajador puede firmar toda la documentación incluyendo la fórmula ‘NO CONFORME’, en mayúscula, en todas las hojas. Entre la documentación que ha de firmarse como «no conforme» se encuentra: la carta de despido, el documento de liquidación y el finiquito.

Firmar como «no conforme» no necesariamente supone la disconformidad con el despido planteado. Simplemente se trata de la fórmula que posibilita una revisión meditada y objetiva de la situación planteada a fin de conocer las alternativas de que dispone el trabajador ante una situación de despido.

«Esta opción permite que dicha documentación pueda ser examinada posteriormente por un profesional, pues en caso contrario, las posibles acciones legales serían prácticamente inviables», señalan desde Andet (Asociación nacional para la defensa efectiva del trabajador).

2 – Documentación con una fecha distinta de la real

Además de añadir «NO CONFORME», el trabajador debe incluir la fecha de entrega de la misma. En ocasiones, la empresa podría haber modificado la fecha de entrega de la documentación en el propio escrito a fin de evitar abonar al trabajador el preaviso legalmente establecido de 15 días, así como imposibilitar al trabajador que lleve a cabo posibles acciones legales posteriores, ya que el plazo legalmente establecido para demandar por despido puede haber prescrito.

Firmar los documentos con una fecha diferente de la real, puede tener consecuencias perjudiciales para el trabajador.

3 – La empresa solo paga, «si firmas la documentación como conforme»

Para recibir cantidades adeudadas por la empresa o la indemnización correspondiente, no es necesario firmar la documentación conforme. La empresa está obligada a finiquitar al trabajador a pesar de que éste pueda llevar a cabo acciones legales posteriormente.

No puede condicionarse el pago de indemnizaciones o cantidades adeudadas a la conformidad del trabajador con el despido.

4 – «Si me demandas, te quedas sin paro»

No es incompatible cobrar la correspondiente prestación por desempleo con posibles acciones judiciales contra la empresa. La empresa debe hacer entrega del certificado de empresa para poder solicitar la correspondiente prestación por desempleo (para lo que el trabajador tiene un plazo de 15 días) independientemente de las posibles acciones judiciales que puedan tomarse contra ella.

En ningún caso, reclamar los derechos del trabajador supone la pérdida de la prestación por desempleo. La retención por parte de la empresa de documentación necesaria para solicitar dicha prestación, resulta denunciable ante la Inspección de Trabajo.

5 – «Firma conforme y te arreglo los papeles del paro»

Las empresas no son las encargadas de «arreglar los papeles del paro», señalan desde Andet. La prestación por desempleo es un derecho del trabajador que no conceden las empresas, sino que nace de la situación de desempleo de los trabajadores una vez despedidos.

El trabajador tiene derecho a la prestación por desempleo, tanto si es improcedente como si se trata de un despido procedente. Incluso en el caso de despidos disciplinarios, el trabajador tiene derecho a la correspondiente prestación por desempleo.

6 – La empresa propone al trabajador un tiempo para hablar antes de tomar acciones legales

El plazo para interponer una demanda por despido es de 20 días hábiles. El tiempo corre en contra del trabajador, por ello los expertos de Andet recomiendan demandar y luego negociar con la empresa.

7 – La empresa promete volver a contratar al trabajador a cambio de no demandar

Los expertos aconsejan no renunciar a posibles acciones legales porque la empresa prometa un trabajo futuro. Reconocen que «a menudo las empresas juegan con la ilusión, necesidad y desesperación de los trabajadores animándoles a ‘quedar bien’ con la empresa».

8 – «Te prometo que te pagaré cuando pueda»

«No renuncies a demandar a la empresa por las deudas generadas ante promesas de pagos futuros, ya que las cantidades salariales prescriben, no pudiendo ser reclamables en un futuro», alertan desde la asociación. Y recuerdan que «si la empresa quiere pagar las cantidades adeudadas puede hacerlo también después de que el trabajador haya planteado su demanda».

9 – La empresa propone hacer una petición de conciliación en nombre del trabajador

En ocasiones, las empresas interpone papeletas de conciliación en nombre del trabajador, «una actuación que es ilegal y que puede situar en una posición de absoluta indefensión al despedido», advierten. El trabajador es el único que puede demandar a la empresa.

10 – Despidos encubiertos

«En ocasiones, las empresas despiden a sus trabajadores sin mediar carta de despido alguna y posteriormente les acusan de no haberse personado a su puesto de trabajo», alertan desde Andet. Recuerdan que a veces se utilizan fórmulas como «no hace falta que vengas al trabajo durante unos días» o dar vacaciones que no constan por escrito, etc. Un truco que las empresas pueden usar para decir que el trabajador no ha venido a trabajar, por lo que desde la asociación recomiendan que este tipo de vacaciones o libranzas queden por escrito.

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¿Qué hacer ante una carta de despido?

La ley establece 20 días tras el despido para poder reclamar, pasados esto la acción caduca y no se podrá reclamar absolutamente nada del despido.

El procedimiento por despido se inicia obligatoriamente con la solicitud de conciliación entre el empresario y el trabajador, los cuales asistirán a un acto en la administración con vistas de llegar a un acuerdo económico. Si no se llega a dicho acuerdo se presentará demanda judicial en los Juzgados de lo Social reclamando la improcedencia del despido, su nulidad, la reincorporación del trabajador o el abono de la indemnización que corresponda.

Dicho procedimiento finalizará con sentencia judicial que condenará, en caso de que el despido sea calificado como improcedente, al empresario a readmitir al trabajador despido o a indemnizarle con la cantidad que legalmente corresponda. Debemos puntualizar que si el despedido es representante legal de los trabajadores, la decisión de readmisión o indemnización la tomará él y no el empresario.

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Despido: el “no conforme”

El “no conforme”

Es común haber oído que ante un despido, el trabajador debe indicar en la carta de despido y en el finiquito o liquidación la apostilla “no conforme” a su propia firma, con el fin de mantener intactos sus derechos para una acción judicial frente a ese despido.
No obstante muchos profesionales creen innecesaria dicha coletilla en la carta de despido, pues la carta de comunicación del despido es simplemente una relación de las causas de la decisión empresarial junto a una fecha de efectos, teniendo la firma del trabajador efectos sólo como prueba de haber recibido la propia notificación, y por eso mismo existe la posibilidad de que carta de despido pueda ser remitida por otros medios, distintos de la presencia física del trabajador.
Por otra parte si parece “prudente” incluir el “no conforme” en el finiquito y/o liquidación (relación de cantidades pendientes de abono en el momento de la extinción de la relación laboral). Aunque es cierto que el finiquito debería actuar también como un mero comunicado de las cantidades adeudadas, muchas empresas intentan convertirlo en un acuerdo incluyendo expresiones que implican la renuncia a reclamaciones posteriores, por lo que no estaría de más incluir “no conforme” ante la posible la falta de buena fe por parte del empresario.

¿Qué indica la jurisprudencia al respecto?

La STS de 3 de diciembre de 2014 (ROJ: STS 5609/2014) establece que, “numerosas STS vienen manifestando lo siguiente respecto de la eficacia del finiquito:
– Hay que distinguir lo que es simple constancia y conformidad a una liquidación de lo que es aceptación de la extinción de la relación laboral.
– La aceptación de estos pagos ante una decisión extintiva empresarial no supone conformidad con esa decisión, aunque la firma del documento parta de que se ha producido esa decisión y de sus efectos reales sobre el vínculo”.
Y añade, “para que el finiquito produzca el efecto extintivo del contrato, es necesario que del mismo se derive una voluntad clara e inequívoca del trabajador de dar por concluida la relación laboral, puesto que «para que el finiquito suponga aceptación de la extinción del contrato, debería incorporar una voluntad unilateral del trabajador de extinguir la relación, un mutuo acuerdo sobre la extinción, o una transacción en la que se acepte el cese acordado por el empresario» (STS 28/10/91, 31/03/92, 07/12/04, 13/05/08 y 21/07/09)”.

¿Es obligatorio acudir al SMAC para recibir la prestación/subsidio de desempleo?

Es un requisito previo para la tramitación de cualquier procedimiento de prestación por desempleo del SEPE estar en situación legal de desempleo y para ello es imprescindible que el cese haya sido involuntario. Por eso es prudente usualmente presentar demanda de conciliación (“la papeleta”) ante el SMAC (Servicio de Mediación Arbitraje y Conciliación) en evitación de suspicacias de fraude de ley (“despido pactado”) por parte del SEPE con los consiguientes demoras o incluso denegación de dichas prestaciones de desempleo a las que se tuviese derecho

¿Se debe acudir al SMAC para que el despido “improcedente” esté exento de IRPF aunque la empresa reconozca la improcedencia del mismo?

Es cierto que el artículo 7 Ley 35/2006, referente a las rentas exentas, en su apartado e), no establece nada al respecto, es preciso tener presente:
-Que dicha redacción fue modificada por el RD Ley 3/2012, suprimiendo la exención de las indemnizaciones por despido cuando el contrato de trabajo se extinguía con anterioridad al acto de conciliación.
-Que, la exención de la indemnización por despido improcedente se deberá entender aplicada una vez sea calificado el despido, como tal, por un juez, ya que el art. 56 ET impide al empresario reconocer la improcedencia.
-Que, la AEAT podría interpretar la indemnización de despido “improcedente” abonada sin más por el empresario, como una indemnización pactada.

A partir del 8 de julio de 2012, para declarar la exención de las indemnizaciones por despido (hasta el límite de 180.000 €, establecido por la Ley 26/2014) será necesario que “el reconocimiento de la improcedencia del despido se produzca en el acto de conciliación ante el SMAC o bien mediante resolución judicial” (consulta vinculante de la Dirección General de Tributos V0223-13 del 28 enero 2013)

AQUÍ PUEDES DESCARGARTE LA FICHA COMPLETA

Descarga la ficha en PDF

5 consejos antes de firmar el finiquito

20 diciembre, 201719 octubre, 2018contratos de trabajo, finiquito

Lo primero que hay que tener claro es qué es el finiquito, dado que en muchas ocasiones se confunde con la indemnización, y son dos conceptos diferentes aunque ambos se entreguen en el momento de finalizar una relación laboral.

El finiquito es un documento en el que la empresa indica las cantidades que efectivamente debe abonar al trabajador en el momento de la finalización de la relación laboral. Estas cantidades se abonan con independencia de la forma en la que el trabajador haya abandonado la empresa (baja voluntaria, despido, o finalización de contrato).

¿Cómo se compone el finiquito?

Se incluyen las siguientes partidas:

  • El salario de los días trabajados durante ese mes. En ocasiones, este concepto se incluye dentro de la nómina, pero puede meterse dentro del finiquito.
  • La parte proporcional de las pagas extraordinarias no disfrutadas.
  • Los días de vacaciones a los que se tiene derecho y no han sido disfrutados.
  • Las horas extra realizadas y no pagadas.
  • Pluses y pagas de beneficios que se hayan generado y no se hayan pagado.

En cuanto a la indemnización, no se tiene derecho a ella siempre que se produce una extinción de contrato, sino sólo en el caso de que la extinción se haya realizado a instancias de la empresa y no del empleado (despido improcedente, despido colectivo, despido por causas objetivas, o extinción de relación laboral por fin de un contrato temporal).
Ahora que ya tenemos claro qué es el finiquito, a continuación te facilitamos 5 consejos fundamentales que deberías tener en cuenta si se te da el caso de tener que firmar uno.

Cuestiones a tener en cuenta antes de firmar el finiquito

Antes de firmar nada, comprueba que en el finiquito están incluidos todos los conceptos que te corresponden y que las cantidades son correctas. Si estás 100% seguro de que el finiquito es correcto, puedes firmarlo. En el caso de que no tengas claro si está todo incluido, puedes firmar poniendo “pendiente de revisión”. Y si detectas que falta algo, indícalo para que lo incluyan, y si la empresa no lo incluye, indica en el documento los conceptos que no te han incluido y firma poniendo “no conforme”. Por último, si en el momento de la firma no te dan el dinero en metálico, sino mediante cheque o transferencia, firma poniendo “pendiente de cobrar cheque” o “pendiente de recibir transferencia”.

Datos a verificar antes de firmar el finiquito

Verifica que la fecha indicada en el finiquito se corresponde con el día de la firma del mismo. En ocasiones las empresas ponen por error otra fecha, o directamente no ponen fecha, y en estos casos hay que firmar el documento indicando la fecha en la que se firma, con objeto de que quede constancia de cuándo se ha firmado el documento, dado que ello cuenta en el cálculo de distintos plazos, como por ejemplo el verificar si la empresa ha cumplido con el plazo de preaviso en el caso de un despido.

Pide copia de los documentos que firmes

Pide copia, firmada y sellada por parte de la empresa, de todos los documentos que firmes. Del documento del finiquito siempre se tendrían que dar a firmar dos copias, una para la empresa y otra para el trabajador.

¿La empresa te puede obligar a firmar el finiquito?

Ten claro que la empresa no te puede obligar a firmar el finiquito. Si se diese el caso de que la empresa no te permitiese poner en el documento los comentarios que te hemos indicado en el punto primero, estás en tu derecho de no firmar el documento, y la empresa no te puede obligar a firmarlo. Además, la empresa tiene la obligación de pagar el finiquito, lo haya firmado o no el trabajador, y el hecho de cobrar el finiquito por parte del trabajador no implica la aceptación del mismo.

Ten claro que la empresa no te puede obligar a firmar el #finiquito Clic para tuitear

Grabación de conversación en la entrega del finiquito

Si lo estimas necesario, puedes grabar la conversación de entrega del finiquito, o pedir la presencia de un representante de los trabajadores (en el caso de que exista en la empresa esta figura)

Si te sientes presionado por parte de la empresa en el momento de la firma, o has recibido algún tipo de amenaza, puedes grabar la reunión sin necesidad de avisar que estás grabando, y de esta forma contarás con pruebas de este tipo de actos abusivos por parte de la empresa. Además, el trabajador tiene un plazo de un año para reclamar el finiquito, en el caso de que la empresa no lo pague, presentando una papeleta de conciliación y en el caso de no haber acuerdo en el acto de conciliación , presentando una demanda ante los Juzgados de lo Social.

En definitiva, no firmes nada sin antes leer detenidamente la documentación, y añade en el documento del finiquito todos los comentarios que estimes oportunos antes de firmarlo.

¿Quieres calcular tu finiquito? Puedes hacerlo aquí

Calcula tu finiquito

En esta entrada estudiamos “la encerrona en el finiquito”, las razones por las que el empresario acosa al trabajador hasta conseguir la firma del finiquito, las consecuencias de dicha firma tanto para el empresario como para el trabajador, y finalmente, los mecanismos que puede realizar el trabajador para salir victorioso de la encerrona y para reclamar judicialmente todos sus derechos, según el tipo de contrato. También incluimos un vídeo donde se muestra el acoso en su pleno apogeo.

1.- Qué es el acto de la firma del finiquito?

El finiquito es el acto de liquidación final del contrato de trabajo. Durante el contrato, el trabajador ha venido percibiendo sus retribuciones correspondientes a cada mes de trabajo. Pues bien, cuando la prestación del servicio llega a su término, bien por finalización de la duración de un contrato temporal, por cese o despido o por extinción voluntaria indemnizada, se procede a liquidar las cantidades que se adeudan, cantidades tales como las vacaciones no disfrutadas (en ningún caso procede descuento por vacaciones disfrutadas de más), la parte proporcional de pagas extras pendientes, la indemnización por despido improcedente aceptado por la empresa, los días que falten a los 15 mínimos de preaviso, los días de descanso que correspondan a la semana del cese, etc.

Documentalmente hablando, el finiquito es un documento contable que refleja:

1.-La cantidad que la empresa adeuda al trabajador

2.- Que dicha cantidad se pone en el acto de la firma a disposición del trabajador

3.- Que el trabajador recibe en dicho acto esa cantidad

4.- Que el trabajador declara recibidas todas las cantidades a las que tiene derecho por dicho contrato, dando el trabajador por saldados todos los derechos y conceptos económicos derivados del contrato de trabajo, pudiéndose añadir la renuncia expresa a toda acción judicial derivada del contrato que finaliza.

5.- Lugar, fecha y firma del empresario y del trabajador.

Todo trabajador tiene derecho a solicitar la presencia de un representante de los trabajadores antes de firmar dicho documento, así como a disponer del tiempo prudencial para tomar su decisión.

El finiquito puede firmarse, no firmarse, firmarse “no conforme”, firmarse “pendiente de cobro”, o una combinación de las anteriores.

El consejo es firmar siempre «recibido no conforme», pues posibilita recibir el dinero que se nos ofrece, solicitar, en su caso, la prestación por desempleo, y todo ello sin renuncia alguna al derecho a una eventual reclamación.

2.- En qué consiste la encerrona en el finiquito?

La encerrona del finiquito es cada acción de presión del empresario o de su representante hacia el trabajador realizada en la entrega del finiquito, con el objetivo de conseguir a toda costa y por cualquier medio, la firma del documento que se le presenta, por la que el trabajador manifiesta conformidad con el importe recibido, con renuncia expresa, en muchos de los casos, a una posterior demanda.

El siguiente vídeo te muestra en pleno funcionamiento la encerrona para conseguir la firma del finiquito.

3.- Por qué se produce?

Se produce cuando el empresario quiere despedir o no renovar a un trabajador pagando una indemnización inferior a la que le corresponde, o incluso sin indemnización alguna, y sin correr el riesgo de pagar por sentencia judicial una indemnización aún mayor si el trabajador decide demandar. Para ello, necesita a obtener a toda costa la firma de consentimiento del finiquito, porque con ella, al declarar saldados todos los conceptos, el trabajador renuncia tácitamente (no expresamente y en muchos casos sin saberlo) a cualquier otro derecho que legalmente tenga reconocido. También se puede producir para desprenderse de un trabajador con contratos sucesivos con tal antigüedad que el coste por su indemnización haría inviable su despido.

Es por tanto una estafa porque se le priva con engaño de derechos que legalmente le corresponden.

Se usa el acto del finiquito para presentar un documento con una indemnización insuficiente, se le asegura vehementemente que la cifra es la correcta, y a continuación se entreteje un entramado progresivo de presión, engaño, o incluso amenaza, proporcional al grado de resistencia del trabajador, hasta que finalmente se consigue la firma, incluso contra la voluntad del propio trabajador. Firma, que no es otra cosa que la pérdida de cualquier otro derecho no recogido en el documento y la renuncia tácita a reclamarlo.

4.- Técnicas que se utilizan en la «encerrona»

4.1-Anteriores al fin de la relación laboral.

Contratos en fraude. Concatenación de contratos temporales. Se utilizan en fraude una sucesión de contratos de trabajo temporales sin solución de continuidad, o de escasa discontinuidad para enmascarar un verdadero contrato indefinido, con el objetivo de, que, cuando llegue finalmente el despido o el fin del último contrato temporal, se ofrezca únicamente la indemnización correspondiente a la antigüedad del último contrato.

4.2 En el finiquito

-En la finalización o en el cese anticipado de un contrato normal. Se camufla un verdadero despido improcedente o nulo en uno objetivo, en un ERE, en un despido disciplinario, etc. El fin último es el ahorro de la indemnización por despido.

–Cuando el contrato está en fraude, en concatenación de contratos o en cesión ilegal de trabajadores.Cuando finaliza el último contrato concatenado únicamente se indemnizará al trabajador por la antigüedad de su último contrato cuando lo que legalmente le corresponde es la indemnización por la antigüedad desde la firma de su primer contrato concatenado.

Cuando la concatenación de contratos tiene su causa en diferentes empresas con sucesión empresarial (subrogación) o incluso cuando ésta concurre con diferentes adjudicaciones a empresas privadas o públicas de un mismo centro de trabajo de una Administración Pública, que pueden dar lugar a la figura de un falso empresario principal y a una situación de cesión ilegal de trabajadores, la denuncia del trabajador despedido no solo supondría el pago de una completa indemnización desde el inicio de su actividad en dicho centro, sino que obtendría, a su elección y previa demanda, la incorporación en plantilla en la empresa principal, es decir, si ésta fuese pública, como empleado público indefinido (aunque como indefinido no fijo al no haber pasado por una oposición).

Para evitar todo ello se puede pergeñar una auténtica “encerrona en el finiquito” pues cuando el trabajador firma el finiquito del último contrato renuncia a la indemnización por el tiempo de los anteriores contratos, al derecho de permanencia y a la posibilidad de demandar judicialmente para el reconocimiento de su situación en cesión ilegal, y su incorporación a la plantilla de la empresa principal (caso de ser ésta empresa pública o la propia administración se adquiere la condición de empleado público). Casi nada, lo del ojo.

No puede obviarse tampoco, que si la concatenación de contratos viene motivada por las respectivas adjudicatarias de un servicio público, éstas, al presentar ofertas en concurrencia competitiva, se mueven en estrechísimos márgenes de beneficios, y por tanto, se ven tentadas a usar las técnicas de la encerrona con los empleados subrogados más veteranos, pues sus salarios son superiores a los del actual mercado, a la misma vez que les resulta inviable su despido indemnizado. Dichos trabajadores son carne de orca para la “encerrona del finiquito”, pues tampoco le interesa a la Administración una demanda por cesión ilegal de trabajadores que, de estimarse, integre en su plantilla, por la puerta de atrás, a este personal.

No obstante, desde el punto de vista del trabajador que es acosado, la resistencia ante la encerrona y su salida victoriosa puede suponer, como decimos, no solo el pago de la indemnización total a la que tiene derecho, (hasta mas de 10.000 euros) sino que en muchos casos puede conllevar la conservación de su puesto de trabajo, por ser la indemnización legal inasumible económicamente para el empresario (si el despido no es barato, y no hay firma, no habrá despido), o incluso, como decimos, en caso de cesión ilegal, la incorporación a la plantilla de la empresa principal, y si ésta es la propia Administración o una entidad pública, la incorporación a ésta como empleado público indefinido ( no fijo).

5.- Tácticas empleadas

PRIMERA.- Engaño

Se ocultan los derechos económicos que tiene el trabajador

En el caso de finalización anticipada por despido o cese de un contrato normal Se alegará falta de trabajo real, comisión de una falta disciplinaria… camuflando un autentico despido en un despido objetivo, ERE o disciplinario, para no reconocer e indemnizar su improcedencia.

En el caso de finalización de un contrato en fraude (concatenación de contratos sucesivos) para la misma empresa o para varias en sucesión de empresa Se pretende la aceptación de la antigüedad del último contrato cuando se tiene derecho a la indemnización por el tiempo total desde el contrato inicial.

Si la sucesión de empresas concurre con la prestación del servicio en el mismo lugar de trabajo, se pretenderá evitar no solo el pago de una indemnización desde la celebración del primer contrato de trabajo sino la interposicion de denuncia por cesión ilegal de trabajadores para la incorporación en plantilla como empleado de la empresa principal.

Si el engaño surte efecto, el trabajador creerá que acepta un acuerdo justo, y firmará el finiquito, dando por saldados todos sus derechos, y por tanto, renunciando a la indemnizacion por el resto de su antiguedad, a la posibilidad de continuar en su ultima empresa, o en su caso, como decimos, en la empresa principal.

SEGUNDA.- Promesa/Esperanza/Amenaza

Cuando el engaño no funciona se pone en marcha la segunda fase de la “encerrona”.

Promesa: Se le puede prometer que será nuevamente contratado si firma el finiquito.

Esperanza: Se le puede decir que ahora no hay un puesto para él, pero que se le tendrá en cuenta para una posible nueva contratación. Cuanto mayor es la desesperación, mayor probabilidad de exito porque jugamos con la esperanza.

Amenaza: Si no se consigue la firma del trabajador se inicia la fase de la amenaza:

Si no firma el trabajador nunca será contratado por la empresa, o por otras empresas.

El trabajador es tonto y problemático: El empresario o su representante de personal es el que entiende de derecho laboral y la actitud del trabajador es muy desagradable y no entiende. Es problemático

La empresa quiere gente en la que pueda confiar. Se ataca su autoestima.

Se le pide que delate a otro compañero que le ha asesorado. Se saca provecho a su compañerismo.

Se le indica que si no firma no va a obtener ni siquiera lo que se le ofrece

Se le indica que la empresa le ha tenido en cuenta a efectos indemnizatorios. Aún le correspondía menos.

6. CÓMO SALIR VICTORIOSO DE LA ENCERRONA

LENGUAJE SUBLIMINAL

Si estás en plena encerrona no te vamos a engañar, es una situación muy desagradable. Te estás enfrentando a un despido y te están engañando, te están presionando y te están vejando. Te vas a sentir tonto porque te van a hacer creer que lo eres. Pero debes darle la vuelta a la tortilla. Párate. Respira. Piensa en los pros y no en los contras. No te acosan porque te tengan manía ni porque te quieran despedir. Si te quisieran despedir ya estarías despedido. Te acosan porque no quieren o no pueden indemnizarte adecuadamente, porque no pueden permitirse tu despido indemnizado o porque quieren despojarte de derechos de permanencia en la empresa o ,en casos de cesión ilegal, la incorporación a la plantilla de la empresa principal, derechos que ni siquiera sabes que ostentas.

Para ellos solo es una cuestión de dinero. El acoso no es gratuito, y no solo no es cómodo para ti, sino tampoco para ellos… necesitan tu firma. El grado de acoso refleja su grado de necesidad. Por tanto, el grado de acoso es indicio del grado de dificultad que tiene tu empresa para tu despido. Es muy probable que sin tu firma, la empresa no pueda permitirse tu despido sin antes constatar que no vas a demandar. Pero con ella, es muy probable que tú mismo firmes tu propio despido.

NO TE LO TOMES COMO ALGO PERSONAL

El acoso en el finiquito no es algo personal, pues un jefe que te odia se mostraría tremendamente cordial en el acto del finiquito en el que por fin se deshace de ti. Todo es cuestión de dinero. El acoso hasta que firmes tiene por objeto, como hemos dicho, el pago de una indemnización menor, el ahorro los salarios de tramitación, probablemente evitar tu permanencia en la empresa o tu incorporación en plantilla a la empresa principal (denuncia por cesión ilegal). No te lo tomes como algo personal. No es que no te quieran en la empresa. No quieren o no pueden pagar el la indemnizacion de tu despido.

MIRA EL LADO POSITIVO

LOS CONTRATOS EN FRAUDE Y LOS SUPUESTOS DE CESIÓN ILEGAL no es conveniente denunciarlos hasta el momento del cese. Su denuncia anterior puede dar lugar a un despido y, aunque se te indemnice, mejor es un contrato, aunque sea en fraude que estar en el paro. Y mientras tanto, hasta que el cese se produzca, se están acumulando derechos y antigüedad. Pero en el cese, cuando se ha alcanzado la mayor antigüedad posible, y cuando es imposible ya la continuidad del contrato, todo se vuelve ventajas. Ahora, EN EL CESE Y EN EL MOMENTO DEL ACOSO Y ENCERRONA EN EL FINIQUITO, ahora es el momento de solicitar el reconocimiento de los derechos que nos niegan desde el principio. La antiguedad generada ya puede hacer inasumible tu despido.

IDENTIFICA LA ENCERRONA

Hemos comentado que puedes 1.- no firmar, 2.- firmar la conformidad, 3.-firmar no conforme, 4.-firmar pendiente de cobro. Si no firmas puede que se nieguen a darte en mano el finiquito. Pero si firmas, aunque cobras la cantidad, salvo para casos puntuales, ya no puedes denunciar. La firma pendiente de cobro permite el cobro posterior del finiquito pero firma la conformidad con esa cantidad, y la renuncia a otros derechos, lo que impide la posterior demanda judicial.

La solución es fácil. Siempre es conveniente o no firmar o FIRMAR RECIBIDO NO CONFORME. Aquí aceptas lo que se te entrega y la das por recibida pero no renuncias a demandar otros derechos de los que te crees asistido. Dicha firma permite la entrega del finiquito, y el fin de la relación laboral y el cobro del paro, y por tanto, no deberia ser objetada en exceso por tu jefe o por su representante. Una oposición exagerada, así como el inicio de los mecanismos de acoso ya mencionados deja fuera de toda duda que te encuentras en plena “encerrona del finiquito”, por lo que ya la has identificado claramente. Ahora para determinar todos los derechos que te asisten, o para determinar si sin la firma no te despedirán, solo debes evaluar la intensidad del acoso. A mayor acoso, mayor necesidad de firma, mayores serán los derechos que te asisten, y más difícil será que el empresario quiera o pueda despedirte. No te sorprendas si después de tantas molestias para ambas partes, tras tu negativa a firmar ni siquiera te despidan.

Nunca firmes (en su caso firma no conforme, recoge la cantidad y apúntate al paro) si te encuentras en una concatenación de contratos o en sucesivas subrogaciones de unas adjudicatarias a otras. Posteriormente acude a tu sindicato para que prepare la demanda correspondiente por despido, reclamación de cantidad, y en su caso, cesión ilegal. Si no estás afiliado acude igualmente, pues el coste es inferior a un abogado o graduado social. Se recomienda acudir a un sindicato con mayor afinidad a los derechos laborales. También puedes acudir a un abogado o graduado social.

Durante el acoso no se recomienda hablar mucho ni entrar en la conversación del jefe sobre temas laborales o personales. Ni siquiera se debe hablar de los derechos que te asisten. Todo lo que digas podrá ser usado en tu contra. Puedes mencionar que demandarás. Da igual que parezcas listo, tonto, o versado en la ley. Lo más importante es no firmar o firmar en disconformidad. Cuanto antes se convenzan de que no vas a firmar más fases de acoso te ahorrarás.

Es muy recomendable grabar la entrevista. Es muy facil. Puedes hacerlo con tu mismo movil. La grabacion oculta no vulnera el derecho a la intimidad porque participas en la conversacion. No la subas a internet, pero si puedes utilizarla como prueba en un juicio. Si estando de baja te citan para una entrevista, prepara tu movil.

7.- A pesar de la encerrona, cuándo SI puedes firmar el finiquito

Si se te promete un nuevo contrato con las mismas condiciones y para el mismo centro de trabajo puedes firmar (el finiquito y el nuevo contrato) pues no deja de ser una concatenación de un nuevo contrato en fraude, que prolonga el contrato anterior, y sus derechos indemnizatorios, pero nunca firmes el finiquito antes de la firma del nuevo contrato, para no quedar expuesto, pues una vez firmado el finiquito, a la hora de la firma del nuevo contrato pueden cambiar el texto, las condiciones o el centro de trabajo, o incluso negarse a celebrar el contrato prometido.

Pide la firma simultánea y si no lo aceptan, nunca firmes el finiquito del contrato anterior. Si el nuevo contrato tiene una duración inferior también puedes firmarlo pero ten en cuenta que a su término no habrá renovación ni un nuevo contrato. El nuevo contrato puede ser de duración diferente e incluso el empresario puede ser diferente si hay subrogación. Sólo ten cuidado que ni en el contrato ni en su ejecución ni te cambian de funciones ni de centro de trabajo pues perderías el derecho de reconocimiento de que trabajas para la empresa principal en el mismo puesto de trabajo, con toda la antigüedad desde el primer contrato.

El nuevo contrato puede darte oxígeno, si la situación te ha pillado de improviso, pero no deja de ser un aplazamiento de lo que inevitablemente pasará. Si no te encuentras fuerte para demandar ahora, puedes firmar simultáneamente el finiquito con el nuevo contrato, pero pon las barbas a remojar, pues ya puedo avanzarte que sera tu ultimo contrato y que, a su finalizacion, solo te indemnizaran por el tiempo del último contrato, por lo que entonces deberás iniciar el mismo procedimiento que ahora quieres evitar.

En este ultimo caso debes demandar por despido improcedente desde la fecha del primer contrato, pues en realidad nos encontramos ante una sucesión de contratos concatenados en fraude desde el contrato inicial, aunque sobre el papel, finalices un contrato de corta duración por tiempo determinado, usado en fraude, para intentar que no se considere despido.

RESUMEN

Recomendamos firmar siempre el finiquito añadiendo «no conforme» o «pendiente de revisión» para recibir el importe ofrecido sin renunciar ni al subsidio por desempleo ni a una eventual reclamación posterior. Si identificamos la encerrona, tenemos la seguridad de que no se abona toda la cantidad adeudada, venimos de contratos concatenados para el mismo empresario, de una subrogación de contratos con distintos empresarios adjudicatarios, o trabajamos para adjudicatarios de entidades públicas, acudiremos en todos los casos a nuestro sindicato para conocer todos nuestros derechos. Podremos acudir antes de la firma o también después, siempre que, en este último caso, hayamos firmado «no conforme» o «pendiente de revisión»,. Acudiremos al sindicato de forma inmediata, dado el lapso de 20 días como fecha límite para presentar demanda.

Dada la tensión emocional del momento, debemos tranquilizar a todo trabajador que quiere demandar diciendo que, todo trabajador (art 2.d Ley 1/1996) tiene derecho a ser representado de forma totalmente gratuita por un abogado de oficio, con solo solicitarlo ante el colegio de abogados de su población, sin perjuicio del derecho de defensa de su propio sindicato (en muchos casos también gratuito con 6 meses de afiliación) o de abogado o graduado social de su elección, aunque de pago.

No obstante el derecho del trabajador a un abogado de oficio totalmente gratuito, y pese a la exención de costas en el proceso social (art 235 LRJS en relación con el art 2.d) de la ley 1/1996), cuando la cuantía que se espera obtener es importante (contrato de larga duración, concatenación de contratos en fraude, múltiple subrogación) no recomendamos solicitar la asistencia jurídica gratuita sino acudir al sindicato (gratuito en muchos de los casos) o a un abogado o graduado social de nuestra elección (con quien podremos pactar unas tarifas en torno a los 600 euros). La razón de ello, y esto es muy importante, estriba en los efectos económicos que tiene sobre el trabajador una sentencia 1.-estimatoria y 2.- sin condena en costas para ninguna de las partes, (lo que ocurre siempre en instancia al no ser preceptivo abogado) que no es otro que el derecho del letrado propio a reclamar su minuta, que, aunque limitada al tercio del importe obtenido por el trabajador, sin duda resultará más elevada que la minuta del letrado de nuestra elección (con quien pudimos acordar presupuesto) y superior al coste del servicio jurídico sindical, aunque no tuviésemos afiliación (generalmente gratuito con afiliación).

para ver la condena en costas al beneficiario de justicia gratuita pincha la entrada http://tusderechoslaborales.es/debe-pagar-las-costas-el-beneficiario-de-justicia-gratuita/

En el supuesto de contratar abogado privado debe exigirse, por escrito, presupuesto previo, recomendando no contratar a ningún profesional que se niegue a presentarlo, como hacemos en las obras y servicios. Ver entrada relación abogado cliente http://tusderechoslaborales.es/relacion-abogado-cliente/

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Salud.

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