Etiquetado de productos

El etiquetado de los alimentos

En el etiquetado de los alimentos deben aparecer una serie de elementos obligatorios que podemos dividir en tres apartados dependiendo del tipo de información que aportan:

-Información sobre la identidad y la composición del alimento: es la denominación del producto y la lista de ingredientes.

-Información sobre la protección de la salud de los consumidores y el uso seguro de un alimento:

  • Propiedades relacionadas con la composición que puedan ser perjudiciales para la salud de determinados consumidores. Por ejemplo, la presencia de alérgenos (sustancias o productos que causan alergias o intolerancias), como gluten, crustáceos, huevo, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces o moluscos.
  • Duración, almacenamiento y uso seguro: la fecha de caducidad, modo de conservación y de empleo.
  • Efectos sobre la salud, incluidos los riesgos y las consecuencias relativas al consumo perjudicial y peligroso de un alimento. Por ejemplo, el aviso que debe aparecer en los alimentos con más de un 10% de polialcoholes: “Un consumo excesivo puede producir efectos laxantes”.

-Información sobre características nutricionales: es la información alimentaria obligatoria, que debe verse claramente.

¿Qué deberá incluir?

Con la finalidad de garantizar un alto nivel de protección de los consumidores frente a la información de los alimentos, la UE se propuso unificar la información que se aporta al consumidor en las etiquetas de los productos.

Así, tras aprobar un Reglamento sobre información al consumidor en julio de 2011, el siguiente paso tendrá lugar a partir del 13 de diciembre de 2014, fecha desde la que la información general deberá adaptarse a los nuevos parámetros.

En el caso de la información nutricional obligatoria, el plazo de puesta en marcha será dos años después, es el 13 de diciembre 2016.

Según el citado Reglamento aprobado en julio 2011, la lista de menciones de obligada aparición en el futuro etiquetado aprobado por la Comisión Europea es la siguiente:

Denominación del alimento: Deberá ir acompañada de menciones sobre las condiciones físicas del producto o sobre el tratamiento específico al que haya sido sometido (en polvo, congelado, liofilizado, ultracongelado, concentrado o ahumado). Si el alimento ha sido congelado antes de su venta y se vende descongelado, debe indicarse.

Lista de ingredientes: Incluirá todos los ingredientes del alimento en orden decreciente en función de la cantidad que incluya el producto. De esta lista quedarán excluidos frutas, hortalizas y patatas no procesadas, aguas, vinagre procedente de la fermentación de un solo producto, queso, mantequilla, leche, nata -siempre y cuando no se haya añadido nada más que productos lácteos, enzimas alimentarios, fermentos o sal- y alimentos que consten de un único ingrediente y su denominación sea igual a dicho ingrediente y no entrañe riesgo de confusión.

Ingredientes resaltados: Será necesario indicar el porcentaje concreto de un ingrediente cuando éste figure en la denominación del alimento, cuando se destaque en el etiquetado mediante palabras, imágenes o representación gráfica.

Mención destacada de cualquier ingrediente que cause alergia o intolerancia: Si el alérgeno no aparece indicado claramente en la denominación del producto, deberá aparecer en la lista de ingredientes de forma destacada, de manera que se diferencie del resto de sustancias incluidas en la lista de ingredientes.

Cantidad neta: Debe indicar el peso neto del producto.

Cantidad neta del alimento: Si un alimento sólido se vende con un líquido de cobertura (por ejemplo: unos espárragos en conserva), deberá indicarse tanto el peso total como el peso neto escurrido. Si el alimento está glaseado, como por ejemplo el pescado congelado, el peso neto declarado no deberá incluir el porcentaje de glaseado.

Fecha de duración mínima o fecha de caducidad: Se indicará “Consumir preferentemente antes del día y mes” cuando la duración del producto sea inferior a tres meses, “Consumir preferentemente antes del fin de (mes y año)», cuando la duración del producto sea de entre 3 y 18 meses» o «Consumir preferentemente antes del fin de (año)», si la duración se prolonga más allá de los 18 meses. No necesitarán fecha de caducidad frutas, hortalizas y patatas frescas, bebidas con una graduación alcohólica superior a 10% vol., productos de panadería destinados al consumo diario, vinagre, sal de cocina, azúcar, productos de confitería y gomas de mascar.

Nombre, razón social y dirección del operador de la empresa alimentaria: Con esta medida, algunos productos perderán definitivamente el anonimato al que ahora nos tienen acostumbrados.

País de origen o lugar de procedencia: La lista actual de productos relevantes, como miel, aceite de oliva, frutas y verduras, pescado y carne de vacuno, se extenderá a todas las carnes: cerdo, oveja, cabra y aves de corral. Además, la indicación del país de origen o lugar de procedencia será obligatoria cuando su omisión pueda inducir a error al consumidor.

Modo de empleo: En el caso de que el producto lo requiera.

Información nutricional: Será obligatorio indicar el valor energético y la cantidad de proteínas, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcar y sal por 100 gramos de producto o 100 mililitros. Esta información podrá completarse con datos sobre el contenido en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria y cualquier vitamina o mineral.

Condiciones especiales de conservación y utilización: Para permitir la conservación o la utilización en las mejores condiciones de una alimento una vez abierto, será necesario que éstas aparezcan en el etiquetado, al igual que la fecha límite de consumo, como en el caso de los brick de leche.

Grado alcohólico: Para bebidas con un contenido de alcohol superior al 1,2% vol.

¿Qué tiene que aparecer en la etiqueta de un alimento?

Para todos los alimentos, la denominada información alimentaria obligatoria estará disponible y será fácilmente accesible. Para los alimentos envasados, la información alimentaria obligatoria figurará directamente en el envase o en una etiqueta sujeta al mismo.

La información alimentaria obligatoria se indicará en lugar destacado, de manera que sea fácilmente visible, claramente legible y, en su caso, indeleble. No estará disimulada, tapada o separada por ninguna otra indicación o imagen, ni por ningún otro material interpuesto.

En general, será obligatorio mencionar las siguientes indicaciones: denominación del alimento; lista de ingredientes; ingrediente o coadyuvante tecnológico que cause alergias o intolerancias; cantidad de determinados ingredientes o de determinadas categorías de ingredientes; cantidad neta del alimento; fecha de duración mínima o la fecha de caducidad; condiciones especiales de conservación y/o las condiciones de utilización; nombre o la razón social y la dirección del operador de la empresa alimentaria; país de origen o lugar de procedencia; modo de empleo; grado alcohólico para las bebidasde más de 1,2% en volumen de alcohol; y la información nutricional.

1. La denominación del alimento.

Entendemos por «denominación del alimento» su denominación jurídica, o en su ausencia, será la denominación habitual y si no, se facilitará una denominación descriptiva del alimento.

Este nombre no puede sustituirse por ninguna denominación protegida como propiedad intelectual, marca comercial o denominación de fantasía

2. La lista de ingredientes.

Debe ir precedida del título «ingredientes» o de una mención apropiada que incluya tal palabra, y en ella se incluirán todos los ingredientes del alimento en orden decreciente de peso, según se incorporen en el momento de su uso para la fabricación del alimento.

Pero hay algunos productos que no precisan lista de ingredientes:

– Las frutas y hortalizas frescas, incluidas las patatas, que no hayan sido peladas, cortadas o sometidas a cualquier otro tratamiento similar.

– Las aguas carbónicas, en cuya denominación aparezca esta última característica.

– Los vinagres de fermentación, si proceden exclusivamente de un solo producto básico y siempre que no se les haya añadido ningún otro ingrediente.

– El queso, la mantequilla, la leche y la nata fermentadas, a los que no se ha añadido ningún ingrediente aparte de los productos lácteos, enzimas alimentarias y cultivos de microorganismos necesarios para la fabricación o, en el caso de los quesos que no son frescos o fundidos, la sal necesaria para su fabricación.

Los alimentos que consten de un único ingrediente, en los que la denominación del alimento sea idéntica a la del ingrediente, o la denominación del alimento permita determinar la naturaleza del ingrediente sin riesgo de confusión.

3. Ingredientes que puedan causar alergia o intolerancia y se utilice en la fabricación o elaboración del alimento.

En la lista de ingredientes con una referencia clara a la denominación de la sustancia y se destacará mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes, por ejemplo mediante el tipo de letra, el estilo o el color de fondo.

Si no hay lista de ingredientes, incluirá la palabra “contiene” seguida del nombre de la sustancia o el producto.

Los productos que pueden causar alergias o intolerancias son: cereales que contengan gluten; crustáceos y productos a base de crustáceos; huevos y productos a base de huevo; pescado y productos a base de pescado salvo gelatina de pescado; cacahuetes y productos a base de cacahuetes; soja y productos a base de soja salvo aceite y grasa de semilla refinados, tocoferoles, fitoesteroles y esteres de fitoesterol y esteres de fitostanol; leche y sus derivados (incluida la lactosa) salvo el lactosuero y el lactitiol; frutos de cáscara, apio y productos derivados; mostaza y productos derivados; granos de sésamo y productos a base a base de granos de sésamo; dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/litro; altramuces y productos a base de altramuces; moluscos y productos a base de moluscos.

4. Indicación cuantitativa de los ingredientes.

Los alimentos deberán indicar la cantidad de un ingrediente o de una categoría de ingredientes utilizadas en la fabricación o la preparación de un alimento en caso de que el ingrediente o categoría de ingredientes de que se trate:

– Figure en la denominación del alimento o el consumidor lo asocie normalmente con dicha denominación.

– Se destaque en el etiquetado por medio de palabras, imágenes o representación gráfica.

– Sea esencial para definir un alimento y para distinguirlo de los productos con los que se pudiera confundir a causa de su denominación o de su aspecto.

5. La cantidad neta.

Se expresará en litros, centilitros, mililitros, kilogramos o gramos, según el caso:

– En unidades de volumen para los productos líquidos.

– En unidades de peso en el caso de los demás productos.

Se utilizará, según el caso, el litro (l o L), el centilitro (cl), el mililitro (ml) o bien el kilogramo (kg) o el gramo (g).

La indicación de la cantidad neta no será obligatoria en el caso de los alimentos:

– Que estén sujetos a pérdidas considerables de su volumen o de su masa y que se vendan por unidades o se pesen ante el comprador.

– Cuya cantidad neta sea inferior a 5 gramos o 5 mililitros. Esta excepción no se aplicará en el caso de especias y plantas aromáticas.

– Que normalmente se venden por unidades, siempre que el número de artículos pueda verse claramente y los artículos puedan contarse fácilmente desde el exterior o, de no ser así, se indiquen en el etiquetado.

6. La fecha de duración mínima o la fecha de caducidad.

La fecha de duración mínima de un alimento es la fecha hasta la que el alimento conserva sus propiedades específicas cuando se almacena correctamente. En el caso de alimentos microbiológicamente muy perecederos y que por ello puedan suponer un peligro inmediato para la salud humana, tras un corto periodo de tiempo, la fecha de duración mínima se cambiará por la fecha de caducidad. Después de su fecha de caducidad, el alimento no se considerará seguro.

– La fecha de duración mínima se indicará del siguiente modo:

  • La fecha deberá ir precedida por las palabras:

1. «Consumir preferentemente antes del …»: cuando la fecha incluya la indicación del día.

2. «Consumir preferentemente antes del fin de…»: en los demás casos.

  • Estas indicaciones irán acompañadas:

1. o de la propia fecha

2. o de una referencia al lugar donde se indica la fecha en la etiqueta

Si fuese preciso, estas indicaciones se completarán con la referencia a las condiciones de conservación que deben observarse para asegurar la duración indicada.

  • La fecha consistirá en la indicación clara según este orden: día, mes y, eventualmente, año. No obstante, en el caso de los alimentos cuya duración sea inferior a tres meses, bastará con indicar el día y el mes (huevos); en los que su duración sea superior a tres meses, pero sin sobrepasar los dieciocho meses, bastará con indicar el mes y el año (galletas); y en aquellos cuya duración sea superior a dieciocho meses, bastará con indicar el año (conservas).
  • Salvo excepciones, no precisarán indicar la fecha de duración mínima los siguientes productos:

a) Las frutas y las hortalizas frescas, incluidas las patatas, que no hayan sido peladas, cortadas o sometidas a cualquier otro tratamiento similar. Esta excepción no se aplicará a las semillas germinantes y a productos similares como los brotes de leguminosas.

b) Los vinos, vinos de licor, vinos espumosos, vinos aromatizados y los productos similares obtenidos a partir de frutas distintas de la uva.

c) Las bebidas con una graduación de un 10% o más en volumen de alcohol.

e) Los productos de panadería o repostería que, por su naturaleza, se consumen normalmente en el plazo de veinticuatro horas después de su fabricación.

f) Los vinagres.

g) La sal de cocina.

h) Los azúcares en estado sólido.

i) Los productos de confitería consistentes casi exclusivamente en azúcares aromatizados y/o coloreados.

j) Las gomas de mascar y los productos similares de mascar.

k) Porciones individuales de helados.

– La fecha de caducidad se indicará del siguiente modo:

  • Irá precedida de la indicación «fecha de caducidad».
  • Esta indicación irá acompañada:

1. o de la propia fecha

2. o de una referencia al lugar donde se indica la fecha en la etiqueta.

Dichas menciones se completarán con una descripción de las condiciones de conservación que habrán de respetarse.

  • La fecha consistirá en la indicación clara según este orden: día, mes y, eventualmente, año.
  • La fecha de caducidad se indicará en cada porción individual envasada.

7. Las condiciones especiales de conservación y de utilización.

Cuando los alimentos requieran unas condiciones especiales de conservación y/o de utilización, se indicarán dichas condiciones. Con el fin de permitir la conservación o utilización adecuadas de los alimentos una vez abierto el envase, se indicarán, cuando proceda, las condiciones y/o fecha límite de consumo.

8. El nombre o la razón social y la dirección del operador de la empresa alimentaria.

El operador de empresa alimentaria responsable de la información alimentaria será el operador con cuyo nombre o razón social se comercialice el alimento o, en caso de que no esté establecido en la Unión, el importador del alimento al mercado de la Unión.

Se recuerda la importancia de adquirir únicamente productos correctamente etiquetados en los que se pueda conocer quién es el responsable de su puesta en el mercado.

9. País de origen o lugar de procedencia.

La indicación del país de origen o el lugar de procedencia será obligatoria:

  • Cuando su omisión pudiera inducir a error a la persona consumidora en cuanto al país de origen o el lugar de procedencia real del alimento, en particular si la información que acompaña al alimento o la etiqueta en su conjunto pudiera insinuar que el alimento tiene un país de origen o un lugar de procedencia diferente.
  • Cuando se trate de carne de los códigos de la nomenclatura combinada «NC» (carne de animales de la especie porcina, fresca, refrigerada o congelada; carne de animales de las especies ovina o caprina, fresca, refrigerada o congelada; carnes de aves de la partida 0105, fresca, refrigerada o congelada).

Cuando se mencione el país de origen o el lugar de procedencia de un alimento y éste no sea el mismo que el de su ingrediente primario:

  • Se indicará el país de origen o el lugar de procedencia del ingrediente primario de que se trate, o
  • Se indicará que el país de origen o el lugar de procedencia del ingrediente primario es distinto del país de origen o lugar de procedencia del alimento.

10. El modo de empleo.

Debe indicarse de forma que permita un uso apropiado del alimento.

11. El grado alcohólico en las bebidas con una graduación superior en volumen al 1,2%.

La cifra correspondiente al grado alcohólico volumétrico adquirido de las bebidas que contengan más de un 1,2% en volumen de alcohol incluirá un decimal como máximo. Irá seguida del símbolo «% vol» y podrá estar precedida de la palabra alcohol o de la abreviatura «alc.».

12. El lote

– Por lote se entiende un conjunto de unidades de venta de un producto alimenticio producido, fabricado o envasado en circunstancias prácticamente idénticas.

– La normativa vigente exige que sólo se pueda comercializar un producto alimenticio si fuere acompañado del lote, si bien ello no será de aplicación:

  • A los productos agrícolas que, al salir de la zona de explotación, sean vendidos o entregados a centros de almacenamiento, de envasado o de embalaje; enviados a organizaciones de productores; o recogidos para su integración inmediata en un sistema operativo de preparación o de transformación.
  • Cuando, en los puntos de venta al consumidor final, los productos alimenticios no estén previamente envasados, sean envasados a petición del comprador o previamente envasados para su venta inmediata.
  • A los envases o recipientes cuya cara mayor tenga una superficie inferior a 10 centímetros cuadrados.

– El lote será determinado, en cada caso, por el productor, el fabricante o el envasador del producto alimenticio en cuestión, o por el primer vendedor establecido en el interior de la CEE.

– La indicación del lote se determinará y pondrá bajo la responsabilidad de dichos operadores; e irá precedida de la letra «L», salvo en los casos en que se distinga claramente de las demás indicaciones del etiquetado.

– Cuando los productos alimenticios estén envasados, la indicación del lote y, en su caso, la letra «L», figurarán en el envase o en una etiqueta unida a éste.

– Cuando los productos no estén envasados, la indicación del lote y, en su caso, la letra «L» figurarán en el embalaje o en el recipiente o, en su defecto, en los documentos comerciales pertinentes.

– En todos los casos, la indicación del lote figurará de tal manera que sea fácilmente visible, claramente legible e indeleble.

– Cuando la fecha de duración mínima o la fecha de caducidad figure en el etiquetado, el producto alimenticio podrá no ir acompañado de la indicación del lote, siempre que dicha fecha tenga, por lo menos, el día y el mes indicados claramente y en orden.

13. Información nutricional.

– De obligada inclusión, como información alimentaria obligatoria, a partir del 13 de diciembre de 2016.

– La información nutricional incluirá lo siguiente:

  • El valor energético.
  • La cantidad de grasas, ácidos grasos saturados, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal (cuando proceda, se podrá incluir una indicación, al lado de la información nutricional, señalando que el contenido de sal obedece exclusivamente al sodio presente de forma natural en el alimento).

– El contenido de la información nutricional anterior podrá completarse con la indicación de la cantidad de una o varias de las siguientes sustancias:

  • Ácidos grasos monoinsaturados.
  • Ácidos grasos poliinsaturados.
  • Polialcoholes.
  • Almidón.
  • Fibra alimentaria
  • Cualquier vitamina o mineral que figure de entre los siguientes, y que se presente en cantidades significativas: Vitaminas A, D, E, K, C, Tiamina, Riboflavina, Niacina, B6, Ácido fólico, B12, Biotina, Ácido Pantoténico, Potasio, Cloro, Calcio, Fósforo, Magnesio, Hierro, Zinc, Cobre, Manganeso, Flúor, Selenio, Cromo, Molibdeno, Yodo.

Qué información deben tener las etiquetas de los alimentos

Ir a la compra resulta un acto cotidiano para muchas personas. Pero no lo es tanto el pararse a revisar el etiquetado de la cesta de la compra en cuanto a productos alimentarios se refiere. Leer las etiquetas de los alimentos es la clave para saber qué comemos.

La Unión Europea establece un reglamento ( nº1169/2011) sobre la Información Alimentaria Facilitada al Consumidor. Su finalidad es proteger la salud de los consumidores y garantizar su derecho a la información para así poder tomar decisiones consecuentes y responsables. Estas normas mejoran el etiquetado en todos los productos, envasados y no envasados, para que porporcionen información útil, legible y comprensible al consumidor.

Cada producto puede llevar la información al consumidor en lugares diferentes de los envases pero todos están obligados a señalar de manera clara la siguiente información:

1. Fechas duración/caducidad

La fecha de duración es la fecha hasta la que el alimento conserva sus propiedades: «consumir preferentemente antes del…» seguido del día/mes/año o «consumir preferentemente antes del fin de…» seguido de mes/año o solo año. La fecha de caducidad aparece en productos muy perecederos, como el pescado fresco o la carne picada: «fecha de caducidad…» seguido del día/mes y eventualmente el año.

2. Ingredientes

La lista de ingredientes (de mayor a menor peso) incluye las sustancias o productos que se utilizan en la fabricación del alimento y que permanecen en el producto final. Es obligatoria excepto en algunos productos, como por ejemplo los productos que proceden de un solo ingrediente; frutas, hortalizas y patatas sin manipular; vinagres de fermentación sin otros ingredientes añadidos; queso, mantequilla, leche y nata fermentada sin ingredientes añadidos en el proceso; bebidas que tengan más de 1,2 % en volumen de alcohol. La información nutricional incluirá el valor energético y las cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteinas y sal.

3. Denominación

Indica qué es exactamente lo que se ofrece. Debe incluir la denominación legal del alimento, y si ésta no existe, se utiliza la denominación habitual o descriptiva, de forma que podamos saber en todo momento de qué se trata.

4. Fabricante/procedencia

Obligatorio, sobre todo en las carnes envasadas de algunas especies (ovino, porcino, caprino y aves de corral) es obligatorio facilitar información sobre el país de origen o el lugar de procedencia. Reglamento de Ejecución (UE) Nº1337/2013 de la Comisión. Es voluntario por parte del fabricante el añadir un teléfono de información al consumidor.

5. Cantidad neta

La cantidad de producto se expresa en litros, centilitros, mililitros, kilogramos o gramos, según el tipo de producto.

Cualquier artículo necesita una marca y etiquetado para poder comercializarse. La etiqueta es uno de los elementos que refuerza y consolida la personalidad de un producto y que ayuda a transmitir dicha marca junto con la calidad del contenido del producto o alimentos. Un producto de limpieza o de alimentación colocado en el lineal de un supermercado requiere siempre una etiqueta para informar y vender. Por ello es importante que el diseño contenga un estética adecuada y logre transmitir al imprimir los valores que el fabricante desea en las etiquetas.

Una etiqueta de producto siempre debe incorporar información veraz, eficaz y suficiente (en español y los idiomas indicados según región) para que el cliente pueda conocer sus características esenciales antes de comprarlo, sin inducir a ningún tipo de error. De hecho, es uno de los requisitos que recoge en su texto la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Pero también es cierto que como herramienta de marketing, tiene el poder de atraer al cliente a la hora de comprar el producto colocado en la sección pertinente de un supermercado. En muchas ocasiones, un envase determinado bien por tamaño o diseño acompañado de un ejemplo de etiqueta bien diseñada desencadena lo que habitualmente se denomina la compra por impulso, es decir, cuando el cliente ve algo que no figuraba en la lista de su compra y en ese momento siente la necesidad de adquirirlo.

Realmente no hay una reglas a seguir a la hora de crear un buen diseño de etiqueta que capte la atención del consumidor e impulse el acto de compra, muchas veces lo mejor es inspirarse en otros productos o redes sociales como pinterest, facebook o twitter. Sin embargo, cualquier persona es capaz de reconocer un diseño llamativo y atractivo cuando lo ve. Existen, no obstante, unos elementos básicos en el diseño de cualquier etiqueta que utilizados con má o menos eficacia, provocarán mayor grado de impacto en el cliente.

¿Qué forma debe tener mi etiqueta?

Es fundamental tener en cuenta la forma y las medidas que tiene el envase para diseñar un etiqueta. En función de ambos factores se optará por el formato más idóneo y que mejor lucirá en el producto: cuadrada, rectangular, redonda, etc.

¿Qué colores son los apropiados?

Para llamar la atención de un cliente que pasea por los pasillos de un supermercado ¿cuál es el color más adecuado para un etiqueta? Siempre dependerá principalmente de dos factores: el propio color del envase y si éste es transparente. En este último caso habrá que tener en cuenta la tonalidad del propio producto. En cualquier caso, hay que asegurarse de que los colores seleccionados no interfieran de forma negativa y reduzcan el atractivo visual en su conjunto. Los colores cálidos, por ejemplo, son más placenteros a la vista y los crema con textura son muy eficaces y populares en vinos y licores donde se quiere transmitir una imagen artesanal.

¿Qué más utilizo a parte de información y logotipo?

Tramas, texturas y detalles de diseño

Las tramas o texturas de fondo son elementos importantes que también se deben tener en cuenta, así como los gráficos que pueden acompañar. Se utilizarán y se incorporarán en el diseño final siempre que estén justificados y que refuercen el valor de marca que se busca transmitir.

El logotipo también se incorporará en la zona más visible de la etiqueta a un tamaño superior al resto de elementos que intervienen en el diseño.

¿Qué tipografía incluyo?

Es una decisión crítica y merece especial atención. Se recomienda no escoger fuentes estándar como Times New Roman o Arial. También habría que evitar tipografías demasiado utilizadas. Con criterio y siempre manteniendo la coherencia del diseño en su totalidad, se optará por una fuente nueva y diferente. La única limitación es que no dificulte su lectura.

Legibilidad

Si tenemos en cuenta que el cliente de un supermercado recorre su superficie rodeado de centenares de productos a ambos lados de los pasillos y en un tiempo limitado, es fundamental que en 2 ó 3 segundos sea capaz de leer un puñado de palabras. Por tanto, el nombre de la marca o empresa, así como dos o tres palabras que describan el producto tienen que estar a un tamaño lo suficientemente grande para que puedan leerse a un mínimo de dos metros de distancia.

¿Qué debo saber sobre los materiales?

Es uno de los temas que deben abordarse antes de iniciar el proceso de diseño de la etiqueta. Tiene que poder encajar en el material y en la forma del envase. En el caso de productos congelados o refrigerados se debe optar por materiales resistentes al agua.

Respecto al acabado se puede escoger entre mate o brillo en función de la imagen que se desea trasladar al consumidor. Un laminado mate siempre proporcionará un aspecto más clásico además de facilitar su lectura. El brillo, sin embargo, añade más impacto a los colores que se han utilizado en la etiqueta y dan un aspecto brillante.

Paralelamente a estos criterios generales, hay que tener en cuenta otra serie de factores en el diseño de etiquetas y que resumimos a continuación.

– Los productos de alimentación están obligados por normativa europea y española a proporcionar a los consumidores determinada información en la etiqueta. Es obligatorio indicar los ingredientes utilizados en su elaboración, en orden descendente (de mayor a menor cantidad). También deben indicarse aditivos, edulcorantes, aromas, gases, alérgenos, etc. Se recomienda revisar y leer en su totalidad la normativa que hay publicada sobre este asunto.

– Incorporar información de contacto. Se aconseja colocar un número de atención al consumidor, un sitio web y una dirección física en alguna zona de la etiqueta.

– Para determinados productos es recomendable utilizar una etiqueta delantera y otra trasera porque permiten separar la información de la marca y la información nutricional y reglamentaria.

Etiquetado de alimentos

Todos los alimentos y bebidas en Estados Unidos cuentan con etiquetas informativas. Estas etiquetas con información nutricional pueden ayudarle a elegir alimentos más sanos y consumir una dieta saludable.

Antes de leer la etiqueta informativa, usted debe saber algunas cosas:

  • El tamaño de la porción se basa en la cantidad que las personas en general comen y toman de una vez
  • Las porciones por envase señalan cuántas porciones tiene el envase. Algunas etiquetas entregan información sobre calorías y nutrientes tanto para el paquete entero como para cada porción. Usted debe tomar en cuenta el tamaño de la porción al decidir cuánto consumir. Por ejemplo, si una botella de jugo contiene dos porciones y usted se toma toda la botella, está consumiendo el doble de azúcar que se detalla en la etiqueta
  • El % de valor diario es una cifra que le ayuda a entender cuánto nutriente contiene cada porción. Los expertos recomiendan que usted obtenga cierta cantidad de nutrientes todos los días. El valor diario señala el porcentaje que usted obtiene por cada porción que consuma de ese alimento. Con esto, usted puede saber si un producto es alto o bajo en nutrientes. Cinco por ciento o menos es bajo, 20 por ciento o más es alto

El contenido de una etiqueta de información nutricional puede ayudarle a ver cómo el alimento se inserta en su dieta general. La etiqueta entrega información por porción de:

  • La cantidad de calorías
  • Grasas, incluyendo total de grasa, grasa saturada y grasa trans
  • Colesterol
  • Sodio (sal)
  • Carbohidratos, incluyendo fibra, azúcares totales y azúcar añadida
  • Proteínas
  • Vitaminas y minerales

Administración de Alimentos y Medicamentos

Ayuntamiento de Jaén

Etiquetado de alimentos:
La lectura de la etiqueta de un producto alimenticio debe aportar toda la información necesaria para un correcto consumo del mismo, puesto que aquélla ha de incluir los siguientes aspectos:
a) HIGIÉNICO (fechas de consumo preferente y caducidad, así como los medios de conservación del producto).
b) NUTRICIONAL (relación de los ingredientes, aditivos, conservantes, etc.).
c) ECONÓMICO (peso del producto y su relación el precio).

El usuario debe rechazar todo alimento envasado que carezca de etiqueta o que la presente insuficiente o incorrecta.
En envases considerados pequeños, es decir con una superficie inferior a diez centímetros cuadrados, sólo será obligatorio incluir la denominación del producto, la cantidad neta y el marcado de las fechas.
El etiquetado estará escrito, como mínimo, en la lengua oficial del Estado (el español o castellano), aunque el producto sea de importación, salvo cuando se trate de productos tradicionales elaborados y distribuidos dentro del territorio de una Comunidad Autónoma con lengua oficial propia.
Las indicaciones de la etiqueta deben ser fácilmente comprensibles y deben estar en un lugar destacado, de forma que sean fácilmente visibles, legibles e indelebles. Las indicaciones obligatorias del etiquetado no deben ser disimuladas, tapadas o separadas de ninguna forma por otras imágenes o indicaciones.

La etiqueta de un producto alimenticio ha de incluir obligatoriamente la siguiente información:
a) Denominación de venta del producto.
b) Lista de ingredientes.
c) Cantidad de determinados ingredientes o categoría de ingredientes.
d) Grado alcohólico en las bebidas con una graduación superior en volumen al 1,2 %.
e) Cantidad neta, para productos envasados.
f) Fecha de duración mínima o fecha de caducidad.
g) Condiciones especiales de conservación y de utilización.
h) Modo de empleo, cuando su indicación sea necesaria para hacer un uso adecuado del producto alimenticio.
i) Identificación de la empresa: nombre, razón social o denominación del fabricante o envasador o de un vendedor establecido dentro de la Unión Europea y, en todo caso, su domicilio.
j) Lote.
k) Lugar de origen o procedencia.

NOVEDADES LEGALES: El 16 de junio de 2011 el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente la nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición que, entre otras cosas, limita en los centros educativos la venta de bebidas y alimentos con alto contenido en sal, ácidos grasos saturados y trans, y prohíbe la aparición de médicos en anuncios televisivos de alimentos.

El 29 de marzo de 2013 el BOE publicó el Real Decreto 176/2013 por el que se derogan determinadas normas referidas a productos alimenticios.

ÚLTIMAS NOVEDADES LEGISLATIVAS

El 13 de diciembre de 2014 comenzó a ser aplicable en todos los países de la Unión Europea el Reglamento 1169/2011 aprobado el 30 de septiembre de 2011 que marca la información que deberán llevar los productos en su envase y cómo deberá presentarse ésta.
El nuevo etiquetado será obligatorio a final de año pero las empresas pueden empezar a incorporar los cambios desde ya. La claves de las nuevas etiquetas son las siguientes:

– Iguales en toda Europa. La misma norma la aplicarán todos los países miembros de la UE. Hasta ahora había una directiva europea a partir de la que los miembros de la UE establecían sus propias leyes de etiquetado como nuestro Real Decreto 1334/1999. En diciembre todo cambiará y la norma será común.

– El origen de la carne. Actualmente es obligatorio indicar la procedencia de miel, aceite de oliva, frutas, verduras, pescados y carne de vacuno, a partir de 2014 se tendrá que especificar también el origen de la carne de cerdo, aves de corral, ovejas y cabras tanto si se vende fresca como refrigerada o congelada.

– Letra más grande y legible. Es una ley de información al consumidor por lo que para que ésta llegue debe facilitarse. La norma establece que debe existir un tamaño mínimo: para los envases de más de 80 cm2 será 1,2 mm de altura y en los de tamaño inferior, de 0,9 mm.

– Los alérgenos, bien visibles. A partir de ahora los alimentos con componentes susceptibles de provocar estas reacciones (lactosa, frutos secos¿) deben utilizar una tipografía diferente para indicar su presencia. Puede ser un cambio de color, de tipo de letra o que aparezca marcada en negrita. Hacer la compra en el extranjero también será mucho más sencillo.

– Fecha de caducidad y consumo preferente. Esto en realidad no va a cambiar pero es bueno aclarar cómo es exactamente el marcado de fechas. Si un alimento es microbiológicamente perecedero (lácteos, productos cárnicos, de la pesca¿) debe aparecer su caducidad. En el resto de los productos (tomate fritos, conservas¿) aparecerá la fecha de consumo preferente, que establece el productor estimando cuánto tiempo puede durar en buenas condiciones.

– Más fechas: congelación y descongelación. Dos términos serán claves en este aspecto. ‘Congelado en’ será obligatorio para carne, productos de pesca no transformados y productos cárnicos y ‘descongelado’ en aquellos que antes de poner en el estante han sido descongelados, lo que significa que sólo podrán volver a esa parte de la nevera si los cocinamos. Esa información puede no aparecer si la descongelación no afecta al consumidor.

– Etiquetado nutricional obligatorio. Si vas a la despensa y coges el último paquete de galletas que has comprado, lo normal es que incorpore datos como el número de calorías que contiene o la cantidad de hidratos de carbono aporta. Esa información aparece con frecuencia pero no era obligatorio. La nueva ley sí lo impone aunque para que aparezca en absolutamente todos los envases habrá que esperar hasta 2016, fecha en que sabremos si finalmente se determina que estos datos se incorporen también en los envases de bebidas alcohólicas.

– Grasas, al detalle. La información sobre el origen de las grasas será todavía más completa. Ahora sólo hay que indicar si la procedencia es vegetal, animal o son grasas hidrogenadas. La nueva ley obliga a detallas qué tipo de aceite contiene: si es de girasol, de oliva o de palma. La presencia de grasas trans seguirá sin tener que indicarse, a la espera de la resolución de 2016.

– Recomendaciones nutricionales. No sólo conoceremos los nutrientes del alimento comprado, la etiqueta informará también sobre la cantidad diaria que debemos consumir de esos mismos, especialmente en el caso de vitaminas y minerales. Así podremos calcular cuántos estamos consumiendo y qué cantidad nos queda para llegar a la cifra recomendable.

– La palabra sal. El objetivo es informar y de ahí que se eviten palabras confusas. Es el caso de ‘sodio’ que desaparecerá de los envases para dejarle paso a la más conocida ‘sal’.

– Información junta. Para no llevar a confusión se prohíbe repartir ésta por el envase. Todo tiene que estar en el mismo campo visual, aunque se permite repetir los elementos más importantes en la zona principal para que vean mejor y, también sea dicho, pueda resultar más atractivo para la venta.

– ‘Elaborado a partir de…’. Esos alimentos que parecen que están hechos de una sola pieza de carne o pescado, pero que en realidad son la suma de varias combinadas con otros ingredientes deben dejarlo claro, incluidos los aditivos alimentario, las enzimas y si tuviesen proteínas añadidas de origen animal diferente, indicando en este caso. Así sabremos de qué están hechas las salchichas, los palitos de cangrejo y otros productos parecidos.

– La tripa no comestible. Los embutidos cuyo envoltorio sea no comestible están obligados a indicarlo.

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