Divorcio y separacion

El abogado transformará el acuerdo de mediación en un convenio regulador. A partir de este momento, deberás instar un proceso judicial de divorcio de mutuo acuerdo o bien, otorgar escritura notarial de divorcio. Nos remitimos a lo expuesto anteriormente para el caso de mutuo acuerdo.

Contenidos

En un divorcio contencioso

A falta de acuerdo de los cónyuges habrá que acudir al procedimiento judicial de divorcio contencioso.

La demanda será presentada por uno solo de los cónyuges, que estará representado por un procurador y asistida por un abogado. No se presentará convenio regulador.

Ahora bien, en la demanda se deberán precisar las medidas que se deban adoptar en relación a la guarda y custodia de los hijos, régimen de visitas, pensiones de alimentos y compensatoria, en su caso, el uso de la vivienda, la liquidación del régimen económico del matrimonio, cuando proceda, y demás peticiones que interesen.

Se dará traslado de la demanda al otro cónyuge para que conteste en el plazo de 20 días. Para contestar a la demanda será preciso abogado y procurador. En la contestación se manifestará la conformidad o no con lo solicitado por el demandante y se incluirán las medidas que se solicitan (guarda y custodia, régimen de visitas, pensiones…).

Contestada la demanda, se citará a las partes a una vista o juicio oral en el que se presentarán las pruebas oportunas en apoyo de las medidas solicitadas. Estas medidas serán revisadas por el Juez y el Fiscal, si hay hijos menores. Celebrado el juicio, el Juez dictará sentencia reconociendo, en todo caso, el divorcio y acordando las medidas que van a regir el mismo.

4) Documentación necesaria para iniciar el proceso de divorcio

Para tramitar el divorcio será necesario disponer de la siguiente documentación:

  1. Certificado literal de matrimonio.
  2. Certificado de nacimiento de los hijos.
  3. Certificado de empadronamiento, aunque no siempre se solicita.
  4. Escrituras o documentos de propiedad, tanto de bienes muebles como inmuebles.
  5. Certificados bancarios (cuentas corrientes, planes de pensiones, préstamos personales, hipotecas y demás operaciones bancarias).

Según cada caso, es posible que se precisen además otros documentos distintos.

La separación no es un proceso fácil para ninguna de las partes implicadas. Tomar esta decisión y dar el paso tiene, normalmente, como fin que todos estén mejor y encontrar un acuerdo de manera amistosa. No siempre es posible pero hoy nuestra colaboradora y abogada María Dolores de Cárdenas ha preparado un post sobre la separación cuando se tienen buenoshijos. Hay que tener en cuenta, como ella misma afirma, que “depende de cada familia y sus circunstancias”. ¡Esperamos que el post os sirva de ayuda!

*Podéis seguirla en @CardenasLegal y en su web.

Cuando tomas la decisión de separarte, teniendo buenoshijos, se te viene el mundo encima. A las Malasmadres (y a los buenospadres también) lo que más les preocupa e inquieta es la situación en que van a quedar los niños tras la ruptura de la convivencia. Por ello, lo primero será plantearse de manera objetiva cuál es la mejor solución para ellos. Cada familia es un mundo, y lo que vale para unos no sirve para otros; nadie mejor que ambos progenitores (y, dependiendo de su edad, también los buenoshijos) para saber y decidir la manera de vivir y relacionarse entre sí después de la separación.

Los abogados tenemos la tarea de informar y orientar a las familias sobre las posibilidades que nos ofrece la ley para regular estas relaciones futuras. Lo más importante que hay que saber lo vamos a dejar apuntado aquí, y se resume en lo siguiente:

  • Qué tipos de procedimiento judicial existen.
  • Qué opciones de custodia se pueden elegir.
  • Qué responsabilidades económicas implica una separación de cara a los menores.

1. Opciones de procedimiento

Los procesos en el juzgado no presentan diferencias importantes dependiendo de si existe o no matrimonio. La primera pregunta que nos debemos hacer es si la separación va a ser de mutuo acuerdo o contenciosa (sabiendo que en ambos casos es necesario tramitarlo ante el juzgado, con abogado y procurador). Siempre va a ser preferible la primera opción, es decir, separarse de manera amistosa, porque ello supondrá que serán los propios padres quienes acuerden y decidan la custodia de los niños, el derecho de visitas y el reparto de sus gastos. La vía contenciosa solo debería utilizarse si no hay forma de llegar a un acuerdo, porque la comunicación sea imposible o porque haya grandes diferencias de criterio entre los miembros de la pareja sobre las medidas a adoptar; aquí será un juez quien determine qué es lo mejor para los menores, oyendo la versión de cada parte y también, si es preciso, a los buenoshijos.

2. Opciones de custodia

¿Con quién van a convivir los buenoshijos?

Esta es la pregunta clave. Cada vez más frecuente la decisión (amistosa o judicial) de atribuir a ambos progenitores la custodia de los menores por períodos de tiempo alternos – que no necesariamente idénticos en duración -, lo que conocemos como custodia compartida. Pero todavía son muchos quienes temen que este modelo sea perjudicial para los niños y se cuestionan la estabilidad de los buenoshijos si cada semana o cada dos semanas tienen que cambiar de domicilio.

Sin embargo, por la experiencia que tenemos tras varios años de recorrido en este tipo de solución, los abogados y quienes trabajamos en estos procesos de ruptura nos hemos dado cuenta de que, a la larga, si los progenitores mantienen un trato respetuoso y una comunicación fluida y fructífera sobre los buenoshijos, esta es la mejor solución no solo para los niños, sino también para todos los miembros de la familia, nuclear y extensa: los menores no pierden contacto con ninguno de sus abuelos, tíos, primos, etc., mantienen el apego por igual con ambos progenitores y aprenden más fácilmente a respetar las normas estén con quien estén.

Sin embargo, no siempre es posible ni deseable este tipo de custodia, por distintas razones, decidiéndose en este caso por atribuirla en exclusiva a uno de los dos progenitores. Esta solución implica que los buenoshijos convivirán con su madre o con su padre, teniendo el otro un derecho de visitas respecto de los menores. Estas visitas deberán ser lo bastante amplias para garantizar el contacto habitual con el progenitor no conviviente, y serán los Fiscales quienes, dentro del proceso judicial garanticen unos mínimos, en atención a las circunstancias de la familia: no será igual que ambos progenitores convivan en la misma ciudad a que lo hagan a trescientos kilómetros de distancia. Pero como regla general, hablaríamos de visitas los fines de semana alternos, más uno o dos días entre semana (todas las semanas), aparte de la mitad de todas las vacaciones escolares, puentes y días festivos.

3. Responsabilidades económicas

Tanto si se opta por la custodia compartida como exclusiva, necesariamente habrá que determinar qué cantidad aporta cada progenitor para la manutención de los buenoshijos (la pensión de alimentos). Pese a que existen en Internet unas tablas, estas tienen carácter meramente orientador, ya que la cuantía de la pensión dependerá de muchos factores: el nivel de vida de los menores, los ingresos de los progenitores, los gastos que estos deban sufragar y las posibles ayudas económicas de que dispongan.

Por último, en un proceso de ruptura tendremos que acordar quién se queda con el uso de la vivienda familiar (con independencia de su derecho de propiedad) y cómo se reparten los gastos extraordinarios que generen los buenoshijos.

Como veis existen varias soluciones y muy distintas entre sí, de modo que habrá que analizar bien las circunstancias de la familia para saber qué es lo mejor en cada caso. Esto pasa, necesariamente, por plantearse de manera honesta y realista qué conviene más a nuestros buenoshijos, consultando con ellos y negociando, si es posible, con la pareja.

10 claves para separarse sin traumas

Cuando se llega a la conclusión que la separación es la mejor manera de terminar con los desencuentros, nos queda lo más difícil: procurar que se desarrolle salvaguardando el bienestar de todos. La psicóloga Amaya Terrón nos da 10 consejos que nos ayudará a lograrlo.

  1. Hablar y comunicar nuestro dolor. Es importante canalizar nuestras emociones para que no queden enquistadas
  2. Esta persona, la amaste. Aunque ahora no estemos en situación de reconocerlo, en el pasado esa persona nos parecía merecer ser amada.
  3. Nadie es totalmente malo. Puede ser que ahora solo veamos lo que consideramos defectos de nuestra expareja pero eso no significa que esta persona sea mala en toda su esencia.
  4. El error es humano. Debemos asumir que el error es normal y siempre perdonable aunque requiera tiempo.
  5. Hay que ser consecuente con la decisión tomada. Si es una decisión madurada, aunque haya tentaciones de volver atrás, no debemos hacerlo; es mejor no provocar situaciones confusas que luego nos traerán más problemas.
  6. Dejarse aconsejar por profesionales, pero siempre manteniendo nuestras reglas éticas intactas. Si quedan manchadas por el rencor o el dolor resultará más difícil recuperarnos. Un profesional de la salud mental nos puede ayudar mucho en situaciones tan difíciles emocionalmente y estresantes como una separación.
  7. Necesitamos un tiempo de duelo. No conviene empezar a rehacer la vida sentimental nada más terminar con la relación; podemos herir a otras personas y nuestra herida no sanará más rápido, sino que sumará emociones para canalizar.
  8. Piensa en positivo. Es mejor centrarse en los buenos momentos y en lo que se ha aprendido con la ex pareja que estar dándole vueltas a la decepción sufrida. Encontrarle el sentido a lo sucedido es una experiencia de vida en la que la figura del psicólogo puede ayudar bastante.
  9. Si existen hijos, recordar que la pareja se ha roto, pero que se sigue siendo padres, aunque no haya vida en común. Los padres deben seguir relacionándose tras la ruptura conyugal.
  10. Prepara a tus hijos a una nueva relación y dales tiempo. Los hijos suelen temer la aparición de un “padrastro” o “madrastra”. Estadísticamente está demostrado que el nuevo matrimonio mejora la vida de los niños, en particular si son pequeños. Pero hay que respetar los tiempos y ritmos de los niños, ellos necesitan acostumbrarse a una nueva situación y una familia no se constituye afectivamente porque se comparta techo. Orientativamente, se debe dejar al menos un año para incorporar a nuevas parejas en el ámbito de la relación parental.

5. La separación judicial

La separación judicial terminará con una sentencia judicial, a partir de la cual los cónyuges podrán disponer libremente de su persona y de sus bienes, no poniendo en peligro el patrimonio del otro.

La podemos llevar a cabo de dos formas:

  1. Separación judicial de mutuo acuerdo.
  2. Separación judicial contenciosa.

A. Separación judicial de mutuo acuerdo

Para que podamos separarnos de mutuo acuerdo es necesario que hayan pasado al menos tres meses desde la celebración del matrimonio y que la demanda esté acompañada de un convenio regulador. Será competente el Juez del último domicilio común o el del domicilio de cualquiera de los cónyuges. En él aparecerán los acuerdos a los que hayan llegado los cónyuges en relación a la guardia y custodia de los hijos, el régimen de visitas, las pensiones alimenticias de los hijos, la pensión compensatoria a favor del otro cónyuge si la hubiera, el uso de la vivienda familiar, etc.

No tendremos que alegar ninguna causa para la separación, bastará con el hecho de que ambos cónyuges estén de acuerdo en separarse.

El procedimiento en el Juzgado será muy sencillo y rápido. Los cónyuges pueden estar asistidos por el mismo abogado y procurador, lo que lo hará también menos costos para ambos. Además, si no podemos pagarlo, tendremos la posibilidad de solicitar uno de oficio.

Si los cónyuges deciden separarse de esta forma no se celebrará juicio, sino que se presentará la demanda acompañada del convenio para que posteriormente los cónyuges la ratifiquen (la firmen) ante el juez competente.

Además es el procedimiento menos doloroso para los cónyuges, que no tendrán que enfrentarse y discutir sobre determinados aspectos de su vida en un juicio.

Resumiendo, los pasos que tienen lugar en la separación de mutuo acuerdo serán los siguientes:

1. Presentación de la demanda

Deberá aportarse además la documentación correspondiente, que básicamente será la siguiente:

  • Certificado de matrimonio que solicitaremos en el Registro Civil del lugar donde se celebró.
  • Certificado de nacimiento de los hijos si los hay.
  • Poder general para pleitos, que es un documento por el que le damos poderes al procurador para que nos represente en juicio. Podremos solicitarlo en cualquier notaría y puede costarnos unos 30 ó 40 euros o de forma gratuita en el Juzgado.
  • También podrán pedirnos certificado de empadronamiento o residencia.

2. Admisión de la demanda por parte del Juzgado

3. Señalamiento de día y hora para la ratificación

Se firma un día y hora para que se ratifique (se firme) el convenio en el Juzgado. Acudirán las dos partes así como el Ministerio Fiscal si hubiese hijos menores o incapaces.

4. Sentencia

Finalmente tiene lugar la sentencia de separación de mutuo acuerdo.

5. Inscripción

Se inscribe la sentencia en el Registro Civil.

B. Separación judicial contenciosa

Cuando las partes no pueden alcanzar ningún acuerdo, no tendremos más remedio que acudir al Juzgado de Primera Instancia del domicilio de los cónyuges o, en el caso de que ambos vivan en partidos judiciales distintos, podrá elegirse el Juez del último domicilio del matrimonio o el de residencia del demandado y presentar demanda de separación contenciosa.

En este caso lógicamente no se presenta convenio regulador, puesto que no hay acuerdo sobre la guardia y custodia de los hijos, el régimen de visitas, las pensiones alimenticias de los hijos, la pensión compensatoria a favor del otro cónyuge si la hubiera, el uso de la vivienda familiar, etc., y será el Juez quien decida.

Al igual que en la separación de mutuo acuerdo, no tendremos que alegar ninguna causa para la separación. Eso sí, también será necesario que hayan pasado al menos tres meses desde la celebración del matrimonio, salvo en casos de violencia de género y doméstica.

Este procedimiento será más largo y caro, además de más doloroso para las partes. Los cónyuges también deberán estar asistidos de abogado y procurador (si no podemos pagarlo, podremos solicitar uno de oficio).

Dependiendo de cómo sea el caso, podrán pedirse las llamadas medidas provisionales, que regulan aspectos importantes en relación a la guardia y custodia de los hijos, régimen de visitas, pensiones de alimentos, etc, hasta que no tengamos una sentencia definitiva.

Si una vez comenzado este proceso, las partes llegaran a un acuerdo, se convertiría inmediatamente en un proceso de separación de mutuo acuerdo, lo que facilitaría mucho las cosas, para lo que habrá que elaborar y firmar un convenio regulador.

Los principales pasos son los siguientes:

  1. Se presenta la demanda acompañada de los documentos antes mencionados más aquellos documentos que indiquen la situación económica de los cónyuges, como declaraciones de la renta, nóminas, cuentas bancarias, etc.
  2. Cuando la demanda es presentada, el otro cónyuge la contestará y el Juez citará a las partes a una vista ( juicio) al que tendrán que acudir con sus abogados y procuradores. Si hay hijos menores también será parte el Ministerio Fiscal. Se practicarán las pruebas sobre las cuestiones sobre las que el Juez habrá de decidir. Podrá escucharse a los hijos menores o incapaces si el Juez lo considera conveniente.
  3. El Juez dictará una Sentencia de separación en las que se establezcan todas las medidas que a partir de ese momento van a regir las relaciones de los cónyuges y de éstos con sus hijos.
  4. Se inscribirá la Sentencia en el Registro Civil. También podrá inscribirse en el Registro de la Propiedad o en el Mercantil, si alguno de los cónyuges es empresario.

Si alguna de las partes no está de acuerdo con esta sentencia, podrá interponer recurso de apelación ante la Audiencia Provincial.

Los acuerdos que recoja la sentencia, así como aquellos a los que se llegara en el convenio regulador, podrán modificarse en el Juzgado cuando se alteren sustancialmente las circunstancias, por ejemplo si el cónyuge que pasa la pensión alimenticia a sus hijos, pierde su empleo.

DIVORCIO DE MUTUO ACUERDO. Trámites a seguir.

*.- ¿ Como se solicita la separación o divorcio de mutuo acuerdo?

*.- ¿ Que documentos han de adjuntarse a la demanda de separación o divorcio de mutuo acuerdo?.

Son los siguientes:

1.- Certificaciones literales de matrimonio y de nacimiento de los hijos que hubiera del matrimonio.

2.- Propuesta de convenio regulador firmada por los cónyuges y que regulen todos los aspectos de su nueva situación familiar.

*.- ¿ En que consiste la propuesta de convenio regulador de la separación o divorcio de mutuo acuerdo?

Es un documento que debe ir firmado por las partes y en el que se regulan como van a ser sus relaciones con posterioridad a la separación o divorcio. Necesariamente se deben regular los siguientes aspectos, que vienen recogidos en el artículo 90 del Código Civil al que pueden acceder pinchando en el siguiente enlace Código civil

1.- Atribución de la patria potestad y custodia de los hijos, así como el establecimiento de un régimen de visitas para el cónyuge no custodio.

En este apartado puede incluso regularse un régimen de visitas a favor de los abuelos caso de existir hijos.

2.- Quien de los cónyuges se va a quedar con el uso de la vivienda familiar.

3.- Contribución a las cargas del matrimonio, pensión de alimentos a los hijos si los hubiere, bases de actualización y garantías si fuera oportuno.

4.- La liquidación, cuando fuere necesario y oportuno, del regimen economico matrimonial de gananciales.

5.- El establecimiento o no de una pensión compensatoria.

Sobre todos y cada uno de estos aspectos existen publicados en esta web artículos informativos detallados que puede acceder desplegando el menú «artículos jurídicos» y pinchando en la sección «Divorcios y familia», o accediendo directamente desde este enlace más artículos sobre este tema

*.-Una vez firmado el convenio regulador de la separación o divorcio de mutuo acuerdo ¿ que pasos se deben dar?

Divorcio de mutuo acuerdo. ¿ que trámites hay que seguir?

El abogado y procurador elegidos presentarán el convenio en forma de demanda de separación o divorcio de mutuo acuerdo en el juzgado de familia competente.

El juez de familia examinará la demanda y especialmente el convenio y cuidará que el mismo no sea perjudicial o dañoso para los hijos o para alguno de los cónyuges, y caso de que cumpla con todos los requisitos legales, lo aprobará dictando sentencia por la que se acordará el divorcio o separación del matrimonio de mutuo acuerdo adoptando las medidas contenidas en el convenio regulador como medidas definitivas de dicho proceso matrimonial.

En el caso de existir hijos menores de edad, ante de dictar sentencia deberá recabarse el informe del ministerio Fiscal, quien examinará el convenio al objeto de constatar que el mismo no perjudica al los menores habidos en el matrimonio.

Para el caso de que tengan cualquier duda sobre este artículo o cualquiera otro de esta web, pueden ponerse en contacto con nosotros en el 958-274169 o enviando un e-mail a [email protected]; nos pondremos en contacto con usted para resolver cualquier duda al respecto. Asimismo el despacho de abogados que gestiona esta web queda a su disposición para realizar presupuestos sobre procedimientos de divorcio o separación, tanto de mutuo acuerdo o contenciosos, sin el mas mínimo compromiso.

807 505 207

Mediante la separación los cónyuges deciden poner fin a su convivencia e iniciar vidas separadas e independientes.

La separación conyugal no rompe el vínculo matrimonial, lo que tan sólo sucede por fallecimiento, declaración de fallecimiento o divorcio.

Si Ud. desea poner fin a su convivencia, puede optar por dos fórmulas: La separación de hecho o la vía judicial y dentro de ésta, de mutuo acuerdo o de forma contenciosa.

Dada la importancia de las cuestiones que se tratan a continuación, resulta imprescindible que, antes de actuar, obtenga el consejo de un abogado con la adecuada preparación y experiencia.

La separación de hecho

Se produce por acuerdo entre ambos cónyuges o por decisión de uno solo de ellos, por ejemplo, abandonando el domicilio familiar.

El principal inconveniente de este tipo de separación es que las partes no suelen liquidar el régimen económico matrimonial, por lo que es más que probable que surjan problemas como, por ejemplo, que las deudas que contraiga uno de los cónyuges afecten a los bienes gananciales que pertenecen a ambos.

Otro de los problemas que conlleva este tipo de rupturas matrimoniales es que el cónyuge que decide marcharse del domicilio familiar puede incurrir en un delito de abandono de familia.

Si usted desea separarse, es aconsejable que tramite un procedimiento de separación judicial (preferiblemente de mutuo acuerdo) o, en su defecto, acuda a un Notario, y haga constar por escrito con su cónyuge cómo se van a desarrollar sus relaciones patrimoniales y concernientes a sus hijos a partir de ese momento.

Un abogado le ayudará a realizar estos trámites de la forma más conveniente para ambas partes.

Este documento servirá además para acreditar que ha transcurrido el tiempo legalmente exigible para, en su caso, instar el procedimiento judicial de divorcio.

La separación judicial

Puede tramitarse de dos formas:

De mutuo acuerdo

Para que los cónyuges puedan separarse judicialmente de mutuo acuerdo es necesario que hayan transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio y que se aporte junto a la demanda de separación un convenio regulador, en el que los cónyuges deberán alcanzar un acuerdo sobre la guardia y custodia de los hijos, el régimen de visitas, las pensiones alimenticias y compensatoria, si procede, el uso de la vivienda familiar, etc.

No es preciso que se alegue ninguna causa sino que basta que ambos cónyuges manifiesten su conformidad de poner fin a su convivencia matrimonial.

El procedimiento judicial es sencillo, rápido, breve y si comparecen ambos esposos bajo la misma representación y defensa procesales (abogado y procurador), relativamente barato.

Además, es el procedimiento de menor coste moral para las partes, dadas las circunstancias personales que se dirimen en los mismos: En la mayor parte de los casos, la relación futura entre las partes y entre éstas y sus hijos dependerá del modo en el que se haya tramitado el procedimiento de separación, por lo que todos los esfuerzos para alcanzar un acuerdo serán pocos.

Contenciosa

En el procedimiento de separación contenciosa y dado que las partes no son capaces de alcanzar ningún acuerdo, junto a la demanda de separación en el procedimiento contencioso no se acompaña ningún convenio regulador, sino que los términos que debería comprender éste (guardia y custodia de los hijos, régimen de visitas, pensiones, uso de la vivienda familiar, etc.) son acordados por el juez tras la valoración de las pruebas practicadas en el juicio.

Desde la modificación operada en julio de 2005 no es necesario que se alegue alguna causa (como anteriormente lo eran los malos tratos, el abandono del hogar, la infidelidad, el alcoholismo, etc-) bastando para promover el procedimiento que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio.

No será necesario que haya transcurrido este plazo cuando se acredite que existe un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge que solicita la separación, de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio.

El procedimiento puede resultar largo, complejo y con un importante coste no sólo económico sino también moral para ambas partes.

Dependiendo de las circunstancias del caso, es posible tramitar con carácter previo o simultáneo al procedimiento de separación, las llamadas medidas provisionales destinadas a regular la situación patrimonial entre los cónyuges (cargas del matrimonio) y fundamentalmente respecto a los hijos (atribución de la guardia y custodia, régimen de visitas y comunicaciones, pensión de alimentos, etc.) mientras se desarrolla el procedimiento de separación y hasta su conclusión.
No debe olvidarse que, si las partes consiguen llegar a un acuerdo durante la tramitación del procedimiento de separación contenciosa, podrán convertir éste de inmediato en un procedimiento de separación de mutuo acuerdo, para lo cual será imprescindible que elaboren y firmen un convenio regulador.

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Cómo decirle a tu pareja que te quieres divorciar

Aunque hay amores para duran siempre, a veces no estamos con la persona adecuada. Una relación tiene permanentemente altos y bajos, pero cuando hay más problemas que momentos felices quizás es el momento de pensar en nuestra felicidad. Romper con la pareja nunca es fácil: hay muchos instantes compartidos y sentimientos de por medio. En algunos casos, los hijos también se encuentran en esta congestión.

Sin embargo, merecemos ser felices y encontrar a una persona que realmente nos complemente en todos los sentidos. Si te encuentras en esta situación, puede que te estés planteando cómo dejar a tu cónyuge. Si estáis casados deberéis pasar por un trámite legal: el divorcio. Pero, ¿cómo plantearle a tu marido o a tu mujer que has tomado esta decisión?

Tomar la decisión de divorciarte

Antes de comunicarle a tu pareja que crees que la mejor manera de encontrar la felicidad es a través de este procedimiento, es muy importante que estés seguro o segura de tomar esta decisión. A veces, cuando estamos enfadados (o, como solemos decir, en caliente) decimos y pensamos cosas que en realidad no deseamos o no queremos. Por eso, es muy importante que tomes esta importante decisión en un momento de calma y serenidad.

Tomar la decisión de divorciarse no es nada fácil para la persona que la toma primero

Piensa que, una vez que se lo hayas comunicado a tu pareja, ya nada volverá a ser igual. Tu marido o tu mujer creerá que solo por el simple hecho de que te plantees la opción del divorcio puede ser porque ya no le veas futuro a la relación. Si piensas que lo vuestro todavía tiene arreglo o aún no quieres romper con tu cónyuge, sería aconsejable que le dijeses que no puedes continuar así y que, quizás, si las cosas no mejoran tendríais que poner punto final a vuestro matrimonio con la separación.

Puede que en este momento no estés del todo convencido o convencida de si quieres seguir en la relación. Es muy importante que evalúes qué cosas buenas y qué cosas malas te aporta estar junto a esta persona.

Consejos sobre la posible separación

A veces, hablar con tu pareja es la opción más recomendable si todavía la quieres. Probablemente él o ella se sienta del mismo modo que tú y quiera arreglar las cosas. Si así fuere, podríais acudir a terapia de pareja, empezar a mejorar aquello que vuestro compañero o compañera te ha sugerido, o tú a él o ella, para no tener que pasar por el divorcio si no es lo que realmente deseáis.

La comunicación es clave para todo tipo de separación. Hablar no solamente con nuestra pareja, sino también frente a un profesional, puede ayudarnos en gran medida para que la separación, si finalmente sucede, sea más llevadera o para aprender a usar esta comunicación correctamente en nuestra relación de pareja y así poder seguir felizmente juntos.

Hay algunos aspectos que se pueden tener en cuenta cuando se quiere pedir el divorcio

Otras veces, quizás hay un sentimiento latente pero la relación no es sana. Puede que os queráis de un modo u otro, pero ya no hay comunicación, no os apasiona hacer nada juntos, ni hablar o las obligaciones de la casa o de los hijos se tienen más descuidadas o recaen solamente sobre el peso de un solo individuo. Evaluando todos estos factores podemos darnos también cuenta si hay algo que deberíamos modificar en el matrimonio para ser felices o si, como última solución, deberíamos terminarlo y encontrar una persona más afín a nuestra personalidad.

En ocasiones, después de muchas peleas, algunos conflictos quedan sin resolver. Estos generan un malestar en la pareja que hace que se vaya agriando día tras día y haciendo de cada comentario un reproche. Los problemas no resueltos a la larga crearán un gran ambiente de tensión que irá destruyendo el amor poco a poco, hasta que ya solamente queden peleas y pocas buenas palabras. Vivir en pareja sin comunicación ni hablar las cosas pueden dañarnos psicológicamente en gran medida.

Si tras toda esta evaluación lo has pensado serenamente y crees que ya no puedes luchar por la relación, bien sea por la falta de respeto, de confianza mutua, de intimidad o cualquier otro factor que te haga ver tu vida mejor sin tu actual marido o mujer al lado, deberías empezar a vivir de nuevo sin esa persona por el bien de ambos.

Cómo comunicar a tu pareja la decisión del divorcio

Una vez ya estés completamente seguro o segura de que te quieres divorciar debes comunicárselo a tu pareja. Debes confiar al máximo en que la separación es la mejor solución, puesto que, si no estás convencido, es muy probable que tu pareja te haga dudar de tu decisión y no seas firme a tu deseo o voluntad.

Si te encuentras emocionalmente fuerte y capaz de afrontar esta incómoda situación frente a tu marido o tu mujer, este es el mejor momento para hablar con él o ella. Que la convivencia sea difícil y haya muchas discusiones o peleas nos puede ayudar como argumento para nuestro divorcio. Puede que la pareja también se lo vea venir o tenga el mismo anhelo, pero no sea capaz de dar el paso o tenga miedo a la separación.

Si se es infeliz en el matrimonio es importante tomar la decisión cuanto antes

No obstante, a veces somos infelices y nuestro marido o mujer no son tan conscientes de la situación. Es ahí cuando la noticia les vendrá por sorpresa y les será más complicado afrontar tu decisión del divorcio. Si éste es el caso quizás deberías planear muy bien como decírselo. Tras el tiempo que haya durado vuestro matrimonio, seguramente conoces bien a tu marido o a tu mujer. Por lo tanto, puedes imaginarte qué tipo de reacción tendrá. Aunque esto no sea algo que esté en nuestro poder, sí podemos controlar cómo mandamos el mensaje con tal de que nuestro cónyuge llegue a entendernos del mejor modo posible.

Así pues, sería excelente que ensayásemos frente a un amigo o una persona de confianza con tal de obtener su opinión. Si esta persona, además, os conoce a ambos sería perfecto, ya que también podría predecir algunas de las preguntas o interjecciones de la persona de la cual nos queremos divorciar.

Debemos estar preparados para una negativo del marido o la mujer, y que no se quiera divorciar tan fácilmente

Debemos, igualmente, estar preparados para una negativa. Puede que nuestro todavía marido o mujer no quieran divorciarse de nosotros tan fácilmente, ya sea porque aún está enamorado/a, porque no pueden mantenerse a sí mismo económicamente, por los hijos o por cualquier otra razón. Ahí es donde deberemos utilizar el arte de la retórica e intentar hacerle entender que será lo mejor para los dos. Sin embargo, cabe la posibilidad de que tu pareja no quiera entrar en razón y entonces debas tomar medidas legales, lo que deberíamos evitar si queremos que nuestro divorcio sea amistoso.

Respuestas a sus posibles preguntas o comentarios

Desde el momento en que piensas que quieres divorciarte hasta que realmente estás divorciado, pasarán muchas preguntas y dudas por tu cabeza. Por ejemplo, ¿realmente quiero divorciarme? ¿Debería darle otra oportunidad? Si estas son tus dudas quizás es que no estés totalmente seguro de tomar esta decisión.

Trámites legales del divorcio

Con todo, si tus dudas son más del tipo ¿qué pasará cuando ya esté divorciado? ¿Tendremos que ir a juicio? ¿Me pedirá una pensión o manutención de los hijos? ¿Cómo nos repartimos los bienes y cada cuanto podré ver a mis hijos? Es porque deberías informarte de los procedimientos para divorciarse.

Sería ideal que consultases con un abogado todas estas dudas, aunque quieras tener un divorcio amistoso y ambos estéis de acuerdo en el reparto de bienes o en la custodia de los hijos.

El futuro como divorciado/a

Otras dudas que puedes tener serán sobre tu futuro, es decir, cómo te sentirás o cómo te verás a ti mismo una vez estés ya divorciado. Por eso es tan importante, como decíamos, que estés totalmente seguro de tomar esta decisión. No debes dejarte influenciar por terceras personas, al fin y al cabo eres tú el que deberá pasar por el trámite y el que deberá seguir adelante con su vida una vez haya terminado todo.

Es muy importante conocer cuáles son los trámites legales necesarios

Si te preocupa el tema económico es muy aconsejable que pienses en cómo lo solucionarías antes de decirle a tu pareja que te quieres divorciar, antes de que sea demasiado tarde y no puedas dar marcha atrás. Una vez seas económicamente independiente o tengas a alguien quien pueda ayudarte o mantenerte, entonces puedes hacer frente a esta dura situación sin temor a quedarte con problemas económicos.

Aunque nosotros mismos tendremos muchas dudas, la mejor opción es también escuchar las dudas de nuestra actual pareja. Quizás querrán saber el motivo de nuestra decisión. Podemos ser sinceros, siempre y cuando no nos perjudiquemos a nosotros mismos de cara a un futuro juicio y no hiramos los sentimientos de nuestro marido, mujer o de nuestros hijos.

Lo mejor será ser respetuoso, asertivo e intentar responder a la mayoría de preguntas que nos pueda presentar nuestro aún marido o mujer. Explicar desde el respeto nuestras razones y desear también hacerle entendernos alegando siempre el beneficio mutuo y la posibilidad de poder empezar una vida más feliz por separado.

Consejos y sugerencias ante el divorcio

Antes de comunicarle a tu pareja que quieres divorciarte es aconsejable ir sugiriéndole previamente el malestar en la relación. La buena comunicación será la clave para evitar peleas, malos entendidos y futuros problemas durante el trámite legal.

No hay que culpar a nadie de la situación simplemente hay que acabar con la situación cuanto antes

No se trata de culpar a nuestra aún pareja de los problemas que se han generado o de nuestra situación emocional, sino de introducir el tema como aliciente a una futura opción de divorcio, es decir, dejar entrever los motivos por los cuales sería mejor para ambos vivir nuestras vidas por separado.

Es muy importante que sepamos mantenernos serenos, asertivos y que no perdamos ni los nervios ni el respeto a nuestro cónyuge. Si queremos hacer el divorcio de la manera más amistosa posible y, por el bien de ambos, es mejor que mantengamos nuestro carácter en su mejor línea para que así este amargo trago sea más fácil para los dos.

¿Nueva oportunidad?

Si todavía no estás seguro del todo de que realmente te quieres divorciar o si ya has tomado la decisión sería conveniente que advirtieras a tu pareja de que podrías tomar esta vía en caso de que las cosas sigan como están. Podrás ver también de este modo cuál sería su reacción en un momento en el que le dijeses que realmente vas a tomar esta decisión en serio.

Tienes que tener muy claro que quieres dar el paso, no dudar sobre una nueva oportunidad

Puede suceder que tu pareja realmente se dé cuenta de que las cosas no van bien y quiera cambiar la situación a toda costa. Está en tu mano si quieres darle una oportunidad más o si ya has tenido suficiente. En algunos casos que se plantee el divorcio puede tener un efecto negativo en la confianza del otro, pero en otros puede tener un efecto muy positivo, ya que si tu marido o mujer no quiere perderte hará todo lo posible para cambiar y hacerte feliz.

Como conclusión, si ya estás seguro o segura de que quieres divorciarte debes estar muy bien informado sobre el proceso legal, tu situación social y económica, con qué estás dispuesto a negociar y si eres capaz de tener la custodia de tus hijos. Aunque parezca que solo depende de ti, cuando hay niños envueltos, es muy importante que pensemos también en su felicidad y en el modo de hacer esta situación más fácil y llevadera para todos los integrantes de la familia.

Cómo finalizar la relación con tu pareja para no dañar a tus hijos

Es importante no trasladar el conflicto que vivimos con nuestra pareja a nuestros hijos. (Corbis)

Por lo tanto, todo respeto, amor y apoyo que los padres logren hacia el otro en la relación de pareja, también lo lograrán hacia el hijo. Y todo aquello que en términos de respeto y amor y apoyo malogren en la relación con su pareja, también lo malograrán hacia el hijo. En cambio, cuando su amor como padres hacia el hijo continúa y corona su amor mutuo, su hijo se siente visto, tomado, respetado y amado por ambos padres, sabiéndose en orden y bueno. Así de importante y trascendente resulta esta cuestión.

A la hora de enfrentar una separación o un divorcio hay que poder olvidar al otro para no encallarse en el banco de arena del pasado pero también resulta clave reconocer las cualidades y valores que de bueno el otro aporta, porque es justo lo que trasmitiremos a nuestros hijos, y eso, les hará más fuertes y seguros a la hora de encarar la vida y vivirla en plenitud.

*Raquel Tomé López es psicóloga y psicoterapeuta en el Centro Guía de Psicoterapia.

La decisión más difícil: cómo saber si ha llegado la hora de divorciaros

Las relaciones están repletas de mitos que a veces nos empujan a albergar expectativas alejadas de la realidad, o que nos impiden comprender nuestras emociones a la perfección. Pero, ¿qué sucede cuando ese mito es real? Seguro que has escuchado mucho sobre este: tras las vacaciones, como las que acabamos de dejar atrás, las de Semana Santa, se producen muchas separaciones y divorcios. Pero, ¿por qué? ¿De verdad existen parejas tan distantes que ni siquiera soportan pasar unos días juntos? Exacto. Por eso se suceden las rupturas.

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El problema no es tan sencillo habitualmente. Una cosa es volver algo cabreado de las vacaciones o el puente de turno, y otra muy diferente es que la gota haya colmado el vaso y haya que plantearse la separación o el divorcio. ¿Qué señales pueden convencernos de que ya no hay vuelta atrás? ¿Qué procesos emocionales y legales vamos a tener que afrontar? Charlamos sobre ellos con Elena Requena, nuestra experta de cabecera, sexóloga y asesora de parejas, y con Paulo Pena Arca, abogado director del bufete Pena Fraga Abogados, especializado en Derecho de Familia.

Elena ya nos lo ha contado en más de una ocasión. «Lejos de ser un mito, las vacaciones son un momento serio para la vida en pareja, y sí hay estadísticas que nos dicen que en estas épocas suceden más separaciones y divorcios que el resto del año», nos explica. «Durante el período vacacional convivimos más con nuestras parejas. Hay algunas que en su día a día comparten poco tiempo. En vacaciones la convivencia es completa y ese tiempo puede hacerse difícil. Algo parecido ocurre con la jubilación y las parejas pasan mucho tiempo juntas. Perciben que no se soportan».

¿Qué nos está pasando?

Pero, ¿cómo podemos saber que hemos superado el punto de no retorno? «La falta de interés, de ilusión, el no sentirse querido o deseado, suelen ser manifestaciones de que algo no va bien. Todo ello unido a problemas económicos, acerca de los hijos, familias políticas… Pero todo esto tiene solución si es tratado por la pareja desde que empieza a ser sentido por alguno de sus miembros, poniendo esas emociones en común y teniendo voluntad de arreglarlo», propone Requena. “Cuando una pareja empieza a tener dificultados muchas veces no llegan a hablar de ello, y esa falta de comunicación hace que los problemas no se traten y puede tener un desenlace desastrosos».

En ocasiones, desgraciadamente, es ese desenlace el que tiene lugar. Entonces, ¿qué? «Cuando acabamos una relación, el proceso es un duelo, y cada persona lo vive de forma diferente según muchos factores. Cómo haya acabado la relación, si ha sido consensuado o deseado… Creo que algo común para todas las separaciones es respetar la decisión que se ha tomado, consensuar con nuestra ya expareja cómo nos vamos a relacionar a partir de ese momento, evitar hacernos daño, tomarnos el tiempo necesario para digerirlo», aconseja Elena. «Buscar apoyo en nuestros seres queridos, amigos, o incluso ayuda profesional, suelen ser opciones igual de válidas».

Todo esto se complica cuando hay hijos de por medio, claro. «Es uno de los escenarios que más miedo generan. Es importante que la pareja o ya expareja intente mantener una comunicación fluida y amable con el fin de beneficiar a sus hijos. Evitar utilizarlos como arma arrojadiza o para ejercer presión en el otro miembro, porque entonces siempre saldrá alguien herido, frecuentemente los pequeños», recomienda la sexóloga. «Otra cuestión importante es no subestimar la capacidad de comprensión de los niños, ya que estos se dan cuenta de las emociones de sus padres».

Hora de acudir al abogado

Paulo Pena Arca también conoce el tema de primera mano. En su caso, como abogado. Él está de acuerdo en que no hay ningún mito sobre las rupturas en vacaciones. «Efectivamente, sobre todo tras el verano. Y el motivo básico es la convivencia. Al fin y al cabo, cuando existe un deterioro latente en un matrimonio, se manifiesta cuando la pareja convive». Y cuando toman la temida decisión, recurren a letrados como él. «Existen dos supuestos. El primero, que acuda uno de los cónyuges; el segundo, que lo hagan ambos». El escenario cambia mucho de una situación a otra.

«En el segundo caso, el divorcio suele ser prácticamente irreversible, pues ambos acuden de mutuo acuerdo para regularizar la ruptura, por lo que ellos mismos ya la han pactado. Así nuestra función se limita a guiarles para que tomen la mejor decisión desde el punto de vista familiar (custodia de hijos, si los hubiere, y atribución de uso de la vivienda familiar) y económico (pensión de alimentos para los hijos, pensión compensatoria, derechos, obligaciones, atribución temporal de bienes comunes y liquidación de gananciales, si este fuese el régimen económico matrimonial», detalla.

«En el primero de los casos, que sea uno de los cónyuges el que acude al despacho, la visceralidad a veces es un componente influyente, y nosotros podemos compartir con él nuestra valoración, informando de las consecuencias legales de divorciarse, pues no todos llegan convencidos al 100%», explica. ¿Qué situaciones pueden darse? «La separación supone la suspensión del matrimonio, el divorcio la disolución. La separación ya no es muy habitual. Antes sí, pues se pretendía que la pareja se lo replantease y se restableciese el matrimonio».

Lo que debes tener en cuenta

Para quienes afrontar este paso de forma amistosa, existe la mediación. «Interpuesta una demanda de divorcio, el Juzgado remite a los cónyuges a una serie de entrevistas con asesores legales y psicólogos para avanzar en la negociación de las condiciones del divorcio. Si en esta mediación se llega a a un acuerdo, se transforma el procedimiento por los trámites del mutuo acuerdo», apunta Paulo. «Existen diferentes opiniones entre los juristas. Un sector defiende su procedencia por descargar de trabajo a los tribunales. Otro sector no lo considera útil por dilatar el proceso, ya que muchos de ellos no alcanzan acuerdo alguno».

Cuando le preguntamos al abogado por los conflictos más habituales en un divorcio, aparece una cuestión que hemos tratado con Elena. «La custodia de los hijos aparejada a la atribución de la vivienda. Por ejemplo, un supuesto en el que el cónyuge A trabaje y el cónyuge B no, con una vivienda con una hipoteca en común, y el juez atribuya la custodia y el uso de la vivienda familiar al segundo, y el primero tiene que abandonarla», comenta Paulo. «En segundo lugar, se generan bastantes problemas con el reparto de bienes en gananciales. Eso se ventila en un pleito posterior».

Con toda la información sobre la mesa, ¿qué aconseja Paulo a una persona que ha decidido que se quiere separar o divorciar de su pareja? «En primer lugar, que esté completamente seguro o segura. Pasado ese filtro. lo más importante son los hijos, por lo que hay que ponderar todas las condiciones para que los menores sufran el menor impacto posible. Dominado ese contexto, es necesario un poco de voluntad por todas las partes para llegar a un acuerdo. Siempre es lo más recomendable».

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¿Cuáles son los pasos a seguir para un divorcio?

¿Pensando en divorciarte? Son muchas las cuestiones que se deben valorar antes de iniciar un proceso de divorcio, sobre todo si se tienen hijos o patrimonio compartido. La disolución del matrimonio es un paso que solo se debe dar si se está completamente seguro de que la situación es irreconciliable. Una vez tomada la decisión, además de tener en cuenta lo que hay que hacer para solicitar el divorcio, se valorará la posibilidad de hacerlo de mutuo acuerdo. De este modo, se ahorrará tiempo y dinero. Todos los pasos a seguir para un divorcio, a continuación.

Pasos para un divorcio de mutuo acuerdo

Si se logra un acuerdo entre las dos partes y el proceso se lleva a cabo de forma consensuada y amistosa, los pasos a seguir se reducen considerablemente. En primer lugar, habrá que interponer la demanda de divorcio, conjuntamente o de manera individual, y acompañarla de un convenio regulador de divorcio previamente acordado entre los dos.

Ese documento será el que agilice en gran medida el proceso, ya que incluye una serie de acuerdos y condiciones pactadas acerca del reparto de los diferentes bienes de la pareja o de la custodia de los hijos, si los hubiera. A la hora de redactarlo, lo aconsejable es hacerlo en compañía de los respectivos abogados. No obstante, recordamos que, si los intereses son comunes, los cónyuges pueden compartir representante legal.

Una vez presentados el convenio regulador y la demanda de divorcio ante el juez, este os citará para ratificar. Esto quiere decir que tendréis que hacer acto de presencia en el juzgado en la fecha y hora indicadas y confirmar que estáis de acuerdo con las condiciones incluidas en el convenio.

El siguiente paso consistirá en esperar a que el juez confirme que el convenio está redactado conforme a derecho. Es decir, que no perjudica a los hijos, si los hubiera, ni daña de forma desmesurada a una de las partes. En caso de que haya menores de por medio, también intervendrá el Ministerio Fiscal.

El último paso será la sentencia dictada por el juez en base a las condiciones acordadas. Con esto se terminaría el proceso de divorcio de mutuo acuerdo, en el caso de que el convenio regulador sea aceptado. Si se requieren modificaciones, tendréis diez días para presentar una nueva propuesta.

Etapas del proceso de divorcio contencioso

En cambio, si se opta por un divorcio contencioso (porque no hay acuerdo inicial entre los cónyuges), el procedimiento se alargará sustancialmente.

En primer lugar, cada una de las partes tendrá que recurrir a su propio abogado y su propio procurador, cuya intervención en este tipo de divorcio es además obligatoria. De igual manera que en el divorcio de mutuo acuerdo, el proceso comenzará con la interposición de la demanda de divorcio.

Aunque en este caso la demanda no se acompaña de convenio regulador, sí que se solicitan por parte del demandante una serie de trámites para el divorcio. Estas girarán en torno a los siguientes aspectos: custodia de los hijos, régimen de visitas, pensión alimenticia o pensión compensatoria, reparto de los bienes y uso y disfrute de la vivienda familiar.

La otra parte dispondrá de 20 días para aceptar la demanda o proponer nuevas condiciones. Tras su respuesta, se citará a ambos cónyuges para la celebración del juicio, en el que cada uno podrá exponer sus argumentos. Es en este momento en el que se deberán aportar las pruebas necesarias para intentar que la sentencia sea lo más favorable posible.

El procedimiento finaliza cuando el juez dicta la sentencia, reconociendo la anulación del matrimonio y estableciendo las condiciones que considere más oportunas.

Caso práctico: Requisitos y pasos a seguir para el divorcio express

PLANTEAMIENTO

«A» y «B» es un matrimonio que ha decidido iniciar los trámites de divorcio.

1.-¿Qué requisitos ha de cumplir de conformidad con la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio?

2.- ¿Por qué trámites tiene que pasar el matrimonio, para conseguir el divorcio?

RESPUESTA

1.-¿Qué requisitos ha de cumplir de conformidad con la Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio?

Con la aprobación de la Ley 15/2005, de 8 de julio, que modificaba tanto el código civil como la Ley de Enjuiciamiento Civil, se logró, con efectos de 10 de julio de 2005, simplificar los procedimientos de divorcio, con la creación del denominado Divorcio Express o de Mutuo Acuerdo.

La normativa permite que una pareja pueda, sin necesidad de invocar causa alguna, obtener la disolución de su vínculo matrimonial de mutuo acuerdo.

Para ello se articuló un procedimiento específico, denominado divorcio express o de mutuo acuerdo, en virtud del cual, en el PLAZO APROXIMADO DE 3 MESES, se podía obtener una sentencia de divorcio, en contraste con el anterior plazo de al menos un año. Para ello se eliminó, entre otras cosas, la obligación de realizar, con carácter previo a la acción de divorcio, un procedimiento de separación judicial (CIBCV-291)

A partir de la aprobación de dicha ley, y SIEMPRE QUE EXISTIESE MUTUO ACUERDO ENTRE LOS CÓNYUGES, puede acudirse al procedimiento de divorcio express teniendo en cuenta los siguientes aspectos.

Que exista acuerdo entre ambos cónyuges, si no estaríamos hablando del tipo ‘contencioso’ y no habría opción a la vía rápida. También debe existir acuerdo en los términos de la disolución: guarda y custodia, régimen de visitas a los hijos, uso y disfrute del domicilio familiar, pensiones de alimentos y compensatoria, reparto de bienes gananciales, etc. Si esto se cumple, podemos continuar con el procedimiento.

Para ello hay que tener en cuenta lo siguiente:

  1. Deberán HABER TRANSCURRIDO TRES MESES DESDE EL MATRIMONIO, SEA CIVIL O RELIGIOSO. Excepcionalmente, se puede presentar la solicitud de divorcio antes cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la liberal, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos, o de cualquiera de los miembros del matrimonio.
  2. NO ES NECESARIA LA SEPARACIÓN PREVIA. Con esto se pretende agilizar el proceso de disolución del matrimonio y aliviar la carga de trabajo de los tribunales. La fórmula de la separación judicial se mantiene para quien la desee, aunque en la práctica está en vías de extinción. Ahora bien, si una de las partes solicita la separación y el otro cónyuge el divorcio, el juez concederá el divorcio.
  3. NO ES NECESARIO ALEGAR NINGUNA CAUSA ni citar motivo alguno por el que se haya llegado al divorcio.
  4. NO ES IMPRESCINDIBLE REPARTIR LOS BIENES COMUNES. Los solicitantes pueden optar por dejarlo para un momento posterior, lo cual no impedirá que los bienes que se adquieran tras la sentencia en la que se acuerde la disolución de la sociedad de gananciales, pertenezcan ya de forma privativa al cónyuge que los adquiera.
  5. Se deber haber tenido el ÚLTIMO DOMICILIO CONYUGAL DENTRO DEL TERRITORIO ESPAÑOL, o al menos uno de los cónyuges, aún en el caso de que el matrimonio se hubiese contraído en el extranjero, siendo indiferente la nacionalidad de los mismos. A pesar de que en la mayor parte de los casos, no existe ninguna diferencia con respecto a los divorcios solicitados por españoles, existen supuestos en los que la ley aplicable no es la española.
  6. En el caso de que ambos CÓNYUGES SEAN EXTRANJEROS, habrán de aportar certificación de la ley nacional aplicable emitida por la Embajada correspondiente.

LOS PRINCIPALES REQUISITOS PARA PODER ACCEDER AL DIVORCIO EXPRESS:
Llevar más de tres meses casados.
Que ambas partes estén de acuerdo con solicitar el divorcio.
DOCUMENTOS PARA SOLICITAR UN DIVORCIO EXPRESS
Certificado literal de matrimonio (puede obtenerlo en este enlace de la web del Ministerio de Justicia o directamente en el Registro Civil de la localidad donde se celebró el matrimonio). Válido para tres meses desde su expedición.
Certificado literal de nacimiento de cada uno de los hijos aunque sean mayores de edad (puede obtenerlo en este enlace de la web del Ministerio de Justicia o directamente en el Registro Civil de la localidad donde nacieron los hijos). Válido para tres meses desde su expedición.
Convenio Regulador de la Separación y Sentencia (si existe).
Escritura de capitulaciones matrimoniales o separación de bienes (si existe).

2.- ¿Por qué trámites tiene que pasar el matrimonio, para conseguir el divorcio?

1.- Preparar y firmar en el despacho del procurador, un CONVENIO REGULADOR en el que se reconocerá por ambas partes la intención de divorciarse así como los acuerdos previos a los que se ha llegado. En él debe figurar, obligatoriamente, los acuerdos a los que se lleguen sobre los siguientes temas:

  • La determinación de la persona bajo cuya custodia han de quedar los hijos del matrimonio, y el régimen de visitas, comunicaciones y estancia con el progenitor que no viva habitualmente con ellos. Existe la posibilidad de fijar un régimen de guarda y custodia compartida.
    Quién se queda la vivienda y demás propiedades familiares (muebles, coche…).
  • La cantidad que se fija como pensión alimenticia a satisfacer a favor de los hijos del matrimonio.
  • La disolución de los bienes económicos matrimoniales o bien indicar en el Convenio Regulador que se pospone dicha liquidación para otra fecha (esta posibilidad se está empleando ahora con asiduidad por el tema de la crisis, para evitar malvender los bienes comunes).
  • En el caso de que sea necesario, la pensión que se fijará al cónyuge al que la separación le suponga un empeoramiento económico al de su situación anterior en el matrimonio, o la renuncia a su percibo cuando así se acuerde.

2.- CERTIFICADO LITERAL DE MATRIMONIO Y DE NACIMIENTO DE LOS HIJOS SI LOS HUBIESE (registro civil),

3.- PODER NOTARIAL A FAVOR DEL ABOGADO Y DEL PROCURADOR CONTRATADOS. En el caso de los divorcios de mutuo acuerdo, los dos cónyuges pueden tener el mismo abogado y procurador, por lo que se reducirán los costes y el tiempo.

4.- PRESENTAR LA DEMANDA DE DIVORCIO, CON ABOGADO Y PROCURADOR, QUE PUEDE SER EL MISMO PARA LOS DOS YA QUE SON CASOS DE MUTUO ACUERDO. Es aconsejable hacerlo en el Juzgado del último domicilio común o el del domicilio de cualquiera de los implicados, si ya viven por separado.

5.- COMPARECENCIA EN EL JUZGADO PARA RATIFICAR LA DEMANDA Y EL CONVENIO. En el plazo de una o dos semanas desde la presentación de la demanda de divorcio. Normalmente el juez cita por separado a los cónyuges para evitar conflictos. Si hay ratificación, examinará si el convenio regulador no es dañoso para los hijos o gravemente perjudicial para uno de los cónyuges. Si considera que no es justo (en todo o en parte), concederá un plazo de 10 días para proponer un nuevo convenio, limitado, en su caso, a los puntos que no hayan sido aprobados. Presentada la nueva propuesta o transcurrido el plazo concedido sin hacerlo, el Juez resolverá lo que estime oportuno, atendiendo siempre al interés familiar.

6.- EXISTENCIA DE HIJOS MENORES DE EDAD. El Juez recabará un informe del Ministerio Fiscal. Oirá a los hijos si tienen suficiente juicio y son mayores de 12 años, trámite que se realizará de forma privada y respetando, en todo caso, el derecho a la intimidad del niño y la confidencialidad. Pero en los divorcios de mutuo acuerdo es una práctica que no se lleva a cabo porque no hay necesidad de traumatizar al menor.

7.- Se dicta SENTENCIA, aproximadamente en dos-tres meses, dependiendo de la carga del Juzgado.

8.- La notificación pasará al REGISTRO CIVIL para que se haga efectiva.

BASE JURÍDICA

– Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio.

Quiero divorciarme, ¿Qué pasos básicos debo de dar?

Es importantísimo evitar llevarnos sorpresas desagradables, tanto en el momento de la ruptura como en el futuro cuando se pongan en practica las medidas establecidas.

Tercero.- Elegir el tipo de procedimiento judicial a seguir

En España, la declaración legal de separación o divorcio (salvo casos muy concretos que se pueden hacer por medio de notario) ha de hacerse judicialmente por medio de demanda con abogado y procurador ante el Juzgado al que pertenezca la ultima vivienda familiar del matrimonio.

Distinguimos dos tipos de procedimientos:

-Mutuo acuerdo: en este caso, la ya ex pareja ha llegado a un entendimiento sobre las medidas que han de establecer: guarda y custodia de hijos menores, pensión de alimentos a favor de estos así como gastos extraordinarios, uso y disfrute de la vivienda conyugal o familiar, régimen de visitas a los hijos a favor del padre no custodio, liquidación y repartos de los bienes en común habidos en el matrimonio…

Este tipo de procedimiento judicial por su sencillez es SIEMPRE mas recomendable por encima de cualquier otro, ya que supone menos conflictividad entre los cónyuges y por ende, menos sufrimiento para los hijos (que es el interés predominante), un importante menor coste económico y una mayor rapidez en la tramitación del mismo.

La demanda puede presentarla los dos cónyuges o uno con el consentimiento del otro, y en todo caso.

Se elaborará junto a la misma, un convenio regulador, o lo que es lo mismo, un documento privado entre ambos cónyuges donde se reflejan todas y cada una de las circunstancias y medidas que afectan al matrimonio y a sus hijos.

Finalmente dicha demanda y convenio, previo comprobación por parte del fiscal en los casos que haya hijos menores, será admitido por el juzgado y citadas las partes para que ratifiquen su contenido en la propia sede judicial, sin necesidad de celebrar juicio.

Una vez realizada la ratificación, se dictará Sentencia que aprobará las medidas reflejadas en el Convenio. Así de simple.

–Proceso contencioso: En este caso, las partes no han llegado a un acuerdo en relación a algunas de las medidas y circunstancias que afectan al matrimonio, por lo que requieren que un Juzgado sea el que decida dichas cuestiones.

Llegado a tal punto, cualquiera de los dos cónyuges puede interponer demanda contra el otro en la que se pedirá la fijación de las medidas que crean convenientes, así como los motivos y documentos en las que base sus alegaciones. En este caso, obviamente ya no es necesario aportar convenio regulador.

Este proceso se antoja mucho mas complicado, mas costoso, mas largo y mas conflictivo para las partes que el mutuo acuerdo. La tramitación del mismo en el juzgado, los plazos, el coste de los profesionales que intervienen… difieren muchísimo con respecto a aquel.

Una vez presentada la demanda, la misma será notificada al otro cónyuge, al cual se le otorgará un plazo de tiempo para presentar sus alegaciones al respecto y solicitar igualmente sus medidas.

Ante esa falta de entendimiento, no habrá mas solución que celebrar un juicio en el que las partes pondrán de manifiesto sus pretensiones y sus motivos, resolviendo el Juez por medio de Sentencia que igualmente es susceptible de ser recurrida, lo que alarga aun mas el procedimiento.

Cuarto.- Reunir la documentación necesaria para iniciar el tramite legal

Tanto en un procedimiento como en otro, nos hará falta la siguiente documentación:

-Certificado de Matrimonio expedido por el Registro Civil correspondiente

-Certificado de Nacimiento de los hijos nacidos del matrimonio expedido por el Registro Civil correspondiente

-Certificado de empadronamiento de ambas partes, a fin de acreditar la competencia del Juzgado que corresponda. Aconsejable.

–Para los procesos de mutuo acuerdo, convenio regulador, tal y como se ha expuesto

–Para los procesos contenciosos, cualquier documento que acredite nuestras pretensiones: nominas, declaraciones de la renta, justificantes o recibos de gastos de los menores, documentos sobre la situación económica y patrimonial del matrimonio, contratos de trabajo, fe de vida laboral, demandas de empleo, certificados de pensiones, denuncias penales por hechos que sucedidos en el matrimonio…

Por ultimo, añadir que todo lo manifestado anteriormente es perfectamente aplicable a parejas que, aun no habiendo contraído matrimonio nunca, sí tienen hijos en común que requieren establecer las mismas medidas y bajo los mismos trámites que lo ya expuesto.

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