Dietas grupo sanguineo

La dieta del grupo sanguíneo

El peso y el adelgazamiento son cuestiones en las que la salud se mezcla con el marketing y a veces se promueven hábitos que, según la ciencia, o no sirven de nada o pueden incluso ser dañinos. Desde Maldita Ciencia queremos ayudar a distinguir qué es cierto, y qué no, según las evidencias disponibles.

¿En qué consiste?

Esta dieta está basada en la idea de que el grupo sanguíneo de cada uno está relacionado con un funcionamiento distinto del metabolismo, y por tanto habrá que variar nuestra alimentación en función de nuestro grupo.

Para saber qué debemos comer según nuestro grupo sanguíneo solo hay que pensar en qué se comía en la época en la que, supuestamente, surgió cada grupo: los 0 son los cazadores y recolectores (surgido hace 30.000 años), los A son los agricultores sociales (hace 20.000 años), los B son los nómadas ganaderos (10.000 años) y los AB, una mezcla de los A y los B (hace 1.000 años).

A los cazadores correspondería una dieta basada en carnes y algunas frutas, con alto contenido en proteínas; a los agricultores, una basada en alimentos vegetales y cereales, y a los ganaderos, lácteos, pescados y caza. Los AB tendrían una mezcla de los dos últimos: preferencia por los alimentos vegetales y dependencia de los lácteos para conseguir las proteínas que necesitan.

Ninguna base sólida

No hay ninguna base sólida de todo esto: ni está confirmado que los grupos sanguíneos surgiesen en esos momentos, ni que tengan relación con el metabolismo, ni que comer diferente según el grupo sanguíneo tenga algún efecto sobre la salud (de hecho, un estudio publicado en la revista PLOS One sugiere más bien lo contrario, que no parece haber tal efecto).

Por qué a veces ‘funciona’

Esta dieta puede dar resultado al principio porque, como todas, comienzan por limitar los alimentos menos saludables (bollería, dulces, fritos, aperitivos de patatas fritas y similares, bebidas azucaradas) y porque al eliminar grupos de alimentos hay que ser más selectivo con lo que se come, pero eso no tiene nada que ver con su supuesta base teórica.

Sobre el papel, parece una buena idea. Por un (no tan módico) precio, una empresa o una clínica toma una muestra de tu saliva y analiza tu ADN, como en CSI. En concreto mira las variaciones en ciertos genes que regulan cómo de bien asimilas las vitaminas, la lactosa, los carbohidratos o las grasas.

Hay que admitir que hay algo de ciencia que respalda esa propuesta. Por ejemplo, una cierta mutación en un gen llamado AMY1 influye en la capacidad de generar amilasa, la enzima que empieza a digerir los carbohidratos. Si tienes menos, supuestamente deberías comer menos carbohidratos, porque los toleras peor.

Con todos esos resultados se confecciona una dieta y un plan de entrenamiento adoptados a tu genotipo. Esto es la nutriogenómica, la ciencia de los genes aplicada a tu pérdida de peso. Promete una dieta que, esta vez sí funcionará. Las veces anteriores seguro que estabas comiendo cosas que no te convenían.

Es demasiado bonito para ser cierto. Las dietas basadas en el ADN no funcionan ni mejor ni peor que las otras. Lo bueno de la ciencia es que siempre se puede diseñar un experimento para refutar cualquier cosa, y es lo que acaba de ocurrir gracias a un estudio de la Universidad de Standford. Pero antes, unas explicaciones.

No todo son genes

Nuestro cuerpo es el producto de nuestro ADN, ese conjunto de moléculas que se encuentran en el interior de todas nuestras células, y que llevan el manual de instrucciones de lo que somos, desde el color de ojos hasta la predisposición a tener alergias. Sin embargo, los genes no determinan todo.

Por dar un ejemplo sencillo, nuestra altura está determinada entre un 60 y 80% por nuestros genes. Sin embargo, entre un 20 y un 40% de la altura puede variar dependiendo de los factores ambientales, en concreto la nutrición. Si la media de estatura es de 175 y tú mides 180, hay tres centímetros que son herencia de tus padres, pero los otros dos se los tienes que agradecer a los bocadillos de jamón en el recreo. Cuando se elimina la desnutrición de los países, se tiende a estabilizar la altura media en su máximo genético.

Lo mismo ocurre con otros rasgos y enfermedades en mayor o menor medida. Muchas veces el entorno y el comportamiento son los principales determinantes. Puedes tener una predisposición genética al cáncer de pulmón, pero solo el 8% de los cánceres de pulmón son hereditarios, mientras que el tabaco es responsable entre el 80 y el 90% de los casos.

Todo indica que con la comida pasa lo mismo. En el estudio, de Standford publicado en el Journal of the American Medical Association, los investigadores compararon a 609 personas con sobrepeso. Las separaron en dos grupos: una hizo una dieta baja en grasa, y los otros una dieta baja en carbohidratos. Las personas se asignaron a los grupos al azar.

Después hicieron a estas personas el susodicho análisis de ADN. Con los resultados intentaron predecir si cada dieta en concreto les iba a funcionar o no. Los dos grupos perdieron peso, de media cinco kilos para el grupo bajo en grasas y seis los del bajo en carbohidratos.

¿Pudieron predecir a quién le iba a funcionar mejor cada dieta basándose en el ADN? No. Los resultados fueron distintos en cada caso, fuera cual fuera su predisposición genética.

Otras dietas que son un timo

No es la primera vez que se vende una dieta intentando adaptarla según las características individuales de cada persona. Por desgracia, esas que no tienen ninguna influencia en o de la dieta. Estos son algunos ejemplos. Si alguien quiere venderte una de estas, lee antes:

Dieta alcalina

La teoría es que los subproductos de la digestión de determinados alimentos (carne, pescado, cereales, leche o huevos) son ácidos, y por tanto vuelven ácido nuestro cuerpo. El pH ácido puede provocar enfermedades, pero tomando alimentos alcalinos, como frutas y verduras, lo podremos reequilibrar.

Suena bien, pero es totalmente falso. El pH de nuestra sangre está cuidadosamente regulado por los riñones entre 7,35 y 7,45. Si se sale de esos valores, morimos. La dieta no influye en absoluto en el pH de la sangre. Lo que sí cambia la dieta es el pH de la orina, ya que es precisamente excretando los ácidos o bases como nuestro cuerpo regula el pH de la sangre. Por el mismo motivo, la comida “ácida” tampoco produce osteoporosis. Todo el invento carece de base científica.

Dieta del grupo sanguíneo

Esta dieta ha estado circulando durante más de dos décadas. Inventada por un naturópata llamado Peter D’Adamo, que ha vendido millones de libros, propone que el grupo sanguíneo (A, B, AB o O) determina los alimentos que son beneficiosos o perjudiciales para nuestro organismo. Así, las personas con sangre de tipo A deben evitar la carne roja y el pescado, mientras que los de tipo O pueden deben comer carne y pescado pero deben evitar los cereales.

Ojalá fuera tan fácil, pero la verdad es que dieta del grupo sanguíneo no tiene ninguna base. Por un lado, los beneficios de evitar los cereales o comer más verduras se han podido comprobar en personas de todos los tipos de sangre. En 2013 se publicó una revisión de más de 1.400 estudios al respecto, y ninguno de ellos había tenido resultados concluyentes.

No hay recetas mágicas. Las pruebas de estudios muy extensos, como el estudio PURE presentado recientemente, apuntan a que la clave está en el control de los carbohidratos, sin que importe el ADN, el grupo sanguíneo o el pH.

¿En qué se basa todo esto?

How much of human height is genetic and how much is due to nutrition?
El hecho de que la altura media de la población de EE. UU. Casi se haya estabilizado en la última década sugiere que el entorno de los nutrientes casi ha maximizado el potencial genético de la altura, al menos en este país. Una nutrición mejorada en otros lugares puede tener beneficios similares en términos de estatura.

Familial risk for lung cancer
Aproximadamente el 8% de los cánceres de pulmón se heredan o se producen como resultado de una predisposición genética a fumar.

Lung cancer in never smokers Epidemiology and risk prediction models
De hecho, la mayoría del cáncer de pulmón es atribuible al tabaquismo, con entre 80% y 90% de cáncer de pulmón atribuible al uso del tabaco.

The kidney and acid-base regulation
Cuando se producen trastornos sistémicos ácido-base, los riñones responden alterando adecuadamente la excreción neta de ácido renal (RNAE). Por lo tanto, con la acidosis la excreción de RNAE aumenta, mientras que la RNAE disminuye con la alcalosis.

Blood type diets lack supporting evidence: a systematic review
Actualmente no existen pruebas para validar los supuestos beneficios para la salud de las dietas de tipo sanguíneo. Para validar estas afirmaciones, se requieren estudios que comparen los resultados de salud entre los participantes que se adhieren a una dieta sanguínea particular (grupo experimental) y los participantes que continúan una dieta estándar (grupo control) dentro de una población de sangre determinada.

Dietas que pueden llegar a ser mortales y aún desconoces

1. DIETA DE LA TENIA O SOLITARIA

La dieta de la tenia es una de las dietas de moda. Consiste en ingerir huevos de lombriz solitaria. Se considera que esas lombrices, cuando nacen, comienzan a ingerir la comida que almacena el ser humano en su cuerpo. Esta lombriz puede llegar a medir hasta 30 metros. Se suele ingerir a través de cápsulas o píldoras que contienen los huevos de este parásito.

Esta “dieta” provoca una bajada de peso pero tiene un elevado número de riesgos que perjudican a nuestra salud. Los principales síntomas de esta dieta son diarreas y vómitos y posiblemente sea la dieta más peligrosa, porque puede provocar hasta la muerte.

«La tenia puede hacernos mucho daño y llegar a causarnos la muerte»

Esta dieta ya está prohibida en muchos países porque las píldoras con los huevos de lombriz se están distribuyendo por Internet. Para eliminar al parásito de nuestro organismo, también se vende una pastilla antiparasitaria, pero en la mayoría de los casos no es eficaz.

El director médico de COPE, el doctor Esteban Pérez Almeida, cataloga esta dieta como posiblemente la más peligrosa porque «el tamaño que puede llegar a medir este animal dentro de nuestro organismo puede hacernos mucho daño y llegar a causarnos la muerte».

2. DIETA DEL ALGODÓN

Ingerir bolas de algodón se puso de moda hace unos años porque varias top models hacían esta dieta para perder peso y desfilar con menos volumen y grasa en las pasarelas. Se suelen ingerir acompañadas de zumos o refrescos para sentirse saciado y evitar tomar otros alimentos. También se suelen tomar antes de realizar las comidas, para llenar el estómago antes de comer.

«Las bolas de algodón pueden crearnos problemas de tránsito digestivo y de obstrucción»

Esta dieta es tan peligrosa que se puede llegar a perder la vida realizándola. El director médico de COPE, Esteban Pérez Almeida, advierte de que “puede haber problemas de tránsito digestivo y de obstrucción. Ese algodón puede taponar el flujo de deshechos en los intestinos”.

3. DIETA DE LA PROTEÍNA O ATKINS/DUKAN

Lo que caracteriza a esta dieta es que está basada en alimentos ricos en proteínas y fibras y bajos en carbohidratos, con el objetivo de disminuir el apetito.

La dieta no proporciona suficiente energía en forma de hidratos de carbono, por lo que el cuerpo se ve obligado a entrar en cetosis. Esto provoca una gran carga en los riñones.

«Cuando consumimos mucha proteína estamos dañando a nuestros riñones»

Según el doctor Pérez Almeida, «cuando consumimos mucha proteína estamos dañando a nuestros riñones, no podemos abusar de la proteína. Debemos intercalar proteína y carbohidratos por el bien de nuestro organismo».

4. DIETA DEL AYUNO

Las dietas de ayuno en días alternos han aumentado en popularidad debido a que muchas personas encuentran serias dificultades para seguir una dieta de adelgazamiento en la que tienen que ingerir tipos de alimentos determinados.

Un estudio publicado en el portal especializado en medicina ‘JAMA Internal Medicine’ revela la comparación de los efectos del ayuno en días alternos con la restricción diaria de calorías sobre la pérdida de peso, el mantenimiento del peso y los indicadores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

«Si no comemos, nuestro organismo se pone en situación de defensa»

Esteban Pérez Almeida considera que esta dieta es especialmente peligrosa porque «cuando no comemos, nuestro organismo se pone en situación de defensa, y cualquier cosa que comamos, por mínima que sea, se acumulará en nuestra despensa corporal, la zona abdominal frontal y lateral, donde más grasa acumulamos. Además esta dieta tiene efecto rebote, con lo cual no tiene sentido».

Dejar de comer además puede causar insuficiencias en nuestras defensas que pueden afectar a nuestro sistema inmunológico y seremos así más propensos a contraer cualquier enfermedad. Se pueden producir mareos y desvanecimientos por falta de energía.

5. DIETA DE LOS GRUPOS SANGUÍNEOS

Esta dieta se basa en la clasificación tradicional de los grupos sanguíneos A, B, AB y 0, sin tener en cuenta el factor Rh. Según una supuesta “base científica y antropológica”, las personas deberían seguir una alimentación de acuerdo con estos grupos:

Tipo 0: Según esta dieta, a las personas que portan este grupo sanguíneo les favorecen los alimentos altos en proteínas y las verduras. Les engordan alimentos como el trigo, maíz, coles, judías, lentejas y coliflor.

Tipo A: Esta supuesta «base científica» asegura que a estas personas les favorecen los hidratos de carbono y les engordan las proteínas como la carne, los lácteos y el trigo.

Tipo B: Las personas con este grupo sanguíneo, según esta dieta, les benefician para adelgazar los alimentos proteicos. En este caso, los alimentos que engordan son los que llevan carbohidratos.

Tipo AB: Este grupo, para adelgazar, según considera esta dieta, necesita alimentos tanto de alto contenido en proteína como de hidratos.

«Esta clasificación de dietas no tienen ninguna base que demuestre su beneficio para la salud»

El director médico de COPE advierte de que “esta clasificación de dietas no tienen ninguna base que demuestre su beneficio para la salud”, y aconseja seguir una “dieta equilibrada y mediterránea”.

Con la llegada del verano, los métodos para adelgazar de forma “rápida, fácil y eficaz” se multiplican de forma exponencial con una velocidad pasmosa. Y, aunque año tras año se desmienten por activa y por pasiva casi todos estos métodos, vuelven a revivir sin apenas verse afectados por la evidencia científica.

Uno de estos métodos es la dieta del grupo sanguíneo, un método con casi 50 años de historia a sus espaldas, el cual fue nombrado por primera vez por el naturópata James L. D’Adamo en 1980 en su libro ‘One Man’s Food… is someone else’s poison‘ (aquel alimento bueno para algunos, puede ser veneno para otros). Posteriormete, su hijo Peter J D’Adamo siguió el camino trazado por su padre, mediante el libro publicado en 1996 ‘Eat Right For Your Type‘ (come de forma adecuada según tu grupo -sanguíneo-), aunque cada uno de ellos fundó centros e institutos diferentes, basados todos ellos en las mismas teorías dietéticas con más que dudosa evidencia.

En qué se basa la dieta del grupo sanguíneo

dieta

Aunque actualmente sabemos que existen muchos más tipos de sangre que los que originalmente descubrió el biólogo Karl Landsteiner en el siglo XIX, los mayoritarios siguen siendo los grupos A, B, AB y O. A estos hay que añadir alguno más raro como el grupo “Vel”, entre otros, todos ellos descubiertos en poblaciones puntuales. La división entre grupos se basa en proteínas presentes en los hematíes o glóbulos rojos, cuya mayor importancia en la actualidad es el poder recibir u otorgar transfusiones sanguíneas a cada individuo según su tipo de sangre.

Sin embargo, los defensores de la dieta del grupo sanguíneo rizaron el rizo respecto a esta división. El primero de ellos, supuestamente creador de esta dieta, fue James L D’Adamo, el cual llegó a afirmar que esta división en grupos sanguíneos era una “evolución” basada en las formas de alimentación de los individuos. Por tanto, cada individuo debía comer dependiendo del grupo sanguíneo que poseía, con el objetivo de ganar más salud y evitar diferentes enfermedades cardiometabólicas, sobre todo la obesidad o diferentes tipos de cáncer.

Dado que D’Adamo incluyó entre sus argumentos teorías evolucionistas, inicialmente tuvo buenas críticas. Y, posteriormente, su hijo aún hizo más complejo el asunto, otorgando a cada grupo unas características determinadas:

  • El grupo O era cazador, por lo que le correspondería comer más carne y grasa, evitando alimentos como trigo, maíz, legumbres o lácteos. Algo similar a lo que aconseja una Dieta Paleo (guardando las distancias).
  • El grupo A era el agricultor-recolector, al cuál se le prohiben precisamente carnes, pero también lácteos.
  • El grupo B era el ganadero o nómada, al cuál le sentaría bien la leche, pero también debería evitar el maíz, trigo y legumbres.
  • El grupo AB o grupo enigma sería una mezcla de los dos anteriores, y podría llevar una dieta mixta, moderando el consumo de carne, maíz y trigo.

Como podemos observar, la familia D’Adamo tenía unos argumentos cuanto menos simplistas en su dieta, y tan solo nombran unos escasos grupos de alimentos, llegando al punto de no saber como definir uno de los cuatro grupos mayoritarios como es el grupo AB, por lo que vaya usted a saber qué alimentos recomendarían a los grupos sanguíneos raros como el anteriormente mencionado grupo Vel.

Desmontando la dieta del grupo sanguíneo

Cannibal-carne

Aunque la dieta del grupo sanguíneo posee cierta base en nutrigenómica, dado que argumenta que cada alimento sienta bien a cada grupo sanguíneo en base a la genética de los mismos, este campo aún tiene mucho que descubrir. Ciertos trabajos sí sugieren que determinados individuos se beneficiarían de un tipo de dieta u otro según sus genes, pero jamás en dichas dietas se prohibe un alimento o grupo de alimentos.

De hecho, prohibir un alimento o un grupo determinado es uno de los grandes errores de cualquier dieta milagro, y uno de los requisitos para catalogar cualquier método alimentario como “milagro”.

Cabe destacar que, dentro de estos requisitos, las dietas vegetarianas y veganas son una clara y conocida excepción, dado que en estos casos sí se “prohibe” el consumo de carne (o incluso de sus derivados en el caso de las dietas veganas), pero los motivos no suelen ser la búsqueda de la pérdida de peso, sino más bien de otra índole.

dieta-alcalina

Por otro lado, no existe evidencia científica alguna que respalde las afirmaciones de la dieta del grupo sanguíneo, partiendo de la base de que llaman al grupo 0 el “grupo ancestral”, el cual sería el origen de todos los demás. Según trabajos, como el que se publicó en 2008 en Human Genetics, el grupo 0 sería una mutación entre el grupo A y B, y no el origen de ambos como defienden los creadores de esta dieta.

Por otro lado, trabajos como el que se publicó en 2013 en The American Journal of Clinical Nutrition, examinando a fondo la dieta del grupo sanguíneo, han afirmado que no existe evidencia alguna para defender este tipo de método alimentario. Posteriormente, otro trabajo publicado en 2014 en PloS ONE afirmó que seguir los consejos de este método sí habría demostrado disminuir el riesgo cardiovascular, pero independientemente del grupo de sangre que se tenga. Es decir, es aconsejable moderar el consumo de carne, maíz y trigo, pero da igual si tu grupo es O, A o B. Otro clavo más en el ataúd de la charlatanería de los D’Adamo.

Conclusiones

Como podemos observar, aunque algunas de las directrices de la dieta del grupo sanguíneo podrían tenerse en cuenta (hoy en día se sabe que moderar el consumo de carne es beneficioso para la salud, por ejemplo), no deja de ser un tipo más de dieta milagro cuando se juntan todos sus planteamientos en un mismo lugar.

Por el momento, lo más aconsejable es continuar teniendo paciencia y seguir de cerca los trabajos sobre nutrigenómica y el posible impacto que tiene la genética en la alimentación. Lo que sí sabemos es que la dieta perfecta no existe, y la hipótesis actual es que la genética individual puede tener algo que ver al respecto, pero estamos muy lejos de poder afirmarlo con total seguridad.

© Foto Diabetes Juntos x Ti dieta-segun-tipo-sangre

Una de las reglas en el mundo de los nutriólogos cuando van a recomendar una dieta es que ésta sea personalizada, tomando en cuenta factores como la edad, estatura, peso, enfermedades y actividad física. Ahora, otro elemento se suma a esta lista: tu tipo de sangre.

La dieta del tipo de sangre o grupo sanguíneo fue dada a conocer en 1996 por el Dr. Peter D’Adamo, médico naturista de Estados Unidos. Pero fue hasta 2017 que, con el relanzamiento de su libro Eat Right 4 Your Type, se popularizó como otro de los métodos de moda para perder peso.

El autor sugiere que el tipo de sangre está relacionado con la capacidad del cuerpo para digerir diferentes grupos de alimentos, por lo que implementar una dieta basada en esta información ayudaría a mejorar la digestión, llegar al peso ideal, incrementar la energía y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

De acuerdo con D’Adamos, esto es lo que deberías comer según tu tipo de sangre.

Tipo O

Dieta del cazador porque es rica en proteínas que incluye carnes magras, pollo, pescado y mariscos, verduras, y limitar los granos, trigo, frijoles y productos lácteos.

Tipo A

La dieta agraria porque debes preferir las frutas, verduras, tofu, pescados y mariscos, pavo y granos enteros, pero evitar la carne.

Tipo B

Alimentación nómada que incluya carne, frutas, lácteos, mariscos y granos y reducir el consumo de pollo, maíz, cacahuate, tomates y trigo.

Tipo AB

La dieta enigma que se centra en comer tofu, pescados y mariscos, granos, lácteos, frutas, algas marinas y vegetales verdes. Evitar la cafeína, frijoles, pollo, alcohol y carnes ahumadas.

¿Funciona la dieta del grupo sanguíneo?

Varios expertos ponen en duda la teoría del Dr. D’Adamos, aunque muchas personas dicen haber probado las dietas y tener buenos resultados.

La Escuela Médica de Harvard, por ejemplo, informa que falta investigación al respecto, pues en 2014 el diario Plos One publicó un estudio en el cual, si bien las personas que siguieron dichos tipos de alimentación tuvieron menos riesgo de enfermedades cardiometabólicas (como hipertensión y colesterol alto), no se comprobó que esto se relacionara directamente con el tipo de sangre.

Por ello, lo ideal es que al momento de implementar un nuevo plan alimenticio, más que determinarlo por tu tipo de sangre, pidas a tu médico que lo haga según tus niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa, resistencia a la insulina y presión arterial.

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Qué dieta corresponde a cada grupo de sangre

Los individuos del grupo sanguíneo 0 prosperan con el ejercicio físico intenso y la proteína animal. El éxito de su dieta depende de que consuma carnes magras, aves y pescados, libres de sustancias químicas. Los productos lácteos y los cereales no les resultan tan beneficiosos como a la mayoría de las personas de los otros grupos sanguíneos porque su sistema digestivo no está totalmente adaptado a ellos.

Coma carne magra, cordero, pavo, pollo o pescado tan a menudo como desee. Pero sea precavido con el tamaño de las porciones: consuma no más de 168 gramos en cada comida. Algo importante es evitar ciertos frutos secos y semillas como el maní, el pistacho y la amapola, el trigo integral (y las harinas en general) y con excederse en el consumo de legumbres. Los vegetales constituyen un componente crítico de su dieta pero hay que evitar algunas crucíferas, como la coliflor y los repollitos de Bruselas, y también la palta, las papas y el maíz.

Opuestas a lo anterior, las personas del grupo sanguíneo A prosperan con las dietas abundantes en vegetales y cereales y tienen en común que tampoco toleran bien los lácteos. Poca carne y magra, poco trigo y muy pocas grasas. Absténgase de los productos cárnicos procesados como el jamón, las salchichas y los fiambres. Contienen nitritos, que promueven el cáncer en las personas con bajos niveles de ácido gástrico, una característica del tipo A. Dado que el grupo A debe ingerir muy poca proteína animal, los frutos secos y semillas le proporcionan un componente proteico importante, como el maní.

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La dieta para quienes pertenecen al grupo sanguíneo B es equilibrada y sana, e incluye una amplia variedad de alimentos. Representa lo mejor de los reinos vegetal y animal. En los individuos del tipo B, los principales factores para el aumento de peso son el maíz, el trigo sarraceno, las lentejas, el maní y las semillas de sésamo. Cada uno de estos alimentos tiene una lectina diferente, pero todos afectan la eficiencia de su proceso metabólico, causando fatiga, retención de líquido e hipoglucemia.

(Lea también: Polémica científica: juicio a la leche)

El tipo B es el único grupo sanguíneo que puede disfrutar de una variedad de alimentos lácteos. Esto es así porque el principal azúcar en el antígeno del tipo B es la D-galactosamina, el mismo azúcar presente en la leche. La mayoría de las nueces y semillas no son aconsejables para el tipo B. El maní, las semillas de sésamo y las de girasol, entre otras, contienen lectinas que interfieren con la producción de insulina en el grupo sanguíneo B. Pueden comer algunas legumbres, pero muchas, como las lentejas, los garbanzos, los porotos, contienen lectinas que interfieren con la producción de insulina.

(Lea también: Alimentación saludable: nueva grieta entre expertos)

Con menos de mil años de antigüedad, el tipo de sangre AB es biológicamente complejo y raro (2 a 5 por ciento de la población mundial). No encaja fácilmente en ninguna de las otras categorías. Básicamente, la mayoría de los alimentos que están contraindicados para el tipo A o el tipo B probablemente no sean convenientes para el tipo AB, si bien hay algunas excepciones. Si bien estas personas están genéticamente programadas para el consumo de carnes, carecen de suficiente ácido gástrico para metabolizarlas con eficiencia, y la carne que comen suele ser almacenada como grasa.

Para perder peso, deberían restringir su consumo de carnes (exceptuando las de pescado, que son muy beneficiosas), comiendo pequeñas cantidades que puede suplementar con vegetales y tofú (queso de soja). Los huevos son una muy buena fuente de proteína para el tipo AB. Los frutos secos y semillas presentan un cuadro variado para el tipo AB: deben comerlas en cantidades reducidas y con precaución.

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