Cacao soluble sin azucar

La ONG Foodwatch en Holanda, que se dedica analizar los fraudes alimentarios, denunciaba hace unos días ante el Comité del Código de Publicidad de los Países Bajos que algunos productos alimenticios etiquetados con la expresión “sin azúcares añadidos” están llevando a engaño al consumidor.

En realidad, estos alimentos sí incluyen azúcar a través de otros ingredientes que lo contienen y se utilizan para su elaboración, como el zumo, el jarabe de remolacha o la pasta de dátiles. El organismo responsable de la publicidad en este país ha pedido a empresas como Kellogg’s, Starbucks, Hipp o Urban Fruit, entre otros, que eliminen este mensaje.

Uno de los productos denunciados por FoodWatch en Holanda (Foodwatch)

Se trata de productos vendidos en Holanda, pero muy similares si no iguales a los que encontramos en nuestro país, en cualquier supermercado. ¿Qué significa exactamente la expresión “sin azúcar añadido”? ¿Son más sanos, como los compradores tienden a pensar, o sólo es una técnica más de mercadotecnia para vender las supuestas bondades del alimento en cuestión?

La denominación de “azúcar añadido” se refiere al azúcar agregado de forma artificial o industrial, el azúcar utilizado en la elaboración de alimentos procesados o preparados (galletas, bollería, pasteles, salsas, embutidos, helados…). Son azúcares que deberíamos evitar para cumplir las recomendaciones sobre una alimentación saludable de los principales organismos sobre esta materia.

La denominación de “azúcar añadido” se refiere al azúcar agregado de forma artificial o industrial en la elaboración de alimentos procesados

En cambio otros alimentos tienen azúcar natural o intrínseco en ellos mismos y los hay saludables… o no tanto. “El azúcar natural de la naranja, por ejemplo, es la fructosa, que está acompañada de su matriz y fibra, y por lo tanto no es perjudicial, porque está naturalmente presente en la naranja”, explica a Comer Marián García, doctora en Farmacia, dietista nutricionista y autora del blog Boticaria García. Otra cosa es por ejemplo, la miel, “que puede tener hasta ¾ partes de azúcares naturalmente presentes, es decir hasta un 70 u 80% de azúcar.”

¿Qué dice la ley sobre la expresión “sin azúcar añadido” en el etiquetado? ¿Qué productos la pueden tener? Según las Declaraciones Nutricionales Autorizadas y las Condiciones de Uso fijadas en varios reglamentos europeos que regulan el tema, “solamente podrá declararse que no se han añadido azúcares a un alimento si no se ha añadido al producto ningún monosacárido ni disacárido, ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes” .

La normativa permite a la industria hacer trucos para añadir azúcares sin tener que declararlos con la palabra “azúcar”

Cereales en el supermercado (bluecinema / Getty)

“El problema es que esta normativa permite a la industria hacer trucos para añadir azúcares sin tener que declararlos con la palabra “azúcar” en el listado de ingredientes”, cuenta Aitor Sánchez, dietista nutricionista, tecnólogo de los alimentos y autor del blog Mi Dieta Cojea. Para ello, se añaden al alimento componentes o ingredientes endulzantes que llevan azúcar, y simplemente se suman esos azúcares al porcentaje de la tabla nutricional que aparece en el etiquetado. “Un ejemplo es el del zumo añadido (que no es azúcar propiamente, pero tiene azúcar). Se trata de una trampa, porque meten el zumo para endulzar. Una marca puede estar añadiendo sirope de ágave o miel a un alimento y cumplir lo que dice esa ley”.

Como en muchos otros casos, la industria cumple la ley, pero la normativa permite prácticas que inducen a error. Lo que exige la legislación para hacer esa declaración nutricional de “sin azúcares añadidos” no coincide con lo que espera o entiende el consumidor, según Sánchez. “No se trata de un engaño, porque las empresas cumplen la normativa, pero la legislación marca unos límites que deberían ser más estrechos”, añade Marián García.

La industria hidroliza los cereales para que algunos de sus hidratos de cadena larga se conviertan en azúcares

Otro ejemplo revelador según García son “los cereales para bebés que se etiquetan como sin azúcares añadidos, porque no los tienen, pero se dextrinan, se hidrolizan: los hidratos de carbono de cadena larga se parten en pedacitos y se convierten en hidratos de carbono simples, en azúcares. Ese proceso se hace en la industria. En los ingredientes no hay azúcares añadidos, pero en la tabla nutricional el consumidor puede observar que contienen un 25 o 30% de azúcares, porque se ha procesado el producto. Las familias pueden pensar que esos cereales son más sanos, cuando no lo son”.

Entonces, ¿cómo puede saber el consumidor si un producto tiene azúcar añadido, si la etiqueta no es fiable? Para determinar si un alimento o producto tiene azúcar, el consumidor puede hacer dos cosas. En primer lugar, mirar si aparece la palabra azúcar en el listado de ingredientes o alguno de sus equivalentes. El problema es que esa lista de equivalentes al zúcar es muy larga: sacarosa, fructosa, jarabe de fructosa, jarabe de maíz, jarabe de ágave, siropes, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel… “Para detectar los edulcorantes en la lista de ingredientes hay que saber reconocerlos, hace falta mucha información”, reconoce García.

Sacarosa, fructosa, jarabes, siropes, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar… son múltiples equivalentes al azúcar

Tabla nutricional (clubfoto / Getty)

Otra manera más sencilla es observar la tabla nutricional, mirar los hidratos de carbono, y fijarse en el porcentaje de azúcares. “El consumidor debe saber la cantidad habitual o estandar de cada tipo de alimento, para tener una referencia. Por ejemplo, en un yogur natural sin azúcar lo normal es que contenga un 4% de azúcar (intrínseco del propio yogur, porque lo tiene la leche). Si un yogur tiene un 13% de azúcar es excesivo, a lo mejor le han añadido concentrado de zumo, o zumo. En la lista de ingredientes no aparecerá la palabra azúcar, pero sí el zumo”, explica García. Es imprescindible pues la formación nutricional para distinguir los alimentos sanos de los que no lo son.

Otra posible guía, para esta doctora en Farmacia es huir de los procesados. “Los productos que tienen más de 4 o 5 ingredientes normalmente no son saludables, porque suelen ser ultraprocesados. Esta es la guía más sencilla. Por ejemplo, en vez de cereales procesados puedes coger arroz inflado integral o avena, y no tienes este problema. Si contiene un 97% de arroz, de maíz o de avena, poco azúcar más le pueden añadir.”

Sin azúcar (Harald Walker / EyeEm / Getty)

Lo más importante para el consumidor es que “sin azúcar añadido” no es sinónimo de más sano. Esta expresión “simplemente indica que no le han añadido azúcar a ese producto, y como hemos visto incluso eso que puede ser mentira. Tenemos una gran cantidad de ultraprocesados que los han reformulado y son igual de malsanos, como los refrescos light, las cremas de chocolate, la bollería, las chocolatinas sin azúcar añadido, las galletas con esta denominación…”, apunta Aitor Sánchez.

La OMS recomienda que no superemos el 10% de calorías diarias en forma de azúcar, lo que se traduce en 25 gramos al día, una cifra que superamos de lejos según la Alianza por el Control del Azúcar que sitúa la media de consumo diario de azúcar en España alrededor de los 111 gramos. El problema para saber si nos hemos pasado o no de esos 25 gramos es determinar ese azúcar oculto en los alimentos que lo contienen bajo otras denominaciones.

Productos Sin Azúcar del Supermercado Ecológico Merkabio

Están riquísimos y son muchísimo más sanos que los industriales: chocolate negro sin azúcar, leche de coco natural sin azúcar, soletes de espelta ecológicos sin azúcar, yogur de soja natural sin azúcar, etc. ¡Disfruta de los mejores productos sin azúcar! ¡Deléitate!

¿Qué son los azúcares?

Los azúcares son una clase de hidratos de carbono. Entre los azúcares naturales encontramos la fructosa, que es el azúcar de la miel y la fruta; la lactosa es el azúcar que proviene de la leche y la sacarosa.

Los productos sin azúcar son aquellos productos sin azúcares añadidos, como el azúcar. Este tipo de alimentos obtienen el dulzor de los edulcorantes de origen natural o bien de los presentes en el propio alimento.

¿Qué aporta al organismo comer sin azúcares añadidos?

El azúcar no aporta ningún tipo de nutriente, se consideran calorías vacías. No contiene minerales, vitaminas ni nutrientes. Además, el azúcar nos hace engordar, aumenta los niveles de colesterol en sangre, puede provocarnos diabetes, mantiene nuestro sistema inmunológico bajo, afecta al hígado, ayuda al crecimiento de las células malignas que provocan cáncer, se transforma en grasa abdominal, afecta al humor y a la piel y provoca caries, entre otros problemas. Como se puede comprobar, comer productos sin azúcar añadido es una apuesta de salud.

¿En qué se basa una dieta sin azúcar?

Una dieta sin azúcar es aquella en la que controlamos al máximo todos los alimentos en lo que a su contenido de azúcares se refiere. Así, apostamos por los alimentos ecológicos y bebidas vegetales sin como el yogur o el café, los endulzamos con edulcorantes naturales y compramos algunos productos dulces edulcorados y sin azúcares añadidos.

¿Cómo evitar el azúcar en las comidas?

Entre las técnicas que nos pueden ayudar a evitar el azúcar en nuestra dieta se encuentran:

  • Leer las etiquetas de los productos del supermercado para asegurarnos que no llevan azúcares añadidos.
  • Comprar productos sin azúcar refinado y con edulcorantes naturales que nos quiten el deseo de tomar dulce.
  • Evitar comer fuera de casa.
  • Llevar snacks saludables en el bolso si estamos de viaje o si vamos a pasar mucho tiempo de fuera de casa.
  • No tener en la despensa productos con azúcar para no caer en la tentación.
  • Hacer nuestros propios dulces con edulcorantes naturales como la stevia.

¿Dónde comprar productos sin azúcar ecológicos?

Afortunadamente, hoy en día podemos encontrar cientos de productos sin azúcares añadidos y endulzados con edulcorantes naturales a un clic de ratón. En el supermercado ecológico Merkabio te ofrecemos todo tipo de productos sin azúcar: Zumos naturales, refrescos, salsas, chocolates y galletas, entre otros productos. ¡No te los pierdas!

A medida que crece la preocupación por el sobrepeso y los problemas de salud física y mental que origina, paralelamente, los supermercados se llenan de versiones de los productos de siempre que, a primera vista, parecen responder a la alternativa que algunas personas están buscando para ser más conscientes de su alimentación, tener más salud y mantener un peso adecuado. Principalmente, en estos casos, los usuarios buscamos:

  • Un alimento que no engorde
  • Un alimento más saludable
  • Un alimento que sea sabroso
  • Una alternativa a aquél alimento que nos gusta, que no nos obligue a prescindir de él.

Tenemos la impresión de haber encontrado ese producto cuando leemos en el embalaje, con letras destacadas, mensajes como «0% azúcares añadidos», «light», «diet», «zero» e incluso el engañoso «100% natural» o el «alto contenido en fibra» entre otros. No pensamos mucho más antes de decidirnos por elegir este producto en vez del «original». Detrás de estas afirmaciones, sin embargo, se esconde otra verdad. Aunque ya abordamos el tema anteriormente, esta tendencia está a pie de cañón y sigue despertando controversia, sobre todo por la confusión y desinformación que causa en el consumidor.

Productos light. Se considera que un producto es light (o ligero) cuando se le reduce mínimo un 30% de uno o más nutrientes de su composición original, ya sea de lípidos, azúcares… reduciendo su aporte calórico. Realmente pensamos que, por aportarnos menos calorías, un producto light es más sano para nosotros. Sin embargo, en muchos productos, para devolverle el sabor o la textura que ha perdido el producto reduciendo su contenido en azúcares o grasas, se les añaden otros ingredientes. Estos son habitualmente edulcorantes y azúcares refinados, o sustitutivos de grasas (según el caso). Un ejemplo: algunas marcas ofrecen yogur natural light al que se le añade artificialmente más lactosa, para compensar que se ha reducido su contenido graso; así consiguen un sabor y mantener la textura como el yogur natural original. Otros productos con versión light son quesos, cereales, patatas, mermeladas, bebidas carbonatas, mayonesa…

Leche de almendras «zero». Con edulcorantes.

Productos 0% azúcar o sin azúcares añadidos. A estos productos es muy común que les hayan añadido algún tipo de edulcorante (artificial o natural), tales como aspartamo, fructosa. Con ello, se consigue un producto sin azúcar, pero fiel al sabor original. Si bien algunos productos también incluyen la indicación “con edulcorantes”, muchos de ellos intentan pasar desapercibido este detalle.

Esto se aplica a productos que originalmente son dulces, como el chocolate, la mermelada, cereales de desayuno, leches vegetales, e incluso productos dietéticos, que combinan este mensaje con adjetivos tipo «integral», «alto contenido en fibra».

Aunque leer las etiquetas de ingredientes nos ayuda a identificar la composición real de lo que compramos, identificar qué ingredientes son realmente edulcorantes no siempre es una tarea simple. Algunos productos combinan el azúcar con otros edulcorantes, o incluso se combinan varios edulcorantes entre sí, lo que, a ojos del lector, crítico pero apresurado, puede pasar desapercibido. Algunos países como Canadá ya se han planteado agrupar en las etiquetas de los alimentos los tipos de azúcares para hacer más claro el contenido de los alimentos procesados y poderlos identificar más fácilmente.

Igual que con el azúcar, los expertos no se oponen al consumo moderado de productos que contengan otros edulcorantes (artificiales o no) y en el marco de una dieta equilibrada, pero para ello es importante poder saber realmente cuando los consumimos y en qué medida.

Edulcorantes más comunes

Aunque existe una gran variedad de edulcorantes, los más usados actualmente son el aspartamo y la fructosa.

Aspartamo (E-951). Este edulcorante artificial de muy bajo aporte calórico, es unas 200 veces más dulce que el azúcar. Es muy popular en los refrescos light, aunque también lo podemos encontrar en leches vegetales (orchata, leche de almendra), entre otros. Muchos han cuestionado si es un producto verdaderamente seguro, aunque los últimos estudios concluyreon que no existe un riesgo real dentro de un consumo controlado. Los efectos adversos de su consumo habitual y excesivo focalizan especialmente en la fenilalanina, que en altas cantidades puede resultar tóxico. El límite de consumo saludable es de 40-50 mg/kg/día, que serían unas 12 latas de refresco por día en una persona adulta. Este límite no es tan fácil de sobrepasar, pero debemos ir con cuidado dado el creciente número de productos que lo contienen, lo que puede aumentar nuestro consumo sin incluso ser conscientes de ello. Especialmente las personas con fenilcetonuria y esquizofrenia deberían evitar el aspartamo.

Fructosa ( también jarabe de maíz, sirope de maíz de alta fructosa). La fructosa no se considera de por sí un aditivo, puesto que es un azúcar naturalmente presente en las frutas. Sin embargo, se utiliza cada vez más como tal para endulzar zumos, mermeladas, leches vegetales, helados. También la encontramos en alimentos dietéticos como magdalenas, galletas, productos aptos para diabéticos. Sin embargo, e irónicamente, el consumo excesivo de fructosa añadida — a menudo presente en más cantidad que en la fruta— puede ser un desencadenante de la diabetes del tipo II, obesidad, disfunciones del hígado. Aunque a primera vista la fructosa no sube los niveles de glucosa en la sangre, en exceso puede contribuir a la resistencia la insulina y a largo plazo ser el desencadenantes de enfermedades.

Otros edulcorantes que podemos encontrar en alimentos procesados son el acesulfamo-k (o acesulfamo potásico – E950), que tiene unas características similares al aspartamo o la maltosa (jarabe de maíz alto en maltosa). Algunas empresas están cambiando el uso de fructosa por el de maltosa, por ser menos dulce y porque se metaboliza en glucosa de la misma forma que los otros azúcares.

¿Cómo evitar consumir productos edulcorados en exceso?

  • Cuestionar los eslóganes de los alimentos. No nos conformemos en leer “sin azúcares” y comprobemos los ingredientes del producto.
  • Leer las etiquetas de los productos. Si nos fijamos en el orden de aparición de los ingredientes también podemos saber en qué proporción éstos están presentes. También podemos mirar en la tabla nutricional – que todos los productos tienen en su embalaje— el contenido de azúcares totales (o por 100 g) que contiene el producto.
  • Evitar alimentos procesados. ¿Qué mejor forma de controlar lo que consumimos, que cocinando a partir de alimentos frescos?
  • Utilizar otros endulzantes. No deberíamos obviar el contenido en azúcares de alimentos endulzados con miel, azúcar de caña o sirope de agave. Sin embargo, en casa podemos optar por utilizar estos productos para hacer nuestras recetas más dulces. Cocinando nuestros propios platos, por lo menos, sabremos exactamente las cantidades que estamos consumiendo, y nos cercioraremos de la naturaleza de los productos que elegimos. Otras opciones naturales para endulzar nuestros platos son el jarabe de arce —aporta la mitad de calorías que el azúcar común y es rico en minerales como el calcio y potasio— la melaza o la estevia, una planta de muy bajo valor calórico, con propiedades diuréticas, capaz de regular el nivel de azúcar en sangre, entre muchas otras. También podemos utilizar frutas y bayas para endulzar; estas nos aportarán fibra, vitaminas y antioxidantes.

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¿Cuáles son las bebidas que más engordan?

Las calorías y la composición nutricional de los alimentos que nos llevamos a la boca suelen estar en el centro de atención a la hora de iniciar una dieta, pero pocas veces reparamos en lo que tomamos para hidratarnos o para acompañar las comidas. Una manera inteligente de eliminar los kilos de más sin someternos a una dieta muy estricta es eliminar de nuestra ingesta las bebidas que engordan o nos hacen retener líquidos por su alto nivel de sodio.

De hecho, una encuesta del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) sobre hidratación en Argentina encontró que tomamos los dos litros diarios que recomienda la OMS, pero que sólo el 21% del total es agua pura. El resto son bebidas saborizadas o infusiones con azúcar, principalmente mate.

El primer enemigo es el alcohol, que tiene mucha incidencia a la hora de aumentar de peso. Esto puede explicarse en función de la actividad del hígado: mientras este órgano trabaja para quemar el alcohol que el cuerpo ingiere, no puede quemar las grasas que el proceso del organismo precisa. Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal y una de sus consecuencias es que hace que sintamos más hambre.

Otro hábito a erradicar es el consumo de refrescos edulcorados: podrás notar una rápida pérdida de peso con solo eliminarlos de tu dieta. Los azúcares añadidos significan calorías directas y más aún con los siropes de jarabe de maíz que se usan actualmente en muchas bebidas y cuyos efectos están siendo estudiados como causantes de la obesidad epidémica en Estados Unidos.

Las bebidas light o bajas en calorías son una buena opción, pero el exceso no es conveniente. Aunque no hay todavía investigaciones concluyentes al respecto, lo cierto es que existe una posibilidad de que influyan en el aumento de peso. Para compensar la falta de azúcar, estas bebidas contienen edulcorantes artificiales y un exceso de sodio (un 200% más), lo que provoca que se retenga líquido. En consecuencia, además de aumentar peso, genera un problema para los riñones y el hígado. A su vez, aunque los edulcorantes artificiales no sean a priori calóricos, causan bacterias en el intestino que interfieren en el metabolismo.

Los nutricionistas explican, además, que tomar muchas bebidas gaseosas hacen que comamos más porque hacen que uno sienta una sensación falsa de saciedad y que, rápidamente, vuelva a sentir hambre.

Qué tomar

En primer lugar, agua. Hay que tomar mucha agua. Es lo más sano para los riñones y para la hidratación de nuestro cuerpo en general.

También el té verde es una excelente opción para tomar en cualquier hora del día. Las catechinas, un ingrediente antioxidante de la bebida, estimulan que el cuerpo queme calorías. Las catechinas también se encuentran presentes en las manzanas y las moras y, aunque no sean adecuados en dietas, también en el chocolate y el vino tinto.

Otros consejos para hacer que las bebidas engorden menos y nos ayuden en la dieta son:

* Cambiar el comer entre horas por «bebidas inteligentes», que tienen pocas calorías y ayudan a eliminar grasas. El té o las bebidas y refrescos sin gas y bajos en azúcares aumentan la saciedad y hacen que baje la ansiedad por la comida, mientras nos ayudan a «limpiar» la grasa del organismo.

* Sustituir el café con leche por café natural. El café combinado con leche, leche condensada o cremas tiene muchísimas calorías. En cambio, si lo tomamos solo y en una medida razonable, el café natural ayuda al sistema a depurar grasas.

* Olvidate de las bebidas energéticas: tienen mucha cafeína y muchísimos azúcares, conservantes y otros compuestos que almacenan grasa en nuestro organismo.

* Tomar té sin azúcar es una de los mejores remedios para perder peso. Los beneficios del té son muchos: es una de las bebidas que más ayudan a eliminar la grasa y expulsarla del cuerpo de manera natural.

* Olvidar las bebidas con gas, si tomamos jugos naturales o bebidas y refrescos sin gas enseguida notaremos el efecto. Las bebidas libres de gas o sodas son refrescos que no engordan y son muy sabrosos.

* Algunas bebidas que aportan pocas calorías son las leches de soja y las de almendras, que incluso engordan menos que la leche descremada de vaca. Además, las bebidas calientes deben endulzarse con edulcorantes para evitar el consumo de azúcar.

Tabla de calorías

* Agua mineral: 0 cal.

* Agua tónica: 70 cal. por vaso

* Jugo de frutas envasados: 85 cal. por vaso.

* Gaseosas cola: entre 90 y 120 cal. por vaso.

* Gaseosas de lima- limón: 86 cal. por vaso.

* Coca Cola light: 1 cal. por vaso.

* Jugos en polvo diluidos bajas calorías: 10 cal. por vaso.

* Jugos en polvo diluidos: 50 cal. por vaso.

* Aguas saborizadas: 60 cal. por vaso.

* Aguas saborizadas light: entre 0 y 10 cal. por vaso.

* Gatorade: 60 cal. por vaso.

* Cerveza: 90 cal. por vaso.

* Sidra: entre 100 y 150 cal. por copa.

* Vino tinto: entre 130 y 176 cal. por copa.

* Vino blanco: 160 cal. por copa.

* Infusiones de té o café: 4 cal. por taza.

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Desde el origen de los tiempos el ser humano ha estado dividido en diferentes bandos, produciéndose encarnizadas batallas, tanto físicas como dialécticas, para defender sus intereses e ideales. A lo largo de los siglos la sociedad se ha segmentado por distintos motivos, ya fueran clases sociales, ideales políticos, creencias religiosas o pasiones deportivas.

De este modo la historia ha vivido el enfrentamiento entre patricios y plebeyos, entre gente de izquierdas y de derechas, entre musulmanes y cristianos o entre aficionados del Real Madrid y del F.C. Barcelona.

Pero no todas las luchas tienen un transfondo tan profundo y hostil. Una de las guerras más intensas a la vez que banal, que desde hace décadas enfrenta a cientos personas, es la llevada a cabo entre los defensores del Cola Cao como bebida para el desayuno, y los prefieren el Nesquik para empezar cada mañana.

Los dos grupos están bastante igualados, cada uno con su favorito, siendo sus posturas totalmente inamovibles e irreconciliables entre si. Es por todo ello por lo que he decidido analizar cada uno de los productos, haciendo una comparativa entre ambos, para saber cuál de los dos es el campeón de los campeones. Comienza la batalla definitiva, y recordad que solo puede quedar uno.

Metodología

Para obtener el ganador en esta particular contienda, vamos a establecer cinco categorías diferentes, en las que analizaremos de manera aislada cada una de las principales características afines a los dos cacaos en polvo. En concreto, vamos a examinar lo relativo a sabor, envase, publicidad, variedades y promociones.

En cada apartado nombraremos un ganador, que sumará un punto en el marcador general, siendo el vencedor final el que más puntos obtenga. Finalmente hay que tener en cuenta, que en todo momento compararemos la versión original de cada producto (exceptuando la sección de “variedades”).

Pese a todo estoy seguro que cada uno tiene ya su preferido, y por mucho que aquí argumentemos, nadie va a cambiar de opinión, ya que se trata de un tema muy personal y subjetivo. En cualquier caso nuestra intención no es convenceros en ninguna dirección en concreto.

Round 1: sabor

Con toda seguridad este el aspecto más importante de todos, ya que si un alimento no nos gusta, poco importa que tenga una mascota la mar de chula, o que lo vendan en un novedoso envase.

Por suerte para mi, tanto Cola Cao como Nesquik me gustan bastante, aunque claramente su sabor es muy diferente, por mucho que algunas madres se empeñen en decir que son similares.

La razón por la que no saben igual, es sencillamente porque sus ingredientes no son los mismos. Por un lado el Cola Cao está compuesto principalmente por azúcar, cacao en polvo, crema de cereal, harina de trigo, extracto de malta y aroma de nuez de cola. Por otro lado el Nesquik lo componen azúcar, cacao en polvo, canela y lecitina soja. En este punto, recordar que los ingredientes siempre se ordenan de mayor a menor presencia en el producto.

El Cola Cao sabe más a chocolate, mientras que el Nesquik es más dulzón. Además la presencia de lecitina de soja en el Nesquik, hace que se disuelva mucho mejor que el Cola Cao, ya que este compuesto actúa como emulsionante, evitando la presencia de grumos que a mucha gente odia. Añadir que el Nesquik es apto para celiacos, mientras que el Cola Cao no, porque lleva harina de trigo.

Es cierto que si calentamos la leche, el Cola Cao se disuelve mucho mejor. Esta opción es muy válida para el invierno, pero en verano es más discutible ya que lo que apetece es tomar bebidas frías.

A mi parecer el sabor del Cola Cao está mucho más logrado, ya que tiene más gusto a chocolate y es más agradable al paladar, así que aunque el Nesquik también me gusta, punto para Cola Cao.

Round 2: envase

Puede que este sea uno de los aspectos más olvidados por algunas marcas, que no prestan especial interés en el envoltorio de sus productos. De hecho hay quién pensará que el envase no tiene mayor importancia, y que no juega ni a favor ni en contra de aquello que queremos vender.

Pero en el mundo del marketing hasta el más pequeño detalle cuenta, y como ya hemos visto anteriormente, una buena presentación, si llama la atención, puede conllevar mayores ventas, de ahí la importancia del envoltorio.

En la actualidad estos dos chocolates vienen contenidos en envases muy similares. Se trata de botes cilíndricos de la misma capacidad, con una tapa en la parte de arriba. No obstante presentan diferencias bastante notables.

El bote de Cola Cao es de plástico amarillo y con una tapa roja, en él podemos ver la imagen de unas personas de color que recolectan cacao. Este perfil no ha variado mucho a lo largo de los años, aun así cabe destacar que la postura de los hombres que están cosechando, ha cambiado sensiblemente hacia a una posición más relajada y menos obligada. Asimismo en los últimos tiempos han estrechado sutilmente la parte superior del contorno del bote, dándole una imagen más ergonómica y moderna.

Antiguamente, el Cola Cao venía en latas rectangulares coquetamente decoradas, y que todas las madres usaban posteriormente para guardar galletas, legumbres o hilos. Este memorable envase aun es recordado por todos, y en alguna ocasión lo han vuelto a sacar al mercado en exitosas promociones muy puntuales, inspiradas en las latas de antaño.

En cuanto al Nesquik se refiere, viene dentro de un bote de aluminio totalmente recto, de color amarillo y con tapa azul. La mayor parte de su superficie está ocupada por un conejo de apariencia humana, que es la mascota del producto y que cambia su postura y su vestimenta de manera frecuente. Además habitualmente sacan botes con diseños especiales o inspirados en películas de dibujos animados.

Me es difícil decantarme por una de las dos marcas en este apartado. Aun así, es cierto que Cola Cao siempre ha cuidado más su imagen, manteniendo su esencia y evolucionando poco a poco su envase. Nesquik por su parte parece no haber encontrado aun el diseño que le representa, cambiando continuamente el estilo de sus latas. Es por tanto por lo que otorgo el punto al Cola Cao.

Round 3: publicidad

Los anuncios son pequeños cortos televisivos, en los que las marcas nos intentan trasmitir en pocos segundos las bondades de su producto.

Tanto Cola Cao como Nesquik, lanzan habitualmente sus spots en los que aparecen chavales de toda índole, derrochando energía y disfrutando de sus respectivas bebidas.

Cola Cao ha sido la que más ha evolucionado en este aspecto. En sus comienzos el producto se publicitaba con la conocidísima canción “yo soy aquel negrito”, como una bebida para que los niños crecieran fuertes y sanos.

Tal y como se puede ver en el video, el intento por relacionar la marca con el deporte ha sido una constante. De hecho años más tarde se dio un paso más en esta dirección, al patrocinar los juegos olímpicos de Munich ´72 y convertirse en alimento olímpico.

Con el paso del tiempo los anuncios se han ido modernizando y se han centrado más en deportes alternativos como surf o skate, en los que además se resalta la competitividad y el poder de decisión de los más pequeños.

Nesquik ha realizado anuncios dirigidos a madres y niños en general, en los que aparecen un montón de chavales jugando y viviendo divertidas aventuras. En ellos se destaca lo rápido que se disuelve este cacao en polvo, y se muestran valores familiares y participativos.

Los spots gozan de gran dinamismo y de eslóganes por todos recordados como “échale Nesquik”, “demasiado rico para tomarlo despacio” o el actual “y tú, ¿eres de los nuestros?”, en el que se intenta vincular a las nuevas generaciones con este producto.

Pero la gran baza de esta marca es Quicky, un conejo animado que actúa como un niño más y que es la mascota de este producto. Su vestimenta ha cambiado a lo largo del tiempo, en un principio iba totalmente desnudo, y solo llevaba un collar con una N en el cuello. Actualmente su imagen es mucho más moderna, llevando ropa de rapero.

En los últimos tiempos ha llegado a tener su propio cómic, que como no podría ser de otro forma, lo regalaban al comprar los botes grandes de Nesquik.

Todo esto nos lleva a afirmar que Cola Cao tiene una publicidad más continuista, en la que siempre insiste en mostrar su apoyo al deporte. Nesquik por su lado intenta captar a los más pequeños con anuncios más dinámicos y familiares. También cuenta con el apoyo del genial Quicky, y como me encantan las mascotas de los alimentos, el punto va para Nesquik.

Round 4: variedades

Algo que aprecio mucho cuando un producto me gusta, es que al menos de vez en cuando saquen otros sabores o variedades distintas a la original. Las dos marcas han introducido poco a poco algunas novedades en el mercado, pero siguiendo estrategias muy diferentes.

Cola Cao ha decidido diversificar su gama de productos, pero siempre manteniendo el sabor original a chocolate, añadiéndole algunas cualidades. Siguiendo esta política han lanzado las siguientes versiones:

  • Cola Cao turbo, que se disuelve fácilmente, incluso con leche fría.
  • Cola Cao Cero, sin azúcares añadidos y con menos grasa.
  • Cola Cao Cero con fibra, igual al anterior pero con un 15% de la cantidad diaria recomendada de fibra.
  • Cola Cao Complex, contiene un aporte extra de los nutrientes necesarios.
  • Cola Cao Pepitas, que deposita cachitos de chocolate en el fondo del vaso.
  • Cola Cao galleta María, mezcla el sabor original a chocolate con el de las galletas María de siempre.

Toda una miseria si lo comparamos con la gran variedad de sabores con los que disfrutan en China.

Sin embargo Nesquik ha sido más atrevido e innovador a la hora de sacar nuevos productos, pudiendo encontrar actualmente un montón de alimentos hechos a base de Nesquik, y algún que otro nuevo sabor. En concreto podemos comprar principalmente:

  • Cereales
  • Helados
  • Batidos
  • Barritas de cereales
  • Yogures
  • Nesquik sabor fresa
  • Nesquik sabor plátano

Además en el pasado hemos podido disfrutar de otros buenísimos, a la par que originales sabores, como chirimoya alegre, naranja-plátano o tuti-frutti. No obstante estos sabores no solo son poco publicitados y conocidos por el público en general, sino que además su precio es sensiblemente mayor al Nesquik original.

A la hora de otorgar el punto en este apartado, no tengo ninguna duda. El punto se lo lleva de calle Nesquik, no solo porque hay un montón de productos con este sabor, sino porque es una marca mucho más innovadora y valiente a la hora de sacar nuevos sabores, todo lo contrario que Cola Cao, que en mucho más tradicional en este sentido.

Round 5: promociones

Otro aspecto muy a tener en cuenta a la hora de decantarse por un cacao u otro, son las promociones o regalos que a veces podemos conseguir cuando compramos alguno de estos productos.

Se trata de ese valor añadido, del que tantas veces hemos hablado, y que hace que en muchas ocasiones compremos determinados artículos, como prensa o refrescos, solo por el obsequio que viene con ellos. En la mayoría de los casos, suele suponer un pequeño incremento en el coste de producción para la empresa, que sin embargo recupera con creces esa inversión al obtener mayor número de ventas.

En este punto Cola Cao y Nesquik nos ofrecen de manera más o menos frecuente originales juguetes como yoyós con luces, balones, patinetes e incluso cepillos de dientes eléctricos.

Sin embargo Cola Cao está un paso por delante. Como todos sabréis, desde hace un montón de años (concretamente desde 1993), la marca nos deleita cada verano con originales “cacharros” de distinta índole que vienen incluidos en sus cajas grandes, y que hacen que sea más divertido preparar y tomarse un Cola Cao.

Todos recordamos a la perfección la baticao, la combicao o la coctelcao, y estoy seguro que muchos de vosotros todavía conserváis alguno de estos exitosos inventos, por algún rincón de casa cogiendo polvo.

Como hemos visto, Cola Cao es el que lleva la voz cantante gracias a sus regalos veraniegos, que a todo el mundo gustan, y que consiguen estimular la venta de este producto en los meses de más calor. De modo que el último punto, que desempata este reñido combate, se lo lleva Cola Cao.

Conclusiones finales

Después de analizar estos dos artículos de manera concienzuda, he de decir que creo que Cola Cao es mejor producto que Nesquik, principalmente porque su sabor está más logrado, y porque frecuentemente premian su compra con insólitos regalos, que hacen las delicias de los más jóvenes.

Sin embargo las grandes bazas de Nesquik, son su carismática mascota y su diversidad de sabores, punto en el que quizás deberían hacer mayor hincapié, mediante publicidad y precios más atractivos.

Ahora bien, he de deciros que yo personalmente consumo ambas marcas porque las dos me encantan. Cuando vienen los meses de frío no hay nada mejor que tomar un Cola Cao bien caliente, mientras que durante los meses de buen tiempo disfruto con todos los sabores de Nesquik, que se disuelven perfectamente en leche fría.

Y vosotros, ¿con cual de los dos os quedáis? ¿Cuál es vuestro favorito? Y lo más importante, ¿alguien sabe por qué te entra la tos cuando te comes el Cola Cao a cucharadas?

La mayoría de los productos alimenticios que compramos contienen azúcares entre sus componentes. De ahí, el 80 por ciento de los azúcares que ingerimos lo encontramos en los alimentos procesados, pero, ¿es posible comer sin azúcar?

La mayor cantidad de azúcar que ingerimos al día la encontramos de manera natural en los alimentos, como las frutas. Lo verdaderamente perjudicial para nuestro organismo no son los azúcares naturales, como la fructosa, sino aquellos llamados azúcares libres o añadidos. En plena batalla para educar a la sociedad contra el consumo de azúcar añadido en los productos alimenticios, cada vez más ciudadanos apuestan por seguir una dieta sin azúcar. Estás a punto de descubrir como es posible comer sin azúcar. Una dieta más saludable y libre de esos añadidos que contaminan nuestro organismo.

Consejos para comer sin azúcar

Poder comer sin azúcar no resulta fácil, pero no es imposible. A continuación, algunas recomendaciones para diseñar un menú en el que no existan esos azúcares añadidos de la mayoría de los productos que encontramos en los supermercados.

  • Productos frescos y con bajo índice glucémico: verduras, frutas (menos el plátano), carnes magras, pescados y mariscos, frutos secos, aceite de oliva y huevos, entre otros.
  • Elimina los refrescos. Lo mejor es beber agua y, en ocasiones, té, infusiones y café, pero sin ponerles azúcar.
  • Evita salsas y aderezos. En su lugar puedes condimentar los platos con salsa de tomate casera o mahonesa hecha en casa.
  • Termina la comida con fruta fresca o yogur. Incluso, si necesitas algo dulce, toma chocolate lo más puro posible.
  • A la hora de comprar escoge alimentos enteros, ya que contienen menos azúcar que los desnatados.
  • Los zumos de frutas no son un sustitutivo de las piezas de fruta. Los zumos contienen más calorías que la fruta entera, aunque sean naturales.
  • Lee las etiquetas para asegurarte de que los alimentos envasados no contienen azúcar.
  • Los cereales del desayuno contienen muchos azúcares. Opta por la avena o copos de espelta sin azúcar. Otra opción es tomar huevos.
  • Vacía la nevera de todos aquellos productos con azúcares para no caer en la tentación.
  • Educa el paladar a comer productos sin azúcares. Por ejemplo, el café o los yogures naturales.

Al acudir al supermercado, hay que tener en cuenta qué se puede y qué no se debe comprar. Planifica primero el menú semanal y luego compra lo necesario para cumplir ese menú, así no caerás en errores.

2. Lee las etiquetas

Una vez que has conseguido eliminar el azúcar más obvio de la dieta, puedes centrarte en otros productos que contienen azúcar. Leer las etiquetas puede ayudar a identificar los tipos de azúcares que se deben evitar. El azúcar tiene muchos nombres (al menos 61) y se encuentra en muchos jarabes y concentrados diferentes. Los más comunes incluyen: azúcar de caña o azúcar moreno, jarabe de maíz o jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, azúcar de remolacha, azúcar de coco, sirope de ágave, concentrado de zumo de manzana o uva, miel o panela. Además, cualquier cosa que termine con el sufijo «-osa» también conforma un tipo de azúcar, como la sacarosa, la glucosa, la dextrosa, fructosa o la lactosa
Los azúcares se esconden en muchos alimentos diferentes en el supermercado, por lo que leer la etiqueta es una necesidad absoluta para aquellos que quieren seguir una dieta sin azúcar.
Los aderezos para ensaladas y los condimentos, la salsa para pasta, los cereales para el desayuno, la leche y las barritas de cereales, a menudo contienen azúcar en su lista de ingredientes.

3. Evita los carbohidratos simples

Muchas dietas sin azúcar también recomiendan que las personas eviten los carbohidratos simples. Los carbohidratos simples incluyen harina blanca, pasta blanca y arroz blanco. Los carbohidratos en estos alimentos se pueden descomponer rápidamente en azúcar en el cuerpo, lo que puede causar que aumenten los niveles de azúcar en sangre aumenten. Lo más sencillo es sustituirlos por versiones integrales.

4. Evita los azúcares artificiales

Son mucho más dulces que el azúcar, pero contienen poca o ninguna cantidad de calorías. Sin embargo, tomar azúcares artificiales puede engañar al cuerpo haciéndole creer que en realidad está comiendo azúcar. Esto puede exacerbar los antojos de azúcar de una persona, haciendo que sea más difícil para ellos seguir una dieta sin azúcar. Evitar Splenda, Stevia… Si buscas el nombre químico de estos edulcorantes en las etiquetas de ingredientes encontrarás: aspartamo, sucralosa o sacarina.

La semana pasada os hablábamos de todo lo que se podría haber hecho mejor en el programa presentado por Chicote En forma en 70 días. Aprovechando la ola, desde Sinazucar.org decidieron plantear un reto alternativo del que muchos nos podemos beneficiar: pasar 70 días sin consumir azúcar añadido (podéis encontrar publicaciones sobre el reto en redes sociales bajo el hashtag #70díassinazúcar).

Desde Vitónica queremos facilitaros las cosas para llevar a cabo este reto que puede marcar el inicio hacia una alimentación más saludable. Por eso os dejamos una serie de consejos que podéis seguir a la hora de recortar el azúcar añadido en vuestra dieta.

Céntrate en el azúcar añadido, no en el natural

Muchos alimentos contienen azúcares naturalmente presentes en ellos, como por ejemplo la fruta (contiene fructosa) o la leche (contiene lactosa). Estos alimentos (y fijaos que hablamos de alimentos y no de productos) pueden consumirse sin problema, ya que lo debemos reducir o eliminar es el azúcar añadido.

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto al límite del consumo de azúcar nos hablan siempre de azúcar añadido y de azúcar libre, y son recomendaciones de límite de consumo: cuando nos dicen que como mucho deberíamos consumir unos 25 gramos de azúcar añadido al día (en adultos) tened en cuenta que esos 25 gramos no son necesarios, sino el límite máximo que se debería consumir. Si nos quedamos por debajo, mejor que mejor.

Más mercado y menos supermercado para huir del azúcar añadido

El azúcar que necesitas está en los alimentos de forma natural: no es necesario que añadas azúcar por tu cuenta ni que consumas productos que lo contienen de forma añadida. Una de las maneras más sencillas de asegurarte de que no tomas azúcar añadido es basar tu dieta en alimentos y no en productos procesados.

Comprar en el mercado, donde los ultraprocesados brillan por su ausencia, es un buen punto de partida para no adquirir productos con azúcar añadido. Tu carrito de la compra será más saludable, y además contribuirás con el pequeño comercio.

Para hidratarte, la base debe ser el agua

En verano, y especialmente en situaciones de ola de calor como la que estamos viviendo ahora mismo, es esencial que nos mantengamos bien hidratados durante todo el día, hagamos o no ejercicio. La base de esta hidratación debe ser el agua: ten siempre agua fresca en la nevera y una botella a mano en tu mesa de trabajo o de estudio.

Elimina los refrescos azucarados de tu día a día, o por lo menos limítalos lo más posible. La fruta siempre es mejor consumirla entera y a mordiscos que en forma de zumo (presenta azúcares libres, muy poco aporte de fibra y un efecto saciante mucho menor).

Lee las etiquetas nutricionales para tomar decisiones informadas

En el caso de que vayas a comprar y consumir productos procesados, es importante que sepas leer la etiqueta de los mismos para detectar si contienen azúcares añadidos. En este artículo podéis aprender qué es lo que tenéis que tener en cuenta a la hora de leer una etiqueta nutricional.

Para localizar el azúcar añadido en los productos procesados lo mejor es que acudamos al listado de ingredientes y veamos si aparece ese azúcar añadido bajo alguno de los nombres que utiliza: agave, caramelo, dextrosa, maltosa, jarabe de maíz o sirope de maíz suelen ser los más frecuentes. En este artículo puedes encontrar algunos nombres más bajo los que se esconde el azúcar añadido.

Algunas recetas que pueden serte útiles durante el reto

Desayunos para el reto 70 días sin azúcar

  • En este artículo tienes 13 ideas diferentes para un desayuno saludable y sin azúcares añadidos: si eres de los que tiene por costumbre desayunar un bol de cereales comerciales, aquí encontrarás ideas para darle una vuelta de tuerca a la primera comida del día y conseguir hacerla más sana y sabrosa.

  • En este enlace tenéis 13 recetas más de desayunos con tres eses: sanos, saludables y sabrosos. No es difícil conseguirlo aun sin azúcares añadidos. A la hora de endulzar algunas preparaciones como las tortitas o los muffins, podéis hacerlo con dátiles o con plátanos maduros en lugar de con azúcar.

  • Un smoothie bowl con el que disfrutamos de todo el sabor de la fruta y de su dulzor natural sin necesidad de añadir ningún tipo de azúcar también puede ser una buena opción. En este enlace os explicamos cómo montar vuestro propio smoothie bowl paso a paso.

Picoteos saludables sin azúcares añadidos

Quizás uno de los momentos más críticos a la hora de llevar a cabo nuestro reto sea el del picoteo durante la media mañana o la merienda. El mejor consejo que os podemos dar en este sentido es que llevéis siempre preparado un picoteo saludable para comer en cualquier sitio, como por ejemplo una pieza de fruta o una bolsita de frutos secos (tostados o al natural, pero no fritos).

Teniendo a mano este picoteo saludable evitaréis la tentación de ir a la máquina expendedora de refrescos, de bollitos o de chuches, y os mantendréis fuertes durante los 70 días del reto y todos los que hagan falta. La preparación es primordial para crear este hábito de alimentación saludable.

Si la hora de la merienda os pilla en casa y podéis comer algo más elaborado, también os dejamos algunas propuestas:

  • Tres cremas para untar o dipear muy sencillas de preparar y muy saludables: aprende a elaborar hummus, tapenade y tzatziki.

  • Estas galletas crujientes de semillas y avena también son sencillas de preparar y son perfectas para consumir en casa o para llevar en el bolso en los casos de emergencia.

  • Unas tostadas con guacamole casero siempre son una buena opción como comida de media tarde: te aportarán grasas saludables y mucho sabor antes de llegar a la cena. Aprende a preparar guacamole de forma sencilla en este artículo.

  • El verano es época de helados, pero no hace falta que estos estén cargados de azúcar. Si quieres combatir el calor, no recurras a helados comerciales: puedes preparar este sencillísimo helado de plátano (que solamente lleva plátano maduro y consigue una textura muy similar a la del helado de tarrina) para calmar el antojo de dulce y refrescarte a la vez.

  • Si lo que buscas es una comida de media mañana o media tarde consistente, puedes probar estas sabrosas tortitas veganas endulzadas con plátano maduro. Asegúrate de que la bebida vegetal que utilices al prepararlas no contenga azúcares añadidos.

Pero no todo es el azúcar…

Tómate estos 70 días como el inicio de un viaje hacia una alimentación más saludable, no algo con fecha de caducidad. Y piensa que el azúcar añadido no es lo único que importa al evaluar la idoneidad de un procesado: la calidad de las grasas que posee, la cantidad de proteína, la procedencia, el aporte nutricional total… Son otras de las cosas que debemos evaluar a la hora de hacer la compra y de llenar nuestra nevera.

Eliminar los azúcares añadidos es un punto de partida estupendo para cuidar más nuestra alimentació, ¿te apuntas al reto de los 70 días sin azúcar?

Imágenes | iStock
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¡Menudo descubrimiento el del azúcar de abedul! Ya os había contado en otras ocasiones que en mi familia nos quedamos todos en shock tras la repentina muerte de mamá, de manera fulminante, por un cáncer de estómago que, según el oncólogo, era un tumor muy específico creado a raíz de la alimentación, del acúmulo de toxinas y sustancias nocivas que se acumulaban en nuestro organismo con nuestra alimentación cotidiana.

Uno de los productos que el oncólogo nos recomendó evitar fue el azúcar blanca, cualquier producto sometido a procesos blanqueantes es muy cancerígeno (el azúcar, la sal, el pan de molde blanco…) así que el azúcar quedó desterrada de nuestra lista de la compra, sustituyéndola por la Stevia, un edulcorante natural que nos habían comentado varias personas que era mucho más sano. Pero desde que he descubierto el azúcar de abedul no lo cambio por nada (y le he mandado corriendo por whatsapp la foto a mi hermano de Londres, que está obsesionadísimo con el tema, y está más que feliz con el nuevo descubrimiento).

El azúcar de abedul (también conocido como xilitol, seguro que os suena) es un edulcorante 100% natural, extraído de la corteza del abedul de Finlandia, que favorece el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmunológico y la eliminación de toxinas de nuestro organismo, siendo una sustancia familiar para el cuerpo humano, que ya de por sí produce una pequeña cantidad diaria de xilitol, principio activo del azúcar de abedul.

De aspecto y utilización similar al azúcar común, no solo posee el poder edulcorante del mismo, sino que su administración a largo plazo en el conjunto de la dieta ejerce un efecto positivo en el organismo.

Entre los principales beneficios del azúcar de abedul, se encuentran los siguientes:

– Posee un índice glucémico muy bajo y un 40% menos de calorías que el azúcar común, por lo que ayuda a mantener un peso saludable y es ideal para las dietas de adelgazamiento. También es perfecta para personas diabéticas, pues tiene un índice glucémico de 7, frente al 99 del azúcar común. Sin embargo, satisface las necesidades de energía del cuerpo (2,4 calorías/gramo) y además sabe igual o mejor que el azúcar, por lo que las personas diabéticas no tienen que renunciar a uno de los grandes placeres de la vida, como es el dulce.

– Posee una acción alcalinizante y, por tanto, antimicrobiana y antifúngica, reforzando el sistema inmunológico al equilibrar el ph corporal y favoreciendo, así, la eliminación de toxinas acumuladas en nuestro organismo.

– Se trata de un azúcar de 5 carbonos, que impide que las bacterias proliferen, al evitar su alimentación y hacer que mueran.

– Combate la osteoporosis.

– Es un gran aliado de la salud bucodental, ayudando a evitar la formación de caries y placa bacteriana, y favoreciendo un mejor aliento y salud oral, gracias a su principio activo, el xilitol. En las indicaciones de lata pone que se puede utilizar para hacer enjuagues para mejorar la salud de las encías y los dientes.

Yo he probado el azúcar de abedul ABEDULCE, de venta en farmacias y en Amazon. A mí me ha fascinado este producto, que tiene el mismo sabor (yo diría que sabe mejor) que el azúcar tradicional de mesa, sabe incluso como más fresco y, si bien es cierto que su precio es más elevado que el azúcar, los beneficios que aporta a nuestro organismo no tienen precio, así que me convierto, desde ya y para siempre, en su fan número 1. No dejéis de probarlo si tenéis oportunidad y recordad siempre aquello de «si a mí nunca me pasa» hasta el día en que, como a mí, nos dan la mala noticia cuando ya no hay nada que hacer y pensamos en todo lo que podíamos haber evitado cuidándonos mucho más con pequeños detalles como éste.

El tema de los edulcorantes no acaba nunca.

Una vez que somos conscientes de que el azúcar refinado (blanco) es la peor opción para endulazar los alimentos, son muchos los que recurren a otros tipos como el azúcar moreno.

La sacarina, el asparatamo, o el ciclamato se ponen en duda y se buscan alternativas más naturales como la estevia, una planta cuyas hojas edulcoran de forma natural (yo misma me he comido una hoja de la planta para comprobarlo…).

Ahora llega otro nuevo edulcorante natural pisando fuerte: el azúcar de abedul.

Se trata de un producto 100% natural, extraído de la corteza de abedul y con un índice glucémico muy bajo que favorece la sensación de saciedad.

Pero además, tiene otro aspecto interesante.
Imagino que habéis oído hablar de la dieta alcalina.
Últimamente han salido varios estudios que afirman que una dieta demasiado ácida, basada en azúcares y grasas dañan nuestro sistema inmunológico y se habla de dietas o alimentos alcalinizantes.

Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston, Kirsten Dunst y Victoria Beckham son algunas de las famosas que han defendido la dieta alcalina que se basa en equilibrar el pH alcalino de la sangre entre 7,35-7,45 a través de la alimentación.

La dieta alcalina, con la que no estoy demasiado de acuerdo, se basa en aumentar la ingesta de frutas y verduras y minimizar la de carne, pescado, huevos, alcohol, huevos, azúcar.

Y el edulcorante del que hoy os hablo, Abedulce, es apto para este tipo de dietas, y está aprobado por la Food and Drug Administration de EEUU (FDA) en 1963.

Tiene aspecto similar al del azúcar, pero afirman que su utilización como edulcorante a largo plazo, ejerce un efecto positivo en el organismo.

Tiene, como os decía, un índice glucémico muy bajo (un 7 frente al 99 del azúcar) y un 40% menosde calorías que el azúcar común.

Afirman que es apto para diabéticos, pero esto conviene asegurarlo (me dijeron lo mismo de la Stevia y no siempre lo es).

A mi me parece lo suficientemente interesante como para probarlo.
No soy partidaria de la dieta alcalina, pero sí del consumo de alimentos con propiedades alcalinizantes, y además tiene muchas ventajas sobre el azúcar común.

Precio: 9,95 euros (lata de medio kilo) y 9,95 euros (dispensador con 50 sobres monodosis).

Se vende en farmacias.

No resulta fácil hablar de los edulcorantes artificiales sin levantar cierta polvareda. En los últimos años ha habido una explosión en el interés por la nutrición, miles de estudios científicos, y aún muchos más artículos sensacionalistas que todos conocemos con mensajes en tonos blanco y negro: «El café es bueno», «La leche es mala», «El vino es bueno», «Ahora el café es malo otra vez».

A la pobreza de la información en los medios generalistas se suma la desinformación en redes sociales, con artículos, memes o vídeos que te cuentan con el mismo desahogo que frotarse con limón cura el cáncer y que la coca cola light te provocará tres tipos de tumores distintos. Los edulcorantes artificiales son a menudo protagonistas de estos bulos, especialmente ahora, cuando la sociedad se da al fin cuenta de que el azúcar en la dieta está provocando enfermedades.

Pero frente a los bulos, hay datos contradictorios sobre los efectos indirectos que los edulcorantes pueden tienen en tu organismo. ¿Hay motivo de preocupación? Empecemos por las cosas que no deberían preocuparte.

Edulcorantes no tan artificiales

Estos son los edulcorantes artificiales más consumidos, autorizados y considerados seguros en la mayor parte del mundo:

  • aspartamo
  • sacarina
  • sucralosa
  • stevia
  • xilitol, sorbitol y otros polialcoholes
  • acesulfamo potásico
  • ciclamato

En realidad no son tan artificiales. El sorbitol se encuentra en abundancia en la fruta y las algas rojas. La sucralosa se extrae del azúcar. El xilitol (azúcar de abedul), a partir de la celulosa de la madera. El aspartamo se obtiene por fermentación mediante levaduras o bacterias. Otros productos como la sacarina o el acesulfamo K se producen a través de simples reacciones químicas de síntesis, igual que el bicarbonato o las aspirinas.

Todas estas sustancias tienen en común una cosa: no alimentan. No aportan energía ni nutrientes a tu organismo, y en muchos casos, salen igual que entraron. Por eso es más adecuado hablar de edulcorantes sin calorías, con la posible excepción de los polialcoholes, que aportan muy pocas, y que además se consumen en cantidades muy pequeñas.

Como cualquier otro producto alimentario, los edulcorantes sin calorías están bajo constante escrutinio. Más aún cuando se trata de sustancias que no consumían nuestros antepasados y puede haber dudas sobre sus efectos a largo plazo. Varios estudios han levantado sospechas sobre la seguridad de estos edulcorantes, asociándolos con todo tipo de dolencias y enfermedades, desde flatulencia y diarreas hasta cáncer.

En todos los casos, los estudios posteriores han demostrado que los edulcorantes sin calorías que consumimos son seguros, y han sido admitidos por las dos grandes organizaciones que regulan lo que comes: la FDA en EEUU y la EFSA en la Unión Europea, así como por la OMS.

Aspartamo

El aspartamo lo descubrió en 1965 un químico que estaba intentando formular un antiácido, y le salió dulce. Es el edulcorante que encontrarás en la Coca Cola Light y otros refrescos sin azúcar. Ha sido el más vilipendiado por los medios de comunicación, y los memes de los seguidores de lo natural todavía lo acusan de incontables males. ¿Por qué?

En 1996 un estudio sugirió que había una relación entre el aspartamo y el aumento de casos de tumores cerebrales, pero tenía poca base científica y varios estudios posteriores lo desmitieron. En realidad los tumores cerebrales empezaron a aumentar en 1973, ocho años antes de que se aprobara el uso de aspartamo.

El mayor baldón para el aspartamo llegó en 2006 cuando varios estudios observaron un incremento en varios tipos de cáncer (linfomas y leucemia) en ratas, después de darles el equivalente humano en aspartamo de 2.000 latas de refresco edulcorado. A partir de este estudio, el Instituto Nacional del Cáncer llevó a cabo un estudio con medio millón de personas, y el riesgo de leucemia, linfoma o tumores cerebrales no estaba por ningún lado.

Según se supo más adelante, el estudio original estaba lleno de errores, y estudios posteriores no consiguieron reproducir ni siquiera los tumores en las ratas.

El aspartamo está compuesto por dos aminoácidos, la fenilalalina y el ácido aspártico, ambos presentes en tu cuerpo y en tu comida de forma natural. Cuando se ingiere, termina en tu cuerpo como esas dos moléculas, y una pequeña cantidad de metanol. Esto llevó a otras personas a creer que el aspartamo es tóxico debido a este alcohol. Lástima que en un vaso de zumo natural haya seis veces más metanol que en una lata de bebida edulcorada con aspartamo. En 2012 la EFSA de la Unión Europea zanjó el asunto con un análisis de cientos de estudios concluyendo que el aspartamo era perfectamente seguro.

Pero de nada sirvió desmentirlo, porque el aspartamo se convirtió en una teoría de la conspiración más. Ya en 1999 apareció la página aspartamekills.com como bandera del bulo. Tanto es así que la prestigiosa revista Lancet analizó el fenómeno y las mentiras. A día de hoy, todavía encontrarás gente pasando memes falsos sobre el aspartamo a sus amistades de Facebook.

La única advertencia que tiene sentido es que las personas que sufren fenilcetonuria, una enfermedad genética extremadamente rara, y no procesan adecuadamente la fenilalanina, deben tener cuidado con la dosis.

Sacarina

La sacarina se descubrió en 1879, y es la decana de los edulcorantes sin calorías. La encontrarás en chicles, bollería y golosinas sin azúcar, y en sobrecitos para el café. Como tiene un cierto regusto metálico se suele mezclar con ciclamato.

La sacarina no se digiere en absoluto, y sale igual que entra a través de tu orina. Como ocurrió con el aspartamo, a las ratas de laboratorio no les sentaba bien. En 1970 un estudio sugirió una relación entre la sacarina con ciclamato y los tumores de vejiga en ratas. Sin embargo, muy pronto se descubrió que este mecanismo era exclusivo de las ratas macho que ingerían grandes cantidades de sacarina desde su nacimiento, pero que no funcionaba en seres humanos. De hecho, se podían generar tumores de vejiga en ratas con vitamina C. El European Scientific Committee for Food le dio el sello definitivo en 1995, concluyendo que «la sacarina no es una genotoxina de acción directa».

Algunos grupos sostienen que puede provocar alergias, pero no hay prueba alguna al respecto. Además, después de casi 150 años, si la sacarina fuera peligrosa, seguramente lo sabríamos.

Ciclamato

El compañero de la sacarina fue descubierto en 1937, y se mezcla en proporción 10:1 con ella porque los dos edulcorantes tienen un sabor amargo, que mejora con la combinación. El ciclamato se vio envuelto en el mismo estudio de antes sobre el cáncer de vejiga en las ratas, ya que se les daba la mezcla de sacarina y ciclamato, y como en el caso de la sacarina, se vio que no tenía esos efectos en personas. Aunque en EEUU aún no se ha vuelto a aprobar su uso, la Unión Europea y un total 130 países lo consideran seguro.

Sorbitol, xilitol y otros «oles»

El sorbitol y el xilitol son polialcoholes, junto otros que te sonarán terminados en «ol», como el malitol, isoalitol, lactitol o eritritol. Tienen calorías, muchas menos que azúcar, y un efecto mucho menor en la insulina. Tienen el mismo aspecto que el azúcar (cristales blancos) y la misma sensación en la boca. Los encontrarás sobre todo en tus chicles y en la pasta de dientes.

El sorbitol se encuentra también de forma natural en las peras, manzanas, cerezas y melocotones, y se obtiene a partir del azúcar. Por su parte, el xilitol se encuentra en las fresas, ciruelas y coliflor. El xilitol se extrae de la madera de abedul, o se obtiene en laboratorio por fermentación mediante bacterias, hongos y levaduras. Lo puedes comprar en herbolarios como «azúcar de abedul» pensando que es «más natural», pero lo que hay en ese bote es xilitol.

Los polialcoholes son casi perfectos. Como tienen un índice glucémico que es la mitad que el azúcar, no producen picos de insulina y evitas esas subidas y bajadas de glucosa en sangre que te hacen almacenar grasa. No solo no producen caries, sino que protegen tus dientes de la caries, evitando la fermentación de los carbohidratos por las bacterias. Tienen menos calorías, en el caso del eritritol mínimas. La EFSA publicó un largo estudio en 2011 dándoles la bendición.

¿Dónde está el problema? El exceso de polialcoholes es laxante. Los polialcoholes no se digieren totalmente, y pasan a tu intestino donde tu flora intestinal los fermenta. Esto produce gases, aumento de agua en las heces, y con mala suerte, diarrea. ¿Cuánto hay que tomar para que se produzcan estos efectos? Se calcula que unos 50 gramos al día, por eso no se utilizan para endulzar bebidas. Teniendo en cuenta que tu refresco ya tiene 40 gramos de azúcar normal por lata, la sustitución no parece una buena idea.

Sin embargo, en cantidades pequeñas no hay problema, tendrías que tomar más de treinta chicles al día para que te sentaran mal. Por si fuera poco, los polialcoholes contribuyen a mantener un colon saludable, entre otras cosas.

Acesulfamo K

El acesulfamo potásico o K, fue también descubierto por accidente, esta vez en 1967, por un químico alemán que al chuparse un dedo para pasar una página, después de haber tocado los compuestos con los que trabajaba, notó que sabía dulce. El acesulfamo K también tiene un regusto amargo, por lo que se mezcla generalmente con aspartamo o sucralosa, ya que las mezclas saben mejor que los productos por sí solos. Es estable al calentarlo (al contrario que el aspartamo, que se descompone) por lo que se usa en galletas y bollería.

Como ocurrió con los demás, en varios estudios dieron dosis enormes de acesulfamo K a ratas que parecían degenerar en cáncer, o en otros casos, hacer que las ratas recién nacidas tuvieran una mayor predilección por los dulces. Los estudios tenían poco mérito, y la Comisión Europea realizó una revisión de la información disponible en 2000, llegando a la conclusión de que el acesulfamo K no causaba enfermedades.

Sucralosa

Este edulcorante se obtiene modificando el azúcar común, y el resultado es 650 veces más dulce, sin sabor raro, y sin calorías. La mayor parte de la sucralosa sale de tu cuerpo igual que entró a través de las heces. Entre un 8 y un 20% pasa a la sangre y se elimina por la orina sin sufrir cambios. Como es tan dulce, se suele mezclar con maltodextrina, para que abulte más. No provoca caries, y se suele añadir a los chicles sin azúcar. Tampoco afecta a la insulina.

Como tampoco podía quedar sin mácula, algunos estudios sugirieron que podía producir migrañas. También se sugirió que podría alterar la flora intestinal. Como en los casos anteriores, en el año 2000, la Comisión Europea revisó todos los estudios existentes y concluyó que no producía cáncer, ni mutaciones, afectaba mínimamente a la glucemia comparada con el azúcar, y que la molécula era tan estable que era resistente a las enzimas que degradan los carbohidratos en el intestino.

Stevia

Que algo sea «natural» no quiere decir que sea seguro: el arsénico y el veneno de cobra son perfectamente naturales. Así que la stevia, una planta originaria de Sudamérica, tuvo que pasar los mismos controles que el resto de los alimentos para ser usada como edulcorante.

La UE aprueba el uso del glucósido de esteviol como edulcorante en productos alimenticios, la molécula dulce refinada que se extrae de las hojas, así que eso es lo que están poniendo en tu refresco de té helado, y lo que encontrarás en sobrecitos para el café. El esteviol no se digiere, se elimina por la orina y no aporta calorías. Si quieres usar las hojas de stevia las puedes comprar en herbolarios, pero no se pueden emplear en la industria.

Como en los casos anteriores, hay estudios que han buscado una actividad mutagénica (más cáncer) de la stevia, sin encontrar nada concluyente. Una evaluación de 2006 de la OMS la considera segura. La stevia tiene buena prensa, y tanto Coca Cola como PepsiCo, intentando escapar del aluvión de críticas al agua azucarada que venden, han introducido refrescos con stevia en otros países. El problema principal es que el esteviol sabe dulce, pero no sabe a azúcar. Cambiar los gustos es complicado.

¿Engordan los edulcorantes?

Una cosa es que los edulcorantes sean seguros para su consumo, y todo indica que lo son. Otra muy distinta es que sean saludables, especialmente para esas personas que beben refrescos light por litros. Aquí es donde aparecen las discrepancias.

Hace un par de meses se publicó una revisión sistemática de estudios aleatorios controlados (los únicos de fiar) y otros poblacionales (bastante menos exactos, pero identifican tendencias) sobre el uso de edulcorantes sin calorías y la salud cardiometabólica. Se revisaron 37 estudios que sumaban entre todos más de 400.000 participantes.

El resultado observado de los estudios controlados fue que el uso de los edulcorantes no influía demasiado en la reducción del peso, e incluso lo aumentaba ligeramente. En los estudios poblacionales se vio que el consumo de edulcorantes estaba asociado a una mayor circunferencia de la cintura y, en consecuencia, a un mayor riesgo de obesidad, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Los titulares anunciando «los edulcorantes engordan tanto como el azúcar» no se hicieron esperar.

Un momento. El mecanismo por el cual la gente termina sufriendo trastornos metabólicos, es ya bien conocido: los azúcares y otros carbohidratos en la dieta, combinados con el sedentarismo, hacen subir la insulina y favorecen la acumulación de grasa.

Sin embargo los edulcorantes no tienen un efecto directo sobre la insulina, porque prácticamente todos pasan sin ser digeridos, y cuando lo tienen, es mínimo respecto al del azúcar. Por definición no tienen calorías, o proporcionan un aporte irrisorio. La víctima aparece acribillada a tiros pero el sospechoso no tiene pistola.

En declaraciones del doctor Robert Lustig, el famoso neuroendocrinólogo de la Universidad de California, a la revista Time «No hay duda de que el consumo de refrescos light está asociado a la diabetes, pero no sabemos si son causa o efecto». Es decir, es muy posible que las personas que tienen riesgo de obesidad y diabetes sean quienes más edulcorantes estén consumiendo.

Otra posible explicación es que cuando tu organismo detecta un sabor dulce, pero no hay subida de glucosa en sangre, como ocurre con los edulcorantes, se produce una reacción exagerada de la insulina cuando llega azúcar de verdad. Es decir, no serían los edulcorantes por sí solos, sino con la colaboración del resto de la dieta.

Otro efecto no descartable es la «distorsión cognitiva»: alguien que toma edulcorantes puede pensar que esas calorías que se ha ahorrado en el refresco le permiten darse un capricho con el postre. Este efecto se ha visto en varios estudios: al tomar edulcorantes se consume más de otras cosas.

Por último, se ha comprobado que los edulcorantes cambian la composición de la flora intestinal, produciendo intolerancia a la glucosa. Pero en realidad, todas las dietas afectan a las bacterias en nuestro intestino y, en especial, las que contienen azúcar la cambian de modo que aumenta la acumulación de grasa. En este sentido, el azúcar sigue siendo peor.

También hay que tener en cuenta que todos estos estudios que buscan el mecanismo por el cual los edulcorates afectan al metabolismo se han realizado con ratas, y de nuevo con cantidades ingentes de edulcorantes. Ya sabemos lo especiales que son estos roedores.

¿Volver al azúcar?

Mientras que existe cierta controversia sobre si los edulcorantes son saludables o no, el consenso general es que el azúcar es mucho peor para todo el mundo. Si dejas de tomar dos litros de refresco light al día y vuelves a tomar dos litros de refresco con azúcar, estás añadiendo 140 gramos de azúcar pura a tu dieta. No parece buena idea. Por otra parte es poco probable que la sacarina en tu café o ese par de chicles sin azúcar te causen demasiados problemas.

Si piensas que la miel, el agave, el jarabe de arce, el azúcar moreno, la melaza o los concentrados de fruta son alternativas más saludables o «naturales» al azúcar, te interesará saber que todas ellas son azúcar. Las mismas moléculas, la misma sacarosa, glucosa y fructosa, y con el mismo efecto que el azúcar en tu cuerpo. El que contengan vitaminas y minerales no te protege de los efectos perjudiciales.

Por otro lado, si tomas dos litros de refresco light al día, tomas galletas y chocolate con edulcorantes, comes caramelos sin azúcar entre horas y cenas yogures edulcorados, hay un factor mucho más importante en juego: estás enganchado a los sabores dulces. El azúcar es una comida que produce adicción, y los edulcorantes son su metadona. No estás cambiando tu forma de comer, sino sustituyendo una adicción por otra. Para empezar, tu salud sería mucho mejor si abandonaras galletas, refrescos, caramelos y golosinas, y sustituyeras todo eso por alimentos frescos.

Así que si dudas entre el refresco light o el normal, no lo dudes más: bebe agua.

¿En qué se basa todo esto?

Sugar substitutes: Health controversy over perceived benefits
Varios estudios han confirmado la seguridad de los edulcorantes artificiales. Otros tantos también han mostrado sus efectos adversos. Pero muchos de estos estudios tienen limitaciones tales como efectos observados solo en animales y no en humanos, muestras pequeñas, dosis muy altas, y resultados poco significativos o mínimamente significativos estadísticamente.

ASPARTAME, METHANOL AND FORMALDEHYDE RELATIONSHIPS (2011)
El hecho de que el metanol y el formaldehido sean subproductos de la digestión del aspartamo suena terrorífico para los consumidores. Por tanto es importante saber que el formaldehido lo produce nuestro cuerpo cada día e cantidades miles de veces superiores a las que obtienes del aspartamo Además, los efectos tóxicos del metanol están relacionados no con el formaldehido, sino con la acumulación de ácido fórmico en sangre los estudios en adultos sanos y niños que consumían 200 mg por kilo de peso corporal (50 veces la cantidad que los americanos consumen como media) mostraron que no había cambios en los niveles de ácido fórmico en sangre.

EFSA completes full risk assessment on aspartame and concludes it is safe at current levels of exposure
Los expertos del panel ANS han considerado toda la información disponible y tras un análisis detallado concluyen que la ingesta diaria aceptable (ADI) de 40mg/kg de peso corporal/día es protectora para la población general.

A Review and Biological Risk Assessment of Sodium Saccharin
Se han realizado muchos estudios para determinar el papel de los mecanismos carcinogénicos asociados con la sacarina sódica . Los resultados de estos estudios han sido generalmente negativos y no han aportado luz sobre la tumorogenicidad de la sacarina.

Artificial Sweeteners and Cancer
Los estudios de los edulcorantes aprobados por la FDA no han mostrado ninguna probe clara de la asociación con el cáncer en seres humanos.

Artificial sweeteners–do they bear a carcinogenic risk?
Dado que muchos edulcorantes artificiales se incluyen hoy en día en productos de consumo, el riesgo de cáncer de una sola sustancia es difícil de evaluar. Sin embargo, con los estudios actuales, el posible riesgo de que los edulcorantes artifices produzcan cáncer parece ser despreciable.

Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to the sugar replacers xylitol, sorbitol, mannitol, maltitol, lactitol, isomalt, erythritol, D-tagatose, isomaltulose, sucralose and polydextrose and maintenance of tooth mineralisation by decreasing tooth demineralisation, and reduction of post-prandial glycaemic responses

Opinion of the Scientific Committee on Food on sucralose
Hay pruebas adecuadas, tanto para la sucralosa como para sus productos de hidrólisis, de que no hay riesgos de mutagenicidad, carcinogenicidad o toxicidad desarrollativa o reproductiva.

Health potential of polyols as sugar replacers, with emphasis on low glycaemic properties
Aunque los polialcoholes no sean nutrientes esenciales, contribuyen al mantenimiento clínicamente probado de un entorno y función saludable del colon. Los polialcoholes favorecen a los anaerobios sacaroliticos y organismos acidúricos en el colon, purificándolo de organismos endotóxicos, en putrefacción y patológicos, lo que tienen relevancia clínica.

Safety evaluation of certain food additives (p.140)
El Comité concluye que el esteviósido y rebaudiosido A no son genotóxicos in vitro ni in vivo, y que la genotoxicidad del esteviol y sus derivados oxidativos no se expresa in vivo.

Artificial sweeteners produce the counterintuitive effect of inducing metabolic derangements
Adicionalmente, algunos de los efectos de consumir bebidas con edulcorantes artificiales en los resultados perjudiciales para la salud podrían ser el reflejo de un tipo de proceso cognitivo en el que el conocimiento de que la bebida con edulcorantes artificiales se percibe como «saludable» y por tanto concede permiso para consumir en exceso otros alimentos «no saludables».

Nonnutritive sweeteners and cardiometabolic health: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials and prospective cohort studies
Los datos de los estudios aleatorios controlados no mostraron efectos consistentes de los edulcorantes no calóricos en otras medidas de las composición corporal, y no mostraron otros efectos secundarios. En los estudios de cohortes , el consumo de edulcorantes no calóricos estaba asociado con incrementos en peso y contorno de cintura, y una incidencia elevada de obesidad, hipertensión, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y episodios cardiovasculares.

Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota
Hemos identificado alteraciones en las rutas metabólicas microbianas alteradas por los edulcorantes artificiales que están relacionadas con la susceptibilidad del sujeto a enfermedades metabólicas.

The Effect of Diet on the Human Gut Microbiome: A Metagenomic Analysis in Humanized Gnotobiotic Mice
Las ratas humanizadas alimentadas con una dieta occidental mostraron un incremento de la adiposidad. Esta característica se puede transmitir por una transplante de microbiota.

Soluble al cacao – Dia – 900 g

Barcode: 8480017002389 (EAN / EAN-13)

Product characteristics

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Quantity: 900 g

Packaging: Bote, Plástico

Brands: Dia

Categories: Cocoa and chocolate powders, Cocoa powders

Stores: Dia

Countries where sold: Morocco, Spain

×

Ingredients

×

→ Ingredients are listed in order of importance (quantity).

Ingredients list: azúcar, cacao desgrasado en polvo (20 %), almidón de maíz, harina de arroz, extracto de malta de cebada sin gluten, antiaglomerante (fosfatos de calcio), aromas, sal, emulgente (lecitinas (contiene soja)). Puede contener trazas de gluten y leche

Traces: Gluten, Milk

Additives:

  • E322 – Lecithins

NOVA group

4 – Ultra processed food and drink products ×

Nutrition facts

×

NutriScore color nutrition grade

Warning: the amount of fiber is not specified, their possible positive contribution to the grade could not be taken into account.

Warning: the amount of fruits, vegetables and nuts is not specified, their possible positive contribution to the grade could not be taken into account.

Detail of the calculation of the Nutri-Score «

This product is not considered a beverage for the calculation of the Nutri-Score.

Positive points: 0

Negative points: 15

The points for proteins are not counted because the negative points are greater or equal to 11.

Score nutritionnel: 15 (15 – 0)

Nutri-Score: D

Nutrient levels for 100 g

2.3 g Fat in low quantity
1.4 g Saturated fat in low quantity
72 g Sugars in high quantity
0.04 g Salt in low quantity

Serving size: 25g

Comparison to average values of products in the same category:

Cocoa powders (350 products)
Cocoa and chocolate powders (1012 products)
% of difference value for 100 g / 100 ml

→ Please note: for each nutriment, the average is computed for products for which the nutriment quantity is known, not on all products of the category.

×

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