Billetes de 2000 euros

«No se aceptan billetes de 200 y 500 euros»

«No se aceptan billetes de 200 y 500 euros»

yer me realizaron una consulta en mi despacho profesional. La cuestión, sin mayor complejidad jurídica, se suscita, no obstante, de forma recurrente en el ciudadano consumidor, más en estas fechas de compras navideñas y gasto despiadado: ¿puede un establecimiento negarse a aceptar billetes de 200 o 500 euros en pago de nuestras compras?
Si hay un riesgo que no están dispuestos a correr los comerciantes, ese es el de admitir como pago un posible billete falso. Más aún cuando se trata de billetes de alta denominación como son los billetes de 200 o 500 euros. Ante ese miedo generalizado del comerciante a ser estafado, surgieron por parte de los empresarios inquietudes sobre el modo en que podían eludir la aceptación en sus establecimientos de estos billetes como medio de pago, colocando, cual solución, en la mayoría de los casos, en un lugar visible, un cartel informativo del tenor «No se aceptan billetes de 200 € y 500 €» o texto equivalente, entendiendo que con ello impedían que la inspección de consumo u organismo competente les sancionara, previa apertura y tramitación del expediente correspondiente.
Ahora bien, ¿es válida esa negación ad nutum? El apartado dos del artículo 3 de la Ley 46/1998, de 17 de diciembre, sobre la introducción al euro, afirma que «los billetes y monedas denominados en euro serán los únicos de curso legal en el territorio nacional». En relación a ello el Banco de España ha aclarado que «dotar a una moneda de curso legal implica que el pago de cualquier deuda no puede ser rechazado cuando se realiza con la expresión física de la misma, esto es, con billetes y monedas». En consecuencia, el organismo emisor advierte que el uso de los billetes en euros no está sujeto a ningún tipo de limitación o restricción legal.
En igual sentido, la Comisión Europea ha recordado en una de sus recomendaciones que «los comercios están obligados a aceptar todos los pagos con billetes y monedas de euros», exigiéndoles «que no rechacen tampoco los billetes con denominaciones más altas, como los de 200 y 500 euros». Incluso, el por entonces comisario de Asuntos Exteriores, Olli Rehn, manifestó en un comunicado que «el principio de la aceptación de los pagos en efectivo en los comercios forma parte de los derechos de los consumidores».
En consecuencia, pues, podemos afirmar que no es legal que el empresario se niegue de antemano a aceptar billetes de altas denominaciones, al representar tal negativa el rechazo de una moneda de curso legal con plenos efectos liberatorios de la obligación de pago que se pretende saldar. Lo que significa que legalmente el comerciante ni puede ni debe poner carteles en su establecimiento manifestando la negativa a aceptar billetes grandes o advirtiendo de que no se dispone de cambio de los mismos, o, ya no un cartel, comunicar de palabra al cliente de que no le acepta el billete en cuestión.
Ahora bien, y ahí el matiz, el artículo 7.1 del Código Civil dispone que «los derechos deben ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe». Lo anterior comporta que si existe una pluralidad de billetes y monedas, éstos deben utilizarse de acuerdo con el importe del servicio a pagar. No parece lógico ni adecuado pagar, por ejemplo, una barra de pan con un billete de 100 euros o una comanda de 11 euros con un billete de 500 €. Ello ha hecho que haya sido el propio Banco de España quien haya manifestado que «es contrario de conformidad con las exigencias de la buena fe, que se pretenda el pago con un medio desproporcionado en relación con el importe del servicio a pagar, lo que en el caso de los comercios, se puede conocer el precio del bien o servicio con anterioridad al pago del mismo. Así, no es que de antemano se rechace billetes de alto valor, sino que estos billetes, puestos en relación con los precios de los productos que se ofrecen (también conocidos de antemano) resultan desproporcionados, permitiendo que desde las exigencias de la buena fe del art. 7.1 del Código Civil, no quepa admitir tales billetes».

Concluyendo, y contesto a la consulta realizada, no es admisible la negación sistemática y con carácter permanente, anunciada mediante cartel o no, de billetes de 200 o 500 euros, lo cual justificaría una sanción al empresario por el organismo sancionador competente. Únicamente valdría dicha negativa si, acorde a los precios de los productos o servicios ofertados, el valor de los billetes guarda clara desproporción, pudiendo, en tal caso, negar el establecimiento tal medio de pago.
Un cartel preventivo admisible por el comerciante, y además recomendable al amparo de las normas en materia de protección del consumidor, podría rezar del siguiente modo: «Este establecimiento no puede garantizar en todo momento disponer de cambio de billetes de 100 o más euros. Por favor, si desea hacer uso de un billete de 100 euros o superior consulte previamente la disponibilidad de cambio». Una negativa más allá de la anterior devendría contra legem y justificaría una actuación sancionadora contra el comerciante por las autoridades en materia de consumo.
Todo ello sin perjuicio de lo dispuesto por la normativa sectorial para ámbitos de actividad concretos, como pudiera ser el transporte público, que cuentan con reglamentos específicos de aceptación de moneda en aras a mejorar la calidad del servicio, exigiendo en muchos casos el abono del importe exacto o limitando el monto máximo de devolución en caso de pago con moneda o billete superior.
Por tanto, si están vigentes esos reglamentos específicos el cliente no podrá reclamar frente al rechazo de su billete de 200 € o 500 €, al existir una normativa jurídica que así lo ampara. La situación difiere en el caso de esos pequeños o grandes comerciantes con anuncios tales como «no tenemos devolución para admitir billetes de 100, 200 o 500 euros», pero sin normativa de comercio alguna que los avale. Son prácticas que no están acordes con la Ley y lo manifestado por el Banco de España y la Comisión Europea. En tales situaciones comprometidas, el afectado estaría en todo su derecho a exigir el pago con uno de estos billetes y, en caso de discrepar con el empresario, podría solicitarle una hoja de reclamaciones para exponer su queja.

* Abogado de Bufete Buades

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¿Es legal que un comercio no acepte determinados billetes?

Hay establecimientos que no admiten el pago con determinados billetes, especialmente si se trata de los de 500 y 200 euros. Pero hay otros que dispensan artículos de bajo precio, que incluso declinan aceptar los de 50 euros. ¿Es legal que un comercio no acepte determinados billetes?

Salvo que exista un reglamento que lo ampare, como ocurre en los servicios públicos de autobús, metro o taxi, todos los establecimientos están obligados a admitir todas las monedas existentes de curso legal.

El apartado 2 del artículo 3 de la Ley 46/1998, de 17 de diciembre sobre la introducción del euro, establece que los billetes y monedas denominados en euro serán los únicos de curso legal en el territorio nacional. Dotar a una moneda de curso legal implica que el pago de cualquier deuda no puede ser rechazado cuando se realiza con la expresión física de la misma; esto es, con billetes y monedas.

En consecuencia el uso de los billetes en euros no está sujeto a ningún tipo de limitación o restricción legal. Por lo tanto, restringir de antemano la utilización de determinadas denominaciones altas de billetes no parece acorde con el concepto de moneda de curso legal que el euro ostenta.

Pese a la obligación de aceptarlo, desde el Banco de España también admiten que hay un apartado en el Código Civil, el número 1 del artículo 7, en el que se dice que «los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe». Es decir, el consumidor debe procurar utilizar los billetes adecuados en función del importe de la compra, pero en ningún caso pueden rechzarse de antemano.

El primer derecho de los consumidores es estar informado sobre reglas que rigen en el establecimiento al que acuden, los productos y servicios que se dispensan, y los medios y formas de pago admitidos. Por ello, un cartel preventivo que nos ayudaría a evitar problemas, podría rezar así:

«Este establecimiento no puede garantizar en todo momento disponer de cambio de billetes de 100 o más euros. Por favor, si desea hacer uso de un billete de 100 euros o superior, consulte previamente la disponibilidad de cambio». Sí, tienen que aceptar cualquier billete, pero ¿si no tienen cambio? A eso se referiría la buena fe.

En conclusión, hay una norma que establece que deben aceptarse todo tipo de billetes, pero ante todo debe primar la buena fe, y eso es algo bastante ambiguo que admite diversas interpretaciones.

Por último, recordar que sí existen límites en la aceptación de modena metálica. La normativa indica que nadie estará obligado a aceptar más de cincuenta monedas en cada pago.

Los famosos binladen, conocidos así porque todo el mundo oía hablar de ellos pero nadie los veía, tienen fecha de caducidad. En España, que llegó a acaparar el 26% del total de los billetes de 500 euros, se hicieron muy populares por estar ligados a las oscuras tramas del mercado inmobiliario. Las autoridades europeas han demostrado su innegable utilización como instrumentos para el blanqueo y la fuga de capitales, así como en operaciones ligadas al narcotráfico y al terrorismo.

Ante esta situación, el Banco Central Europeo (BCE) ha puesto fin a su distribución “teniendo en cuenta la preocupación de que los billetes de esta denominación puedan facilitar la comisión de actividades ilícitas”. No obstante, el presidente del BCE, Mario Draghi, los defendió hasta 2013: “Estos billetes cumplen un papel como depósito de valor, como medio de pago y como refugio de activos”, dijo, y se negó a retirarlos del mercado.

En enero se iniciará su retirada del mercado ya que no se volverán a entregar a los bancos privados, según fuentes del BCE. No obstante, seguirán siendo de curso legal, podrán utilizarse como medio de pago y circularán mientras no lleguen a manos de un banco central de la zona euro. Mantendrán de manera permanente su valor y podrán cambiarse en los bancos centrales de la zona euro sin límite de tiempo.

Pero no todos los bancos centrales actuarán igual: para garantizar “una transición armoniosa y por razones logísticas”, el Banco Federal de Alemania y el Banco Nacional de Austria continuarán reintroduciéndolos en el mercado hasta el 26 de abril de 2019, precisó el BCE “porque tienen un uso más extendido del efectivo en billetes de 500”. Este gesto se ha interpretado en el mercado como una forma de mitigar las críticas germanas a esta medida.

Este sistema de lenta retirada del gran billete del euro ha provocado críticas de algunas asociaciones, como el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha. En su opinión, el BCE debería haber sido más tajante y haber retirado antes estos billetes. “Hace muchos años que las agencias tributarias y las policías europeas han demostrado que el billete morado se utiliza para actividades ilícitas. Hubiera sido mejor dar un plazo de tiempo razonable para que los de 500 fueran cambiados por otros billetes; así afloraría el dinero oculto y dejarían de ser un medio para ocultar efectivo”, señala José María Mollinedo, secretario general de Gestha.

Fuentes del BCE respondieron que esta opción “no se ha barajado; el BCE no es la autoridad competente para luchar contra el blanqueo de dinero, que es una responsabilidad nacional de los Estados miembros de la UE”.

No obstante, el auge de los binladen ya ha pasado. Entre enero de 2016 y noviembre pasado, el BCE ha reducido en un 14,7% el número de billetes en circulación: ahora se manejan 521 millones en todo el mundo, la misma cifra que en octubre de 2008. Se estima que el 25% de los morados están fuera de la Unión Europea, que dejó de fabricarlos en 2014.

Los billetes de 500 euros representan ahora el 2,4% del número de billetes de euros en circulación, pero son el 21,7% del valor acumulado en efectivo, 260.500 millones de euros, según las estadísticas del BCE.

¿Cuántos hay en España?

Los billetes de euro viajan por toda Europa (y por el mundo), por lo que no se puede conocer con precisión cuántos billetes hay en España. La única estadística que se aproxima a este asunto es la que facilita el Banco de España, que refleja la cifra neta entre los billetes distribuidos al sistema menos los retirados, una vez que los entregan los bancos privados. Es decir, no indica el número de billetes en circulación, como se demuestra cuando dice que la cifra de billetes de 20, 10 y 5 euros es negativa, algo ilógico, que indica que se retiran más de los que se entregan.

No obstante, la estadística sí muestra una clara tendencia de reducción de los billetes grandes, los de 500, 200 y 100 euros. En 2007, el saldo entre los billetes de 500 entregados al sistema y los recibidos, era de 114 millones, mientras que en octubre de 2018 eran 32 millones, un 72% menos. Antes del estallido de la crisis financiera, en 2012, el Banco de España decía que había 65.425 millones de euros en billetes; en octubre pasado se redujo la cifra hasta los 9.946 millones, una caída del 85%.

¿Qué ha pasado? Según los expertos consultados, esta caída en picado en seis años se debe a diversas razones. “La primera es la crisis inmobiliaria que empezó a notarse en el verano de 2007”, recuerda Mollinedo. En su opinión, el rapidísimo crecimiento del uso de billetes no se explicaría sin la burbuja del ladrillo, aunque las autoridades monetarias y supervisoras parecieron no darse cuenta.

En segundo lugar, otros expertos citan el auge del turismo en España, que alcanza cifras récord, con 78,4 millones hasta octubre. Los visitantes llegan con sus propios billetes que gastan en España. Esto explica la superabundancia de los billetes pequeños, pero los expertos también recuerdan que el turismo ruso y árabe maneja billetes de 500 euros con frecuencia.

Otra razón de la caída de los billetes de alto valor es el cierre de oficinas bancarias. Antes era habitual acudir a la sucursal, que entregaba billetes grandes; ahora, tras haber cerrado el 42% de las oficinas que había en 2008, los clientes obtienen el efectivo en los cajeros, que habitualmente entregan dinero en billetes de 50 y 20 euros.

La tercera razón es la generalización de la tarjeta y el móvil como medios de pago, en paralelo a la reducción de cajeros automáticos en la calle y la subida de las comisiones por su uso. Estas circunstancias han retirado mucho efectivo de los bolsillos. Incluso las transferencias rápidas (algunas sin coste, como Bizum) han empujado a terminar con los billetes entre comercios y clientes. No obstante, el último informe del organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos, con datos de 2017, dice que el 53% de los españoles prefiere utilizar efectivo en sus pagos.

La presión de Hacienda

Por último, pero no lo menos relevante, la presión de la Agencia Tributaria contra el efectivo también ha arrinconado al binladen. Fuentes de Gestha recuerdan que en 2012 prescribió la investigación del IRPF y del impuesto de sociedades de 2007, año del boom del ladrillo, “y se acabó la posibilidad de investigar los 56.759 millones del saldo en estos impuestos. Así, se pudo gastar lo acumulado en estos billetes de forma impune siempre que no dejara rastro”.

Esta asociación recuerda que en 2004 reclamó una investigación sobre el uso de estos billetes, que finalmente se produjo dos años después y que propició el ingreso de 1.114 millones por operaciones irregulares. En 2012 llegó la amnistía del ministro Cristóbal Montoro, “que permitió que el dinero en efectivo se acogiera a la medida con tal de que se ingresara en una cuenta bancaria”, recuerda Mollinedo. Otro factor más para soltar billetes acumulados.

Por último, el tráfico de billetes de 500 se complicó al final de 2012 por la limitación a 2.500 euros en efectivo en las operaciones en las que intervenía una empresa. Además, los bancos no permiten ingresos en efectivo superiores a 3.000 euros en metálico en cuentas que no sean las del titular sin justificar el origen. Incluso, cuando se entregan 1.000 o más euros en la ventanilla se adjunta el DNI al documento bancario.

A partir de ahora todavía se perseguirá más al efectivo. El Gobierno de Pedro Sánchez prevé rebajar la limitación del pago de facturas en efectivo a 1.000 euros. Y se rebajará hasta 10.000 euros por operación, frente a los 15.000 euros actuales, cuando haya no residentes por medio. Se estrecha el cerco sobre el gran billete, pero tardará en desaparecer.

Pese a la creencia general de que cada vez menos personas utilizan los billetes, los informes oficiales lo desmienten. “El volumen de euros en circulación sigue una senda alcista desde el 2002. Durante 2017, el crecimiento promedio de los billetes en circulación en el Eurosistema ha sido del 6,8% respecto del año anterior”, decía un informe del Banco de España titulado «Cierre de oficinas bancarias y acceso al efectivo en España».

La conclusión era que “el efectivo sigue siendo el medio más habitual de pago en España” y “contradice la idea de que el efectivo esté siendo sustituido de manera creciente por los medios de pago alternativos”.

Sin embargo, la visión desde los bancos privados y los informes de diferentes consultoras es muy diferente. Según Capgemini, los pagos digitales crecerán un 10,9% anual hasta 2020 en todo el mundo. Las operaciones de pago digital o electrónico alcanzarán los 726.000 millones en 2020, lo que supone un crecimiento anual entre 2015 y 2020 del 10,9%, impulsado por el aumento de estas transacciones en las economías emergentes, según recoge el Informe Mundial de Pagos 2018 realizado por la consultora Capgemini y el banco BNP Paribas. En concreto, las transacciones de pago digital en las economías emergentes crecerán a un ritmo anual del 19,6%, superior en más de tres veces a la tasa de crecimiento previsto en las economías maduras (5,6%).

Las operaciones de pago digital o electrónico alcanzarán los 726.000 millones en el año 2020, lo que supone un crecimiento anual entre 2015 y 2020 del 10,9%, impulsado por el aumento de estas transacciones en las economías emergentes, según recoge el ‘Informe Mundial de Pagos 2017’ realizado por la consultora Capgemini y el banco BNP Paribas. En concreto, las transacciones de pago digital en las economías emergentes crecerán a un ritmo anual del 19,6%, superior en más de tres veces.

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

Los pagos digitales crecerán un 10,9% anual hasta 2020, según Capgemini

Las operaciones de pago digital o electrónico alcanzarán los 726.000 millones en el año 2020, lo que supone un crecimiento anual entre 2015 y 2020 del 10,9%, impulsado por el aumento de estas transacciones en las economías emergentes, según recoge el ‘Informe Mundial de Pagos 2017’ realizado por la consultora Capgemini y el banco BNP Paribas. En concreto, las transacciones de pago digital en las economías emergentes crecerán a un ritmo anual del 19,6%, superior en más de tres veces …

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

En un sentido parecido se manifiesta Alfonso Sáez, director general de Bankinter Consumer Finance, que sostiene que “el uso marginal del efectivo llegará más pronto de lo que se cree, se va a reducir a una velocidad muy rápida”. Los datos de esta entidad reflejan que esta misma Navidad el uso de la tarjeta ha crecido un 11%, “sobre la cifra del año pasado, que ya era muy elevada”, apunta Saez.

La principal razón, según este directivo, es la facilidad del uso de los nuevos medios de pago, como las tarjetas sin contacto o el móvil, el encarecimiento del uso de los cajeros para obtener efectivo y la vocación de los jóvenes a utilizar estos canales. “Se han adaptado a una velocidad sorprendente”, comenta el directivo de Bankinter.

Esto se refleja en la estadística. El gasto medio anual por cliente con tarjeta en este banco ha pasado de 2.500 euros en 2008 a 3.156 en 2018, un 26% más. “No solo la mejoría económica explica esta evolución, porque el efectivo que colocamos en las oficinas lleva diez años sin crecer”, añade Sáez. Y concluye que la clave es que en España ya se realizan los pequeños pagos con tarjeta, algo que, hasta hace poco tiempo, era impensable.

(OroyFinanzas.com) – El término de moneda de ‘curso legal’ define la forma de pago aceptada como medio de cambio y forma legal de cancelar las deudas definidas por ley. El dinero fiduciario en forma de monedas y billetes se define generalmente como de curso legal. En la actualidad el sistema monetario se rige por el régimen de curso legal, en el cual únicamente el dinero emitido por el monopolio de los bancos centrales es reconocido por ley, y forzoso porque no puede cambiarse por su equivalente en oro.

El curso forzoso conlleva el ‘curso legal’ del billete o moneda, pero el curso legal puede existir independientemente del curso forzoso. El dinero fiat que emiten en la actualidad las autoridades monetarias es de curso legal por ser obligatorio y a su vez de curso forzoso, al no ser convertible en oro. El dinero fíat en forma de monedas o billetes se define como dinero sin valor intrínseco, declarado por el gobierno de curso legal y no convertible.

En 1909 fue aprobada por Francia y Alemania la “Legislación de Curso Legal”, antes de esta ley, los billetes de banco circulaban como dinero pero su aceptación era voluntaria y los ciudadanos tenían el derecho de canjear estos billetes por oro físico. Si un banco no cumplía con la entrega de oro físico a cambio de los billetes, automáticamente incurría en quiebra técnica.

Con la aprobación de la “Legislación de Curso Legal” en 1909, los billetes que emitían tanto el Banque de France como el Reichsbank alemán, pasaron a ser “moneda de curso legal”. De esta forma se eliminó cualquier obstáculo para financiar la I Guerra Mundial mediante créditos y las demás naciones siguieron el ejemplo. Tal y como asegura el matemático y científico monetario Antal Fekete, mediante los billetes de banco se pasó a la consiguiente monetización de la deuda.

Tanto Alemania como Francia, las dos mayores potencias bélicas mundiales de la época, mediante la ley de curso legal impusieron a sus ciudadanos la obligación de utilizar a la fuerza la deuda en vez de dinero. Era la primera vez en la historia que los gobiernos obligaban al ejército y a los funcionarios a recibir promesas sobre papel como último pago por los servicios prestados. La ley de curso legal ayudó a financiar la guerra por la vía del endeudamiento, y de esta forma la carga de la guerra recayó sobre la población sin su expreso consentimiento.

Como sostiene el Profesor Fekete el término “curso legal” se trataría de un oxímoron “ya que una promesa de pago que al mismo tiempo es la última forma de pago, no puede ser una promesa, sino que más bien se trata de un decreto con fuerza de ley”.

El economista alemán Heinrich Ritterhausen (1898-1984) que pronosticó la Gran Depresión fue el primero en desvelar en 1914 la conexión entre las leyes de curso legal aprobadas en 1909, el comienzo de la I Guerra Mundial y un desempleo sin precedentes. La ley de curso legal proporcionó a las autoridades monetarias la capacidad de aumentar de manera ilimitada el dinero en circulación.

El curso legal forzoso de una moneda, unido a una emisión desmesurada de masa monetaria, conduce a la devaluación del dinero, que se manifiesta en un aumento de los precios de los bienes y servicios; y a su vez este aumento de precios causa un aumento de los gastos del Estado, que a su vez para frenar los desequilibrios produce nuevas emisiones, generándose de esta manera una “espiral inflacionista”.

«Lo que es muy peligroso, y debe evitarse, no es el privilegio del gobierno para emitir dinero, sino que tal privilegio sea exclusivo y que a la vez tenga el poder para obligar a la gente a usar el dinero y a aceptarlo a un precio determinado por el propio emisor», aseguraba Friederich A. Von Hayek, filósofo, jurista y economista de la Escuela Austríaca en su libro “La desnacionalización del dinero” en 1976.

CURSO LEGAL DEL DINERO

Economistas destacados

Bertil Ohlin Economista y político, sueco, ganador del Premio Nobel de economía el año 1977. El nombre de Ohlin sigue vivo en uno de los modelos matemáticos estándar del libre comercio internacional, el modelo de Heckscher-Ohlin, según el cual las naciones se especializarían en las industrias más capaces de utilizar su combinación de recursos nacionales de manera eficiente.

Paul Krugman Las investigaciones de Krugman en teoría económica se han centrado en Mercados Imperfectos, rendimientos a escala, los efectos de la aglomeración y el progreso técnico en la formación de modelos. Es considerado co-fundador de la nueva teoría del Comercio Exterior y de la New Economic Geography.

Ragnar Frisch Economista de la Escuela Sueca, realizó progresos importantes en el campo de la economía, y dio nombre a la econometría y la macroeconomía. Sus contribuciones teóricas en econometría se centraron en series de tiempo y en la regresión lineal. Posteriormente, en 1965 contribuyó a formalizar la teoría de la producción.

Paul-Samuelson es un reconocido economista de carácter generalista, inicialmente keynesiano, luego se orienta a ideas neoclásicas. Su manual de economía es un deber ser para alumnos de primer año de esta disciplina.

Billetes rotos o deteriorados: cómo puede recuperarlos y cambiarlos

Aunque el papel sobre el que están impresos los billetes es muy resistente (el 100% es de algodón), el uso normal los acaba desgastando y ensuciando. Además, a veces los billetes pierden parte de su superficie o algunos de sus elementos por una rotura, la humedad, el fuego, etc. Los billetes de euro rotos y deteriorados pueden ser, por lo tanto, un problema, dado que la mayoría de la gente no suele aceptarlos como medio de pago por miedo a que hayan perdido su validez. Sin embargo, estos billetes se pueden cambiar por otros en buen estado a través de múltiples vías.

Los billetes de euro están confeccionados con algodón y por tanto, suelen tener una resistencia adecuada pero no siempre resulta posible garantizar que no se vaya a producir ningún tipo de accidente como una rotura o un billete lavado. Y aunque el Banco de España renueva los billetes periódicamente para mantener su calidad, las personas que tengan un billete deteriorado pueden presentarlo en una sucursal del Banco de España (o en una entidad de crédito) para su reconocimiento y posterior canje por uno nuevo bajo algunas condiciones.

Como norma general, el cambio de un billete roto o deteriorado tendrá lugar cuando se presente más de la mitad de la superficie original del billete o cuando se pueda demostrar que la parte que falta se ha destruido. La fórmula para demostrarlo es complicada, sobre todo si se encuentra en posesión de un billete que se ha quemado y no tiene los restos o bien se ha roto en varias partes y ha perdido los fragmentos de dicho billete.

Es decir, si lleva un fragmento de billete que supere el 50% del área inicial de dicho billete, se lo cambiarán sin problema en cualquier sucursal del Banco de España. Este cambio no tiene coste alguno para la persona que lo cambie, dado que sólo pagarán una tasa de 10 céntimos por billete las empresas dedicadas al transporte de billetes, entidades financieras o cualquier otro tipo de empresa que tenga más de 100 billetes deteriorados. Por otra parte, si el billete presenta excepcionalmente un defecto de fabricación, puede canjearse en el acto de su presentación en análogas condiciones en cualquier sucursal del Banco de España o a través de cualquier otra entidad de crédito.

Los billetes manchados, ensuciados con inscripciones o rotos, una vez reconocidos, pueden canjearse por billetes nuevos de igual valor. Otra opción es abonar su importe en la cuenta corriente de la entidad financiera que señale el presentador. En todos los casos, tanto en la entidad financiera de crédito como en el propio Banco de España, se podrá exigir una declaración de la persona que cambia dichos billetes si se tienen dudas sobre la propiedad del billete o incluso si existen riesgos o indicios de falsificación o robo previo del billete.

Actualmente, existen 15 sucursales del Banco de España en diferentes capitales de provincia, tal y como se puede observar en el siguiente detalle de direcciones y teléfonos.

Cómo cambiar un billete que está roto o defectuoso por uno nuevo

Hay una serie de pasos a seguir para obtener uno válido

CHRISTIAN LLANO (IDEAL) Sábado, 26 mayo 2018, 01:21

¿Tienes algún billete roto o deteriorado? ¿No sabes si vas a poder utilizarlo? El Banco de España pone a tu disposición un protocolo para obtener un billete nuevo y válido en el caso de que tengas este problema. Para hacerlo, eso sí, requerirá un previo reconocimiento. En dicha ronda de análisis tendrán lugar una serie de pruebas que atañen a la cantidad dañada, su autenticidad o su coloración. Previamente, será necesario rellenar un papeleo de trámite para la operación.

Es importante destacar que la operación se llevará a cabo siempre y cuando se presente «más de la mitad de la superficie original del billete» o «cuando se pueda demostrar que la parte que falta se ha destruido».

El lugar para solicitar el canje es cualquier sucursal del Banco de España o cualquier entidad de crédito habilitada

Por otra parte, los billetes manchados, ensuciados con inscripciones o rotos, una vez reconocidos, pueden canjearse por billetes nuevos de igual valor, o si lo prefiere el presentador «se podrá abonar su importe en la cuenta corriente de la entidad financiera que éste indique».

¿Qué personas pueden solicitar un cambio de billete?

Para realizar un cambio de billete bastará con que sea solicitado por cualquier persona física o jurídica que posea un ejemplar roto, descolorido o desgastado.

El lugar para solicitar el canje es cualquier sucursal del Banco de España o cualquier entidad de crédito habilitada para realizar este tipo de procesos.

La sustitución está sujeta al cargo de una comisión en el caso de que el número de billetes canjeados sea igual o superior a 100

¿Existe algún tipo de comisión?

Es importante destacar que en el caso de querer canjear un billete deteriorado por la activación de dispositivos antirrobo, existirá una comisión. Estos billetes deben ser presentados por clientes profesionales y deben tener en cuenta que la sustitución está sujeta al cargo de una comisión de diez céntimos de euro por billete, en el caso de que el número de billetes canjeados sea igual o superior al centenar.

Por otra parte, no se aplicará ninguna comisión cuando los billetes hayan sido deteriorados como consecuencia de intentos o perpetraciones de atraco, siempre y cuando pueda ser probado.

Billetes y monedas

De acuerdo con lo dispuesto en la Decisión del Banco Central Europeo de 19 de abril de 2013 (BCE/2013/10) sobre las denominaciones, especificaciones, reproducción, canje y retirada de los billetes en euros, el derecho de emisión de billetes en euros que tienen el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales de los Estados miembros cuya moneda es el euro, como es el caso del Banco de España, comprende la facultad de tomar las medidas legales necesarias para proteger la integridad de los billetes en euros como medio de pago, incluyendo la adopción de un régimen común para el canje de billetes en euros auténticos deteriorados.

En este sentido, la referida Decisión establece que cuando los bancos centrales nacionales tengan constancia o indicios suficientes de que los billetes en euros auténticos han sido deteriorados intencionadamente, denegarán su canje y los retendrán a fin de evitar que puedan volver a circular o que el solicitante del canje los presente en otros bancos centrales nacionales. Asimismo, establece que se canjearán esos billetes cuando se tenga constancia o indicios suficientes de que el solicitante del canje actúa de buena fe o cuando el solicitante pueda probar que actúa de buena fe. Desde esa perspectiva, debe tenerse en cuenta que escribir o realizar estampaciones o inscripciones sobre los billetes es susceptible de ser considerado un deterioro intencionado de los mismos que podría afectar a su integridad.

Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes

Medios de Pago Admitidos

  • Billetes de 100-200-500 Euros
  • Ante la negativa de algunos establecimientos comerciales de no admitir el pago con billetes grandes (100, 200 y 500 euros), el Banco de España establece lo siguiente: deben ser aceptados siempre que su uso sea proporcional al importe de la compra.
  • La Ley 46/1998, de 17 de diciembre sobre la introducción del euro, establece que “los billetes y monedas denominados en euro serán los únicos de curso legal en el territorio nacional. El dotar a una moneda de curso legal, implica que el pago de cualquier deuda no puede ser rechazado cuando se realiza con la expresión física de la misma, esto es, con billetes y monedas”.
  • Así, de acuerdo con la normativa del Banco de España, no se debe rechazar de antemano por parte de los establecimientos el pago con estos billetes de alta denominación. De acuerdo con el Banco de España, el billete de 500, 200, 100 euros gozan de plena validez y deben ser admitidos por cualquier establecimiento, tanto privado como público.
  • La autoridad monetaria responde que el billete de 500 euros, como el resto de billetes y monedas en euro, son de curso legal, lo que implica que el pago de cualquier cantidad no puede ser rechazado. «El uso de billetes de euros no está sujeto a ningún tipo de limitación o restricción legal. Por tanto, restringir de antemano la utilización de determinadas denominaciones altas de billetes -caso de los de 500- no parece acorde con el concepto de moneda de curso legal que el euro ostenta», señala el Banco de España.
  • Pese a la obligación de aceptarlo, desde el Banco de España también admiten que existe un apartado en el Código Civil en el que se dice que los «derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe» Aunque según la normativa del Banco de España es obligatorio para un comercio aceptar cualquier billete de curso legal, desde la institución también recuerdan que hay un artículo en el Código Civil, el apartado número 1 del artículo 7, en el que se dice que los «derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe».
  • Por otro lado, existen Reglamentos en determinados sectores como el transporte en los que sí restringen directamente el uso de estos billetes, no admitiendo los que superen una determinada denominación. En estos casos, su no admisión es correcta por la naturaleza del negocio o los intereses colectivos en la correcta prestación del servicio.
  • La exclusión de algún tipo de billete denominado en Euro deberá ser anunciada en el comercio, de forma que el usuario pueda tener conocimiento de la misma.
  • En este caso, el Reglamento (CE) 974/98 del Consejo, de 3 de mayo, sobre la introducción del euro, establece una limitación para el uso de monedas, pero no por su denominación, sino por el número de piezas que pueden ser utilizadas en cada pago. En este sentido, el artículo citado «in fine» expresamente establece que “excepto la autoridad emisora y las personas expresamente designadas por la legislación nacional del Estado miembro emisor, ninguna parte estará obligada a aceptar más de cincuenta monedas en cada pago”.

  • Tarjetas de Crédito.
  • La forma de cobro es libre, así como la cuantía en cada forma. Que un medio de pago sea legal no implica que sea obligatorio aceptarlo y aún aceptándolo no implica que esté obligado a aceptar cualquier cuantía. Hay libertad absoluta para exigir el pago en metálico, limitar el uso de tarjetas de crédito, ya sea por el tipo de tarjeta ya sea por un importe mínimo, siempre y cuando figuren los medios de pago admitidos. Dicha información figurará de tal manera que el usuario pueda tener conocimiento de ella sin necesidad de entrar en los locales. Cuando un establecimiento presenta el distintivo de que se acepta el pago con tarjeta, debe aceptarlo siempre, salvo que se indique de forma bien visible que queda excluido determinado periodo (como el de rebajas). No puede obligarse al cliente a pagar un recargo por pagar con la tarjeta.

El billete de 500 euros comienza a salir de circulación tras haber ordenado el Banco Central Europeo (BCE) el fin de su impresión para evitar su uso en la financiación de actividades delictivas como el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas o la corrupción. Solo en cuatro meses, desde finales de enero a finales de mayo, el volumen de estas monedas se ha reducido en más de 29 millones de unidades (casi 15.000 millones de euros) en la UE, según los datos del BCE.

Casi la quinta parte de ese volumen de billetes ha sido captada en España, donde, según las estimaciones oficiales, apenas circula el 5% de los emitidos en la UE, lo que apunta a la existencia de amplias bolsas de dinero negro, vinculado al fraude fiscal y la economía sumergida, y también del sucio, que es el relacionado con actuaciones delictivas.

Ese ritmo de retirada a nivel comunitario, desconocido desde la entrada en circulación a principios de la década pasada de los popularmente conocidos como ‘binladen’ (más de la mitad de los europeos sigue sin haberlos visto), viene a avalar las sospechas de las autoridades monetarias: se trata de un billete que, por la comodidad que ofrece su tamaño para pagar elevadas sumas de dinero en metálico, era objeto de acaparamiento para ser retirado de las calles y comenzar a circular por los circuitos del hampa de cuello blanco.

En junio en junio de 2016 la circulación de billetes de 500 alcanzaba su mayor registro con 611,8 millones

Antes de haber cumplido el séptimo año de circulación, entre enero de 2002 y octubre de 2008, el volumen de billetes de 500 en circulación en la zona euro estuvo cerca de multiplicarse por nueve al pasar de 60,6 a 520,7 millones de unidades. Tras una ralentización y algunos leves descensos entre 2012 y 2014, en los años más duros de la crisis, en los que era habitual que quien tuviera reservas, ya fuera en cuentas o en metálico, tirara de ellas, en junio de 2016 alcanzaba su mayor registro con 611,8 millones, lo que supone más de 300.000 millones de euros.

La nueva etapa de acaparamiento llegaba con los llamados ‘brotes verdes’, con los que, solo en el bienio 2014-2015, el volumen en circulación aumentaba en más de 15.000 millones de euros, al pasar de 583,1 millones de unidades a 613,5. La bonanza parece engrosar las bolsas de dinero negro y de dinero sucio.

Un descenso sin precedentes

A partir de ahí, y coincidiendo con el inicio del debate en la UE sobre la conveniencia de retirarlos, los ‘binladen’ comenzaron a salir de circulación, a ser ingresados ‘en ventanilla’ en los bancos, que los iban enviando a los emisores centrales de sus respectivos Estados.

“El billete de 500 euros es considerado cada vez más como un instrumento para actividades ilegales», Mario Draghi

«Existen riesgos de que los billetes grandes o las grandes cantidades de dinero en efectivo sean utilizados fácilmente para financiar el terrorismo”, sostenía el ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, en la reunión del Ecofin de febrero de 2016, en la que abogó por “pedir al BCE que lo estudie y nos presente propuestas». Su presidente, Mario Draghi, respondió con la contundencia que le caracteriza: “el billete de 500 euros es considerado cada vez más como un instrumento para actividades ilegales. No tiene nada que ver con reducir el efectivo».

Así, el número de billetes de 500 euros en circulación se reducía en otros 77,8 millones (de 611,8 a 534) en 2016 para ralentizar la caída en los dos siguientes, en los que la retirada ni siquiera alcanzó los 18 para quedarse en 516,2 al cierre de 2018.

Así se ha disparado la salida de circulación de los billetes de 500 euros tras abandonar su impresión. / BCE

El fin de la impresión llegó en enero de este año al dejarlos el BCE fuera de la nueva serie de billetes que ahora circula en la zona euro. Y eso ha provocado un descenso vertiginoso del volumen que se encuentra en manos de ciudadanos, empresas y, principalmente, grupos delincuenciales: 29,11 millones de unidades (de 516,28 a 487,17 millones) que suman un valor de 14.555 millones de euros en solo cinco meses, un ritmo que, de mantenerse, rebasará con claridad el de 2016.

¿El billete de 200 como sustituto?

Esos 487 millones de unidades que siguen en la calle suponen solo el 2,13% de los billetes que circulan por la UE. Sin embargo, otra cosa es su valor, ya que los 247.528 millones de valor facial equivalen a casi la quinta parte (19,8%) de los 1,23 billones de euros en movimiento.

Los billetes de 200 euros están siendo acaparados a un ritmo similar al de los de 500 desde finales de enero. / BCE

Los datos sobre monedas en movimiento del BCE incluyen otro detalle llamativo: el final de la impresión de los billetes de 500 coincide con el aparente inicio del acaparamiento de los de 200, cuya presencia en el mercado aumentó en más de 40 millones de unidades (de 256,34 a 298,54) en esos mismos cuatro meses.

Los 8.440 millones de euros de valor facial que supone ese volumen (de 51.268 a 59.708) equivalen al de casi un 60% de los billetes de 500 euros retirados en esos primeros cinco meses, lo que podría indicar que, aunque tampoco forman parte de la nueva serie y también han dejado de ser imprimidos, podrían estar ocupando el espacio que los ‘binladen’ van dejando libre en los maletines.

España: el 5% de los billetes, el 20% de la retirada

El cruce de los datos del BCE con los del Banco de España revela el elevado ritmo de salida de circulación de los billetes de 500 euros en este país, en el que solo entre los cierres de enero y mayo, en cuatro meses, fueron retirados cuatro millones de ejemplares (caían de 30 a 26), casi la quinta parte de los algo más de 21 que habían aflorado en el conjunto de los países de la zona euro en ese mismo periodo.

El elevado ritmo de afloramiento pese al escaso volumen de ellos que, según los datos del emisor, circula por el país, que supone apenas un 5% del total refuerza las tesis que, pese al optimismo del Gobierno, apuntan, además de a la economía sumergida y a la delincuencia, al enfriamiento de un sistema productivo que lleva meses lanzando señales sobre un aumento de la insolvencia y la falta de liquidez que, como en los años más duros de la crisis, obliga a tirar de reservas a quien las tiene.

En España, al contrario que en el conjunto de la UE, no se ha dado un aumento del acaparamiento de los billetes de 200 euros de valor facial, ya que este se mantiene constante en seis millones desde finales del año pasado.

Primero fueron los billetes de 5 euros en 2013, luego los de 10 en 2014. Un año después se presentó la nueva serie de 20 euros a la que le siguió, poco después, la de 50. Ahora es el turno de los más grandes, los de 100 y 200 euros, que entrarán en circulación a partir del próximo 28 de mayo y con los que se completará la denominada Serie Europa que ha ido sustituyendo gradualmente los billetes introducidos en 2002.

A través de un vídeo, el Banco Central Europeo (BCE), explicó las características de los billetes, poniendo especial énfasis en las medidas de seguridad. Como primera novedad, se encuentra lo que el organismo denomina como «holograma satelital». Una imagen en la parte alta de la franja plateada que muestra dos símbolos de € cuando se mueve el billete y que aclara su color cuando le da la luz de forma directa. Al igual que sus predecesores, estos billetes cuentan con una cifra esmeralda en la esquina izquierda que representa el valor de la moneda papel, pero a diferencia de estos cuando el billete es inclinado, se pueden apreciar pequeños símbolos de € dentro de los números.

Los billetes también cuentan con el retrato de Europa, la princesa fenicia de la mitología griega que dio nombre al continente, en dos lugares: en el holograma de la franja derecha y en la marca de agua. En el holograma, al igual que en los billetes de 50, el retrato de Europa se encuentra enmarcado por una ventana. En la marca de agua, en cambio, la imagen de la princesa está acompañada por la cifra del valor de la moneda papel.

Según detalló el BCE en un comunicado el pasado septiembre, las dimensiones de los nuevos billetes de 100 y 200 euros son distintas a las de la primera serie. Ambas contarán con la misma altura que el billete de 50 euros, pero no tendrán ninguna alteración en cuanto a longitud, ya que esta está determinada por el valor del billete —a mayor valor, mayor longitud—. Tal como explicó el organismo, el hecho de que todos los billetes tengan la misma altura, permitirá que sean más fáciles de manejar y de procesar por las máquinas, a la vez que tendrán una mayor durabilidad al no estar tan expuestos al desgaste.

Paralelamente a estas medidas de seguridad perceptibles por el usuario, también se han incorporado nuevos elementos que permitirán a las máquinas especializadas procesar y comprobar su autenticidad con mayor rapidez. Yves Mersch, miembro del comité ejecutivo del BCE, explicó en la presentación el pasado año que la introducción de las nuevas denominaciones favorecerá una protección adecuada contra la falsificación.

En esta nueva serie no estarán incluidos los billetes de 500, ya que empezaron a ser retirados del mercado a principio de año. Tal como anunció el BCE a través de un comunicado, los que están en circulación conservarán su valor «indefinidamente» y podrán ser canjeados en los bancos centrales de cada país sin obstáculo alguno y por un periodo «ilimitado».

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