Bañarse despues de comer

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¿Hay que esperar dos horas de digestión antes de bañarse?

¿Hay que esperar dos horas de digestión antes de bañarse? Getty Images

Cómo actuar ante un corte de digestión

  • Tumbar y secar a la persona con las piernas ligeramente elevadas.
  • Tapar a la víctima con una toalla seca para mantener su calor corporal.
  • Rehidratar a la víctima con agua o suero
  • Si el corte de digestión no es grave se recuperará en una a dos horas

Seguro que cuando eras pequeño tu madre te dijo alguna vez eso de «no te bañes que se te corta la digestión» y tú te quedabas sentado en la toalla con cara de pocos amigos esperando a que las dos horas pasasen rápido para poder volver de cabeza al agua. Pero, ¿de verdad se debe hacer tiempo antes de bañarse?

La hidrocución, conocida popularmente como corte de digestión, es el estado sincopal que se produce por el cambio brusco de temperatura que se da cuando nos metemos de golpe en el agua. El contacto brusco de la piel y las vías respiratorias con la temperatura del agua hace que la respiración y la circulación se inhiban en un acto reflejo, provocando en muchos casos paradas cardiorrespiratorias.

El riesgo de sufrir un corte de digestión es independiente de la edad. Puede ocurrirle a cualquiera, tanto a un niño como a un anciano, aunque su gravedad suele ser mayor en personas de edad avanzada o con problemas de corazón, ya que además de los síntomas antes mencionados, tienen mayor facilidad para entrar en parada cardiorrespiratoria.

Todos los años muchas personas pierden la vida en las playas y piscinas españolas debido a este fenómeno por no tomar las precauciones necesarias para evitarlo. Sin embargo, al contrario de la creencia popular, la hidrocución no tiene nada que ver con los procesos digestivos.

El culpable de los cortes de digestión es el impacto que se produce al entrar en contacto con el agua, y no el hecho de haber comido nada más meterte. Este fenómeno puede llegar a producirse también en la bañera de casa, pero aquí hay menos peligro que en el mar o en la piscina ya que es más difícil ahogarse.

Pese a que esperar dos horas antes de bañarte no evita que se den las hidrocuciones, sí que hay que tener en cuenta algunos factores.

  • Es más probable que se produzcan los cortes de digestión cuando el agua esté especialmente fría o la temperatura corporal sea elevada: después de haber pasado mucho tiempo al sol, tras haber practicado ejercicio, por un día caluroso o tras las comidas copiosas que aceleran la quema de calorías.

Evita el ejercicio intenso justo antes de meterte al agua. Getty Images

  • Las comidas abundantes aumentan el riesgo de sufrir una hidrocución porque después de comer la sangre se acumula en el aparato digestivo y llega en menor cantidad al resto del cuerpo. Por ello, es recomendable, sobre todo entre los más pequeños, esperar entre una hora y media y dos horas antes de meterse en el agua.

¿Cómo evitar un corte de digestión?

De cualquier modo, para prevenir un corte de digestión siempre resulta aconsejable entrar en el agua poco a poco, mojando el cuerpo de manera progresiva, especialmente la cabeza.

Así, se adaptará gradualmente al cambio de temperatura y la consiguiente pérdida de calor no será tan brusca. También es recomendable evitar las largas exposiciones al sol y el ejercicio físico intenso antes y durante el baño.

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  • ¿Qué medidas tomar ante un corte de digestión?.
  • Cortes de digestión: causas y consejos para evitarlos.

Es una de las recomendaciones que más oímos en verano en playas y piscinas, y una de las máximas grabada a fuego en nuestra infancia, que al parecer no tiene mayor justificación. Después de comer teníamos que esperar dos horas antes de bañarnos por miedo a sufrir el tan temido corte de digestión.

Mirábamos ansiosos el reloj deseando que llegara la hora y nos dieran el pistoletazo de salida para poder entrar al mar o zambullirnos en la piscina. ¿En realidad es peligroso o es un mito? ¿Deben los niños esperar dos horas para hacer la digestión antes de bañarse? ¿Por qué dos horas?

¿Qué es el corte de digestión?

En realidad, lo que conocemos como corte de digestión como tal no existe, porque la digestión no se interrumpe en ningún momento. En realidad lo que sucede es un síndrome de hidrocución.

Se produce por un reflejo de inmersión extremo, cuando se produce una alteración brusca de los reflejos al contacto con el agua, pudiendo provocar una pérdida de conocimiento o una parada cardiaca.

Al introducirse en el agua de forma brusca, el organismo reacciona disminuyendo la frecuencia cardiaca y una vasoconstricción periférica para garantizar que el cerebro tenga un aporte preferencial de sangre y por tanto de oxígeno.

Los niños, al igual que los ancianos, son más propensos a estas descompensaciones, pues sus mecanismos de reflejos son más lentos.

Tengamos en cuenta que hablamos del verano, cuando el cuerpo presenta una elevada temperatura por haber estado al sol o realizando una actividad física, frente al contraste del agua fría del mar o de la piscina. Cuanto más baja es la temperatura del agua y más elevada la temperatura corporal, más acusado será este reflejo.

¿Qué tiene que ver la digestión en este proceso?

Entonces, si es una cuestión de temperatura, qué tiene que ver la digestión. Cuando se habla de ‘hacer la digestión’ no nos referimos al proceso completo, sino a aquel que se produce en el estómago y que puede durar desde minutos a 2-3 o incluso más horas (depende de lo que se ingiera).

Mientras se hace la digestión, los vasos del aparato digestivo se dilatan para favorecer el proceso. Como consecuencia de ello, otras zonas del cuerpo, como puede ser el cerebro, reciben una cantidad menor de sangre.

Si en ese momento entramos al agua fría de forma súbita, la sangre del tubo digestivo se desplazará a otros órganos como la piel, para contrarrestar el cambio de temperatura. La hidrocución puede darse sólo por un reflejo de inmersión extremo, pero la digestión puede favorecer que se desencadene ya que el cerebro recibe menos oxígeno durante este proceso. El peligro de hidrocución aumenta si la comida ha sido muy abundante, si el agua está muy fría y si la piel está muy caliente.

Depende de lo que se ha comido

Entonces, ¿debo hacer que el niño espere dos horas antes de bañarse o no? Una vez más, el sentido común es el mejor consejero.

La respuesta dependerá, en gran medida de lo que haya comido. Si ha ingerido una comida copiosa, el estómago necesitará mayor cantidad de sangre para digerirla. Si encima el niño ha estado al sol (tiene el cuerpo caliente) y se mete al agua (muy fría) de forma brusca, el riesgo de sufrir un síndrome de hidrocución es muy elevado.

En cambio, si el niño ha comido un sandwich o una ensalada, basta con controlar que entre al agua lentamente y de forma progresiva para que el cuerpo se vaya acostumbrando al cambio de temperatura.

Prudencia para evitar un susto

Las dos horas de espera no son necesarias si se minimizan los riesgos. Si la comida ha sido ligera, ha estado a la sombra y se entra al agua de forma progresiva, refrescando primero brazos, cabeza y cuello, o jugando en la orilla (o en la parte baja de la piscina) prácticamente no hay riesgo.

Lo que no debe hacerse es zambullirse de golpe en agua fría tras haber estado al sol o haciendo ejercicio, y mucho menos tras una comilona.

A la más mínima sospecha de que el niño está mareado, con náuseas o visión borrosa, debe salir del agua lo más rápido posible y pedir ayuda.

En Bebés y más | ¿Pueden bañarse los niños después de comer o tienen que esperar dos horas?, Corte de digestión: ¿debe el niño esperar antes de meterse al agua?

Sin posición

Nuestras madres dicen que es peligroso bañarse después de comer. ¿Es cierto?

VIDEO. UNA TROMBA MARINA LLEGA A ESTA PISCINA Y PASA ESTO

Bañarse después de comer. ¿Mito o realidad?

Seguro que cuando eras pequeño tu madre te ha dicho alguna vez algo así como «espera un poco a bañarte que te puede dar un corte de digestión». Ahora que ha llegado el verano, esa frase se vuelve a oír en todas las playas y piscinas. Pero, ¿tienen razón las madres o es una leyenda urbana?

Desde clima.com te contamos todo lo que debes saber sobre el corte de digestión y las consecuencias que puede tener bañarse después de comer.

Se le puede definir como la pérdida de conocimiento debido a un cambio de temperatura brusco. Se le conoce como shock periférico y ocurre como consecuencia de las dificultades en la vasculación de nuestro organismo.

Lo que una persona no debe hacer es introducirse bruscamente en el agua cuando está muy fría. Como consecuencia de ese cambio brusco de temperatura se pueden tener síntomas como mareos, dolor de cabeza o incluso pérdida de conocimiento.

Esta situación puede ocurrir tanto antes como después de comer, por lo tanto, no es del todo cierto que haya que esperar dos horas hasta bañarnos después de comer. De hecho, el proceso de digestión puede durar hasta 4 horas.

Cuánto más comas más difícil será la digestión, al necesitar mayor cantidad de sangre para digerirlo todo

El peligro de bañarse después de comer sólo tiene justificación cuando la comida ha sido muy pesada y la temperatura del agua está muy fría. Durante el proceso digestivo, nuestro flujo sanguíneo está concentrado en dicho proceso y bañarse con agua fría puede desviar la atención del flujo sanguíneo a calentar el cuerpo y no a la propia digestión.

¿Es peligroso bañarse después de comer?

¿Cómo prevenir un corte de digestión?

Hayamos comido o no, siempre es importante introducirnos en el agua poco a poco, remojándonos cada una de nuestras partes del cuerpo y enfriando nuestro organismo poco a poco hasta que se acostumbre. Si en algún momento notamos algún síntoma de los mencionados anteriormente, debemos salir del agua cuanto antes.

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También debemos prestar atención a lo que comemos si sabemos que por la tarde vamos a ir a la playa o a la piscina. Cuánto más comas más difícil será la digestión, al necesitar mayor cantidad de sangre para digerirlo todo. Si has tomado una comida ligera y entras al agua poco a poco, te puedes dar un baño. Ante todo, ¡sentido común!

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El corazón –precisa De la Rosa– entra en bradicardia, es decir, disminuye la frecuencia cardíaca, y esto hace que el cerebro se oxigene poco. “El shock periférico puede producir un síncope, que se define como la pérdida transitoria de la conciencia”.

En otras palabras, cuando una persona se mete de manera abrupta en el agua fría, hace que la piel “entre en una frialdad” que pone lento el corazón y hace que la persona entre en este shock, comenta De La Rosa y aclara que esto se da sin importar que la persona haya comido o no.

El experto aclara que para que alguien fallezca por ahogamiento al bañarse en el mar, o piscina, por haber ingerido alimentos deben suceder las dos cosas: “Si la persona acaba de comer y la comida fue copiosa, el oxígeno en el cerebro disminuye y si a esto se le suma entrar al mar de manera abrupta con el agua fría, ocasiona que esta persona cuando presente el shock –por el agua fría– no pueda defenderse bien y se ahogue”.

Caballero reafirma que “no se debe entrar súbitamente al agua fría porque podría producirse un colapso circulatorio”. A esto le agrega que las variaciones de la temperatura en el cuerpo generan alteración de la conciencia, disminución de la frecuencia cardiaca y disminuye el aporte de oxígeno.

Es de cuidado. La nutricionista Alexandra Salazar recuerda que el cuerpo humano demora de 30 a 45 minutos para sintetizar los carbohidratos, luego las proteínas y, por último, las grasas, que demoran tres horas en promedio. “Por eso es importante, dependiendo de lo que estemos consumiendo y si es liviano o es pesado, esperar de una a dos horas para bañarse en la playa”, afirma.

¿Por qué hay que hacerlo? Salazar subraya que mientras se realiza la digestión y nos metemos al mar, el oleaje puede “distorsionar el proceso digestivo”. Esto puede llevar a una persona a tener alergias, intolerancia, indigestión o migraña, lo cual podría generar una “congestión a nivel cerebral” que no podría superarse dentro del agua.

La nutricionista Ana María Sirtori explica que también existe una termogénesis (capacidad de generar calor en el organismo debido a las reacciones metabólicas) provocada por la ingesta de los alimentos que se inicia 10 minutos después, produciéndose un aumento significativo de la temperatura corporal a los 30 minutos y alcanza su mayor grado en una o dos horas. Este calor empieza a bajar en ese momento. “Si tú entras al mar solamente a bañarte placenteramente no pasa nada, pero si tú comes y empiezas a realizar una actividad física, como nadar o cualquier actividad pesada, puede ocasionarte vómito y trastornos digestivos”, agrega.

Coincide con Salazar en que la temperatura de los alimentos que se ingieren influyen a la hora de decidir si la persona debe bañarse o no. “Por ejemplo, tomarse un café con leche caliente en el desayuno y luego bañarse, no está bien. Uno no sabe cuándo le puede dar un accidente cerebrovascular, pero esto depende de la susceptibilidad que tenga la persona en el momento”, afirma la nutricionista.

Recomendaciones. Dereck De la Rosa considera que estas creencias tienen “algo de realidad”. Afirma que no se dan con frecuencia, pero que es recomendable que una persona que ingiere alimentos pesados deje pasar una o dos horas antes de bañarse en el mar, dependiendo

del tipo de comida que haya consumido.

Ernesto Caballero también aconseja esto, sin embargo, aclara que si alguien se ha alimentado recientemente y quiere entrar al agua, puede hacerlo ya que esto no detendrá la digestión.

La segunda recomendación de los expertos es que al meterse la persona al agua, lo debe hacer poco a poco, para que el organismo vaya adaptándose a la temperatura y no se presente el ‘shock periférico’ que puede ocasionar la muerte. Y sobre todo tener mucho más cuidado después de una comida abundante. “Sí ha sido la causa de muerte de mucha gente joven, que es atrevida en este sentido. Las personas mayores son más precavidas”, dice el doctor de la Rosa.

Otras creencias urbanas

¡No te metas acalorado a la nevera, que se te tuerce la cara!

Con esto se refieren a que el frío de la nevera puede ocasionar una parálisis facial.

¡No toques el piso frío después de quitarte los zapatos!

Se dice que el calor del pie en el piso frío puede producir un resfriado.

¡No tomes nada que tenga leche después de comer patilla!

La explicación es que se cree que la persona puede intoxicarse.

¿ Y en casa?

El doctor Dereck De la Rosa explica que en el baño de la casa también se puede presentar este shock periférico sin necesidad de haber comido. Mientras que el doctor Ernesto Caballero considera que bañarse en la ducha no va a generar ningún problema en la circulación.

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Alguna vez escuché a mi abuelita decir que no debía desayunar y después bañarme ya que me daría un “corte de digestión”, pero, ¿qué es eso?, ¿realmente existe?, hoy hablaremos sobre ese tema.

El corte de digestión no existe como tal, lo que en realidad sucede es que produces un shock periférico por dificultades en la vasculación, imagina, estás en tu casa, a temperatura ambiente, desayunas/comes/cenas, terminas y te metes a bañar, piensa en el proceso digestivo, nuestro flujo sanguíneo está concentrado en dicho proceso con el objetivo de disolver los alimentos y adquirir un gran numero de nutrientes, lo que haces al entrar a la ducha es cambiar de golpe tu temperatura, por lo que tu flujo sanguíneo dejará de concentrarse totalmente en la digestión para llevar a cabo otras funciones como mover los músculos o calentar nuestro cuerpo –en caso de que el agua sea fría–, lo que puede resultar en un mareo o desmayo, pero no pasa de ahí.

Otra explicación –sugerida por el gastroenterólogo Nicolás Liakopulos– menciona “El agua, sobre todo si está fría, produce vasoconstricción (cierre de las arterias), pudiendo ser un factor determinante en el colapso de las personas que se bañan inmediatamente después haber comido”.

Explica que en muchas ocasiones, no pasa de sufrir un calambre, pero en algunos casos puede que la sangre le falte críticamente al cerebro o al corazón pudiendo causar un colapso o hasta la muerte, depende mucho de las condiciones físicas de la persona.

Ahora, contestemos la pregunta, ¿es malo bañarse después de comer?, la respuesta es, depende, todos los cuerpos son diferentes, no todos los cuerpos reaccionan de la misma manera, por ello es importante conocer tu cuerpo para saber qué puedes y qué no hacer.

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Nos lo han repetido hasta la saciedad «no podemos bañarnos en el mar o la piscina hasta dos horas después de comer». No había discusión posible, nuestras madres, abuelas o familiar correspondiente nos prohibía poner un pie en el agua sin que hubieran pasado las dos horas de digestión y no había nada que hacer. Los cortes de digestión son una de las creencias más extendidas, pero como en muchos otros casos, esto es todo lo que es: una creencia con muy poca base real y con mucha confusión de términos.

Existe o no existen los cortes de digestión

Lo primero que debemos tener en cuenta es que lo que comúnmente conocemos como corte de digestión no existe. Lo que sí existe es el shock periférico por dificultades en la vasculación o lo que también se conoce, como informa la OCU, síndrome por inmersión o hidrocución.

Lo que ocurre no es que se corte la digestión, sino que se produce una bajada brusca de la tensión arterial que puede llegar a provocar la pérdida de conocimiento. Este es el mayor peligro, ya que perder el conocimiento en el mar puede acabar en ahogamiento .

Por qué ocurre este shock

La causa de este shock no es cuánto tiempo haga que comimos, sino los cambios bruscos de temperatura. En el caso del mar o de la piscina, el shock puede ocurrir por un impacto brusco con el agua fría. Cuánto más fría está el agua y más caliente está nuestro cuerpo, más riesgo de sufrirlo.

¿Importa cuánto tiempo haya pasado desde que comimos?

Sí y no. En el caso de la comida, lo que más importa es cómo haya afectado nuestra ingesta de alimento a la temperatura de nuestro cuerpo. Especialmente las comidas copiosas demandan mucho riego sanguíneo, lo que puede aumentar la temperatura de esa zona disminuyendo el riego a otras partes del cuerpo. Si a esto se le añade el impacto brusco del agua fría que también influye en la bajada de la presión arterial, podría aumentar el riesgo de sufrir síntomas de hidrocución.

Pero haber comido o no y el tiempo que haya pasado entre la comida y nuestra entrada en el agua no es el único factor ni el más importante. Lo realmente relevante es a qué temperatura se encuentra nuestro cuerpo y cómo entramos en el agua.

Por ello, otras actividades, como hacer ejercicio intenso antes de meternos en el agua también pueden ser un factor de riesgo. Es más, imaginemos que esperamos las dos horas de rigor para hacer la digestión – proceso que, por cierto, puede llevar hasta cuatro horas – pero lo hacemos durmiendo la siesta al sol o jugando al fútbol o a las palas de forma intensa. En este caso, nuestra temperatura corporal estará igualmente muy alta y si decidimos meternos en el agua de manera brusca – porque recordemos que ya han pasado las dos horas de rigor – nuestro riesgo de sufrir un «corte de digestión» es igualmente alto.

Cuáles son los síntomas de la hidrocución

Algunos de los síntomas que podemos encontrar si estamos sufriendo un síndrome por inmersión son los siguientes:

  • Obnubilación
  • Dolor de cabeza
  • Visión borrosa
  • Zumbido en los oídos
  • Mareos
  • Náuseas
  • Desvanecimiento

Debemos estar atentos a los síntomas – tanto nuestros como de nuestros pequeños – para poder actuar, salir del agua y solicitar ayuda antes de correr el riesgo de desvanecernos.

Qué podemos hacer para evitar los «cortes de digestión»

Uno de los mejores consejos para evitar sufrir este tipo de shocks es estar pendientes de nuestra temperatura corporal. Si queremos meternos en el agua y nuestro cuerpo está muy caliente debemos intentar bajar su temperatura antes de adentrarnos.

Por supuesto, debemos evitar meternos de manera brusca y profunda desde el principio. Lo mejor que podemos hacer es ir introduciéndonos poco a poco, mojándonos despacio para que nuestro organismo pueda ir adaptándose y acostumbrándose a la temperatura.

Podemos también evitar consumir comidas muy copiosas antes de bañarnos y no realizar ejercicio físico intenso inmediatamente antes de bañarnos. No meternos bruscamente en al agua si hemos estado mucho tiempo al sol y nuestra temperatura corporal está elevada es muy importante.

Además de eso, lo mejor que podemos hacer es bañarnos siempre acompañados – y acompañar a los niños es su baño -, procurar no alejarnos demasiado de la orilla y salir del mar inmediatamente si empezamos a encontrarnos mal. Por supuesto, si una vez salimos del mar no empezamos a encontrarnos mejor poco a poco, debemos acudir al socorrista o a un médico para ser tratados.

Imágenes | Unsplash

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para bañarse después de comer?

En unas familias se decretaban dos horas de digestión antes del baño, otros lo alargaban aún más, pero siempre había quien pasaba por alto la prohibición y presumía de bañarse inmediatamente después de comer, desafiando al temible y fatal corte de digestión. Ya sabemos que éste es uno más de los mitos veraniegos, pero ¿hay algo de verdad detrás de esto?

Es cierto que introducirse de golpe en agua muy fría puede dar lugar a una bajada brusca de la tensión arterial, y como consecuencia de ello, pueden producirse mareos, malestar general, náuseas, debilidad y pérdida de conocimiento, con el consiguiente riesgo de ahogamiento. En casos muy extremos, puede llegar a ocasionar una parada cardiorrespiratoria; es lo que se llama síndrome por inmersión o hidrocución.

Corte de digestión: prevenir para evitar problemas

Las probabilidades de sufrir una reacción de este tipo aumentan cuanto más fría esté el agua y más caliente esté tu cuerpo. Conviene adoptar algunas precauciones:

  • Evitar la combinación de estos tres factores: agua muy fría + cuerpo caliente + entrada de golpe en el agua.
  • Evitar zambullidas bruscas después de la comida, pero también después de hacer un ejercicio intenso o incluso después de haber estado un tiempo prolongado al sol calentando en exceso tu cuerpo. Sí puedes bañarte, pero no te tires de golpe: es mejor introducirse en el agua de forma gradual o mojarse antes algunas partes del cuerpo para ir acostumbrándolo al contraste de temperatura
  • Es preferible no hacer ejercicios intensos en las horas de más calor.
  • Cuando la temperatura es muy elevada, al aire libre, olvídate de comidas copiosas: mejor optar por alternativas de menús saludables y veraniegos.
  • Cuidado con el alcohol: una ingesta excesiva sempre es un riesgo, y más para los bañistas.

Signos y síntomas del corte de digestión: actúa cuanto antes

  • Dosifica tus fuerzas: no te alejes mucho mar adentro, es mejor bañarse acompañado, sobre todo en sitios que no conozcas…
  • Si estás en el agua y empiezas a encontrarte mal, sal enseguida.
  • Si notas frío, náuseas, zumbido de oídos o siente un cansancio repentino y no puedes salir del agua, tratar de pedir ayuda a alguien.
  • Una vez fuera del agua, permanece un rato en reposo, mejor tendido con las piernas en alto para asegurar el flujo de sangre al cerebro, aunque en ese momento tengamos la tensión baja.
  • Si no te recuperas, habrá que pedir ayuda al socorrista, a los servicios de vigilancia o llamar al 112.

Esas dos interminables horas después de comer, ¿son necesarias?

Si le preguntásemos a una madre si nos podemos bañar después de comer, es probable que nos diga de manera rotunda que no deberíamos hacerlo hasta transcurridas dos horas. Sin embargo, los expertos indican que con ciertas precauciones, no es necesario esperar tanto tiempo para poder darnos un baño.

La comida no es la culpable del corte de digestión

Según parece, la causa real de un corte de digestión, se produce por una diferencia térmica de nuestro cuerpo debido a un cambio brusco de temperatura. Así, entrar en el agua fría después de hacer deporte intenso, haber estado tomando el sol largo tiempo, o hacerlo de manera brusca si el agua está muy fría, puede ser motivo de aparición del temido corte de digestión, aún con el estómago vacío . Pero debemos romper una lanza a favor de los consejos de nuestras madres, y es que estas no iban muy desencaminadas, pues tras la comida, el proceso de la digestión aumenta el calor corporal y el contraste de temperatura durante este momento es mayor al entrar en el agua. Sin embargo, algunos sencillos gestos pueden reducir prácticamente a cero el riesgo.

¿Quiénes requieren especial atención?

Aquellas personas con problemas cardiovasculares o que tomen ciertos fármacos que regulen la tensión o el ritmo del corazón pueden ser más sensibles a sufrir un corte de digestión. Es por ello, que en estos casos, se aconseja es extremar las precauciones. ¡Te damos algunos consejos!

Gestos sencillos para evitar sustos en el agua

Entra el agua poco a poco y mientras lo haces, moja progresivamente piernas, muñecas, abdomen y nuca. De este modo irás adaptando tu cuerpo a la temperatura del agua.

Evita las comidas copiosas y el consumo de alcohol. Ambas aumentan la temperatura corporal y producen un mayor contraste de temperatura. A cambio, prefiere comidas refrescantes y ligeras. Y si te gusta el café, descubre aquí si su consumo es aconsejable en época de calor. Tal vez tengamos una buena noticia para ti si eres amante de esta bebida.

Y tú, ¿esperas dos horas después de comer antes de bañarte?

Al sostener que los cortes de digestión existen, ya imagino a casi todos mis colegas llevándose las manos a la cabeza: “¡Eso no es científico!”, “¡El corte de digestión no existe!” (este vídeo corto del Dr. Fabiani me parece muy representativo)

A ver, la expresión no está muy bien escogida porque la digestión no se “corta” como la mayonesa, y tampoco es exacto que se detenga bruscamente. Sin embargo, suele haber alguna base para esta clase de expresiones y creencias populares, y hacer un esfuerzo por entenderlo puede resultar enriquecedor. Tampoco parecía que tratar las quemaduras con calor fuera correcto y sin embargo podría tener sentido; claro que hay que mantener la mente abierta.

¿No es verdad que algunas personas, al meterse en el agua después de comer experimentan malestar general que se puede acompañar de náuseas? ¿No hay personas que experimentan un enlentecimiento de la digestión? Entonces esforcémonos en explicarlo en lugar de negarlo, porque quien lo ha experimentado nunca va a aceptar que su experiencia no existe o que se debe sólo a la sugestión. Me viene a la mente mi (ya no tan) reciente experiencia con los problemas de la dentición del peque: los pediatras venga a decir que la erupción dental no produce fiebre (y diarrea, y erupciones cutáneas…) y sin embargo es la experiencia de muchísimos padres (entre los que me incluyo) o de lo contrario no seguiríamos hablando de ello y pidiendo medicación (sobre todo homeopática) para frustración de esos pediatras.

Estoy de acuerdo con los expertos en que se trata de un cambio en la distribución de la circulación sanguínea (la tensión arterial) provocado por un cambio brusco de temperatura. Ese cambio puede llegar a producir un síncope o desmayo (y entonces es grave porque en el agua puede conducir al ahogamiento).

Si no es tan grave como para hacer que nos desmayemos, nos encontramos ante un “epidosio vasovagal”, como el que ocurre por muchísimos motivos que van desde el levantarse bruscamente de un baño caliente hasta el dolor o la angustia intensos. Se desequilibran los sistemas simpático y parasimpático del organismo, uno de los cuales (parasimpático o vagotónico) entra en acción en el “relax” y activa procesos internos como por ejemplo el de la digestión; el otro (simpático) nos prepara para actuar (la “lucha o huida” de los animales) y activa la atención y los músculos. Lo que quiera que se desee activar, requiere reajustar las presiones de nuestras tuberías (los vasos sanguíneos) para que llegue la sangre necesaria llevando consigo los recursos requeridos. Ese cambio de presiones, si ocurre muy bruscamente, no nos permite preparar el sistema para el cambio y produce síntomas (mareo, nauseas, visión borrosa, escalofríos…); es como ese “error de overflow” que nos salía antaño en la pantalla de los ordenadores cuando les pedíamos demasiadas cosas o demasiado rápido.

Volviendo al corte de digestión: si una parte del riego sanguíneo se ha dirigido hacia el sistema digestivo, y de repente le pedimos al cuerpo que active el sistema de alerta por el cambio de temperatura llevando el riego hacia la piel (para volver a calentarla) y los músculos (para huir y para producir calor), ¿qué puede pasar? En casa, si tratamos de ducharnos en los dos baños a la vez… creo que todos hemos pasado por ello, ¿verdad? No hay presión suficiente para todos y nos quejamos. En este caso, si no da tiempo a cerrar el riego del sistema digestivo y abrimos el riego de la piel y músculos, no hay presión suficiente para la cabeza y podemos desmayarnos (hidrocución). Pero si conseguimos cerrar el riego digestivo… ¿Qué pasa con lo que el estómago estaba haciendo y que requería ese aporte de recursos? En el ejemplo doméstico, ¿Qué pasa cuando le quitamos presión de agua al lavavajillas en pleno proceso de lavado? Pues un “corte de lavado”: según los modelos, o se detiene o sigue funcionando pero los platos no quedan igual de limpios.

“Ese cambio de presiones, si ocurre muy bruscamente, no nos permite preparar el sistema para el cambio y produce síntomas”

Como es lógico, el problema ocurre con más facilidad si añadimos actividad física (por aumento de la demanda de los músculos), si hace mucho calor (contraste de temperatura mayor), si la comida ha sido muy abundante o muy grasa (requiere más esfuerzo digestivo)…

Pero no va a tener el agua la culpa de todo: a veces comemos en exceso, o comida en mal estado, o con exceso de estimulantes (alcohol, tabaco, café) y eso nos lleva a tener una mala digestión independientemente del baño de mar, y a veces a sentir debilidad, mareos y otros síntomas que no son de origen “vasovagal” aunque se les pueden parecer.

¿Qué podemos hacer? En eso sí que podemos coincidir todos:

  • Evitar comidas exageradas antes de bañarse,
  • Evitar el cambio brusco de temperatura introduciéndose en el agua poco a poco o mojándose antes diferentes zonas para aclimatar el cuerpo,
  • Evitar el ejercicio intenso,
  • Y sobre todo evitar asociar todo ello al mismo tiempo.

En conclusión, aunque no podemos tomarnos la expresión “corte de digestión” literalmente, sí que está justificada en sentido figurado ya que al bañarnos bruscamente en agua fría…

  • Sí que es más probable sufrir un desmayo si poco antes hemos comido demasiado, aunque hay otras circunstancias que también lo favorecen.
  • Sí que podemos experimentar síntomas digestivos, aunque hay que tener en cuenta que también puede haber otras causas.

Ya se me olvidaba, ¿Qué puede hacer la homeopatía al respecto? Pues puede uno entretenerse leyendo un blog de homeopatía mientras espera 2 horas a que terminen la digestión y el lavavajillas.

Que paséis un estupendo verano, con precauciones adecuadas pero no exageradas y manteniendo cerca las mejores medicinas: alegría y buena compañía.

Si quieres conocer una opinión diferente sobre los cortes de digestión de la mano de José Ignacio Torres, consulta su post paralelo en este enlace: https://www.hablandodehomeopatia.com/banarse-despues-comer-corte-digestion-sintomas/

Cuando éramos niños odiábamos una máxima que se repetía una y otra vez cada verano: “No te tires al agua todavía, que no has hecho la digestión”. Y nosotros, con los macarrones y el melocotón en el estómago, teníamos que esperar en la orilla a que el adulto nos permitiera, por fin, refrescarnos de nuevo.

Las dos horas de digestión obligatorias forman parte del imaginario colectivo de un país en el que el mar y las piscinas son fundamentales en cualquier veraneo. Es una norma que se ha instaurado fruto de la transmisión entre generaciones. Pero, ¿es realmente necesario esperar tanto rato antes de volver a meterse en el agua? Pues, como en la mayoría de máximas de la sabiduría popular, hay parte de cierto.

La Cruz Roja Española recomienda, antes de zambullirse, hacer la digestión durante un tiempo prolongado como medida para evitar accidentes

La Cruz Roja Española recomienda, antes de zambullirse, hacer la digestión durante un tiempo prolongado como medida para evitar accidentes. Además, aconseja no entrar de manera brusca al agua después de haber tomado el sol.

Pero, según la pediatra Magda Gallardo, es precisamente esto último – el cambio de temperatura a la hora de entrar en el agua – lo que realmente provoca el temido “corte de digestión” o hidrocución. Así pues, la recomendación de no bañarse inmediatamente después de las comidas, según Gallardo, “es una precaución acertada, porque durante la digestión la sangre fluye en mayor cantidad hacia el aparato digestivo y menos en otras zonas del organismo”.

No obstante, esta pediatra advierte de que “la mayor incidencia de casos de hidrocución se produce en personas que se bañan tras haber tomado el sol durante un tiempo prolongado”, o tras haber hecho ejercicio físico. Por lo tanto, la causa principal del corte de digestión o hidrocución es la diferencia térmica entre la piel y el agua, y no el proceso de la digestión de los alimentos.

La conclusión es que la precaución de esperar, tras una comida, una o dos horas antes de bañarse es acertada. Ahora bien, se debe adaptar a la cantidad ingerida. Si la comida ha sido ligera, se puede volver a entrar al agua antes de una hora, pero si nos hemos comido entremeses, una fabada asturiana, un flan, un helado y un café con pastas conviene esperar incluso 5 o 6 horas antes de meterse en el agua.

La causa principal del corte de digestión o hidrocución es la diferencia térmica entre la piel y el agua, y no el proceso de la digestión de los alimentos

Nuestros padres y nuestros abuelos acertaban cuando nos obligaban a sentarnos en la orilla del agua a esperar para bañarnos después de la comida, pero se equivocaban al reducir a la comida el peligro del corte de digestión. El ejercicio físico y la exposición al sol son también factores de riesgo que a menudo han sido olvidados.

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Seguro que cuando eras pequeño tu madre te ha dicho alguna vez algo así como «espera un poco a bañarte que te puede dar un corte de digestión». Ahora que ha llegado el verano, esa frase se vuelve a oír en todas las playas y piscinas. Pero, ¿tienen razón las madres o es una leyenda urbana?

Desde eltiempo.es te contamos todo lo que debes saber sobre el corte de digestión y las consecuencias que puede tener bañarse después de comer.

Se le puede definir como la pérdida de conocimiento debido a un cambio de temperatura brusco. Se le conoce como shock periférico y ocurre como consecuencia de las dificultades en la vasculación de nuestro organismo.

Lo que una persona no debe hacer es introducirse bruscamente en el agua cuando está muy fría. Como consecuencia de ese cambio brusco de temperatura se pueden tener síntomas como mareos, dolor de cabeza o incluso pérdida de conocimiento.

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Esta situación puede ocurrir tanto antes como después de comer, por lo tanto, no es del todo cierto que haya que esperar dos horas hasta bañarnos después de comer. De hecho, el proceso de digestión puede durar hasta 4 horas.

El peligro de bañarse después de comer sólo tiene justificación cuando la comida ha sido muy pesada y la temperatura del agua está muy fría. Durante el proceso digestivo, nuestro flujo sanguíneo está concentrado en dicho proceso y bañarse con agua fría puede desviar la atención del flujo sanguíneo a calentar el cuerpo y no a la propia digestión.

Hayamos comido o no, siempre es importante introducirnos en el agua poco a poco, remojándonos cada una de nuestras partes del cuerpo y enfriando nuestro organismo poco a poco hasta que se acostumbre. Si en algún momento notamos algún síntoma de los mencionados anteriormente, debemos salir del agua cuanto antes.

También debemos prestar atención a lo que comemos si sabemos que por la tarde vamos a ir a la playa o a la piscina. Cuánto más comas más difícil será la digestión, al necesitar mayor cantidad de sangre para digerirlo todo. Si has tomado una comida ligera y entras al agua poco a poco, te puedes dar un baño. Ante todo, ¡sentido común!

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Seguro que sois muchos y muchas los que recordáis que cuando erais pequeños la ducha sucedía siempre antes de cenar y cuando había pasado un tiempo determinado después de la merienda.

La ducha y cualquier tipo de baño en piscina o en la playa, por aquello de que a nuestros padres les horrorizaba la posibilidad de que sufriéramos un corte de digestión. Ahora este concepto ya no se explica así, como que la digestión se corta, sino como hidrocución, pero la preocupación sigue existiendo, sobre todo cuando hablamos del bebé. Por eso hoy respondemos a la pregunta: el baño del bebé, ¿antes o después de cenar?

El corte de digestión es un concepto erróneo

Nuestros padres sabían que había situaciones en las que entrar en el agua podría ser peligroso, y pensaban (porque así se explicaba) que el riesgo mayor era cuando el cuerpo estaba haciendo la digestión. Por eso muchos nos pasamos horas esperando después del bocadillo para poder meternos en el agua en lo que recordamos como un aburrimiento, un pasar calor de cuidado (hablo del verano, claro) y un montón de acercarte a tu madre a preguntarle si ya había pasado el tiempo necesario.

Con el tiempo se supo que la cuestión no era la digestión, sino la diferencia de temperatura: lo peligroso era que entráramos en el agua con el cuerpo muy caliente por el calor del sol, de manera relativamente brusca, estando el agua a una diferencia considerable de temperatura. Esto podía producir una hidrocución, una pérdida de conocimiento por el cambio de temperatura que dentro del agua es, obviamente, muy peligroso.

O sea, que lo que nuestros padres creían que estaban haciendo bien, que es dejarnos jugar al sol, cogiendo más y más calor, era en realidad un peligro porque estaban permitiendo que aumentara nuestra temperatura corporal. Así, lo ideal era que entráramos despacito al agua para irnos aclimatando y no corriendo, como muchos hacíamos cuando nos decían que ya podíamos. Vamos, que muchos estamos vivos porque no era nuestra hora.

La digestión, por tanto, no tiene nada que ver con la hidrocución, aunque sí se sabe que una comida muy copiosa puede aumentar el riesgo de hidrocución (como lo puede aumentar hacer ejercicio antes de bañarte, entrar en el agua muy rápido, que la diferencia de temperatura sea elevada, etc.).

Entonces, ¿cuándo bañar al bebé?

En realidad ya hemos dado la respuesta, pero lo decimos para que quede claro: es indiferente. Da igual si el bebé ha cenado ya, o si está por cenar. Mucha gente realiza el baño después de la cena porque el bebé se queda tan relajado que enseguida se duerme, y mucha lo hace antes de la cena porque en realidad el bebé se duerme con la teta o la última toma.

En ambos caso está bien porque no hay ningún riesgo para la salud del bebé en ninguna de las situaciones. Lo único que hay que tener cuidado es de que la temperatura del agua sea adecuada, que no haya demasiada diferencia con la temperatura del cuerpo del bebé (o sea, que esté a unos 35-37ºC). Si está, por ejemplo, a 26ºC, entonces ponemos en riesgo al bebé, si lo metemos rápido en el agua, tanto si ha cenado como si no.

Foto | trang huyền en En Bebés y más | ¿Cuánto rato debe durar el baño del bebé?, Llega la hora del baño del bebé, ¿qué preparativos hacer?, Guía rápida para el baño del bebé

Bañar al bebé

  • Alterar su pH.
  • Provocar reacciones como dermatitis o un aumento a la predisposición de infecciones.

Los bebés no necesitan bañarse a diario

Los bebés no sudan ya que no tienen aún desarrolladas las glándulas sudoríparas y hasta los 12 meses, más o menos, apenas se ensucian, con lo cual el baño diario no es para nada necesario.

Será suficiente con bañar al bebé 2-3 días a la semana.

6. ¿Es necesario bañar a los bebés siempre con jabón?

Tampoco es necesario limpiar siempre con jabón al bebé.

Será suficiente con usar el jabón para eliminar restos de suciedad evidentes como caca o leche, pero no será necesario realizarlo con jabón de forma sistemática.

El jabón no es inocuo

La mayoría de jabones tienen sustancias que alteran las características normales de la piel y sobretodo el pH.

Si alteramos el pH de la piel del bebé, tendrá más riesgo de coger infecciones o de que aparezcan dermatitis.

¿Qué jabón es mejor?

Para las zonas que sí necesitemos jabón para eliminar restos, como es el cordón umbilical o el culete, podemos usar jabón neutro tipo jabón puro de glicerina.

Es mejor evitar que lleven derivados del petróleo, alcohol o parabenos.

7. ¿Cuánto debería durar el baño del bebé?

Lo ideal para el bebé sería un baño por inmersión, para no quedarse frío y con una duración de unos 5 – 10 minutos, más o menos.

Cuando ya van siendo más mayores el baño les gusta mucho más y es posible que regulen mejor la temperatura y quieran estar jugando más tiempo, pero un bebé pequeño regula poco su temperatura y con un bañito corto y relajante será suficiente.

8. ¿Qué podemos hacer para que no llore con el baño?

Hay muchos bebés, por no decir la inmensa mayoría, que las primeras semanas de vida o incluso los primeros meses, sufren realmente con el momento del baño.

¿Por qué los bebés lloran con el baño?

Normalmente, esto suele ser porque al sentirse desnudos notan un cambio muy brusco de temperatura y se sienten tremendamente desprotegidos.

¿Qué podemos hacer para que no llore?

Lo más recomendable, para evitar esto, es:

  • Desnudar al bebé poco a poco.
  • Mantener un ambiente cálido, sin corrientes y sin prisa.
  • Se le puede ir quitando lo de arriba y a la vez que se intenta ir quitando lo de abajo se le puede tapar el resto del cuerpo con la toalla.
  • Comprobar siempre la temperatura.
  • Meter al bebé despacito y por partes, siempre contenido con nuestras manos.
  • Meteríamos primero los pies y las piernas y así poco a poco el resto del cuerpo y luego le sumergimos suavemente y le mantenemos contenido dentro del agua, evitando los movimientos bruscos.

9. ¿Qué tipo de bañera, o lugar para bañar al bebé, es mejor?

Pues depende de ti y de tus necesidades la mayoría de las veces.

Lo que yo recomiendo es:

  • Buscar un lugar seguro y espacioso.
  • Evitar, en la medida de lo posible, lugares no homologados como baldes, cubos, grifos, etc.
  • Encontrar un lugar cómodo para ti, a tu altura y donde puedas mover las manos y al bebé de forma cómoda y segura.
  • No complicarse y usar bañeras prácticas, fáciles de guardar, de llenar y de vaciar.

Lo más importante es recordar que no es imprescindible bañarlo y que lo mejor es que sea un momento de disfrute y relajación. Si tenemos prisa o no nos encontramos en nuestro mejor momento, es más recomendable posponerlo que convertir el baño en una pelea y una obligación.

¿Cuándo bañar al bebé, antes o después de comer?

El baño del bebé puede hacerse en cualquier momento, antes de la toma, después de comer o por la noche. Las precauciones que hay que tomar son procurar que el pequeño no coja frío al salir del agua, ya que él estará a una temperatura más elevada. Bañar al bebé antes de dormir puede llegar a ser útil para que, habiendo cenado ya, se relaje y consiga dormirse antes. Si eres madre primeriza y no estás segura, no te preocupes porque aquí encontrarás varios consejos para decidir en qué momento del día es mejor bañar a tu bebé que te ayudarán.

La hora del baño del bebé: ¿Antes o después de la toma?

El problema no es la hora en la que se haga el baño del bebé, sino el cambio de temperatura entre el pequeño y el agua, que puede traer consecuencias negativas. El cuerpo está caliente y cuando entra en contacto con el agua fría se produce una reacción en el que la respiración y la circulación sanguínea sufren una parón: la hidrocución. Lo que realmente importa es la temperatura corporal del bebé en el momento en el que se produce el baño, por lo que hay que evitar un cambio brusco de temperatura entre el agua y el cuerpo del bebé.

Por ello, la hora de la toma del bebé no afecta directamente a la hora del baño, pero los expertos recomiendan bañar al bebé antes de comer para evitar posibles riesgos. El motivo es que durante el proceso digestivo, el estómago del bebé está trabajando más que habitualmente y la cantidad de sangre, como la temperatura corporal, aumenta. Hay que tener en cuenta la temperatura del agua para que no se diferencie mucho con la temperatura corporal del bebé.

Consejos para elegir la mejor hora para bañar al bebé

La entrada al agua del bebé tiene que ser progresiva. El problema está en que el recién nacido es mucho más propenso a acarrear problemas por ser más débil que un niño o un adulto, así que igualmente hay que tener mucho cuidado a la hora del baño del bebé, sea antes de la comida o después. El orden para saber cómo bañar al bebé y cómo introducirlo en el agua es: primero la nuca, después las muñecas y poco a poco vamos mojando sus piernas y la tripa. Así el cambio de temperatura será gradual y no habrá problema.

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