Azucar moreno el

El azúcar es uno de los principales causantes de la obesidad y del sobrepeso en todo el mundo y del desarrollo de enfermedades cardiovasculares vinculadas a su uso, como la diabetes.

Según la OMS, el consumo de azúcar no debería superar el 10 por ciento de la ingesta calórica total “por sus efectos nocivos derivados de un consumo abusivo”, señala Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En concreto, detalla, “nos aporta calorías vacías, favoreciendo la subida de peso y grasa corporal; aumenta el riesgo de padecer diabetes y/o enfermedades cardiovasculares y hepáticas, afecta negativamente a la memoria y está relacionada con la aparición de diversos tipos de cáncer”, describe.

Restringir su consumo y eliminarlo de la dieta por completo sería la solución perfecta para prevenir todos estos problemas, pero no es tan fácil. “Nos gusta el sabor dulce del azúcar porque nos da sensación de placer”, señala Escalada.

Su consumo “estimula la producción de dopamina lo que hace que sintamos placer y es este placer el que hace que cada vez necesitemos comer más puesto que nuestro cerebro se vuelve menos sensible a esta hormona”. Asimismo, Amil López Viéitez, farmacéutica y experta en Nutrición, recuerda que “el azúcar activa el centro cerebral de recompensa y es muy adictivo, incluso más que algunas drogas”.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, lo primero que hay que hacer es “reeducar el paladar a los sabores dulces presentes en la naturaleza”, indica Escalada. Lo ideal, apunta Amil, es “ir reduciendo la cantidad de azúcar que una persona necesita para endulzar el té, el yogur o los postres, pues el apetito se va educando, del mismo modo que una persona hipertensa se puede adaptar a comer sin sal”.

Como sugiere Escalada, algunas ideas serían: “Ir sustituyendo latas de refrescos azucarados por agua o infusiones, cambiar el azúcar del café por especias como la vainilla o la canela o endulzar las recetas con frutas”.

Las alternativas más saludables

Si esto no fuera posible, las alternativas al azúcar más evidentes son los edulcorantes artificiales o la miel. A pesar de que estos poseen algunas ventajas con respecto al azúcar, desde su punto de vista, “no son la mejor opción puesto que mantienen el umbral del dulzor extraordinariamente alto, haciendo que no podamos disfrutar del verdadero sabor dulce de los alimentos”, destaca Escalada.

Así, la nutricionista aconseja siempre el uso de fruta fresca. “La manera más sencilla de endulzar los platos de manera saludable es usando fruta fresca madura o deshidratada (manzanas, plátanos, higos, peras…) o verduras dulces como la calabaza, la zanahoria o la remolacha”.

Se pueden emplear “para hacer la masa de los bizcochos, salsas o siropes, tanto sola como mezclada con leche o bebida vegetal, y en ensaladas o guisos”. Otra opción para endulzar serían los frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces o castañas) o ciertas especias como la canela o la vainilla.

Las otras alternativas del ‘súper’

Estas alternativas son, para las expertas, las mejores, pero no siempre las más prácticas ya que las personas no siempre tienen tiempo para guisar o hacer sus propios siropes y recurren al supermercado en busca de lo más saludable.

Aquí, la miel y los edulcorantes artificiales son los más conocidos, pero hay otros como la panela, el aceite de ágave o la estevia con propiedades menos conocidas y que son buenas opciones.

La miel

Según Marqués, la miel es, en general, “un buen sustitutivo del azúcar blanco”. Está constituida fundamentalmente por fructosa, azúcar natural de la fruta, y además es rica en minerales y vitaminas del grupo B.

Aún así, “no debemos olvidar que se trata de un azúcar sencillo y por tanto, conviene limitar su consumo y en cualquier caso, destinarlo a momentos del día en los que el cuerpo requiere más energía”. Por ejemplo, la experta aconseja tomarla por la mañana o antes de realizar ejercicio físico, añadida a una tostada de pan integral o acompañando a un lácteo con frutos secos.

Por otro lado, no todas las mieles son iguales, las más naturales o ecológicas “se extraen directamente de los panales y se almacenan sin sufrir ninguna manipulación”. Por el contrario, otras mieles más comerciales “pueden llevar otro tipo de azúcares sencillos añadidos y/o aromas artificiales”.

Para su elección “debemos tratar de que sean mieles extraídas directamente del panal y también podemos escogerlas en función de nuestras preferencias de gusto, algunas tienen toques más florales o arbóreos más intensos”.

En general podemos tomar miel como sustitutivo del azúcar blanco “pero con moderación y en pequeñas cantidades”. Eso sí, “deben evitarla los pacientes diabéticos ya que al ser un azúcar simple su absorción es muy rápida y los personas en tratamiento de pérdida de peso”.

Sirope de Ágave

El sirope de ágave proviene de las pencas del ágave, planta similar al aloe vera. Como describe Marqués contiene fundamentalmente fructosa y glucosa y es rico en fructooligosacáridos, “beneficiosos para nuestra salud intestinal”.

La combinación de fructosa y glucosa “hace que tenga un menor índice glucémico que el azúcar blanco, por lo que su absorción es más lenta, lo que beneficia su proceso metabólico”, explica. Además, “tiene mayor poder endulzante, por lo que podemos emplear menos cantidad que de azúcar común”.

Sin embargo, su principal contra es que su proceso de elaboración es lento y complejo. Por eso, Marquéz aconseja fijarnos en que no sean procesados, “porque entonces su composición cambiará a exclusivamente fructosa y perderá los fructooligosacáridos y por tanto, su valor añadido”.

En general, como todos los endulzantes, “deben evitarlo las personas con diabetes o intolerancia a la glucosa y siempre debe consumirse en pequeñas cantidades y con moderación”. Si lo sustituimos por el azúcar común, “media cucharada de café sería suficiente para endulzar un café o una infusión”, aconseja. También puede emplearse en preparaciones como galletas o bizcochos caseros.

Stevia

Otra alternativa a la sacarosa (azúcar) y fructosa son los edulcorantes no nutritivos, tales como la sacarina, el aspartamo, la sucralosa y el ciclamato (entre otros) a los que se añade la estevia.

La estevia (SteviaRebaudiana Bertoni), informa Sonia Peinado, experta en Nutrición Pediátrica del IMEO, “es un arbusto perenne que pertenece a la misma familia que los crisantemos y que es originaria de las áreas tropicales y subtropicales de Sudamérica”. Los compuestos responsables de su dulzor (sus hojas secas son 30 veces más dulces que el azúcar de caña) “son los glucósidos que se encuentran en sus hojas”.

Distintos análisis de laboratorio han determinado que la este endulzante es “inocuo para la población en general, embarazadas, niños y diabéticos en las cantidades de IDR”. Además, “es rica en hierro, magnesio y cobalto” y, a diferencia de otros edulcorantes artificiales “no deja regusto metálico tras su consumo”.

Además, añade, “posee propiedades diuréticas y antioxidantes y su consumo habitual se ha relacionado con la mejora de la hipertensión y la diabetes, ya que promueve una disminución del exceso de glucosa en sangre y potencia la secreción de insulina”.

Aunque los estudios tampoco han encontrado efectos adversos derivados de su consumo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta diaria prudente, “de acuerdo a los datos publicados por los expertos del comité FAO/OMS 2008, no superior a los 0-4mg/kg de peso/día de esteviol”.

Esto es importante tenerlo en cuenta dado que, según la experta, “algunos productos comerciales juegan con la mezcla de stevia y otros edulcorantes (como maltodextrina, sucralosa o ciclamato) no considerados inocuos”.

Panela

La panela es otro edulcorante que en los últimos años ha cobrado fama. Este producto “se prepara a partir del jarabe de la caña de azúcar”, informa Mireia Elías, nutricionista de IMEO. “Se pone a remojo, se hierve y moldea y se seca, antes de purificarlo para convertirlo en azúcar moreno”, describe. Además, “no se somete a ningún proceso químico ni de refinamiento”.

A diferencia del azúcar (constituido fundamentalmente por sacarosa) “posee glucosa, fructosa, proteínas, minerales (calcio, hierro y fósforo) y vitaminas (A, C, D, E, grupo B)”, por ello, se considera mejor opción que el azúcar. Además, “aporta menos calorías que el azúcar refinado”, asegura la experta.

Entre sus beneficios, “fortalece el sistema inmune y el sistema óseo, ayuda a regular el ritmo cardíaco y y la transmisión del impulso nervioso y muscular”.

A pesar de estos beneficios, “no es recomendable para personas con sobrepeso u obesidad, diabetes y triglicéridos altos”.

En cuanto a la cantidad recomendada, “un adulto no deberá consumir más de 25 g. (equivalente a seis terrones de 4 gr.) de azúcares libres al día”. Por lo que a pesar de sus beneficios, “no debe ser nunca la base de ninguna dieta”

Si reemplazas el azúcar blanca por morena pensando que es una opción más sana, quizás sea momento de reconsiderarlo

Para la tristeza de muchos, consumir azúcar refinada puede tener un impacto negativo en el cuerpo. Su efecto en nuestro sistema ha sido sujeto de cientos de estudios, en donde el dulce condimento ha sido ligado a la obesidad, padecimientos cardiacos, hipertensión y cáncer, incluso algunos científicos y nutriólogos lo han clasificado como veneno.

En un esfuerzo por evitar el azúcar blanco, muchos de nosotros nos hemos acercado a las variedades cafés. El azúcar moreno generalmente se refiere a más saludable: menos refinado, menos procesado, ¿cierto? Si es así con el arroz y el pan, ¿por qué no lo sería con el azúcar?

Esa hipótesis es falsa, de hecho el azúcar moreno está más procesado. Son exactamente iguales durante el proceso de refinamiento, excepto al final, cuando el azúcar moreno es creada al cubrirle con una pequeña cantidad de melaza (antes en el proceso, extrañamente, se remueven la melazas de los cristales crudos de azúcar).

Por lo demás, los dos tipo de azúcares son casi idénticos químicamente hablando. Los dos son en su mayoría sacarosa, la azúcar blanca es 99.9% sacarosa mientras que la morena el 96% sacarosa, y las melazas le agregan una caloría al azúcar morena por cucharada. (Azúcar en exceso envejece la piel)

Nuestro cuerpo procesa de la misma forma los dos tipos de azúcar. La sacarosa es un disacárido, es decir, mitad glucosa y mitad fructosa. Nuestro sistema normalmente es eficaz al convertir la glucosa en energía, pero cuando la glucosa se une a la fructosa es más difícil de digerir.

La sacarosa contiene escasas cantidades de vitaminas o nutrientes, por lo que sistema digestivo no la procesa, entonces el azúcar avanza hasta el duodeno (la primer parte del intestino delgado), en donde es convertida en glucosa o fructosa y absorbida en el flujo sanguíneo. Mientras que la glucosa puede ser metabolizada en cualquier parte del cuerpo, la fructosa es metabolizada en el hígado, y cuando el hígado tiene que lidiar con demasiada fructosa, comienza a convertirla en grasa.

Por lo tanto, aunque es cierto que tanto el azúcar morena como la blanca son ?puras?, ya que no tienen aditivos, conservantes y la caña de azúcar de la cual provienen es una fuente natural, eso no necesariamente quiere decir que sea un alimento sano. Y ya que son básicamente lo mismo, puedes sustituir el azúcar blanca por morena en casi cualquier receta, no lo hagas pensando que la azúcar morena es de alguna forma más saludable.

El azúcar moreno es fácilmente reconocible por su color marrón y su sabor dulzón. Este, extraído de la caña de azúcar, se diferencia de la variedad blanca en que no ha sido refinado y, por tanto, contiene un mayor número de nutrientes, aunque la diferencia entre ambos es mínima y hay que atender bien a qué estamos consumiendo puesto que no todos los tipos se elaboran igual.

Es importante atender a las variedades que existen en el mercado de este producto. Por un lado encontramos el azúcar moreno o azúcar moreno de caña, que se trata de una mezcla del azúcar blanco con melazas depuradas. Por otro lado está el azúcar moreno integral, que se extrae de los jugos depurados de la caña de azúcar. Este presenta una textura más compacta y un sabor más intenso, al tiempo que conserva en sus cristales todos los elementos nutritivos, según explica la Fundación Española de Nutrición.

No obstante, aunque el azúcar moreno integral es más nutritivo que el blanco, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) apunta que no se puede considerar el moreno como más sano. Esto se debe a que “las cantidades de estos nutrientes son tan pequeñas que no podemos considerar que sea más saludable que el azúcar blanco”.

Valor nutricional (por cada 100 gramos):

Calorías: 376 kcal

Hidratos de carbono: 97,3 gr

Grasas: 0 gr

Hierro: 1,90 mg

Calcio: 85 mg

Propiedades

El azúcar moreno de caña integral es un producto que cuenta con más nutrientes que la variante blanca, que solo contiene contiene calorías en forma de carbohidratos. No obstante, como hemos apuntado, esta cantidad es tan mínima que nuestro cuerpo a penas la percibe. De hecho, su consumo debe ser moderado y, atendiendo a la OMS, “se debería reducir a menos del 10% de la ingesta calórica total”.

Entre los principales aportes del azúcar moreno, sobresalen el hierro y el potasio, necesarios para el correcto funcionamiento del organismo y del sistema nervioso. También presenta calcio, importante para la salud de nuestros huesos.

Por otro lado, el azúcar supone un rápido aporte de energía, lo que nos ayuda a activar nuestro cuerpo y mente.

Diferencia entre el azúcar blanco y el azúcar moreno de caña integral

Tenemos que limitar tanto el consumo de azúcar blanco como el de azúcar moreno, aunque puedes haber oído que el azúcar moreno es mejor. Si bien el azúcar moreno puede contener nutrientes más esenciales que el azúcar blanco, lo que hoy en día se vende como azúcar moreno no es necesariamente saludable.

La discusión sobre si hay que tomar azúcar moreno, llamado también integral, o azúcar refinado, no es muy necesaria. Cierto que el moreno es un poco más sano, pero en ningún caso es saludable ni puede usarse con fines de perder peso al sustituir el blanco por el azúcar moreno

La diferencia se basa en el proceso de refinamiento, proceso que se realiza para obtener la sacarosa. La sacarosa es un disacárido compuesto de una molécula de glucosa y otra de fructosa, y se obtiene de la caña de azúcar o de la remolacha de azúcar.

En el proceso de refinamiento del azúcar blanco se eliminan lo que se llaman impurezas, que, sin embargo, son inofensivas para la salud. Las impurezas contienen minerales y vitaminas, pero en muy pequeña proporción. Por el contrario, el azúcar moreno integral se extrae del jugo de la caña de azúcar sin un posterior refinado y mantiene así las propiedades de la caña de azúcar de la que se deriva.

Realmente, lo que se vende como azúcar moreno no es nada más que azúcar blanco refinado al que se le agrega extracto de melaza para darle un color y un sabor identificativos.

¿Qué es el Azúcar Moreno?

El azúcar moreno es simplemente azúcar blanco mezclado con melaza. Por lo tanto, el azúcar moreno puede mantener su forma de arenilla húmeda, mientras que el azúcar blanco no puede. El azúcar crudo también es generalmente de color marrón, y se forma cuando el jugo de la caña de azúcar se evapora. Sin embargo, muchas personas se refieren al azúcar moreno como azúcar blanco granulado con melaza añadido a ella.

¿El azúcar moreno es mejor realmente?

La melaza y el azúcar moreno contienen más nutrientes esenciales que el azúcar blanco, por lo que la elección de azúcar moreno en blanco es técnicamente más saludable. Por ejemplo, una cucharada de melaza es una buena fuente de potasio dietético – y proporciona pequeñas cantidades de calcio, magnesio y vitaminas B. Sin embargo, la cantidad de estos nutrientes esenciales que se obtienen del azúcar moreno es muy pequeña y no colabora mucho en satisfacer nuestras necesidades diarias de nutrientes. Además, al igual que el azúcar blanco, a la melaza y el azúcar moreno se les añaden azúcares que deben limitarse en la dieta todo lo posible para evitar el aumento de peso no deseado y el aumento de riesgos de enfermedades crónicas.

Contenido de calorías

El azúcar moreno y el azúcar blanco contienen aproximadamente el mismo número de calorías por porción. Una cucharadita de azúcar moreno rellena proporciona 17 calorías y una cucharadita de azúcar blanco contiene 16 calorías, según señala la Base de Datos Nacional de Nutrientes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Por lo tanto, si estás pensando en formas de reducir las calorías, la elección de azúcar morena sobre azúcar blanco no es beneficiosa.

¿Cuánto azúcar es demasiado?

Para maximizar tu salud y reducir los riesgos de aumento de peso no deseado y enfermedades crónicas, hay que limitar los azúcares añadidos – incluyendo azúcar blanco, azúcar moreno y melaza – tanto como sea posible, sugiere la Asociación Americana del Corazón (AHA). La AHA recomienda que la mayoría de las mujeres limiten los azúcares agregados a 100 calorías o menos por día, y los hombres coman no más de 150 calorías de azúcar añadido diariamente. Un gramo de azúcar proporciona 4 calorías.

El azúcar es una importante fuente de calorías en la dieta moderna, y son calorías vacías sin un aporte de minerales o vitaminas. Por eso, para una dieta saludable lo mejor es consumir la menor cantidad de azúcar que sea posible. Y ya sabemos que es una gran tentación que no podremos superar, así que mejor limitarla.

Un dato a tener en cuenta entre los beneficios del azúcar moreno integral, el de verdad, es que posee riqueza en sales minerales alcalinas las cuales nos ayudan a alcalinizar el PHY eso es saludable porque nuestro PH sanguíneo suele ser demasiado ácido.

Como ya dijimos al hablar del azúcar y los endulzantes, “ya que el azúcar está presente como un ingrediente de la mayoría de los alimentos, se debe prestar una atención especial a la ingesta de azúcar. Cantidades grandes de azúcar son peligrosas para la salud humana. De hecho, el azúcar refinado es uno de los peores alimentos que se pueden comer. Hay que tener cuidado al elegir una alternativa, porque algunas pueden realmente ser peor que el azúcar, incluyendo algunos edulcorantes que son ampliamente considerados como “saludables”, pero que en realidad son todo lo contrario”

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el azúcar es acidificante, y por tanto, acidifica nuestro pH interno, y recordemos que todas las enfermedades crónicas se mantienen siempre por un pH ácido, especialmente el cáncer.

La mejor manera de utilizar el azúcar en una forma muy nutritiva y con menos calorías, es la panela.

Y si queremos endulzar y no tener problemas de pH ni de calorías, recomendamos la stevia, una planta que tiene 200 veces más poder endulzante que el azúcar. Eso sí, no nos aporta nutrientes.

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Seguro que os suena la escena: en el supermercado, nos paramos delante de la estantería donde están los azúcares y nos quedamos leyendo las etiquetas de todos los productos a nuestra disposición, buscando la opción que más nos conviene. A mí personalmente la situación me produce una especie de pánico, pues nunca tengo claro si estoy lo suficientemente informada. Por eso hoy vamos a tratar cuánto de auténtico es el azúcar moreno que vamos a comprar.

A pesar de que el azúcar es uno de los artículos más importantes y de uso común en nuestras cocinas, la mayoría de las personas no somos conscientes del hecho de que, aparte del azúcar blanco que tradicionalmente hemos venido usando, hay otras muchas variedades de azúcar. Hoy nos centraremos en el azúcar moreno y el azúcar integral. ¿Cuáles son las diferencias?

¿Es realmente el azúcar moreno un azúcar teñido?

Muchas veces, consumimos un producto en lugar de otro porque pensamos que aportará más beneficios para nuestra salud, cuando en realidad no es así. La confusión muchas veces proviene, en parte, por un etiquetado que utiliza términos ambiguos o también, por campañas de publicidad engañosas.

Para evitar que nos den gato por liebre, es necesario que estemos bien informados. Por lo menos después podremos elegir con conocimiento de causa. En realidad, casi todo el azúcar moreno que podemos comprar en los establecimientos es azúcar blanco teñido con melaza y no tiene nada que ver con el auténtico azúcar de caña integral sin procesar.

Podéis meter en vuestro carrito de la compra azúcar moreno en lugar de azúcar blanco y sentiros tranquilos, pensando que estáis comprando un azúcar más saludable para vuestra familia, pero el azúcar moreno tiene poco que recomendar al azúcar blanco en el apartado de salud. Las únicas diferencias respecto del azúcar blanco son su apariencia, su sabor a melaza y llevar un poco más de minerales.

¿Cómo se obtiene el azúcar moreno?

El azúcar en bruto, que se ve marrón, sufre menos procesamiento que el azúcar blanco o el azúcar morena. Después de que los fabricantes eliminan el jugo de la caña de azúcar, hierven el jugo y lo filtran. Hacer girar los cristales en una centrífuga produce cristales de azúcar en bruto, que contienen melaza.

El azúcar blanco o de mesa experimenta un procesamiento y granulación adicionales para hacer que los cristales sean más finos; esto elimina la melaza. El azúcar morena es un azúcar blanco refinado con adición de melaza.

¿Qué ventajas presenta el azúcar moreno respecto del azúcar blanco?

  • En cuanto apariencia: El azúcar en bruto tiene cristales más gruesos que el azúcar blanco o moreno refinado, lo que le da al producto una apariencia más orgánica. Esto puede interesar estéticamente, ya que le da la apariencia de un producto más «natural». En algunos alimentos, el azúcar morena se agrega al color del producto terminado.

  • En cuando a la presencia de minerales: algo más elevados que en el azúcar blanco, pero solo porque contienen melaza. La melaza elevará muy ligeramente la presencia de calcio, potasio, hierro y magnesio, pero las cantidades son demasiado pequeñas como para tener un beneficio real para la salud. Una porción de 1 cucharadita de azúcar moreno proporciona solo 0.02 miligramos de hierro, por ejemplo, una cantidad minúscula del requisito diario de 8 miligramos para hombres y 18 miligramos para mujeres en edad fértil.

  • En cuanto al gusto: La melaza da al azúcar moreno un sabor ligeramente diferente, lo que podría ser un beneficio si os gusta el sabor de la melaza.

Por tanto, para que la cantidad de minerales presentes en el azúcar fueran nutricionalmente significativos tendríamos que tomar toneladas de azúcar, con todos los inconvenientes que ello implica. Nos vale más obtenerlos de otras fuentes, como los vegetales.

¿Hay algún modo de saber si estamos comprando azúcar moreno en lugar de azúcar integral de caña sin refinar?

Podemos averiguarlo fácilmente con un pequeño experimento. Cogemos un vaso de agua, le echamos una cucharada de azúcar moreno, removemos y esperamos. Veremos cómo el agua se tiñe por efecto de la melaza que lleva este azúcar.

Si el azúcar se vuelve blanco, eso que significa que ese azúcar es una mezcla de azúcar blanco refinado y de melaza. En cambio, si el azúcar mantiene su color marrón habremos comprado azúcar integral de caña. Así de sencillo.

No dejemos que nos vendan una cosa por otra. Si buscáis una alternativa al azúcar blanco refinado, buscad un azúcar integral de caña. Siempre podréis realizar la prueba que os he propuesto si no acabáis de fiaros. Y recordad que la calidad se paga, por eso el azúcar moreno es mucho más asequible comparativamente.

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El engaño del azúcar moreno

¿Azúcar blanco o azúcar moreno? Quizás te has hecho esta pregunta alguna vez, desconociendo que la diferencia entre los dos sobres que tenías delante, era mínima.

Para disipar dudas, cabe tener en cuenta que mucho del azúcar que se comercializa en los supermercados tras el nombre de «azúcar moreno» es, sin embargo, azúcar blanco teñido.

¿Cómo se tiñe este azúcar? Mediante melaza, esto es, un «líquido más o menos viscoso, de color pardo y oscuro y sabor muy dulce, que queda como residuo de la fabricación del azúcar de caña o remolacha», según la Real Academia Española (RAE).

Imagen:

Así, el azúcar blanco teñido no tiene nada que ver con el auténtico azúcar de caña integral sin procesar, moreno por naturaleza. El proceso de refinamiento de los dos azúcares marca la diferencia. Mientras que el blanco se obtiene de un proceso químico donde se eliminan las impurezas -entre estas, determinadas vitaminas; el moreno (o integral) es extraído del jugo de la caña de azúcar sin refinado posterior, y conserva así sus propiedades.

Una forma de saber si tenemos delante azúcar moreno de verdad, es fijarse en si el paquete especifica que es azúcar «sin procesar». Si no es así, probablemente nos llevaremos azúcar blanco teñido.

LA PRUEBA

Comprobar si el azúcar es moreno o no también se puede hacer en casa. Tan sólo hay que poner una cucharada de azúcar dentro de un vaso con agua, y ver si al cabo de unos segundos el supuesto azúcar moreno se ha vuelto blanco o no.

En nuestro caso, hemos querido hacer la prueba con tres marcas distintas. El azúcar que aparece a la izquierda del vídeo es ACOR, que se vende en el Mercadona. En medio de la pantalla, AZUCARERA, firma vendida en supermercados como Carrefour o Día. A la derecha, ANSAS, adquirida en una tienda de productos ecológicos.

Azúcar blanco teñido. Imagen: Roberto Lázaro

En cuestión de segundos, se puede comprobar cómo el azúcar de las dos primeras marcas entra en el vaso oscuro, pero sale blanco (se ha desteñido). Por el contrario, el azúcar del tercer vaso, en venta en las tiendas especializadas, es moreno de verdad.

Azúcar moreno real. Imagen: Roberto Lázaro

La diferencia entre el tipo de azúcar queda patente también en el precio. A marzo de 2017, el paquete de 1 kg de la marca ACOR cuesta 1,87 euros. La misma cantidad de la firma AZUCARERA, 2 euros. Por el contrario, los 500 gramos (medio kilo) de ANSAS se elevan hasta los 4,50 euros.

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Azúcar moreno, ¿es más sano que el blanco?

¿Qué diferencia hay entre azúcar moreno y blanca?

Se suele llamar “azúcar moreno” al azúcar sin refinar cuyo color es más oscuro que el azúcar blanco refinado. Aunque sea en cantidades ínfimas e irrelevantes desde el punto de vista nutricional, al contener vitaminas, minerales y fibra, el azúcar moreno se vende como “más sano”. Por lo tanto, dada que la nueva recomendación de azúcar diarias establecidas por la OMS es de alrededor 25 gr (para una dieta de 2000 kcal), no podemos considerar en principio que el azúcar moreno sea más saludable que el blanco.

El azúcar moreno «de caña» no siempre es integral (sin refinar)

Dentro del mundo de los azúcares y edulcorantes, hay muchos que realmente no son lo que parecen. Una normativa del año 1998 (Real Decreto 1261/1998), ya establecía una clara definición de lo que es un azúcar moreno de caña, y diferencia entre dos tipos: el azúcar moreno y el azúcar moreno integral. La diferencia es clara:

El azúcar moreno es el resultado de mezclar azúcar blanco (refinado) con mieles o melazas depuradas de caña.

El azúcar moreno integral se obtiene directamente de los jugos depurados de la caña de azúcar.

Por lo tanto, en este sentido tampoco podemos considerar que el azúcar moreno sea más sano que el azúcar blanco. Lo que sí podemos es encontrar pequeñas diferencias en cuanto a sabor o aromas, lo que puede ser un motivo para hacernos decidir entre comprar uno u otro. Además, también hay que tener en cuenta el precio, siendo el más económico el azúcar blanco (procedente de la remolacha azucarera) y el más caro, el azúcar moreno de caña integral.

Al igual que pasa con el azúcar, también hay que fijarse en muchos productos elaborados, como algunos yogures, que se etiquetan “con azúcar de caña”. Pues bien, salvo que indiquen en la lista de ingredientes que es azúcar moreno de caña integral, no podemos estar seguros de que no sea simplemente azúcar blanquilla obtenida de la caña en lugar de la tradicional remolacha, en definitiva un azúcar blanco refinado sin más.

El excesivo consumo de azúcar es una de las causas del sobrepeso u obesidad que padecen más de la mitad de la población española y que, en el caso de los niños, supera el 43%. Puedes comprobar la ingesta real de azúcar que tomas en la:

Calculadora de azúcar

Diferencias entre el azúcar blanco y el azúcar moreno

A través del estudio Predimed sobre dieta mediterránea, hemos sabido que los azúcares, junto al pan blanco y la cerveza, están disparando las tasas de obesidad.

La OMS aconseja reducir los azúcares libres a la largo del ciclo de vida a menos del 10% del total de la ingesta calórica y considera que si esa disminución es, incluso, por debajo del 5% (unas cinco cucharitas de postre) producirá beneficios adicionales a la salud.

Si sumamos el azúcar que añadimos conscientemente a las comidas y bebidas y el que indirectamente comemos con los alimentos procesados y envasados muchos sobrepasarían las cantidades recomendadas.

La cantidad de azúcar que ingerimos no es la que controlamos nosotros solamente, ya que hay mucho alimento envasado que contiene azúcares y por este motivo estamos consumiendo más azúcar de la que pensamos.

Los niños especialmente consumen productos industriales ricos en azúcares como, los cereales del desayuno, los yogures, las galletas, los pasteles, la bollería, los postres lácteos, los helados, chocolates y caramelos….

Tenemos que tener presente no pasarnos en la cantidad de azúcar recomendada (5 cucharaditas de postre) pero también tenemos que conocer qué tipo de azúcar es más saludable.

El azúcar moreno tiene menos procesamiento y refinado que el blanco, por lo que mantiene mejor sus nutrientes, aunque las calorías son las mismas.

La diferencia es que el moreno aporta vitaminas del grupo B, además de minerales como el calcio, magnesio, sodio y potasio, fundamentalmente. Por este motivo se considera más saludable.

Es verdad que el azúcar blanco y el moreno están sometidos a procesos de refinamiento y son los dos, los que por este motivo, pierden propiedades. Tras este proceso, el azúcar moreno presenta propiedades pero son insignificantes para el beneficio en nuestro organismo, ya que la cantidad recomendada es mínima (las 5 cucharaditas).

Estos azúcares (blanco y moreno) nos aportan calorías vacías, es decir, que engordan sin aportar nutrientes en la cantidad necesaria para que sean beneficiosos para la salud.

Como dato, la mayor parte del azúcar moreno que se vende en los supermercados es simplemente azúcar blanco al que se le ha añadido extracto de melaza.

Conclusión: Lo que se necesita para gozar de una mejor salud no es cuestión de azúcar blanco o moreno, sino reducir la cantidad total de los azúcares libres.

Origen y beneficios del azúcar morena

Comida y Cultura

Conoce las propiedades de este tipo de azúcar y las formas en que puedes utilizarla.
Escrito por: Gourmet de México @gourmetdemexico

Es un tipo de azúcar sin refinar que contiene restos de melaza. Lo que le aporta un color café obscuro; es muy buena para repostería pues aporta notas a caramelo.

La caña de azúcar de donde proviene tiene gran aporte de fósforo, un macromineral considerado esencial para el buen funcionamiento del cerebro. Consumir azúcar en pequeñas cantidades ayuda a nivelar los niveles de estrés. Su gran aporte calórico nos da energía de rápida absorción por lo que se recomienda mezclarla con alimentos ricos en nutrientes para complementar tu dieta diaria.

Por contener melaza, el azúcar morena se metaboliza más lentamente que los azucares refinados; también aporta vitaminas del grupo B, potasio y hierro.

En cocina

Fuente: http://www.goodtoknow.co.uk

Para tener una cubierta crujiente en tus panques y tartas, mezcla avena, mantequilla y azúcar morena antes de hornear. También puedes preparar frutas horneadas con esta mezcla y servirlas con crema batida.

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En cosmética

Fuente: http://tratamientoparaelacnenatural.blogspot.mx

Puedes hacer una mezcla de miel, yogurt y azúcar morena en partes iguales, ya lista aplícala en tus manos, da masajes suaves y retira con un paño húmedo.

En bebidas

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Durante los últimos años, dada la actual batalla contra el azúcar tras el movimiento antigrasas, no han sido pocos los productos que han intentado ocupar el lugar del típico y endulzante azúcar blanco. Algunos como alternativas «más saludables», otros como «menos calóricos», y unos pocos, más realistas, simplemente anunciándose como «menos malos».

Entre ellos, uno de los que más protagonismo ha ido cobrando como «alternativa más saludable» al azúcar blanco es precisamente el azúcar moreno, cuyo color marrón, similar al de los productos integrales, lo ha logrado posicionar como más llamativo y de mejor calidad a ojos del consumidor. Sin embargo, las diferencias entre ambos azúcares no son significativas, e incluso hay diversas falsas creencias que han catapultado al azúcar moreno a un lugar que no debería corresponderle.

Cómo se fabrica el azúcar

Los métodos de fabricación de ambos tipos de azúcar, blanco y moreno, son diferentes, aunque el segundo es porcentualmente muy similar al primero al final de su elaboración.

El azúcar blanco, al menos en España, se obtiene mayormente a partir de la remolacha mediante complejos procesos químicos, cuyo objetivo es extraer la sacarosa de dicha planta y cristalizarla. No olvidemos que el azúcar blanco no es «glucosa», el nombre del vulgarmente conocido domo «azúcar de la sangre», sino «sacarosa», cuya fórmula química se conforma de la unión de glucosa y fructosa.

¿Sabes cuánto azúcar comes?

Para obtener el azúcar blanco se requiere el uso de productos químicos para purificarlo y evitar el desarrollo de microorganismos sobre el mismo -sulfato de calcio, ácido sulfúrico-, aunque dichos productos no suelen aparecer en el producto final, dado que tan solo cumplen funciones de procesado.

El azúcar moreno, por su parte, puede obtenerse por dos métodos diferentes en nuestro país, los cuales son muy similares al usado para conseguir el azúcar blanco. El primero de ellos, conocido como «mezcla», consiste en mezclar el mismo azúcar blanco con melaza de caña, un método que también es vulgarmente conocido como «azúcar teñido» -aunque el colorante no es más que melaza-. El segundo método, la «cristalización», es muy similar el usado para conseguir azúcar blanco, con la puntual diferencia de que no se elimina la melaza de la caña en el proceso, pero sí se eliminan el resto de impurezas.

Diferencias a nivel químico y nutricional

Como ya puntualizó la OCU, realmente no existe un único tipo de azúcar moreno, sino dos: el azúcar moreno y el azúcar moreno integral. A pesar de su color marronáceo, no siempre es integral. De hecho, la mayoría de veces no lo es.

El azúcar moreno estándar es el que se obtiene con el primer proceso explicado, mezclando azúcar blanco con melaza de caña. Por su parte, el azúcar moreno integral se obtiene directamente de los jugos depurados de la caña de azúcar. Realmente, la única diferencia entre ambos tipos de azúcar moreno no es más que su aroma y sabor, pues tampoco hay diferencias a nivel químico o nutricional, al menos no significativas. Y, además, el precio: el azúcar blanco es el más barato, seguro del azúcar moreno estándar y siendo el azúcar moreno integral el más caro.

A nivel químico y nutricional, las diferencias son ínfimas. El azúcar blanco se compone de un 99% de sacarosa o «azúcar puro». Por su parte, el azúcar moreno oscila entre el 85% y el 95% de sacarosa, dependiendo de la marca, siendo el 5-15% restante agua y algunas trazas de minerales como calcio, hierro, potasio o magnesio cuya cantidad es escasa como para tenerla en cuenta. Por tanto, y teniendo en cuenta que la OMS recomienda no exceder los 25 gramos de azúcar añadido diarios, contaría exactamente lo mismo 1 gramo de azúcar blanco que 1 gramo de azúcar moreno: el azúcar es azúcar, sea de un color u otro, y más si cabe teniendo en cuenta la similitud que existe entre sus procesos de obtención y producción.

La única diferencia que podría detectarse es en sabor e intensidad: el azúcar blanco es más dulce, mientras que el azúcar moreno es más intenso y requiere más cantidad para endulzar de la misma forma que el blanco.

Las polémicas alternativas al azúcar

La gran mayoría de las autodenominadas alternativas al azúcar siguen siendo azúcar, en porcentajes menores al azúcar puro, pero sin grandes diferencias a nivel práctico, por muy «naturales» que se suelan vender.

La miel es la alternativa natural por excelencia. Sin embargo, por muy natural que sea, contiene hasta un 82% de azúcar puro, como ya avisó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación -FAO-. La miel es «azúcar, agua y trazas de nutrientes», una definición muy similar al azúcar moreno, donde tan solo varían levemente los porcentajes y la forma de obtención, y su sabor, claro. Pero, a nivel nutricional, unas trazas de nutrientes no la justificarían como alternativa saludable.

Por otro lado está el azúcar de coco, cuyo porcentaje de sacarosa o azúcar puro varía entre el 70% y el 80%. En este caso, esta «alternativa» al azúcar blanco sí suele destacar por su bajo índice glucémico -bajo potencial para elevar la glucosa sanguínea-, y su contenido en hierro, zinc, calcio y potasio en mayor porcentaje que otras alternativas. Sin embargo, a nivel calórico, es muy similar al azúcar blando.

En un tercer lugar están los siropes y jarabes de azúcar, como los conocidos siropes de arce, sirope de agave o el jarabe de maíz. Todos ellos oscilan entre un 70-85% de azúcar puro, siendo conocidos como «azúcares líquidos». De hecho, el jarabe de maíz destaca por su elevado contenido en fructosa y sus escasos nutrientes asociados, siendo muy popular como caramelizante en la cocina estadounidense. Por su parte, los siropes de agave y de arce también son muy populares en la cultura norteamericana, dado su sabor dulce -por lo que se precisan usar en menor cantidad que el azúcar puro- y sus nutrientes asociados. Sin embargo, todos estos productos siguen siendo azúcar puro en su mayor parte, por lo que catalogarlos de «alternativa saludable» es poco más que una desfachatez.

Finalmente están la stevia y los edulcorantes artificiales, todos ellos acalóricos. Tienen un potencial endulzante similar o mayor al azúcar y sus alternativas, pero sin densidad calórica alguna. Aún así, los estudios al respecto son contradictorios entre ellos, llegando a afirmar que los edulcorantes pueden provocar un efecto rebote en la pérdida de peso, o incluso acusándolos de poder potenciar el aumento de peso, la diabetes tipo 2, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares en general.

Por el momento, lo que sí se sabe, es que todos los edulcorantes usados en los alimentos en Europa son seguros y han sido aprobados previamente por la European Food Safety Society -EFSA-.

Panela: el verdadero azúcar de caña integral sin refinar

Valimex pone a disposición de sus clientes la panela: el azúcar más puro y natural que existe sin blanquear y refinar. Se elabora directamente del zumo extraído de la caña de azúcar, conservando intacta toda la riqueza nutricional presente en la caña. En su elaboración no intervienen productos químicos, ni ningún proceso de refinado, blanqueamiento y sulfatación, más que la evaporación natural concentrada de la planta. Este producto conserva el color y sabor natural de la caña preservando íntegros todos los nutrientes: aminoácidos, minerales esenciales y antioxidantes. Dada la controversia en torno al azúcar blanco, Valimex propone a sus clientes esta alternativa.

El azúcar tradicional no proporciona ningún tipo de nutrientes para nuestro cuerpo, más allá de la propia sacarosa, y por esta razón se consideran “calorías vacías”. Por el contrario, la panela puede considerarse incluso un superalimento debido a su capacidad antioxidante, la presencia de polifenoles y minerales como el zinc, magnesio, fosforo, hierro y vitaminas (A, B, C, D y E). Aunque por el aspecto la panela se puede asemejar al azúcar moreno, el azúcar moreno tiene más similitudes con el azúcar blanco que con la panela: basta comprobar su sabor!

La panela es muy utilizada como edulcorante para el café o té, y es un ingrediente especial para la elaboración de chocolates. En el campo deportivo la panela es utilizada como un reconstituyente físico que aporta energía y nutrientes. También se emplea para la elaboración de helados y yogures como sustitutivo del azúcar y en algunos países incluso de elaboran helados con sabor a panela. Es al igual muy recomendado para la fabricación de alimentación infantil. Valimex propone a sus clientes utilizar también la panela para la elaboración de repostería, galletas, dulces, zumos, bebidas y refrescos.

Comparativa entre panela y azúcar refinado: Composición panela vs azúcar refinado

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Nos encanta el azúcar y todo aquello que tenga relación, como la canción de los Archie o incluso la de Maroon 5. Quizás nos gusta demasiado, hasta el punto de que consumimos mucho más de lo recomendado – según la OMS (Organización Mundial de la Salud), 25 gramos diarios–. Esto nos lleva a buscar alternativas que creemos mejores, aunque si abusamos de ellas podemos acabar teniendo el mismo problema u otro peor.

“No es que haya algunas que no debamos utilizar jamás u otras que se puedan utilizar libremente, pero se debe tener cuidado”, asegura el nutricionista Ramón de Cangas, quien recomienda leer las etiquetas y la información nutricional de todos los productos.

Es recomendable leer las etiquetas y la información nutricional de todos los productos

El experto en seguridad alimentaria de SAIA, Luis Riera, también apunta que un alto consumo de los productos alternativos que encontramos en el mercado podría provocar peores resultados, “al fin y al cabo, siguen siendo azúcares añadidos”. Por eso recomienda aprovechar la nueva ley de etiquetado y controlar lo que se consume.

Miel

Miel (iStockphoto)

La alternativa más conocida. Es el mejor azúcar natural, mucho más dulce, pero también más calórico. Para de Cangas, “aunque se le atribuyen grandes bondades, desde el punto de vista nutricional no difiere mucho de la sacarosa”.

Va bien para postres como bizcochos o también para caramelizar frutas, explica a Comer el pastelero Marco Leone. Pero si bien es cierto que aporta ácidos orgánicos, minerales, vitaminas, aminoácidos y polifenoles; debemos tener cuidado con la cantidad de miel que comemos. Un proyecto de investigación de la FAO asegura que tiene una falsa reputación en cuanto a su valor nutritivo puesto que “contiene únicamente azúcar, agua y trazas diminutas de otros nutrientes”.

Azúcar de coco

Azúcar de coco (iStockphoto)

Es considerado uno de los edulcorantes más sostenibles del mundo por la poca cantidad de agua que necesita y porque no contiene ingredientes artificiales ni se modifica genéticamente. Se añade a alimentos cocidos y es típico de la cocina del sureste asiático.

De Cangas opina que “su bajo índice glucémico y su riqueza en ciertos minerales, como el zinc, el calcio o el potasio, hacen que pueda ser una buena alternativa al azúcar”. El pastelero Marco Leone le atribuye, al ser integral, “unas propiedades diferentes a las del azúcar refinado”. Lo usa galletas, bizcochos y magdalenas, aunque también puede servir para preparar pan de especias y crêpes.

Melaza

Melaza (iStockphoto)

Tiene un color oscuro y un sabor dulce porque procede de la cocción del jugo de la caña de azúcar, un proceso que concentran los azúcares. “Aporta vitaminas, minerales y tiene un contenido elevado en antioxidantes”, dice de Cangas.

Este jugo tiene, para Leone, un uso similar al de los siropes americanos. Puede servir como sustituto del caramelo del flan o para preparar nuestros propias gominolas. También para hacer pudín, cremas dulces, tartas de fruta, fruta al horno o caramelos orgánicos.

Panela

Panela (Twitter)

La panela es el jugo de la caña de azúcar que, a base de varias ebulliciones, pierde humedad y forma una melaza. Al enfriarse y secarse, se solidifica para después ser trabajada con herramientas de cobre, evitando que queden restos de níquel. Es un proceso higiénico y libre de químicos. Según Riera es “un azúcar menos depurado que el moreno”.

Su índice glucémico es más bajo que el del azúcar ya que “aporta fructosa, glucosa, sacarosa, vitaminas del grupo B, algunos ácidos orgánicos, polifenoles y minerales como el calcio y el fósforo”, explica de Cangas.Una teoría confirmada por investigadoras de la Universidad Politécnica de Valencia, que aseguran en un estudio que la panela “contiene entre 6 y 7 veces más compuestos con capacidad antioxidante que el azúcar moreno”.

Azúcar moreno

Azúcar moreno (Getty Images)

Según la OCU, no hay apenas diferencia entre el azúcar blanco y el moreno, únicamente se limita al proceso de refinamiento al que se somete el jugo obtenido de la caña de azúcar (o remolacha). Para de Cangas, todo se basa en que “si se desea obtener azúcar blanco hay un proceso de purificación donde se van eliminando todas las impurezas”. “Desde un punto de vista nutricional, las diferencias son mínimas; aunque el azúcar moreno conserva ciertos minerales que en el blanco ya no están”, añade.

Marco Leone lo suele utilizar para preparar galletas o un pequeño bizcocho, aunque confiesa que este tipo de azúcar tiene un problema: no mucha gente está acostumbrada a su sabor o directamente no le gusta.

Siropes

Sirope (Getty)

Los jarabes son bastante frecuentes en la repostería vegana, admite Marco Leone. De ahí que, además de ser usados como salsa para postres, puedan ser un recurso similar a la melaza: sustituto del caramelo del flan o para elaborar tartas de frutas y cremas dulces.

Los orígenes de obtención y su porcentaje de contenido de azúcar son diferentes según de que fruta se extraiga el sirope, cuanta Riera, pero siguen siendo una fuente de azúcar conuna fuerte presencia de fructosa.

Jarabe de maíz

Jarabe de maíz (Twitter)

A pesar de ser populares en Norteamérica, el alto contenido de fructosa sin nutrientes es el principal problema de esta alternativa. Servía para caramelizar los pancakes. Aporta minerales y antioxidantes, pero “actualmente está señalada por su alto contenido de fructosa”, dice de Cangas.

En 2010, la Universidad de Princeton aseguró que ingerir grandes cantidades de fructosa podía provocar obesidad. Aunque hay norteamericanos fieles a este jarabe, otros han buscado nuevas opciones, aunque no mucho mejores.

Jarabe de agave

Sirope de ágave (Twitter)

Es un producto que está de moda, aunque el agave fue ya venerado hace siglos por la civilización azteca. De esta planta parecida al aloe vera se extrajeron productos con múltiples utilidades. Hoy en día es una alternativa al jarabe de maíz, muy popular entre los veganos. No obstante, Riera señala que también tiene un alto contenido en fructosa sin nutrientes, a pesar de ser natural.

El jarabe de agave se debe consumir de forma moderada. De hecho, al ser tan dulce se precisa echar menos cantidad.

Jarabe de arce

Sirope de arce (Twitter)

El jarabe de arce es el preferido de los norteamericanos: sirve para gofres, waffles, pancakes, etc. Más del 70 % de la producción es canadiense. Es un dulce producido con la savia del árbol arce rojo (Acer saccharum) y negro (Acer nigrum), aunque también puede elaborarse a partir de otros tipos de árbol.

“Tiene un índice glucémico significativamente más bajo que otros edulcorantes e incluye vitaminas del grupo B, potasio, magnesio y una cantidad considerable de polifenoles y otros antioxidantes, pero la cantidad de azúcares sigue siendo alta”, afirma de Cangas.

Stevia

Stevia (iStockphoto)

No es un azúcar como tal, pero sirve para endulzar. El glucósido de steviol purificado es conocido coloquialmente como stevia, ya que es un edulcorante extraído de la planta Steva rebaudiana bertoni.

Fue aprobado hace pocos años por la Unión Europea. Según de Cangas, aunque este edulcorante acalórico se suele publicitar como natural, en el viejo continente tan sólo se venden extractos que han sido procesados. La corta vida de la stevia en Europa ha hecho que aún sea un pequeño misterio. Para Leone, “no es un azúcar como tal, pero sirve para endulzar”. Arroz con leche, mousse, o crema son algunos de los mejores postres y dulces para añadir este ingrediente en la receta.

Escribí a Azucarera Española diciendo esto y al día siguiente me contestaron.
Mi mail:
No solo venden y promocionan un producto que es altamente cancerigeno, sin advertir de ello, si no que también al parecer nos estan engañando. Espero que este correo no pase desapercibido y tomen medidas por el bien del consumidor y en consecuencía de su empresa. http://mamabio.es/la-mentira-del-azucar-integral/
Respuesta Azucarera:
Buenos días,
En primer lugar te agradecemos que te hayas puesto en contacto con nosotros para resolver tus dudas.
Lo que te han comentado no es cierto. El azúcar moreno de caña integral de Azucarera (y del resto de marcas nacionales que sean moreno de caña integral) es un producto 100% natural, que procede de los jugos de la caña de azúcar, y que al igual que el azúcar blanco no incorpora colorantes, aditivos, melazas ni ninguna sustancia ajena al producto.
El azúcar blanco procede de la remolacha azucarera, cultivada mayormente en el norte de Castilla y León (y en menor medida en otras regiones de España), lo que da trabajo a miles de trabajadores en nuestro país. En cambio, el azúcar moreno, que procede de la caña de azúcar, viene de países tropicales en los que la condiciones climatológicas permiten el cultivo de la caña. Hace años se cultivaba caña de azúcar para este fin en alguna zonas de Málaga, pero hace tiempo que dejó de cultivarse (puede que queden algunas plantaciones para hacer Ron nacional).
Te informamos que es normal que los azúcares morenos pierdan parte de su color – no la totalidad – cuando se dejan reposar en agua u otro líquido. Precisamente, el hecho de que el color de las melazas pase al alimento al que acompaña es una ventaja muy valorada del azúcar moreno en determinados usos (repostería, consumo con postres lácteos, etc.).
Que pierda más o menos color depende de la cantidad de melaza propia que tenga. Existen muchos tipos de azúcares morenos según la región de procedencia: dorados o más oscuros, húmedos o secos, de grano fino o grueso… Cada uno con su propio nombre: demerara (llamado así por el condado de Demerara en la Guayana), azúcar moscovado, panela, turbinado, etc. Por tanto, los morenos más húmedos contienen una mayor cantidad de melaza, lo que hace que pierdan menos color. Nuestro azúcar es más seco, para facilitar su uso y consumo, ya que lo húmedos se apelmazan con mucha facilidad y es complicado de “dosificar” en cafés o para preparar recetas.
Dentro de nuestro Moreno, existen diferentes tonalidades en función del país de origen y según la cantidad de melaza con poseen: la mayoría viene de Malawi, pero también de Islas Reunión, Islas Seychelles …diferentes países de clima tropical. Puede ver el origen de nuestro azúcar moreno en la parte superior de los envases de Azucarera. Por lo que le podemos confirmar que en ningún caso nuestro azúcar moreno es “blanco teñido”, ya que sería absurdo hacerlo, más costoso y además estaríamos engañando a los consumidores.
Reciba un cordial saludo,

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