Aspartamo es malo

E951 – Aspartamo

Descripción:

Edulcorante sintético bajo en calorías. Se obtiene de la mezcla de 3 componentes: 50% de Fenilalanina, 40% de Ácido Aspártico y 10% de Éster de Metilo. Es hasta 200 veces más dulce que el azúcar. Se comercializa bajo las marcas Natreen, Nutrasweet, Equal, Equalsweet, Canderel y Spoonfree entre otras. Suele combinarse con otros edulcorantes como el Acesulfamo K (E950).

Usos del aditivo:

Comprar E951 – Aspartamo

Otros nombres:

N-(L-α-Aspartil)-L-Fenilalanina, 1-Metil Éster.

Efectos secundarios:

Un comité internacional de expertos ha establecido un nivel de IDA (ingesta diaria admisible) de 40 mg/kilo por persona, aunque en pruebas con ratas durante casi 10 años se ha demostrado que podría tener efectos cancerígenos.

Nivel de toxicidad:

Alta

Búsquedas: aditivo alimentario E951, significado del número E-951, para qué se usa el código SIN951, qué tipo de aditivo es SIN-951, riesgos y contraindicaciones de INS951, productos que contienen INS-951. Variantes: aspartam, aspartamo, aspartamos, aspartame, asparteme, aspartano, aspartato, asparmato, aspartico, acido, fenilanina, feninanina. Clasificación: edulcorantes sintéticos

¿Qué tienen en común las manzanas y el aspartamo (aditivo E-951)?

Si sufres del corazón no leas esta entrada, y si lo haces, allá tú, pero eso sí, sé bueno y lee hasta el final.

A estas alturas no hace falta que explique a nadie qué es una manzana, pero sí quizás el aspartamo, un edulcorante artificial autorizado dentro de la lista de aditivos al que corresponde el código E-951. En inglés se le conoce como aspartame y hoy me he propuesto ponerlo en relación con las manzanas y ver qué tienen en común, porque lo tienen, no lo dudes. Con esta entrada, aprovecho, y doy respuesta a las no pocas veces que se ha preguntado en este blog y de forma concreta mi opinión acerca del aspartamo. Antes de meterme en materia quizá quieras conocer algunos datos sobre el tema:

El aspartamo es uno de los edulcorantes artificiales que casi desde su aparición siempre ha estado en el ojo del huracán. Fue descubierto accidentalmente en los “alegres” años 60 del pasado S. XX por el químico James Schlatter mientras trabajaba para la G.D. Searle & Company en la búsqueda de un fármaco anti-ulceroso. Es posible que parte de su polémica quizá pueda explicarse porque la compañía Monsanto compró en 1985 la empresa mencionada y pasó a comercializar el aspartamo creando para ello una empresa subsidiaria (NutraSweet Company) que a su vez diversificó su negocio originalmente con dos marcas, NutraSweet y Equal. Lo cierto es que a día de hoy, y a pesar de la rumorología popular (incluyendo la propia Wikipedia) estas empresas ya no pertenecen a Monsanto que las vendió en 2.000 de forma separada a J.W. Childs y Merisant; compañías que a día de hoy son las que comercializan las marcas NutraSweet y Equal respectivamente. Así pues, y para que quede claro, Monsanto no produce ni comercializa desde hace más de 12 años ninguna marca que incluya aspartamo como edulcorante.

La composición química del aspartamo consta de dos aminoácidos unidos, el ácido aspártico y la fenilalanina. Se trata por tanto de un dipéptido, para los puristas de la química, se trata del N-(L-α-Aspartil)-L-fenilalanina,1-metil ester. Estos dos aminoácidos están presentes en infinidad de alimentos (entre ellos en la leche materna, la carne, las frutas y las verduras) y además en cantidades importantes. Tiene un poder edulcorante 200 veces superior al de la sacarosa (azúcar de mesa), patrón con el que se suelen comparar estas cuestiones y su Ingesta Diaria Admisible (IDA, recientemente revisada) es de 0 a 40mg/kg. El aspartamo actualmente se emplea en la elaboración de más de 6.000 alimentos y bebidas a lo largo y ancho de este mundo: Refrescos, edulcorantes de mesa, helados, pasteles, etc. (su mayor limitación la encuentra entre los productos que precisan horneado).

Sí, estupendo, ¿pero cuándo llega lo de la manzana?

Voy, por partes, en seguida. El caso es que cuando es ingerido, el aspartamo se digiere y fruto de esta digestión resultan sus aminoácidos constituyentes por separado y una pequeña parte de metanol que se absorbe y metaboliza…

¿Has dicho metanol, el alcohol… pero eso no es tóxico y/o genera metabolitos tóxicos?

Pues sí, las dos cosas, pero déjame que te explique. El alcohol metílico, alcohol de madera o metanol es un líquido tóxico, venenoso e inflamable. Resulta que en la metabolización del metanol en el hígado, una vez absorbido, se forman dos compuestos tóxicos y acumulativos. El primero el formaldehído (formol) con probadas propiedades carcinogénicas, que a su vez se transforma en ácido fórmico.

Pero, pero, pero… entonces el aspartamo es veneno puro, ¿no?

Pues no, o depende. Como ya he citado tantas veces, parafraseando a Paracelso: “Todo es veneno, nada es veneno. Sólo la dosis hace el veneno” Y como ya te estarás empezando a imaginar hay otras fuentes de metanol en nuestra dieta y mucho de él procede de fuentes tan “naturales” como un zumo de frutas… y aquí entran, por fin, las manzanas.

¡¿Cómo… que en las frutas y/o la manzana hay metanol?!

No exactamente, pero lo que sí que contienen son cantidades apreciables de pectina (un tipo concreto de fibra dietética) y en la degradación que se produce en nuestro intestino grueso de este material (en su mayor parte debida a la flora intestinal) también se produce una cantidad significativa de metanol que es fácilmente absorbido.

Pero que no cunda el pánico, tal y como menciona el Committee On Toxicity of Chemicals in Food británico que ha evaluado recientemente la toxicidad y presencia del metanol en la dieta o el que se deriva de la misma:

la presencia normal de metanol en el cuerpo humano puede provenir de tres vías características: Derivarse de la digestión de frutas y hortalizas; de la degradación del edulcorante artificial aspartamo; así como producirse naturalmente en el cuerpo como un subproducto del denominado metabolismo intermediario.”

Ya, pero seguro que la cantidad de metanol derivada de la degradación del aspartamo es muy superior que la de las manzanas… ¿no?

Pues no creas que hay tanta diferencia y, como siempre, dependerá de la cantidad de aspartamo y de manzanas ingeridas. En un interesante estudio se cuantificó la presencia de metanol derivada de una sobrecarga de pectina de entre 10-15 gramos y también de la obtenida por una cantidad de manzanas tales cuales que, se estimó, contiene la misma cantidad de pectina, es decir 1 kg. de manzanas (más o menos 4 piezas). Y resultó que se producía una cantidad de metanol de entre 0,4 a 1,4g. Guarda en tu memoria este dato: 0,4 a 1,4 g de metanol producido tras la ingesta de cuatro manzanas, y ponlo en relación con el siguiente.

La cantidad máxima permitida de aspartamo en una bebida “tipo” es de 600mg/L y se ha calculado que la producción de metanol fruto de la degradación del aspartamo es de cerca de un 10% del peso de partida de aspartamo. Por tanto, el metanol obtenido tras tomar medio litro de refresco con la cantidad máxima de aspartamo permitida en él es de unos 0,03g.

Conclusiones:

  • Los miedos sobre el consumo de aspartamo son ciertamente injustificados salvo que haya una particular y excepcional susceptibilidad a alguno de sus componentes. Más en concreto, para aquellos que sufran de fenilcetonuria, una rara y grave enfermedad que cursa con intolerancia a uno de sus aminoácidos constituyentes, la fenilalanina. Pero créeme que para estas personas el tema del aspartamo es el que menos les preocupa.
  • La formación de metanol tras la ingesta de aspartamo es inferior a la que pueda derivarse de la ingesta de alimentos de origen vegetal. Todo ello considerando ingestas razonables de todos los alimentos en liza.
  • A pesar de que encuentres poco habitual que alguien se coma cuatro manzanas, has de tener en cuenta que no solo las manzanas contienen pectina; el resto de alimentos de origen vegetal, otras frutas, sus zumos, las verduras, los frutos secos, etc. son una fuente dietética habitual de pectina que a buen seguro van a contribuir a incrementar la presencia de este elemento en la dieta diaria (y en mayor cantidad que la que aportan cuatro manzanas). Y no hay nadie que haya puesto el grito en el cielo por ello. A diferencia de lo que ocurre con el aspartamo.
  • Con el fin de intentar quitarte el miedo del cuerpo, considera que la formación endógena de metanol también es una realidad, con independencia de la dieta (o si lo prefieres, sin haber comido nada) y esta cifrada en unos 0,3 a 0,6 gramos de metanol al día.
  • Mi recomendación, como siempre, es que se haga un uso de los alimentos siguiendo las más habituales recomendaciones. Es decir, y con respecto a los dos protagonistas generales de este post, que por un lado nuestra dieta tenga una presencia importante de alimentos de origen vegetal y, por el otro, hacer un uso ocasional de los refrescos y en poca cantidad (ya sean de los “normales” o con edulcorantes). Esto último no porque sean malos per se, sino porque con su uso se desplaza a otros alimentos/bebidas más recomendables, empezando por el agua.

Con esta entrada espero que haya quedado clara mi opinión con respecto al aspartamo o aditivo autorizado E-951.

Esta entrada participa en el XXIII Carnaval de la Química alojado en el blog molesybits

——————————————————– Foto 1: Walt Stoneburner Foto 2: WkimediaCommons Benjah-bmm27 Foto 3: nebarnix

Tags: alimentos, Aspartamo, manzana, metanol, XXIII carnaval de química | Almacenado en: Alimentos, Curiosidades, Seguridad alimentaria

El aspartamo representa alrededor del 60℅ de los edulcorantes no calóricos. Pero no es famoso por eso. De todos los sustitutos del azúcar que se han encontrado durante los últimos 50, el aspartamo es sin duda el más polémico. Con sólo mencionarlo surge el debate, los escalofríos y la preocupación. Todos hemos escuchado que la cola light puede producir numerosas enfermedades sin acabar de comprender cómo un producto así seguía en las tiendas de medio mundo.

Aunque un gran número de agencias alimentarias han evaluado su uso y sus posibles efectos para la salud, el debate sobre este edulcorante sigue vivo en la calle. Así que nos hemos preguntado, ¿Qué hay de cierto en todo lo que se cuenta sobre el aspartamo? ¿Es seguro? ¿Sabemos si eso que nos tomamos para endulzarnos la vida en realidad nos la está amargando?

Qué es el aspartamo

El aspartamo es un compuesto blanquecino e inodoro, en forma de polvo: una molécula de naturaleza peptídica compuesta por dos aminoácidos esenciales, el ácido aspártico y la fenilalanina. Esto es interesante porque podemos decir que el aspartamo son dos aminoácidos que están presentes en muchos otros alimentos y un poco de alcohol producto de su metabolización.

Con una estructura tan simple, nadie se imaginaba que pudiera activar los receptores del dulzor. En diciembre de 1965, James Schlatter se derramó el compuesto con el que estaba trabajando en las manos. Como no era un compuesto peligroso, no se limpió hasta que un rato después, mientras trataba de pasar las páginas de una libreta, se humedeció los dedos y se sorprendió por un intenso sabor dulzón. Rápidamente, intuyó que el sabor se debía al aspartamo, pero habría que esperar hasta 1969 para que anunciara que había encontrado una sustancia entre 150 y 200 veces más dulce que el azúcar; hasta los años ochenta para que se popularice el producto y hasta principios de los 90 para que sea autorizado definitivamente en Europa bajo el nombre de E-951.

¿Es peligroso el aspartamo?

El aspartamo ha sido controvertido desde su descubrimiento. Se le ha acusado de todo: cáncer, migrañas, cambios de comportamiento, daños cerebrales, epilepsia, infertilidad o daños en el hígado. Pero la verdad es que nunca se ha podido establecer que el aspartamo produjera ninguna enfermedad o dolencia en personas sanas. No al menos por debajo de la cantidad máxima recomendada que está establecida en 50 miligramos por kilo y día. Para hacernos una idea, habría que consumir cuatro litros de cola light para alcanzar esas cifras. Muy lejos de la media de consumo actual que ronda los 14 miligramos por kilogramo/día, en niños, y los 8,6 miligramos en adultos.

En 2013, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) realizó un estudio muy minucioso y demostró que las dosis en las que se comercializa este edulcorante son inocuas para la salud. Fundamentalmente porque el aspartamo se descompone rápidamente en los dos aminoácidos y el metanol de los que ya hemos hablado. Estos tres compuestos son productos que se encuentran en multitud de otros productos y alimentos. Productos como la fruta y las verduras que no presentan, como es evidente, ningún problema de salud.

Para ser más precisos, la fenilalanina en dosis excesivas (muy alejadas, como hemos dicho, del consumo medio) puede resultar tóxica y provocar problemas en el desarrollo .Por ello, en pacientes con fenilcetonuria el aspartamo está estrictamente prohibido. La fenilcetonuria es una enfermedad genética que afecta al hígado y que impide la metabolización de la fenilalanina.

La única posibilidad de que el aspartamo fuera perjudicial es que algún residuo metabólico se fuera acumulando en el organismo. Pero, hasta donde sabemos, se metaboliza muy rápidamente. La evidencia científica actual, y es uno de los aditivos más estudiados del mundo, nos dice que el aspartamo no es peligroso.

¿Por qué tanta polémica?

Dejando a un lado el hecho de que durante muchísimos años ha sido un producto de Monsanto con la polémica que eso genera por sí mismo. En 2005, la fundación italiana Ramazzini publicó un estudio en el que se demostraba que el aspartamo causaba cáncer. Era falso y estaba lleno de errores. Como en el caso de los estudios de Serálini sobre el glifosfato, esos trabajos tenían serios problemas metodológicos. Resumiendo mucho, utilizaban ratones de laboratorio que, de forma natural, tienen una tendencia a sufrir cánceres con la edad.

Pese a que el estudio fue retirado de la revista, pese a que ha sido rechazado por las agencias alimentarias de USA y Europa y pese a que no se ha encontrado nada que lo apoye, aún hoy se sigue pensando que el aspartamo causa cáncer. Los mecanismos de difusión de desinformación funcionan así: hemos visto el mismo efecto en autismo, malaria y organismos genéticamente modificados, un solo estudio fraudulento cambia la percepción social del producto en cuestión. Y para siempre. El gráfico superior elaborado por Del Vicario y colaboradores (2016) explica cómo se difunden tanto las teorías conspiranóicas como las científicas en internet y nos da una idea del problema al que nos enfrentamos.

Simple aspartamo

Nada de lo que ingerimos está exento de riesgos o, dicho de otra forma, la dosis hace al veneno. Pero dejarnos llevar por rumores y conspiraciones tiene un alto costo a nivel sanitario. Es curioso como el miedo injustificado nos impulsa, paradójicamente, a consumir productos más peligrosos: por ejemplo, la stevia actúa como hipotensor y su uso continuado provoca esterilidad. De hecho, como nos explica J. M. Mulet, uno de sus uso tradicionales entre los nativos del actual Paraguay era su uso como anticonceptivo.

Llevamos casi 40 años consumiendo masivamente aspartamo y, hasta la fecha, ninguna autoridad alimentaria o sanitaria ha señalado que haya problemas con su uso. Y no es poca cosa: recordemos que la sacarina, descubierta en 1879 y de uso corriente en nuestros países, estuvo prohibida en Canadá hasta el año 2014. Muy al contrario de lo que podemos pensar, el aspartamo es quizá el mejor ejemplo de un buen control por parte de las autoridades sanitarias. Podemos decir, con lo que sabemos hoy en día, que el aspartamo es tan seguro como cualquiera de los alimentos que consumimos. O más.

Más | Directo al Paladar

Imágenes | Uwe Hermann, Eelke, Karen, Wikimedia.

¿Es el aspartamo (E951) cancerígeno?

El científico italiano Morando Soffritti, investigador de European Ramazzini Foundation of Oncology and Environmental Sciences de Bologna, reavivó la polémica sobre la inocuidad del aspartamo, este endulzante artificial que se usa en productos tan populares como los refrescos dietéticos de Coca Cola y Pepsi Co.
El centro de investigación de Soffriti, creado en 1971, ganó credibilidad mundial al descubrir las propiedades cancerígenas del aditivo de gasolina Eter Metil Terbutílico (MTBE son sus siglas en inglés), lo que impulsó su prohibición en 21 estados en Estados Unidos.
Las ratas del estudio de Soffriti fueron 1.800 ejemplares, alimentados con diferentes dosis de aspartamo durante toda su vida. En las hembras, algo que no se vió en las ratas macho, el linfoma y la leucemia se asociaron significativamente con el consumo diario de aspartamo a dosis tan bajas como 20 miligramos (mg) por kilo (kg) de peso corporal. A su vez, se detectó una tendencia hacia estos tipos de cáncer, en dosis tan bajas como 4 mg por kg de peso corporal. Para llegar a una dosis de 20 mg / kg, una mujer de 55 kg tendría que beber tres latas de refresco en un día. Un hombre de 70 kg tendría que beber cuatro latas de soda en un día.
Los resultados indican que el aspartamo es un agente cancerígeno multipotencial, aún consumiendo diariamente 20 miligramos por kilogramo de peso corporal, es decir, una cantidad menor a la que recomiendan la FDA (50 mg/kg de peso corporal) y la Unión Europea (40 mg/kg). Los estudios demuestran que el aspartamo aumenta la incidencia de los tumores malignos en ratas. En las hembras incrementa la leucemia y los linfomas, así como las células cancerígenas y sus displacias en la pelvis y la uretra. En los machos, aumenta sobre todo la incidencia de tumores malignos en nervios periféricos. Para ello se estudiaron 1.800 ratas Sprague-Dawley (SD) criadas para este fin. Les dieron, por grupos, dosis parecidas a lo que ingieren a diario las personas, de 5.000, 2.500, 500, 100, 20, cuatro o cero mg/kg de peso corporal. El aspartamo se agregó a la dieta estándar (siete dosis en la comida). El experimento empezó cuando los animales cumplieron ocho semanas y se extendió hasta su muerte natural, a las 159 semanas. Al morir las ratas, se hicieron los estudios histopatológicos de sus órganos y tejidos en nada menos que 30.000 muestras. El estudio de las dosis correlacionadas entre los miligramos que se consumen y el peso corporal permite afirmar que el efecto cancerígeno en los niños podría ser mayor (por su bajo peso). Los agentes cancerígenos tienen un efecto más fuerte en la vida del embrión, por lo que las mujeres embarazadas están en más riesgo.

Aspartamo: Evaluación final del edulcorante E 951 -EFSA 2013

Tras varios años evaluando la inocuidad del edulcorante Aspartamo (designado en el etiquetado de alimentos como E 951), la EFSA ha llegado a las siguientes conclusiones:

  • NO es Cancerígeno: Tras una revisión exhaustiva de las pruebas aportadas tanto por estudios en animales y humanos, los expertos han descartado un posible riesgo de causar daño genético o de inducción al cáncer.
  • Su consumo NO conlleva daños al cerebro, al sistema nervioso y no afecta al comportamiento o la función cognitiva de niños y adultos.
  • No conlleva peligro para embarazadas: No hay ningún riesgo para el feto en desarrollo a partir de la exposición a la fenilalanina derivada del aspartamo (con la excepción de las mujeres que sufren de fenilcetonuria).

La EFSA concluye que la actual Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 40mg/kg de peso corporal / día, es segura para la población en general, a excepción de las personas que sufren de fenilcetonuria (PKU). En estos casos la IDA no es aplicable, ya que estas personas requieren una estricta dieta baja en fenilalanina (un aminoácido originado al degradarse el aspartamo).

Con todo ello la EFSA afirma que…

El aspartamo y sus productos de degradación, son seguros para el consumo humano en los niveles actuales de exposición

Evaluación final del edulcorante Aspartamo –EFSA

El aspartamo es un edulcorante artificial compuesto por tres elementos, como son el metanol, la fenilalanina y el ácido aspártico. Siempre se ha definido como algo dañino para la salud, levantando gran polémica en algunos países. Todavía hay productos que lo llevan, pero otros han optado por sustituirlos por otros edulcorantes. A continuación te explicamos por qué es peligroso el aspartamo.

En cualquier caso, se trata de un elemento seguro como avalan los informes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Administración estadounidense de Alimentos y Medicamentos. Tiene presencia en más de 6.000 productos. No obstante, también hay investigaciones que lo dejan en mal lugar, sobre todo por la presencia de una neurotoxina adictiva que podría alterar el sistema neuro endocrino, llegando incluso a causar cáncer.

Lo que aprecian algunos expertos es que aquellos estudios que aseguran que se trata de algo seguro cuentan con la financiación de la industria, mientras que los análisis independientes aportan otra versión bien distinta en lo que se refiere a sus posibles efectos.

En humanos no hay grandes avances en lo referente a investigaciones. En Italia, en cualquier caso, se desarrolló en 2006 un estudio con roedores en donde se detectó que a largo plazo el consumo de aspartamo provocaba más posibilidades de padecer algunos tipos de cáncer. Además, los descendientes de estas ratas también sufrían más riesgos de sufrir tumores.

Muchos problemas de salud

Investigadores de Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos analizaron más de 500 investigaciones vinculada con la seguridad del aspartamo, llegando a determinar que no se trataba de algo demasiado seguro.

Además del cáncer, también se han asociado con este elemento el deterioro de la audición, la ceguera, migrañas, ansiedad, convulsiones epilépticas, palpitaciones, depresiones severas o taquicardias.

La comunidad científica no entiende que aún se siga permitiendo el aspartamo para el consumo de las personas y esperan que se convierta en poco tiempo en un edulcorante prohibido.

Finalmente, Millstone señaló otro posible problema en el desarrollo de la evaluación de riesgo. «En mi opinión, no se puede descartar si los conflictos de intereses comerciales pueden haber afectado el informe del panel, porque todas las reuniones se llevaron a cabo a puerta cerrada».

Otros investigadores que no participaron en la redacción del artículo, como el profesor Tim Lang, de la Universidad de Londres, también expresaron sus dudas sobre el uso del aspartamo como una alternativa para el azúcar.

«El consejo de salud mundial es reducir la ingesta de azúcar, pero gran parte de la industria alimentaria, especialmente las bebidas gaseosas, mantiene la dulzura sustituyendo los edulcorantes artificiales «, advirtió Lang. Y agregó «Millstone y Dawson ayudan a exponer esa estrategia por lo que es, un endulzamiento continuo de la dieta del mundo».

Más información sobre edulcorantes:

  • Edulcorantes ¿son eficaces para perder peso?
  • ¿Es más sano usar edulcorante o azúcar?

MÁS NOTICIAS EN MSN

Lo que necesitas saber sobre edulcorantes

  • Obtén tu consulta de deuda gratis: en españolPatrocinado Consolidated Credit
  • Top 50 de ventas: las mejores marcas de automóviles del 2018Patrocinado STARSINSIDER
  • 1/12 DIAPOSITIVAS © iStock El afán por huir de las calorías parece una obsesión de nuestros tiempos. El azúcar es el enemigo número uno en la guerra contra el sobrepeso y los edulcorantes artificiales, así como los productos light endulzados con estos, cada vez ganan más adeptos. ¿Vale la pena incluirlos en tu dieta? 2/12 DIAPOSITIVAS © iStock Los sustitutos del azúcar, en general, son químicos que se agregan a alimentos y bebidas para que tengan un sabor dulce, similar al que aporta el azúcar. Por ser productos concentrados, solo necesitas usar una pequeña cantidad para sentir su sabor y, prácticamente, no suman calorías a tu menú. Edulcorantes: tóxicos para el ambiente 3/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    Los más populares

    El aspartamo es otro de los ingredientes más usados para endulzar, sin aportar calorías. Es 200 veces más dulce que el azúcar de mesa y se comercializa bajo los nombres de Nutrasweet, Equal o Sugar Twin. 4/12 DIAPOSITIVAS © iStock Pese a que es 700 veces más dulce que el azúcar, la sacarina también es muy consumida en sus presentaciones comerciales: Sweet’N Low, Sweet Twin o Necta Sweet. Otros muy populares son el acesulfamo de potasio (Sunnet, Sweet One) y el neotame (Newtame). Sin embargo, tal vez el más usado sea la sucralosa. Mitos sobre edulcorantes 5/12 DIAPOSITIVAS © Hola Doctor, Inc.

    La famosa sucralosa

    Conocida comercialmente como Splenda, la sucralosa es un edulcorante artificial 600 veces más dulce que el azúcar; de hecho, está fabricado a partir de esta, pero no contiene calorías. Dicen que su sabor es de los más agradables y también se puede usar para cocinar, hornear y mezclar con alimentos ácidos. 6/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    Estimulan el apetito

    Aunque los edulcorantes se consumen para controlar las calorías y no subir de peso, estos podrían aumentar el apetito y, en consecuencia, promover el sobrepeso, según un estudio de la Universidad de Yale. Por ser dulces, estos productos fomentan el deseo de azúcar y su dependencia. 7/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    ¿Sirven para bajar de peso?

    La respuesta es no. Un metanálisis publicado en American Journal of Clinical Nutrition revisó evidencias y concluyó que no había una asociación entre la ingesta de edulcorantes bajos en calorías y el peso corporal o la masa grasa; sí encontraron una pequeña asociación positiva con el índice de masa corporal. 8/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    Alteran el metabolismo

    Una investigación dirigida por un experto del Colegio Médico de Wisconsin sugiere que los edulcorantes artificiales cambian la forma como el cuerpo procesa la grasa y obtiene su energía (metabolismo) y que tienen un efecto dañino en las células que recubren los vasos sanguíneos. El aspartamo y el acesulfamo potásico fueron los productos evaluados. Más sobre edulcorantes y metabolismo 9/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    Riesgos cardiovasculares

    En la revista científica Stroke se publicó recientemente un estudio que mostró que quienes tuvieron un elevado consumo de bebidas endulzadas artificialmente tenían mayor probabilidad de padecer obesidad, hacía poco ejercicio, ingerían más calorías en alimentos de menor calidad y tenían historial de diabetes, infarto de miocardio o enfermedad cerebrovascular. 10/12 DIAPOSITIVAS © iStock Zaira Medina, neuróloga del Instituto de Salud del Estado de México, explicó a Medscape que el riesgo de padecer un evento cerebrovascular asociado al consumo de bebidas con edulcorantes parece ser independiente de la diabetes mellitus y de la hipertensión arterial, lo cual sugiere que podría haber otros mecanismos fisiopatogénicos relacionados. Otros efectos de los edulcorantes 11/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    ¿Qué pasa con la diabetes?

    Es cierto que para las personas con diabetes los edulcorantes son una alternativa para darse el gusto de consumir algo dulce ocasionalmente, sin comprometer su salud, ya que no afectan el azúcar en la sangre ni los niveles de insulina. Por otro lado, hay ciertas evidencias que vinculan los refrescos de dieta con el riesgo de desarrollar diabetes, pero no son concluyentes. 12/12 DIAPOSITIVAS © iStock

    Para cocinar: no

    Se supone que la Splenda puede usarse para cocinar y hornear, sin embargo, estudios recientes indican que en temperaturas extremas comienza a descomponerse e interactuar con otros ingredientes produciendo sustancias nocivas llamadas cloropropanoles. En conclusión, los efectos de los edulcorantes en la salud a largo plazo aún no están claros. Lo mejor es usarlos con moderación. 12/12 DIAPOSITIVAS

    ¿Por qué las cosas que más nos gustan son las que peor sientan a nuestra salud?

    Si un enorme trozo de tarta de nata y chocolate adelgazase, o un plato de coliflor cocida supiese igual que un buen filete de ternera, buena parte de nuestros problemas de peso y salud se terminarían al instante.

    Pero la realidad es que la tarta engorda, y para disfrutar de un plato de coliflor cocida hace falta un entrenamiento digno de un maestro Jedi.

    En los últimos años los médicos y nutricionistas han intentado concienciar a la población contra el abuso de los alimentos grasos, la bollería industrial, las bebidas carbonatadas, o el aceite de palma. La guerra de hoy en día se libra contra el azúcar. Por eso edulcorantes alternativos como la stevia, el aspartamo o la fructosa, están tan de moda.

    Vegano o vegetariano: qué es, diferencias y tipos

    Un alimento milenario

    La Humanidad lleva consumiendo azúcar desde hace más de 3.000 años. Se han encontrado manuscritos chinos del siglo VII a.C. que explican cómo la gente extraía el dulzor de las cañas de azúcar en la India, masticándolas con los dientes. Alrededor del año 400 se descubrió un método para convertir en cristales el jugo de la caña de azúcar, lo que permitía conservarlo y comerciar con él. Los monjes budistas introdujeron el cultivo de la caña de azúcar en China en en siglo VII, mientras que a Europa llegó en las alforjas de las tropas de Alejandro Magno, y de los soldados de las Cruzadas. El cultivo de caña de azúcar fue introducido en América por los españoles y portugueses. Antes que el azúcar el principal edulcorante que se usaba en el mundo, era la miel.

    El uso de la remolacha como sustituta de la caña de azúcar se popularizó en Europa durante las guerras napoléonicas, debido a los bloqueos que impedían importar caña de ázucar, que se cultiva principalmente en los trópicos.

    El azúcar se vendía en enormes bloques, y más tarde en bolsas y sacos al peso. Los terrones de azúcar se inventaron en el siglo XIX.

    ¿Tan malo es el azúcar?

    Quizá llevemos milenios consumiéndolo, pero las tendencias actuales aconsejan buscar alternativas al azúcar, en forma de edulcorantes como la estevia, el aspartamo o la fructosa.

    Lo que comunmente llamamos azúcar es en realidad la sacarosa, un disacárido o glúcido (moléculas que aportan energía), formado por un molécula de glucosa y otra de fructosa. La sacarosa se encuentra en todas las plantas y en una concentración elevada tiene un sabor dulce, por eso se utiliza en alimentación.

    Aunque en España la mayoría del azúcar que consumimos proviene de la remolacha, porque se cultiva en nuestro país, el azúcar de remolacha solo supone el 30% de la producción mundial. El 70% de azúcar que se consume en el mundo proviene de la caña de azúcar.

    El azúcar moreno, también llamado negro, crudo, o integral, no se somete a refinamiento. Posee más vitaminas y minerales, así que se considera más saludable… pero no es del todo cierto, tal como veremos.

    El azúcar blanco o refinado pasa por un proceso de purificación química que elimina la mayoría de los elementos que no son sacarosa. El dulzor es diferente.

    El azúcar rubio pasa por un leve refinado, pero no alcanza la purificación del 99% de sacarosa que tiene el azúcar blanco.

    Los siropes tienen menos glucosa y más fructosa que el azúcar, así que no elevan el nivel de azúcar en sangre, pero la fructosa se metaboliza en el hígado y se convierte en glucosa (y grasa), así que es mejor el azúcar.

    Consumir azúcar es imprescindible para nuestro organismo. El problema es que, como hemos mencionado, ya está presente en todas las plantas (principalmente en las frutas), y además se incluye en multitud de alimentos procesados que no sospechamos que lleven azúcar, como el pan, el tomate de bote, las bebidas de soja o los yogures 0% de materia grasa (sin grasa, pero con azúcar), etc.

    Tomamos mucho azúcar durante las comidas, sin ni siquiera haber abierto la tapa del azucarero. Si a ello sumamos lo que añadimos a la leche del desayuno, los cafés o los postres, el consumo puede ser excesivo.

    ¿Qué aporta el azúcar a nuestro organismo? Desde el punto de vista nutricional básicamente es un glúcido, así que aporta energía de rápido activación pero también de rápido consumo, lo que produce un abatimiento posterior. Además son calorías vacías, que no contienen minerales, vitaminas, fibra, ni otras sustancias beneficiosas. Consumido en exceso produce sobrepeso, que favorece la aparición de ciertos cánceres, y puede favorecer la aparición de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Si no hay una correcta higiene bucal, también puede provocar caries. Algunos de estos problemas se habían asociado a las grasas saturadas, hasta que se descubrió que las azucareras habían sobornado a los científicos durante años, para ocultar su efecto perjudicial.

    Recientes estudios han descubierto que el exceso de azúcar produce una resistencia cerebral a la insulina, que hace que el cerebro trabaje más despacio. También parece que afecta al sistema inmunológico, reduciendo su eficacia hasta dos horas después del consumo. Un estudio llevado a cabo durante 22 años por La University College London del Reino Unido concluye que los hombres que toman el doble de la tasa de azúcar recomendada aumentan un 23% la probabilidad de sufrir depresión o ansiedad. La explicación se debe a que el azúcar aumenta el metabolismo energético del cuerpo muy rápido, pero también desciende bruscamente. Estas alteraciones tan rápidas producen estrés en nuestro cuerpo, generando hormonas como el cortisol o la adrenalina, que a la larga pueden favorecer la aparición de depresión. Por último, en un estudio con ratas alimentadas con un alto nivel de grasa y azúcar se ha comprobado que su cerebro producía una menor cantidad de una proteína llamada BDNF, que en niveles bajos en humanos se asocia a la depresión.

    Aunque tradicionalmente se asocia el consumo de azúcar con la hiperactividad en niños, estudios recientes no han hallado relación.

    Qué son los superalimentos, y cómo incluirlos en tu dieta

    ¿Debemos consumir azúcar?

    Pese a todo lo dicho, la respuesta es sí. El azúcar es necesario para el organismo como fuente de energía y activación de las células de nuestro cuerpo. ¿Pero cuánto? La realidad es que con el que proviene de los alimentos posiblemente no necesitamos más, pero una cantidad extra añadida al café, el desayuno, o algún dulce tampoco nos va a hacer daño si se combina con una vida sana, ejercicio, y dieta saludable.

    La Organización Mundial de la Salud aconseja consumir un máximo de 12 cucharillas de azúcar al día, aunque el consumo recomendado es de 6 cucharillas. Un par más en los niños, que gastan más energía.

    ¿Azúcar moreno o blanco?

    Hemos visto que el azúcar moreno no está refinado químicamente, y conserva más vitaminas y nutrientes que el blanco, que pasa por un proceso de purificación química. Mucha gente supone que por eso es más sano, pero según la OCU no hay apenas diferencias. El proceso químico para obtener azúcar es el mismo en el moreno que en el blanco. Este último pasa por una purificación química llamada sulfitación que consiste en tratar el azúcar con un gas, normalmente sulfato de calcio o dióxido de carbono, pero se elimina por completo antes de empaquetarlo, y no produce residuos.

    Es cierto que el azúcar moreno conserva más minerales y vitaminas, pero nutricionalmente la diferencia es muy pequeña, pues el azúcar no es un alimento nutritivo. Y como el moreno es menos dulce, tendemos a echarnos más. Por tanto, desde el punto de vista de la nutrición y salud, apenas hay diferecias entre el azúcar blanco y moreno.

    Si consumimos azúcar, es mejor hacerlo en terrones que a través de alimentos procesados. Un terrón de azúcar contiene 16 calorías, mientras que un pastel o un donut puede llegar a las 300 calorías, y una botella de alcohol o un batido con nata, casi 1.000 calorías.

    Miel, jarabes, otros azúcares

    Como alternativa al azúcar mucha gente usa otros edulcorantes naturales, como la miel, jarabes de distintas sustancias dulces, siropes, etc. Es perfectamente aceptable, pero hay que saber que básicamente son… azúcar. La miel puede contener numerosas vitaminas y minerales, pero es un 85% azúcar, y en ese aspecto es igual de perjudicial que el azúcar refinado.

    Sacarina, la pionera

    La sacarina es el primer edulcorante artificial, pues se sintetizó en 1879. Se produce a partir de derivados del tolueno y anhídrido ftálico, y es entre 3 y 5 veces más dulce que el azúcar, aunque posee un sabor metálico que no convence a muchas personas. Como todos los edulcorantes artificiales, no tiene carbohidratos ni calorías.

    En los años 70 del pasado siglo fue prohibida cuando varios estudios demostraron que producía cáncer de vejiga en las ratas, pero décadas más tarde se descubrió que el mecanismo de producción de este cáncer se lleva a cabo por un proceso que no se da en los humanos, así que se volvió a comercializar. No obstante, este destierro favoreció el uso de otras alternativas, como la Stevia.

    Recientemente se ha descubierto que la sensación de dulce que produce la sacarina engaña al organismo, que cree que es azúcar, y activa los mecanismos de la insulina. Es decir, aunque no consumamos calorías, los efectos perjudiciales del azúcar asociados a la diabetes y obesidad podrían seguir produciéndose.

    Stevia, la alternativa moderna

    La mala imagen del azúcar en los últimos años ha potenciado el consumo de edulcorantes alternativos al azúcar. Uno de los más conocidos es la Stevia o estevia. Se trata de una planta llamada Stevia rebaudiana, proveniente de Paraguay y Brasil, cuyas hojas son dulces. Se usa como edulcorante natural al consumirse las hojas secas y machacadas, o bien tratadas en laboratorio para convertirlas en líquido o polvo.

    Los extractos de Stevia producen glucósidos de steviol, que es 300 veces más dulce que el azúcar. Pero tiene un poso amargo al que hay que acostumbrarse. Aunque se usa desde hace siglos en América, se prohibió hace dos décadas en Estados Unidos, aunque se permite como aditivo alimentario. En la Unión Europea se aprobó en 2011 como edulcorante, bajo el nombre de E960. Al contrario que la sacarina, es estable a altas temperaturas, así que se usa para cocinar.

    Curiosamente, aunque en Paraguay y Brasil se emplea para endulzar desde hace más de mil años, el edulcorante lleva el nombre de Stevia en honor del botánico valenciano Pedro Jaime Esteve, que trajo la planta a Europa en el siglo XVI.

    La estevia es una planta con propiedades medicinales. Es beneficiosa para los hipertensos, bactericida, antioxidante, y calmante. Pero solo ofrece estos beneficios si se consumen las hojas secas. En formato líquido, pastillas o en polvo solo funciona como edulcorante y pese a lo que dice la publicidad no es natural, ya que ha sufrido un procesado químico similar al bicarbonato, por ejemplo. Lo que consumes es glucósido de steviol, no la planta Stevia.

    Mira todos los productos de Stevia que hay en Amazon

    Fructosa, ¿beneficiosa?

    La fructosa es una forma de azúcar presente en las plantas, las frutas y la miel. Suele aparecer junto a la glucosa (como el azúcar común), pero se puede separar de ella para obtener fructosa pura, que se ha usado durante años como edulcorante para los diabéticos. Sin embargo, aunque no tiene glucosa, sí que engorda igual que el azúcar. Además se metaboliza a largo plazo en el hígado, y al final acaba convirtiendose en grasa corporal. Cuando el hígado metaboliza la fructosa no inhibe las hormonas que regulan el apetito, es decir, se tiene sensación de hambre, así que a las calorías de la fructosa se añaden otras adicionales para calmar ese hambre.

    Debido al trabajo extra del hígado y a que termina convirtiéndose en grasa, su uso es cada vez menos aconsejable.

    Aspartamo, el edulcorante más polémico

    El aspartame, aspartamo o edulcorante E-951 fue descubierto de forma casual en 1965 por el doctor James M. Schlatter, cuando estaba trabajando en una droga para tratar las úlceras, y derramó un poco de aspartame sobre su dedo. Se lo llevó a la boca sin pensar y comprobó que era dulce. Está formado por dos aminoácidos, el ácido aspártico y la fenilalanina, así que no tiene calorías. Es 150 veces más dulce que el azúcar pero su sabor es diferente, y cambia según con qué alimento se mezcle.

    El aspartamo, utilizado como edulcorante en bebidas como la Coca Cola Light, en chicles, medicamentos o yogures, y en más de 6.000 alimentos, se ha investigado a fondo porque durante los años 80 se relacionó con tumores cerebrales y epilepsia en ratas cuando se consume de forma masiva, pero estos estudios se han desacreditado. Es legal para el consumo humano en más de 100 países, y agencias gubernamentales como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (con más de 200 estudios homologados) lo califica de «completamente seguro». Lo mismo afirma el organismo europeo equivalente, la EFSA. Según estas agencias, habría que tomar 20 latas de refrescos con aspartamo al día o 97 sobres edulcorantes diarios para que resultasen perjudiciales para la salud.

    Desde el punto de vista químico, el aspartamo solo se compone de dos aminoácidos, el ácido aspártico y la fenilalanina. Cuando se consume se separan y se genera una pequeña cantidad de metanol. Estos compuestos se encuentran de forma natural en otros alimentos, y el cuerpo no distingue de donde provienen esos aminoácidos o el metanol, si del aspartamo o un alimento, por tanto químicamente no supone ningún peligro para la salud.

    Se sabe, eso sí, que el aspartamo es perjudicial para los fenilcetonúricos, las personas que no pueden procesar la fenilalanina, al poseer una deficiencia en el hígado. Por eso en las bebidas y alimentos que usan aspartamo se indica que contienen fenilalanina.

    Uno de los estudios contra el aspartamo más famoso, el de la Fundación Ramazzini en 2005, ha sido rechazado por las agencias americana y europea al considerar que contenía errores metodológicos. Otro estudio de Soffritti y Halldorsson, en 2010, se rechazó por carecer de rigor científico.

    Pese a ello, por presiones de los consumidores (sus ventas cayeron más de un 5%), Pepsi lo eliminó de sus bebidas light en 2015, solo en Estados Unidos.

    Desmontando el mito de los alimentos transgénicos

    ¿Engordan los edulcorantes artificiales?

    Es ciertos que hay estudios que indican que las personas que toman edulcorantes artificiales, son más obesas que la media. Pero parece ser que se debe a causas indirectas.

    Los edulcorantes artificiales no tienen calorías así que no engordan. Pero algunos de ellos, aunque endulzan, no calman la necesidad de azúcar del cerebro, así que se acaba consumiendo azúcar por otro sitio. Muchas personas toman bebidas light porque tienen sobrepeso, por tanto son propensas a ello y aunque solo consuman edulcorantes artificiales seguirán con sobrepeso e incluso engordarán, salvo que hagan dieta y ejercicio. Finalmente, muchas personas creen que al tomar edulcorantes no toman calorías, así que se relajan y las acompañan de otras cosas que si engordan como las patatas fritas, tapas, dulces, etc.

    Entonces, ¿cuál es mejor?

    A modo de resumen, podemos decir que no hay un criterio único para elegir un edulcorante. No creas todo lo que se dice en Internet. Hay mucho charlatán, y mucha opinión interesada. Ningún edulcorante artificial que se usa actualmente se ha demostrado perjudicial para la salud en las dosis recomendadas, en estudios imparciales llevados a cabo por las agencias gubernamentales europeas o americanas. Estas agencias están formadas por expertos de docenas de países con intereses muy diferentes, así que hablar de sobornos, presión de la industria, etc., es más propio de teorías conspiratorias que de la realidad.

    La mayoría de los edulcorantes no se digieren y se eliminan directamente a través de la orina. Y los que se digieren, como el aspartamo, se componen de aminoácidos presentes de forma natural en la naturaleza, con idéntica composición química, que el cuerpo no diferencia. Si buscamos componentes químicos perjudiciales para la salud es fácil encontrarlos en el aire contaminado que respiramos, los pesticidas que se usan en las frutas y verduras o la contaminación del pescado del mar.

    A la larga, todos los alimentos que consumimos tienen algún compuesto químico que nos puede afectar. La principal defensa es el sentido común: moderación, dieta variada y ejercicio. Pero no hay que dejarse llevar por los artículos sensacionalistas ni los estudios no verificados.

    Hemos visto que el azúcar es necesario para un organismo sano, aunque la mayoría o todo el que necesitamos se consume a través de los alimentos. Se puede tomar un poco más, entre 6 y 12 cucharadillas al día, pero como menos consumamos, mejor. Pese a lo establecido, no hay gran diferencia ni a nivel nutricional ni a nivel de salud entre el azúcar blanco y el moreno, así que queda a gusto de cada uno.

    Edulcorantes a partir de 1€ en Amazon

    La fructosa engorda igual que el azúcar y, al contrario de lo que se creía hace unos años, no es adecuado para diabéticos. Además el hígado tiene que hacer un esfuerzo extra. Es el edulcorante menos recomendable.

    La Stevia proviene de una planta pero si lo consumes en líquido, pastillas o en polvo sufre un procesado químico similar al del bicarbonato o las aspirinas, así que de natural tiene muy poco… Tiene uno de los dulzores más potentes (requiere menos cantidad), no tiene calorías y al ser líquido es fácil de disolver. Además es estable a altas temperaturas, así que sirve para cocinar. Pero tiene un poso amargo que no gusta a mucha personas y al ser un edulcorante reciente (en Europa se aprobó en 2011) los estudios de seguridad aún no son extensos. La cantidad máxima recomendada es mucho menor que otros edulcorantes como el aspartamo, y ojo porque muchas marcas lo venden mezclado con otros edulcorantes artificiales o sustancias que suavizan la amargura.

    La sacarina fue el primer edulcorante artificial, pero está en desuso porque aunque no aporta calorías al parecer engaña al cerebro haciéndole creer que es azúcar, activando los mismos mecanismos asociados a la diabetes y la obesidad.

    El aspartamo es cerca de 200 veces más dulce que el azúcar, así que basta con una pequeña cantidad, pero cambia mucho su sabor según los alimentos con los que se mezcle. Con unos sabe bien, y con otros no tanto.

    Al final, teniendo en cuenta que todos son seguros y ninguno aporta una ventaja destacable, es cuestión de gustos. Y nunca mejor dicho. Saben diferente y algunos incluso cambian de sabor según con qué se mezclen. Así que lo mejor es probarlos, y decidir cual nos sabe mejor. Alternarlos también puede ser una buena opción.

    Consumidos con moderación en las dosis recomendadas, son perfectamente aceptables como sustitutos del azúcar.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *