Aguas con gas

Lo que no sabías del agua con gas

El agua mineral natural carbónica, también llamada agua con gas, es considerada hidratante, refrescante y digestiva. Es agua mineral natural que, después de un posible tratamiento y de su envasado, se ha hecho efervescente mediante la adición de dióxido de carbono de otra procedencia. Es el ácido carbónico el que produce las burbujas tan comunes de esta agua.

En su proceso, se obtiene a partir de la lluvia que pasaría al subsuelo cogiendo los minerales de la tierra, llega hasta 2km de profundidad encontrándose a una temperatura de 60ºC. Vuelve a salir a la superficie recogiendo más minerales por el camino. El agua brota con gas del manantial. La profundidad y temperatura a la que se encuentra el agua es propicia para la formación ácido carbónico.

A continuación se almacena en grandes depósitos donde se baja la temperatura del agua, se pasa de 60ºC a 5ºC, ya que la solubilidad del carbónico en agua está en función de la temperatura (es más soluble en frío que en caliente), de la salinidad y de la presión. Se suministra gas carbónico que se ha ido perdiendo durante el proceso.

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El proceso termina con el embotellamiento, etiquetado, empaquetado y distribución.

Propiedades

El agua con gas es reconocida porque facilita la digestión, beneficioso para quienes padecen dispepsia o digestiones pesadas. Puede ser un sustitutivo a los refrescos ya que no contiene calorías ni azúcares.

Estudios científicos confirman los diferentes beneficios que aporta el agua mineral natural carbónica, ha sido utilizado terapéuticamente para prevenir o mejorar diversas enfermedades.

Un estudio realizado en Japón ha concluido que el consumo de agua mineral rico en bicarbonato ayuda a prevenir o mejorar la Diabetes tipo 2 (DT2) en los seres humanos, las pruebas bioquímicas indicaron que los niveles de glucoalbúmina en suero, uno de los índices de control glucémico, se redujo significativamente después del consumo de agua mineral natural carbónica. Los resultados mostraron que el consumo de esta agua tiene el posible potencial de prevenir y / o mejorar la DT2 a través de las alteraciones del metabolismo de acogida y la composición de la microbiota intestinal.

Varias investigaciones llevadas a cabo por la Dr. Maria Pilar Vaquero han demostrado diferentes propiedades que posee el agua con gas, como es el efecto sobre la reducción del colesterol LDL, efectos sobre el metabolismo lípido, el metabolismo óseo, sobre la presión arterial y en algunos marcadores específicos del riesgo cardiovascular.

El estudio ha sido realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través de su Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN), el cual ha concluido que “Beber medio litro de agua mineral natural bicarbonatada sódica contribuye a reducir hasta en un 15% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, también indican el consumo de esta agua, como parte de la dieta habitual, produce una disminución de hasta un 15% del colesterol LDL, y aumenta el porcentaje de colesterol HDL. Las personas que participaron son hombres y mujeres jóvenes, de 30 años, con un riesgo cardiovascular moderado ya sea por alguna patología o por un tema genético.

Por último, entre otra de las cualidades el agua con gas se caracteriza por contener altas cifras de sodio, por tanto, desde el inicio se esperaba que la presión arterial aumentará en los pacientes analizados. Sin embargo se ha observado que en mujeres post-menopáusicas el colesterol baja y la presión arterial no se modifica en ningún momento.

Otros usos

  • Limpia manchas como las del café, vino…
  • Ayuda a retirar la arena de mejillones en su elaboración
  • Agua con gas + Harina= Aporta esponjosidad en la masa de la tempura cuando se fríe con aceite bien caliente

Bibliografía

  1. Shinnosuke Murakami, Yasuaki Goto, Kyo Ito, Shinya Hayasaka, Shigeo Kurihara, Tomoyoshi Soga, Masaru Tomita and Shinji Fukuda. The Consumption of Bicarbonate-Rich Mineral Water Improves Glycemic Control. Hindawi Publishing Corporation. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine. Volume 2015, Article ID 824395, 10 pg.
  2. Stefanie Schoppen, Ana María Pérez-Granados y María Pilar Vaquero. Agua mineral natural y riesgo cardiovascular. Endocrinol Nutr. 2006; 53(9):533-5.

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Burbujas digestivas y muy saludables

Investigadores españoles concluyeron que tomar medio litro de agua con gas en las comidas disminuye el riesgo de problemas cardiovasculares.

Actualizado 17/01/201601:26

Culturalmente, el consumo de agua con gas en nuestro país se ha relacionado con las personas mayores y con los problemas digestivos. No ha gozado de gran aprecio pero siempre ha mantenido un grupo de fieles. Salvador Dalí, entre ellos. Ahora parece, cuenta el sumiller Juan Muñoz, que la percepción está cambiando y poco a poco estas burbujas se van asentando en el mundo de la alta gastronomía. «Cada país tiene su cultura del agua». En España todavía hay que especificar que se quiere agua con gas. «En países como Alemania o en el norte de Italia ocurre lo contrario, la que te sirven por defecto es con gas y tienes que especificar cuando la quieres natural».

En nuestro país existen pocos manantiales de agua con gas, de ahí también que el hábito de consumo sea más bajo que en otros lugares. «En Alemania, el 90% lo son. Quizá esto también explique su pasión por los vinos espumosos», concluye Muñoz.

El agua con gas contiene carbónico disuelto, que se traduce en burbujas. Hay aguas que contienen anhídrido carbónico (CO2) en su propia emergencia, y así se realiza el envasado. Asimismo, está permitido reforzar dicho contenido con gas del mismo manantial o incorporando CO2. El proceso, en cualquier caso, se debe especificar en la etiqueta.

El agua carbonatada no aporta caloría alguna y para estar hidratados se puede consumir igual que la natural -no hay que confundirla con otras bebidas como la tónica o la gaseosa-. Un grupo de investigadores españoles del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) y del CSIC concluyó que tomar medio litro de este agua carbonatada con las comidas reduce los lípidos circulantes en la sangre durante la digestión, lo que se relaciona con la disminución del riesgo cardiovascular. En general, se aconseja que el consumo medio de agua al día de un adulto oscile entre seis y ocho vasos, aproximadamente entre un litro y medio y dos. Esto es fundamental para que nuestro organismo funcione correctamente. Y sólo entre el 20% y 30% del agua que tomamos proviene de los alimentos; el resto hay que beberla directamente.

Faustino Muñoz Soria, sumiller, autor del libro ‘Aguas del mundo’ (Ed. Hispano Europea) y dueño del famoso colmado Quílez de Barcelona, empezó a alimentar su curiosidad sobre el mundo del agua embotellada hace ya 15 años, «cuando muy pocos» apostaban por ello. «No hay aguas buenas ni malas, simplemente son diferentes», asegura. «Y tampoco un agua cara tiene que ser mejor que una barata, hablando de aguas minerales naturales envasadas».

Con más de 200 marcas expuestas en sus estanterías -25 de ellas con gas-, sí ha notado en los últimos tiempos un mayor conocimiento por parte de los clientes. «La gente la pide por el tipo de gas carbónico, es decir, si la burbuja es más gruesa, si se nota más o menos en boca…». También es importante tener en cuenta el pH, el nivel de acidez de cada agua. «Un agua equilibrada está entre 7,5 y 9 de pH». Y para que el agua con gas ayude a hacer una digestión pesada -estimula la secreción de jugos gástricos-, mejor que éste esté integrado en el agua del propio manantial y no haya sido añadido. «En esto pasa como con el cava, si el gas es añadido, provoca sensación de hinchazón», explica Muñoz Soria, que está a punto de publicar nuevo libro sobre el tema, ‘Manantiales de España, aguas del mundo’.

Agua para legumbres

La pasión por el agua de este andaluz afincado en Cataluña surge en su infancia. «Recuerdo que cuando era un niño, mi madre pedía agua de un manantial concreto cuando iba a hacer garbanzos. Se trataba de un agua dura, con muchos minerales, lo que reblandecía la legumbre». Cuando se le traía de otro tipo, «acababa echando bicarbonato para que tuviera el mismo efecto y reblandeciera los garbanzos». Hace no tanto, echarse un puñado de bicarbonato en la mano y tomar un vaso de agua era el mejor remedio contra el ardor de estómago o una digestión complicada. «Eso es agua carbonatada».

Con algo de escepticismo aún por parte de ciertos comensales, las cartas de aguas van tomando posiciones en los restaurantes. A la hora de consumir agua con gas, la temperatura también es importante. «Debe tener una similar a la del vino blanco o el cava. Si es natural, debe asemejarse a la temperatura del vino tinto», añade Faustino Muñoz, quien a la hora de maridar una comida con este tipo de agua recomienda tener en cuenta ciertos factores. «Por ejemplo, con un churrasco pega que acompañe una que tenga cuerpo, que sea potente, como Vichy catalán». Por el contrario si es una comida más liviana le pegaría un agua más suave, como la de Vilajuïga.

Precisamente este agua era la favorita del pintor catalán Salvador Dalí. Referente de culto dentro de la familia con burbujas, la marca la crearon seis familias ampurdanesas en 1904. «Sólo distribuimos en Gerona. Tenemos una producción muy pequeña», aseguran en Vilajuïga.

Viendo su composición química y comparándola con la media de otras aguas con gas, tiene un 30% menos de bicarbonatos, un 55% menos de cloruros, un 59% menos de flúor y un 39% menos de litio. Por el contrario contiene casi cinco veces más de magnesio -poderoso antioxidante- y un 37% más de calcio. «Hay médicos que la recomiendan porque es muy diurética». El manantial y la industria están situados en la localidad del mismo nombre y sus aguas fueron declaradas minero-medicinales y de utilidad pública por Real Orden del 15 de julio de 1904. «Es un agua poco conocida, pero muy apreciada. Tenemos hasta algún cliente que nos hace pedidos desde Rusia».

Producción en España

En 2013, según la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe), la producción de aguas embotelladas en España alcanzó los 4.721 millones de litros. Por tipos, las aguas sin gas representan el 96% de la producción, mientras que las burbujeantes acaparan el 4%.

La diferencia entre un agua envasada y la del grifo radica en que la primera procede de un área subterránea bien definida y protegida y debe ser envasada a pie de manantial. Su composición es siempre la misma y no pasa por ningún tratamiento químico o microbiológico antes de llegar a la mesa del consumidor. Por su parte, el agua corriente tiene una composición variable debido a factores como el clima, las tuberías que atraviesa o los productos que se utilizan en su proceso de potabilización, según explican en Aneabe.

«Cada agua tiene una composición diferente del resto, lo que le confiere un particular sabor y unas características específicas. La procedencia geográfica y el tipo del acuífero determinan la composición química de cada agua».

Las mejores aguas con gas para maridajes veraniegos

Allá por 2006, se impuso la moda de las cartas de agua en los restaurantes. Una tendencia que nos llevó involuntariamente al conocimiento de que hay aguas más allá de las que tienen o no tienen gas. Supimos entonces de los diversos métodos de obtención, procedencias, propiedades y otros aspectos snobs sobre quién bebe una u otra marca y la convierte en supercool. Saber qué contienen las bebidas gasificadas refrescantes azucaradas y sus escasos o nulos beneficios, ha hecho que el agua con gas sea una opción, especialmente en verano. Si además añadimos el nuevo impuesto para este tipo de bebidas, con más motivos podemos pasarnos esta opción saludable.

Y es que el agua con gas no contiene calorías y además genera una sensación de saciedad mayor que el agua sin gas. La cantidad de sodio, magnesio y otros minerales que contiene, marcan el sabor de las diferentes aguas que podemos encontrar en el mercado. El carbónico puede ser de origen natural o añadido, lo que también determina la elección del consumidor de aguas gasificadas.

El agua con gas es una opción perfecta para evitar las bebidas azucaradas

Probablemente, Vichy Catalan sea una de las aguas más consumidas en España, tanto por nosotros como por nuestros visitantes extranjeros. Ahora, además, las empresas de agua han “saborizado” sus productos y la gama se amplía considerablemente.

Perrier sea a nivel mundial junto con San Pellegrino las aguas con gas más consumidas (o con más “nombre” en el mercado). Estas aguas con gas, francesa e italiana, son consumidas por personas de todo el mundo y no solo de Europa. Curiosamente en España tan solo el 10% del agua mineral embotellada es con gas. Pero si nos olvidamos de las marcas o diseños de botellas y nos vamos a cuándo y cómo maridarlas con comida, las procedencias y tipos de obtención, así como su composición mineral son esenciales para un buen ensamblaje. Por supuesto, el elemento carbónico se convierte en básico ya que es un elemento conductor de los sabores.

Vichy Catalan ha “saborizado” sus productos y la gama se amplía considerablemente

El agua con gas de origen volcánico y ligeramente salada combina muy bien con mariscos y pescados, así como con ensaladas ácidas. Una de ellas es la Magma de Cabreiroá. El agua de mineralización muy alta, las denominadas metálicas, acompañan carnes rojas o quesos fuertes., como la Wattwiller. Las aguas de glaciar suelen ser más débiles y acompañan bien a frutas y postres no muy dulces como la Voss. Chocolateros suizos afirman que el mejor maridaje para un buen chocolate es el agua con gas de carbónico ligero como por ejemplo una Vilajuiga.

Tomar agua con gas tiene numerosos beneficios que enumeraremos más adelante, pero el objetivo de este artículo es saber la cantidad de agua con gas que podemos tomar al día y conocer todas sus contraindicaciones si nos excedemos en su consumo. Laura Gosalbo, doctora en Ciencias Químicas, Master en Química Agroalimentaria y experta en análisis sensorial de alimentos y bebidas cuenta a COMER cómo debemos tomar las refrescantes y cero calóricas burbujas del agua con gas.

“Teniendo en cuenta que cada persona tiene un metabolismo y unas necesidades diferentes y unas contraindicaciones distintas, el agua con gas se debe tomar con moderación. El agua con gas no puede ser un sustituto del agua sin gas, pero podemos combinar las dos. Hay que hidratarse bien pero no todos procesamos el gas de la misma manera, y figúrate beberte dos litros de agua con gas al día, eso es mucho gas en tu cuerpo”, aclara la doctora Gosalbo.

El agua con gas se debe tomar con moderación”

Laura Gosalbo Experta en análisis sensorial de alimentos y bebidas

Por más refrescante que resulte en boca, el agua con gas puede tener algunas contraindicaciones y no está recomendada para todo el mundo y es importante controlar su consumo. Según la doctora Gosalbo, las personas que sufren de reflujo esofágico, hernia de hiato o aerofagia (acumulación de gases en el estómago), deberían evitarla. También deberían prescindir del agua con gas las que padecen colon irritable o EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

La clave está en que a pesar de que el agua con gas puede ser una bebida que encaje a la perfección dentro de nuestra rutina diaria, pero siempre que se complemente con el agua sin gas. Beber más de dos vasos de agua con gas durante las comidas ya no sería moderado.“Debemos recordar que por ley está prohibido atribuir propiedades medicinales a los alimentos, otra cosa es que sea recomendable el consumo de ciertas cosas. Por ejemplo, beber mucho agua puede estimular al riñón, pero eso no va a impedir que sufras de cálculos renales si tu organismo está predispuesto a ello”, puntualiza la doctora Gosalbo.

¿Y las embarazadas, pueden tomar agua con gas?

Mujer embarazada con una botella de agua (simarik / Getty Images/iStockphoto)

Pues depende de cada metabolismo y del agua con gas que se elija. Existen distintos tipos de agua con gas, y en esta ocasión hemos de fijarnos en su contenido en sodio porque muchos tipos de aguas gasificadas aumentan la cantidad de sodio hasta niveles que no son aconsejables. Por ejemplo, si la embarazada sufre de hipertensión o edema, debería descartar las aguas con gas con alto contenido en sodio (con 20 miligramos por litro o más de sodio). Si poseen menos de 20 miligramos de sodio por litro, se pueden consumir incluso cuando se recomiendan dietas hiposódicas. Entre 20 y 100 miligramos por litro del mineral, el consumo de esa agua ha de ser moderado.

Por otro lado, si la embarazada sufre aerofagia o flatulencias ha de saber que consumir este tipo de agua, así como cualquier otra bebida gaseosa, empeora este molesto síntoma que son los gases, junto al dolor gastrointestinal y la hinchazón abdominal asociados. Por el contrario, si la embarazada no tiene problemas de gases, hipertensión o edema, consumir agua con gas en el embarazo es cuestión de gustos.

Los distintos tipos de agua con gas

Existen varios tipos de agua con gas (brainmaster / Getty Images/iStockphoto)

Hay muchos tipos de agua con gas y leer bien su composición es clave para evitarnos molestias. “Éstas gustan mucho por su textura marcada y refrescante, pero también aportan una acidez mayor. Hay que equilibrar, es cuestión de proporción. Dar medidas es muy complicado, y siempre hay que fijarse en la composición del agua. El término carbonatación hace referencia a la cantidad de carbónico disuelto en las aguas con gas: podemos encontrar aguas efervescentes o aguas de aguja para las aguas con gas de carbonatación más baja, y luego aguas con carbonatación ligera, clásica y hasta gruesa. Como ejemplo el agua Magma de Cabreiroà que es un agua con gas de carbonatación ligera pero mineralización fuerte, en cambio el agua de San Narciso, también con mineralización fuerte, tiene además carbonatación fuerte. Es una cuestión también de preferencias personales. “Yo recomiendo aguas de carbonatación natural, y también hay tener en cuenta que, al final el CO2 es CO2 sea natural o añadido”, argumenta la doctora Gosalbo.

Las aguas con gas más comercializadas tienden a tener mineralizaciones fuertes, así que toca leer la etiqueta y mirar la composición y los niveles de sodio. “Aunque el sodio del agua no va a ser el determinante, hay que vigilar el que ingerimos con los alimentos procesados y las conservas. Una vez más hay que buscar el equilibrio”, insiste la doctora.

Yo recomiendo aguas de carbonatación natural”

Laura Gosalbo Experta en análisis sensorial de alimentos y bebidas

También hay que tener en cuenta que no es lo mismo el agua mineral gasificada naturalmente, que contiene el ácido carbónico desde el manantial, que el agua a la que posteriormente se le ha añadido ácido carbónico. Lo importante es controlar la cantidad que consumimos. Si la tomamos con moderación, es decir no más de dos vasos por comida, podemos obtener de ella algunos beneficios:

– El gas provoca un efecto saciante en nuestro organismo, ideal para controlar el hambre en cualquier dieta de adelgazamiento. aporte de calorías.

– No aporta calorías.

– Facilita las digestiones pesadas, pues el ácido carbónico que tiene ayuda a estimular la secreción de los jugos gástricos.

– Es bueno para la salud coronaria porque ayuda a controlar los niveles de colesterol, ayuda a regular la presión arterial y el azúcar en sangre”.

– Favorece la eliminación de sodio a través de la orina.

No es lo mismo el agua mineral gasificada naturalmente, con ácido carbónico desde el manantial, que el agua a la que se le ha añadido gas posteriormente

Un ensayo clínico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) afirma que el consumo habitual de agua con gas también contribuye a reducir el riesgo de enfermedades metabólicas crónicas como diabetes, obesidad, osteoporosis o hipertensión. Los amantes del agua con gas podrían combinarla con el agua mineral hasta llegar a los ocho vasos diarios que aconsejan. Esto significa que se puede tomar, pero siempre con moderación.

Dicho ensayo del CSIC, prueba que la ingesta de agua con gas reduce las concentraciones de aldosterona (una hormona que es segregada por las glándulas suprarrenales y que desempeña una labor esencial en la presión arterial).

El negocio del agua en cifras

Sirviendo agua con gas (studiocasper / Getty Images/iStockphoto)

La industria española de aguas envasadas está compuesta por cerca de un centenar de empresas que están distribuidas por todo el territorio nacional. En conjunto dan empleo directo a 4.500 personas e indirecto a decenas de miles. Una particularidad de esta industria es la creación de riqueza que genera en zonas económicamente deprimidas ya que, por sus características, debe instalarse en los mismos lugares de captación del acuífero, que suelen coincidir con zonas rurales sin tejido industrial. Se trata de un sector dinámico que arroja una facturación anual cercana a los 1.000 millones de euros.

Según la Federación Europea de Aguas Envasadas (EFBW), España se sitúa como cuarto país de la UE en términos de producción de agua mineral, por detrás de Alemania, Italia y Francia, y tercero en consumo, tras Italia y Alemania.

La industria española de aguas envasadas está compuesta por cerca de un centenar de empresas

Durante 2016, según la Estadística de Producción elaborada por ANEABE a partir de los datos suministrados por sus marcas asociadas, la producción de aguas envasadas en España alcanzó los 5.566 millones de litros, representando un 4,1% de incremento respecto al año anterior.

Por tipos de aguas envasadas, más del 97% de la producción corresponde a las aguas minerales naturales; casi un 2%, a las de manantial y el resto a las potables preparadas. Las aguas sin gas representan el 96% de la producción, mientras que las aguas con gas acaparan el 4% restante.

En España el agua con gas no presenta unas grandes cifras de consumo. En torno al 10% de la población la consume, cuando en otros países del continente los números resultan más elevados.

Adelgazar sabiendo

“Tu que sabes tanto de nutrición, no sé cómo puedes pedir agua mineral con gas (¡me encanta la de Vichy!) si es fatal para los huesos y el esmalte dental”, me lanzó mi amiga Elena durante una cena reciente para la que ella pidió un refresco azucarado. Solo sonreí al escucharle, porque no quería discutir y arruinar una cena de amigas. Ahora sí, con todo cariño, le dedico este post a Elena. Resume un poco lo que dicen los estudios sobre el agua con gas:

· Varias investigaciones han comprobado que son malas para el esmalte dental solo si llevan azúcares. Uno revela incluso que el agua con gas es 100 veces menos perjudicial para el esmalte dental que las bebidas azucaradas. La conclusión actual es que el agua con gas conlleva poco riesgo para la salud dental y general, pero que las bebidas azucaradas sí son perjudiciales en ese sentido y en otros, sobre todo en que aumentan el riesgo de obesidad y sus consecuencias.

· Otra preocupación es que tiene un PH ácido, de entre 3 y 4, lo cual puede ser perjudicial para los huesos. Los expertos responden a esto que nuestro organismo mantiene un PH alcalino independientemente de lo que comamos y bebamos. O sea, que la pérdida de masa ósea debida al PH ácido del agua con gas no es tal. De hecho, un estudio observacional con más de 2.500 personas vio que las únicas bebidas que reducían la densidad ósea eran las ricas en fósforo (como las de cola). El agua con gas no tuvo efecto en eso.

· Por si fuera poco, el agua mineral con gas ha demostrado muchos beneficios para la digestión. Por ejemplo, combate las náuseas; estimula los nervios responsables de la deglución y ayuda a tragar mejor; aumenta la sensación de saciedad (¡genial para controlar el peso!) y hasta ayuda a aliviar el estreñimiento. En cuanto a la hinchazón abdominal y los gases, hay discusión, sobre todo porque se sabe que las bebidas que más gases producen son las que llevan azúcar. Por supuesto, en caso de duda —por ejemplo, si tienes algún trastorno gastrointestinal— mejor que evites cualquier bebida con gas, sobre todo si lleva azúcares añadidos. En general, los expertos aconsejan beber el agua con gas directamente del vaso o la copa (nunca directamente de la botella o utilizando pajitas, porque se traga mucho aire) y hacerlo a traguitos y con moderación porque el exceso es malo en todo, incluso en lo bueno.

· En resumen: que no hay estudios científicos que demuestren que el agua mineral con gas sea perjudicial. Así pues, sigue disfrutando de ella si te gusta. De hecho, incluso puede que sea buena para tu salud.

5 Beneficios de tomar Agua Carbonatada

El agua carbonatada o también llamada agua con gas es buena para la salud, porque no solo hidrata sino que contiene los mismos micronutrientes que el agua natural, y cuya única diferencia es que se le agrega CO2 (gas carbónico) el cual es un gas inerte que es eliminado del cuerpo después de su ingestión. Tan solo le da unas características particulares al agua que son la presencia de unas burbujas y un sabor más ácido.

Sin embargo, algunas marcas agregan sustancias, sabores y edulcorantes artificiales extras, como el agua tipo soda, que acaban disminuyendo el efecto saludable de este tipo de agua por esto se recomienda que se observa en el rótulo de los embalajes. El agua con gas simple, sin aditivos es la que contiene todos los beneficios de la hidratación, siendo muchas veces de gran ayuda para quien no consigue beber mucha agua natural.

Por lo que los principales beneficios del agua carbonatada son:

1. Hidratar el organismo

El agua con gas hidrata y contiene los mismos nutrientes del agua natural. Además de esto, el hecho de que contiene dióxido de carbono no es malo para la salud porque el cuerpo elimina este gas.

2. Es rica en nutrientes

El agua mineral con o sin gas, es rica en nutrientes como calcio, potasio y magnesio. Como también contiene sodio, las personas que tienen la presión alta deben estar atentas al etiquetado nutricional, ya que algunas marcas pueden agregar más cantidad de esta sustancia, debiendo evitar las marcas que lo hacen.

3. Ayudar a bajar de peso

El gas presente en el agua gasificada, cuando se libera en el estómago aumenta la sensación de saciedad y de llenura, lo que puede ayudar a comer menos y disminuir la cantidad de calorías en una comida. Además de esto, el agua carbonatada no tiene calorías, por lo que puede consumirse libremente.

4. Mejorar el paladar

El agua con gas deja las papilas gustativas más sensibles al sabor de los alimentos, pudiendo acentuar su sabor, por lo que es una excelente opción antes de disfrutar de un café o una copa de vino, por ejemplo.

Además de esto, el CO2 presente en el agua estimula el funcionamiento del estómago, aumentando su secreción y vaciado, mejorando la sensación de digestión.

5. Sustituir el refresco

Además de tomarse en su versión natural, el agua con gas puede ser una forma sana de sustituir el refresco, a través de su aromatización. El uso de limón, naranja, menta y jengibre, por ejemplo, son excelentes opciones para hacer la bebida más sabrosa y facilitar el consumo de agua a lo largo del día. Vea cómo aumentar la cantidad de agua que debe beber por día:

Cómo TOMAR MÁS AGUA y obtener sus beneficios

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¿El agua carbonatada perjudica la salud?

Debido a la similitud en la apariencia y en el sabor de las bebidas como refresco, existe muchos mitos creados con respecto al hecho de beber agua con gas como:

  • No perjudica el embarazo y se puede consumir normalmente durante este período, sin embargo, durante el embarazo pueden existir algunos síntomas como sensación de llenura e hinchazón, debido a que el aumento de la barriga hace con que el estómago se presione, haciéndolo más sensible.
  • No provoca celulitis, ya que el aumento de grasa en el glúteo o en las piernas es causada debido al consumo de bebidas ricas en azúcar como refrescos y jugos de cajita.
  • No daña o corroe los dientes, ya que la cantidad de ácido no es muy elevada y no tiene más acidez que un refresco o un jugo de limón. Por lo que para causarle daño a los dientes, el agua carbonatadas necesitaría quedarse muchas horas en contacto con los dientes, lo que no ocurre.
  • No quita el calcio de los huesos, y no interfiere en la absorción del calcio de los alimentos. Esto puede ocurrir al tomar un refresco en exceso, principalmente porque con el consumo excesivo de esta bebida, otras fuentes minerales se dejan a un lado. Además de esto, en el refresco, el exceso de cafeína y la acción del ácido fosfórico puede disminuir la densidad mineral ósea. Vea las consecuencias de tomar refrescos para la salud.
  • No le hace daño a los riñones, y mientras más se consuma mejor, así como el agua natural, para que funcionen correctamente y el cuerpo se mantenga hidratado.

El requerimiento de agua al día, con o sin gas, es de 2 Litros u 8 vasos aproximadamente, sin embargo, esto puede variar de acuerdo al peso de la persona, si realiza o no actividad física, si suda en exceso y de la presencia de algunas enfermedades como insuficiencia renal o cardíaca. Vea qué cantidad de agua de tomar al día.

¿Cuándo no se debe beber agua con gas?

Se deben evitar las marcas de agua que contienen otros productos agregados como sabor artificial, edulcorante, sodio y otros conservantes.

Además el agua carbonatada no debe ser la primera opción para los niños, ya que a pesar de que es tan buena como el agua sin gas, es importante acostumbrar el paladar del niño al agua natural, para que le guste y no deje de beber agua en ninguna ocasión.

También es importante tomar en cuenta que aquellas personas que sufren de gases o dispepsia, eviten tomar el agua carbonatada ya que genera gases y puede aumentar la incomodidad y el malestar que causa este síntoma.

5 razones saludables para beber agua con gas

“Es muy recomendable para facilitar las digestiones pesadas, pues estimula la secreción de jugos gástricos. Es bueno para la salud coronaria, ayuda a regular la presión arterial y el azúcar en sangre”, indicó.

Otros beneficios importantes son:

  1. Ayuda a controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.

  2. Favorece la eliminación de sodio a través de la orina.

  3. Reduce el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

  4. Facilita la digestión, estimulando la secreción de ácido gástrico.

  5. Contribuye a reducir el riesgo de enfermedades metabólicas crónicas, como diabetes, obesidad, osteoporosis e hipertensión.

Conoce más: Consumo excesivo de agua puede ser peligroso para la salud

Es importante tomar en cuenta los pros y los contras. Considera que aunque se trata de agua, el gas puede traer algunos problemas a ciertas personas. Ante ello, no es recomendable un consumo excesivo en personas con reflujo esofágico, hernia de hiato —una porción del estómago se extiende a través de una abertura en el diafragma—, aerofagia —acumulación de gases en el estómago—, colon irritable o EPOC.

Antes de probar estos beneficios, consulta a un médico y pide su opinión con base en tu estado de salud general.

Cuatro beneficios de consumir agua con gas

El agua es la bebida recomendada por excelencia para hidratarse de manera saludable y conservar un peso óptimo, pues estar hidratado es vital para el organismo. Sin embargo, hay quienes la encuentran de difícil consumo por no tener sabor y optan por otras bebidas como las gaseosas o jugos químicos, los cuales no son naturales y no nos ayudarían a tener una vida saludable.

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Es en este punto, es donde el agua gasificada juega un papel importante y necesario, pues no deja de ser agua y sus burbujas esconden beneficios que deberían ser incluidas en la dieta de todas las personas.

“La teoría dice que debemos tomar agua porque el organismo la necesita para que funcione bien, sobre todo cuando estás bajando de peso. Sin embargo en la práctica es difícil porque pocas personas están acostumbradas a consumirla por el sabor, ya que no lo tiene”, comenta Yácomo Casas, nutricionista.

El agua gasificada tiene un alto contenido en calcio y vitamina C, siendo la mejor alternativa para las personas que buscan mantenerse hidratadas sin dejar de disfrutar de deliciosos sabores. Es por eso que en esta nota detallamos cuales son esos cuatro beneficios.

1. El agua con gas ayuda a evitar digestiones pesadas

El ácido carbónico que contiene el agua con gas es un componente que estimula la secreción de jugos gástricos y facilita la digestión, ayudando así a calmar los problemas del estómago. También ayuda a aliviar el estreñimiento y ayuda a los procesos digestivos que se desarrollan en el intestino.

2. Otorga sensación de saciedad

Las burbujas pueden contribuir a que la comida permanezca en la primera parte del estómago por más tiempo, lo que te hace sentir lleno.

3. El agua con gas ayuda a reducir el colesterol malo

Algunos estudios han demostrado que el sodio del agua carbonatada reduce el colesterol malo y aumenta el colesterol bueno. Además, ayuda a cuidar la salud cardiovascular.

4. No tiene calorías

El agua gasificada es una opción más saludable que puede sustituir a otras bebidas gaseosas, que contienen altas cantidades de azúcar y calorías, ya que esta no tiene ninguna.

El agua con gas gana terreno entre los jóvenes es por ello que las compañías de gaseosas ponen el acento en las aguas carbonatadas, que no contienen azúcar. Una buena opción en bebidas con gas es ‘Sline’ que además de ser saludable, tiene dos ricos sabores: limón y piña.

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¡Entonces Wapas, ya no hay excusas para seguir tomando bebidas azucaradas que no aportan nada a nuestro organismo y no nos permiten tener una vida saludable!

Sibaritísimo

Cualquiera que me conozca sabe que soy una auténtica fan del agua con gas. Entre otras muchas cosas, me gustan sus burbujas, me parece que es hidratante, refrescante y perfecta para quitar la sed e, incluso, hace las veces de una copa, solo que mucho más saludable. También es ideal para acompañar cualquier comida y para tomar en cualquier momento del día o de la noche.

Aunque la verdad es que el agua con gas no goza de tanta popularidad en España como en otros países europeos como Italia o Alemania, cada vez se ve a más gente pedirla en restaurantes, sitios de copas y terrazas.

El agua con gas o carbonatada es agua que contiene ácido carbónico (H2CO3) que, al ser inestable, se descompone fácilmente en agua y dióxido de carbono (CO2), que sale en forma de burbujas cuando la bebida se despresuriza. Cuando tiene un mayor contenido de minerales, por provenir de deshielo se la denomina agua mineral gasificada; si se obtienen los minerales artificialmente se la denomina agua gasificada artificialmente mineralizada.

En algunos países se le da el nombre de soda o club soda al agua carbonatada cuando se le añade bicarbonato, mientras que al agua carbonatada simple se le denomina agua con gas, agua gasificada, agua de Seltz o también popularmente sifón.

El agua con gas o agua carbonatada es muy saludable, no aporta caloría alguna y para estar hidratados se puede consumir igual que la natural. Al fin y al cabo, no deja de ser agua. Y las burbujas, además de hacer más apetecible beberla, también pueden hacer mucho por nuestra salud.

Entre los muchos beneficios del agua con gas hay que destacar: que no tiene calorías, ayuda a reducir el colesterol malo y a aumentar el bueno, también ayuda a prevenir la osteoporosis, a evitar digestiones pesadas y a regular el azúcar en sangre y la tensión arterial.

Aquí van algunas recomendaciones de aguas minerales con gas, unas naturales y otras con gas añadido, pero todas ellas son españolas y están buenísimas.

Vilajuïga. Propiedad de la multinacional Grifols, la empresa se fundó en 1904 de la mano de seis familias ampurdanesas después de que el agua procedente de la Serra de Verdera y el macizo de Cap de Creus recibiera la declaración de minero-medicinal y de utilidad pública.

El agua de Vilajuïga es una de las aguas más antiguas de Europa. Desde hace casi 100 años en las tierras del Alto Ampurdán se ha compartido con la naturaleza un elemento único y especial, el agua de Vilajuïga con gas natural, una agua mediterránea, una forma propia de hacer las cosas, transparente, alegre, diferente y sorprendente como muchos de los genios que nos ha dado esta tierra.

Desde entonces y de forma ininterrumpida han embotellado y distribuido el agua con gas por el país. Su calidad siempre ha sido ampliamente reconocida. El propio pintor Salvador Dalí aseguraba que era su agua favorita, y en 1929 recibió un premio de honor en la Exposición Universal de Barcelona.

Vichy Catalán. Probablemente es la marca de agua con gas más conocida de España. Natural de Gerona, este agua mineral contiene gas carbónico añadido: incorpora anhídrico carbónico no proveniente del manantial de donde procede. Es un agua minero medicinal y su contenido en carbónico la hace saludable y fresca.

Las características que tienen las aguas de Vichy traspasan las fronteras de España y son conocidas en toda Europa.

El agua que ofrece esta marca es bicarbonatadasódicogaseosa, que no es recomendable para dietas pobres en sodio, pero tiene unas características exclusivas de interés medicinal para el reuma, el colesterol, el hígado, los intestinos y el estómago.

Magma de Cabreiroá. Mineral procedente de Verín (Orense), es un agua diferente porque a simple vista parece natural, pero posee en su interior finísimas burbujas de gas carbónico natural que desprende el magma terrestre.

Un agua diferente de origen magmático, cuya combinación de gas carbónico natural y bicarbonato estimula el sentido del gusto. Descubre la manera más natural de refrescarte con las dos variedades de Magma de Cabreiroá.

Fonter. Nace en Amer (Gerona), en pleno corazón de la naturaleza. Se trata de un agua mineral natural con burbujas finas de sabor único y fresco, que acompaña las comidas y que hace explorar los sentidos al máximo.

Ligeramente ácida y refrescante, es la bebida perfecta para sacar lo mejor de cada plato y hacer de cada comida una ocasión especial. El manantial de agua carbónica de Fonter es conocido desde hace más de cien años, aunque es un gas reforzado. Se caracteriza por producir un agua mineral con gas rica en calcio, de sabor inapreciable. Posee poco contenido en sodio, propiedad que muchos sugieren como ideal para todo tipo de utilidades, y pobre en residuo seco.

San Narciso. Desde la antigüedad se conocen las propiedades digestivas de San Narciso gracias a la acción antiácida de los bicarbonatos presentes en su composición.

Rica en minerales y oligoelementos, el agua San Narciso es muy apreciada en el tratamiento de enfermedades reumáticas, artríticas, hepáticas y renales, aunque muchos la saborean por sus cualidades digestivas o, simplemente… por su exquisitez.

Todas las aguas de Caldes son idénticas en composición. También puede considerarse, que en el ámbito de composición, son del mismo tipo que los clásicos ‘Vichys’ franceses.

Sousas. Las orensanas aguas de Sousas se caracterizan fundamentalmente por su débil mineralización (entre 50 y 500 mg de residuo seco por litro), favoreciendo así la eliminación de toxinas, ácido oxálico, úrico y fosfórico.

Es un agua bicarbonatada (facilita la digestión), litínica y ligeramente fluorada (goza de propiedades antisépticas).

Aguas de Firgas. Es quizá la más famosa, representativa y prestigiosa de las marcas de agua con gas de Gran Canaria. El origen de las aguas de Frías hay que buscarlo en 1930 con el agua de la cuenca del Barranco de la Virgen o también conocido como el Barranco de las Madres dentro del Parque Rural Doramas, Reserva Natural protegida localizada en Firgas, Isla de Gran Canaria.

Se trata de un agua mineral natural con gas de sabor y paladar único, conferido por la tierra volcánica de donde emerge. El secreto está en la filtración natural que se produce durante años a través de las rocas volcánicas que le confieren un carácter especial y cuyas finas burbujas le aportan una sensación de placer y frescor inigualables.

Mondariz. La pontevedresa agua de Mondariz con gas ofrece una sensación táctil de frescor, con una entrega en boca sedosa que evoluciona de forma elegante; con una burbuja pequeña que la hace agradable y fácil de tomar.

Se trata de un agua equilibrada, de origen noble, mineromedicinal, procedente de un subsuelo de granito antiguo que proporciona brillos dorados y amplifica su transparencia cristalina, de textura fina y amable.

Entre otras muchas propiedades, ayuda a reducir la acidez, a prevenir la aparición de piedras en el riñón y mejora las funciones intestinales.

¿Es realmente dañina para la salud el agua con gas?

Derechos de autor de la imagen Getty Image caption ¿Hará daño a los dientes o al estómago?

Todos sabemos ya que tomar bebidas azucaradas y con burbujas todo el día no es buena idea.

La combinación de un elevado contenido en azúcar con la acidez causada por la carbonización que le da al agua con gas las burbujas no es buena.

Todo el que ha dejado monedas en un vaso con coca cola a lo largo de una noche sabe que al sacarlas son más brillantes y limpias. La razón es que el ácido fosfórico que contiene esta bebida elimina la cubierta de óxido que se crea en la moneda. Así que una buena alternativa es beber agua.

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Pero si eliges el agua con gas, es probable que alguien te diga que es mala. ¿Hay alguna evidencia sobre esta afirmación?

Empecemos por el estómago.

El agua con gas se hace añadiendo dióxido de carbono bajo presión. El resultado es que el agua contiene ácido carbónico. Si la bebes de un solo trago, te puede dar hipo o indigestión. ¿Pero qué pasa si la bebes con más moderación? ¿Hay algo de cierto en que es mala para el estómago?

Más bien todo lo contrario, según parece. En un pequeño ensayo, aleatorio y de doble ciego, se dividió a pacientes que sufren con frecuencia dispepsia o estreñimiento en dos grupos: uno iba a beber agua sin gas durante 15 días, y el otro bebería agua con gas durante el mismo periodo.

Luego, les hicieron distintos exámenes médicos. Ambas patologías mejoraron en el caso de los que bebieron agua con gas, mientras que no hubo mejoría entre los que bebieron agua del grifo.

Si bebes mucha agua con gas, puede ser que te sientas hinchado, pero investigadores en Japón descubrieron que este efecto puede tener usos positivos.

Image caption Hasta ahora la investigación no parece respaldar la idea de que el agua con gas sean igual de dañina que los refrescos.

Hicieron que un grupo de mujeres ayunaran durante una noche y luego les sirvieron lentamente agua con y sin gas.

Descubrieron que se liberan 900 mililitros de gas en solo 250 mililitros de agua, por lo que los estómagos de las mujeres se dilataron y ellas se sintieron llenas, aunque no habían comido.

Estas mujeres no se sintieron mal. Se ha sugerido que el agua con gas puede ayudar a las personas que comen demasiado, porque te hace sentir más lleno.

¿Problemas de huesos?

Pero si el agua con gas no perjudica tu estómago, ¿qué pasa con los huesos?¿Es cierto que los debilita? La evidencia sugiere que no.

Un pequeño estudio realizado en Canadá y publicado en 2011 concluyó que los adolescentes que bebían muchas bebidas carbonatadas (no agua) tenían menos calcio en sus cuerpos, pero no pudieron saber si esto se debía a las bebidas o al hecho de que estos adolescentes bebían también menos leche.

El estudio «Framingham» sobre el corazón empezó en 1948 y siguió a un grupo de gente durante muchos años para descubrir más cosas sobre los factores de riesgo de las enfermedades del corazón.

Ahora, algunos de sus hijos están participando en el estudio Framingham sobre la osteoporosis, que incluye exámenes médicos profundos cada cuatro años realizados por investigadores de la Universidad de Tufts, en Boston.

En 2006, el equipo examinó la relación entre la densidad ósea y las bebidas gaseosas.

Examinaron con detalle los distintos tipos de bebidas consumidas por las más de 2.500 personas que participaron en el estudio.

Descubrieron que las mujeres, pero no los hombres, que tomaban bebidas gaseosas con sabor a cola tres veces a la semana tenían los huesos de la cadera con una densidad mineral media menor.

Image caption Casos dramáticos, como el del hombre que bebía litro y medio de refresco todos los días y perdió todos los dientes. Pero su obsesión no era precisamente agua.

No hubo diferencia en el caso de otras bebidas carbonatadas. La hipótesis de los autores es que el efecto se debe probablemente a la cafeína y a las acciones del ácido fosfórico (que no tiene el agua con gas) sobre las que todavía no se sabe mucho.

Es posible que de alguna forma bloquee la absorción de calcio, pero nadie sabe todavía cómo.

Diez años después, todavía no hay acuerdo sobre cómo la dieta afecta la salud de los huesos.

Así que parece que no hay problema para el estómago ni los huesos al beber agua con gas. ¿Pero qué pasa con los dientes? ¿Cualquier ácido, incluso uno débil, erosiona el esmalte de nuestros dientes? Quizás no.

Se han hecho pocas investigaciones sobre el agua con gas en particular, pero sí se han hecho muchas sobre otras bebidas con gas.

Barry Owens, de la Universidad de Odontología de Memphis, en Estados Unidos, llevó a cabo un estudio en 2007 comparando distintas bebidas con gas.

En su estudio, las bebidas basadas en la cola resultaron ser las más ácidas, seguidas de las bebidas basadas en cola pero de dieta, y seguidas luego por el café.

Efecto acumulativo

Owens cree que no solo importa el pH inicial de una bebida, sino también con qué fuerza retiene la bebida la acidez en presencia de otras sustancias, porque en una boca real hay saliva, así como otros alimentos que pueden afectar a los niveles de acidez. Esto se conoce como capacidad de almacenamiento.

Una revisión de distintas bebidas las situó en el siguiente orden según su capacidad de almacenamiento.

Image caption El efecto erosivo de las bebidas carbonatas se va acumulando en el tiempo.

Las bebidas carbonatadas no basadas en frutas, como la cola, resultaron ser las más ácidas (las versiones dietéticas mejoran un poco), seguidas de las bebidas con gas basadas en frutas, el zumo de frutas y el café. En otras palabras, alguna bebidas con gas pueden perjudicar el esmalte.

Un estudio de caso publicado en 2009 de un trabajador de banca de 25 años cuyos dientes frontales se desgastaron tras cuatro años bebiendo medio de cola al día, seguidos de tres años en los que bebió litro y medio al día más algún zumo de frutas, es suficiente para aterrorizar a cualquiera.

Pero también depende de cómo bebamos. Este hombre «aguantaba la bebida en la boca durante varios segundos y la saboreaba antes de tragarla».

En Suecia, investigadores mostraron que cuanto más tiempo pase la bebida en la boca, más perceptible es la caída del pH. En otras palabras, más ácida se vuelve la boca. Pero si bebes con una pajita o pitillo la bebida entra directamente a la parte de atrás de la boca y hay menos oportunidad para hacer daño.

¿Entonces, que pasa con el agua mineral con gas? En la Universidad de Birmingham, Catriona Brown puso dientes humanos sin signos de erosión en jarras durante 30 minutos, con distintos tipos de agua con gas de sabores.

Los dientes se habían recubierto de barniz, salvo por una zona de medio centímetro de diámetro que se dejó sin barnizar para poder examinarla luego.

Encontraron que el efecto de las bebidas era el mismo y algunas veces mayor que el del jugo de naranja, una bebida sobre la cual ya se sabe que reblandece el esmalte.

Image caption El agua con gas tiene apenas el 1% de la acidas que las sodas, según investigaciones.

El limón y la lima, y el pomelo fueron los sabores más ácidos, probablemente porque utilizan ácido cítrico para dar un mejor sabor.

Así que las aguas minerales de sabores no deben ser consideradas tan inofensivas como el agua, ¿pero qué pasa con el agua con gas sin sabores añadidos?

Los estudios son pocos. En 2001, el equipo de Birmingam estudió siete marcas distintas de agua mineral, cubriendo con ellas piezas dentales extraídas para ver qué sucedía.

Concluyeron que las aguas con gas tenían un pH de entre 5 y 6 (no tan ácido como algunas bebidas con cola, que pueden tener uno tan alto como de 2,5), comparado con el agua sin gas que tiene uno neutral de 7.

En otras palabras, son un ácido débil, como se sospechaba. Pero en cuanto el poder erosionador de ese ácido en los dientes, el efecto fue 100 veces menor que el de algunas otras bebidas con gas.

Claro que la boca es un ambiente muy distinto a una jarra, pero no parece que la evidencia sea muy fuerte.

Así que si quieres cambiar el agua de siempre por una con gas, aunque es ligeramente ácida, no hay evidencia que sugiera que es mala para tus huesos, tu estómago o tus dientes.

Aunque siempre ha permanecido en la sombra detrás del agua convencional –en España su consumo apenas llega al 10% de la población–, el agua con gas se mantiene como una de las bebidas más saludables del mercado. Esta versión carbonatada contiene ácido carbónico que, al ser inestable, se descompone fácilmente en agua y dióxido de carbono, el cual sale a la superficie en forma de burbujas cuando el líquido se despresuriza. Históricamente, los farmacéuticos eran los encargados de prepararla añadiendo bicarbonato de sodio a la limonada. Tal fue su repercusión que pronto hoteles y restaurantes incluyeron el agua con gas en sus cartas. Un lugar que todavía ocupa en el presente, gracias en parte a los muchos beneficios que aporta al organismo.

La alternativa saludable a los refrescos

A diferencia de la creencia popular, “el agua con gas no es perjudicial para la salud. La elección de agua con gas o sin gas puede ser de cada persona en función de sus gustos personales”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Unas limitaciones a las que también se suma el estado de salud del comensal, que puede variar al entrar en contacto con las sustancias que forman parte de la composición de dicha bebida. Pero antes de enumerar sus inconvenientes, ¿cuáles son las principales propiedades del agua con gas?

  • Un estudio realizado en Japón concluye que el consumo de agua con gas ayuda a prevenir o mejorar los síntomas de la diabetes tipo 2. “Los resultados mostraron que el consumo de esta agua tiene el posible potencial de prevenir y/o mejorar la DT2 a través de las alteraciones del metabolismo de acogida y la composición de la microbiota intestinal”, añaden desde el blog Dietistas Nutricionistas.

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  • El Consejo Superior de Investigaciones Científicas también defiende que el agua con gas ayuda a controlar el colesterol malo, así como a reducir el riesgo de padecer una enfermedad coronaria. El consumo moderado de esta bebida disminuye las concentraciones de aldosterona, una sustancia que potencia el aumento de la presión arterial.
  • El mismo organismo, esta vez en colaboración con el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición, reveló en otro estudio que “beber medio litro de agua mineral natural bicarbonatada sódica contribuye a reducir hasta en un 15% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • El efecto alcalinizante del agua carbonatada reduce la acidez del estómago durante la digestión, favorece la saciedad, disminuye los niveles de glucosa en sangre y mejora el metabolismo de los lípidos. Reacciones que descienden el riesgo de padecer enfermedades como la osteoporosis, la hipertensión o la obesidad.

Al sustituir los refrescos azucarados por agua mineral natural carbónica se cuida la línea

  • Como acabamos de ver, el agua con gas nos ayuda a hacer la digestión, sobre todo después de comidas muy copiosas ya que el ácido carbónico que contiene contribuye a estimular la secreción de los jugos gástricos.
  • “El agua con gas no tiene calorías, por lo que si sustituyes el consumo de refrescos azucarados y otras bebidas carbonatadas por agua mineral natural carbónica cuidarás la línea”, aseguran desde Vichy Catalan.

Para poder aprovechar todas estas ventajas sin caer en posibles contraindicaciones, los expertos recomiendan limitar su consumo diario. “La cantidad a ingerir no debe ser excesiva, unos dos vasos medianos en comida y cena son suficientes para que se noten sus efectos beneficiosos. Más cantidad no es conveniente ya que puede provocar un aumento de los gases en el tubo digestivo. Puede alternarse la ingesta de aguas gasificadas con no gasificadas, hasta llegar a los dos litros diarios, como cantidad recomendada”, aconsejan desde el Centro Médico Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED).

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Es importante recordar que el agua con gas no puede actuar como un sustitutivo del agua convencional, mucho más natural y aconsejable para el organismo. Además, puestos a elegir entre todas las marcas y variedades que habitan en el mercado, la mejor opción siempre será aquella que no contenga azúcares simples o edulcorantes añadidos.

¿Efectos secundarios?

A pesar de sus beneficios, existen algunos aspectos médicos que no encajan con el consumo de agua con gas, pues esta puede poner en riesgo la salud del paciente. Uno de los inconvenientes que más ha calado en la mente del consumidor es la relación del ácido carbónico con el desgaste del esmalte de los dientes. Una erosión que solo resulta efectiva si se bebe una gran cantidad de agua carbonatada a diario, pero que en el caso de hacerse realidad podríamos solventar utilizando una pajita.

El resto de situaciones de riesgo están vinculadas al estado de salud del consumidor. Tal y como alertan desde el CMED, las personas con hernia de hiato que tengan una predisposición al reflujo gastroesofágico deben moderar la ingesta de agua con gas. También las personas con tendencia a flatulencias y enfermedades intestinales, especialmente de colon, ya que la cantidad de gas aumenta en dicho órgano. Sin olvidar los pacientes que sufren insuficiencia respiratoria severa, y es que al generar más gas en el abdomen, el diafragma se distiende y disminuye la capacidad respiratoria.

¿Cuáles son los beneficios del agua con gas?

Hidratarse es fundamental para nuestro organismo. Recordemos que nuestro cuerpo está formado por hasta un 70% de agua, por tanto es importante disponer siempre de agua en casa y en la oficina para facilitar el consumo diario recomendado. Pero, ¿eres amante del agua con gas? ¿Dudas de si tiene los mismos beneficios que el agua mineral natural? Te lo contamos todo en este artículo.

Los beneficios del agua con gas

El agua con gas es básicamente agua carbonatada, es decir, agua que posee dióxido de carbono de manera natural o porque este elemento ha sido agregado mediante un proceso. Al agua con gas se le atribuyen tantos mitos como beneficios: veamos qué hay de realidad y de ficción en cada caso.

A diferencia del agua mineral natural, el agua con gas se filtra después de la lluvia y arrastra diferentes minerales presentes en la tierra a su paso hacia el subsuelo. El agua con gas se abre de nuevo paso y brota de algunos manantiales ya con gas, que se ha formado bajo tierra y profundidad por la concentración de ácido carbónico.

El agua con gas natural comercial, después de ser recogida de los manantiales, se reposa en depósitos hasta que baja un poco de temperatura. Es entonces cuando normalmente se le agrega el gas que ha ido perdiendo durante el proceso de almacenaje. También podemos disfrutar del agua con gas tipo soda, que es en sí agua mineral con gas agregado de manera artificial.

5 beneficios del agua con gas

Los beneficios del agua con gas son constatados desde diferentes puntos de vista y áreas de la salud y van desde su composición mineral hasta las bondades digestivas de su efecto bicarbonato.

1.- Es una ayuda en los procesos gástricos

Está comprobado que uno de los beneficios del agua con gas es la sensación de alivio en procesos digestivos pesados, de manera similar a como operan las sales de fruta o el bicarbonato. Ahora bien, no se recomienda el abuso de agua con gas si se padece de dispepsia o de úlceras de algún tipo.

2.- No es calórica

Si se consume agua con gas estamos desplazando otras bebidas menos saludables. La hidratación saludables es clave y hacerlo mediante bebidas azucaradas es del todo contraproducente.

3.- Produce sensación de saciedad

Este beneficio del agua con gas solo lo es si es necesario que esta saciedad se promueva. Pensemos en dietas restrictivas o en situaciones que generen cierta ansiedad.

4.- Mejora el perfil lipídico y puede promover la alcalinización del organismo

Es decir, mejora los resultados de colesterol y triglicéridos.

5.- Ayuda en la retención de calcio

Según una investigación publicada aquí, se observa que el agua con gas ayuda a que el organismo retenga mejor el calcio, tan necesario para una buena salud de los huesos.

Debemos recordar que se recomienda que se consuman alimentos lo menos procesados posibles, incluyendo el agua, para aprovechar de sus beneficios en su totalidad, sobre todo en la presencia de minerales de la composición.

Los beneficios del agua con gas tienen que ver, en parte, con sus burbujas. La presencia de ácido carbónico supone ventajas para nuestro organismo. Eso sí, es preferible que no desplace al 100% al agua que siempre tendrás disponible gracias a Edén en tu casa o en tu trabajo.

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